martes, 12 de febrero de 2019

Zoom: Ursula K. Le Guin: El día antes de la revolución

Resultado de imagen de el dia antes de la revolucion amazonIdioma original: inglés
Título original: The Day before the Revolution
Año de publicación: 1974
Valoración: Está bien



Los motivos que mueven a la gente a rellenar una página en blanco pueden ser de muchos tipos. Ursula K. Le Guin (1929-2018) fue una gran fabuladora y, sobre todo, una idealista que utilizó los géneros fantástico y especulativo para exponer su pensamiento. En el terreno de la ciencia ficción sigue en cierto modo la estela de Stanislaw Lem aunque con un enfoque más político. Confieso que no siento una admiración incondicional por ella, sí por su compromiso, pero literariamente hablando no acaba de convencerme. El universo que presenta, poblado de especies que evolucionaron a partir de la humana, refleja sus ideales (pacifistas, ácratas, feministas y ecológicos).
El día antes de la revolución se publicó primero en una revista dedicada al género. luego formó parte de varias antologías. Narra el ocaso de la fundadora de la sociedad odoniana, cuyos descendientes seguirán viviendo conforme a sus ideas varias generaciones más tarde en Los desposeídos, una de sus novelas más célebres y mejor consideradas. Tal como la autora explica en el prólogo: “Odo apareció de entre las sombras y atravesó el abismo de lo probable pidiendo un relato, no sobre el mundo que construyó sino sobre sí misma.” Supongo que un personaje tan importante, origen de toda una estirpe y promotora de una nueva forma de convivencia, tenía la potencia necesaria para reclamar mayor atención. Pero el resultado decepciona un poco, sobre todo por las expectativas que genera en el lector, deseoso de conocer a la persona capaz de llevar a cabo una hazaña como aquella.
Les adelanto que no van a encontrar aventuras, ni asistirán al proceso que transformó radicalmente las estructuras vigentes, conocerán solo a un pequeño grupo de adeptos que intenta abrirse paso dentro de un contexto más amplio. Le Guin nos enfrenta a una Odo exhausta, desilusionada y escéptica –ya que el proyecto no ha llegado aún a triunfar del todo– en un escenario de decadencia personal, con un horizonte mucho más realista que el argumento que le dio origen. Aquí lo que se plantea no es una convivencia más justa sino si merece la pena trabajar incansablemente durante toda una vida, sin tiempo para pensar en uno mismo ni para fijarse en lo que hay alrededor, para acabar convertido en mero símbolo.

“Ellos aceptaban sus azotes verbales, sumisos como niños agradecidos, como si ella fuera algún tipo de Madre Absoluta, el ídolo del Gran Útero Protector, ¡¿Ella?! Ella, que había minado los astilleros de Seissero y había insultado al primer ministro…”
La imagen de la impotencia: una mente que reclama acción en un cuerpo que apenas responde. Los otros serían dueños de su destino si se decidiesen a actuar pero, al parecer, la única que tiene agallas carece ya de fuerza física. Le Guin no se conforma con mostrarnos la parte humana, el relato es también la otra cara de la moneda de Los desposeídos. Si allí se mostraba la parte luminosa, aquí encontraremos todo lo contrario: el mundo real, sin utopías.


Traducción de Enrique Maldonado
Ilustraciones de Arnal Ballester


De la misma autora: Los desposeídos, Planeta de exilio

9 comentarios:

Gabriel Diz dijo...

Hola Montuenga: no he leído nada de Le Guin. Puedes recomendarme alguno de sus libros?

Gracias

Montuenga dijo...

Hola Gabriel. De ella sólo he leído "Los desposeídos" y este relato largo. Te recomiendo la novela, una de las más celebradas de su producción y una ¿utopía? interesante.También en ella hace más hincapié en lo ideológico, la ciencia ficción es un pretexto (como sucede en literatura y no tanto en cine) para situarnos en una sociedad radicalmente distinta desde el punto de vista político. A mi parecer, no es una joya literaria pero está bien.
Tienes el enlace en la reseña.

Juan G. B. dijo...

Hola, compañera:
Yo también he leído ezte relato y coincido del todo con tu apreciación. A destacar, como mucho, el retrato, supongo que acertado, que hay de la vejez y lo que se siente al llegar a ella.
Un saludo.

El Puma dijo...

Como adolescente devorador de libros de ciencia ficciòn (Asimov, Clarke, Dick, Lem y un larguisimo etcetera) cayó en mi poder el quizás más conocido libro de Mrs Le Guin, La mano izquierda en la oscuridad.

Recuerdo vagamente que me gustó, no demasiado. Quizás tanto elogio la precedía que luego la lectura me dejó sabor a poco. Sí me ha quedado presente esa bajada de línea política, no muy usual en otros escritores del género, con excepción de Lem, a quien señalas en tu reseña.

Montuenga dijo...

Hola Juan, me alegra que estemos de acuerdo. Sobre Odo, pienso que más bien Le Guin está retratando al moribundo. Sufrió un ictus 6 meses antes, no se ha recuperado y se encuentra fatal.De ahí el título, porque la revolución real empezará tras su muerte.
Pero, vamos, es cómo yo lo interpreto, y tengo mucha imaginación, así que no te fíes :)

Montuenga dijo...

Hola Puma. No hemos leído lo mismo de Le Guin y sin embargo pensamos igual. Personalmente, me parece más sólido el Asimov de la serie La Fundación (leí los 4 primeros y paré). No trata de construir la sociedad perfecta, pero sí hace un análisis de la nuestra, que recuerda también a otros períodos, concretamente al Imperio Romano. En cambio a "Yo, robot" la veo más floja, aunque contiene las primeras reflexiones sobre nuestra relación con la inteligencia artificial y eso,en su época, fue muy meritorio.

Lem, en cambio, fue un escritor magnífico y muy culto. Indagó en la ciencia del futuro, en la posibilidad de vida extraterrestre, su aspecto, organización social etc. Y le preocupan mucho los valores éticos, pero más desde la óptica de la elección personal. O eso creo.
Lem es uno de los autores que admiro porque, no solo escribe de maravilla, además sr hace querer (como Benedetti o Jorge Amado, con los que le comparo en ese aspecto).

El Puma dijo...

Asimov es un autor muy poco reconocido fuera del ambiente sci-fi. Tal vez el hecho de ser tan prolìfico, ya que ademàs de sus novelas y cuentos ha producido una centena larga de libros de divulgación científica y de historia. Sin embargo, más allá de la trilogía original (Fundación, Fundación e Imperio, Segunda Fundación) a la que haces mención (yo llegué hasta la séprima entrega!) y a Yo, Robot, tiene otras novelas magníficas, como El fin de la eternidad o El sol desnudo.

Y no puedo obviar su caracter de visionario! Acaso la psicohistoria creada por Hari Seldon no es muy parecida a lo que hoy llamamos Big Data? Claro, a mediados de los 70s, cuando comencé a leer su obra, ni imaginaba que esto podía suceder!!

En cuanto al polaco Lem, entiendo que en su obra subyace una crítica desde adentro al sistema comunista. No era Lem un disidente, sin embargo junto con un sólido bagaje científico nos desgrana sus sentimientos y pesares sociales. Un magnífico escritor, cuyos viejos ejemplares de Editorial Bruguera conservo en mi biblioteca.

Gracias por tus comentarios, Montuenga!

lupita dijo...

Hola a todos:

He leído este relato en estos días y me ha gustado mucho, muchísimo. Yo creo que es debido a que he llegado "virgen" a él.

Llevaba mucho tiempo viéndolo expuesto en la biblioteca y pensaba que era un manifiesto político; hasta que no leí la reseña de ULAD no me animé a cogerlo. Como no he leído nada más de ella, quizás no me parece menor por comparación. El retrato que se hace de la decadencia, el hastío, el cansancio, la vejez, etc. me parece fascinante. Como dice Juan, así debe ser la vejez. Un momento que a mí me ha tocado especialmente es cuando describe sus pies, y yo recordaba los pies y las manos de mis abuelos, tan trabajadores. Cautivador y emocionante es poco.

No he sido lectora de ciencia ficción hasta hace pocos años, por lo que todo me está pareciendo nuevo y maravilloso. No sé con qué autor me quedaría, pero uno de mis favoritos es Ray Bradbury, quien es, además, uno de mis poetas favoritos.
De todas las demás lecturas que comentáis, tomaré nota, que os veo con un gran nivel.

Saludos

Montuenga dijo...

Hay muchas buenas novelas que se pueden encuadrar en un género concreto sin que por ello pierdan categoría. Tanto el buen género negro como la buena ciencia ficción plantean cuestiones políticas en el sentido de que retratan una sociedad existente o inventan otra nueva mejor (utopía) o peor (distopía) porque creen que estamos abocados a caer en ella. Esa ciencia ficción me parece una buena forma de introducir en la lectura a los pre y/o adolescentes. Le Guin profundizó en el personaje de Odo un año después, creo recordar, de publicar Los desposeídos. Pero, quizá sin querer, lo que obtuvo más que nada fue un relato psicológico y hubiera sido mejor presentar al personaje años atrás, en plena efervescencia activista, aunque le hubiese representado mucho más esfuerzo y, supongo, tiró por la ruta fácil.

La ciencia-ficción suele tener mala prensa por el cine, pero a la novela no le hacen falta efectos especiales y, en muchos casos, son mucho más profundas que las pelis. Bradbury me parece un buen autor para iniciar a los chavales en la lectura, así como el Asimov de La Fundación (también de obras de divulgación histórica y científica como El Universo). Desde mi óptica de docente aseguraría que La Fundación les va a entusiasmar y puede abrirles paso a lecturas más complejas.

Luego están, claro, Un mundo feliz y 1984, dos obras maestras que conocerás y que suponen algo de esfuerzo a esas edades, pero si se han enganchado con las que acabo de mencionar, a los 18 o 20. a veces antes, seguro que les fascinan. En cuanto a Stanislaw Lem, puede que haga falta un poco más de madurez, tiene una prosa fácil pero obliga a reflexionar sobre cuestiones que apenas conocen y eso puede disuadirles. Si no has leído nada suyo, sugiero que le eches un vistazo.