Idioma original de los relatos: InglésValoración: Está bien
También de Daphne du Maurier en ULAD: Mi prima Rachel, Monte Verità
Idioma original de los relatos: Inglés
Idioma original: inglésAgujeros de sol, de Nieves Mories, es una novela de terror sobresaliente. Una novela adictiva, perfectamente urdida, que dosifica la información de forma impecable, juega constantemente con las expectativas del lector, está escrita con una prosa brillante, la habitan personajes más complejos de lo que a priori pueda parecer y se cierra con un clímax brutal.
Empieza describiendo una sangrienta masacre. Y de ahí, reculamos en el tiempo para conocer a los implicados en dicha masacre, tanto víctimas como verdugos.
Aborda, desde una perspectiva moderadamente original, conceptos ya asentados en el imaginario horrorífico como el de los gemelos, el del doble o el de la venganza de ultratumba. También hace un explícito homenaje al Rebecca de Daphne du Maurier, aportando en el proceso su granito de arena.
Destina una nada desdeñable parcela a la crítica social, arremetiendo contra diversas lacras (entre las que se cuentan, por ejemplo, la impunidad de la clase alta, las tropelías de la Iglesia o la sumisión de las mujeres en familias de estructura patriarcal).
En resumen, Agujeros de sol es una novela de terror de una calidad extraordinaria. Se lee en apenas unas horas con una mezcla de diversión y asco, pero sus logrados personajes, ambientaciones y escenas permanecerán en nuestra memoria durante un largo periodo.
También de Nieves Mories en ULAD: Aquí
Año de publicación: 2019
Valoración: entre recomendable y está bien
No he estado nunca en la ciudad de Buenos Aires, pero ya os digo que, si alguna vez tengo la suerte de caminar por sus calles, sin duda tendré muy presentes (junto con muchas otras páginas de la inagotable literatura argentina) los relatos que componen este Buenos Aires Noir; un libro en el que el título ya lo dice todo: se adscribe al género negro, en diferentes variantes, y se desarrolla en la capital porteña. La peculiaridad es que cada uno de estos cuentos, escritos por catorce autores del género diferentes -de edades variopintas y de ambos sexos por igual- y reunidos por uno de ellos, Ernesto Mallo, tiene lugar en un barrio distinto de Buenos Aires y casi todos en la época actual, componiendo entre todos un mosaico de lo más interesante para conocer la "vibra" de esa gran urbe. Además, claro está, del disfrute inherente a la lectura de muchos de ellos.
Los relatos, agrupados en tre bloques. Infidelidades, Amor y Crímenes imperfectos, son todos bastante cortos -entre 5 y 15 páginas- y están escrito en un castellano que oscila entre el estándar con los lógicos modismos argentinos y el argot porteño más o menos desatado, que quizá dificulte la comprensión para los lectores de otras latitudes, aunque entre lo que se deduce simplemente por el contexto y la ayuda de San Google (mi agradecimiento desde aquí también a Google Maps), nadie debería tener mayor problema. Debido a su disposición en diferentes barrios, encontramos aquí ambientaciones de todo tipo desde las zonas más acomodadas a las "villas miseria", pasando por los barrios más célebres y castizos de la ciudad, otros más anodinos, populares, etc. Repito que uno de los principales atractivos del libro es justamente esta especie de radiografía o escáner que hace de toda una ciudad, con sus diferencias de clase, sus tensiones raciales, los conflictos políticos, la incidencia de la droga... si olvidar el reflejo -o reflujo, más bien- de pasado reciente de la ciudad.
Al tratarse de catorce autores/as diferentes, procedo a consignarlos todos, así como el barrio en el que se desarrollan los cuentos, por si alguien los conoce (o incluso reside en uno de ellos, en el caso de quien nos lea desde aquellos pagos):
Sí que es curioso, porque solo tú y otra persona (un crítico musical catalán que conocí el año pasado en los Premis Ovidi de la Música), me habéis señalado esta conexión y preguntado lo mismo. Y no, la verdad es que no tenía en al radar ese poema del autor francés en lengua occitana. De hecho, busqué si existía alguna novela con el mismo título antes de apostar al 100% por él, sin pensar que podía haberse usado para otros géneros literarios. Y sí, resulta que, en 1859, ya alguien había titulado con ese nombre femenino, tan bello, por otro lado… Aunque una de las razones, en mi caso, para titular Mireia a mi novela fue su parecido fónico con un relato de femme fatale, muerte y misterio de Edgar Allan Poe que siempre me ha fascinado: Ligeia.
El primer impulso fue Simarro, porque al comenzar a leer sobre su vida me fascinó la modernidad que representaba en una España de atraso científico y gran peso de la religión. Podía hacer una biografía de este psiquiatra valenciano, pero la magia de la ficción me atrae tanto que decidí armar un artefacto literario para contar la vida y obra de Simarro a través de personajes creados por mi imaginación, Neus, la narradora, y Mireia, la investigadora en psicología experimental y autora de una tesis sobre Simarro: dos jóvenes del siglo XXI que se entralazan con las jóvenes del XIX que Charcot diagnosticó de histeria. Esa unión de líneas temáticas y temporales se fue construyendo de una manera orgánica y también muy divertida para mí.
Porque me encanta el género fantástico, lo gótico, las historias de miedo, las mansiones apartadas a lo Daphne du Maurier, porque crecí leyendo a E.T.A. Hoffmann, a Guy de Maupassant, los cuentos de Emilia Pardo Bazán o las leyendas de Bécquer, que me sabía de memoria de pequeña. Y disfruto mucho rindiéndoles homenaje a todas las autoras y autores que me han hecho soñar. Además, ¿qué es la literatura sino ambigüedad, en todos los sentidos? Para forzarnos a mirar las cosas de una manera “recta”, plana, sin claroscuros, ya hay otros muchos discursos culturales. La literatura es la reina de la dilogía, de las interpretaciones abiertas, del juego vacilante perpetuo… Y me gusta que sea así.
Las figuras vampíricas provienen de la tradición oral europea y son adaptadas perfectamente en la literatura gótica: son seres que viven succionando la vida a los humanos. Y ahí radica su potencia metafórica: ¿cuántos elementos vampíricos nos rodean, nos modelan, sin darnos cuenta? En Mireia, he querido jugar con la figura del vampiro a varios niveles que el lector va descubriendo a medida que avanza la trama. La iconografía de la femme fatale del XIX se relaciona directamente con la de las vampiras y simboliza el miedo masculino a la pérdida de poder, a ser “succionados” por la fuerza femenina. Mireia podría ser esa mujer fuerte, independiente, una vampira del siglo XXI. Pero poco a poco descubrimos otros vampirimos más ocultos ejecutados, sin escrúpulos, por los hombres del XIX y del presente. Y nuestra idea de lo vampírico muta…
Un aspecto que siempre me ha fascinado de las narradoras o protagonistas de las novelas victorianas escritas por mujeres es que son chicas jóvenes que se presentan ante los lectores exhibiendo una gran modestia, luciendo una humildad poco acorde con su auténtica valía. Neus nos advierte de que es una mala narradora, pero logra exponer perfectamente todos los hilos de una historia enrevesada y compleja. Y creo que también logra enganchar con ese hilado a los lectores, algo que, en realidad, no es algo fácil. Así que podríamos decir que Neus opta por ser discreta y no envanecerse de sus capacidades, aunque se le den tan bien las teclas como los pinceles…
Bueno, ha sido un acto de reivindicación histórica y cultural de mi ciudad, pero sobre todo, un acto literario de amor: Xàtiva es un personaje más de la novela y, además, se presenta lejos de la imaginería tópica valenciana de “sol, playa y fiesta”. Aquí es una ciudad sobria y misteriosa, con muchos toques góticos y modernistas, con una densidad histórica muy decimonónica, y las aventuras de Mireia y Neus no podían disponer de un escenario más idóneo.
Intenté, sobre todo, que fuera una traducción fiel al ritmo, al tono y a la cadencia del original, porque estos aspectos los había cuidado mucho en valenciano y quería mantenerlos. Al principio de mi tarea traductora, me iba resultado extraño leer mi texto en castellano, pero cuando terminé todo el proceso la impresión fue estupenda: la verdad es que estoy muy satisfecha con cómo suena Mireia en castellano y, sinceramente, ambas versiones me satisfacen por igual.
Sobre la recepción: es curioso descubrir cómo un sistema literario pequeño, minoritario, más débil, recibe con mayor mimo e ilusión lectora un nuevo texto en el panorama literario, que un sistema macro y ultrasaturado de novedades como el del castellano. Y no me refiero a la prensa o los medios: en ambas lenguas la atención ha sido excelente, ninguna queja. Me refiero a la atención de los lectores: mucho más fiel, comprometida y duradera en valenciano y mucho más fugaz y dispersa en castellano. Algo completamente lógico y previsible, teniendo en cuenta la cantidad de novelas que se publican en España cada semana… Ya me parece todo un logro haber llegado a las dos ediciones en castellano con Dos Bigotes tras haber vendido más de tres mil ejemplares en el original…
Sigo, cómo no, trabajando con nuevas ediciones para Renacimiento de Elena Fortún. Lo próximo será la recuperación de un libro muy raro y especial dentro la producción fortuniana… Ya veréis. Y en septiembre de este año saco un ensayo literario con Ariel en el que he estado trabajando los dos últimos años: un recorrido a través de la narrativa escrita por mujeres que se ha ocupado de retratar la opresión dentro de la institución matrimonial. Un libro de alto compromiso feminista, humanista y, por supuesto, literario, porque la selección de autoras es muy potente. Y, por supuesto, siempre hay ideas anotadas para proyectos futuros, tanto de ficción como de no ficción. Pero hay que encontrar el tiempo, la disposición de ánimo y la energía física para llevarlos a cabo. Eso sí, no hay prisa alguna. Solo ganas de pasarlo bien.