jueves, 30 de abril de 2026

Toni Sala: Escenaris

Idioma original: catalán
Título original: Escenaris
Traducción: sin traducción al castellano en el momento de publicar este reseña
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable


Había oído hablar muy bien de Toni Sala (especialmente de sus últimas obras tras su salto a l’Altra Editorial) por el hecho de poseer un estilo sólido, firme y que le valió el Premi de la Crítica de narrativa catalana en 2015. Así que, después de años bajo mi radar, tenía curiosidad por conocer su obra y ver qué ofrecía su escritura.

En esta novela, Toni Sala nos presenta a su personaje principal y protagonista de la historia: un actor famoso por haber protagonizado otrora una serie de películas de terror, pero actualmente venido a menos de manera que se gana la vida haciendo monólogos que tiene la costumbre de preparar mientras conduce su coche, sin un rumbo fijo, a parajes lejanos, para así poder pensar, aislarse y calmar los nervios habituales antes del directo. Pero, en uno de esos viajes, sufre un accidente que le lleva a estar postrado un tiempo en el hospital; es en esa estancia donde se le presenta un joven que afirma conocerle del día del accidente. A partir de ahí, sus vidas convergen y juntamente con la aparición de otro personaje protagonista de la historia forman el entramado personal sobre el que gira el libro.

Así, a grandes rasgos, este vendría a ser el planteamiento de un libro que, justamente, destaca más por lo que cuenta y cómo lo hace que por lo que sucede. Porque ahí es donde entra en juego lo que intuyo que es la principal virtud de este autor: un estilo directo, coloquial, desenfadado y lleno de desparpajo que se ejemplifica de manera diáfana a través de unos personajes que hablan rápido (muy rápido a veces) con un discurso torrencial que expone sin tapujos los pensamientos que corren por sus cabezas. Esta característica se pone de manifiesto rápidamente en el accidente del protagonista, narrado por diferentes puntos de vista por una serie de personajes a caballo entre la lucidez y el delirio, perseguidos por sus propios fantasmas, inundados por sus propias inseguridades en una especie de carrera entre la suerte y el infortunio; unos personajes que el autor los dibuja como seres solitarios en su mayoría, a menudo no por propia elección sino por el azar, la adversidad o un destino mal buscado. De esta manera, y a partir de ello, en una mezcla de relato a caballo entre la narrativa, la reflexión, la crítica y la introspección, el autor lanza órdagos contra la sociedad capitalista, hedonista, o la que ansía la búsqueda del cuerpo perfecto o de la vida artificialmente soñada, la que se rige por la estética o la superficialidad. Con este propósito, el autor centra el peso del libro en gran parte en el mundo que rodea a sus personajes, trazando un hilo muy marcado entre los grandes y múltiples problemas de la sociedad: desde la época olímpica, pasando por la crisis inmobiliaria, el excesivo turismo, la frustración por el resultado del proceso independentista catalán, y los problemas actuales como el auge de las plataformas digitales y la decadencia de las salas de exhibición de películas. 

Estilísticamente, el autor combina diferentes formatos y enfoques pues, de manera similar a la profesión del protagonista, hay episodios de este libro que consiste en principalmente monólogos donde se despliega la verborrea del autor (que en ocasiones emparejaría con David Foster Wallace por el extremo detalle de lo que narra, así como cierto descontrol y caos expositivo sobre los temas que trata) pero en los que también encontramos un estilo más convencional superada la mitad del libro donde quizá hay más trama y se centra más el desarrollo de la misma. En cuanto al tono que transmite, los protagonistas (o participantes) de la novela son personas pesimistas respecto a la sociedad actual, a la economía de los jóvenes o a la independencia; son personajes deconstruidos y a los que les embarga una creciente pérdida de identidad donde la muerte (por presencia o pensamiento) sobrevuela de manera no constante, pero si subyacente, personajes a los que parece que el futuro les ha abandonado y no tienen nada por delante que les pueda llenar la vida llegando al punto de afirmar que, «el suicidio, pasa por la cabeza como un corriente de aire, entra por una oreja y sale por la otra, pero puede haber una obstrucción y que se encaje, y entonces es una serpiente venenosa encerrada dentro de la cabeza».

Por todo ello, se trata de un libro difícil de reseñar y valorar porque es indudable que en él hay fragmentos donde el autor demuestra su calidad estilística (como por ejemplo cuando habla del suicidio), pero su tendencia a alargar en exceso las reflexiones, los monólogos o incluso las metáforas hace que esa intensidad inicial pierda fuerza y se diluya entre tantas palabras y alegorías. Si el autor fuera más mesurado a la hora de elegir que metáforas utilizar o cuando poner la pausa y cuando acelerar el ritmo, el resultado sería mucho más satisfactorio o logrado porque da la impresión de que una vez el autor encuentra el filón a través del cual desplegar su calidad no sabe ponerle freno ni contener su exposición. Parece que le sobra talento y le falta contención y mesura.

De todos modos, libro interesante y recomendable por los múltiples temas que el autor trata y por un estilo desenfado y atrevido. Y es que Sala va con todo y contra todos: contra la clase política, contra la especulación inmobiliaria, contra los que no defienden la lengua catalana ni la cultura. Es contundente y lúcido en su denuncia, no se corta y expone las miserias de la clase política y dirigente sin rodeos, así como también habla sin tapujos sobre la vida, la muerte, la paternidad o el feminismo, denunciando así cada uno de los pilares sobre los que se construye la vida, y sobre los que también se destruye.

miércoles, 29 de abril de 2026

Jean Philippe Postel:El affaire Arnolfini

 Idioma original: francés

Traducción: Manuel Arranz 

Año de publicación: 2023

Valoración: Recomendable


Este libro no es una novela. Tal como nos advierten en la portada, nos encontramos ante un erudito trabajo de investigación en el que Jean Philippe Postel intenta desvelarnos la cantidad ingente de secretos que esconde el cuadro "El matrimonio Arnolfini" pintado por Jan Van Eyck en 1434, que se exhibe en la National Gallery de Londres.

Todo en este cuadro esta envuelto en un halo de misterio. En primer lugar, se desconocen muchos detalles de la vida de Van Eyck y de las circunstancias en las que pintó esta obra maestra. También se ignora como llegó el cuadro desde el antiguo Álcazar de Madrid hasta la National Gallery de Londres. Y, finalmente, tampoco se sabe con certeza si la pareja retratada en la famosa tabla es realmente el matrimonio Arnolfini.

Por si esto fuera poco, el escritor francés nos invita a observar los detalles escondidos en el cuadro que, según nos aclara, pasan desapercibidos a la mayoría de visitantes de la pinacoteca inglesa, que raramente dedican más de dos o tres minutos a admirar la obra, ignorantes de los misterios que encierra. 

Postel, con aire sosegado y minucioso, va llamando nuestra atención sobre innumerables elementos que escapan al observador profano: ¿son realmente los Arnolfini el matrimonio del cuadro?, ¿por qué el marido parece estar prestando algún tipo de juramento?, ¿la esposa está embarazada?, ¿por qué en un cuadro tan extremadamente atento al detalle el perro no se ve reflejado en el espejo?

Así pues, más allá de admirar la maestría con la que el pintor flamenco realizó su obra y de disfrutar de la incuestionable belleza del cuadro, Postel nos va dando pistas sobre todas las incógnitas  no  resueltas  y nos ofrece posibles soluciones. No cae en la tentación de pretender que sus explicaciones sean incuestionables puesto que, como nos señala, hay muchos otros investigadores que han intentado ofrecer interpretaciones sobre los misterios no resueltos del cuadro y las señala en su ensayo, pero nos ofrece el fruto de sus indagaciones y nos invita a disfrutar de esta maravillosa pintura desde nuevos puntos de vista que no nos habíamos planteado. Quizás su mérito radica en que no resuelve las dudas, si no que nos pone frente a ellas para que nosotros tomemos nuestras propias decisiones. 

El affaire Arnolfini es una lectura ágil, amena y muy bien documentada. Es un trabajo de investigación académica, pero se lee como una novela de misterio. Postel consigue transmitirnos su fascinación tanto por el prodigio artístico de la obra como por los innumerable secretos que parece albergar. Nos obliga a situarnos frente al cuadro, a redirigir nuestra mirada y a intentar resolver nosotros mismos todas esos enigmas que plantea. No se le puede pedir más a un librito de ciento sesenta páginas.







 

martes, 28 de abril de 2026

Guillermo Martínez: Un crimen dialéctico

Idioma original: español
Año de publicación: 2026
Valoración: entre recomendable y está bien (conociendo al autor, no tan previsible)

Página 2:
Otra vez uno de esos libros en donde Martínez va a demostrar su sapiencia matemática con el Teorema de Incompletitud de Gödel y homologar sus preceptos con las piernas de una chica, que puede ser menor (quiero decir, mucho menor) al narrador, o puede ser mayor (cuarentona o cincuentona) y que, generalmente, parte de la misma familia que la variante de chica menor y en ocasiones hasta se enamora de las dos (y tiene éxito con ambas. Hasta parece un chiste interno del autor, porque juro que en casi todos los libros siempre hay una apreciación de ese estilo); todo esto mechado con un drama que bordea lo policial clásico con lo filosófico. Sigamos leyendo, me digo (con ojos en blanco); quizás alojarse en un hostal con una señora de pasados rusos pero aún bellísima (del cual su esposo es el objetivo del narrador) y su hija veinteañera a punto de casarse (cuyo prometido tiene cierta tensión con su suegra, y no es la carnal), no signifique necesariamente nada amoroso.

Página 20:
Bueno, quizás por una vez Martínez se desvía de sus patrones y me va a entregar una historia más cercana a lo filosófico que al policial, habida cuenta que el narrador es un profesor (cómo no) que en su momento tuvo una beca en Oxford (cómo no) y formó parte de un grupo marxista cuya vinculación es eterna debido a un pacto en sus años mozos. Por ahora bien, mejor de lo que esperaba, más allá de algunas frases poco pulidas, casi escritas con cierto desgano, como enfocadas en la trama en vez de labrar las expresiones, y de que todos los personajes poseen una alta cultura (¿hace falta que si uno dice qué lindo el día, el otro, que es cualquier cosa menos un becado de Oxford, cite a Tolstoi porque sí?).

Página 40:
Ya las bases están delineadas. El narrador tiene que asesinar al anfitrión de la casa, el coronel, por conocer un secreto del candidato a presidente (trasunto de Raúl Alfonsín), un secreto bastante turbio, por lo que infiere el mismo coronel, y de yapa, por ser sospechoso de complicidad en la última dictadura argentina (a pesar de que diga que apenas vio cómo iba la mano se retirara por una cuestión de honor); a la vez, el narrador sostiene debates (graciosos, porque el otro lo basurea sutilmente) con un físico extranjero acerca de la inminente publicación de un artículo sobre cuánta capacidad de voluntad tiene realmente un individuo a la hora de reaccionar ante mecanismos programados. Parece no tener ninguna relación con la trama principal, pero en Martínez todos los datos son aprovechados posteriormente. Además, la esposa del coronel en realidad está enganchada (lo cual es un cambio agradable) con el cura del pueblo, bastante jovencito y con un discurso mucho más agresivo para los estándares de la iglesia.

Página 100:
Se pone raro. Para justificar su presencia, el narrador inventa que se encuentra ahí para observar a los nativos en sus rituales con un polvo que, en días de niebla extrema, posibilita contactar a los muertos de cada uno; justamente el narrador tiene a su padre desaparecido, y de a poco le empieza a convencer la idea de verlo para cerrar con un capítulo del pasado. Además, se ha hecho pasar por el cura para mandarle mails (¿mails a principios de los 80s en Argentina?) entre dramáticos y picantones a la esposa del coronel y así plantar la semilla de la discordia y hace prácticas de tiro con este último en lugares recónditos para afinar su puntería a la hora de matarlo. Todo esto, para el narrador, funciona como un gran tablero de ajedrez en el que cualquier cosa puede salir muy mal, y sintiéndose casi siempre como arrastrado por la fuerza del destino más que por su voluntad (de ahí, supongo, aunque me sigue pareciendo un aditivo algo innecesario, los debates).

Últimas páginas:
Lo mejor de la novela se encuentra en la trama secundaria de los nativos. Después de un viaje lisérgico, inesperado por la prosa y la situación en la carrera literaria de Martínez, el narrador presencia una escena definitoria para su vida. Pareciera que no va a aportar nada a la trama principal, pero haberse metido en semejante cambalache lo obliga a vomitar y esa es la última pieza (azarosa) para que todo termine de anudarse en una situación algo rocambolesca y por demás inverosímil, aunque justificado por la idea que recorre el libro acerca de la voluntad real. 

En definitiva, es mejor que el anterior libro de Martínez, que sí me había parecido un recalentado de sus grandes éxitos, y veo una intención de explorar otros temas, de salir de a poco del encorsetamiento en el que se encontraban sus libros, pero también detecto una escritura apurada y deslavazada, convencida ya del prestigio del autor y de que apretar algunos de sus botones comunes bastará para que el lector se quede contento. Pero Martínez es capaz de mucho más.


lunes, 27 de abril de 2026

Oriol Rodríguez/Yeray S. Iborra: Buscando a Rosalía


Idioma original:
español

Año de publicación: 2026

Valoración: recomendable

Los primeros párrafos de este libro juegan con los previsibles vericuetos que procura el ascenso a la fama. No a una fama cualquiera: a la fama global, a que los anuncios de tus discos se produzcan en olor de multitudes, con recepciones, con enormes pantallas de cuenta atrás, con la necesaria presencia de una masa de fans irredentos. Ese es el enorme salto del que Albert se queja. De una artista incipiente que invita personalmente a acudir a sus primeros conciertos y que, arropada por el mecanismo empresarial que se aferra al proceso productivo (y lucrativo), pasa a ser una imagen inalcanzable, un icono para acercarse al cual hay demasiadas barreras que franquear.

Otra cosa es que, con cuatro discos en el mercado, la tentación de escribir una biografía sobre una figura, a los 33 años, de semejante impacto global, sea demasiado poderosa, incluso ante la cruda realidad de que el mundo de la música, insaciablemente hambriento, devore a sus ídolos no tan a medida que estos crecen sino conforme algunos nuevos surgen y pugnan por desplazar a los otros de la mesa de las novedades. 

La tentación de que un texto así sea un panegírico también pesa lo suyo. Cuatro discos, diferentes, en los que ha apostado por un crisol de sonoridades, han dado ya pie a controversias en las que la envidia pesa lo suyo. O la mera crítica porque una estrella del pop no ajuste su forma de ser al canon que cada uno establece de como ha de ser. Como leo muchos (posiblemente demasiados) libros sobre música, sobre discos y sobre música, diré que Rosalía ha comprendido que intentar complacer a todo el mundo es la mejor garantía para fracasar. Y entonces se muestra, en la medida que le dejan, como un músico que expone su trabajo y lo explica lo suficiente y sin más pretensiones. Así que este libro simplemente, y quizás el no contar con un testimonio directo, se limita a recopilar y ordenar hechos sobre su carrera, lo bastante alejados de una crónica de su vida personal. que ya es bastante pasto de la prensa rosa - otro efecto colateral - como para superar la mera letanía de eventos y tomar una sana postura objetiva, sin desmerecer que sus dos autores proceden del mundo de la prensa especializada y, sin llegar a desprender un tufillo de fans, cuentan con el suficiente respaldo profesional para mantener sus apelativos alejados de la hipérbole. Quizás unos años más tarde dispongamos de textos aún más matizados, todo dependerá de futuros trabajos, de su gestión de la descomunal repercusión, de cómo la insana curiosidad sobre su vida personal sea algo con lo que pueda bregar. Seguramente habrá más libros sobre ella, pero este es honesto y, en la medida que es posible, objetivo y disfrutable.

domingo, 26 de abril de 2026

Eugène Ionesco: La cantante calva

Idioma original: francés

Título original: La cantatrice chauve

Año de publicación (estreno): 1950

Valoración: Está bien, curioso


Apenas le hemos dado espacio en este blog al ‘Teatro del absurdo’, etiqueta aplicada  desde mediados del siglo pasado a un pequeño grupo de autores que desafiaron las normas (qué cosa tan apetecible) de la construcción dramática para montar extrañas obras en las que las personas se convertían en rinocerontes o dos mendigos dialogaban sin sentido bajo un árbol. Aparte de provocar la risa, y esto no siempre, la sucesión de escenas ridículas y diálogos disparatados tenían siempre una capa más o menos oculta que el espectador estaba invitado a descubrir, por lo general reflexiones sobre la vida y sobre el ser humano, frecuentemente el problema de la comunicación, la soledad, la muerte o el destino, cosas así. Si la verdadera intención del autor era en verdad abrir la puerta a esas profundidades o solo sorprender con extravagancias es algo no tan fácil de descubrir y que además variará según el autor y según la obra.

La cantante calva fue uno de los primeros títulos en formar parte de ese pequeño contingente, y sus rasgos encajan desde luego con el modelo. Dos parejas (matrimonios) de la burguesía inglesa comparten una velada, y no parecen tener mucho que decirse. Lanzan por turnos frases a veces inconexas, o se enzarzan ligeramente en discusiones particulares sin sentido. Este tipo de conversación sirve para identificarlos enseguida como personajes ridículos, vacíos, y su limitación mueve rápidamente a la risa.

La entrada de un par de personajes más abre el abanico a nuevos diálogos, también absurdos, en los que, aunque a veces apetezca, tampoco creo que debamos intentar buscar mensajes ocultos. Es lo que llamaríamos ‘hablar por hablar’, cómo llenar minutos de una reunión aburrida emitiendo sonidos más que transmitiendo algo. 

Desde el punto de vista cómico el cuadro quizá nos despierte alguna pequeña carcajada, y en este punto habrá que reconocer que una buena puesta en escena y la gracia de unos actores inspirados pueden levantar el texto a un nivel muy superior al que obtenemos de la lectura. De manera que no me queda más remedio que reconocer que ante obras así la experiencia del teatro leído puede resultar bastante más pobre.

Si queremos profundizar un poco más, aparte de algún rasgo crítico más o menos visible (la exclusión clasista de la pobre criada, la fascinación por el uniforme, aunque sea de un bombero), lo que tenemos es claramente una representación plástica de la incomunicación, en este caso, en el seno de cierta sociedad burguesa británica, pero válida también para cualquier otro entorno. Estamos eventualmente juntos pero quizá no tenemos tanto en común, puede que el propio lenguaje sea un obstáculo para interactuar porque lo usamos mal, o puede que incluso nuestra propia naturaleza levante barreras convirtiéndonos en pequeñas islas, como sugería John Donne.

Abriendo un poco el foco sobre este teatro del absurdo en su conjunto podemos ver que en gran parte es esta la perspectiva dominante. Por eso dibujan personajes tan convencionales que se transforman en cosas extrañas, que simplemente esperan a alguien que no saben quién es o que, como en este caso, terminan gritándose frases repetidas y completamente vacías de significado.

P.S.: Esta obrita tuvo en principio uno o dos títulos diferentes, pero al parecer Ionesco lo cambió por el definitivo porque un actor pronunció mal una frase (es cerca del final) y sonó como ‘cantante calva’ lo que no lo era. Cómo les hubiera gustado a los surrealistas o a los Dadá este hecho de titular una obra con la expresión de un simple error. 

Otras obras de Eugène Ionesco reseñadas en ULADRinoceronte


sábado, 25 de abril de 2026

Colaboración: 2 x 1 Antes que nada y Bue, de Martín Caparrós

 Idioma original: español

Año de publicación: 2024 y 2025

Valoración: imprescindible para interesados


La fase de su escritura en la que se encuentra Martín Caparrós es especialmente interesante. Viene de andar tras las huellas del hambre, de diseccionar las venas abiertas de América Latina que versó Galeano, de algún esfuerzo apabullante en el campo de la novela que él considera pasó desapercibido, de darle la vuelta al género de la crónica, de intentar reportar a toro pasado la creación del mundo. Todo se le ha hecho poco: su implicación, sus posiciones sin medias tintas; su apuesta por la literatura; las cabeceras de más prestigio; los charcos más embarrados. Todo empezó un día que le dejaron firmar en un diario y algo cambió el día que leyó por vez primera a su maestro Manuel Vicent. Continúa con sus artículos y sus polémicas, levantando polvo, abriendo frentes constantemente. Gramaticales, deontológicos, épicos. Se hace preguntas y las lanza al mundo sabiendo que él el primero no puede responderlas.

Y en el último año y medio han llovido con generosidad tres volúmenes en los que el argentino va más allá, pues si alguna profundidad abisal le quedaba por estudiar era la suya propia: es la que emite ultrasonidos desde las páginas de Antes que nada, donde repasa su vida, la interior y la pública, en los jirones que no se le han quedado en la selva del periodismo a ras de suelo que le ha caracterizado. Como los otros títulos, este último es monumental y ambicioso, y seguro que le dejó insatisfecho como tantas otras veces. Aquí hay mucha tela que cortar para aspirantes, ejercientes y fans, que a fin de cuentas son los que pueden aportar notas al pie, aunque a ver quién se las apuesta a Caparrós. Por lo pronto, estas memorias se tapan bien con cubiertas oscuras, como advirtiendo de ser el libro negro del autor, que deja bien claro que sorpresas te da la vida y por supuesto, que para contarlo hay que valer, también, y mucho. El camino de las favelas de Buenos Aires a las pacíficas afueras de Madrid ha sido retorcido y sorprendente.

Antes que nada puede complementarse con artículos y entrevistas recientes, pero sobre todo con los otros dos pequeños tomos que han aparecido en estos meses, Bue y La verdadera vida de José Hernández, que son pura evocación en blanco y negro. Reversos bien camuflados de Buenos Aires y de canto al padre del Martín Fierro, Caparrós vierte en ellos no el análisis sino el aliento, y no la nostalgia sino la melancolía, como tan bien distinguiría su querido Vicent. En estos casos no es tan torrencial la escritura como la emoción, pero no perdamos ripio.

Sobre la triada asoma la firmeza de una vocación, en estos tiempos líquidos de rapidez y demora, cuanto más deprisa más despacio, de prosa deslavazada y piezas sin adscripción. No caigamos en el tópico del autor hecho género. Llamemos a las cosas por sus nombres: memorias, novela y poesía. Caparrós prescinde aquí, al menos directamente, de las crónicas que lo han destacado y que en conjunto se erigieron en monumentos: LacrónicaEl HambreEl mundo entoncesÑaméricaEl interiorLarga distancia y su secuela La guerra moderna... Periodismo que si no fundó, al menos creó escuela en una hilera de seguidores que lo practican alrededor del mundo. La crónica va y viene con las épocas. Esas piedras angulares están ahí, para quien quiera volver a ellas. En rigor, algunos podrían llamar a esos libros recopilaciones. No errarían.

No es el caso de los que nos ocupan hoy. Es vertiginoso pensar no ya que alguien pueda ser tan fértil, sino qué torrente creativo en tan poco tiempo puede dar lugar a obras apuntaladas como estas. Una en su largo aliento, otra en su justa medida, otra en la virtuosidad del verso. ¿Qué escuelas de escritura ni qué inteligencias artificiales ni qué giros argumentales? Lengua charlatana, seguridad, nada que perder pero nada que alcanzar. Entrevistas promocionales donde se denuncia la manera balzaquiana para homenajear a Balzac con los mismos libros que se promocionan. Por responsabilidad, la llamada al orden debe ser por parte de los dos: de Balzac y de Caparrós. Larga vida al escritor y lo escrito: el momento es curioso, los juegos de espejos son gratificantes y se espera que la fábrica no detenga su producción. Mientras tanto, siempre queda releer.

Firmado: César

También de Martín Caparrós reseñado en ULAD: aquí

 

viernes, 24 de abril de 2026

Federico Axat: El día de mi muerte

Idioma original: Español

Año de publicación: 2025

Valoración: Muy recomendable

Así de entrada, lo que me hizo darle la valoración de Muy recomendable a este libro fue la vuelta de tuerca que Axat le da al ya muy gastado subgénero de los viajes en el tiempo. Así que, para cualquiera que disfrute de este tipo de pajas mentales, es una lectura más que recomendable.

Lo que sigue no es exactamente un spoiler, pero, a mi parecer, mientras menos sepas, mejor. Por eso seré parco en esta reseña. Bueno, pensándolo mejor, no diré nada de la trama, porque cualquier cosa que contara sería básicamente lo mismo que ya aparece en la contraportada.

Lo que sí puedo decir, y quizá sirva para animarte a leerlo, es que la historia resulta desconcertante en el mejor sentido de la palabra. Cada capítulo obliga a detenerse y a reconsiderar cómo encaja lo que uno acaba de leer con todo lo anterior. Perdón por ser tan vago, pero realmente no puedo decir mucho más: la novela está construida casi por completo sobre la incertidumbre.

Claro que eso también hace que la relectura pierda parte de su valor. Pero incluso si solo se lee una vez, la experiencia vale la pena.

Uno de los pocos peros que le pondría al libro es que, aunque su principal atractivo radica en el interesante enfoque que propone para los saltos espacio-temporales, y cómo se desenrolla la trama, no logra evitar del todo ciertas paradojas (incoherencias) temporales. Y, cuando aparece alguna inconsistencia, recurre al truco más barato del género: las líneas temporales paralelas.

Aun así, eso puede pasarse por alto. Es un libro muy entretenido, de esos que te mantienen armando y desarmando piezas en la cabeza hasta el final. Es el tipo de historia que quedaría perfecta como serie de televisión. Me encanta ver que las historias de este género escritas en español no le piden nada a esos nórdicos (¡no les da la lengua para escribir el Quijote!).

jueves, 23 de abril de 2026

Jon Bilbao: El regreso del Hircocervo

Idioma original: Español     
Año de publicación: 2020
Valoración: Entre recomendable y está bien

En Reata, ningún animal doméstico sobrevive a la medianoche. Un veterinario que llega a este pequeño pueblo de la España profunda, supuestamente de vacaciones, acabará investigando, al igual que tantos otros antes que él, semejante fenómeno.

Esta es la premisa de El regreso del Hircocervo, novela corta del asturiano Jon Bilbao que aúna el terror rural castizo con lo lovecraftiano, siempre desde la óptica ambigüa e indefininida de lo extraño y lo insólito. Funciona a la perfección en tanto que experiencia literartia creativa, incómoda y perturbadora. Desgraciadamente no acaba de cuajar como narración al uso. 

Vamos por partes. De este texto, destacaría las siguientes virtudes: 

  • Dada su brevedad y el interés que genera se lee de una sentada.
  • Tiene un planteamiento extremadamente sugerente.
  • En su estilo taquigráfico, similar al de un guion audiovisual, se aprecia sin embargo cierta sensibilidad.
  • Sus personajes, aunque algo simples, tienen unas caracterizaciones lo suficientemente marcadas como para diferenciarse entre ellos.
  • Alberga un par de escenas impactantes, ya sea porque son muy imaginativas o porque logran teñir lo cotidiano de rareza.
  • Se guarda las explicaciones y respuestas sobre su misterio principal para sí mismo.

Por otro lado, tengo que admitir que El regreso del Hircocervo me ha parecido algo mejorable: 

  • Visto en retrospectiva, da la impresión de que le falta empaque. Parece, antes que una obra terminada, un borrador (uno muy trabajado y sumamente prometedor, todo sea dicho).
  • La mayoría de escenas que muestran los enredos sexuales del protagonista aportan poco y se antojan reiterativas.
  • Desaprovecha a algunos personajes.

En fin: El regreso del Hircocervo es una novela solvente, sugestiva y entretenida. No obstante, parece escrita en un frenesí de inspiración que se hubiera beneficiado, al menos para mi gusto, de una revisión en frío. Sea como fuere, cumple sin sobresalir, gusta sin entusiasmar e impacta sin llegar a ser memorable, y demuestra, una vez más, que Bilbao es un autor al que conviene tener en cuenta.

Ah, esta novela se la debemos a Fin de Raza, editorial (lamentablemente en hiato desde hace bastante tiempo) que apuesta por libros que combinan lo literario y lo visual y devienen bellos objetos de coleccionismo. Como muestra de esta filosofía tenemos El regreso del Hircocervo, con su calidad artesanal, su tirada de 1000 ejemplares y sus ilustraciones de Celsius Pictor.


También de Jon Bilbao en ULAD: Aquí

miércoles, 22 de abril de 2026

Vic Echegoyen: Blitz. La destrucción de Dresde

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2025 

Valoración: Está muy bien

Blitz. La destrucción de Dresde es la magnífica reconstrucción de las 24 horas que duraron los bombardeos que arrasaron la ciudad de Dresde y se llevaron por delante unas 25.000 vidas, allá por febrero de 1945, cuando apenas faltaban 3 meses para la capitulación de Alemania. Y podríamos entrar aquí en disquisiciones filosóficas acerca de la "necesidad" y la "proporcionalidad" de los bombardeos (¿acaso hay bombardeos "proporcionados"?), pero casi mejor nos centramos en el libro y en su valor como obra literaria.

Volvamos al comienzo. Magnífica y reconstrucción: reconstrucción porque Blitz. La destrucción de Dresde es una obra de ficción basada en hechos reales (o la ficcionalización de las experiencias de una serie de personajes, anónimos o no, en el antes, el durante y el después más inmediato de los bombardeos); magnífica por varias razones, vinculadas a la estructura, al ritmo, a las voces, al tono y al mensaje de la novela. 

En cuanto a la estructura, la obra tiene algo de tragedia clásica con su prólogo, tres episodios (el antes, el durante y el después) separados por interludios que llevan la acción a los cielos de Dresde y su epílogo. Con esta estructura, Echegoyen puede ahondar en la relativa normalidad, el miedo y el caos que ocupan el centro de cada uno de los episodios y puede ofrecer una pequeña evolución de los diferentes personajes que protagonizan la novela.

En lo que al ritmo y las voces se refiere, estos van da la mano. Los tres episodios ya citados se dividen, a su vez, en breves capítulos protagonizados por multitud de personajes del más variado origen, edad y condición. Esta variedad confiere al texto de un carácter coral y de un ritmo que difícilmente tendría de tratarse de una narración más "convencional". Por otra parte, se observa un importante esfuerzo en la diferenciación de las voces de los protagonistas, algo nada fácil de conseguir. 

Me queda hablar del tono y el mensaje de la novela. Aquel tiende a ser sobrio, sin florituras, "adornos" estilísticos ni efectismos. La autora tiene claro lo que desea transmitir y no necesita recrearse en escenas sangrientas para mostrar el miedo y el dolor causado por cualquier guerra. Y ese es precisamente el mensaje, el de la insensatez y el absurdo de estas.

Dicho esto, y viendo que esta es la segunda obra de Vic Echegoyen que reseñamos en el blog y viendo la valoración que hemos otorgado a ambas, ¿cómo es que esta autora sigue tan en los márgenes del mundillo editorial? Tengo mis sospechas, pero me las callo porque no quiero movidas.

También de Vic Echegoyen en ULAD: La voz y la espada

P.S.: En la misma editorial se ha publicado recientemente el recomendable Ciudades de Europa. La deriva del continente, libro de relatos ambientados en diferentes lugares que nos habla, con más melancolía que nostalgia y con una cierta amargura irónica, de estos "nuevos tiempos" que nos ha tocado vivir. Lo comento porque guarda cierta relación con Blitz, en el sentido de que, de alguna manera, habla de la "evolución de Europa" desde el final de la SGM hasta la actualidad. 

martes, 21 de abril de 2026

Andy Weir: Proyecto Hail Mary

Idioma original: inglés

Título original: Project Hail Mary

Año de publicación: 2021

Traducción: Javier Guerrero Gimeno

Valoración: entre recomendable y está bien

La novela del momento o, por lo menos, yo la encuentro en todas partes, debido a la reciente película protagonizada por Ryan Gosling (que no he visto, así que nadie debe esperar aquí una comparativa entre peli y novela). Lo cual no deja de ser interesante,  puesto que, en teoría, nos encontramos ante lo que llaman "Ciencia Ficción dura", es decir, aquella en la que la parte científica debe tener una base real y tanto peso como la ficcional. Pero que nadie se asuste; en este caso; ya os digo que no es tan fiero el león como lo pintan...

Vamos antes con el argumento... del cual no puedo contar mucho, primero por no destripárselo a nadie y, sobre todo, porque la propia estructura narrativa está basada en no saber de qué va la cosa. Me explico: la novela comienza (estoy hablando de la primera página, así que no creo que se pueda considerar un spoiler) cuando nuestro protagonista despierta en un sitio desconocido para él y no sólo no recuerda qué hace allí, sino, más aún, ni siquera quien es... A partir de ahí, la trama se desarrolla en dos planos que se van alternando: por una parte, el tipo -no digo su nombre porque, en un principio, él mismo no sabe cual es- va descubriento el lugar que le rodea y sus características. En un segundo plano, poco a poco va recordando quién es y por qué se encuentra allí. En cualquier caso, no creo que se pueda considerar que desvelo demasiado si explico que la novela tiene que ver con un viaje espacial -la propia cubierta del libro lo deja bastante claro- con objeto de llevar a cabo una misión de suma importancia para la Humanidad. Y no diré más, no sea que se me llenen los comentarios de posibles lectores indignados...(también hay que tener en cuenta la bibliografía anterior del autor, pues su primera novela, El marciano, llevada también al cine con éxito por Ridley Scott, se desarrolla en Marte, cómo no).

Aparte de la peripecia espacial, lo más destacable de la novela es que el protagonista -puesto que la narración es en primera persona- va explicando todas las cuestiones técnicas, físicas, químicas y biológicas que van surgiendo durante su periplo. A este respecto debo decir que Weir hace un muy buen trabajo, ya que consigue que hasta un tío tan lerdo como yo para estas cosas entienda, más o menos, de lo que está hablando. Sobresaliente en didactismo, por tanto... la contrapartida es que esto condiciona el tono de toda la novela, me parece a mí; el libro se convieerte, en cierto modo, en una clase divertida de ciencias para chavales de secundaria, impartida por un profesor guay -lo que es, en realidad, el protagonista, además de biocientífico con amplios conocimientos de astrofísica, matemáticas e ingeniería y eventual cosmonauta, claro- y la historia en sí también responde un poco a ese perfil. no digo que resulte ingenua o tontorrona, pero sí es un buen ejemplo de feel good novel,  con un espíritu más blanco que la barba de Papá Noel. Que nadie espere aquí distopías deprimentes, oscuro cyberpunk o una parábola sobre la iniquidad humana... El prota, aunque muestra un sentido del humor -también bastante blanco- que se agradece en gran manera, es un personaje bastante plano, sin aristas: un tipo majo que hace lo que debe, pese a sus temores y siente una infinita curiosisdad científica. Además (y perdón por el spoiler), a partir de cierto momento la novela se convierte en una buddy story de lo más entrañable. No me extraña que Hollywood la haya llevado al cine...

Eso no significa que no merezca la pena leer este libro; al contrario. resulta muy entretenido y puede agradar tanto a los lectores/as habituales de Ciencia Ficción (aunque tampoco sé hasta qué punto la historia les puede parecer original y novedosa o algo ya visto) como a quienes no lo son. Que nadie busque aquí, por otra parte, la filigrana estilística o tan siquiera cierta audacia. La escritura de Proyecto Hail Mary resulta correcta y eficaz, pero poco más que eso; no busca el deslumbramiento del lector o lectora sino su complicidad,  ni la exploración de nuevos caminos -tampoco en lo argumental- sino que uno/a se sienta a gusto leyendo una historia amena, optimista y entrañable, pero sin caer 8aunque la bordea) en la moñez, que es el gran riesgo que acechaba. Weir consigue, sin embargo, que su novela se lea con agrado , sin dejar la sensación de haber perdido el tiempo. pereo hasta ahí; no creo que al menos en mi caso, me vaya a dejar huella. Si algún día veo la peli, ya os contaré...

Nota final: No entendía bien por qué en el título se había mantenido el nombre del proyecto en inglés (o en la película se había traducido en España por Proyecto Salvación, cuando la traducción más correcta sería "Proyecto Ave María" ¿Cristianofobia, quizás? ¿O es que David Bisbal tiene los derechos de la expresión?) hasta que me enteré que lo de Hail Mary (es decir, Ave María) se usa en el futbol americano para designar una jugada desesperada, cuando queda poco tiempo, consistente en tratar de pasar el balón a un receptor que se encuentre lo más lejos posible, a ver si hay suerte y anota. Si leéis la novela, entenderéis que eso tiene todo el sentido. Por cierto, que también hay un guiño con el apellido del protagonista; se ve que a Andy Weir le gustan estas cosas... (lo que me parece de perlas).

lunes, 20 de abril de 2026

Enrique Murillo: Personaje secundario

Idioma original: español

Año de publicación: 2025

Valoración: lascivo (o sea, imprescindible para interesados y muy recomendable para el público general)

Un escándalo que más de quinientas páginas se lean con tal voracidad, con tal sentido del suspense, como si su autor nos estuviera enredando en una de esas obras, como si fuera uno de esos autores que ha traducido, o valorado para su publicación. 

Porque este colosal texto funciona en muchos niveles, y ni en uno solo se le puede poner pero alguno. Un estilo directo, ameno y cercano, correspondiente a quien ha leído y leído y leído (en algún momento Murillo declara que está encantado de haberse ganado la vida, básicamente, leyendo), de todo género y clase, y asimilado cuáles son los resortes que tiran del lector, que empujan a seguir adelante, casi de manera imperiosa. Sin alardes de cualidades: tesón, trabajo, insistencia, tozudez, claro, por qué no. Detrás de eso, una actitud clara y frontal a favor de la cultura escrita, las quejas de Murillo sobre las deprimentes estadísticas de lectura en España frente a la de otros países europeos son frecuentes y razonadas, desde una actitud socialmente militante sin la más mínima ambigüedad. Luego, el torrente de información de primera mano, por supuesto con un un enfoque subjetivo - esto es una autobiografía centrada en una extensa, desacomplejada y no siempre rutilante carrera profesional - pero quedando bien claro que el índice de veracidad, a pesar de las advertencias de Murillo sobre su edad, su memoria, sobre el tiempo transcurrido, es altísimo y cercano al cien por cien. De lo cual surge el aspecto polémico, que es la baza absoluta e irresistible del libro, el gancho que ya lo decanta hacia lo imprescindible, en especial para los que, aún siendo más bien profanos, estamos algo familiarizados con los curiosos (des)equilibrios de fuerzas del mundo editorial en español, en particular el de la época a partir de los últimos coletazos del franquismo hasta épocas muy recientes (ya retirado, la última aventura de Murillo se produjo hace menos de una década) en que se encadena crisis tras crisis.

Eso, que equipara esta lectura a una suerte de novela de suspense empresarial, puede en algún momento incluso arredrar. Murillo se muestra enormemente agradecido con prácticamente todos los que han compartido momentos de su carrera, desde otros traductores, por supuesto a escritores, y a personal de todo tipo de todas las editoriales para las que ha trabajado (todas las importantes), pero, por capilaridad, también ajusta cuentas, de una manera discreta y elegante, pero percusiva, irónica, dejando piedras en el camino, sin necesidad de ser procaz o incisivo, a pesar de lo cual, perdonad que evite dar detalles, insisto en el magistralmente administrado sentido del suspense, sus suspicacias respecto a ciertos personajes, algunos muy destacados, a veces se apoderan del  caudal informativo, y una sutil acritud toma las riendas. De forma muy atractiva, narrativamente hablando, nos vamos enterando acerca de personalismos que chapotean en el narcisismo, de los típicos perversos escenarios en un mundo donde las empresas luchan por la supervivencia, un mundo donde entre bueyes hay cornadas, también de los curiosos sistemas de funcionamiento económico del negocio editorial, del desprecio absoluto hacia el lector que está detrás de los premios literarios, de tantas cosas que, de no ser por el hecho de que, una vez empezado el libro literalmente no puede soltarse, quizás han de ser digeridas de un modo más lento.

domingo, 19 de abril de 2026

Henrik Ibsen: El pato salvaje

Idioma original: noruego
Título original: Vildanden
Traducción: Cristina Gómez-Baggethun en castellano para Nórdica
Año de publicación: 1884
Valoración: muy recomendable


Creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que hay más gente que prefiere ver teatro antes que leerlo. O quizás no es un tema de que guste más o no, pero sí una práctica habitual. Y es que el teatro leído contiene un componente de dificultad lectora: la falta de definición de la ambientación, pues muchas veces, más allá de una pequeña descripción del lugar donde trascurre la escena, las obras de teatro se basan en el diálogo, por lo que la complejidad que tiene el lector en el ejercicio “visual” de imaginar la escena se agranda. Pero, aún y así, a los que nos gusta el teatro, a veces nos apetece también leerlo, quizás para recordar aquella obra ya vista en representación teatral, quizás para descubrir y vislumbrar cómo podría representarse. Y claro, dentro de los grandes autores teatrales, es impensable no mencionar a Henrik Ibsen.

En este texto del autor noruego, el relato empieza con un paisaje ya conocido y común en muchas de sus obras: una casa señorial regentada por una familia que ostenta cierto cargo de poder (una serrería y algunas minas, en este caso); también constituye una pieza fundamental el servicio que trabaja en la casa, así como algún personaje adicional que aparece de golpe después de cierto tiempo fuera y cuya presencia no es banal. Nada que sorprenda al lector a la hora de tejer el entramado argumental, pero es una sólida base para lo que Ibsen tiene pensado desarrollar en esta pieza teatral donde una serie de personajes entran y salen de la casa y van dejando pequeños detalles enigmáticos en las conversaciones entre ellos que llevan a sospechar que hay algo más profundo y parcialmente dejado de lado en sus relaciones que en algún momento hará acto de presencia con sus asociadas consecuencias.

A nivel estilístico Ibsen sabe cómo crear tensión; es en esas habladurías, rumores y chismorreos entre los diferentes personajes donde el lector se va haciendo la composición de lo que se está orquestando a bajo nivel: un entramado de intereses y secretos que el autor va sacando a la superficie poco a poco, dejando a su vez un rastro imborrable de mentiras enterradas bajo estratos de cotidianidad e intereses. Pero ahí, con marcado contraste, aparecen los ideales y los valores, siempre presentes en las obras de Ibsen; unos ideales a prueba de las relaciones que emergen y se erigen como inquebrantables a pesar de todos y de todos, que se esgrimen como una lanza rota en favor de la honestidad y la pureza, de la conducta impoluta e infranqueable, como el autor bien profesa al decir, en boca de unos de sus personajes, cuando uno le espeta a otro: «ha vuelto a colarse en una casa humilde reclamando el pago de las facturas de los ideales, y en esta casa no hay gente solvente». Así, esos valores son siempre presentes y esgrimidos sin tapujos, porque «de vez en cuando es útil profundizar en el lado oscuro de la existencia» a pesar de ser algo que, a su vez, pueda sembrar sentencias y tiranteces entre los personajes. 

Como en toda obra teatral, y más teniendo en cuenta su corta extensión, no conviene revelar el argumento ni, menos aún, su desarrollo, aunque viniendo de Ibsen, uno ya puede suponer que tanta tirantez no va a quedar en nada y que a veces la defensa a ultranza de los ideales acarrean consecuencias para las que uno no está preparado.


También de Henrik Ibsen en ULAD: Otras obras de Ibsen en ULAD:  Un enemigo del puebloCasa de muñecasLos pilares de la sociedadEspectrosJuan Gabriel Borkman

sábado, 18 de abril de 2026

Maggie O´Farrell: La distancia que nos separa

Idioma original: inglés
Título original: The Distance Between Us
Traducción: Concha Cardeñoso Sáenz de Miera
Año de publicación: 2024
Valoración: Decepcionante


Suele suceder que cuando una lectura nos atrapa caemos en la tentación de investigar en la obra del autor  porque pensamos que  el resto de su producción logrará los mismos niveles de calidad que la obra que nos ha gustado. Craso error. A menudo nos creamos unas expectativas demasiado altas que luego no se cumplen.

En el caso que nos ocupa, la distancia que separa este texto y Hamnet es sideral (por cierto, mucho mejor el libro que la película).  Parte de la explicación está en que esta novela es una obra muy anterior, ya que se publicó en inglés en 2013. Así pues, por un lado la editorial ha recuperado un texto  que, en su momento, pasó inadvertido para rentabilizar el éxito de Hamnet y por otro lado, tenemos una obra que podríamos calificar de primeriza donde Maggie O´Farrell todavía no ha alcanzado la elegancia en el estilo  ni la sutileza en las descripciones que la caracterizará en alguna de sus obras posteriores.

Tenemos una narración que se bifurca en dos historias paralelas. Recurso que, por lo que ya escribió Marc por aquí, también se utiliza en La primera mano que sostuvo la mía. Personaje femenino A, Stella, trabaja  como productora de radio en Londres. Personaje masculino B, Jake, trabaja como ayudante de realización de una productora audiovisual en Hong Kong. Personaje A y B sabemos, desde las primeras líneas, que se van a encontrar en un momento dado a lo largo de la historia. ¿Dónde?, ¿por qué? y ¿ para qué? son los interrogantes que se nos abren en las trescientas páginas que siguen.

Maggie O´Farrell construye una novela en la que la falta de identificación con el lugar en el que viven y los traumas no resueltos de la infancia condicionan las vidas de los protagonistas del relato hasta el punto de dirigirles hacia un callejón sin salida en su vida adulta. Por ello, y recurriendo a ese cáncer de la narrativa moderna que son las elipsis temporales, la autora irlandesa  recrea las vidas de nuestros personajes desde su más tierna infancia. Los padres de Stella son italianos que emigran a Escocia y la madre de Jake vive en Gran Bretaña pero acaba recalando en Hong Kong. En este punto se empiezan a entrecruzar innumerables nombres de familiares, amigos, vecinas y compañeros de colegio que compartieron vida con nuestros protagonistas y tendremos que echar mano de algún cuadernillo para anotar quien es quien. Esta recreación puede resultar necesaria para aclararnos el laberinto emocional en que viven nuestros protagonistas, pero tantos saltos temporales entre pasado y presente pueden acabar siendo un lastre en el desarrollo de la historia.

No importa. Avanzamos a duras penas en la trama, aunque empezamos a trastabillarnos. La luz de alarma se enciende, según vamos avanzando e intuimos la dirección que  va a tomar el relato. Llegamos a la cuarta parte y todo se derrumba. Tras una serie de carambolas inverosímiles, el desenlace que preveíamos se produce y la novela desemboca en un pastelón insalvable digno de Corín Tellado o Megan Maxwell. Los diálogos son infantiles, las situaciones previsibles y el final digno de telefilm americano de sobremesa.

Como les comentaba, Megan Maxwell, perdón Maggie O´Farrell, llegará a niveles si no de excelencia si de gran calidad literaria con posterioridad, pero no empiecen a sumergirse en su universo literario por aquí, porque se ahogarán. 


viernes, 17 de abril de 2026

Zoom: No tengo boca y debo gritar, de Harlan Ellison

Idioma originalinglés
Título originalI Have No Mouth, and I Must Scream
Año de publicación1967
Traducción: ¿?
Valoraciónrecomendable 

Con todo esto de la expansión de la Inteligencia Atrofiada (quiero decir, Inteligencia Artificial), y a raíz de un día en el que estaba aburrido y leí una lista de los peores villanos de la ficción, de los cuales figuraba AM (el ente central de esta obra de no más de veinte páginas), decidí embarcarme en este relato. Ya lo conocía de hace tiempo y su título me llamaba la atención (también tiene un juego de point and click de 1995, en el que se expanden los matices no explorados), pero no tenía ni idea del argumento en sí, por lo que la lectura fue una mezcla de expectativas por ser la referencia de muchas otras obras y de desconocimiento ante lo que me pudiera encontrar.

Y en verdad es mejor no ir con muchas expectativas. No es un relato épico o de tensión construida hasta el apogeo de la angustia y el terror y que se resuelva en una escena que le dé sentido a lo precedido. Se trata de una historia donde el narrador, Ted, describe todo con un tono apático, resignado. Y no es para menos.  Cien años después de la extinción de la humanidad en el holocausto nuclear provocado por AM (las siglas de Allied Mastercomputer), solo sobreviven (han sido seleccionados para sobrevivir) cinco individuos, cuatro hombres y una mujer. Estos se ven sometidos a torturas diarias por AM, una especie de super computadora militar que recorre todo el planeta a través de pasillos subterráneos y cavernas de todo tipo de biomas.

Lo que rescato del relato, y es lo que lo eleva a la categoría de recomendable, son sus páginas finales (finales es un decir, más bien los últimos párrafos, ya que cubren una temporalidad vertiginosa), cargadas de una mezcla potente de esperanza, terror y resignación suprema. Eso y la descripción de AM, un objeto lleno de odio en cada uno de sus códigos, y del cual podemos intuir, y el mismo narrador lo confirma, que lleva ese sentimiento tan profundo debido a su incapacidad de imaginar otra vida que no sea cumplir el rol que le fue asignado. Si bien Ted se convierte en alguien sin boca y queriendo gritar todo su horror, también AM está encerrado con los humanos, sin poder cambiar su destino y conformándose con tratarlos de juguetes.

Por otro lado, por más breve que sea el relato, las descripciones no terminan de imbuirnos en el ambiente. Las caracterizaciones de las torturas de AM rozan lo confuso y lo abstracto, y cuando emprenden el camino hacia unas cavernas de hielo en busca de comida enlatada, tampoco se nos hace partícipe de una epopeya o de un viaje significativo, o, aunque sea, del cansancio y el dolor de años de cada uno de los personajes. Es cierto que después de muchos años la angustia se encarna y casi no se siente, pero en la medida en que el villano está claramente definido y las desilusiones continuas a las que se ven sometidas (porque no han perdido esa capacidad), siento que las reacciones y diálogos apenas raspan la superficie de las ideas contenidas (supongo que por eso el creador decidió profundizar su historia en el juego mencionado y en otras obras que expanden su universo). Además, el famoso monólogo de AM es corto y repetitivo, como leer una sucesión de ceros y unos (bueno, quizás debido a la naturaleza de AM tenga sentido); pareciera que la fama adquirida fuera a raíz de referenciarlo a lo largo de todos estos años más que por su contenido real. 

En definitiva, es un buen cuento que nos sugiere mucho más de lo que nos cuenta, un futuro aterrador con un amo supremo incapaz de las bondades del humano y sí con muchas de sus miserias, pero que, de alguna forma, la última palabra la podemos tener nosotros.

jueves, 16 de abril de 2026

Ismaíl Kadaré: Frías flores de marzo

Idioma original: albanés

Título original: Lulet e ftohta të marsit

Traducción: Ramón Sánchez Lizarralde

Año de publicación: 2000

Valoración: Muy recomendable


Cuando por los motivos que sean desaparece un régimen autocrático que ha durado cuarenta años se producen a nivel social reacciones dispares no fáciles de prever. No estamos hablando de España, sino de Albania, ese pequeño país donde arraigan costumbres ancestrales que se mezclan con múltiples influencias culturales y religiosas. Si el régimen se caracterizaba por el aislacionismo, el culto a la personalidad y el hermetismo más radical, la puerta que se abre deja correr vientos que incorporan, en desorden y entremezclados, ideas y valores de un pasado que parece remoto y un futuro que no es fácil de entender.

El relato sitúa ese momento, o más bien algún tiempo posterior, en una pequeña población rural del norte montañoso, donde Mark, un pintor de poco éxito, mantiene una relación con su modelo femenina. Aunque el nuevo tiempo no parece impedir que cada cual continúe con sus rutinas, es inevitable que surjan brechas, a veces sucesos, otras solamente rumores, que disparen la perplejidad en gentes acostumbradas a un sistema donde todo funciona aparentemente sin sobresaltos. El pintor sería ese ciudadano medio, centrado en su trabajo y sus amores, que tiene dificultades para entender a dónde lleva el nuevo rumbo.

Puede que el asalto a un Banco, al parecer inimaginable en el régimen comunista, o la costumbre femenina de depilarse ciertas partes del cuerpo, sean signos de la modernidad que llega de Europa junto a unos misteriosos funcionarios de la OSCE. Pero al mismo tiempo parecen resucitar, y de forma muy tangible, antiguos códigos como el Kanun, el pago de las ofensas con la sangre, brutales sentencias cuyos orígenes hay que ir a buscar a la Edad Media, tal vez más lejos aún. Aires occidentales irrumpen por tanto al mismo tiempo que los arcanos arraigados en las más viejas tradiciones del país, quizá por ello se rumorea que los nuevos dirigentes realizan visitas secretas a un misterioso archivo del Estado oculto en las montañas.

Pero lo más atrayente de todo esto no es que esté narrado con elegancia y precisión, que también, sino que mantiene en todo momento la figura del pintor como espectador, en general descreído pero también estupefacto ante las novedades, sin llegar a ser capaz de coger postura. Es por tanto un relato con un corazón intimista, que personaliza en un hombre corriente la desubicación y la duda. Esa vida provinciana que seguramente quiere mantener inalterable, centrada en sus pinturas y su amante, no puede sin embargo quedar ajena a los acontecimientos y a la pérdida de certezas.

La narración gana todavía brillo con la inserción, a modo de contrapunto, de algunas fascinantes historias que entroncan con viejas leyendas locales (la mujer obligada a casarse con una serpiente) o griegas (el robo de la inmortalidad), relatos espléndidamente desarrollados y que mueven a la reflexión sobre ese país que, sin saberlo siquiera, ha pasado de la estabilidad plomiza y asfixiante de un régimen opaco y hermético a la convulsión de verse ante un horizonte desconocido en el que se desatan fuerzas que escapan a todo control: las que irrumpen desde la modernidad de los vecinos europeos y las que brotan de las mismas montañas, de lo más profundo de un pasado no tan olvidado.

Un relato en el que se combinan con maestría los efectos de todos estos vientos con la perspectiva del individuo acostumbrado a su mundo estrecho, el bienestar inconsciente de quien está acostumbrado a cuidar solamente su propia vida, sus rutinas y sus pequeños placeres. No es fácil montar un relato equilibrado e inteligente con estos ingredientes, y doy fe de que Kadaré lo consigue con nota muy alta.

Unas cuantas obras de Ismaíl Kadaré reseñadas en ULADaquí

miércoles, 15 de abril de 2026

Mark Alan Miller: El tañido

Idioma original: Inglés
Título original: D
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 19
Valoración: Está bien

El tañido es un volumen que incluye una novela corta y tres relatos. Los cuatro textos, escritos por Mark Alan Miller, pertenecen al terror; los dos primeros, de hecho, se adscriben en la mitología de Hellraiser, famosa franquicia del género originada por Clive Barker.

Empecemos hablando de novela corta que da título al conjunto. Escrita por Mark Alan Miller a partir de una idea original de Barker, se sitúa entre dos obras de éste: como secuela del relato "El corazón condenado" y como antesala de la novela Los evangelios escarlata

Llegados a este punto, debo aclarar que El tañido se apega más al canon cinematográfico de Hellraiser que al literario, pues Kirsty, su protagonista, es, al igual que su contraparte fílmica, hija de Larry Cotton (llamado Rory en "El corazón condenado"), en vez de su amiga, como sucedía en el relato de Barker.

El tañido transcurre treinta años después de los eventos narrados en "El corazón condenado". Kirsty, la única superviviente de la tragedia de la calle Lodovico, lleva desde entonces huyendo del infierno y los cenobitas. Sin embargo, su reencuentro con el temible Pinhead parece inevitable.

Quizá mi mayor queja con esta novela corta es que promete un banquete a los fans de Hellraiser pero luego apenas desarrolla nada de lo que presenta. Apenas da unas pinceladas sobre la vida de fugitiva de Kirsty, ni nos explica cómo ha aprendido a defenderse, si bien precariamente, de los poderes que la acechan. Tampoco indaga en las motivaciones de los pocos personajes secundarios que recorren el texto; las de madame Rembert y Walter, por ejemplo, me resultaron demasiado confusas.

El tañido le pondría tres pegas más. Primero, que el one-liner que le dedica Kirsty a Walter no encaja con su carácter. Segundo, que Pinhead se siente menos misterioso e imponente de lo que debería, por ser demasiado emocional, por recurrir a los puños, al igual que hacía en Los evangelios escarlata, y por ser combatido físicamente. Y por último, y esto aplica también a los tres textos de Alan Miller restantes compilados en este volumen, por tener una prosa que, si bien es funcional, tiende a poner más párrafos de los necesarios, a la manera de ciertos bestsellers.

El tañido lo sigue "Preparando el nido", relato algo sencillo pero decente que se puede leer como una historia autoconclusiva pero que tiene conexión con el texto al que sucede. En él, una mujer que ha sido embestida por un camión descubre que se ha convertido en una puerta a otro mundo, y nosotros como lectores sabemos que está gestando a la hija de Pinhead.

El siguiente relato, "Un garito diferente", mantiene el tono fantástico del conjunto, pero elude el terror y se decanta por el humor. Aunque me ha parecido un pelín más largo de lo estrictamente necesario, es disfrutable si acudes a él con las expectativas adecuadas. Su protagonista, hastiado con la gente y el trabajo, se cree desde siempre destinado a algo grande, y el encuentro con un mundo de criaturas extrañas puede ser el inicio de su nueva vida. Lamentablemente, la juerga nocturna que se corre con un centauro y un cíborg no termina siendo la divertida aventura que esperaba.

Cierra el volumen el relato que más me ha gustado, titulado "Lo que el cuerpo expulsa". Si bien no me parece particularmente original o solvente, agradezco la modesta frescura de su premisa y el giro de tuerca que se guarda en la chistera. Sigue los pasos de un hombre que debe saciar su apetito sobrenatural por la sangre menstrual durante una noche movidita.

Resumiendo, El tañido es una antología disfrutable. Sin embargo, aunque gustará a los fans del terror en general, y a los del universo de Hellraiser en particular, si acuden a ella con las expectativas adecuadas, mentiría si dijera que no se queda corta en algunos aspectos.

martes, 14 de abril de 2026

Sara Gallardo: Pantalones azules

Idioma original: Español 
Año de publicación: 1963
Valoración: Bastante recomendable 

Leí por vez primera Pantalones azules en plena pandemia, en una vieja edición de Editorial Sudamericana (por cierto, esa edición está ahora en muy buenas y "saragallardistas" manos) y eso, queramos o no, condiciona la lectura. Porque no es lo mismo leer un libro en una situación tan anómala como aquella y en una edición de letra apretada y de páginas amarilleadas por el paso del tiempo que hacerlo con la calma de la "normalidad" y en una nueva edición, cortesía de Fiordo.

El caso es que en su momento Pantalones azules me pareció una novela muy menor de Sara Gallardo y sensiblemente inferior a Enero o Eisejuaz (y eso que aún no había leído Los galgos, los galgos). Tras esta segunda lectura, creo que más atenta y acertada, he de decir que la distancia que puede separar Pantalones azules de las citadas novelas no es tan grande y que posee, por sí sola, virtudes más que suficientes como para considerarla altamente recomendable.

Es evidente que Pantalones azules no tiene la potencia visual ni el riesgo estilístico de  Enero / Eisejuaz. De hecho, diría que está emparentada, y en cierto modo prefigura, la monumental Los galgos, los galgos. Se trata, así, de una novela más "convencional" en lo formal, de un texto que tiene como aparente núcleo argumental el triángulo amoroso formado por Alejandro, Elisa e Irma. Pero reducir esta novela a una lectura "amorosa" o "romántica" sería un error, y de los gordos, ya que esa capa superficial encierra otros temas y otras lecturas que son los realmente importantes. Entre los temas estarían la lucha entre realidad y deseo, la culpa, la vergüenza o el arrepentimiento, el peso de la educación y de los orígenes familiares, etc; entre las otras posibles lecturas, la más clara es la novela de iniciación, la novela "existencialista" (soy un cretino, dice varias veces Alejandro a lo largo de la novela) o la novela política, si bien en mucho menor medida. Lo que sí me queda claro es que Alejandro es una especie de Julián (protagonista de Los galgos, los galgos) en versión juvenil y que los temas citados en el párrafo anterior serán revisitados y profundizados por la autora en esta última novela.

En cualquier caso, ya digo que la novela posee virtudes más que suficientes para considerarla altamente recomendable. Entre estas cabe citar la profundidad psicológica del personaje de Alejandro (atormentado frente a ese mundo de Irma, ajeno, desagradable y antitético respecto al de Elisa, pero que no puede dejar de atraerle), la importancia de los diálogos y la capacidad de la autora para, a través de estos, definir personajes y situaciones, sin olvidarnos de la calidad poética de la prosa.

Quizá se echa en falta mayor desarrollo de alguna subtrama (ese grupo del padre Behety tan arltiano...) o una mayor indagación en la relación, apenas insinuada, de Alejandro con sus padres. A pesar de esto, Pantalones azules es una buena novela y una buena opción tanto para iniciarse como para profundizar en la obra de una autora imprescindible.

También de Sara Gallardo en ULAD: La rosa en el vientoEisejuazEnero y Los galgos, los galgos

lunes, 13 de abril de 2026

Thomas Olde Heuvelt: Oráculo

Idioma original: neerlandés

Título original: Orakel

Año de publicación: 2021

Traducción: al inglés, Moshe Gilula; del inglés al español, Ana Isabel Sánchez

Valoración: entre recomendable y está bien

Última novela, hasta la fecha, del autor de la estupenda y terrorífica HEX que no sólo resulta tener un transfondo de lo más holandés posible (y sí, en este caso digo holandés más que neerlandés), sino que ya  comienza echando mano de un par de clichés: un par de adolescentes que, al dirigirse a clase en bicicleta, encuentran un sorprendente hallazgo en un campo de tulipanes -bueno, vale, como es casi invierno, de bulbos de tulipanes, pero lo mismo da-; sólo faltan un par de molinos de viento y una oronda y rubia campesina con zuecos... El hallazgo de los chicos tampoco es una nadería, sino nada menos que un navío desaparecido trescientos años atrás y que vuelve a aparecer ahí tirado en medio de un campo. Y qué tiene la bastante inquietante característica de que todos aquellos que entra por su escotilla de proa no vuelve a salir... Desaparecen, además, mientras suena la fantasmal campana de a bordo. El barco, cómo no, se llama el Oráculo - y la finca donde aparece, por cierto, tiene el premonitorio nombre de El Fin de Todo Hombre-; con este  sugerente comienzo, cabe esperar, sin duda, una historia de terror de las de poner los pelos como escarpias, ¿no?

Pues no. O, mejor dicho, sí pero no... Porque, si bien nos encontramos, sin duda, ante una novela de terror fantástico -o viceversa-, Oráculo no se queda en eso, puesto que muta por momentos hacia un thriller "de espías", cuando del hallazgo se hace cargo una opaca sección de los servicios secretos neerlandeses llamada Noviembre-6; a una novela juvenil, ya que el principal protagonista es Luca, uno de los chicos que encuentra el barco, de trece años e incluso, en cierto modo, se trata de una secuela de HEX, lo que no quiere decir continuación, porque el otro protagonista más destacado de la historia -dentro, eso sí, de un montón de personajes- es nada menos que Robert Grim, que les sonará a quines hayan leído la primera novela de Heuvelt (la primera traducida al castellano, al menos). Tranquis quienes no lo hayan hecho, porque no es para nada necesario (aunque sí conveniente) para seguir ésta. 

El terror que nos ofrece la novela también cambia a lo largo de la historia, pues si en un principio, cuando se producen las inexplicables desapariciones, podríamos hablar incluso de un "terror metafísico" (con todas las comillas del mundo, por favor), para luego encontrar otro más epidérmico y, por último, casi un "horror cósmico" lovecraftiano, combinado, además, con un atavismo bastante sorprendente.... En fin, que quizás por esta ensalada de terrores cambiantes me da la impresión que la novela puede no ser del agrado total de los devotos del género más puro... o quizá se deba más bien a lo que he mencionado que tiene el libro de thriller de espías e incluso de acción y que puede despistar un poco al personal terroadicto más recalcitrante. Puede que me equivoque y espero que así sea, en todo caso. De lo que sí estoy seguro es que esta novela puede agradar también y mucho, a los seguidores del género fantástico (no necesariamente terrorífico, quiero decir) y también a un público de gusto más general, por qué no.

Un último apunte: en mi reseña de HEX comentaba que en esa novela había pocos personajes femeninos (aparte de la bruja alrededor de quien gira la historia, claro) y aún menos encontrábamos en ECO, en todo caso, en lo que yo llegué a leer. No ocurre lo mismo en Oráculo, en donde encontramos una paridad entre personajes masculinos y femeninos, con bastante protagonismo de algunas de éstas, además. Otra cosa es si estos personajes femeninos están mejor o peor tratados o responden a ciertos tópicos, como le he oído comentar a cierta youtuber, pero bueno, parece que Thomas Olde Heuvelt está más atento a este detalle. Claro que igual su siguiente novela se desarrolla en un monasterio de monjes cartujos y me tengo que callar...


También de Thomas Olde Heuvelt en Un Libro al Día: HEX

domingo, 12 de abril de 2026

David Toop: Océano de sonido

Idioma original: inglés

Título original: Ocean of Sound

Año de publicación: 1995

Traducción: Tadeo Lima

Valoración: recomendable (pero indigesto para no iniciados)

Vaya, con los motores de búsqueda. Al intentar obtener la foto de portada que es potestativo añadir a cada una de nuestras puntuales reseñas, veo que una de las clasificaciones de Oceáno de sonido es "antropología". 

Pretexto más que oportuno para negar ante el gran  jurado que esta sea otra reseña sobre música o músicos, aunque tampoco voy a haceros comulgar con ruedas de molino. Su autor, David Toop, no se conforma con ser, él mismo,  músico. 

También es una de las más reputadas firmas de la crítica musical, con intervenciones en varios medios aunque la que me ha resultado siempre más notable es su colaboración con la veterana revista The Wire, impertérrita biblia de la música más experimental y arriesgada (reto a cualquiera que crea saber algo de música a investigar si conoce a más de un par de sus designaciones de los cincuenta discos del año, cualquiera de ellos) a la par que, glups, elitista e incluso tan obstinada en descubrir oscuros artistas y grabaciones recónditas que, no pocas veces, condena a sus lectores a imaginar, más que a disfrutar, los discos comentados. 

Pero hubo un tiempo, allá por las últimas décadas del siglo XX, en que una corriente relativamente popular coincidió con la vanguardia. Y Toop se encontró en la cresta de la ola allí y seguro que fue muy excitante esa coincidencia, pero este no se trata de un libro celebratorio y condescendiente, sino más bien de un exhaustivo - en su medida - ensayo sobre uno de los aspectos más oscuros pero influyentes de la historia de la música: el sonido ambient, y sus ramificaciones. Aquí aparece el aspecto antropológico y algunos aspectos de este libro pueden hacernos pensar si el autor no se ha tomado el tema demasiado en serio y una cuestión puramente sonora ha pasado a disponer de tanto alcance. Porque podemos empezar hablando de Debussy, pues una de las premisas del libro pasa por usar las tecnologías de grabación, registro y edición sonora como un elemento casi central en el proceso compositivo, y acabar hablando de conciertos de cigarras en los árboles de algún paraje remoto, pues aquí también se escribe mucho sobre grabaciones de campo, sonidos generados tanto por la naturaleza como por la tecnología - y han pasado treinta años desde su publicación -, y Toop demuestra disponer de un amplio ángulo cultural pues, lejos de ceñirse a lo puramente sonoro aquí hay también mucha especulación de otros ámbitos culturales. Toop nombra a Pynchon, a Joseph Conrad, a David Lynch, y ese discurrir no suena forzado sino natural. Aunque se mencione a oscuros músicos de culto como LaMonte Young, Terry Riley o Brian Eno, el recorrido de este libro, con el pretexto de analizar esos entornos sonoros que pueden, a primeras, no parecernos exactamente musicales en el sentido que solemos interpretar, resulta fascinante, interesante y paradójicamente exótico.

sábado, 11 de abril de 2026

Cory Doctorow: Mierdificación

Idioma original: inglés
Título original: Enshittification: Why Everything Suddenly Got Worse and What to Do About It
Traducción: Enrique Maldonado Roldán, en castellano para Capitán Swing
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable


En estos tiempos convulsos donde los temores acerca de los peligros de la IA están a la orden del día, conviene recordar que nuestros recelos no provienen tanto de la tecnología en sí sino de sus posibles usos. Y, lo sucedido con las plataformas más comunes (que, con la rapidez a la que todo avanza, podríamos considerarlas ya casi de “antiguas”) nos tendría que servir para reflexionar que detrás de cualquier tecnología hay una(s) empresa(s) cuyos intereses a menudo distan mucho de ser los del bien común. Y aquí es donde el analista experto en tecnologías Cory Doctorow, después de llevar un cuarto de siglo de activismo en defensa de Internet y también de ejercer como observador de las Naciones Unidas, se encontró con una situación inaudita en lo que refiere al estado de las plataformas lo que le llevó, en el 2022, a acuñar «un término para describir el repentino desmoronamiento de las plataformas en todas partes: enshiffitication», es decir, “mierdificación” o, lo que es lo mismo, el empeoramiento de las aplicaciones de forma intencionada. Parece un propósito curioso y contraproducente, pero no lo es tanto si lo analizamos en profundidad. Y esto es justamente lo que ha hecho el autor.

El autor describe la mierdificación como «un análisis que explica tres cosas: la forma en la que se deteriora un servicio en línea, cómo avanza esa degeneración y el contagio que está provocando que todo empeore de forma simultánea». Por ello, nos encontramos en un momento que el autor describe que «esta era, el Mierdoceno, es el resultado de decisiones concretas, de carácter legislativo, adoptadas por individuos concretos» en beneficio propio (y a perjuicio de los demás). Con esta premisa principal, Doctorow empieza hablando del negocio de las plataformas («un sistema que conecta ‘clientes comerciales’ con ‘usuarios finales’») y apunta que la idea inicial de eliminar los intermediarios en Internet acabó creando una ola de fusiones de adquisiciones que ha consolidado la red en cinco páginas web gigantes y eso se replicó en muchos otros ámbitos. Así, reconoce las buenas expectativas de la propuesta inicial pues «internet podría desintermediar el mundo, permitir las relaciones de persona a persona y relegar a los intermediarios a la mera posición de ayudar a los compradores y a los vendedores, en lugar de explotarlos. Pero no ha sido así».

A partir de ahí, el autor analiza los principales casos en los que este empeoramiento ha sido más evidente, y va directo contra las grandes plataformas (Facebook, Google, Uber, Amazon, Twitter) exponiendo cómo sus fortalezas iniciales fueron utilizadas para empeorar el servicio para los usuarios a la vez que engrandecían sus arcas. Así, afirma «son muchas las formas en las que los negocios digitales pueden retener a sus usuarios, pero en el caso de las redes sociales no tienen siquiera que esforzarse. La mayor parte de los negocios en línea disfruta de altos ‘efectos de red’. Este es el término que utilizan los economistas para definir un producto o un servicio, cuyo valor aumenta conforme atrae a más usuarios» y eso es lo que explota Facebook, quien además de los efectos de red se benefició de otra característica: el coste de cambio. Y una vez que consideró que tenía retenida una masa crítica de usuarios en la plataforma, llegó el momento de la segunda fase: la fase comercial. 

También Amazon explotó otra característica de las grandes plataformas: el “volante de inercia” instaurando un monopolio con el que explota no únicamente a sus usuarios ofreciéndoles en primer lugar de los resultados de las búsquedas productos de inferior calidad, sino que a su vez exprime a sus proveedores de manera que cuando estos suben sus precios en Amazon se les obliga a hacer lo mismo en cualquier otro lugar, incluso las tiendas de su propiedad en las que hacen venta directa y no solamente esto, sino que «Amazon ingresa 38.000 millones de dólares al año cobrando a los vendedores por el posicionamiento de sus productos».

Tampoco Apple se libra del análisis detallado de Doctorow, pues a pesar de que ensalza sus ventajas (seguridad, ausencia de anuncios, etc.), a su vez, en la otra cara de la moneda, se evidencia su gran logro conseguido a través de su “jardín vallado”: la gran dificultad en dejar la plataforma ya que todo aquello que creas o compras están atados a la plataforma. De esta manera, a pesar de que en apariencia el propósito era noble, se constata que «Apple no trataba bien a sus clientes porque los quisiera. Los trataba bien para atraerlos a su jardín vallado, que resultó ser una cárcel». Y, una vez encerrados en él, la empresa (como hacen tantas otras) procedió a explotar a sus proveedores, cobrando 0.3$ de cada dólar que ingresan las aplicaciones que operan bajo sus dispositivos.

Tampoco se libra Twitter, claro, una plataforma que al «deshacerse de los moderadores hizo que, al instante, Twitter empeorara de forma permanente y significativa tanto para sus usuarios como para los anunciantes». Así, bajo la dirección de Musk, Twitter aceleró la curva de la mierdificación que ha llegado a la paradoja con sus marcas azules de verificación, pues priorizan las publicaciones de los usuarios que han pagado mientras no se somete a vigilancia a quienes compran marcas azules para dotar de verosimilitud a sus fraudes. 

También, claro esto, en esta gran lista se une Google, que «es tal vez el ejemplo ideal de cómo la falta de disciplina en materia de competencia conduce a la mierdificación» y lo demuestra con su plan para incrementar búsquedas tras el cambio en su cúpula directiva cuando dejó de estar formada por expertos técnicos para pasar a ser dominada por ejecutivos comerciales. En ese momento, Google entró de lleno en la espiral de mierdificación cuando se «diseñó un plan para incrementar el número de búsquedas que hacemos (cuantas más búsquedas, más anuncios puede mostrarte Google y más dinero se consigue)». Así, el plan se basa en que, si el resultado de las búsquedas que ofrece Google es peor, se fuerza a que los usuarios tengan que realizar más búsquedas y, con ello, nos podrán mostrar más anuncios incrementando así sus beneficios. De esta manera, una herramienta ideada para facilitar la búsqueda de información se transforma en un fangar en el que hay que hundirse y rebuscar mientras ellos se enriquecen con un producto deteriorado de forma expresa.

El libro también expone los monopolios de IBM y Microsoft, con el beneplácito del gobierno estadounidense o la práctica cada vez más común de ofrecer funcionalidades adicionales que antes se compraban con un solo pago mientras que ahora los fabricantes lo mensualizan a través de suscripciones. Este es otro ejemplo de mierdificación ya que te mantienen cautivo una serie de pagos que debe realizar de manera periódica y cuyo precio puede modificar a conveniencia. Por ello, el autor concluye que «la mierdificación es el juego de desplazar el valor de los usuarios finales y los clientes comerciales hacia los accionistas» y esta «sucede cuando combinas la banalidad del mal con un aparato conectado a internet y una legislación que criminaliza hacer con el dispositivo cualquier cosa que al fabricante no le guste».

De todos modos, parece que no todo está perdido (aún) pues ya en su parte final Doctorow establece cuatro ejes, desde los cuales volver a la situación deseada: 1) competencia, 2) regulación, 3) interoperabilidad y 4) poder de los trabajadores tecnológicos. Con ello, el autor pretende volver a disponer de «un Internet nuevo y bueno (…) un Internet que combina la ética tecnológica de autodeterminación que tenía el antiguo Internet bueno y querido con la simplicidad y los mecanismos engrasados del Internet: cero que permitieron a nuestras amistades, sin conocimientos técnicos específicos, disfrutar de sus posibilidades».

Por todo lo expuesto, el ensayo es muy interesante en su parte conceptual, aunque en ocasiones se enreda con excesivo detalle sobre leyes. Así, los principales puntos débiles del ensayo son un tono, en parte, excesivamente desenfadado por parte del autor (utilizado en múltiples guiños y palabras que rozan la camaradería y que podrían restarle rigor científico), así como un exceso de páginas dedicadas a leyes y normas que hacen que la lectura se convierta de lo que era un inicio, es decir, un análisis y denuncia de cómo ha involucionado el mundo de las aplicaciones de Internet, a convertirse en un tratado sobre las leyes que lo han permitido. Por ello a pesar del altísimo interés que despierta en su arranque, acababa medio emborronado en una gran cantidad de páginas sobre leyes patentes y otro tipo de información que, a menos que uno sea un experto en la materia o altamente interesado en ella, no aporta suficiente interés en la lectura.

De todos modos, dejando de lado estos aspectos de tono y excesivo detalle, la lactura es recomendable y se hace evidente que el autor es un experto en la materia a través de su análisis perfectamente definido, argumentado y con detalles más que suficientes para que nos pongamos todos las manos en la cabeza y nos planteemos seriamente hasta donde estamos dispuestos a aguantar y cuál es el precio de nuestra dependencia. Es importante averiguarlo porque está claro que esas empresas sí lo saben, demasiado, y lo más triste es que lo hacen sin que nos demos cuenta o que hayan conseguido que no nos importe.

También de Cory Doctorow en ULAD: Walkaway, Radicalizado