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viernes, 31 de julio de 2026

Amanda Petrusich: Pink Moon

Idioma original: inglés
Año de publicación: 2007
Traducción: Patricia Valero
Valoración: bastante recomendable

Los grandes discos (incluso aquellos ignorados largamente en el momento de su publicación) suelen tener grandes historias detrás. Grandes, por eso, no significa que estas historias deban gustarnos. Pink Moon, disco del que Amanda Petrusich nos habla aquí, es una colección de canciones que apenas llegaba a la media hora, publicadas sin arreglo alguno tras su grabación, solo unas escasas notas de piano acompañaban la voz de Nick Drake y su guitarra interpretada a su particular manera. Su nula repercusión (como la de los dos elepés que le precedieron) agudizó los problemas mentales de su autor, que puso fin a su existencia y se incorporó al (por entonces) incipiente club de los veintiséis.
Con lo cual este libro no es un disco que profundice excesivamente en los mecanismos creativos que acabaron entregándonos esta parca colección de canciones folk cortas y casi esquemáticas. Si acaso, habla de la situación particular del músico, aislado voluntariamente, con una comunicación casi nula con su entorno, viviendo en casa de sus padres y consumiendo drogas, manteniendo una pose introvertida, no tímida ni arisca, simplemente alienado y profundamente deprimido ante su fracaso artístico, algo que en muchos casos lleva a otras situaciones (dejar la música, por ejemplo, como más de un triunfador debería haber hecho) pero que para Drake constituyó un obstáculo insuperable. Entonces este libro no se limita a ese ejercicio de investigación e indagación, es más bien un testimonio, completado con muchos otros, póstumos a la fuerza, que hablan de su influencia, de su descubrimiento tardío, de cómo de injusta es la industria, que convierte en la promoción, en el ruido que se sea capaz de hacer alrededor de un disco, en un elemento capital para que éste sea apreciado.
El libro dedica un extenso capítulo al hecho que catapultó el posterior ensalzamiento del músico inglés, cuando un equipo de creativos eligió la canción que le da título para protagonizar un anuncio de VolksWagen, cuestión que fiue autorizada por la hermana de Drake y que comportó cierta polémica. Aunque no solo en la música, también en la literatura (que se lo pregunten a Kennedy Toole) y, seguramente ahora más que nunca por los efectos de la globalización, se producen estos fenómenos, a los que siempre llegamos demasiado tarde.
Al margen de conocer el disco o el músico, un excelente texto que nos hace reflexionar sobre nuestra sociedad y los problemas de salud mental, uno más de los males de nuestro tiempo.

domingo, 14 de junio de 2026

VVAA: Radiohead. El presente es imposible


Traducción:
Blanca Gago

Año de publicación: 2026

Valoración: imprescindible para fans, muy recomendable para cualquiera

Hace pocos días, Pitchfork publicaba en su perfil de IG una de esas curiosas votaciones que procuran relleno para que perdamos (un poco más) el tiempo. Una especie de competición donde se iba votando una de dos opciones, como una especie de eliminatorias a la búsqueda de los mejores discos, por lo menos, desde que el medio musical se ha convertido en una referencia (cada vez más de pago) global. Bien, no es que haya que acatar este tipo de iniciativas ni por supuesto los gustos mayoritarios, pero en dura contienda en que cayeron magníficos discos de, por ejemplo, Kendrick Lamar o Frank Ocean, la final de esta particular Champions acabó en una disyuntiva entre dos discos de la misma banda: OK Computer y Kid A, ambos de Radiohead.

Insisto: no hay porqué coincidir con las mayorías. Pero la cuestión resulta abrumadora. Y no hablo de un corrillo de fanáticos cegados por la adulación, sino de un muy sustancial porcentaje de prensa especializada, de esos críticos a los que se podrá tildar de snobs, de elitistas, de comulgar solo con vanguardias o con innovación, pero... esa unanimidad. Como la banda no ha sido nunca demasiado dada a su proyección pública, a entregarse a estúpidas acciones promocionales para obtener repercusion, aquí disponemos de algunas entrevistas con sus miembros. También, obviamente de artículos de prensa, antiguos y nuevos, crónicas de sus conciertos, reseñas de sus discos, no hay posibilidad de contricción para opiniones del momento, piezas de prensa conmemorativas, cuando sus obras han celebrado fechas significativas. Reflexiones sobre la influencia no solo de su música sino de sus actitudes hacia el mundo, hacia las discográficas, hacia las obras de otros artistas, hacia la explosión de internet como fuente de difusión que les pilló, justo, en su momento de efervescencia, en ese punto de configuración inicial que parecieron aprovechar tan bien.

Todo recogido en más de trescientas páginas que resultan lógicas en su espíritu de ensalzamiento, pero que no renuncian a incorporar algunas opiniones reticentes. Es lo que pasa cuando se opta por ese perfil, pero es lo que pasa sobre todo cuando, en las erráticas audiencias de ciertos estilos, el artista se enfrenta a la disyuntiva de continuar por los caminos del éxito fácil (repitiendo fórmulas) o entregarse a lo que las vísceras le exigen (en este caso, en ciertos momentos, innovar sin pensar en las consecuencias), y esa segunda decisión la banda la ha tomado en varias ocasiones. Y al lado de los reiterados suicidios físicos del estrellato rock, el suicidio comercial es simplemente otra opción - bueno, un poco menos radical, un poco más limpia, menos explotable vendiendo merchandising. El libro, sus artículos en su conjunto, nos dejan muchas pistas, más bien excusas que explicaciones, y aunque ello no va a evitar que quien los considere tristes, pretenciosos, trascendentes, cambie radicalmente su opinión, sí que emplazo a que el libro se lea, se contemple su perspectiva y se continuen oyendo sus magníficos discos.

lunes, 27 de abril de 2026

Oriol Rodríguez/Yeray S. Iborra: Buscando a Rosalía


Idioma original:
español

Año de publicación: 2026

Valoración: recomendable

Los primeros párrafos de este libro juegan con los previsibles vericuetos que procura el ascenso a la fama. No a una fama cualquiera: a la fama global, a que los anuncios de tus discos se produzcan en olor de multitudes, con recepciones, con enormes pantallas de cuenta atrás, con la necesaria presencia de una masa de fans irredentos. Ese es el enorme salto del que Albert se queja. De una artista incipiente que invita personalmente a acudir a sus primeros conciertos y que, arropada por el mecanismo empresarial que se aferra al proceso productivo (y lucrativo), pasa a ser una imagen inalcanzable, un icono para acercarse al cual hay demasiadas barreras que franquear.

Otra cosa es que, con cuatro discos en el mercado, la tentación de escribir una biografía sobre una figura, a los 33 años, de semejante impacto global, sea demasiado poderosa, incluso ante la cruda realidad de que el mundo de la música, insaciablemente hambriento, devore a sus ídolos no tan a medida que estos crecen sino conforme algunos nuevos surgen y pugnan por desplazar a los otros de la mesa de las novedades. 

La tentación de que un texto así sea un panegírico también pesa lo suyo. Cuatro discos, diferentes, en los que ha apostado por un crisol de sonoridades, han dado ya pie a controversias en las que la envidia pesa lo suyo. O la mera crítica porque una estrella del pop no ajuste su forma de ser al canon que cada uno establece de como ha de ser. Como leo muchos (posiblemente demasiados) libros sobre música, sobre discos y sobre música, diré que Rosalía ha comprendido que intentar complacer a todo el mundo es la mejor garantía para fracasar. Y entonces se muestra, en la medida que le dejan, como un músico que expone su trabajo y lo explica lo suficiente y sin más pretensiones. Así que este libro simplemente, y quizás el no contar con un testimonio directo, se limita a recopilar y ordenar hechos sobre su carrera, lo bastante alejados de una crónica de su vida personal. que ya es bastante pasto de la prensa rosa - otro efecto colateral - como para superar la mera letanía de eventos y tomar una sana postura objetiva, sin desmerecer que sus dos autores proceden del mundo de la prensa especializada y, sin llegar a desprender un tufillo de fans, cuentan con el suficiente respaldo profesional para mantener sus apelativos alejados de la hipérbole. Quizás unos años más tarde dispongamos de textos aún más matizados, todo dependerá de futuros trabajos, de su gestión de la descomunal repercusión, de cómo la insana curiosidad sobre su vida personal sea algo con lo que pueda bregar. Seguramente habrá más libros sobre ella, pero este es honesto y, en la medida que es posible, objetivo y disfrutable.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Sergio Marchi: Spinetta. Ruido de magia

 Idioma original: español

Año de publicación: 2019

Valoración: imprescindible para fans

Primero, una sentencia: Spinetta está en la primera liga de la música. Lo único que impide su reconocimiento es que el inglés sea el idioma "oficial" para el rock (tampoco es una queja, solo una constatación), pero, más allá de eso, y en términos musicales, líricos e incluso humanos juega en una dimensión superior a la mayoría.

Mencionado esto, también señalaré otro punto: no concuerdo, en general, con las opiniones de quien escribe este libro. Peca de elitista muchas veces (para el que lo haya leído, su obra El rock perdido es una buena muestra) y sus argumentos suelen fundamentarse en un prestigio tipo "lo que digo está bien porque me crucé con Charly un día y me dio la mano". Es decir, la autoproclamación por la cercanía con la primera plana del rock argentino es una jugada bastante discutible. Y qué decir de sus biografías: luego de esta, las siguientes han sido cortísimas para lo que merecería el sujeto o el grupo analizado (Cerati, por ejemplo), lo que me hace sospechar cierta pereza intelectual. 

Pero en esta, junto con la de Charly García (que tiene un formato distinto al ser un participante de su vida y por lo tanto menos despersonalizado), es donde aúna con mayor fortuna las características de una buena biografía: no solo el resumen de la vida y obra de Spinetta, sino la capacidad de trasmitir la potencia benéfica de su música y personalidad, sin resultar en una hagiografía, canalizando los malos momentos del artista y sus fallos de carácter. Sospecho que es más por la figura tratada que por el autor en sí, pues sería un crimen hacer un mal trabajo acerca de este gran músico.

Arranca con una especie de prólogo donde va situando a Spinetta en distintos puntos claves de su historia: cómo conoce al amor de su vida, la proximidad de la paternidad y su encuentro con John McLaughlin (uno de sus referentes), entre otros. De ahí hace el retroceso y cuenta su vida, la llegada de sus abuelos a Argentina, el gusto de su padre por los tangos, cómo el pequeño Spinetta crece influenciado por la musicalidad de su hogar, el encuentro con sus compañeros de Almendra (una de las bandas fundacionales del rock argentino) y más hechos históricos para quien conozca un poco de nuestra música. A partir de cierto punto, cada capítulo se dedica a la grabación del respectivo álbum (¡y son bastantes!) y la historia alrededor de ellos. Para la historia queda el incendio del colectivo y todos los equipos en el período de Téster de violencia, la furia por la situación socio-económica en la etapa de Los Socios del Desierto, la experimentación de todos los géneros, principalmente del jazz, a partir de la década de los 80s, por mencionar unos pocos ejemplos. También nos enseña su etapa de reviente, cuando siente la necesidad de endurecer su sensibilidad extrema ante el mundo y lo único que se le ocurre es irse a París sin un peso partido al medio. Todo eso nos enseña un ser polifacético, capaz de componer todos los días, incluso cuando nadie sabe de dónde saca tiempo para hacerlo, y a la vez de tener detalles generosos con todos los que lo rodean. ¿Cuántos artistas vendieron su auto para pagarle a sus músicos porque la discográfica se negaba a sacar el disco?

No puedo ser objetivo con Spinetta, lo reconozco. Es una debilidad personal muy profunda. Cuando leí este libro algunas cosas me impactaron y dolieron: la infidelidad a su esposa, sus celos y los arranques de ira cuando algo no le salía. Pero este libro lo releí incontables veces, casi me lo sé de memoria, y es imposible dar cuenta del agradecimiento de todos los que trabajaron y convivieron con él en su corta vida (morirse a los 62, con todo lo que tenía para dar todavía, es una tragedia; creo firmemente que nada volvió a ser lo mismo por acá luego de su muerte); gracias a eso, me reconcilié con los aspectos negativos (que, en comparativa con otros músicos, son muy mínimos, pero, e incluyéndome, los fans de Spinetta solemos ser más papistas que el Papa).

Me fui de tema. Marchi escribe una biografía bastante contenida en sus opiniones (sorprendente, por otro lado) e incluso se deja ganar por el arrebato de la persona que analiza y, en algunos puntos, se le escapa una prosa imitativa de Spinetta. El último capítulo es una muestra de eso, y no puedo evitar emocionarme cada vez que lo leo. Están prácticamente todos los datos que uno como fan (y Spinetta odiaba el término, lo consideraba como un ente cuadrado, pero la palabra permanece y uno, aunque conoce las contradicciones, sigue siendo fan) conoce, otros bastantes desconocidos (ese encuentro con Videla luego de comprar bizcochitos es aterrador) y muchas de las canciones de cada álbum tienen su respectivo comentario. Hasta incluye el álbum en inglés que hizo. Poco más se puede pedir.

Mi recomendación es, entonces, que lo lean, que lo conozcan. Para el fan de Spinetta, muchas cosas ya las sabe, pero se reafirman acá; para el iniciado, es una ocasión inmejorable de sumergirse en su obra más allá de las canciones y líneas famosas; para el que no lo ha escuchado nombrar, es una invitación a (re)descubrir un ser humano inmenso, dotado de un talento extraordinario y de una bondad que, a día de hoy, apabulla. No puedo hacerle justicia con mis palabras. Sé que a Spinetta mismo le hubiese desagrado toda esta alabanza (y uno le puede reprochar esa excesiva humildad que para algunos detractores pasa como falsa modestia), pero es de las pocas personas que predicó lo que cantó, que te sana con su música, que te convence de que no todo está perdido, que modela un camino estético y moral a seguir, de que, justamente como dice él, mañana es mejor.

Dejo, como aperitivo, una canción cortita y hermosísima:



sábado, 29 de noviembre de 2025

Joan S. Luna - J. De Montfort (Editores): C. Tangana - Del rap crudo a la alfombra roja

 


Idioma original: español

Año de publicación: 2025

Valoración: recomendable / imprescindible para interesados

Quizás la cosa se reduzca a algo tan binario como dirimir si la figura de C. Tangana merece o no respeto en el entorno elitista y poco dao a perdonar deslices que viene a llamarse la crítica. Sí: aquellos que pueden determinar que no ser nada cool puede ser lo más cool y viceversa. Aquellos que te ensalzan por logros insignificantes y te machacan si perciben que lo intentas demasiado. Afortunadamente, hablamos de un libro sobre un músico que publica discos, no de discos en sí: ahí el mínimo desliz te precipita al ostracismo. Pero, hablando de literatura, quizás porque el perfil del lector promedio sea menos caprichoso, más reflexivo que el oyente promedio. 

Es curioso que, en varios de los artículos incluidos sea el propio C. Tangana quien se vea, eln alguna década futura (golpe en la línea de flotación, cuando sea ya mayor) como escritor.

Pero el presente del cantante de los mil nombres (demasiados para mencionarlos, aquí le llamaremos C. Tangana) está asociado a la música, y este libro parece ser como una cuarta pieza, una prolongación (tras disco, gira y documental) del colosal éxito de su disco El Madrileño  (ese que les gustó a los boomer). O como una repercusión natural, una secuencia de ese proceso que se inició cuando interpretó Un veneno ante una cariacontecida audiencia de ingenuos asistentes a una gala de ese abyecto experimento anti-musical llamado Operación Triunfo. Cuestión que en no pocos artículos se considera un hito: el raperose nos vuelve sensible y sus canciones casi tienen estribillos.

Joan S. Luna y el inquieto José De Monfort recogen en este entretenido volumen desde las andanzas previas del cantante hasta su explosión comercial, hasta todas las reacciones (algunas a destiempo) posteriores. Aquí podemos dar la hipérbole por descontada, no en vano cuando uno pasa a integrar la iconografía pop (pop! gritos de horror) cualquier tonalidad gris queda descartada, desde la apreciación de su obra hasta los detalles más sórdidos han de contar con algún detalle, algún aspecto que llame la atención. Pero también ese ámbito queda equilibrado. Hablamos de un hombre, pasada la treintena, que ha estudiado una carrera de esas con poca salida. Que ha tenido trabajos de mierda, que ni se ha arrastrado por el fango ni ha disfrutado de privilegios de cuna hasta que ha logrado que el mundo (el público y la crítica) reconozcan su talento. Se habla de un músico que aún depende de si un eventual nuevo disco disfrute de una buena o mala acogida para confirmar su status de estrella local o incluso global.

Todos esos artículos de prensa de antes, de mientras, de después. Todas esas semblanzas acerca de personas que han andado por ahí, ese reguero de menciones a influyentes e influidos, a videos en Youtube, a las publicaciones que iban pasando, cada vez, menos desapercibidas. Todo está en este libro.