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domingo, 14 de junio de 2026

VVAA: Radiohead. El presente es imposible


Traducción:
Blanca Gago

Año de publicación: 2026

Valoración: imprescindible para fans, muy recomendable para cualquiera

Hace pocos días, Pitchfork publicaba en su perfil de IG una de esas curiosas votaciones que procuran relleno para que perdamos (un poco más) el tiempo. Una especie de competición donde se iba votando una de dos opciones, como una especie de eliminatorias a la búsqueda de los mejores discos, por lo menos, desde que el medio musical se ha convertido en una referencia (cada vez más de pago) global. Bien, no es que haya que acatar este tipo de iniciativas ni por supuesto los gustos mayoritarios, pero en dura contienda en que cayeron magníficos discos de, por ejemplo, Kendrick Lamar o Frank Ocean, la final de esta particular Champions acabó en una disyuntiva entre dos discos de la misma banda: OK Computer y Kid A, ambos de Radiohead.

Insisto: no hay porqué coincidir con las mayorías. Pero la cuestión resulta abrumadora. Y no hablo de un corrillo de fanáticos cegados por la adulación, sino de un muy sustancial porcentaje de prensa especializada, de esos críticos a los que se podrá tildar de snobs, de elitistas, de comulgar solo con vanguardias o con innovación, pero... esa unanimidad. Como la banda no ha sido nunca demasiado dada a su proyección pública, a entregarse a estúpidas acciones promocionales para obtener repercusion, aquí disponemos de algunas entrevistas con sus miembros. También, obviamente de artículos de prensa, antiguos y nuevos, crónicas de sus conciertos, reseñas de sus discos, no hay posibilidad de contricción para opiniones del momento, piezas de prensa conmemorativas, cuando sus obras han celebrado fechas significativas. Reflexiones sobre la influencia no solo de su música sino de sus actitudes hacia el mundo, hacia las discográficas, hacia las obras de otros artistas, hacia la explosión de internet como fuente de difusión que les pilló, justo, en su momento de efervescencia, en ese punto de configuración inicial que parecieron aprovechar tan bien.

Todo recogido en más de trescientas páginas que resultan lógicas en su espíritu de ensalzamiento, pero que no renuncian a incorporar algunas opiniones reticentes. Es lo que pasa cuando se opta por ese perfil, pero es lo que pasa sobre todo cuando, en las erráticas audiencias de ciertos estilos, el artista se enfrenta a la disyuntiva de continuar por los caminos del éxito fácil (repitiendo fórmulas) o entregarse a lo que las vísceras le exigen (en este caso, en ciertos momentos, innovar sin pensar en las consecuencias), y esa segunda decisión la banda la ha tomado en varias ocasiones. Y al lado de los reiterados suicidios físicos del estrellato rock, el suicidio comercial es simplemente otra opción - bueno, un poco menos radical, un poco más limpia, menos explotable vendiendo merchandising. El libro, sus artículos en su conjunto, nos dejan muchas pistas, más bien excusas que explicaciones, y aunque ello no va a evitar que quien los considere tristes, pretenciosos, trascendentes, cambie radicalmente su opinión, sí que emplazo a que el libro se lea, se contemple su perspectiva y se continuen oyendo sus magníficos discos.

miércoles, 4 de marzo de 2026

Sergio Marchi: Spinetta. Ruido de magia

 Idioma original: español

Año de publicación: 2019

Valoración: imprescindible para fans

Primero, una sentencia: Spinetta está en la primera liga de la música. Lo único que impide su reconocimiento es que el inglés sea el idioma "oficial" para el rock (tampoco es una queja, solo una constatación), pero, más allá de eso, y en términos musicales, líricos e incluso humanos juega en una dimensión superior a la mayoría.

Mencionado esto, también señalaré otro punto: no concuerdo, en general, con las opiniones de quien escribe este libro. Peca de elitista muchas veces (para el que lo haya leído, su obra El rock perdido es una buena muestra) y sus argumentos suelen fundamentarse en un prestigio tipo "lo que digo está bien porque me crucé con Charly un día y me dio la mano". Es decir, la autoproclamación por la cercanía con la primera plana del rock argentino es una jugada bastante discutible. Y qué decir de sus biografías: luego de esta, las siguientes han sido cortísimas para lo que merecería el sujeto o el grupo analizado (Cerati, por ejemplo), lo que me hace sospechar cierta pereza intelectual. 

Pero en esta, junto con la de Charly García (que tiene un formato distinto al ser un participante de su vida y por lo tanto menos despersonalizado), es donde aúna con mayor fortuna las características de una buena biografía: no solo el resumen de la vida y obra de Spinetta, sino la capacidad de trasmitir la potencia benéfica de su música y personalidad, sin resultar en una hagiografía, canalizando los malos momentos del artista y sus fallos de carácter. Sospecho que es más por la figura tratada que por el autor en sí, pues sería un crimen hacer un mal trabajo acerca de este gran músico.

Arranca con una especie de prólogo donde va situando a Spinetta en distintos puntos claves de su historia: cómo conoce al amor de su vida, la proximidad de la paternidad y su encuentro con John McLaughlin (uno de sus referentes), entre otros. De ahí hace el retroceso y cuenta su vida, la llegada de sus abuelos a Argentina, el gusto de su padre por los tangos, cómo el pequeño Spinetta crece influenciado por la musicalidad de su hogar, el encuentro con sus compañeros de Almendra (una de las bandas fundacionales del rock argentino) y más hechos históricos para quien conozca un poco de nuestra música. A partir de cierto punto, cada capítulo se dedica a la grabación del respectivo álbum (¡y son bastantes!) y la historia alrededor de ellos. Para la historia queda el incendio del colectivo y todos los equipos en el período de Téster de violencia, la furia por la situación socio-económica en la etapa de Los Socios del Desierto, la experimentación de todos los géneros, principalmente del jazz, a partir de la década de los 80s, por mencionar unos pocos ejemplos. También nos enseña su etapa de reviente, cuando siente la necesidad de endurecer su sensibilidad extrema ante el mundo y lo único que se le ocurre es irse a París sin un peso partido al medio. Todo eso nos enseña un ser polifacético, capaz de componer todos los días, incluso cuando nadie sabe de dónde saca tiempo para hacerlo, y a la vez de tener detalles generosos con todos los que lo rodean. ¿Cuántos artistas vendieron su auto para pagarle a sus músicos porque la discográfica se negaba a sacar el disco?

No puedo ser objetivo con Spinetta, lo reconozco. Es una debilidad personal muy profunda. Cuando leí este libro algunas cosas me impactaron y dolieron: la infidelidad a su esposa, sus celos y los arranques de ira cuando algo no le salía. Pero este libro lo releí incontables veces, casi me lo sé de memoria, y es imposible dar cuenta del agradecimiento de todos los que trabajaron y convivieron con él en su corta vida (morirse a los 62, con todo lo que tenía para dar todavía, es una tragedia; creo firmemente que nada volvió a ser lo mismo por acá luego de su muerte); gracias a eso, me reconcilié con los aspectos negativos (que, en comparativa con otros músicos, son muy mínimos, pero, e incluyéndome, los fans de Spinetta solemos ser más papistas que el Papa).

Me fui de tema. Marchi escribe una biografía bastante contenida en sus opiniones (sorprendente, por otro lado) e incluso se deja ganar por el arrebato de la persona que analiza y, en algunos puntos, se le escapa una prosa imitativa de Spinetta. El último capítulo es una muestra de eso, y no puedo evitar emocionarme cada vez que lo leo. Están prácticamente todos los datos que uno como fan (y Spinetta odiaba el término, lo consideraba como un ente cuadrado, pero la palabra permanece y uno, aunque conoce las contradicciones, sigue siendo fan) conoce, otros bastantes desconocidos (ese encuentro con Videla luego de comprar bizcochitos es aterrador) y muchas de las canciones de cada álbum tienen su respectivo comentario. Hasta incluye el álbum en inglés que hizo. Poco más se puede pedir.

Mi recomendación es, entonces, que lo lean, que lo conozcan. Para el fan de Spinetta, muchas cosas ya las sabe, pero se reafirman acá; para el iniciado, es una ocasión inmejorable de sumergirse en su obra más allá de las canciones y líneas famosas; para el que no lo ha escuchado nombrar, es una invitación a (re)descubrir un ser humano inmenso, dotado de un talento extraordinario y de una bondad que, a día de hoy, apabulla. No puedo hacerle justicia con mis palabras. Sé que a Spinetta mismo le hubiese desagrado toda esta alabanza (y uno le puede reprochar esa excesiva humildad que para algunos detractores pasa como falsa modestia), pero es de las pocas personas que predicó lo que cantó, que te sana con su música, que te convence de que no todo está perdido, que modela un camino estético y moral a seguir, de que, justamente como dice él, mañana es mejor.

Dejo, como aperitivo, una canción cortita y hermosísima:



sábado, 29 de noviembre de 2025

Joan S. Luna - J. De Montfort (Editores): C. Tangana - Del rap crudo a la alfombra roja

 


Idioma original: español

Año de publicación: 2025

Valoración: recomendable / imprescindible para interesados

Quizás la cosa se reduzca a algo tan binario como dirimir si la figura de C. Tangana merece o no respeto en el entorno elitista y poco dao a perdonar deslices que viene a llamarse la crítica. Sí: aquellos que pueden determinar que no ser nada cool puede ser lo más cool y viceversa. Aquellos que te ensalzan por logros insignificantes y te machacan si perciben que lo intentas demasiado. Afortunadamente, hablamos de un libro sobre un músico que publica discos, no de discos en sí: ahí el mínimo desliz te precipita al ostracismo. Pero, hablando de literatura, quizás porque el perfil del lector promedio sea menos caprichoso, más reflexivo que el oyente promedio. 

Es curioso que, en varios de los artículos incluidos sea el propio C. Tangana quien se vea, eln alguna década futura (golpe en la línea de flotación, cuando sea ya mayor) como escritor.

Pero el presente del cantante de los mil nombres (demasiados para mencionarlos, aquí le llamaremos C. Tangana) está asociado a la música, y este libro parece ser como una cuarta pieza, una prolongación (tras disco, gira y documental) del colosal éxito de su disco El Madrileño  (ese que les gustó a los boomer). O como una repercusión natural, una secuencia de ese proceso que se inició cuando interpretó Un veneno ante una cariacontecida audiencia de ingenuos asistentes a una gala de ese abyecto experimento anti-musical llamado Operación Triunfo. Cuestión que en no pocos artículos se considera un hito: el raperose nos vuelve sensible y sus canciones casi tienen estribillos.

Joan S. Luna y el inquieto José De Monfort recogen en este entretenido volumen desde las andanzas previas del cantante hasta su explosión comercial, hasta todas las reacciones (algunas a destiempo) posteriores. Aquí podemos dar la hipérbole por descontada, no en vano cuando uno pasa a integrar la iconografía pop (pop! gritos de horror) cualquier tonalidad gris queda descartada, desde la apreciación de su obra hasta los detalles más sórdidos han de contar con algún detalle, algún aspecto que llame la atención. Pero también ese ámbito queda equilibrado. Hablamos de un hombre, pasada la treintena, que ha estudiado una carrera de esas con poca salida. Que ha tenido trabajos de mierda, que ni se ha arrastrado por el fango ni ha disfrutado de privilegios de cuna hasta que ha logrado que el mundo (el público y la crítica) reconozcan su talento. Se habla de un músico que aún depende de si un eventual nuevo disco disfrute de una buena o mala acogida para confirmar su status de estrella local o incluso global.

Todos esos artículos de prensa de antes, de mientras, de después. Todas esas semblanzas acerca de personas que han andado por ahí, ese reguero de menciones a influyentes e influidos, a videos en Youtube, a las publicaciones que iban pasando, cada vez, menos desapercibidas. Todo está en este libro.

viernes, 3 de octubre de 2025

Mircea Cărtărescu: Dietarios 1990-2017. Una selección

Idioma original: rumano
Título original: Jurnal. 1990-2017
Traducción: Xavier Montoliu Pauli (traducción al catalán para Lleonard Muntaner). Sin traducción al castellano hasta la fecha.
Año de publicación: 2024
Valoración: imprescindible para fans


Ardua empresa la que aquí se me presenta: reseñar un dietario ya es una tarea harto difícil, pues para conseguir algo de coherencia y sentido uno se debería meter en la piel (o la cabeza) del autor. Si ya esto, de por sí, supondría un reto ingente, hacerlo en el caso de mi admirado Mircea el desafío es colosal, pues si su obra es extremamente enrevesada y críptica, su cerebro (origen y manantial de su escritura) no lo es menos. Pero bueno, ya que aquí estamos, adentrémonos en el mundo onírico de Cărtărescu.

Afirma Sam Abrams en el prólogo que esta obra se trata de un ejemplar casi único pues su traducción al catalán es la única existente aparte de la traducción al sueco. Este dietario seleccionado y publicado consta de una recopilación (antología) de algunas de las entradas escritas entre 1990 y 2017. Así, Cărtărescu empezó este dietario el 17/9/73 cuando tenía diecisiete años y sigue escribiéndolo hoy en día de manera que ya tiene más de cincuenta años de recorrido y que solo finalizará con su muerte (o al menos esta es la intención). Ya el propio autor reconoce este dietario como su obra más importante, pues «se trata del punto de partida de todos mis escritos» y, por tanto, asevera que se trata de «mi obra más importante. Es extraordinariamente complicada. Es una auto entrevista hecha a lo largo de diecisiete años. Es el tronco de mi árbol. Mi obra son las ramas. Los diferentes libros son los frutos. Es fundamental para mi obra. Es el centro de mi escritura». Y, de hecho, una vez leído de forma íntegra constato que así es porque el eje central de su vida es su obra, pero más allá del proceso de escritura o de la temática: el centro nuclear del autor es cómo encara la creación, cómo toda su manera de vivir y pensar es plasmada posteriormente en sus libros. Así, sus delirios, sueños, ilusiones y episodios oníricos, sexuales, anatómicos y orgánicos son presentes también en sus propios sueños, en sus pensamientos, en su manera de ver y entender el mundo. Solo así, desde una mentalidad tan holística del mundo ilusorio se puede entender cómo un autor puede tejer una obra (en general) tan compleja y extensa, tan profunda e inquietante, pero a su vez tan rica y desbordante en calidad y en ambición.

Ya el autor confiesa y reconoce su talento y lo empareja con el deseo (casi necesidad) de trascender, pues ya en la primera entrada del diario, el 1 de enero de 1990, afirma que «el 1989 ha sido un fracaso en cuanto a lo que ha escrito (no me ha salido nada. Todo lo escrito está muerto)». En paralelo al análisis sobre sus textos, y de manera puntual y tangencial, Mircea también comenta a menudo la situación política y social del momento, como cuando afirma el 10/1/1990 que «ahora vemos que la destrucción del antiguo (aunque cercano en el tiempo) régimen ha sido la primera etapa, explosiva, de la revolución, y que ahora vivimos la Segunda, igual de peligrosa. La lucha tiene que ganarse por todos sitios y a todos los niveles, por gente honrada y competente».

El libro está repleto, como no puede ser de otra manera hablando de Cărtărescu, de frases ambiciosas, grandilocuentes, pero también derrotistas, pues su ambición y talento le exigen a menudo cotas muy elevadas de calidad literaria hasta el punto de abandonar trabajos ‘menores’ en aras de su proyecto vital, pues, tal y como asevera, «mi única razón de existir (y la única de ser feliz) es la escritura». Por ello, ya en 1990 el autor abandona su trabajo en una revista porque «mi objetivo no es la notoriedad ni tampoco la posición social, es la literatura. No tan solo sé de qué viviré. Alcanzaré a tocar de nuevo la pureza del artista verdadero, que evita el contacto con los otros, que se escucha y se comprende a sí mismo» siendo a su vez consciente de que el mercado literario rumano es limitado, conocido y ya explotado, así que marca claramente sus «dos objetivos con prioridad absoluta: 1. Escribir. 2. Publicar fuera. En el mundo literario de aquí ya no queda mucho por hacer».

Por todo ello, y a lo largo de sus casi quinientas páginas en letra pequeña, su lectura nos confirma que los dietarios de Cărtărescu son una lectura imprescindible para los amantes de la obra del autor rumano, pues en ellos uno se adentra en sus pensamientos más personales centrados a menudo sobre su creación (que comenta a medida que la va escribiendo compartiendo sus impresiones “en tiempo real”), pero especialmente para conocer lo que pasa por la mente de este genio, sus inquietudes, sus dudas como escritor y sobre su resultado, su gran ambición y la necesidad imperiosa de construir una obra inmensa, amplia y ambiciosa, que tropieza una y otra vez con una autoexigencia mayúscula que le impide avanzar, forzándole una y otra vez a demostrarse a sí mismo que es capaz de plasmar lo que su cerebro ve e imagina. Su colosal talento exuda en esta obra en la que se entrevé una personalidad crítica y autoexigente, pero de una capacidad literaria inusual y prodigiosa a la vez que compleja y de la que el autor es plenamente consciente cuando afirma, en pleno proceso de escritura de «Cegador» que «no hace ni tres años que estoy escribiendo esta locura y todavía no sé si es esquizofrenia hebefrenética, parafrenia o búsqueda de la belleza en la escritura», reconociendo a su vez que duda que alguien lea más allá del tercer volumen, por su complejidad y fragmentarismo o cuando, teniendo en la cabeza la idea de escribir un libro sobre Theodor desde los años noventa, tal es su obsesión y su ambición que le lleva treinta años ponerse a ello pero no cede en el empeño hasta publicarlo.

Ya para terminar, y tal y como afirma el autor: «no podemos descifrarnos a nosotros mismos, igual que un jeroglífico no puede leerse a sí mismo. Estamos hechos para ser leídos por alguien otro». Y justo ahí es donde entramos nosotros al tener en manos esta pequeña joya: la abertura a una de las mentes más prodigiosas del mundo literario a través de sus propias palabras y pensamientos. Una lectura que, no sé si conseguirá que descifremos su enigmática mente, pero sí que nos acercará como lectores a un ser que, como gran parte de su obra, parece de otro mundo.

Otras obras de Cărtărescu en ULAD AQUÍ

viernes, 26 de julio de 2024

Paco Alcázar y Torïo García: Las 100 primeras películas de Nicolas Cage


Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: recomendable para todos públicos, pero, sin duda, imprescindible para fans...

El fabuloso actor Nicolas Cage(¿qué digo, actor? ¡La estrella!) brilla por derecho propio en el universo hollywoodiense y gracias a su magnífica labor interpretativa y a su indudable carisma ha ido generando a lo largo de su dilatada carrera todo un ejército de seguidores, que se pueden encontrar en los lugares más insospechados... Sin ir más lejos, en este benemérito blog cuenta, al menos, con dos: nuestro padre fundador, Santi y yo mismo (he de aclarar que soy fan, pero de baja intensidad; no duermo en unas sábanas estampadas con la cara de Nicolas Cage, ni nada de eso... Ojo, que tampoco estoy diciendo que Santi lo haga. Repito: NO ESTOY AFIRMANDO QUE SANTI DUERMA EN UNAS SÁBANAS ESTAMPADAS CON LA CARA DE NICOLAS CAGE... A mí, al menos, no me consta).

Como es de supone otros dos grandes fans de Nicolas Cage son los autores de este libro, Paco Alcázar, dibujante que ya había incorporado al actor como personaje de sus tiras cómicas, y Torïo García, autor en internet  de una NicCagepedia; dos personas, por tanto, idóneas, para llevar a cabo la gloriosa recopilación de las cien primeras películas de este titán de la interpretación.  Y sí, no me equivoco, porque Cage ha aparecido ya -y sin tener en cuenta el doblaje de dibujos animados- en más de cien películas, cien (bastantes más, a estas alturas), desde su primera aparición en la pantalla, siendo aún adolescente. Y también: cien películas puede parecer una barbaridad (lo es) para cualquier actor, pero es que Cage no es un actor, es toda un género cinematográfico, en palabras del propio libro... Entre estos cien interpretaciones encontramos, claro está simples cameos -bien es cierto que cuando hablamos de quien hablamos, nada es "simple"- y papeles más o menos secundarios, pero también claramente protagónicos e incluso dobles; películas de culto, blockbusters y de serie Z, cine experimental y palomitero, metaficción y adaptaciones de cómics. películas dirigidas por grandes directores contemporáneos -ojo ahí, porque Nicolas Kim Coppola, a.k.a. Cage, ha sido dirigido por los hermanos Coen, David Lynch, Paul Schrader, Martin Scorsese, Brian De Palma, Werner Herzog, Ridley Scott, Oliver Stone, Spike Jonze (con guión de Charlie Kaufman) y, por supuesto, su tío Francis Ford... Bien es cierto que,  salvo en el caso de Jonze, ninguna de las películas es de las mejores de estos directores,-, así como por artesanos del cine de acción -Simon West, Michael Bay-, visionarios de la ida de olla gore -Rob Zombie, Panos Cosmatos- o dobles de acción, operadores de cámara y debutantes en busca de su oportunidad. Incluso ha sido dirigido por sí mismo, aunque en un papel secundario, que Cage puede tener algún que otro patito desalineado, pero no todos... Naturalmente el registro de personajes que ha interpretado en todas estas películas es inacabable, épico, aunque con alguna repetición de cierta tipología: agentes de la ley tanto corruptos como incorruptibles, delincuentes variados -gángstwr, ladrones, traficantes diversos-, guionistas, borrachos o no, rebeldes juveniles y maduros, vampiros, caza tesoros, leñadores, superhéroes, motoristas fantasmas y, sobre todo, vengadores de diverso tipo y condición, porque puede que ningún otro actor se haya vengado tantas veces en la pantalla, excepción hecha de Liam Neeson...

Toda esta facundia interpretativa la debemos agradecer, en buena medida, al colapso financiero sufrido por Cage hace unos años, consecuencia, más que de la crisis económica, de la legendaria tendencia al despilfarro, sobre todo inmobiliario, que adolece nuestro ídolo. Pero también, creo yo, a una tendencia  totalizando, a la ambición de convertirse en un artista, más que completo, absoluto. Aparte que, entre tanta morralla como la que ha debido aceptar desde que se arruinó (entiéndase de la forma en que se arruinan los ricos y famosos) pueden surgir y, de hecho, surgen gemas que cimentan su prestigio y leyenda como actor. Todo gracias a sus técnicas interpretativas que él mismo ha bautizado como "Nouveau Shamanic" o "Western Kabuki" (sic), pero, sobre todo,  a ciertos recursos caracerísticas, como sus famosas "explosiones Cage", sus gestos y expresiones de locatis o sus excesos (en la pantalla, se entiende)a la hora de beber, cantar, bailar o mataer a sus adversarios. Rasgos que le han convertido no ya en carne de cañón de memes en las redes sociales, sino, posiblemente, en uno de los principales proveedores, aunque involuntario, de los mismos. Circunstancia que, por otra parte, ha contribuido de forma decisiva al culto a su figura (puede que este término sea excesivo, dejémoslo en "subculto") que estamos viviendo en los últimos años, y que quizás ya sea incluso mainstream.

La estructura del libro, repetida cien veces, es sencilla: cada película está explicada en una página, en la que consta una escuela sinopsis del film, cómo fue su proceso de gestación y anécdotas relacionadas -más o menos jugosas- del rodaje, promoción, etc. Se completa la ficha con las opiniones de los autores sobre dicha película y una valoración del " nivel de intensidad Nic", que puede ir desde " moderado" a "demonio volador", por ejemplo. En la página opuesta, un retrato de Cage hecho por Paco Alcázar, con el look que luce el actor en esa película y que, no en pocas ocasiones, suele ser bastante peculiar (1).


Además de la lista de películas, está curiosa biografía nos ofrece también una serie de apartados, que tratan desde la fascinación de los autores (y el público en general) por Nicolas Cage, sus ajetreadas circunstancias biográficas, familiares y conyugales, las fases por las que ha pasado su carrera actoral, las fases, aún más variadas, por las que han pasado sus arreglos capilares e indumentarios, sus técnicas - igual esto es mucho decir- interpretativas y los proyectos en los que Nic se hallaba embarcado a partir de su película número cien, muchos de los cuales ya han sido llevados a la pantalla, grande o pequeña. Porque, amigues, de momento, en los tres años transcurridos desde que se publicó este el señor Nicolas Cage ya ha intervenido en nada menos que trece películas, con interpretaciones tan destacadas como la del dueño de una cerda trufera en Pig, un histriónico -cómo, si no- conde Drácula en Renfield o la encarnación de sí mismo en la metaficcional El insoportable peso de un talento descomunal, cuyo título ya lo dice todo...

A este ritmo, pronto Nic Cage llegará a las doscientas películas y los autores de este libro escribirán otro, no menos descacharrante. Disfrutemos entre tanto de esta primera parte y, sobre todo, de ese "talento descomunal" de su (y nuestro) ídolo... ¡Larga vida al cine y a Nicolas Cage!

(1) Hay que señalar (y admirar), que para el libro Paco Alcázar ha dibujado a Cage, si no me equivoco, no cien, sino ¡doscientas cincuenta veces! Eso, sin contar los innumerables Nics de la tapa y la contratapa, con los que ya no me he atrevido...

domingo, 19 de febrero de 2023

Paolo Conte: La reconstrucción del Mocambo y otras canciones

Idioma: italiano y español

Año de publicación: 2004

Traducción: Joan Riambau

Valoración: imprescindible para fans

No sé cuántos de quienes lean esta reseña serán seguidores de Paolo Conte, pero, en todo caso, quiero comenzar la misma diciéndoles, alto y claro: Hermanos, hermanas, aquí tenéis a uno de los vuestros, regocijémonos juntos... Aunque, claro,  esta condición de fan me hace dar por hecho que todo el mundo sabe de quién estoy hablando y, para qué engañarnos, filisteos hay en todas partes, así que aclararé lo que no debería necesitar ninguna aclaración: Paolo Conte, cantautor (entre otras cosas) italiano nacido en Asti hace 85 años, muy influido por la chanson française, el jazz y el blues o las músicas latinoamericanas, y compositor de buena parte de las canciones que conforman la educación sentimental de los italianos y europeos de bien; para empezar, la celebérrima Azzurro, que hizo popular Adriano Celentano (aunque sea mejor cualquier interpretación del propio Conte), así como Gelato al limon o Bartali, epítomes de esa educación sentimental y quizás, aunque casi no me atrevo a usar tan devaluado término, de la nostalgia.

Digamos que este libro que hoy reseño lo ha escrito él -excepto el prólogo de Joan Riambau, que además es el traductor y seleccionador del contenido-, pero no a la manera en que se suelen escribir los libros, ni siquiera los de poesía, pues, incluso cuando se escriben sin ánimo de ser publicados, todo poema no deja de ser una obra literaria y, como tal, se atiene, de una forma u otra, incluso cuando trata de romperlas, a las convenciones propias de la literatura. No sé si otro tanto ocurre con las canciones, como es el caso -pues sus letras o algunas de ellas es lo que recoge este libro-, ya que en ellas tan importante o incluso mucho más que su componente literario es el musical, lógicamente, y al que se subordina el anterior... recordemos, que hay cientos de canciones de gran éxito con letras absurdas, pueriles o que se regodean descaradamente en el ripio (y no estoy pensando en ningún cantautor español de gran predicamento y leyenda acanallada... bueno, sí); no es este el caso, desde luego, de las canciones de Paolo Conte, que ha menudo conforman no ya una composición poética en sí mismas (aunque el propio Conte según recoge este libro, confiesa que nunca a ha escrito poesía y considera que los versos y la música son dos artes muy distintas, puesto que la poesía no ha de plantearse el problema de la interpretación), sino también narrativa; e incluso en algunos casos podríamos hablar de "conceptual": varias de sus canciones -Sono qui con te sempre più solo, La recostruzione del Mocambo, Gli impermeabili- están relacionadas entre sí, de forma que se pueden considerar como distintos "capítulos" de una misma historia, aunque articulados más por la sugerencia o la atmósfera creada que por una narración lineal (algo típico, en todo caso, del carácter "impresionista" de las letras de sus canciones), un tríptico sobre el fracaso cotidiano, alrededor de la figura de un italiano-prototipo de la época de posguerra.

A lo largo de las diversas canciones seleccionadas en este libro cabe encontrar una diferente temática en sus letras, que indica cierta evolución a lo largo de la carrera compositiva, que comenzó en 1967, e interpretativa (1974... y hasta hoy) de Conte: Los recuerdos. bajo una mirada algo irónica, de la vida provinciana -La fisarmonica de Stradella, Tua cugina prima (tutti a Venezia) o la maravillosa habanera Genova per noi-; la idealización del París de los años 20 y su panoplia cosmopolita de ritmos musicales: Alle prese con una verde milonga, Blue Haway, Boogie... esta última, con una letra prodigiosa compuesta al modo de un travelling cinematográfico, casi se diría un breve y vertiginoso relato, cerrado en sí mismo a la vez que abierto, que comienza así:
"Due note e il ritornello era già nella pelle di quei due

         il corpo di lei mandava vampate africane, lui sembrava un coccodrillo...

         i saxe spimgevano a fondo come ciclisti gregari in fuga

         e la canzone andava avanti sempre più affondata nell'aria..."

("Dos notas y el estribillo se aferró a la piel de aquellos dos

el cuerpo de ella exhalaba llamaradas africanas, él parecía un cocodrilo...

los saxos empujaban a fondo como ciclistas gregarios en una escapada

y la canción avanzaba, hundiéndose en el aire...")

No es esta la única referencia al ciclismo en su obra; la encontramos también en la electrizante Diavolo Rosso -himno digno de un spaghetti-western sobre Giovanni Gerbi, ciclista paisano de Conte -y la algo menos acelerada pero también indudablemente nostálgica Bartali, en referencia a otro campeón italiano de ese nombre. Porque la nostalgia, incluso la melancolía, es una constante en toda la obra musical de este cantautor, ya sea como expresión de una relación -o aspiración, como en Dal loggione- amorosa -Dancing, Baci senza memoria, Paso Doble, Inno in re bemole, Una faccia in prestito y la canción que dedicó a su esposa desde hace más de cuarenta años: Gelato al limon- o, simplemente (aunque quizá no sea algo tan simple) del tiempo de una juventud, de un pasado ya inasible y sólo alcanzable en el recuerdo: Una giornata al mareSotto le stelle del jazz...

En otras ocasiones, por fin, lo que buscan expresar sus canciones es la alegría, el vértigo de vivir -incluso con la sensualità delle vide disperate-; así ocurre en la célebre y elegante Via con me o en el sincopado, a ratos onomatopéyico y arrebatador tango/jazz (o viceversa)  Ratafià, cuyo estribillo se podría considerar como un resumen de la mirada sobre la música y el mundo de este ya legendario cantautor: 

"Passa la vita, come una señorita, 'de amor'

apre il ventaglio e mette a repentaglio i cuor

la pampa attende in un silenzio d'erba, fulgor

che rittorni l'uomo-cavallo

nell'intervallo

del suo stupor, baglior, albor...

Passa la vita.

          ("Pasa la vida, como una señorita, 'de amor'

abre el abanico y peligra el corazón

la pampa espera en un silencio de hierba, fulgor

que regrese el hombre-caballo

en el intervalo de su estupor, resplandor, albor...

Pasa la vida.")

¿A qué viene, preguntará tal vez alguno de los lectores más impíos de esta reseña, que se hoy se dedique la misma a una recopilación de canciones de un señor que, al fin y al cabo, a su edad ya debe estar retirado, o incluso quizás con alzheimer y no se acuerde de nada de lo que ha escrito o compuesto? Pues porque de eso nada: hoy, 19 de febrero de 2023, Paolo Conte va a ofrecer un concierto nada menos que en la Scala de Milán, siendo el primer cantautor o representante de la música popular que va a hacerlo en toda la Historia de este mítico teatro. ¡Qué bonito colofón para una carrera musical tan larga y fecunda!, pensará a su vez algún otro de nuestros lectores, un poco menos impío... Pues tampoco, porque el de la Scala no va a ser su último concierto, ni mucho menos: a don Paolo aún le queda cuerda para rato y ojalá que durante muchos años.

sábado, 9 de julio de 2022

Stephen King: El misterio de Salem's Lot

Idioma original: inglés

Título original: Salem's Lot

Año de publicación: 1975

Traducción: Marta I. Gustavino

Valoración: muy recomendable (imprescindible para fans del género y del autor)

Revisando las reseñas publicadas en este nuestro y vuestro magnérrimo blog (prácticamente la única actividad a la que dedico mis días), me he dado cuenta de que faltan por reseñar muchas de las obras clásicas e incontestables del único y verdadero King of the kings, nuestro cuatro ojos favorito, el tipo más cool del planeta Tierra, por más que se esfuercen mendrugos como Elon Musk... en fin, no sigo con los elogios, pues no le hacen falta, pero... ¡coño, esto no puede ser! Que no hayamos reseñado todos sus libros, pase, pues ya ha publicado más de cien a lo largo de su carrera, pero es que fijaos: ¡aún no está El misterio de Salem's Lot, una de las novelas de terror que causan más ídem que se hayan escrito! Hay que remediar esta situación, todo sea por nuestros seguidores y en honor y loa al único y verdader... bueno, vale, al tío Stephen...(*)

El misterio de Salem's Lot, segunda novela publicada por el Pasmo de Maine, después de Carrie (y quien quiera, en efecto, quedarse pasmado, que le eche una ojeada a la lista de títulos firmados por King en los diez primeros años de su carrera literaria... justo antes de publicar It, además), no sólo supone una mayor ambición y complejidad literaria con respecto a ésta, sino que además entró directamente en el Top 5 (e incluso en el Top 3) de novelas sobre vampiros. Y ahí sigue. Porque, como es obvio y bien sabido, estamos hablando de una historia de vampiros, la versión del Rey sobre esta figura clásica del terror, que no le pudo salir más redonda. El argumento, por lo demás, no puede ser más sencillo ni tampoco más efectivo -según King, idea de su esposa Tabitha-: en una pequeña localidad de Maine llamada Salem's Lot o "el Solar", se instala un vampiro de incierto origen centroeuropeo junto a su "demonio familiar" y poco a poco va a apropiándose de la localidad, convirtiendo a sus habitantes en su corte vampírica. Como antagonistas tendrá a Ben Mears, un escritor (**) que también se ha instalado en el pueblo, obsesionado por la casa que ha comprado el vampiro, y a un pequeño, pero variopinto grupo de lugareños que tratarán de detener a las fuerzas del Mal.

Tres son, en mi opinión, las claves que propician la excelencia de esta novela y muestran la maestría de King, incluso a la temprana edad en que la escribió:

  1. Clasicismo: tanto en lo que se refiere a la estructura narrativa clásica como al estilo, nada rebuscado -aunque con momentos que están a la altura de la mejor prosa norteamericana del siglo XX- y se desarrolla de forma lineal, excepto en los prólogo y epílogo, que transcurren en un tiempo posterior. Lo mismo ocurre con las características y aptitudes de los vampiros, enraizadas en la tradición de la ficción sobre estos seres, pese a que la novela se desarrolla lejos de los habituales ambientes "góticos". Igualmente y de forma muy habilidosa por su parte, King introduce el tema de la "casa encantada", sin obviar las referencias a una de sus maestras en el género del terror, la gran Shirley Jackson.
  2. Focalización: la historia se desarrolla en un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, no en una ciudad o un territorio mayor -esto, al parecer, también fue idea de Tabitha-, lo que nos permite conocer su geografía, idiosincrasia y, sobre todo, la personalidad y costumbres de muchos de sus habitantes, a los que seguimos en su avatar a lo largo de la novela, como si los conociéramos desde siempre. El pequeño grupo de "cazavampiros" también parece haber sido escogido con sumo cuidado por parte del autor.
  3. Detallismo o costumbrismo: relacionada de manera indisoluble con el punto anterior, King despliega una de las características principales de casi toda su obra, el truco que le ha servido siempre para enganchar al lector y hacer verosímil incluso sus ficciones más fantásticas: sus personajes beben, fuman (o fumaban), ven películas de su época, conducen coches de modelos conocidos, juegan al billar, pasean al perro...VIVEN, más allá de la trama principal de la historia y lo hacen de una forma común y corriente, con la que nos podemos identificar quienes lo leemos.
Pero, claro, no sólo se trata de una mera cuestión de forma o de técnica literaria; lo principal es que en éste, como en todos o casi todos lo libros del Rey, se dirime la eterna lucha, el conflicto inacabable entre el Bien, con mayúsculas o minúsculas, da igual, contra el Mal -ídem-, sea éste un vampiro milenario, un hotel fantasmal, un coche encantado , un payaso asesino o el monstruo que todos y todas podemos criar en nuestro interior. Eso, ante todo, es lo que nos engancha de sus libros.

(*) Sí, sé que os parezco un pesado con estas cosas, pero mirad, son las servidumbres que conlleva ser monárquico...

(**) Por lo general, huyo, en la medida de lo posible, de las novelas protagonizadas por escritores, pero es un defecto literario que le perdono al Rey, cómo no... Por otra parte, sin ser el protagonista, quizás el personaje más interesante y, desde luego, más complejo de la historia sea el sacerdote católico del pueblo, el padre Callahan.

Mogollón de libros  (aunque nunca suficientes) del único y legitimo Rey reseñados: aquí

martes, 28 de septiembre de 2021

Woody Allen: A propósito de nada. Autobiografía

Idioma original: Inglés
Título original: Apropos of nothing
Traducción: Eduardo Hojman
Año de publicación: 2020
Valoración: Chanchi 

Woody Allen es, para mi, uno de los grandes cineastas del siglo XX. Películas como Annie Hall o Hannah y sus hermanas estarían en mi Top 10 sin ninguna duda, así que resulta cuanto menos curioso que haya dejado pasar un montón de meses desde que compré este libro hasta que decidí sacarlo de la pila de pendientes y leerlo. Cosas de la acumulación incontrolada de libros, supongo.

El caso es que si estáis en esa situación, con el libro cogiendo polvo en la estanterías o, incluso, con el libro apuntado en la lista de futuribles, dejad lo que estéis leyendo o corred a vuestra librería o biblioteca más cercana y poneos a devorarlo. De verdad, no os va a defraudar lo más mínimo (o eso espero). ¿Por qué?

En primer lugar porque es un texto muy muy divertido que os traerá a la memoria alguna de sus películas. Sin ir más lejos, el magnífico comienzo en el que rememora su infancia y adolescencia, con su odio a la escuela, sus primeras escapadas para ir al cine, la relación con sus padres, con la religión, sus primeros y prosaicos acercamientos a la cultura, etc, me recuerda una barbaridad a "Días de radio". Es, por ritmo, "acidez" y risas, la parte más destacada del libro.

En segundo lugar porque está lleno de chispa, de frases ingeniosas y de comentarios mordaces con los que Allen deja ver su crónica insatisfacción, su misantropía, su sentido del humor, la "Welschmerz" alleniana. Sí, los que llevamos gafas de pasta somos así, soltamos palabrejas de estas que dan enjundia a una reseña aunque no tengamos ni puñetera idea de su significado.
Algunas personas ven el vaso medio vacío, otras lo ven medio lleno. Yo siempre veía el ataúd medio lleno.

Estáis leyendo la autobiografía de un analfabeto misántropo que adoraba a los gángsters... 

En tercer lugar es un texto desmitificador y, al mismo tiempo, alejado de cualquier presuntuoso ejercicio masturbatorio (otra vez "Annie Hall") y de la falsa modestia. Resulta sorprendente observar el "desapego" que Allen siente hacia el éxito o el fracaso, hacia su modo de hacer cine y hacia sus películas, hasta el punto de autodefinirse como "cineasta imperfecto", de no leer las críticas o de no volver a ver sus películas una vez finalizado todo el proceso, sin que esto sea obstáculo para declarar su amor incondicional por el séptimo arte.

La gracia de hacer una película es hacerla, el acto creativo. Los aplausos no significan nada (...) Basta de perder el tiempo con trivialidades 
En cuarto lugar porque, si os interesa el cine de Allen, revela un montón de anécdotas, chascarrillos e información sobre algunas de sus películas más emblemáticas, sobre su "método" de trabajo, sobre su relación con actores, productores, montadores, representantes, etc. Además, comprobaremos cómo los gustos del público no van siempre en la línea con las preferencias del autor.
A mi me gusta rodar, irme a casa y ver un partido de baloncesto.
La correlación entre las películas malas y el éxito de taquilla es  un enigma que la física aún no ha logrado dilucidar.

Podría seguir, pero creo que lo voy a resumir en que conjuga de forma magistral memoria personal con una cierta forma de memoria colectiva y con historia del cine, todo ello a un ritmo (de jazz, como no podía ser de otra manera) trepidante. Solo un pero, relacionado con la parte en la que se refiere a su relación con Mia Farrow y a las acusaciones (de las que jamás fue declarado culpable) de abusos sexuales: parece un poco "ajuste de cuentas" y, aunque no deja de ser algo importante en su biografía, creo que se equivoca al concederle tanto espacio. Pero, ¿quién soy yo para llevar al contraria a don Allen Stewart Koningsberg?

También de Woody Allen en ULAD: Cómo acabar de una vez por todas con la cultura

domingo, 19 de noviembre de 2017

Alan Moore & Dave Gibbons: Watchmen

Idioma original: inglés 
Título original: Watchmen
Año de publicación: 1986-87  (capítulos seriados); 2007 (libro)
Traducción: Raúl Sastre (capítulos) - Ana Calvillo (textos finales)
Valoración: muy, pero que muy recomendable

Vamos hoy con un clasicazo donde los haya del cómic de superhéroes; mejor dicho, el cómic de superhéroes definitivo, el que sirvió de epitafio y requiescat in pace para todo el género; el que lo llevó hasta fuera de sus límites y cerró la puerta; el Ulises de los tebe... Bueno, vale, igual estoy exagerando un poco. Y tampoco ha sido el último cómic del género de capa y mamporro, ni mucho menos, pues en décadas posteriores ha conocido un auge importante, aunque quizás más gracias al cine que al papel impreso. Pero lo cierto es que Watchmen representó en su momento no ya un "hasta aquí hemos llegado", sino sobre todo la posibilidad de que el género diese un salto hacia delante en profundidad y complejidad narrativa. Moore y Gibbons marcaron un hito, vaya.

La historia, ya desde el comienzo, descoloca bastante: en 1985, en un distópico y ucrónico Nueva York (es interesante saber que Alan Moore comenzó el guión en el emblemático 1984... al tiempo que, en Berlín,  Margaret Atwood escribía su propia y muy distinta distopía), alguien parece estar acabando con los antiguos justicieros enmascarados, fuera de la circulación por ley desde 1977. El único que aún actúa por su cuenta, el enigmático y categórico Rorschach, decide investigarlo, al tiempo que avisa a sus antiguos colegas, ya retirados o trabajando para el Gobierno. Mientras tanto, la guerra fría entre EEUU y la Unión Soviética está experimentando una escalada de tensión que parece abocar a la guerra termonuclear; el único elemento disuasorio para que evitar el desastre es, precisamente, la presencia, en el bando americano, del Dr. Manhattan, el único verdadero superhéroe, en realidad, pues es el único con poderes suprahumanos y que, de hecho, le convierten en una suerte de dios, pues puede modificar la materia a su antojo (los demás  justicieros no pasan de ser tipos disfrazados). 

A partir de aquí asistimos a un despliegue metanarrativo más propio -al menos hasta entonces- de la novela postmoderna que del cómic de consumo rápìdo por más que las editoriales del género hayan acabado por desarrollar sus propios "multiversos", etc...): durante toda la primera mitad del libro -es decir, seis capítulos de doce- conocemos a los personajes, su idiosincrasia, circunstancias y obsesiones, su "vida civil" -si es que la tienen-, sus secretos, ya sean referidos a su intimidad o a los "servicios" prestados como héroes, quienes fueron sus antecesores -los, irónicamente, conocidos como Minutemen-, que ha sido de los supervivientes de esa primera generación, etc... Por resumir: una auténtica deconstrucción del arquetipo "superheroico". Aderezado, además, con un buen aliño de la llamada metaficción: al final de cada capítulo encontramos extractos de libros, informes policiales, reportajes periodísticos, entrevistas... incluso un "cómic dentro del cómic": un tebeo de piratas de lo más escabroso (y que muy bien pudo inspirar la saga de Piratas del Caribe). Por no olvidar las maravillas narrativas que son los capítulos V y VI: en cuanto a composición gráfica el primero, pues es absolutamente simétrico (!) y en cuanto al guión el otro, un alarde existencialista a base de saltos temporales y fundamentado en la teoría de la relatividad del tiempo y el espacio, la física cuántica y vete a saber qué otras cosas más sólo compresibles por Sheldon Cooper y su panda de amiguetes... que yo soy de letras (aunque lo mismo da: es toda una gozada leerlo). En la segunda mitad del libro, aunque se mantienen muchos elementos, la historia deriva más hacia la de unos superhéroes, bien que bastante sui géneris, que deben cumplir una misión para salvar al mundo y todo eso...

En todo caso, el gran tema del que trata Watchmen es, cómo no, la dicotomía entre el bien y el mal y, más aún, una reflexión sobre la mejor actitud para enfrentarnos a este último (¿a alguien le suena este dilema?). Cada uno de los componentes del grupo parece adoptar un posicionamiento distinto al respecto: desde la intransigencia maniquea de Rorschach al "despotismo ilustrado" de Ozymandias, al tiempo que el Comediante y el  Dr. Manhattan no ven diferencia alguna entre hacer el bien o el mal, aunque uno de ellos opta por dar rienda suelta a sus bajos instintos, mientras que el otro lo que siente es un cada vez mayor distanciamiento hacia una Humanidad de la que quizás ya no forme parte... Por último, Búho Nocturno y Espectro de Seda representan al común de los mortales, a la mayoría de las personas que nos debatimos entre las buenas intenciones, la impotencia y la más general desidia.

No me enrollo más: aún podría extenderme sobre la impronta derechista (por no decir ultra) de estos supuestos héroes enmascarados, sobre los recursos semióticos presentes en el cómic (no deja de ser una obra de los 80) o la visión crepuscular del género, característica de todo fin de época... Pero lo mejor es que quien esté interesado, y espero que sean muchos, deje de leer esta reseña y se ponga a buscar el libro o os cómics originales. No se van a arrepentir.

Nota para los muy fans (o que quizá no lo sean tanto): Amén de que HBO está preparando una serie sobre esta obra, DC Comic va a publicar en muy breve una especie de  secuela de esta Watchmen, titulada Doomsday Clock, con la aparición de algunos personajes como el simpático Rorscharch, relacionándolos con el resto de superhéroes del "multiverso DC". Sin guión de Alan Moore, por supuesto. ¿Era necesario? No. ¿les importa un carajo que no lo sea? Tampoco. ¿Harán luego otra peli, serie de televisión o lo que sea? Probablemente. ¿La pela es la pela? Aquí y en Tombuctú... (¿Era necesaria una continuación de Blade Runner? Pues lo mismo)

Éste ya se lo está empollando,  por si acaso



Otras obras de Alan Moore reseñadas en Un Libro Al Día: V de Vendetta

viernes, 3 de noviembre de 2017

Gavin Edwards: Cómo ser Bill Murray

Idioma original: inglés
Título original: The Tao of Bill Murray: Real-life Stories of Joy, Enlightenment and Party Crashing
Año de publicación: 2016
Traducción: Ismael Attrache
Valoración: está bien, aunque imprescindible para fans


Todo el mundo, supongo, conoce a Bill Murray; no sólo es una gran estrella de Hollywood, sino también uno de los actores más respetados por quienes no respetan demasiado el cine comercial de Hollywood. Y no sólo por su indudable vis cómica o su desconcertante tendencia a la improvisación -cuando no al caos-, sino porque, en cierto modo, se ha convertido en un epítome del posmodernismo cool: es todo ironía, metacomedia... pero con un punto de melancolía. A pesar de que podría resultar demasiado famoso para ser un actor "de culto", Murray lo es. Y además, lo es entre todo tipo de público, desde el más gafapastoso al más masivo y popular. Incluso podríamos decir -aunque en el resto del mundo no seamos tan conscientes de ello- que en Estados Unidos se ha convertido en una suerte de leyenda urbana, pues sus imprevisibles apariciones y su interactuación con la gente, donde quiera que esté, sirve como fuente inagotable de anécdotas, ya casi legendarias: desde sus apariciones en fiestas ajenas por todo el país (no siempre autoinvitado) a su inveterada y participativa afición al béisbol y al golf. Desde su generosidad a su excentricidad; desde su amable inexcrutabilidad a su anárquica irreverencia... De todo ello es de lo que trata este libro.

Antes de seguir, he de admitir que soy un rendido admirador de Bill Murray (a pesar de que la primera vez que lo vi en Los cazafantasmas, me cayó más bien gordo); de ahí que mis expectativas ante este libro fueran quizás más altas de lo que debían. Para evitar confusiones, debo advertir ya que no se trata de una biografía, al menos no de una al uso; excepto una breve semblanza biográfica al comienzo y una pormenorizada -y muy útil- relación comentada de sus películas, el resto del libro -es decir, unos dos tercios del mismo- se dedican a relatar anécdotas, anécdotas y más anécdotas sobre el actor y diversa gente que le ha conocido, ya sea durante un minuto o lo largo de varias décadas. Todos estos "sucedidos" -cierto es que la mayoría bastante graciosos- se articulan a través de una especie de método de autosuperación, un "decálogo de Murray", con puntos como "La sorpresa es oro. Lo fortuito es una langosta", "Invítate tú a la fiesta" o "Conoce tus placeres y tus parámetros". De ahí, claro el título que le han dado a la edición del libro en castellano (y que alude, sin duda, a la divertida película de Spike Jonce Cómo ser John Malkovich... en la que no sale Bill Murray, por si alguien se lo pregunta); pero, en fin, ya digo que lo sustancial es que se trata de una colección de anécdotas y ocurrencias del actor, quien, al parecer, no duda en trasladar el personaje ácrata y caradura que le ha hecho célebre en el cine a su relación con el público en la vida real.

Aunque quizás lo más interesante de esta no-biografía -aunque las anécdotas, pese a ser un poco repetitivas, también son reveladoras- sea lo que no se cuenta: cómo es el señor Murray en la intimidad o, al menos, cuando tiene la suficiente confianza con sus acompañantes como para no adoptar el rol al que parece abocada su actuación pública. Que no quiere decir que éste sea fingido; más bien da la impresión de que, con toda naturalidad, una versión de su personalidad actúa cuando se encuentra ante otras personas que esperan, justamente, esa versión de él. No obstante, alguna que otra pista, sí que nos da el libro sobre la vertiente más "íntima": por ejemplo, resulta que es un sincero apasionado de la poesía. Así que, si alguno de sus más acérrimos fans quiere verlo en vivo y en directo, hay una cita donde se le suele encontrar sin falta -además del torneo de golf AT&T Pebble Beach National Pro-Am, donde la suele liar parda-: el acto anual de la Poets House de Nueva York, en el que se recitan poemas durante un paseo por el puente de Brooklyn. Ya sabéis: haceos con un libro de Emily Dickinson y a por él  ; )


Nota: esta edición del libro se ha sumado a cierta deplorable tendencia que consiste en poner, además de las tapas en sí, una sobrecubierta de plástico transparente donde se rotula el título del libro y el autor. Sepan, señores/as editores/as, que el resultado puede quedar muy chulo sobre la mesa de novedades de una librería (también es discutible), pero, en mi opinión, resulta bastante incómodo a la hora de leer el susodicho libro. No lo hagan más, por favor.

domingo, 22 de enero de 2017

Bruce Springsteen: Born to Run

Idioma original: inglés
Título original: Born To Run
Año de publicación: 2016
Valoración: imprescindible para fans

Según nos cuenta el propio Bruce Springsteen, la idea de hacer un libro autobiográfico le surgió tras su actuación en la SuperBowl del 2009. La magnitud del espectáculo le sorprendió hasta tal punto que se propuso escribir un libro de memorias. El resultado de este trabajo es "Born To Run", donde de forma autobiográfica nos narra lo que ha sido su vida y obra, desde la infancia hasta la fecha de publicación del libro.

Siguiendo un orden cronológico, el músico empieza ya en las primeras páginas a explicarnos su infancia y entorno familiar de raíces italianas e irlandesas. Viviendo en una zona humilde, hijo de clase obrera y trabajadora, las capacidades económicas familiares eran muy limitadas. Además, la difícil relación paternal debido a la incompatibilidad de caracteres y a la personalidad del padre (de carácter frío, distante, estricto y con problemas con el alcohol) incidiría profundamente en la personalidad de Bruce forjando un carácter fuerte aunque, a la vez, con grandes carencias emocionales cuyos efectos acabarían haciendo mella a posteriori.

Con este punto de partida, Bruce Sprinsgteen nos hace partícipes de toda su vida y nos detalla su crecimiento como persona y como músico a la vez que nos explica la gestación de cada uno de los álbumes. Nos habla de esos difíciles años de infancia; de sus inicios como músico; de cómo teniendo él 19 años sus padres se trasladaron a California y se quedó sin un lugar donde vivir. En ese momento fue consciente que él era todo lo que tenía para salir adelante, no solo en el mundo de la música sino en la vida. Teniendo muy claro donde quería llegar, su confianza en él mismo y en su puesta en escena era lo que haría de él ser un músico de renombre. A partir de ahí, a la vez que nos va narrando divertidas anécdotas vividas, nos va contando la elaboración de cada uno de sus discos, especialmente el detalle y las dificultades de la grabación de Born To Run, el disco que lo lanzaría al estrellato y que acabaría suponiendo una línea divisoria entre lo que fue la vida adolescente de amor y libertad y la madurez de su vida posterior. Recorriendo sus discos de forma paralela a su vida nos explica qué pretendía con cada uno de ellos, qué buscaba y cómo se sentía en el momento de crearlos. Cómo conoció a cada uno de los personajes clave en su vida, sus idas y venidas con la E Street Band y sus roces con alguno de los miembros por su autoridad y por querer hacer las cosas a su manera. Cómo creció como músico. Pero también cómo, justo cuando estaba en la cima, llega la caída. Problemas emocionales por tanta exigencia hacia uno mismo; problemas familiares de la infancia que vuelven del subconsciente y de una vida esculpida a modo de self-made man. Aflora el lado oscuro de la vida y la depresión. El egocentrismo y el narcisismo aparecen en su vida junto con una gran tendencia al aislamiento hasta que llega la recuperación de la mano de su mujer y la paternidad. Capítulos finales donde nos habla desde la madurez sobre los hijos, la responsabilidad y la relación con sus padres en sus últimos años, pero también sobre la parte más amarga de su vida con  graves episodios de depresión que le han perseguido durante mucho tiempo, tras toda una vida de lucha, esfuerzo y con el lastre de una infancia marcada por el carácter autoritario de su padre. 

Este libro te permite ser consciente de cómo la música y las letras de Bruce Springsteen acompañan su vida, la de los habitantes de su país, siempre buscando aquel nexo de unión entre su música y el estado de la sociedad del momento. Vida y obra van de la mano, buscando la identificación entre ambas. En sus 50 años de trayectoria musical, vemos cómo sus canciones acompañan los acontecimientos que ocurrieron en su país: la era post-industrial, la lucha de la clase obrera y su pérdida de capacidad económica, el racismo, la guerra del Vietnam y sus consecuencias, el atentado en el WTC de NY y la caída de las Torres Gemelas, la inmigración. Mención especial al capítulo dedicado a la E Street Band, el gran grupo que acompaña al Boss en sus giras. Capítulos finales dedicados a Clarence Clemons, Big Man, y el duro golpe que supuso su muerte para Bruce. Todo esto explicado por él mismo, en un libro imprescindible para conocer qué hay detrás de este gran artista y de cada uno de sus discos.

Cabe decir que quienes sean poco aficionados a la música del autor no encontrarán en el libro mucho a destacar pues la prosa es simple y tampoco encontrarán elementos que les animen a la lectura. En cambio, los que sean fans sí disfrutarán con el libro recorriendo la evolución del artista, viendo sus motivaciones, sus porqués y conociendo de primera mano su personalidad así como anécdotas variopintas y experiencias vividas. 

Parece que la vida ha sido un largo y gran viaje para Bruce Springsteen. Somos afortunados por haber tenido la suerte de acompañarle a través de sus canciones y, al final, a medida que uno va avanzando en el libro, no puede evitar tener la sensación que leyendo, escuchando sus palabras, vuelve a aquella habitación de su adolescencia donde en compañía de sus amistades cerraba los ojos y se dejaba llevar por las notas de su guitarra y la música de su legendaria E Street Band. 

Tal y como afirma Bruce en la canción Thunder Road: "I've got this guitar and I learned how to make it talk". Él nos habla a través de su música y esta autobiografía es un lujo para todo aquel que ha pensado alguna vez, escuchando sus discos, que aquello era lo mejor que había oído nunca en su vida.

Nota: Podéis encontrar una reseña del disco The River en nuestro blog hermano UnDiscoALaSemana