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miércoles, 1 de julio de 2026

Tochoweek VI #3: Dino Buzzati Sesenta relatos

 Título original: Sessanta raconti

Idioma original: italiano

Traducción: Mercedes Corral

Año de publicación: 2007

Valoración: muy recomendable


Como muchos de ustedes sabrán, Dino Buzzati es el autor de esa maravillosa novela de corte existencialista titulada El desierto de los tártaros. Pues bien, la obra de Buzatti, que en nuestro país había pasado desapercibida hasta tiempos muy recientes, incluye, aparte de novelas, un extenso número de cuentos que, en su gran mayoría, se encuentran reunidos en la obra que reseñamos hoy.

Sesenta relatos fue recopilado por el propio autor en 1958 y supone un compendio de su producción como cuentista. Lógicamente, en un volumen tan amplio la calidad y la temática de los cuentos es muy variada y los resultados finales muy irregulares. En términos generales, podríamos señalar dos líneas argumentales básicas: el extrañamiento de la realidad y el temor ante lo imprevisible de la existencia humana.

Son cuentos en los que cabe todo -gotas de surrealismo, terror gótico, situaciones kafkianas, diálogos metafísicos- , pero que suelen comenzar con un hecho cotidiano, con unos personajes y entornos perfectamente reconocibles,  que acaban envueltos a través de sucesos fantásticos o misteriosos en situaciones que escapan a su control. Lo sobrenatural y lo onírico se imponen a los personajes, que acaban sumidos en situaciones de desamparo donde muchas veces un suceso fuera de su alcance acaba dominando sus vidas. La temática y las ambientaciones de estos cuentos es enormemente variada, pero de alguna manera tienen un carácter eminentemente filosófico y existencial. 

No pretendamos que Buzzati nos proporcione un final cerrado a cada uno de estos relatos. Precisamente la carga simbólica que les envuelve lleva a un final abierto que invita al lector a sacar sus propias conclusiones.  La enigmática mirada del personaje de la portada ya nos está lanzando un aviso.

En este sentido, resulta extraordinariamente complejo recomendar unos cuentos sobre otros. Es verdad que en un volumen tan extenso, algunos cuentos tienen un desarrollo extraño e incluso infantil, se me ocurren El fin del mundo, Los ratones o El platillo se posó. Pero otros son realmente memorables, tanto por la temática como por su desarrollo: el absurdo kafkiano de la inconmesurable Siete plantas, el terror de Y sin embargo  llaman a la puerta,  el sentimiento de culpa en El derrumbe de la Baliverna, viajeros condenados a vagar eternamente como Los siete mensajeros o el enigma sobrenatural de El perro que ha visto a Dios. 

En fin, debemos dejarnos sumergir en el misterio que nos proponen los cuentos de Buzzati. Conviene realizar la lectura de manera reposada y pararnos a pensar en lo que ha sucedido y lo que nos quiere transmitir el escritor italiano en cada cuento. Son relatos con un estilo eminentemente poético, con una escritura elegante y rítmica, y con una excelente traducción por parte de Mercedes Corral que hace de su lectura una experiencia sumamente placentera. 

Otras reseñas de Buzzati en Ulad: La famosa invasión de los osos en Sicilia, El desierto de los tártarosPoema en viñetas de Dino Buzzati.

jueves, 12 de marzo de 2026

Roberto Saviano: Grita

Idioma original: italiano
Título original: Gridalo
Año de publicación: 2020
Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona
Valoración: necesario

Este tipo de libros tocan, inevitablemente, mi idealismo. Valorarlo de esa manera, como necesario, es pura y exclusivamente porque me inclino hacia las obras que, de alguna forma, contengan ciertos preceptos morales (nada tan dogmático como un libro oficial, por supuesto, pero sí como para indicar un camino claro entre tanta niebla) que estén en consonancia con el espíritu de la esperanza.

Dicha esta declaración tan de los sesenta, me sumerjo en el libro. Saviano deja de lado (pero no tan de lado) las historias e investigaciones sobre la mafia y nos ofrece una colección de historias cuyo recorrido no es necesariamente cronológico y sí ocupa varias líneas históricas y filosóficas. Por ejemplo, utiliza a Carl Schmitt y su amigo/enemigo para explicar la necesidad de que alguien tome las decisiones por nosotros, que alguien señale a nuestros conocidos y a nuestros desconocidos; inventa una conversación entre dos empresarios que trabajan de generar una imagen corrupta o, cuanto menos, lo suficientemente dudosa y sin ningún tipo de escrúpulos éticos y legales, para manchar al objetivo señalado; se pone en la piel de aquellas víctimas que sufrieron, de cerca, lo que significa enfrentarse al poder, entre otros recursos literarios, todo ello aderezado de la bibliografía leída para escribir la historia, por lo que cualquiera puede acceder a las fuentes originales (el mismo Saviano nos insta a hacerlo) y sacar nuestras propias conclusiones.

Todas estas historias, que arrancan con un detonante como pregunta (¿sabes que tienes que defender tu privacidad, sabes que, cuantas más palabras conozcas, más libre serás?), entran en paralelo con un principio: qué es lo que sucede cuando alguien se atreve a gritar la verdad, a desenmascarar la prenda del emperador para revelar la desnudez abyecta, a señalar con puntos y comas lo que sucede realmente, por más que alrededor todos parezcan llevar el velo de la distorsión. Y el punto en común, y esto se entronca con el tono del libro, es un mensaje hacia un supuesto Saviano joven (colocado al inicio de libro, establece la trama y se sostiene a lo largo de las páginas, ya que el autor las va trufando de anécdotas personales), uno que hubiese agradecido todas las enseñanzas del futuro antes de embarcarse en una misión prácticamente suicida y que lo tiene huyendo de una muerte que lo persigue casi con GPS. 

Es verdad que, depende del tipo de lector, la calidez que trasmite, bordeando el paternalismo en varias ocasiones (y por eso creo que este libro funciona mejor entre los quince y los veinticinco años, como en mi caso, y aunque sea paradójico por el mismo rango etario), puede resultar cargante, como un mayor que nos advierte de los peligros y no queremos escucharlo para no agobiarnos más, porque muchas veces cuestiona lo que nos parece cómodo y otras veces deja pasar situaciones que a nosotros mismos no nos cierran por ningún lado. Quizás es una forma de decirnos que no puede hacer todo el trabajo, que nosotros no podemos ser un ente pasivo a la hora de buscar y recibir la información, pero eso ya es una posible interpretación. 

Una de las cosas que más me ha gustado es que reconoce que cae en la necesidad de educar al joven y a la vez de no tenerlas toda consigo a la hora de seguir su camino, y termina admitiendo que es lo máximo que puede hacer y que espera que sea suficiente para despertar a quien lo lea. También cuenta con un elevado ritmo literario; cada historia tiene su inicio, su nudo y desenlace, como un cuento breve o largo bien contado. Da placer (estético) leerlas y genera una desolación difícil de asimilar.

Como digo, la elección de algunas palabras (gritar, confrontar, despertar) resulta incisiva, redundante en ciertos puntos, y se hubiera agradecido no sentir al autor, todo el tiempo, con la guardia alta (aunque qué menos, siendo la persona que es), con el miedo a que la historia que narra pierda su significado, su tragedia, su horror, casi como si sostuviera el celular y nos pidiera ver un vídeo sin sacarle los ojos de encima y luego preguntándonos si captamos los mil simbolismos implícitos. Conmigo, al menos, y considerando que una colección de historias desgarradoras hacen que termine inmunizado, logró que siguiera leyendo y estremeciéndome ante los hechos, ante la crueldad manifiesta y ante ese residuo de esperanza que revienta cualquier plan.

Cada capítulo cierra con un precepto que encierra la idea de gritar. Pongo mis favoritos:
  • Grita que nunca han sido solo palabras
  • Grita que no quieres ser transformado en miliciano de ninguna guerra
  • Grita cuando veas que usan tecnicismos eruditos para ocultar la verdad
  • Grita que, para combatir, no tienes que por qué ser asceta
  • Grita que no es verdad que el mal siempre sea auténtico y el bien nunca lo sea
Bueno, se puede ver por dónde va la mano, ¿no? Es una buena forma de recordar aquellos que lucharon por levantar su voz. El mensaje es el mismo de hace mil años, simplemente se va renovando. Varios de los casos no son estrictamente famosos, lo cual le da un matiz de cercanía y verosimilitud, de compasión ante una persona cualquiera. Para cerrar la reseña, a mí, y con esto no me voy a comparar a Saviano, también me gustaría dejar una suerte de máxima, la de gritar que mañana es mejor cuando todo parezca perdido.

Más de Roberto Saviano acá

lunes, 2 de febrero de 2026

Gesualdo Bufalino:El hombre invadido y otras invenciones

Idioma original: Italiano

Título original: L'uomo invaso e altre invenzioni

Traducción: Joaquín Jordá

Año de publicación: 1986

Valoración: Está bien (con destellos excelentes)

Una de las mayores bondades de pertenecer a este blog es la necesidad de buscar (“descubrir” es una palabra que solo usan los narcisistas) nuevos autores (es decir, nuevos para mí) para mantener engrasados los engranes del cerebro.

Como se me dificulta la exploración directa en librerías, me veo obligado a navegar (¿ya nadie usa esa palabra, verdad?) por internet hasta encontrar algo que me llame la atención. Y qué mejor señuelo que un nombre que parece sacado de la comedia del arte: Bufalino.

Mi valoración de esta colección es el promedio de todos los cuentos, precisamente, a medias. Muchos cuentos parecen concebidos como un divertimento: juegos de erudición, relecturas de mitos, pequeñas trampas formales. Pero entre esos ejercicios se cuelan otros textos que me parecen geniales. De estos, destaco algunos.

 - El hombre invadido. El cuento que da título al volumen funciona como una declaración de intenciones: el yo como territorio ocupado. Aquí Bufalino sugiere que la identidad está llena de agujeros: entran recuerdos ajenos, deseos que uno no pidió, obsesiones que se instalan como huéspedes.

 - El retorno de Eurídice. Una reimaginación del mito. Mi favorito del libro. Aquí se notan los chispazos (desafortunadamente no un fulgor constante) de genialidad que tiene Bufalino. Esta frase es una prueba: “Se miró los pies, le dolían. Si es que puede doler el escaso aire de que están hechas las sombras.”

 - Gorgias y el escriba sabeo. Un cuento que juega con la palabra como poder y como engaño: lo que se escribe no solo registra el mundo, lo fabrica; lo que se argumenta no solo convence, también deforma. El final, perfecto.

 - La salida del arca. La historia de Noé y su barco suele cortarse donde conviene: como en las historias de amor, a nadie le importa lo que pase después. Pero aquí el “después” es lo esencial. Cuando el diluvio termina, la esperanza deja paso al desasosiego. El mundo salvado ya no es el mundo conocido, y la salvación trae su propia resaca moral. Sobrevivir también puede ser una forma de condena.

Este libro me dejó una impresión ambivalente. Bufalino no siempre apunta al mismo blanco. A veces se queda en el ingenio (que entretiene, sí, pero se disipa rápido); y otras veces, una sola imagen basta para justificar el cuento.


viernes, 23 de enero de 2026

Wu Ming: Ovni 78

Idioma original: italiano

Título original: Ufo 78

Año de publicación: 2022

Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona

Valoración: muy recomendable 

Italia, años 70; es decir, años de terrorismo (rojo y negro), drogas, comunas más o menos jipis, rock espacial/psicodélico, noticias sensacionalistas, supuestos avistamientos de ovnis... Elementos todos que pertenecen al zeitgeist de la época pero que resultan difíciles de encuadrar en la misma narración, quizás... Pues bien, los Wu Ming lo han conseguido -quiénes, si no-  en esta su última novela hasta la fecha (de hace ya tres años, pero publicada en 2025 en España.  

La acción se desarrolla en Roma, en Turín y en la comarca toscana de la Lunigiana, en el año 1978 (¡sorpresa!), en el que hubo más avistamientos de ovnis que nunca en Italia, aunque sea más recordado por otro suceso: el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas, algo que encontramos como transfondo de la acción de la novela. De hecho, está arranca, tras un prefacio en el que se nos cuenta otra desaparición misteriosa, unos años antes, cuando cuando se va a celebrar en Roma un congreso de ufología, justo el día en que secuestran al político democristiano. Allí acuden los aguerridos turineses del Grupo de Investigadores Ufólogos y Clipólogos Asociados de Turín -GIUCAT-, acompañados de una de las protagonistas del esta historia, la antropóloga Milena Cravero, que está estudiando a los aficionados a esta actividad. También otro de los protagonistas, el escritor de libros sobre los ovnis Martín Zanka, cuyo hijo Vincenzo, ex-heroinómano, vive en una comuna llamada Tanur, en un pueblo de la Lunigiana donde se encuentra también el misterioso monte Quarzerone, un lugar lleno de leyendas y avistamientos extraños y donde, unos años antes, se han producido unas desapariciones que obsesionan al subinspector Gheppio, de la Guardia Forestal, el último de los personaje principales. Lo que no quiere decir que el resto no tenga importancia, porque en esta historia todos tienen su momento y se les da la misma importancia, desde el ufófilo y germanófilo Jimmy Fruzzeti o su abuela, la "bruja" Jole, al ex-fascista Pardo o el veterano de guerra Capoferri... ¡Si hasta aparece, si bien sólo de pasada, el gran Franco Battiato! Y ya me diréis si un libro que recuerde y reivindique a Franco puede ser malo... (bueno, vale, me abstendré de hacer el chiste).

Por otra parte, es esta una novela que va mutando: lo que comienza como un relato sobre alienígenas, posibles abducciones e investigaciones al respecto, adquiere un tono de crónica política y sociológica para acabar como una suerte de noir rural (o de giallo, en este caso), pero sin perder tampoco los elementos anteriores. Es también la instantánea de un momento de cambio, un punto de inflexión en ese año en el que la izquierda italiana comenzó (o comenzó a ser palmario) su declive, representado en el desencanto del comunista Zanka (no olvidemos que el tema común de las novelas de este colectivo es, justamente, cómo se fueron torciendo los impulsos revolucionarios en los diferentes momentos históricos en los que habían o parecía que iban a triunfar).

Estamos también ante una metáfora (o quizá ni siquiera lo sea, de tan obvia) de cómo en la Italia de la Guerra Fría y, particularmente, de los "años de plomo", se distraía la atención de la población con unos hechos, mientras lo que estaba sucediendo era otra cosa. No sólo con los ovnis y la "fantaciencia" (como se dice en Italia), sino incluso con la actividad armada de ciertos grupos... En todo caso, es posible también, como se menciona en el libro, que esa gran ola de avistamientos de ovnis que tuvo lugar ese año tuviera mucho que ver con el cansancio de la ciudadanía ante una realidad social y política que les había dejado exhausta a la sociedad italiana, necesitada de una ilusión escapista o, más aún, de que vinieran unos seres extraordinarios que se los llevaran de allí a otro mundo donde no hubiera heroína, bombas, corrupción y latrocinio por doquier. Otra cosa es cuánto hubiera aguantado un italiano en un planeta donde, por ejemplo, hiciesen la carbonara con nata en vez de con huevo o le pusieran salsa boloñesa a los espaguetis... Ya os digo yo que se vuelve corriendo y rezongando contra esos barbari.

Más novelas de Wu Ming reseñadas en Un Libro Al Día: Manituana, El Ejército de los Sonámbulos, Proletkult. Y de Luther Blisset: Q

lunes, 22 de diciembre de 2025

Natalia Ginzburg: La ciudad y la casa

Idioma original: italiano
Título original: La città e la casa
Traducción: Meritxell Cucurella-Jorba en catalán para Club Editor y Mercedes Corral en castellano para Lumen
Año de publicación: 1984
Valoración: recomendable


Hay autores de calidad literaria indiscutible que, por un motivo u otro, hay quedado fuera de mis lecturas habituales. Y hace tiempo que debía ponerle remedio a Natalia Ginzburg, una de las más conocidas escritoras italianas del siglo XX.

Empieza la novela con Giuseppe, un joven romano que le manda una carta a su hermano Ferruccio diciéndole que irá a vivir con él a Princeton (Estados Unidos) donde enseña biología en la universidad; el motivo de su traslado es irse con él para cultivarse y encontrar un trabajo, a la vez que buscar su mentoría pues Giuseppe se reconoce a sí mismo como «una persona insegura. Necesito alguien que me dé seguridad. Mi hermano es un hombre que tienen todas las cualidades que yo no tengo, tiene un temperamento tranquilo y las ideas claras. Me encuentro muy unido a él». Aun así, y pese a su firme voluntad, la partida de su ciudad natal no les es fácil, pues reconoce que «dejo mi casa, donde vivo desde hace más de veinte años» y admite que «ahora creo que querría quedarme aquí un poco más. Creo que es mejor que me vaya pensando que aquí, en Italia, mi vida era una joya. La verdad es que me parece una joya ahora que me voy. Antes de decidirme a marchar la encontraba insoportable». Así, con su marcha a los Estados Unidos de América, deja atrás también a Lucrezia y a su propio hijo y a los que ella tuvo con otra relación; Lucrezia, una mujer de la que estuvo profundamente enamorado pero que llegó un punto en el que se distanciaron, pues «llega un momento, en la vida, que todas las cosas que miramos por primera vez nos resultan extrañas. Las miramos como turistas, con interés, pero fríamente. Pertenecen a los demás».

En esta novela escrita en forma epistolar, la autora centra el relato en Giuseppe, pero abre el abanico a una serie de personajes de su entorno que conformaran el espectro de protagonistas que conforman la obra. De esta manera, aunque Giuseppe ejerce como pilar estructural a nivel argumentativo el peso de la historia lo constituye el paisaje social que se edifica a su entorno, pues, a partir de las cartas que se envían entre las diferentes personas de su entorno (hijo, amigos y familiares) de manera directa pero también cruzada, Natalia Ginzburg teje una novela que, a base de relaciones epistolares entre unos pocos personajes nos permite conocer no únicamente la vida de su principal protagonista sino también la de una sociedad que ubicaríamos en la sociedad postindustrial italiana de los ochenta. Así, a través de las distintas misivas podemos dibujar el mapa paisajístico de la historia que narra y es a través de sus distintos ángulos que somos conscientes de que la verdadera historia no la relata el protagonista sino todos aquellos que conforman su mundo, su entorno y su comunidad.

Estilísticamente, el tono y lenguaje de los personajes es seco, a veces contundente, con un alto grado de pesimismo con el que afrontan sus respectivas vidas que se pone de manifiesto, por ejemplo, al hablar de la cuñada, una mujer que «siempre sonríe. Sonríe con la boca, pero los ojos y el resto de la cara no sonríen. Ella y yo hablamos en inglés y francés, pero no tenemos nada que decirnos en ninguna lengua», o también cuando profesa la decepción tras su llegada a Nueva York en cuanto a la relación con su hermano, una relación que «se ha cortado. Parece que ahora no tenga tiempo para mí»; una sensación compartida por gente cercana a él, quienes constatan que Giuseppe «fue a América a refugiarse bajo las alas de su hermano. Pero los hermanos no tienen alas». De esta manera, vemos la dureza e incluso rencor en las cartas que se escriben, pues rezuman tensiones del pasado mal resultas, desajustes no corregidos y ciertas heridas mal cicatrizadas. Hay tirantez entre personas que tuvieron un pasado que ha quedado muy atrás, pero quizá no tanto como parece, pues hay un resquemor latente que la autora plasma con un lenguaje directo y veces tosco con el que se dirigen unos a otros, pero especialmente al tratar ciertos aspectos que les carcomen: una relación, la venta de una propiedad a precio de saldo o la paternidad ausente.

Con todo ello, Ginzburg teje un relato muy humano a partir de las diferentes cartas que se intercambian los personajes que permiten que vayamos conociendo el devenir en sus vidas y el contraste de opiniones diferentes que tienen sobre un mismo aspecto. Así, se trata de una novela sumamente coral, en el que la realidad siempre es diferente según el punto de vista de quien la observa; un claro reflejo de la realidad en la que la vida de cada uno es vivida e interpretada por los allegados, quienes expresan, opinan, pero también sienten y padecen en sus propias vidas y las de sus seres queridos quienes, incluso estando a distancia de ellos, les profesan cariño, simpatías, pero también roces y discrepancias. Ginzburg nos retrata la vida de unos personajes entrelazados a lo largo de dos años y medio, y es a través de las cartas que se van enviando de unos a otros que conocemos sus vidas, sus temores, sus tragedias, sus alegrías y sus vivencias. Un relato que nos lleva a una Roma como punto nuclear, en las que los infortunios amorosos o vitales nos llevan de Nueva York a Roma, en una línea argumental que se traza desde la amistad y el amor, desde las relaciones paternofiliales a la pobreza económica, de hijos, padres, amigos, amantes. Nos habla de penurias y desamores, de alegrías y esperanzas, de tristeza, mucha tristeza en unas vidas en las que siempre falta algo: un eslabón en la cadena afectiva, unas palabras dichas de más o de menos, pasos en falso hechos o no dados. Y la importancia de las casas, lugar en el que albergan no únicamente objetos sino sentimientos, convirtiéndose en el legado que nos une a los que vinieron antes y a los que vendrán después, compartiendo unos recuerdos que siempre las sobreviven, las hospeden unos u otros.

Otros libros de Natalia Ginzburg en ULAD: Aquí

viernes, 5 de diciembre de 2025

Semana de la poesía: Poema en viñetas de Dino Buzzati

Idioma original: italiano

Título original: Poema a fumetti

Año de publicación: 1969

Traducción: Carlos Manzano

Valoración: recomendable

Más que curiosa, esta reelaboración del mito de Orfeo y Eurídice hecha en los años 60 por Dino Buzzati, uno de los más interesantes y, sobre todo, inclasificables escritores italianos del siglo XX; en su obra encontramos desde colecciones de retratos o alguna novela de amor otoñal (Un amor... que no es el de Sara Mesa, por suerte) a otra de Ciencia-ficción (El gran retrato). libros infantiles (La famosa invasión de Sicilia por los osos) o una ya más que clásica novela simbólico-existencialista como es la magnífica El desierto de los tártaros. Amén de otros libros dedicados a la exaltación de la montaña -Bàrnabo y las montañas, Los indómitos de la montaña-, nacido él, después de todo, en los Dolomitas, o al ciclismo -El Giro de Italia, recopilación de crónicas periodísticas, pues éste era su oficio-; cultivador, además, de la creación gráfica, conjugó textos e ilustraciones propias tanto en la ya citada La famosa invasión... como en I miracoli de Van Morel (creo que no ha sido publicado en español) y, sobre todo, en este alucinante Poema en viñetas.

Alucinante propuesta, digo, ya desde su concepción, pues Poema en viñetas se trata, más o menos de eso mismo, una suerte de cómic a base de ilustraciones que ocupan toda la página con textos, también del autor, que oscilan entre lo narrativo, lo poético y lo onírico/surreal. El argumento, no obstante, adapta una historia bien conocida, el mito de Orfeo y Eurídice (ya sabéis, el músico, tal vez semidios,  que descendió a los Infiernos para salvar a su amada), aunque aquí Orfeo es Orfi, cantante de gran éxito, hijo menor de los condes de Baltazano, y Eurídice es su novia Eura, que ha sido arrebatada por la Muerte, claro... Orfi entra una noche en el Hades a través de una puertecita que se encuentra frente al palazzo de su familia, en la vía Saterna de Milán, y es guiada no por el barquero Caronte, sino por una hermosa muchacha llamada Trudi -la aparición de bellas mujeres, con frecuencia semi o totalmente desnudas, es una constante a lo largo de buena parte del libro. Por lo que sea- que le introduce en el Averno, cuyos secretos le son explicados por el Diablo Custodio, que no es otro que... un abrigo vacío.

Si esto os parece un poco raro, esperad, porque aún queda mucho por venir. El resto de este poema a fumetti es un festival surrealista, con imágenes que recuerdan a las de Dalí y a la pintura metafísica de De Chirico, así como de los ilustradores de la contracultura pop de los 60, que se combina, en lo narrativo, con un transfondo existencialista y la inclusión de racconti, historias dentro de la historia como la muy inquietante Historia del hombre que se volvió o La historia de las Melusinas. Incluso con un toque de terror giallo, como en la historia El visitante de la tarde... Sin olvidar que  la sensualidad, el erotismo -centrado en los cuerpos femeninos, bien es cierto- está presente en todo momento; prueba, quizás, de que esta bajada a los Infiernos de Orfi es, en realidad, una exploración por su subconsciente. 

En fin, que este poema en viñetas, cómic lírico, novela gráfica (o poema gráfico, más bien) o como queráis llamarle resulta ser una obra no sólo curiosa e interesante, sino todo un hallazgo literario, artístico y hasta organoléptico (esto, sobre todo, si antes de leerlo os fumáis un cigarro de esos de la risa u os tomáis una determinada variedad de setas... con moderación, por favor... O mejor no lo hagáis. Repito: NO LO HAGÁIS, no sea que nos cierren el chiringuito por incentivar el consumo de sustancias psicotrópicas. Que no es el objetivo de este blog, aunque a veces lo parezca); un libro que merece la pena conocer de un autor que merece aún más la pena el gusto de leer.

También de Dino Buzzati y reseñados en Un Libro Al Día: El desierto de los tártaros, La famosa invasión de los osos en Sicilia

miércoles, 19 de noviembre de 2025

Luigi Pirandello: El difunto Matías Pascal

Idioma original: italiano

Título original: Il fu Mattia Pascal

Traducción: Ildefonso Grande y Mario Grande Ramos

Año de publicación: 1904

Valoración: Está bien


Quizá un día de estos podríamos jugar a crear tipologías de libros según las sensaciones que nos va proporcionando la lectura, algo más que una valoración general, por ejemplo libros que comienzan de forma brillante pero que enseguida se desinflan (montones), otros a los que extirparíamos trozos que nos parecen innecesarios o que los lastran de alguna manera, o aquellos que no cumplieron las expectativas pero nos dejaron a cambio alguna satisfacción inesperada. Y esto podría extenderse sin límites. A esta novela de Pirandello la clasificaría en dos lotes: libros que no empiezan nada bien, pero poco a poco van ganando altura, y aquellos que solo somos capaces de apreciar mejor dejando pasar cierto tiempo. Que a los mejor son dos características no tan diferentes.

Porque no, realmente no empieza nada bien la historia de Matías Pascal (entre paréntesis, qué manía de traducir los nombres propios, a no ser que sean ingleses). Aunque Pirandello lanza alguna bengala para dejar señalado que no será una historia convencional, lo cierto es que todo tiene un tufillo costumbrista un poco desalentador: familia acomodada cuya decadencia la gestiona un administrador sin escrúpulos, amoríos pueblerinos a dos bandas con suegra agresiva, el amigo tontito enamorado, y todo ello sumergido en una prosa que imita sin recato el habla coloquial, a veces dubitativa y a veces enfática, de forma que en ocasiones no es fácil hacerse con el hilo de las conversaciones.

También es verdad que Pirandello nos deja alguna escena bien montada y muy divertida, como una memorable pelea entre dos viejas. Pero el momento fundamental de la narración (no es espoiler, sino punto de partida) es la extraña forma en que Matías, en su ausencia del pueblo, es dado por muerto sin que se sepa del todo si se trata de un lamentable error o hay tras ello alguna intención oculta. El caso es que, liberado de ataduras, el protagonista inicia una nueva vida.

¿Qué significa que uno pueda borrar completamente su pasado, dotarse de una nueva personalidad y sentirse libre para cualquier iniciativa que le apetezca? Lo que parece un privilegio sin parangón para alguien aprisionado en un pequeño pueblo y en un círculo familiar más bien tóxico ¿puede convertirse en algo muy diferente? En definitiva, la libertad absoluta ¿es por sí misma garantía de felicidad, o la vida se compone de más cosas que deben tener su lugar y encajar entre sí? ¿La felicidad o parte de ella podría consistir en disponer de esas piezas y conseguir que funcionen con armonía? Son preguntas que se van dejando caer en el curso de la experiencia del nuevo Matías, y es mirando así el relato, desde una cierta distancia, cuando va cobrando todo su valor, ese que a veces, como esta, se resiste en el momento de leer.

Porque la narración en sí tiene además un poco de todo. Sin abandonar ese peculiar estilo que se puede hacer algo incómodo, contiene algunas magníficas caracterizaciones de personajes, así como imágenes de gran belleza y carga metafórica, como aquella de las sombras pisoteadas por carruajes y animales. Y al mismo tiempo, se ve también lastrada por algunos pasajes demasiado largos y con poco sentido, como ciertas incursiones en la teosofía y en algo parecido al espiritismo, o como algunos personajes que contribuyen a la confusión y aportan más bien poco.

De manera que conviene dar a la lectura un cierto margen para que terminen calando las dudas en torno a la condición humana, que son en mi opinión la columna vertebral del relato, y dejemos en segundo plano lo que al menos desde fuera, y reconozco que dicho con cierto atrevimiento, parecen deficiencias técnicas que han podido suponer un obstáculo, pero que quizá no debieran oscurecer lo esencial de la historia.

P.S.: No me dirán que no es estremecedor ese 'fu' del original italiano, por 'difunto'. No solo evoca fugacidad, 'fu' es un soplo, un instante, lo que dura una vida: 'fu', y ya está.


Otras obras de Luigi Pirandello reseñadas en ULADSeis personajes en busca de autorLa pena de vivir asíUno, ninguno y cien mil

domingo, 28 de septiembre de 2025

Dario Ferrari: Se acabó el recreo

Idioma original: italiano

Título original: La ricreazione è finita

Año de publicación: 2023

Traducción: Carlos Gumpert 

Valoración: bastante recomendable

Si hay algo más entretenido en la experiencia universitaria que dejar pasar las horas dulcemente en los bares o cafeterías de la facultad de turno, en vez de ir a clase (bueno, eso me han contado...) es enterarse de la gran cantidad de chismorreos, maledicencias y habladurías variadas (y centradas básicamente en el profesorado y sus alumnos/as más dilectos) que produce cualquiera de esos sagrados centros de conocimiento, ya se trate de la Universidad de Harvard o del último campus de provincias de alguna universidad autonómica de reciente creación. El cotilleo, el arribismo y, sobre todo, las luchas intestinas (o interuniversitarias, también) están servidas. Más aún quizás en Italia, que no sólo es la patria de la más antigua universidad del mundo, sino que en lo de la sutileza en los juegos de poder, el disimulo en el apuñalamiento por la espalda y el manejo del lenguaje (no sólo verbal) para decir lo contrario de lo que parece nos llevan siglos de ventaja a todos los demás. Que quizá sea un tópico, es cierto, ma è ben trovato

A Marcello Gori,  protagonista de la novela, sin embargo, parece que el rol de estudiante universitario le ha gustado tanto que ha procurado alargarlo todo lo posible, llevándole casi diez años sacar una licenciatura en Letras y aun por los pelos. Procrastinador casi profesional, devoto de la ley del mínimo esfuerzo y de la triquiñuela (resulta imposible no empatizar con este tipo), él mismo reconoce que su vida a los treinta no difiere mucho de la que llevaba a los dieciséis, en una perpetua huida hacia delante a lomos del síndrome de Peter Pan. Pero claro, todo tiene un límite y llega un momento que la cosa ya no puede alargarse más... es entonces cuando Marcello, gracias a un rebote inesperado, consigue una de las preciadas becas de doctorado en el departamento de Italianística Comparada (sic) de la Universidad de Pisa, bajo la dirección del venerado y casi omnisciente profesor Sacrosanti. La contrapartida a tan asombrosa chiripa es que éste le impone como tema de investigación la figura y obra de un escritor de segunda fila originario, como nuestro protagonista, de la cercana Viareggio, Tito Sella, muerto en la cárcel debido a su militancia -finalizada en un baño de sangre- en una suerte de Brigada Roja local, durante los célebres "años de plomo" en Italia. Y a ello que se pone, sin tener demasiada idea de cómo, nuestro amigo Marcello...

No quiero llamar a engaño: en realidad, tampoco es que ésta sea una novela de campus a la italiana o al menos no lo es tanto como puede sugerir la premisa (y mi arranque de esta reseña); es cierto que podemos encontrar salseo académico, rivalidades, y pasteleos... De hecho, podemos aprender mucho de como funcionan tan doctas instituciones gracias a los consejos que sus compañeros de doctorado, mucho más versados en el secreto funcionamiento del mundo académico, le dan al bisoño, pese a llevar media vida como estudiante, Marcello -impepinablemente divertidas o viceversa, las lecciones que le da el sabelotodo Pier Paolo sobre el adecuado uso de las notas a pie de página o las sutilezas del arte del elogio a los artículos y ponencias de los colegas/rivales de especialidad-, así como otros conocimientos más o menos útiles para quien quiera dedicarse a la más fútil labor investigadora u organizar un simposio de literatura. Esta narración de los entresijos del mundo universitario, en principio en un tono jocoso -si bien en algún momento se vuelve serio o incluso trágico- es además el marco para otras dos narraciones que podemos encontrar dentro de ella, dos "novelas dentro de la novela": la primera, muy clara y que ocupa un tercio del libro, es la biografía de Tito Sella conjeturada por Marcello -y que titula La Estantigua, como la supuesta autobiografía inédita del sujeto de su tesis-, centrada sobre todo en su proceso de radicalización política y su toma de compromiso con la lucha armada (o, en otras palabras, el proceso de enajenación que podía llevar a un joven vasco a ingresar en ETA, a un joven musulmán a dedicarse a la yihad o a un joven blanco norteamericano a elegir un rifle de su colección de armas y cargarse al líder de una facción nazi rival) y con darle un sentido a su propia vida. El tercer nivel narrativo que veo en la novela, menos evidente que el segundo, pero que transcurre en paralelo con éste o, al menos como contrapunto, es el que cuenta el proceso de maduración, de entrada en la edad adulta de nuestro protagonista-narrador -aunque yo no me atrevería a calificarla, exactamente, como "novela de crecimiento", porque recordemos que el tipo tiene ya treinta añazos-; lo irónico es que este trayecto irreversible hacia la adultez se produce mientras Marcello lleva a cabo su doctorado, que él empezó, justamente, para tratar de prolongar su condición estudiantil y, en su caso, irresponsable. Su maduración se debe, pues, al estudio de la vida y obra de Sella, pero también por una estancia en París que resulta bastante tópica (por suerte, no tanto como en Actos obscenos en lugar privado de Missiroli), amén de una serie de circunstancias luctuosas que, quieras que no, te hacen poner los pies sobre la tierra.

Por lo demás, los personajes resultan creíbles y sólidos, sin que tampoco el autor necesite dedicarles páginas y más páginas de introspección psicológica -un poco más, en todo caso, sobre Marcello y Tito Sella-; lo ambientes, perfectamente reconocibles (es decir, para quien conozca, por ejemplo, el laberinto mitterrandiano de la Biblioteca  Nacional de Francia) y las peripecias del protagonista, verosímiles en su avance lógico. En cuanto a la prosa de la novela, resulta cuidada pero sin perder su fluidez, denotando esa capacidad que tienen muchos escritores italianos -de hecho, el estilo de Ferrari me recuerda mucho al de Marco Malvaldi, que es de la misma zona, aunque quizás sus novelas sean menos ambiciosas-para resultar ágiles y livianos sin perder un ápice de densidad literaria ni de profundidad en el retrato psicológico, sociológico o histórico, en un análisis en el que lo divertido no está reñido con lo certero.  En este caso, más allá de la novela de formación que he comentado -o de maduración, más bien-, la indagación sobre el compromiso y sus consecuencias, que pueden ser trágicas pero también, en la mayoría de los casos, consiste en cerrar puertas que en nuestra juventud aún permanecen abiertas, en elegir un camino en el "jardín de los senderos que se bifurcan", que diría ya sabéis quién. Pues madurar y comprometerse es dejar morir el resto de posibilidades que se abrían ante nosotros, para poder vivir en una de ellas. Para saber si Marcello es capaz o no de aprenderlo, leed la novela. Otra cosa no, pero os prometo que no os arrepentiréis...

Nota final: Por lo visto, la ganadora del último premio Tusquets de novela, fallado recientemente (de hecho, mientras yo leía ésta otra), El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano, también trata de un grupo armado ficticio de los años setenta. Asimismo, la película Una batalla tras otra de Paul Thomas Anderson (basada en la novela Vineland de Thomas Pynchon), también trata de un grupo armado revolucionario... Tal vez nos encontremos ante una nueva tendencia en alza... ¡Temblad, autores/as de romantasy!

sábado, 21 de junio de 2025

Vincenzo Latronico: Las perfecciones

Idioma original: italiano

Título original: Le perfezioni

Traducción: Carmen García-Beamud

Año de publicación: 2022

Valoración: Se deja leer (como mucho)


Qué bien empieza Las perfecciones, con el sello inconfundible de Perec, una de cuyas citas tiene el honor de abrir el libro. Solo por la descripción de los objetos de ese apartamento berlinés ya tenemos una idea bastante exacta sobre sus moradores, Anna y Tom. Y solo con esos mismos objetos algo desordenados por el uso empezamos a percibir que la vida va dejando huella en la decoración perfecta y con ello adivinamos no sé si un deterioro pero sí un ligero declinar, cómo el simple pasar de los días va moldeando las formas. 

Este arranque fascinante dura un par de capítulos, apenas doce o quince páginas. Uno quisiera que esto siguiese por el mismo camino, pero Latronico tiene otros planes. Nos cuenta ahora cosas acerca de estos dos jóvenes, parece que italianos, que son creativos de internet, diseñadores gráficos o alguna de esa larga lista de profesiones con sus inevitables denominaciones inglesas. Son fruto de nuestro tiempo, no sé si generación Z, o millennials o cosa parecida, profesionales de cierto éxito que casi siempre teletrabajan y que han emigrado a la capital alemana como epítome del cosmopolitismo y el estilo de vida que corresponde a su estatus.

Sorprende que el autor les nombra siempre al mismo tiempo, Tom y Anna, Anna y Tom, y por lo visto los dos hacen lo mismo, se mueven igual, piensan muy parecido. Algo que quizá es envidiable en una pareja, no sé, pero si hablamos de literatura, que para eso estamos aquí, el tono y la omnipresente tercera persona del plural del pretérito imperfecto hacen que el relato se asemeje a una redacción escolar no muy trabajada. El efecto es tan llamativo como pobretón, pero en fin, quizá intente ser algún tipo de figura literaria con un objetivo desconocido. Pero asumimos el estilo y seguimos.

Estos chicos trabajan en lo que les gusta, viven en la ciudad que han elegido y pueden permitirse pagar alquiler de zona tensionada, aunque cuando pueden subarriendan la casa para uso turístico, que eso también es muy moderno. Además, se dejan ver en exposiciones de arte (aunque más por promoción y vida social que por verdadero interés en la materia), y son, ellos y sus amigos, foodies que prueban alimentos de semillas, conocen más o menos el tueste del café, y se pirran por las infusiones. Hasta se atreven con alguna pequeña excentricidad sexual más bien en modo amago, y por supuesto visitas esporádicas a Berghain, Kit-Kat y sitios así de imprescindibles. A una fiesta llevan como obsequio ‘una bandeja de samosas ecológicas y un inhalador electrónico de CBD’.

Todo es tan cool que casi dan ganas de que les ocurra algo malo. O al menos de que les ocurra algo de algún tipo.

No se percibe ironía, parece un relato totalmente objetivo. Nuestros amigos siguen buscando nuevas emociones y nuevos lugares, siempre en modo tándem, y uno se pregunta dónde está la ficción, porque esto más parece una autobiografía exprés de alguien que, o bien encuentra su vida muy interesante, o bien, si nos ponemos un poco más profundos, está buscando el sentido de lo que hace. Por ahí quizá podrían ir los tiros, porque se deja ver un cierto hastío, el aburrimiento del nativo digital que empieza a descubrir que aquello ya no da más de sí, que lo que era un trabajo guay, fácil, divertido y bien remunerado termina, como tantos otros, aplastado por la rutina y la monotonía o, peor aún, acechado por nuevas hornadas de gente más joven que ellos, quizá más atrevida, y que seguramente dominan incluso mejor los secretos del medio, probablemente a precios más baratos para sus clientes. 

El futuro más revolucionario que son capaces de concebir es la paridad de género en los consejos de administración, los coches eléctricos, el vegetarianismo. Anna y Tom envidian no solo a 'quienes habían podido luchar por un mundo radicalmente distinto, sino incluso a quienes habían sido capaces de imaginarlo'.

Si párrafos como este nos resultan esclarecedores y valoramos la carga crítica que pueden llevar, la lectura habrá merecido la pena. Porque si lo tomamos desde el punto de vista literario, con todo lo que ello pueda representar para cada uno, el resultado es más bien tirando a pobre.

domingo, 1 de junio de 2025

Andrea Camilleri: La masacre olvidada

Idioma original: italiano

Título original: La strage dimendicata

Año de publicación: 1984

Traducción: Juan Carlos Gentile Vitale

Valoración: bastante recomendable

Ensayo histórico con el que el recordado Andrea Camilleri se puso en "modo Sciascia", por así decirlo, en uno de los primeros libros que publicó (unos cuantos años antes de que obtuviera su gran éxito internacional con las novelas policiacas, por lo que podemos colegir por dónde podría haber ido su carrera literaria, si hubieran sido otras las circunstancias). Este breve libro estaría, pues, en la línea de El teatro de la memoria y, sobre todo, Los apuñaladores, pues, al igual que éste, trata sobre un hecho luctuoso y más o menos ya olvidado, incluso por los historiadores, ocurrido en el siglo XIX. Sólo que en vez de un ataque en Palermo, nos encontramos ante una masacre producida a comienzos de 1848 en el pueblo natal (hoy ciudad) de Camilleri, Porto Empedocle, que por aquel entonces era un puerto que pertenecía a Agrigento y que se llamaba Borgata Molo (por cierto que muy divertida, por llena de ironía y aun de retranca, resulta la crónica que hace el autor de los diferentes nombres que va teniendo a lo largo de los siglos su localidad. Más divertida aún si pensamos que cuando escribió este libro, aún no sabía que a Porto Empedocle se le daría oficialmente durante unos años también el nombre de Vigàta, como en sus novelas). 

Entre el 25 y el 26 de enero de aquel 1848 se produjo en la localidad una revuelta, encuadrada dentro de la Revolución siciliana antiborbónica (y que podemos relacionar, a su vez, con la oleada revolucionaria que recorrió ese año toda Europa), durante la cual, el mayor Emanuel Sarzana, al mando de la prisión situada en la Torre de Carlos V que se encuentra en la entonces Borgata Molo, provocó la muerte de 114 presos a los que había encerrado en un foso, al cortarles el suministro de aire. Decisión tomada, por contextualizarla un poco, durante el asedio que muchos habitantes del lugar y familiares de los presos habían puesto a la Torre, pero que no deja de ser una salvajada de aciago resultado. 

Camilleri nos ofrece un recorrido no sólo por los sucesos de aquel momento, sino los antecedentes -con especial interés sobre cómo era la vida de los presos y como la burguesía local se aprovechaba del trabajo cautivo... menos mal que esas cosas ya no pasan, ¿verdad?- y, sobre todo, de lo que ocurrió después, cuando las consecuencias se difuminan en una neblina de imprecisiones, rumores y silencios que él trata de concretar con una finura, ya digo (perdón por repetirme), de lo más "sciasciana". Al final, queda un pequeño ensayo que se lee en una tarde, de lo más interesante y que ilustra perfectamente la famosa máxima de Lampedusa (o del príncipe de Salina, mejor dicho) de que "todo cambie para que todo siga igual"... 

Nota: se me escapa la razón por la que se decidió poner en la cubierta de un libro sobre una matanza de presos en la Sicilia de mediados del XIX el retrato de una joven belga del siglo XVII (aunque es cierto que Ediciones Destino a veces ha utilizado otras obras pictóricas del pasado para envolver libros de Camilleri); en todo caso, eso me ha servido para conocer a Michael Sweerts, pintor flamenco que hacía unos retratos de excelente factura, como se ve. 

Muchos más libros del gran Andrea Camilleri (pero muchos menos de los que escribió) reseñados aquí.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Edoardo De Angelis y Sandro Veronesi: Comandante

Idioma original: italiano

Título original: Comandante

Año de publicación: 2023

Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona

Valoración: recomendable 

Recomendable y, sobre todo, humanista y hasta entrañable novelita que recrea un hecho real, un episodio sucedido durante la II Guerra Mundial, cuando, en octubre de 1940 el submarino italiano Cappellini hundió en aguas del atlántico al carguero belga Kabalo que transportaba material militar británico (quizás el término "humanista" no sea el más apropiado para esta historia... o tal vez sí; seguid leyendo...). La peculiaridad de este suceso se debe a que, tras el exitoso ataque, el comandante del submarino, el veterano Salvatore Todaro, contraviniendo las órdenes del almirantazgo alemán, acudió en ayuda de los supervivientes, no ya una, sino en tres ocasiones -los cabos con los que remolcabna la lancha de los belgas se rompieron- llegando por fin a acogerles dentro del abarrotado submarino, con el objeto de trasladarles a las islas Azores, a pesar de que de esta forma su nave se convertía en un objetivo fácil para los aviones de la RAF.

Vale, ya digo que "humanista" o "humanitario", dado que se trata de una historia bélica y, además protagonizado por el bando de los malos (no sé si el otro era muy bueno, pero no tengo dudas de la iniquidad de los fascistas, aunque Todaro y sus hombres tampoco lo fueran), no es el adjetivo más adecuado, pero, sin duda, sí que es una historia muy humana, en el sentido en que se utiliza popularmente este término, ya que muestra un comportamiento cuando menos compasivo hacia los vencidos, pese a que momentos antes habían tratado de matarse unos a otros. Es entrañable, además  y hasta quizás algo naif, la razón que da el comandante del submarino para su decisión de rescatar y dar buen trato a los supervivientes del barco hundido: "Porque somos italianos" (el que esto escribe, que es italianófilo desde siempre, no puede por menos que sonreír satisfecho, pero, al mismo tiempo, recuereda que por aquel entonces detentaban el poder en Italia Mussolini y su banda de maleantes y que los métodos para obtenerlo y conservarlo fueron cualquier cosa menos "humanos" o "humanitarios". Y no eran menos italianos, aquéllos). Contribuye la empatía que se siente hacia los personajes el hecho de que la novela esté escrita desde multitud de puntos de vista, distintos tripulantes del submarino o la esposa de Todaro, pero también marinos del carguero belga, sobre todo el segundo de a bordo, un tal Reclerq, que, mira tú por dónde hablaba italiano y servía de intérprete entre los capitanes.

Hasta aquí, podemos decir que Comandante se trata de una novelita amena y fácil de leer -los capítulos son bastante breves, además- sobre un episodio de tantos, si bien peculiar, que ocurrieron durante la guerra mundial. Ahora bien, la intención de los autores del libro, el escritor Sandro Veronesi y el cineasta Edoardo De Angelis va o iba más allá de esto. A raíz de la crisis migratoria que tuvo lugar en el Mediterráneo central en 2019, con cientos de personas que trataban de llegar a las costas italianas ahogadas en el mar ante la prohibición de rescate por parte de las autoridades (si no me equivoco, el Ministro del Interior y Vicepresidente por aquel entonces, igual que ahora,  era el infame Salvini), en contra del criterio del propio almirante de la Guardia Costera, el intento de criminalización de las ONGs que acudían al rescate, la ola de xenofobia en la sociedad, etc., Veronesi creó con amigos suyos un movimiento que llamo "Cuerpos" para oponerse a la política al respecto del gobierno italiano. Entre estos amigos estaba el director de cine napolitano Edoardo De Angelis, con quien, al conocer el conmovedor antecedente que suponía la historia del comandante Todaro (de ahí, por cierto, que no resulte tan naíf, en realidad, la frase de "Somos italianos", sino cargada de intención ante los nacionalistas xenófobos), decidieron investigar sobre ella y, al cabo, escribir un guión de cine. Y no sólo un guión, sino también esta estupenda novela (que no es la novelización de aquel, que conste, sino una obra literaria por derecho propio).  La película, por cierto, se estrenó en 2023, con un apropiado y seguramente estupendo, como de costumbre (yo aún no la he visto) Pierfrancesco Favino como el comandante Salvatore Todaro.

jueves, 20 de marzo de 2025

Padres de libro: Nacido dos veces de Giuseppe Pontiggia

Idioma original: italiano

Título original: Nati due Volte

Año de publicación: 2000

Traducción: Elena de Grau Aznar

Valoración: entre recomendable y está bien

Giuseppe Pontiggia fue un escritor italiano, además de crítico literario y docente, que gozó de cierto predicamento en España (supongo que en su país, aún más) a finales del siglo pasado, pero del que, fallecido hace más de veinte años, parece que no se habla demasiado hoy en día. No está de más, por tanto, recordarlo en este afamado e influyente blog sin abuela, y un buen motivo para ello es este Nacido dos veces, uno de sus últimos libros, que trata de las vivencias de un padre con un hijo discapacitado debido a una parálisis cerebral -teraparesia espástica distónica, para ser exactos- y su relación con éste, aunque no sólo. Es más, el libro está trufado de  reflexiones -a veces casi aforismos- sobre distintos temas, como las distintas estrategias educativas (*), el acoso sexual o, simplemente, las reacciones, prejuicios, dudas y demás conductas humanas. 

De hecho, son estas observaciones, a veces bien prolijas, sobre el carácter y comportamiento de las personas que el padre/narrador va encontrando en el periplo que supone criar a su hijo -desde el director del colegio a la maestra, pasando por distintos médicos y terapeutas- lo que parece constituir el grueso de buena parte del libro y lo que cuenta sobre la relación directa con su hijo queda reservada, sobre todo, a la época de adolescencia y juventud de éste -es cierto que el propio padre reconoce que quien más se ocupaba del chaval durante su niñez era la madre, ayudada por abuelas y abuelo-; el caso es que, si bien es cierto que estos comentarios y hasta digresiones resultan muy interesante y a menudo acertadas, uno no puede evitar preguntarse, durante el primer tercio o incluso mitad del libro, que pasa con el hijo, al que sólo conocemos de forma indirecta. Esta impresión se corrige, no obstante, más adelante. 

Podría suponerse que nos encontramos ante una obra de autoficción, dado que Pontiggia también fue profesor, como el protagonista/narrador y, sobre todo, tenía un hijo con esa misma discapacidad. Ahora bien, hay detalles que nos indica que el libro, con tener bastante de "auto-", tiene más de "-ficción"; por ejemplo, ni el chico, ni la madre ni el propio narrador se llaman como sus modelos en la vida real. Y, sobre todo,  en la  novela el chico -Paolo, mientras que el hijo del autor es Andrea- tiene un hermano -celoso de él-, lo que en la vida real no sucedió. O que el padre tenga una amante, algo que, de ocurrir en la realidad, supongo yo que Pontiggia no habría confesado tan alegremente en un libro. De hecho, el propio escritor, según su viuda, insistía en el carácter novelístico del libro (lógicamente, si quería ocultar algún desliz, dirá alguno/a... pero no seamos mal pensados, que Pontiggia tenía cara de buena persona).

En fin, que el libro se puede resumir, sobre todo, en las lecciones de vida que el narrador -vale, bueno... alter ego del autor, si se quiere- va aprendiendo del trato con su hijo y de la batalla de ambos y de todos la familia por afrontar la discapacidad -en verdad, del hermano celoso, no mucho, puesto que tampoco sabemos nada más de él. Podemos suponer que se crio sólo, el pobre chaval-, así como de las enseñanzas y reflexiones que le provoca el trato con el prójimo, a raíz de esta circunstancia tan particular, se entiende... Es decir, las elucubraciones de un escritor que, si se tratara de alguien más indocumentado que Giuseppe Pontiggia, resultarían superfluas y puede que hasta algo irritantes, pero que, en este caso,  se leen con sumo interés, ganas y agrado.

(*) Aunque sea un tema colateral en el libro, resulta bastante  lúcido y revelador lo que pensaba el narrador (es decir Pontiggia) hace 25 años sobre el estado de la enseñanza en Italia, a su vez ya veinte o veinticinco años atrás... Curiosamente parecido a lo que ocurre en España y supongo que en muchos otros sitios, ahora mismo.

lunes, 10 de marzo de 2025

Rosella Postorino: Me limitaba a amarte

Idioma original: Italiano

Título original: Mi limitavo ad amare te

Traducción: Miguel Izquierdo 

Año de publicación: 2023

Valoración: Recomendable 

Los libros se comunican y hablan entre sí. Si no, ¿cómo explicar las conexiones entre Me limitaba a amarte y tres libros recientemente leídos y reseñados por aquí, como son No matarían ni una mosca, Juegos prohibidos y Diarios del olvido?

Veréis, Me limitaba a amarte es la historia de unos niños bosnios (de diferentes orígenes) que, en pleno asedio de Sarajevo, son enviados a Italia. Pero pasan los años y allí han de permanecer y tratan de (re)hacer sus vidas como buenamente pueden. 

Y así, aparecen las citadas conexiones: con Diarios del olvido en la permanente sensación de desarraigo y "extranjeridad", tanto en un lado como en otro; con Juegos prohibidos en el extrañamiento infantil ante el mundo adulto, en el manejo de lo simbólico y en los intentos digamos atolondrados de canalizar la rabia y el dolor; con No matarían ni una mosca en esa violencia normalizada que persigue a algunos de los protagonistas del libro a través del tiempo y el espacio.

Más aún, la novela se abre con una cita de Slavenka Drakulic y una de las niñas se llama Nana Drakulic, así que ella conexión Postorino - Drakulic resulta obvia.

Volviendo a la novela, finalista del Strega en el año 2023, esta se divide en 4 partes en función del momento temporal de los hechos que se narran. Esto permite una lectura de la misma como "novela de formación", por aquello del paso de la infancia a la madurez. 

En ese sentido, me parece que está muy bien tratada la importancia del pasado y de los sucesos o heridas de la infancia en la vida adulta (¿está Marcel Proust por aquí?). También es destacable cómo la autora teje, ya desde las páginas iniciales de la novela, las red de relaciones que se establecen entre los distintos personajes y su evolución en el tiempo. 

Otro aspecto a mencionar es el manejo de las voces infantiles en la primera parte de la novela. Creo que la autora acierta con el tono y evita caer en lo excesivamente melodramático.  

- No quiero estar allá dentro, no me gusta. Aquí veo el cielo.  

- En Sarajevo no mirabas nunca el cielo.

- En Sarajevo estaba mamá.

Sin embargo, el melodrama aparece en el tramo final del libro y algunas de las escenas o situaciones se acercan peligrosamente al telefilm (sí, de esos los domingos por la tardes). Ya sabemos que la vida y la muerte están hechas de casualidades, pero creo que a Postorino se le va un poco la mano y fuerza en exceso según qué situaciones.

En cualquier caso, una recomendable novela sobre abandonos y reencuentros y sobre el derecho a la propia salvación en un mundo extraño en el que, aunque existan, resulta difícil encontrar asideros.

viernes, 31 de enero de 2025

Stefano Benni: La cofradía de los celestinos

Idioma original: italiano

Título original: La Compagnia dei Celestini

Traducción: César Palma

Año de publicación: 1992

Valoración: Recomendable con reparos


No hace mucho comentaba un libro de corte humorístico que me pareció muy logrado, y me permití reflexionar un poco sobre ciertos límites cuantitativos que en mi opinión no se debían traspasar para no empachar al lector con la gracia, el chiste y la humorada. Ahora, de forma bastante casual, vuelvo a encontrarme enseguida ante otro relato de este mismo subgénero, y resulta que Stefano Belli se descuelga justamente con un diluvio de bromas que ocupan casi trescientas páginas enloquecidas en las que no encontramos un solo nombre propio, una sola imagen, o línea y media a salvo del sarcasmo, la burla, el juego o la ocurrencia.

Este caballero, del que no tenía yo noticia hasta la fecha, parece ser que tuvo gran éxito en Italia con este relato, y la verdad es que de primeras la impresión no es nada positiva. Entre ese magma satírico ingobernable encontramos un orfanato dirigido por los Padres Zopilotes en el que el rijoso don Bíferro se hace acreedor al odio de todos los internos, cuya alimentación se basaba en una sopa a base de una verdura pestilente llamada colidiabla. Algunos de los niños escapan a través de unos pasadizos secretos con el fin de jugar la fase final del mundial de baloncalle, lo que llamaríamos futbol de descampado, actividad proscrita pero a la que un periodista sin escrúpulos y un empresario de televisión estiman que pueden sacarle apetitosos beneficios.

Esto lo cuento para hacernos una pequeña idea de esta disparatada historia en la que no faltarán un general reconvertido en mercenario para operaciones sucias, extrañas naves fletadas para asegurar el negocio audiovisual, o la gótica historia del caserón en que se asienta el orfanato. ¿Cómo afrontamos entonces la lectura sin que nos devore ese aluvión de humor descacharrado? Pues quizá acelerando un poco y desplazando un pelo el foco de las gracietas para intentar mantener el hilo fundamental de la narración. Porque, aunque el conjunto pueda tener ecos del Antonio Orejudo más desatado o de los episodios más locos de Phineas y Ferb (el libro soportaría muy bien una adaptación corrosiva al anime), en realidad es solo un instrumento para dar rienda suelta a una sátira desbocada contra casi todo.

Los políticos y sus obras públicas, empresarios corruptos, urbanizaciones y ciudades de vacaciones, periodistas carroñeros, la mafia, todos son objeto de despiadados sarcasmos. Pero ninguno como la Iglesia católica, encabezada por el Gran Merengue, que visita en ocasiones el orfanato, y representada por aquel don Bíferro ávido de desahogar sus temporalmente reprimidos impulsos sexuales. Como se ve, todo suena a muy italiano, y quizá es la clave del éxito del libro en aquel país, pero tampoco hay que echarle demasiada imaginación para buscarle aplicaciones casi en cualquier otro lugar.

De manera que toda esa locura empapada de humor, hasta incluso saturada, y con esas trazas de animación para adultos, más que un puro entretenimiento es una declaración de guerra, todo un manifiesto que, por centrarnos en su entorno geográfico, hace recordar los inicios del Movimiento Cinco estrellas, aquella rebeldía radical, iconoclasta y desprejuiciada que llegó para poner patas arriba un sistema podrido hasta sus cimientos… aunque después evolucionaría de aquella manera. En tanto que experiencia narrativa conviene, como apuntaba antes, pasar un poco por encima de la sobreabundancia de ironía y reservarnos para los pasajes realmente cómicos, que los hay y muchos, e ir descubriendo toda esa metralla crítica que apunta en tantas direcciones. Pero con todo, creo que se merece, por original y atrevido, esa valoración de Recomendable.


domingo, 22 de diciembre de 2024

Alessandro Baricco: Abel

Idioma original:
Italiano 
Título original: Abel
Traducción: Xavier González Rovira
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

No hay un antes y un después en los acontecimientos; solo hay un único aliento difícil de interpretar. En esta frase se condensa, tanto en forma como en fondo, la última novela de Alessandro Baricco.

Estamos en el Far West, en la época de la Conquista del Oeste (no resulta difícil imaginarse a Gregory Peck o a James Stewart en el papel de Abel Crow), en un territorio de frontera en el que toda distinción es provisional, en el que sueño / realidad y vida / muerte se confunden, en el que las creencias o leyendas de los nativos americanos se mezclan con las que llevan los colonos, en el que confluyen búsquedas y revelaciones, abandonos y (re)inicios.

La frontera es clave y determina la estructura del libro. Capítulos breves en los que la linealidad salta por los aires y que no son otra cosa que las piezas que conforman el puzzle de la vida del sheriff Abel Crow. Y si bien es cierto que en un primer momento uno se siente algo descolocado con esos saltos temporales y con las reflexiones filosóficas que recorren, especialmente, la parte inicial de la novela, he de reconocer que las piezas van encajando, que la novela crece en su segunda mitad y que la impresión final es más que favorable.

Entre los aspectos destacables de la novela cabe mencionar:
  • la potencia sugestiva de las atmósferas e imágenes que crea Baricco. Sí, eso es "marca de la casa" (¿podemos decir que Baricco es un escritor muy "plástico"?) y en Abel permanece intacto. 
  • un personaje principal con mucho gancho. Ya ocurría, por ejemplo, con el pianista de Novecento o el Hervé Joncour de Seda. Baricco es muy hábil construyendo personajes enigmáticos y cargados de poesía y Abel Crow entra, por derecho propio, en el panteón de personajes del italiano.
  • los diálogos. Breves, cortantes, con una poética bien diferente de la utilizada en las descripciones.
En el lado menos positivo debo citar el, a mi gusto, excesivo peso de la parte "filosófica" de la novela. O quizá no tanto el excesivo peso como la sensación de que el texto podría haber tenido esa misma carga filosófica a través de lo puramente narrativo, a través de la propia acción.

Sea como fuere, queda la impresión de haber leído un buen western onírico y espectral (no es Pedro Páramo, pero algo hay de esa atmósfera), una buena novela de iniciación o de autodescubrimiento que demuestra que Baricco sigue siendo un valor seguro. Esperemos, eso sí, que no se demore otros 8 años hasta el próximo libro. ¡Vamos, Alessandro, que tú puedes!

También de Alessandro Baricco en ULAD: SedaTierras de cristalSin sangreNovecentoEmaus y Mr Gwynn

domingo, 1 de diciembre de 2024

Antonio Tabucchi . Autobiografías ajenas


Idioma original: italiano
Título original: Poetiche a posteriori
Traducción: Carlos Gumpert .
Año de publicación: 2006
Valoración: imprescindible para completistas, muy recomendable en general

Parece ser que llego tarde a la obra de Tabucchi, y no sé si tendré tiempo de enmendarlo o corregirlo, pues leyendo este Autobiografías ajenas reconozco sentirme tentado - si dispusiera de tiempo - por ponerme al día o incluso reseñar alguna de sus novelas (obviamente un blog como este ya ha reseñado Sostiene Pereira) pero voy a centrarme en lo que he encontrado aquí. 

Que es un escritor de alto nivel, con algún regusto a esa Europa multilingüe y ligeramente decadente que, especulo, comparte con algún otro como Vila-Matas o Sebald. En tono despectivo se les suele denominar escritores para escritores pero yo no me aventuraría con un concepto tan equívoco. Lo que tenemos en esta colección de textos es como un complemento que seguro que sus lectores habituales no han ignorado. Al leerlo sin haber leído sus novelas me suena como si hubiera compuesto un texto con los prólogos o epílogos o incluso con algunas notas a pie o descartes de ellas. 

Lo curioso es que, debido a su extensión siempre ajustada y a la pericia del escritor, acaba funcionando como una obra separada sin dejar de cumplir la función de excitar la curiosidad, como suelen desprender obras de este tipo. Seduciendo en el espacio corto, en tramos en que parece un diario de experiencias personales paralelas al proceso creativo, o tomando una perspectiva más amplia, donde se aventura en ejercicios que demuestran a las claras que muchos grandes escritores son enormes lectores. Las referencias aquí no se limitan solo a las frases introductorias de los capítulos o al extenso índice de autores mencionados - desde la A de Apollonaire a la Y de Yourcenar, sino que se integran a la perfección en el texto y juguetean con él, con lo cual todos esas hipérboles sobre su obra parecen tomar completo sentido. Así que, por una vez, aceptaré con sumo agrado sugerencias sobre su obra. 



viernes, 8 de noviembre de 2024

Erri De Luca: Las reglas del Mikado

Idioma original: italiano
Título original: Le regole dello Shanghai
Traducción: Albert Pejó en catalán para Bromera, Carlos Gumpert Melgosa en castellano para Seix Barral
Año de publicación: 2023
Valoración: está bien


Cuando la carrera literaria de un autor es larga en tiempo y extensa en catálogo, se pueden producir altibajos cualitativos considerables en función de la inspiración del autor en las diferentes etapas, ya sea por causas vitales o por simplemente artísticas. Cuando, además, estamos hablando de Erri De Luca, unos de los más prolíficos escritores que uno recuerde (con más de setenta títulos publicados) ahí la variedad en resultados ya es algo que uno espera, pues es difícil mantener el nivel en todas y cada una de sus obras.

En este libro (su última obra publicada hasta la fecha), el autor napolitano pisa tierra firme retomando ideas o temas ya tratados en otros de sus libros: las relaciones personales, la diferencia intergeneracional, la migración, la clandestinidad o el entorno natural. Fiel a sus ideas combativas y de denuncia, el autor sabe utilizar su talento para transmitir ideas y reflexiones acerca del presente de nuestro tiempo y sus inquietudes hacia un futuro que avanza en una dirección muy diferente a la deseada.

Centrándonos en el libro que nos ocupa, ya de entrada el autor se confiesa sin tapujos al hablarnos de cómo acostumbra a enfocar sus libros; así, nos indica que prefiere presentar a sus personajes enseguida, pues «no le gusta tener que descubrir quien son los personajes después de unas cuantas páginas, como si el libro hubiera empezado antes y yo hubiera llegado tarde y me hubiera perdido los antecedentes». De esta manera, fiel a esta premisa, nos habla enseguida de los que será sus personajes principales: «él es un hombre viejo y solitario acampado en la montaña (…), ella una joven gitana que ha huido del Campamento y de la familia». De este modo empieza el relato, con el encuentro fortuito de estos dos personajes en la tienda en la que él está acampado, en un espacio fronterizo entre Italia y Eslovenia, una zona ubicada en un paso de "ilegales" en la que el protagonista se encuentra la joven que llega huyendo de su familia y su tierra. Este encuentro le sirve al autor para hablar de migración, de exilio y fronteras, de la vida y la muerte, de las esperanzas y las realidades, del amor y las relaciones, de las ilusiones y decepciones, de la madurez y la inocencia así como también de las diferencias intergeneracionales a pesar de que él intenta reducir esta distancia al indicarle que «soy coetáneo de ti, vivimos el mismo momento. Las generaciones, para mí, no existen. Mientras estemos vivos somos contemporáneos». Así mismo, este encuentro le sirve para hablar de sus pasados: el de él arreglando relojes y hablándonos de una relación pasada con una mujer con la que se encontró en varias ocasiones y que le marcó su vida, así como la convivencia con su madre rusa que «enseñaba ruso a los miembros del partido comunista. Después informaba el servicio sobre la fiabilidad de los militantes» y ella hablando de su familia, de su cultura y costumbres. Entre ellos dos se establecerá una relación basada en la confianza y en la compañía.

Con esta relación entre ambos personajes, Erri de Luca reincide en los temas ya conocidos en sus anteriores obras y sigue con su escritura de ritmo lento y estilo poético, aunque en este caso parece que ha dejado un poco atrás su gran talento en narrar historias conmovedoras ya que el libro va de más a menos de manera que en un principio el relato atrae el interés del lector, pero cuando intenta sorprender argumentalmente cambiando el enfoque se nota algo forzado y pierde atractivo.

En cualquier caso, con De Luca uno siempre encuentra momentos interesantes fruto de la rica prosa que utiliza para lanzarnos reflexiones sobre la vida, la sociedad y el choque entre países o culturas, esgrimiendo de manera clara que «la guerra aniquila, devora, y una vez se ha puesto en marcha no necesita ningún motivo». Lamentablemente, la realidad le da la razón.

martes, 1 de octubre de 2024

Giorgio de Maria: Los veinte días de Turín

Idioma original: Italiano
Título original: Le venti giornate di Torino: Inchiesta di fine secolo 
Traducción: Óscar Mariscal
Año de publicación: 1977
Valoración: Recomendable (con matices)

Los veinte días de Turín estaba destinada a gustarme. En primer lugar, porque contiene muchos de los ingredientes que me atraen de una ficción: toques fantásticos y terroríficos, sucesos extraños, una atmósfera misteriosa y un tono angustioso, entre otros. También porque su factura, deliberadamente etérea, recuerda a la de algunos de mis autores predilectos: Robert Aickman, Algernon Blackwood o Walter de la Mare, por ejemplo.

Narra la investigación emprendida por un protagonista anónimo para esclarecer qué fue lo que sucedió diez años atrás en Turín. Y es que del 2 al 22 de julio, los conocidos como «veinte días», hubo una epidemia de insomnio que impulsaba a la gente a deambular abstraídamente por calles y plazas, ocurrieron sangrientas matanzas, se escucharon ruidos escalofriantes, el aire olía a vinagre, etc...

El protagonista pronto comprende que su empresa será harto difícil. Al parecer, los testigos de los «veinte días» no quieren hablar del tema, o no retuvieron gran cosa; las autoridades, por su parte, están empeñadas en ocultar información y enterrar lo sucedido; y unos sombríos antagonistas acosan y amenazan a quienes persiguen la verdad.

Así pues, en Los veinte días de Turín hay fuerzas oscuras de magnitudes desconocidas, conspiraciones y mucha paranoia (tanto individual como colectiva). También hay interesantísimos aromas kafkianos (los guardias del sótano, el clímax) y borgianos (la biblioteca que recopilaba diarios con confesiones íntimas de turineses).

Recomiendo la novela por la sutil aproximación al horror que esgrime (emparentada con la de Los sauces del anteriormente mencionado Blackwood o la de El Gran Miedo en la montaña de Charles-Ferdinand Ramuz), el desasosiego que provoca, su aterrador clímax (que me recordó vagamente al de El proceso de Franz Kafka) y la plasticidad de su imaginería siniestra.

Admito, eso sí, que no todos sus enigmas presentan el mismo nivel de sofisticación. Algunos, además, se antojan forzadamente interconectados o tramposos en su planteamiento. Sea como sea, balancea correctamente el dar explicaciones al lector sin pecar de obvio o sacrificar parte del misterio. La prueba es el críptico diálogo que mantienen el narrador y el abogado Segre hacia el final de la historia.
 
Resumiendo: Los veinte días de Turín es una joyita tan breve como intensa. Aunque inferior a propuestas similares, seguro que os seduce si, como yo, gustáis de la literatura de terror condimentada con misterios inexplicables, elementos extraños y mucha sutileza. 

La edición de Hermida es la primera que se hace de la obra en español. Tiene una ilustración de cubierta (creo que la misma que la publicación en italiano del 1977) extremadamente pertinente, no sólo por lo ominosa y perturbadora que resulta. 

Ah, la traducción de Oscar Mariscal hace justicia al texto original, aunque para mi gusto abusa demasiado de la palabra «verbigracia», la cual se me antoja forzada incluso para el registro culto y solemne por el que opta la novela.