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martes, 25 de febrero de 2014

Wu Ming: Manituana

Idioma original: italiano
Título original: Manituana
Traductor: María Ana Gómez
Año de publicación: 2009
Valoración: Muy recomendable

Antes que nada, creo necesario aclarar algo sobre la autoría de este libro: en mandarín “wu ming” significa “sin nombre” o “anónimo”. Luego, esta novela tendría un autor anónimo. Pero no a la manera de El Lazarillo, sino porque Wu Ming en realidad es un colectivo de cinco escritores italianos (entonces, ahora cuatro) que conforman la Wu Ming Foundation y en los 90 formaron parte de la sección boloñesa del llamado Luther Blissett Project, un proyecto transnacional de contestación política y creación artístico-literaria, de raíces más o menos situacionistas (por decir algo), que se dedicaba sobre todo a la agitación cultural y a la desinformación  (esto es, a sacarles los colores a los medios colándoles noticias falsas pero perfectamente pergeñadas). Vamos, algo así como Anonimous pero sin careta y con más imaginación. De hecho, firmaban  sus actuaciones como “Luther Blissett” en homenaje a un jugador jamaicano de fútbol que llego a militar en el Milan y era particularmente aborrecido por la hinchada rossonera.

Con esa firma, los cinco boloñeses publicaron en 1999 Q, una novela que se desarrollaba entre las revueltas anabaptistas y campesinas en la Alemania  del siglo XVI (sí, como Reconstrucción…ejem). Ya como Wu Ming, en 2004 metieron en una coctelera al Mariscal Tito, a Cary Grant, a Hitchcock, a unos partisanos comunistas, a Lucky Luciano y sus matones, a los Servicios Secretos británicos y a un televisor de marca McGuffin (es decir, otra vez a Hitchcock). Todo, de la cosecha de 1954. Agitado bien, no mezclado, y servido en vaso largo (más de 600 páginas). Un trago entretenido y trepidante a veces, una manera diferente de contar el género negro y la aventura, así como la Historia no tan lejana. El nombre del cóctel: 54, claro.


En Manituana, su siguiente novela (segunda o tercera, según se mire), Wu Ming nos proponen una narración sobre la guerra de Independencia norteamericana (o revolución… también según se mire), pero no desde el punto de vista rebelde ni británico, sino de otros actores en el conflicto: los indios americanos. En este caso, los mohawk de la Confederación iroquesa, que se mantuvieron fieles al rey Jorge y acabaron, por tanto, en el bando perdedor del conflicto. Se trata de una novela coral, aunque no abrumadora  (vamos, que no es Vida y destino), contada de forma vigorosa ya desde el primer capítulo, pero sin excluir momentos de una singular delicadeza, de observación sutil. Aunque también otros que caen en lo grotesco y hasta en el esperpento (más “burgessiano”, en este caso, que valleinclanesco). O el relato inclemente de la amarga crudeza de la guerra.

Por otra parte, el retrato psicológico de los personajes, que en su mayoría son históricos, huye a un tiempo de lo convencional, así como de la excesiva dispersión. Con la inteligencia añadida de bordear, pero sin llegar nunca a caer en él, el mito del “buen salvaje”: tanto indios como blancos (británicos y rebeldes) se mueven de igual manera por imperativos irracionales o culturales, como por intereses concretos, bien tangibles y trascendentes para su futuro. Y con el buen criterio, en mi opinión, de huir de una novela histórica equidistante o ecuánime: se nos presentan los hechos desde un bando y punto, con toda la coherencia posible para ese planteamiento, lo que le otorga mayor verosimilitud. Eso sí, sin ahorrarnos,en ningún momento, la descripción pormenorizada de los desmanes que nuestros protagonistas pueden llegar a cometer. Lo que hay es lo que hay, por espantoso que sea e independientemente de quiénes sean los responsables.

En suma: ignoro como habrá sido el proceso de escritura de esta historia, a cinco manos (¿o habría que decir a diez?), pero el resultado, en todo caso, es magistral. Una novela magnífica, en mi opinión, aunque, eso sí, leerla te deja en la boca el sabor incierto de la melancolía. Supongo que de eso se trataba.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Wu Ming: El Ejército de los Sonámbulos

Idioma original: italiano
Título original: L'armata dei sonnambuli
Año de publicación: 2014
Traducción: Juan Manuel Salmerón
Valoración: bastante recomendable


Vuelve Wu Ming, aun con un poco de retraso para los hispanolectores, qué se le va a hacer... Pero vuelve Wu Ming y eso no puede sino ser una buena noticia, más aún porque vuelven con una nueva novela histórica ambientada en el periodo que , de una forma u otra, era inevitable que alguna vez tocara este colectivo -supuestamente- de escritores italianos: la Revolución Francesa, madre y padre de todas las que vinieron después... y hasta de las que sucedieron antes, que también las hubo. A la época más dura de dicha revolución, además: los primeros tiempos de la Convención y el Terror, pues la narración comienza en enero de 1793, cuando es guillotinado el rey Lui... perdón, en ciudadano Capeto y se extiende por todo ese año y el de 1794. Una interesante visión, por tanto de esa época que  inauguró el concepto de "terrorismo", ya que como bien recuerda Cristina Morales, el terrorismo, en un principio, estaba íntimamente asociado a la creación del estado moderno, y no sólo era cosa de unos gilipollas fanáticos con una furgoneta de alquiler (esto lo digo yo, no ella).

Novela, además y al igual que sus presuntos autores, de vocación coral -pues ya se sabe que el protagonista de la revolución ha de ser el pueblo y tal y cual-, aunque en realidad los Wu Ming se centran sobre todo en un puñado de personajes más o menos representativos...o quizás simplemente adecuados para la trama: Marie Nozière, costurera del barrio de San Antonio y, en principio , una de las célebres "brujas de la Montaña"; Treignac, policía del barrio enamorado de ésta; Leonida Modonesi, actor italiano admirador de Goldoni y habitual intérprete de Scaramouche; Orphée d'Amblanc, médico veterano de la guerra de América, estudioso y practicante de las enseñanzas sobre el "fluido magnético" de Mesmer, y el caballero conocido por Laplace, contrarrevolucionario y también conocedor de las técnicas de magnetización y sonambulismo, que se ha ocultado de los revolucionarios en el manicomio de Bicêtre... La acción, como es de esperar, se centra en Paris -magníficamente logrado el ambiente revolucionario de la época, creo yo-, pero a partir de un momento la narración se bifurca, cuando el ciudadano D'Amblanc es enviado a la Auvernia para investigar unos curiosos y tal vez peligrosos para la República casos de sonambulismo y hasta licantropía.

La novela,  además de fresco histórico, tiene un poco de folletín y hasta de pastiche, de novela de aventuras y cómic de superhéroes, de El pacto de los lobos y Batman Begins... Es también, claro está, una reveladora radiografía de un proceso revolucionario y de su reverso (y muchas veces prima hermana), la contrarrevolución -que nadie se equivoque: la impronta contestataria de los Wu Ming no impide que éstos reflejen en la novela todos los excesos sanguinarios de unos y de otros, que fueron muchos-; un proceso en el que sus actores se entregaron con fruición al enfrentamiento de unas facciones con otras, a la denuncia y aniquilación del supuesto aliado, más incluso que del enemigo político, en imponer su visión de como debía ser y comportarse el ciudadano virtuoso y, todavía más, la ciudadana virtuosamente revolucionaria... en fin, lo que viene siendo Twitter un día cualquiera, para entendernos. Sólo que con Madame Guillotine trabajando a destajo... y nunca mejor dicho.

Y, sobre todo, lo que pone de relieve el libro, ya desde su portada y la organización de los capítulos, es el carácter esencialmente teatral de toda política, sobre todo en momentos como los que describe, cuando la pura oratoria y los gestos de ciertos líderes eran capaces de provocar matanzas y cuando el pueblo en armas se convertía en actor principal de una obra que oscilaba entre lo cómico y la tragedia, como pocas otras veces en la Historia. Una tragicomedia en la que participaban hasta los locos, que quizás fueran los más cuerdos de toda la compañía...  Sería recomendable no olvidarlo.


Otros títulos de Wu Ming y demás, reseñados en Un Libro Al Día: ManituanaQ

viernes, 23 de octubre de 2020

Wu Ming: Proletkult

 

Idioma original: italiano

Título original: Proletkult

Año de publicación: 2018

Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona

Valoración: recomendable, tovarischi

Bueno, pues por fin vuelven los Wu Ming con nueva novela (es decir, publicada hace dos años en Italia), para disfrute de sus fans o, al menos, de este fan que aquí escribe. Para quien no los conozca, resumen resumido, que diría no sé quién: Wu Ming (o "sin nombre", en chino) son un colectivo de escritores italianos, provenientes algunos de otro proyecto colectivo que firmaba como Luther Blisset y que, entre otras cosas, van sacando novelas cada cierto tiempo, como la que nos ocupa y que se inserta en una cierta línea temática, pues si Manituana y El Ejército de los Sonámbulos transcurrían durante las revoluciones americana y francesa, respectivamente, en Proletkult se han atrevido con la Revolución rusa (supongo que con la idea de coincidir, más o menos, con su centenario). Claro que quien haya leído algún otro de sus libros sabrá que esta gente no se puede conformar con escribir una novelita histórica más o menos convencional; ésta de hoy se puede considerar más bien como la secuela de una de las novelas más insólitas (al menos para nuestra sucia mirada capitalista) de la ciencia-ficción: Estrella Roja, escrita en 1908 por el revolucionario (fue amigo y luego rival de Lenin para dirigir el bolchevismo), economista, pensador, médico y fundador de la Organización Cultural Proletaria o Proletkult (y todo esto, hay que decir, de forma bastante heterodoxa) Alexander Bogdánov. Novela que ya fue reseñada estupendamente en ULAD por el camarada Koldo, algo que me viene de perlas, pues os mando a leer su reseña y así me ahorro la mitad de la mía...

Bueeeno, vaaalee... otro resumen (muy) resumido: Estrella Roja cuenta el viaje de Leonid, un revolucionario ruso que es llevado por unos marcianos a su planeta, donde funciona un sistema socialista como el que pretender implantar los socialistas, y luego vuelve a la Tierra para contar a Bogdánov lo que ha aprendido. En Proletkult, la que viene desde el espacio exterior es la joven Denni, una supuesta nativa del planeta Nacun -que en Estrella Roja se había convertido en Marte, más reconocible para los lectores-, en busca de su padre, el tal Leonid Voloch; para ello, contacta con Bogdánov, que para entonces,  pues la visita de Denni se produce en 1927, cuando se va a celebrar el centenario de la Revolución de octubre, dirige un instituto científico dedicado a las transfusiones de sangre, en Moscú. Bogdánov, alejado ya de la política y aun sin creer en el origen extraterrestre de la chica, se dedica a buscar a su viejo camarada revolucionario -y alumno en las escuelas obreras de Capri y Bolonia- y en su indagación se reencuentra con otros antiguos bolcheviques, muchos de los cuales ostentan cargos de responsabilidad , pero con el riesgo de caer en desgracia en cualquier momento, pues son los tiempos en que Lenin ya ha sido momificado y Stalin aún no se ha convertido en el padrecito Iósif, pero ya ha dejado de ser Koba (aunque siempre el Temible).

La novela, por tanto, toma en algún momento un aire detectivesco, pero que nadie se engañe, no es éste el sesgo principal de la historia; lo que predomina, más bien, es un carácter reflexivo, a partir, por un lado, de los recuerdos de Bogdánov de su época revolucionaria y del exilio de los bolcheviques en Finlandia, Italia, París... y, por otra parte, de su reencuentro con los viejos camaradas. Es una reflexión, ya digo, sobre la deriva que había tomado la Revolución en esos diez años y sobre la mejor manera de llevarla a cabo; no me refiero a la toma del poder, sino asegurarse de que se produzca una revolución auténtica. Y, más concretamente, sobre el papel que la cultura debe desempeñar en ella y si es posible -o deseable- propiciar la creación de una verdadera cultura proletaria y revolucionaria.

Estas preocupaciones, por  fútiles y hasta ridículas que puedan parecer a la endurecida alma neoliberal de nuestro tiempo, para algunos revolucionarios de aquel entonces y para algún sector de la izquierda actual (me temo que de la más heterodoxa, si es que hay aún alguna ortodoxa), sí que eran asuntos trascendentales o al menos dignos de tenerse en consideración. para quién hoy pueda estar interesado, , ya sabe que aquí tiene esta novela. Todo el poder para los aliens... digo, para los soviets. Bueno, lo que sea...



Recreación de una de las escenas de la novela, en la que se produce un enfrentamiento simbólico, por medio del ajedrez, entre el materialismo y el empiriocriticismo. El primero es el que bosteza... Gorki mira a la cámara, porque el ajedrez no es lo suyo.

Otros títulos de los Wu Ming reseñados en Un Libro Al Día: ManituanaEl Ejército de los Sonámbulos y, por supuesto, Q

viernes, 23 de enero de 2026

Wu Ming: Ovni 78

Idioma original: italiano

Título original: Ufo 78

Año de publicación: 2022

Traducción: Juan Manuel Salmerón Arjona

Valoración: muy recomendable 

Italia, años 70; es decir, años de terrorismo (rojo y negro), drogas, comunas más o menos jipis, rock espacial/psicodélico, noticias sensacionalistas, supuestos avistamientos de ovnis... Elementos todos que pertenecen al zeitgeist de la época pero que resultan difíciles de encuadrar en la misma narración, quizás... Pues bien, los Wu Ming lo han conseguido -quiénes, si no-  en esta su última novela hasta la fecha (de hace ya tres años, pero publicada en 2025 en España.  

La acción se desarrolla en Roma, en Turín y en la comarca toscana de la Lunigiana, en el año 1978 (¡sorpresa!), en el que hubo más avistamientos de ovnis que nunca en Italia, aunque sea más recordado por otro suceso: el secuestro y posterior asesinato de Aldo Moro por parte de las Brigadas Rojas, algo que encontramos como transfondo de la acción de la novela. De hecho, está arranca, tras un prefacio en el que se nos cuenta otra desaparición misteriosa, unos años antes, cuando cuando se va a celebrar en Roma un congreso de ufología, justo el día en que secuestran al político democristiano. Allí acuden los aguerridos turineses del Grupo de Investigadores Ufólogos y Clipólogos Asociados de Turín -GIUCAT-, acompañados de una de las protagonistas del esta historia, la antropóloga Milena Cravero, que está estudiando a los aficionados a esta actividad. También otro de los protagonistas, el escritor de libros sobre los ovnis Martín Zanka, cuyo hijo Vincenzo, ex-heroinómano, vive en una comuna llamada Tanur, en un pueblo de la Lunigiana donde se encuentra también el misterioso monte Quarzerone, un lugar lleno de leyendas y avistamientos extraños y donde, unos años antes, se han producido unas desapariciones que obsesionan al subinspector Gheppio, de la Guardia Forestal, el último de los personaje principales. Lo que no quiere decir que el resto no tenga importancia, porque en esta historia todos tienen su momento y se les da la misma importancia, desde el ufófilo y germanófilo Jimmy Fruzzeti o su abuela, la "bruja" Jole, al ex-fascista Pardo o el veterano de guerra Capoferri... ¡Si hasta aparece, si bien sólo de pasada, el gran Franco Battiato! Y ya me diréis si un libro que recuerde y reivindique a Franco puede ser malo... (bueno, vale, me abstendré de hacer el chiste).

Por otra parte, es esta una novela que va mutando: lo que comienza como un relato sobre alienígenas, posibles abducciones e investigaciones al respecto, adquiere un tono de crónica política y sociológica para acabar como una suerte de noir rural (o de giallo, en este caso), pero sin perder tampoco los elementos anteriores. Es también la instantánea de un momento de cambio, un punto de inflexión en ese año en el que la izquierda italiana comenzó (o comenzó a ser palmario) su declive, representado en el desencanto del comunista Zanka (no olvidemos que el tema común de las novelas de este colectivo es, justamente, cómo se fueron torciendo los impulsos revolucionarios en los diferentes momentos históricos en los que habían o parecía que iban a triunfar).

Estamos también ante una metáfora (o quizá ni siquiera lo sea, de tan obvia) de cómo en la Italia de la Guerra Fría y, particularmente, de los "años de plomo", se distraía la atención de la población con unos hechos, mientras lo que estaba sucediendo era otra cosa. No sólo con los ovnis y la "fantaciencia" (como se dice en Italia), sino incluso con la actividad armada de ciertos grupos... En todo caso, es posible también, como se menciona en el libro, que esa gran ola de avistamientos de ovnis que tuvo lugar ese año tuviera mucho que ver con el cansancio de la ciudadanía ante una realidad social y política que les había dejado exhausta a la sociedad italiana, necesitada de una ilusión escapista o, más aún, de que vinieran unos seres extraordinarios que se los llevaran de allí a otro mundo donde no hubiera heroína, bombas, corrupción y latrocinio por doquier. Otra cosa es cuánto hubiera aguantado un italiano en un planeta donde, por ejemplo, hiciesen la carbonara con nata en vez de con huevo o le pusieran salsa boloñesa a los espaguetis... Ya os digo yo que se vuelve corriendo y rezongando contra esos barbari.

Más novelas de Wu Ming reseñadas en Un Libro Al Día: Manituana, El Ejército de los Sonámbulos, Proletkult. Y de Luther Blisset: Q

domingo, 27 de septiembre de 2015

Luther Blisset: Q

Idioma original: italiano
Título original: Q
Año de publicación: 1999
Valoración: Muy recomendable

La historia es de sobra conocida, pero allá va otra vez: Luther Blissett no existe. O, mejor dicho, sí que existe, pero no el Luther Blissett que escribió este libro; el verdadero Blissett fue un jugador jamaicano de fútbol, que, tras su paso por el Watford, militó en el A.C. Milan -con no demasiado éxito, al parecer-, allá por lo primeros 80. Y que prestó su nombre (supongo que de forma involuntaria), para que se convirtiera en un seudónimo colectivo o alias multiusuario, utilizado en los años 90 por diversos artistas, activistas y performers, tanto en Europa como en América. Entre ellos, un grupo de escritores italianos que, a través del denominado "Luther Blissett Project", firmaron como tal toda una serie de escritos, entre los que destaca esta novela histórica, Q. Los miembros del LBP se suicidarían en Diciembre de 1999, de forma colectiva y simbólica, dando lugar a un nuevo proyecto, en el que firmarían esta vez como Wu Ming; es decir,"sin nombre" en chino. 

Una falsa autoría, entonces, o un nombre falso (no del todo, como ya hemos visto) que parece de lo más apropiado para firmar una novela de cuyos dos protagonistas y narradores tampoco conocemos los verdaderos nombres: uno de ellos es el propio Q -de Qoèlet o Eclesiastés-, un agente infiltrado del cardenal Carafa en medio de la vorágine reformista de la Alemania del siglo XVI. Por otro lado, Gustav, Lienhard, Gert, Lot, Hans, Ludwig o Tiziano (entre otros nombres), estudiante en Wittenberg, rebelde anabaptista, superviviente de Frankenhausen y Münster, estafador, comerciante, rufián, contrabandista de libros y profeta (entre otras ocupaciones). Siempre heterodoxo, de todas las formas posibles...

Q es, por tanto y para empezar, una novela histórica de excelente factura, que narra de forma prolija -sobre todo en su primera mitad- lo sucedido en aquellos años del siglo XVI en los que una rebelión, en principio eclesiástica, contra los abusos y corrupciones del poder del Papado de Roma prendería la mecha de la agitación social y política, aunque también la del fanatismo religioso más intransigente, que anegaría de sangre buena parte de Europa en los tiempos inmediatos y posteriores.

Q es, por supuesto, una novela política que trata de la posibilidad o imposibilidad de la utopía revolucionaria, sobre la utilización de la insurgencia contestataria por parte de unos poderosos contra otros y los apaños a los que llegan todos éstos a la hora de deshacerse de los sediciosos incómodos (recordemos que los autores que conformaban a Luther Blissett son de Italia, donde la trasologia se ha convertido en un arte, si no en una ciencia...).

Q es además una novela de aventuras, que nos lleva de un lugar a otro de Europa: desde los bosques de Alemania a las ciudades holandesas, de los campos de batalla a los laberintos acuáticos del Po o de los canales de la propia Venecia. De los Alpes a Constantinopla. También una novela de espías, aunque aquí no hay Telón de Acero, sino un muro construído con biblias y tratados religiosos, mientras que los radiotransmisores o los ordenadores hackeados son sustituidos por las imprentas, invento entonces reciente y revolucionario como no ha habido otro...

Y sobre todo, Q es una novela para disfrutar, como en los tiempos en los que leíamos -y sé que yo no era el único- a Salgari, a Walter Scott o a Dumas... Pura diversión.

Y que viva la heterodoxia...



Otros libros de Luther Bli... quiero decir de Wu Ming en Un Libro al Día: Manituana 

jueves, 25 de diciembre de 2025

LO MEJOR DE 2025

Un año más llega a las pantallas de los lectores ULADianos la lista que importa, la que todos estaban esperando, la lista para acabar con todas las demás listas: lo mejor del año para nuestros reseñistas. ¡Deseamos a todos los que nos acompañan unas Felices Fiestas, y un 2026 cargado de buenas lecturas!
 
Oriol:

Resumen del año: No he leído ningún libro imprescindible (salvo, quizá, Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt). Aun así, he descubierto novelas, antologías y cómics notables, y he entrevistado a mi admirado Jared Roberts.

Libros que parecen escritos específicamente para mí: The Machine Stories, de Jared Roberts, With Teeth, de Christian Wallis, Yongüein’s Massacre, de Myke Babylon, La pianista, de Elfriede Jelinek, La bestia entre las sombras, de Edogawa Rampo, La estancia oscura, de Leonard Cline, y Paperbacks from hell, de Grady Hendrix.
Novelas destacables: Gente adinerada, de Joyce Carol Oates, y Posesión, de A. S. Byatt.
Novelas que logran dar una visión panorámica de su mundo: El gusano, de Luis Carlos Barragán, y La fábrica de Absoluto, de Karel Čapek.
Antología destacada: Ni una palabra, de Caroline Blackwood.
Mejor novela gráfica: La formidable invasión mongola, de Shintaro Kago (aunque Insolitus Los reinos silenciosos, de VV.AA., están muy bien).
Mejor libro de no ficción: Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.
Mejor volumen ecléctico: Madurar hacia la infancia, de Bruno Schulz.


Koldo:

Novelas: Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau, Camino de sirga, de Jesús Moncada, y El siguiente en el paraíso de Marek Hlasko
Autobiografía (o similar): Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas, En las kátorgas del zar, de H. Leyvik, y Triste tigre, de Neige Sinno
Cuentos: Cada lunes de aguas, de Juan Montiel, y Mentirosos enamorados, de Richard Yates
Viajes: Los viajes de Júpiter, de Ted Simon
Poesía: Mientras tanto cógeme la mano, de Kirmen Uribe
Crónica (o similar): No matarían ni una mosca, de Slavenka Drakulic

Juan:

Un 2025 muy prolífico en lecturas, aunque como de costumbre y curiosamente (ignoro la causa), las mejores concentradas sobre todo en la última parte del año. A saber:

Libros de miedito: HEX de Thomas Olde Heuvelt, Negro tal vez de Attila Veres y Fundido a negro de Jesús Cañadas (éste, en libertad provisional).
Noir a pleno sol: Los niños están mirando de Laird Koenig y Peter L. Dixon.
Distopía chanante: La infancia del mundo de Michel Nieva.
Distopía no tan chanante: Las indignas de Agustina Bazterrica.
Cómic Novela gráfica más divertida del año: Consumida de Alison Bechdel.
Biografía: Revelando a Vivian Maier de Ann Marks.
Ensayos del año: Quiero y no puedo de Raquel Peláez, Pornocracia de Jorge Dioni López y (quizás) Catedral de escombros de Pedro Torrijos...
Una batalla tras otra: Se acabó el recreo de Darío Ferrari, Operación Apolo de Sergi Moyano Hurtado, El corazón revolucionario del mundo de Francisco Serrano y Ovni 78 de los Wu Ming.
Novela por la que deberían darle al autor algún premio o algo: Tango satánico de László Krasznahorkai.

 

Francesc:

Ensayo: Sin centrarme en una obra específica, creo que el europeísmo escéptico/pragmático de Finkielkraut es algo que hay que reivindicar (porque hacerlo con Huxley ya sería demasiado, ¿no?)

Narrativa de largo: La obra de Catherine Lacey me ha ofrecido ciertas esperanzas.

Narrativa de corto: María Bastarós, una escritora que busca camorra (o sea, que no es de sofá, mantita y libro).

Expectativa superada (tanto con tan poco) :El comandante yanqui de David Grann

Expectativa defraudada (aunque temida): Sally Rooney en concreto con Intermezzo, pero creo que cualquiera serviría.

Comentario que no viene a cuento: alejaos, por favor, de libros que cuenten con esas irritantes fajas empeñadas en asignar y etiquetar. A la papelera, ya.

  

Marc:
Año flojo en cuanto a mi elección de las lecturas pero, aun y no habiendo acertado en general, sí hay algunos libros a destacar:

Libro del año: «Animals inexpressius», de Xavier Mas Craviotto
Ensayo del año: «La passió dels estranys», de Marina Garcés
Autobiografía del año: «Dietarios», de Mircea Cărtărescu
Experimentos exitoso del año: «La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas», de Gaétan Soucy, por el estilo y lenguaje utilizados, y «El volumen del tiempo», de Solvej Balle, por planteamiento y argumento.
Reencuentros satisfactorios: Philip Roth, Jon Fosse, Henrik Ibsen
Caerán más libros de: Pol Guasch, Xavier Mas Craviotto, Siri Hustvedt, Jon Fosse
Propósitos para el 2026: aumentar el ritmo de lecturas, más poesía y recuperar algun clásico pendiente

Félix:
Resumen del año: bastante bien hasta mitad de año, leyendo un par de imprescindibles y, en general, de todo un poco. Luego decayó en frecuencia y calidad, aunque dejando, todavía, algún que otro libro muy recomendable.

Top 3 del año: 
- Bella del señor, de Albert Cohen.
- Minimosca, de Gustavo Faverón Patriau.
- Middlesex, de Jeffrey Eugenides, o El quinto hijo, de Doris Lessing.
Accésit: La higuera, de Ramiro Pinilla, Hacedor de estrellas, de Olaf Stapledon, o la serie el Cuarteto de Buru, de Pramoedya Ananta Toer.
Cuento del año: El cuento más hermoso del mundo, de Ruydard Kipling.
Ensayo del año: hago trampa porque es una relectura, pero la maravilla de Esculpir en el tiempo, de Andrei Tarkovski, no puede obviarse nunca.
Cómic del año: El Eternauta, de Oesterheld y Solano López.
Decepciones (sonadas): 
- El loco de Dios en el fin del mundo, de Javier Cercas (por el tema y las ínfulas que se carga el texto).
- La invención de todas las cosas, de Jorge Volpi (ni ganas de reseñarlo me dan).
- El ayudante, de Robert Walser.
Lo leí aunque casi lo tiro por la ventana: Cómo leer y por qué, de Harold Bloom.
Abandonos: Hay ríos en el cielo, de Elif Shakar (por tratarme de tonto varias veces).
Amor-odio excesivo: los dos libros de Renaissance, de J.J. Lucas.
Descubrimientos: Albert Cohen, Pramoedya Ananta Toer, Olaf Stapledon, Ramiro Pinilla.
Constatación de lo pésimo que es el marketing para la calidad de una obra: los pesos pesados de la literatura argentina contemporánea.
Esperanza del 2026: leer algo del calibre de Bella del señor o Minimosca.

Carlos:

En un año que en general ha sido de lecturas más bien flojas, esto es lo poco que he podido rescatar:

Novela: La aventura de un fotógrafo en La Plata, de Adolfo Bioy Casares; La guerra de nuestros antepasados, de Miguel Delibes; El evangelio según Jesucristo, de José Saramago. Al final tres clásicos, o casi.
Novela gráfica (y quizá descubrimiento del año)El color de las cosas, de Martin Panchaud
Novela corta: Relato soñado, de Arthur Schnitzler
Humor: Alacranes en su tinta, de Juan Bas
Autobiografía: Pretérito imperfecto, de Carlos Castilla del Pino
Música: Quadrophenia, de Àlex Oró
ClásicoEl crimen de Lord Arthur Savile, de Oscar Wilde
Ensayo ligero (pero muy logrado): La radio puesta, de Javier Montes
Libro de relatos: Lazos de familia, de Clarice Lispector (reseña en breve)
Y por no dejarlo con apariencia tan limitada, haré mención a otros tres que se quedaron cerca del galardón, quizá un pasito por detrás: La liebre con ojos de ámbar, de Edmund De Waal; El callejón de los milagros, de Naguib Mahfuz; Crónica de Dalkey, del admirado Flann O´Brien

Alain:
Este año, trabajar en el blog me produjo muchas satisfacciones: poder entrevistar a escritores y artistas, enfocarme en la lectura y la escritura, trabajar en una app del blog (solo disponible por el momento en App store, esperen un poco más para usarla en Android), y lo más importante, pertenecer a una comunidad de amantes de la literatura y de la creación humana. A pesar de que las vistas del blog son mínimas comparadas con booktokers, booktubers, bookstagramers…, hemos mantenido un año más la independencia y la honestidad en las reseñas. Cuando el internet y las redes sociales exploten debido a la inteligencia artificial y a los intereses de esos billonarios hijos de puta, aquí seguiremos. ¡Qué chinguen a su madre los que usan la IA para socavar la creatividad humana, y que chingue a su madre Elon Musk!

Aquí mi resumen del año:
Texto revelador: Historia general de las drogas, Antonio Escohotado.
Noir que me regresó la esperanza en este género: El gran desierto, James Ellroy.
Descubrimiento: La obra de Shintaro Kago (por cortesía de Oriol). Pueden ver una entrevista con él aquí.
Libro contra el que tenía un prejuicio y me sorprendió: The stand, Stephen King.
Decepción por hacerle caso a las voces de las masas: Cadaver esquisito, Agustina Basterrica.
Libro con sountrack: Héroes del Blues, Jazz y Country, Robert Crumb.
Relecturas que me conmueven como la primera vez: Mañana en la batalla piensa en mi, Javier Marías; El juego de Abalorios, Hermann Hesse; Música de cañerías, Charles Bukowski.
Adaptada al cine con spice lésbico: Arenas movedizas, Junichiro Tanizaki.
Decepción del año: Retratos de jazz, Haruki Murakami y Makoto Wada

José Miguel:
Estimados seguidores de Ulad, en estas fechas tan señaladas me llena de orgullo y satisfaccion entrar en vuestros hogares para dejaros mi lista de mejores lecturas del año.

Novelas:
Calabobos de Luis Mario. Original, delicada, poética.
Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Hipnótica. Cómo he podido desconocer esta maravilla? 
Cuentos:
60 relatos de Dino Buzzati. Inquietantes, desasogantes y muy bien escritos.
Cuentos de Pio Baroja. Sólo por la preciosidad de Mari Belcha, ya merece la pena volver a Baroja.
Ensayo:
Mapa de soledades de Juan Gomez Barcena. Barcena hace tiempo que dejo de ser una joven promesa. Siempre buscando nuevos temas y nuevos enfoques. Muy recomendable cualquier novela suya.
El hombre horizontal de Bruno Remaury. Cuestionando el espacio q ocupa el ser humano en este mundo enloquecido.
Clasico incontestable:
Almas muertas de Nicolai Gogol. Ahhhh, los rusos.
Decepciones (no hay que comprar a lo loco):
Bruno Schulz, Madurar hacia la infancia. En la pagina 429 nos da la clave de su escritura "el tema como siempre, sin importancia y dificil de narrar". Pues, no esperes a la pagina 429 para decirnoslo, avisanos en la 1.
Adan y Eva de Aarto Paasilina. Humor finlandes, no trasladable a estas latitudes. Si ellos se rien con esto, es que somos muy, pero que muy diferentes.

Pues eso es todo. 
Felices fiestas y buenas lecturas para el proximo año.

Santi:
Un año muy irregular en cuanto a lecturas: un verano inusualmente descansado en el que por fin pude leer hasta (casi) hartarme, y un resto del año usualmente ocupado en el que casi solo he (re)leído lo que me exigía mi trabajo. A pesar de ello, ha habido unas cuantas muy buenas lecturas, y otras más decepcionantes... Aquí va mi lista: 
 
Mejores novelas: Todo empieza con la sangre de Aixa de la Cruz, Limpia de Alia Trabucco Zerán, El acontecimiento de Annie Ernaux
Mejor 2x1: Literatura infantil de Alejandro Zambra y Linea nigra de  
Mejor cuento: "El ojo en la garganta", incluido en El buen mal de Samanta Schweblin
Mejor libro de poesía: Amor y pan de Paula Melchor 
Mejor ensayo: Lo que una ama de Miren Billelabeitia
Clásico recuperado: Tea rooms de Luisa Carnés
Clásico que no me convencióTodos los nombres de Saramago 
Decepción del año: La península de las casas vacías de David Uclés

miércoles, 16 de diciembre de 2020

ULAD: Lo mejor que nos dejaron leer en 2020

Hagamos como en el popular juego de mesa: a ver si conseguimos omitir ciertas palabras que van a definir el 2020. Pero primero, una escueta explicación del título de nuestra entrada. "Nos dejaron" se refiere a las circunstancias: a las generales y a las de cada uno. Porque nos afectó de formas distintas. Algunos leyeron como nunca y a otros lo que sucedía (perdón: lo que aún está sucediendo, en un presente continuo que se transforma en futuro condicional) les impedía concentrarse, les acaparaba la atención hasta situarse en un primer plano incómodo y fascinante. Pero "nos dejaron" también puede interpretarse de otra manera: cuando se han necesitado vías de escape, se ha podido ir a cortarse el pelo, pero no a ver una obra de teatro, se ha podido adquirir tabaco, pero no trastear estantes de libros en librerías o bibliotecas. Y, sin negar lo demagógico de estas afirmaciones, sí que esos hechos son representativos de la sociedad en que vivimos y de sus prioridades. La cultura, en la cola de espera. Aquí no podemos, no debemos estar de acuerdo.

 

Beatriz Garza

Libro/ autora del año: El quinto hijo de Doris Lessing

Lectura revelación: Lectura fácil de Cristina Morales

Relectura provechosa del año: El amante de Lady Chatterley de D.H. Lawrence

Lecturas "gallina de piel" del año: El color púrpura de Alice Walker y Las malas de Camila Sosa

Lectura sanadora del año: La ciudad de los arquitectos de Llàtzer Moix

Formato revelación: "miniensayo" o "minicrónica" como Un miércoles de enero de Bob Pop, Ofendiditos de Lucía Lijtmaer y Contarlo para no olvidar de Maruja Torres y Mónica G. Prieto

Buenos propósitos para el 2021: llegar cuerda al 2022

 

Carlos Andia

Mejor novela (2x1): Siglo XXEl gatopardo, de Giuseppe Tomasi di Lampedusa; Siglo XXICorazón giratorio, de Donal Ryan

Microrrelato: Obras completas (y otros cuentos), de Augusto Monterroso 

Clásico: Tiempos difíciles, de Charles Dickens 

Teatro (ex-aequo): Aquí no paga nadie, de Dario Fo, y Anillos para una dama, de Antonio Gala 

Ensayo histórico-político: La estirpe del camaleón, de Julio Gil Pecharromán  

Un tocho interesante, de toda la vidaLa democracia en América, de Alexis de Tocqueville

Un monstruo ingobernable (pero una lectura que nunca se olvidará): Finnegans Wake, de James Joyce

Libro de viajesEn las antípodas, de Bill Bryson

Relectura del añoEl templo del alba, de Yukio Mishima

Diario de guerra: El abrazo de los muertos, de José de Arteche (en enlace no sale bien)

Y dejamos para el final lo más flojito:

Libro de relatos: Ninguno convincente, o sea, premio desierto

Y ni con un palo: nada de David Foenkinos (pongo el enlace de Hacia la belleza por si alguien quiere saber por qué)

 

Francesc Bon

Otro año más bien desastroso: escarbando en el baúl de los grandes clásicos del siglo, tras comprobar demasiado a menudo que las grandes novedades me siguen dando disgustos y pereza a partes iguales. Es mi culpa, seguro. Bueno, casi seguro.

Propósitos de año nuevo: encontrar algún nuevo autor de ficción que me deje patidifuso (habiéndolo buscado previamente), aunque me veo probando otra vez con la obra de Philip Roth o William Faulkner, que me han dado grandes satisfacciones, de nuevo, y a lo mejor de eso se trata

Libro del año: Falso espejo, de Jia Tolentino (sin negar lo fresco y reciente de la sensación, una autora que no desperdicia palabrería en conceptos vacíos)

Tiempo desperdiciado: segundas oportunidades a quienes no lo merecen, como el plasta de Vilas o algunos que no merecen ser mencionados (Vilas sí, por prolongar su impostura)

Me lo imaginaba más grande: Exhalación, de Ted Chiang, al que encontré sobrevalorado.

Un poco hartito: de la literatura queer et al hacinándose en un rincón, refractaria a ser evaluada objetivamente.


Juan G. B.

Ensayo del año: El infinito en un junco, de Irene Vallejo.

Mejor novela histórica de Ciencia-Ficción: Proletkult, de Wu Ming.

Novela negra de fantasmas: La apariencia de las cosas, de Elizabeth Brundage.

Latinas Power: Ladrilleros, de Selva Almada; Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor; Las voladoras, de Mónica Ojeda.

Agradables sorpresas: La voz y la espada, de Vic Echegoyen y Matèria de Bretanya de Carmelina Sánchez-Cutillas.

Cierta decepción: El olor del bosque, de Hélène Gestern.

Aún no lo tengo claro: Nuestra parte de noche, de Mariana Enriquez, Desierto sonoro, de Valeria Luiselli; Noche y océano, de Raquel Taranilla.

Libro que no me atreví a reseñar: Apocalipsis, de Stephen King.

Leeré en 2021: Algo de José Luís Peixoto, si encuentro una buena traducción, que es difícil...


Koldo CF

RelecturasLos pasos perdidosLa marcha Radetzky o Nieve de primavera (3 libros imprescindibles).

Autoras rescatadas, ya sea para el público en general, como Sara Gallardo y sus magníficas Eisejuaz o Enero, o para mi en particular, como Svetlana Alexievich (no la había leído hasta este 2020) y el terrible Voces de Chernóbil

Novedades del año: Un debut, el de Ce Santiago con El mar indemostrable, y una novela "autobiográfica", el Porque ya no queda tiempo de Rafa Cervera

Año balcánico: Destacan Ismail Kadaré como "autor más leído este año" y la lectura de Un puente sobre el Drina de Ivo Andric.

Decepciones:  Tan malos que no merecieron ni reseña destroyer han sido "Sueños de trenes" de Denis Johnson y "Los cuadernos de Don Rigoberto" del amigo Vargas Llosa.


Marc Peig

Libro del año: «No digas nada», de Patrick Radden Keefe.

Ensayo políticosocial del año: «Como ser antirracista», de Ibram X. Kendi.

Librodenuncia del año:  «Sin más amigos que las montañas», de Behrouz Boochani.

Grandes debuts en narrativa: Xavier Mas Craviotto por «La mort lenta» y Carlota Gurt por «Cabalgar toda la noche».

Descubrimientos del año (autores): Saša Stanišić por «Los orígenes», Eduardo Lalo por «Simone»,  Claudia Rankine por «Ciudadana» e Ignacy Karpowicz por «Sońka».

Consagraciones del año: Eva Baltasar con «Boulder» y Han Kang con «Blanco».

Experimento exitoso del año: «El càstig», de Guillem Sala.

Caerán más libros de: Siri Hustvedt, Annie Ernaux, Mircea Cărtărescu, Stefan Zweig, Rebecca Solnit y Per Petterson.

Propósitos para el 2021: intentar evadirme de tanta novedad y volver a los clásicos (segundo intento). También hacer reseñas más breves ;-)


Montuenga

LO +

Ficción:

·       Una joya olvidada: La vagabunda de Sidonie-Gabrielle Colette.

·       Un clásico indiscutible: El color púrpura de Alice Walker.

·       Una maravilla más en la extensa obra de una autora excepcional (y cuyo premio Nobel la humanidad se va a perder por culpa de esos suecos imprevisibles): Qué fue de los Mulvaney de Joyce Carol Oates.

·    Un clásico revisitado (y convertido en thriller por obra de un maestro del género negro): Macbeth de Jo Nesbo.

·        La mejor novela histórica leída (y publicada) este año: Ni siquiera los muertos de Juan Gómez Bárcena.

·     La mejor primera novela que he leído en muchísimo tiempo: La vida verdadera de Adeline Dieudonné. (Aunque se trate de un texto intimista se lee como si fuera un thriller).

                                                                                                                                                No Ficción:

·       El mejor ensayo filosófico leído este año, riguroso, documentado y repleto de humanidad: La mujer molesta de Rosa María Rodríguez Magda. (Y con entrevista añadida).

·     Un ensayo científico muy adecuado para reflexionar sobre cómo hemos llegado hasta aquí: El cisne negro de Nassim Nicholas Taleb. (Hay sucesos que la ciencia puede prever y al ciudadano medio ni se nos pasa por la cabeza).

·     Un texto didáctico, elemental para según quién pero muy instructivo y necesario en los tiempos que corren: Querida Ijeawele de Chimamanda Ngozi Adichie. (Aunque dedicado a las jóvenes, lo deberían leer muchos/as adultos/as).

LO –

Ficción:

·       Sin comentarios: La hija de la española de Karina Sainz Borgo

·     El testamento, poco afortunado, de un clásico indiscutible del género negro (pero a él se le perdona todo): Km 123 de Andrea Camilleri

·       Una novela que aburre a las ovejas (en mi opinión, naturalmente): El verano sin hombres de Siri Hustvedt.


Oriol Vigil

-Mejor novela: Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez

-Otras novelas destacables (por citar sólo unas cuantas): Personajes desesperados, de Paula Fox, Tennessee, de Luis Gusmán, El quimérico inquilino, de Roland Topor, El nombre del mundo es bosque, de Ursula K. Le Guin, Bubu de Montparnasse, de Charles-Louis Phillipe, Ethan Frome, de Edith Wharton

-Mejores antologías: La condena, de Franz Kafka, El séptimo caballo, de Leonora Carrington, Acostarse con la reina y otras delicias, de Roland Topor

-Lo mejor en no ficción: La canción de las máquinas, de Sherwood Anderson, El mercado y la globalización, de José Luis Sampedro 

-Tochazos: Sexual Personae, de Camille Paglia, Los mandarines, de Simone de Beauvoir 

-Libros decepcionantes: El lado de la sombra, de Adolfo Bioy Casares, Barbazul, de Kurt Vonnegut, The Boys, de Garth Ennis y Darick Robertson, Reinas del abismo, de varias autoras

-Autores descubiertos: Isaac Asimov, Roland Topor, Mijaíl Bulgákov, Ursula K. Le Guin

-Empacho de: Literatura decimonónica, narrativa juvenil y fatalismo

 

Santi 

Dentro de lo poco que he conseguido leer este año, por falta de tiempo y de ánimo, afortunadamente ha habido algunas grandes lecturas que me han salvado el año:

  • Panza de burro de Andrea Abreu: creo que es para mí la lectura del año, por sorprendente y rompedor, este relato canario (muy canario) del proceso de crecimiento de dos niñas;
  • Basilisco de Jon Bilbao: esta no es una sorpresa, porque Jon Bilbao es un escritor consolidado, pero esta es probablemente su mejor obra. Y ni siquiera sé en qué género se clasifica;
  • Casas vacías de Brenda Navarro: una dura aproximación a la (no) maternidad, algo tremendista pero muy poderosa también.
  • La cresta de Ilión: un acierto más de la editorial Tránsito, esta reedición o revisión de un texto de la mexicana Cristina Rivera Garza sobre la identidad, los desaparecidos, el lenguaje....
  • El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes de Tatiana Ţîbuleac, una historia cruda y poética, otra aproximación diferente a la relación entre un hijo y su madre;
  • Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan: la madre francesa de la autoficción (el padre francés sería Carrére) ofrece un relato autobiográfico centrado en la relación de la autora con su madre

Otras lecturas interesantes (ya digo que este año no han sido muchas) incluyen géneros como la crónica (El peón de Paco Cerdá), la ciencia ficción nacional e internacional (36 de Nieves Delgado, Bionautas de Cristina Jurado o El apagón de Connie Willis, aunque esta última la dejé a medias), el cómic (Los puentes de Moscú de Zapico), y cómo no, algo de literatura portuguesa, como El retorno de Dulce Maria Cardoso o De la naturaleza de los dioses, del "inevitable" Lobo Antunes. También di mi opinión sobre el "fenómeno Sally Rooney", y me hizo especial ilusión reseñar la primera novela de una buena amiga, Penínsulas rotas de Magdalena López.

Hubo otras lecturas incompletas o que me gustaron menos, pero bastantes cosas malas ha tenido ya 2020 como para terminarlo recordando lecturas decepcionantes...

 


jueves, 25 de diciembre de 2014

ULAD: Nuestros libros del 2014

Un año más, aquí va la lista (las listas, mejor dicho) con las mejores y también las peores lecturas del año. Que no de los libros publicados este año, sino de los que nosotros hemos leído este año...

Santi:
Francesc Bon
  • Mi libro del año: El jilguero, de Donna Tartt, porque sus aciertos superan a sus errores.
  • Los outsiders: pocos, y discutidos, así que no juego esta ronda.
  • La gran decepción: que nadie se erige como alternativa a los grandes ausentes (por fallecidos o por poco activos). Esperando que algún autor cuaje y se haga un lugar entre los grandes, otro año.
  • Una esperanza para el año que viene: Que Javier Calvo empiece a tomarse a sí mismo en serio, que deje de traducir un ratito y se decida. Ya.
  • Una apuesta: tampoco tendremos novela de Houellebecq en 2015.¿O sí? De Franzen ya ni planteárselo.
  • Convendría irse fijando en: los movimientos de una Anagrama post-Herralde.
Jopelines, Francesc, sólo has nombrado un libro: pon tres más, aunque sea.
Va, juego la ronda de outsiders.
  • Mejor ensayo: Aquellos años del Boom, de Xavi Ayén
  • Fiasco: ¿Qué, pero qué narices pretendías con La espada de cincuenta años, Danielewski?
  • Prometo repetir: dos Eduardos, Halfon y Jordá. 
  • Un propósito para 2015: zamparme lo que vaya saliendo de la famosa hexalogía de Karl Ove Knausgard. 
  • Empieza a poner a prueba mi paciencia: La insistencia del mundo editorial (en conjunto) en recuperar la figura de DFW. Igual si lo hubieran hecho en vida. Igual.
  • And the Nobel goes to: Jonathan Franzen
Juan G. B.:
  • Mejor novela histórica: Manituana de Wu Ming
  • Mejor novela histórica-pero-que-no-se-puede-considerar-como-tal: El plantador de tabaco de John Barth
  • Mejor novela negra: La mirada del observador, de Marc Behn
  • Mejor biografía-que-no-es-sólo-tal: Arthur & George de Julian Barnes.
  • Mejor ensayo político, ensayo filosófico y realismo garbancero: La sociedad del espectáculo de Guy Debord.
  • Mayor decepción (hasta cierto punto): Los lanzallamas de Rachel Kushner.
  • Mejor sorpresa (hasta cierto punto, también): Claire de Witt y la ciudad de los muertos de Sara Gran.
Pedro:
  • Mejor libro publicado: El libro del desasosiego, de Pessoa. Es una reedición. Ganaría todos los años, me temo.
  • Mejor debut (o casi) de un autor español: El cielo de Lima, de Juan Gómez Bárcena.
  • Mejor thriller: Vestido de novia, de Pierre Lemaitre.
  • Mayor decepción: Canciones de amor a quemarropa de Nickolas Butler ex aequo con La espada de los cincuenta años de Danielewski.
  • Sorpresón en positivo: Los últimos, de Juan Carlos Márquez.
  • Mejor novela leída: Barba empapada de sangre, de Daniel Galera. Gracias a quien me la recomendó.

Montuenga:

¿Cuáles son vuestras listas de los mejores (y los peores) libros del año? Podéis dejarlas en  los comentarios, en Facebook o en Twitter.