martes, 23 de junio de 2026

Colaboración: Madona con abrigo de piel, de Sabahattin Ali

Idioma original: turco

Título original: Kürk Mantolu Madonna

Traducción: Rafael Carpintero Ortega

Año de publicación: 1943

Valoración: muy recomendable


Uno de esos ejemplos de novela corta casi perfecta (en línea con otras obras como Las batallas en el desierto, quizá sin llegar a su riqueza formal), de pocos personajes muy bien construidos y definidos con varias capas de complejidad que nos conducen a través de su tragedia personal a observar el drama colectivo del mundo abocado a la fractura en el que habitan. 

Es un tanto paradójico el éxito reciente entre la gente joven, de esta novela de un autor turco un tanto olvidado en comparación con otros compatriotas más prolíficos y galardonados como Orhan Pamuk. Por un lado, es una gran noticia que se lea con tal avidez la última novela de Ali 80 años después de su asesinato, pero a la vez me pregunto cuánto de este éxito se debe únicamente a la trágica historia de amor y a su simpleza superficial. Sin querer entrar mucho en juicios de valor me alegro profundamente de que esta novela llegara a mis manos y celebro su éxito como una manera de traer a la actualidad la figura de Ali, que vivió en sus carnes el desmantelamiento del Imperio Otomano y la creación de la nación turca. Como personaje de su tiempo Ali sufrió censuras, encarcelamiento y finalmente asesinato por ser punta de lanza de la libertad de expresión en un momento de fervores nacionalistas. Todo este contexto no es baladí, pues si bien su obra más conocida es esta “historia de amor corta”, entre las capas de esta pieza se intuyen todas estas vicisitudes y ahí la paradoja de que se vuelva un best-seller en base a su romance de anhelos trágicos y su sugerente título y se ignore todo lo demás.

¿Pero qué nos cuenta esta Madona con abrigo de piel? Sin ahondar mucho en la trama, la novela funciona a dos niveles, siendo el corazón de esta la historia vital de Raif Efendi, a la que el lector llega a modo de diario encontrado por el narrador; compañero de oficina del protagonista en el tiempo actual de la novela. Es a través de este diario que se conoce la infatuación de nuestro protagonista Raif con una obra de arte y posteriormente con su autora cuando vivía en el Berlín de entre guerras. 

El motor narrativo es la soledad de Raif en este Berlín, a la vez castigado por la posguerra, pero simultáneamente símbolo de lo elevado, lo europeo y del escapismo y libertad de los que carece en el restrictivo hogar familiar en Turquía. Raif es un personaje eminentemente solitario, que no encaja en su realidad social, que encuentra una vía de escape en la gran urbe, donde nadie lo conoce y donde además conecta con Maria, otra alma en pena, que comprende su soledad. Pero en una Europa fracturada llena de fronteras y almas en pena, encontrar a tu igual si bien es un júbilo pasajero, está abocado al desastre. Raif y Maria quieren escapar de las convenciones de su mundo, ansían una libertad que aún no está lista para ellos pues nacieron en el momento y lugar equivocados, pero aún así decidieron intentarlo y es en el fracaso de donde radica la belleza y el dolor de este relato.  A su vez el narrador en el primer nivel narrativo nos trae un precioso alegato a comprender y mirar al otro como un igual, a reconocer su mundo interior y a ofrecer una amistad pura sin juzgar.

En conclusión, lo más magistral de la obra de Ali, es trasladar al lector esa sensación de impotencia de los personajes ante los cambios que estaban fermentado en la Europa de los años 20 y 30. Aun así, siendo cierto que el contexto político juega un papel, es casi un bloqueo existencial el que les impide decidir sus destinos, pues a pesar de los muros invisibles que crea la Historia a su alrededor, algo detiene sus acciones, un pesimismo intangible, una desesperanza. Es esta indagación en la resignación vital donde la prosa sencilla y directa de Ali consigue emocionarme. Cuando los sueños se pierden queda el estoicismo y la soledad, la vida interior y las páginas de un diario donde esconderse uno mismo del mundo, una cárcel privada ante la incomprensión.

Firmado: Alberto Ibáñez


lunes, 22 de junio de 2026

Steven Johnson: Las buenas ideas

Idioma original: inglés

Título original: Where Good Ideas Come From

Año de publicación: 2010

Traducción: María Sierra

Valoración: muy interesante

Pues una lástima que llevemos más de una década sin que este escritor haya publicado más ensayos como este Las buenas ideas. Un misterio que debería desentrañar, aunque quizás el libro contenga las respuestas a este silencio de forma algo inquietante.

Este magnífico ejemplar va más allá de meras recomendaciones que siempre pueden ser subjetivas o incluso efímeras. Steven Johnson selecciona (lo cual no deja de ser un posicionamiento) una serie de conceptos que han permitido a la humanidad consolidar avances. Inequívocamente todas estas ideas acaban confluyendo en los aspectos que tienen que ver con tecnología, y la mayoría en aspectos científicos que hoy acaparan nuestro día a día, pero que partieron de una primera iniciativa (muchas veces colectiva, casi coral) que puso los cimientos, que sirvió de punto de partida.

Los conceptos que Johnson incluye en su texto tienen puntos en común que explican que todos los avances hayan experimentado colosales aceleraciones entre el siglo XX y el XXI. Johnson insiste mucho en la importancia de la colectividad, de la ebullición de elementos en convivencia, y como urbanita, me ha gustado que incida en la importancia de las ciudades como factor clave, en la coexistencia como detonador de las innovaciones, partiendo de la creatividad individual que se integra con otras y genera poderosas alianzas que hacen avanzar al colectivo. Aquí se habla sobre la evolución de las especies, sobre la imprenta, sobre Internet, sobre incubadoras, sobre Darwin y sobre Brian Eno, y Johnson sabe tejer un magma unificador, sabe aislar elementos comunes que identifican esos avances, sin descartar a veces la suerte o la casualidad, desde una óptica de un descabellado sentido común y un estilo narrativo que aúna lo abstracto o conceptual con aquello que al lector profano (pero curioso) puede parecer palpable y concreto. Importante, cuando se trata de divulgar, alejarse de los conceptos excesivamente complejos. Johnson lo consigue, y este libro es una maravilla.

Y ya puestos a divulgar, supongo que las ideas "grandes" podemos homologarlas con las buenas, ?no?




domingo, 21 de junio de 2026

Jérôme Ferrari:La isla

 Idioma original: francés

Traducción: Pablo Martín Sánchez

Año de publicación: 2026

Valoración: Recomendable


Jerome Ferrari fue profesor de filosofía en Córcega y sus padres son originarios de la isla, de ahí que esta isla mediterránea se convierta en un elemento central de sus obras. El escritor francés conoce de primera mano el impacto demoledor que tiene el turismo de masas sobre su adorada isla y realiza un inmisericorde análisis sociológico de un universo donde las tensiones humanas se radicalizan y la convivencia diaria se convierte en un ejercicio de supervivencia. Inevitablemente, se produce un choque entre los habitantes primigenios y las hordas invasoras de turistas que toman posesión de la isla, especialmente durante el verano. Ese enfrentamiento se convierte en el eje central sobre el que bascula La isla.

Desde las primeras páginas, Ferrari no duda en criticar la plaga turística que asola la isla que ama: "En contra de lo que cabría esperar, pues las personas sensatas habrían huido siempre en verano de la costa tórrida e insalubre, una locura colectiva había llevado a concentrar en las playas a masas cada vez más compactas de estúpidos extáticos que acudían a cultivar sus futuros melanomas embadurnándose con aceites de coco y cremas bronceadoras bajo el sol ardiente, a que les picaran los mosquitos y las avispas insaciables, a compartir sus miasmas y sus micosis en la templada infusión mediterránea, y encima dispuestos a pagar por ello".

Gran parte de ese litoral es propiedad de los Romani, una familia originaria de la isla y que con el paso de las generaciones, prácticamente por casualidad, se han convertido en prósperos terratenientes que se aprovechan esquilmando sin ningún tipo de miramientos a los turistas.  Precisamente el último descendiente de la saga, Alexandre, "un parásito lánguido, violento y perezoso, un ser irresponsable, mujeriego y sin escrúpulos como lo fueron todos sus ancestros", se convertirá en el protagonista de un desagradable incidente que pondrá sobre la mesa el frágil equilibrio de la convivencia en la isla.

Alexandre interpreta una pequeña burla de unos turistas en uno de sus restaurantes  como una afrenta al honor familiar y llevará a cabo una venganza desmedida.  Ferrari pone sobre la mesa el peso que el honor, la tradición y la familia tienen para los habitantes de la isla y lo contrapone con el aire despreocupado y festivo con que se manejan los turistas.

Para hacernos entender lo ineludible del incidente, el escritor francés se retrotrae en el tiempo y nos describe las andanzas, no muy edificantes, de varios antepasados de la familia Romani. A través de esas andanzas conoceremos el desarrollo de la isla y entenderemos la forma de pensar y actuar que guía los actos de los distintos miembros de la familia. De esa forma comprenderemos por qué nuestro protagonista se ve impulsado, casi por necesidad, a responder de manera tan agresiva una provocación casi insignificante. De alguna manera la violencia que dirigió las vidas de sus ancestros está inmersa en el ADN de Alexandre, cuya reacción desaforada excluye toda lógica.

Ferrari escribe con mucha elegancia. Son frases largas, pero directas, concisas y narrativamente cercanas al reportaje periodístico. Permite que la historia fluya sin interrupciones y ocasionalmente, a través de las reflexiones del profesor que narra la historia, indudablemente su alter ego, no duda en tomar partido y criticar desaforadamente los excesos del turismo de masas que, al fin y al cabo, es el desencadenante de la tragedia: "Exigieron comida de proximidad. Música de proximidad. Se empeñaron en que sus vacaciones tuvieran sentido...Me cuesta creer que al principio nos alegrásemos por ello. De haber sido más astutos los habríamos confinado a todos en la costa prohibiéndoles alejarse del mar y mantener con nosotros otras relaciones que no fueran comerciales o sexuales".

Parece que esta novela es el inicio de una trilogía conectada temáticamente. Desde luego, el inicio es prometedor.

sábado, 20 de junio de 2026

Iván A. Goncharov: Oblómov

Idioma original: ruso

Título original: Обломов

Año de publicación: 1858

Traducción: Lydia Kúper de Velasco

Valoración: Recomendable


Volvemos por un rato a los grandes novelones rusos del XIX, en este caso con una obra de importante éxito en su época, admirada por el mismísimo Tolstoi y que sin embargo parece algo olvidada en los cánones que normalmente manejamos en España. Una historia en realidad bastante sencilla pero que en manos de un representante de tan ilustre entorno literario adquiere relevancia y extensión respetable.

Historia sencilla, sí, pero que nos deja bastantes cosas memorables, y algunas sorprendentes.

Oblomovismo

Ilia Ilich Oblómov es un terrateniente que apenas conoce sus propias tierras y en realidad no se ocupa de nada en absoluto: es el rey de la procrastinación, tiene siempre unas cuantas cosas en mente, que invariablemente son proyectos que nunca se materializan, gestiones que no se llevan a cabo, mejoras que se diluyen entre siesta y siesta. Al parecer, él no fue siempre así, de manera que podríamos buscarle algunos diagnósticos relacionados con desórdenes psicológicos. Pero la verdad es que Oblómov tampoco sufre, es perfectamente consciente de su abulia, en realidad no le agrada pero tampoco tiene ninguna intención real de emprender otros caminos. Él mismo bautiza su estatus como oblomovismo, una forma de vivir de la que él es el paradigma.

En alguna parte he leído que la prosa de Goncharov carece de humor, pero no es cierto en absoluto. La vida de nuestro personaje, casi siempre inmóvil en su habitación, disputando con su desagradable mayordomo y recibiendo algunas visitas, ofrece momentos muy cómicos y una considerable agudeza en el retrato de personajes, como ese Alexeiev que no es alto ni bajo, ni amable ni antipático, ni generoso ni tacaño, ni divertido ni aburrido. Alguien que parece personificar la media nacional en todo, y que además nunca contradice a nadie.

Otra vez el alma rusa

De esto ya hemos hablado al referirnos a otras obras de la literatura rusa de la época. La actitud en extremo pasiva de Oblómov puede perfectamente verse como una metáfora de la sociedad rusa, de su conformismo o nihilismo. La imagen es de enorme belleza en uno de los primeros capítulos, cuando Goncharov evoca las inmensas planicies en las que, más allá del lento discurrir de las estaciones, no hay grandes fenómenos meteorológicos ni accidentes geográficos, todo resulta estable y predecible, y el mismo paisaje invita a mantenerse uno mismo en ese estado contemplativo, sometido voluntariamente a esa fatalidad, lo mismo los mujiks en sus izbas que su señor en San Petersburgo.

El efecto resulta más potente al oponer a Oblómov la figura de su amigo Shtolz, alemán, inquieto, viajero, encantado de vivir y experimentar, el contrapunto occidental a la postración y la inmovilidad.

Por qué no el amor

El relato deriva pronto en algo que se parece a un folletín. Surge un amor inesperado como la oportunidad para abrir los ojos a otro mundo y Oblómov, ciertamente encantado con la novedad, se ve ante el reto de salir de su burbuja y disfrutar de lo mejor de la vida. Como no podía ser de otra forma, el idilio se extiende por cientos de páginas en las que el exceso narrativo y la obsesión por el detalle pueden hacer la lectura algo pesada, pero todo está tan bien relatado que a cambio de un poco de paciencia tenemos siempre el dibujo perfecto de cada actitud, de los vaivenes y la permanente inestabilidad de una relación naciente, sometida además a dos fuerzas poderosas y que actúan como complementarias: la personalidad de Oblómov, a veces no tan insólita como puede parecer, y los prejuicios de una sociedad que da poco margen a la espontaneidad.

El cuadro está tan bien descrito que seguimos con interés la historia de este amor endeble, y el ritmo moroso de la narración aumenta la ansiedad por conocer en qué terminará el complicado romance.

Desconcierto

Esto que viene ya es una opinión muy personal y con algún grado de spoiler. No me gusta nada la parte final del libro, una especie de apéndice innecesario que no solo desconecta del tronco de la historia, sino que introduce elementos incluso diría que algo dolorosos. Podría ser que Goncharov se haya decidido a poner en primer plano y con toda crudeza lo injusta que es la vida con determinado tipo de personas, cómo aquellos que se suponían amigos, enamorados o benefactores no tienen escrúpulo en arrinconar al débil para alcanzar la felicidad. La honestidad y el buen corazón quedan siempre en el recuerdo, pero la vida la disfrutan otros. En todo caso, todo rezuma una especie de desprecio fatalista hacia Oblómov, y lo peor es que el autor no parece en absoluto consciente de la afrenta, como si su única preocupación fuese redondear el relato de una forma aceptable para el lector.

A pesar de todo, y ya termino, nuestro Ilia Ilich es sin duda uno de esos personajes singularísimos e inolvidables que nos deja la literatura, como Bartleby, Dorian Gray o Bernarda Alba, entre otros bastantes aunque no tan numerosos, figuras irrepetibles a quienes alguien fue capaz de dar vida y dejar para siempre en nuestra memoria. 


viernes, 19 de junio de 2026

Luis Guallar: Cara de Muerto

Idioma original: Español
Año de publicación: 2014
Recomendable: Está bien

La editorial Tyrannosaurus Books tenía una colección harto curiosa. Se llamaba Monsters Unleashed y pretendía trasladar al papel la experiencia de estar viendo una película "grindhouse" a través de novelas "pulp" donde aparecieran monstruos de la literatura de terror clásica recontextualizados en ambientes y desarrollos propios del cine "explotation".

Y vaya si Cara de Muerto logra esto con creces, al llevar a la criatura creada por el doctor Frankenstein al Texas del lejano Oeste, enfrentarlo a marshalls y criminales, hacerle llevar sombrero y enseñarle a manejar armas de fuego.

Así pues, Cara de Muerto es una novela que da lo que promete: mezcla de "western" y terror, múltiples referencias a los amantes del segundo género, abundantes dosis de acción trepidante, sangre caudalosa y humor desacomplejado, personajes simples pero carismáticos y una prosa sencilla pero efectiva. Si uno acude a ella con las expectativas  adecuadas, la disfrutará sobremanera.

Ciertamente, el conjunto podría pulirse un pelín. La prosa, aunque ya digo que sobradamente efectiva, es mejorable en determinados pasajes, pues acusa de algunas repeticiones intrusivas y abusa del adjetivo «castigado». En cuanto al argumento, si bien funciona a la perfección a la hora de entregar escenas sangrientas e hilarantes y lograr que cojamos cariño al elenco protagónico, presenta una revelación que, al menos a mi juicio, era demasiado previsible.

Sea como fuere, Cara de Muerto es una novela simpática, extravagante y desacomplejada que cumple con lo que promete. Poco más, pienso yo, podemos pedir los fans del género de terror a sus iteraciones lúdicas sin otra pretensión que entretener.

jueves, 18 de junio de 2026

Can Xue: La calle de los cinco aromas

Idioma original: Chino

Título original: 五香街

Traducción: Blás Piñero

Año de publicación: 2002

Valoración: Recomendable

Disclaimer: cometí el grave error de leer simultáneamente esta novela de Can Xue y una de Krasznahorkai. Ya no sé ni qué estoy leyendo.

Con saber las influencias de Can Xue se pueden dar una idea de por dónde va este libro: Kafka, Camus, Jung, Freud y mucha literatura clásica china que desconozco, pero a la que se hace alusión en las múltiples notas del traductor, principalmente relacionadas con el confucianismo y el budismo.

La novela es la anticipación de algo que nunca ocurre, una postergación insufrible, muy al estilo de Franz “Daddy Issues” Kafka, en un mundo lleno de simbolismos oníricos, paranoia colectiva y una atmósfera distópico-judeo-bolchevique que parece inventada por un burócrata con fiebre.

Sí, como ya se lo imaginan: es una novela confusa, que parece no avanzar. La trama es una espiral que oscila alrededor de la Señora X, una mujer que llega a la calle de los cinco aromas desde un lugar indeterminado para irrumpir en la indolencia del barrio. La Señora X se nos presenta como una mezcla de diferentes arquetipos de excepción: es la bruja, el súcubo, el flautista de Hamelin, el ángel del apocalipsis. Es una figura camaleónica, manipuladora, pero que al mismo tiempo parece habitar un plano paralelo desde donde mira hacia esta dimensión a través de un espejo, o de un microscopio.

Los habitantes de la calle, por su parte, reaccionan ante ella como una comunidad que descubre de pronto que tiene conciencia, pero no sabe qué hacer con ella. La observan, la juzgan, la desean, la temen, la convierten en mito, en amenaza, en chisme, en explicación universal de todo lo que no entienden. La Señora X solo necesita existir para que la gravedad a su alrededor se trastoque. Su presencia descompone el orden mediocre del lugar.

Lo más extraño es que la novela avanza precisamente porque nada se concreta. Cada página parece prometer una revelación definitiva, una escena central, un acontecimiento que por fin explique quién es la Señora X, qué quiere, qué representa, qué demonios está pasando en esa calle. Pero Can Xue no da su brazo a torcer. No es que no de respuestas, es que ni siquiera se llega a plantear una pregunta concreta. 

No es una novela amable. A ratos se siente como escuchar a varias personas discutir sobre un crimen que no ha ocurrido, o sobre un milagro que nadie vio, pero del que todos tienen una opinión moralmente superior. Algunas veces llega a ser irritante, como si Can Xue tuviera algo en contra de nosotros.

Y, sin embargo, hay algo hipnótico en todo esto. Llegué al final de la novela sin saber qué había pasado.

Si recomiendo La calle de los cinco aromas es precisamente por su extrañeza. Recomendada para quienes disfrutan de la literatura incómoda, alegórica, circular, paranoica y con personajes que parecen tener más inconsciente que personalidad.

Por último, como cereza del pastel, las notas del traductor nos ofrecen un panorama amplio sobre la cultura e historia China, principalmente durante el Maoísmo.

Les aconsejo leer este libro con una ópera de Philip Glass de fondo, solo para que la cuña apriete.

miércoles, 17 de junio de 2026

Myriam Hache: La belleza del desastre

Idioma original: Español 

Año de publicación: 2026

Valoración: Recomendable 

Esta es la novela de debut de Myriam Hache, joven autora nacida en Argentina y residente en España desde hace varios años. Y estos, que aparentemente son solo datos biográficos, son elementos clave para la novela porque La belleza del desastre tiene un claro componente generacional y porque la identidad personal (y su búsqueda) ocupan un lugar importante.

De entrada, La belleza del desastre es una road-movie medio apocalíptica en la que cuatro mujeres (Florencia, Jana, Rocío y Sara) viajan de Barcelona a Galicia huyendo de una nube tóxica que se aproxima a España. Digo de entrada porque el viaje no es solamente una huida de un peligro externo sino que tiene mucho de huida y/o búsqueda de uno mismo, de vía de refundación personal en un mundo convertido en fantasía transhumanista. Podemos, por tanto, poner tres referencias para ubicar la novela: Thelma y Louise, La carretera y En el camino.

Más allá de estas referencias, uno de los aspectos a mencionar de la novela es la elección de las dos narradoras, las primas Florencia y Jana, pintora aquella y escritora esta, que viajan (sí, más viajes) con las imágenes y la palabra a un pasado común que vuelve a repetirse, a un círculo desesperación - ilusión - fracaso - ansiedad del que se busca salir a través del amor, del sexo, de las drogas, facto de la fe y las flores azules, etc.

Y así los temas se abren porque esto, en realidad, no es una distopía ci-fi sino una novela de formación sobre pasados que se repiten, vidas no vividas, ilusiones traicionadas e intentos de redención. Sobre el miedo a ser uno mismo lejos de familia y orígenes, vaya.

Como aspectos más destacables de la novela hay que mencionar: 

  • La plasticidad de la prosa poética (algo hay del cine de David Lynch).
  • El manejo de los tiempos a la hora de dibujar el mapa de las relaciones interpersonales entre las 4 principales protagonistas.
  • El tratamiento del pasado como carga que se arrastra y de la que uno trata de deshacerse como buenamente puede.
  • La atmósfera, medio onírica pero firmemente anclada en la realidad.
En resumen, un novela que quizá no resulte especialmente novedosa en su premisa pero que sí resulta recomendable por su buen desarrollo posterior, tanto en lo meramente argumental como en lo referente a la psicología de los personajes, y por su potencia e impacto visual.