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sábado, 23 de agosto de 2025

Thomas Olde Heuvelt: HEX

Idioma original: neerlandés/inglés (*)

Título original: HEX

Año de publicación: 2013/2016

Traducción: Ana Isabel Sánchez (del inglés al español); Nancy Forest-Flier (del neerlandés al inglés).

Valoración: muy recomendable

Está ya bastante extendida la idea de que uno de las principales logros literarios de Stephen King, más allá de obras concretas, es la inserción de los elementos  propios del terror sobrenatural en ámbitos cotidianos, realistas, incluso costumbristas... (y pido perdón por el tópico de comenzar a reseñar cualquier novela de terror hablando del Rey, pero ya veréis como tiene su sentido). El caso de Black Spring, un pueblo a orillas del Hudson, en el estado de Nueva York, en el que se desarrolla la trama de HEX, va más allá: sus habitantes llevan trescientos cincuenta años conviviendo con lo sobrenatural, lo inexplicable y escalofriante, y no sólo integrándolo en su quehacer diario sino convirtiéndose, en cierto modo, en cómplices del mismo...

Porque resulta que en Black Spring vive una bruja, Katherine van Wyler... Bueno, vivir no es el verbo más adecuado, puesto que fue ejecutada hace 350 años, pero, aún así, encadenada y con los ojos y la boca cosidos, se dedica a pulular por el pueblo y a aparecerse incluso dentro de las casas, en momentos que bien pueden ser de lo más inoportunos, como cuando la gente está haciendo... ejem, cosas de adultos en el dormitorio, etc. Para controlar sus apariciones, así como para evitar que los forasteros que visiten la localidad se den cuenta de su presencia, se estableció el HEX, una oficina que vigila los movimientos de la bruja con cámaras instaladas por todas partes y avisos de una App creada ad hoc, así como se encarga del camuflaje de la bruja, la disuasión de los posibles nuevos residentes, etc. Porque el gran problema es que los habitantes de Black Spring no pueden huir de allí, como haría cualquiera con dos dedos de frente; Katherine -pese a que hay quien le llama "la abuelita"- es ante todo un ente maligno y vengativo que ha cubierto el pueblo con una maldición. Una entidad terrible y ominosa, aparentemente invulnerable, hasta que se topa con una fuerza aún más destructiva e imprevisible; un  grupo de adolescentes hastiados y gilipollas. A partir de aquí la cosa sólo puede ir a peor (aún).

Tenía yo muchas ganas de leer a Thomas Olde Heuvelt, una de las luminarias de la literatura terror actual, pero empecé por su siguiente novela, ECO, la historia de un alpinista poseído por una montaña maldita. Por lo que sea, esta novela se me hizo bola y la abandoné a las doscientas páginas, o así. De ahí que estuviera algo suspicaz cuando comencé con HEX, no fuera a pasarme lo mismo... y ya os digo que todo lo contrario: aparte del interés por su original premisa, la he devorado y me ha parecido una obra de gran calidad y que permite una serie de lecturas a diferentes niveles. Por supuesto, lo más evidente es su adscripción al género de terror y en este sentido la novela funciona perfectamente, suministrándonos todas una serie de momentos e imágenes truculentos y espeluznantes, así como otros de tensión e inquietud crecientes. El único reparo que se le puede poner es que la idea principal de la historia y su imagen, la de una bruja centenaria con ojos y boca cosidos que se te puede aparecer delante en cualquier momento, es tan potente y aterradora que, inevitablemente, el autor ha tenido que hacer ímprobos esfuerzos para que el resto de su obra esté a la altura, en términos terroríficos. No digo que no lo haya conseguido, pero lo que quedará en la memoria de cualquier lector, creo yo, es, ante todo,  la propia Katherine.

Por otro lado, no menos pavoroso es el comportamiento de la población de Black Spring, una comunidad que, además de tener -de forma un tanto tópica, pero posiblemente acertada- cierta tendencia a la hipocresía, la cobardía e incluso el fanatismo, se ve acorralada, hay que reconocerlo, entre la espada y la pared y cuando las circunstancias se ponen peludas no necesariamente reacciona de la mejor forma posible. Aparte de que la podemos considerar como una parábola del mundo occidental reaccionando de forma paranoica y restrictiva al terrorismo, la crisis económica o cualquier otro problema que cabe englobar dentro de la llamada "doctrina del shock", la comunidad de Black Spring nos remite, debido a esa maldición que les impide abandonar el pueblo, a otra de una novela aparecida, casualmente, el mismo año: la de La cúpula, de Stephen King (y pido disculpas de nuevo por mentar una vez más al Rey... aunque no es la única concomitancia o referencia a su obra que encontramos en HEX... De hecho, me atrevo a afirmar que la novela de Heuvelt es lo más parecido que se puede encontrar a los libros de King, sin que eso signifique, en absoluto, que nos encontramos ante una copia o un pastiche). Además, la novela nos puede hacer reflexionar sobre ciertas decisiones éticas, la responsabilidad y las decisiones de nuestros actos, así como si debe primar el bien común o el interés individual... Y no es una novela que nos dé una respuesta clara ni los personajes son totalmente positivos o tienen razón, frente a otros que no. Todo tienen sus razones... al menos mientras conservan la razón.

Una última capa, quizás algo más tenue o menos evidente: dado que hoy en día también está muy extendida la idea de que las brujas (las reales, quiero decir, o al menos las mujeres que fueron condenadas por brujería en siglos pasados) en realidad eran poco menos que protofeministas, víctimas, en todo caso del heteropatriarcado dominante y teniendo en cuenta que la mayoría de los personajes principales que aparecen en este libro son hombres (aunque esto tal vez sólo se deba a una tendencia propia de ete escritor, dado que lo mismo ocurre en Eco, al menos hasta donde yo leí), cabe darle a la novela la interpretación de que la bruja Katherine sería una representación simbólica, o incluso arquetípica, de lo femenino, mientras que los personajes masculinos encarnarían las diferentes actitudes -desde la represión y la reacción violenta hasta la negociación aparentemente comprensiva- del heteropatriarcado hacia la misma... ya os digo que no es una interpretación evidente y puede que hasta esté un poco traída por los pelos, pero lo que sí me parece, de manera clara, es que esta novela no es en absoluto misógina, como se le acusó, al parecer, cuando apareció  hace unos años... De hecho, yo diría todo lo contrario.  

En cualquier caso, se trata de una novela de terror original y solvente ( es decir, que da su miedito) y que os recomiendo tanto a los y las amantes de género como a quienes no lo soy tanto. Yo, por lo jenos, leyéndola me lo he pasado teta (teta de bruja, en este caso... y perdón por la broma, pero ya la entenderéis si leéis el libro). O mejor, me lo he pasado pipa, no sea que me llamen misoginia a mí... Fijaos que hasta me estoy planteando volver a intentarlo con ECO... Ya os contaré.

(*) Un apunte sobre el idioma original de esta novela: al parecer, se publicó una primera versión, en neerlandés y ambientada en los Países Bajos, pero cuando se vendieron los derechos para publicarla en lengua inglesa, el autor modificó ese primer texto para ambientar las historia en EE.UU. (por lo que sea, que nada tuvo que ver con razones comerciales, claro), utilizando para ello la traducción de Nancy Forest-Flier y su propia nueva redacción, directamente en inglés. Por lo visto, aparte de la ambientación lo que más cambió de la novela Thomas Olde Heuvelt  es el final.

domingo, 17 de agosto de 2025

Mary Gaitskill: Veronica

Idioma original: inglés

Título original:  Veronica

Año de publicación: 2005

Traducción: Javier Calvo

Valoración: bastante recomendable 

Quizás un día haya que abrir un debate sobre algo así como los plazos de caducidad de cierta narrativa, debate que, conforme nos acercamos a los tiempos presentes absolutamente (sí, en cierta parte del planeta) condicionados por al avasallador avance de la tecnología y su irreversible penetración en tiempo real en las vidas de la gente, se hace más y más perentorio. Y no me refiero a aberraciones como hacer una novela basada en diálogos de Whatsapp o los hasta ahora fallidos intentos de integrar fe literaria, creatividad y presencia masiva en redes sociales. Quizás es algo más sutil e incluso comporte cierta contradicción respecto a la vieja esencia literaria: la de transportarnos a otras situaciones, otras épocas, otros lugares. Podría aludir a algunas experiencias personales: leer las primeras novelas (por ejemplo, Less than zero) de Easton Ellis hoy me hace sentir algo extraño. Los excesos lisérgicos de las novelas de los 70 (que atraviesan desde Burroughs a Kerouac o Pynchon) hoy nos parecen de la Edad de Piedra.

Veronica es una novela notable, pero sus dos faros de referencia son por una parte el negocio de la moda y las modelos y por otra el terrible impacto del SIDA a finales del siglo pasado. No exactamente dos asuntos que hayan quedado atrás pero a los que la realidad ha aportado marcados matices, e igual que ya no estamos en los noventa en que las modelos de la época (las Crawford, Campbell, Christensen, Evangelista) se habían convertido en íconos pop en un mundo sobrecalentado de consumo, lujo y excesos, los avances de la medicina han aportado esperanza a los portadores del VIH. Dos décadas han obrado esos cambios y la perspectiva del momento de la novela ha cambiado de tal manera que cuesta asociarla incluso a algo posible. Alison nos narra su historia, la de una joven que asiste a su decadencia física, que se ha resignado a que su atractivo físico se ha desvanecido y, enmedio de un desordenado acceso a sus recuerdos, evoca su amistad con Veronica, evocación llena de confusión y ambigüedad y sin posibilidad de contraste, pues Veronica falleció por el SIDA y la propia Alison se encuentra gravemente enferma como consecuencia de las adicciones que mantuvo en su carrera como modelo. Es curioso que esa figura, el convaleciente o incluso agonizante que accede a un confuso flash-back de su trayectoria vital me recuerde tanto a una lectura reciente (Los abandonos) como al difícil Nocturno de Chile de Bolaño. 

Gaitskill reviste a Alison de una personalidad propia de esa época, haciéndola oscilar desde la extraña indiferenciaa de quienes se encuentran el mundo en la palma de la mano apenas en la veintena y el desencanto lógico tras una vida de excesos y vacuidad. Veronica, la amiga mayor y de extraña relación se convierte en una especie de reflejo desenfocado. Hasta cierto punto, una puesta en largo de cualquiera de los protagonistas de sus relatos casi marginales de Mal comportamiento, una especie de precuela de esta novela que desprende una tenue pero persistente desazón. 

Más reseñas de Mary Gaitskill aquí

viernes, 8 de agosto de 2025

Patrick Radden Keefe: Cabeza de serpiente

Idioma original: inglés

Título original: The Snakehead

Año de publicación: 2009

Traducción: Eduardo Iriarte

Valoración: bastante recomendable

Otra obra de Radden Keefe que se recupera oportunamente y se traduce, vista la repercusión de algunas de ellas (especialmente No digas nada, que ha contado con el inestimable apoyo de un trasvase a la pantalla) y he de reconocer que la cronología se me hace un poco liosa en este proceso, aunque no sé si eso es un detalle crucial, dado el apego del autor a su estilo, pero este, en realidad, sería su segundo libro, anterior por tanto, a sus obras de más repercusión, pero obvio eslabón de una cadena en la que Radden Keefe, un poco al estilo del tan cacareado true crime audiovisual, parece estar definiendo un género propio, nada en contra, aunque siempre saldrá algún purista que le recrimine el no estar creando algo nuevo o, llegado cierto extremo, que sus libros puedan ser sustituibles por búsquedas exhaustivas en aplicaciones de AI que lleguen a compilar y resumir todo lo habido y por haber sobre un tema concreto y le apliquen un cierto criterio literario y una dosificación del suspense. Que sepáis, por cierto, que estamos muy cerca de todo eso.

Cabeza de serpiente es una lectura perfecta para ese determinado momento en que, por ejemplo, un lector de ficción necesita una cierta desconexión de tramas, de argumentos que hay que seguir y cuyos momentos clave hay que retener. No digo que sea la clásica lectura ligera, la de las plácidas hamacas de la playa. Pero todos los libros de Radden Keefe podrían encajar en ese perfil. Como sentarse ante una pantalla a ver reportajes bien pertrechados, no siempre de cuestiones que responden a una rabiosa actualidad o a un tema que levante pasiones, pero que al final acaban despertando tu interés, e incluso podríamos aludir a una cierta coartada social, por cuanto las víctimas de los criminales suelen ser gente normal: las víctimas pueden ser pacientes que buscan que su dolor se mitigue o pueden ser ciudadanos de Fujian a quienes se les promete un futuro mejor.

Aquí nos vamos atrás en el tiempo y el acontecimiento central es el fallecimiento de ciudadanos chinos por el hundimiento de un buque carguero, en 1993, en el que viajaban ilegalmente desde China a EEUU. Cómo ese hecho permite seguir y comprobar cómo actuaban las tramas mafiosas (ya tardaba en salir la palabra) ocultas detrás de humildes comercios, cómo,  aunque no se trate de casos de violencia extrema - apenas algunos ajustes de cuentas en operaciones calculadas, lo justo para no llamar la atención más de lo necesario -,  cómo operan las organizaciones. En este caso, la liderada por la Hermana Ping, que desde la apariencia de comercios modestos y anónimos ubicados en Chinatown, construyó, ganándose además el respeto de su comunidad que la veía como la persona de referencia cuando se necesitaba ayuda, una trama criminal (y por tanto, muy lucrativa, aquí el binomio mayor riesgo= mayor rentabilidad funciona a pleno rendimiento) que expandió sus tentáculos y se arraigó en la comunidad china del barrio neoyorquino, tejida de forma minuciosa e inteligente - testaferros, empleo de abogados de suculentas minutas para generar la maraña legal que impedía actuar de forma eficaz a los desorganizados organismos oficiales encargados de controlar tanto flujos migratorios como criminalidad. Criminales de un perfil más marcado por su discreta astucia que por su crueldad, vistos con benevolencia por su comunidad y, por lo tanto, casi impenetrables en su organigrama, en su jerarquía, en sus modus operandi. 

Más libros de Radden Keefe reseñados en ULAD, aquí

lunes, 28 de julio de 2025

Zoom: "No mires ahora", de Daphne du Maurier


Idioma original: 
inglés
Tìtulo original: Don't look now
Traductor: Miguel Sanz Jiménez 
Año de publicación: 1971  
Valoración: recomendable
 
Sabe bien escribir un "zoom" después de tanto tiempo. Para los más jóvenes que no lo recuerden, en este blog llam(áb)amos "zoom" a entradas que se enfocan en un texto breve, más breve que un libro: un cuento, un poema, un fragmento. En este caso, aunque podría haber esperado a leer todo el volumen de cuentos editado, con el cuidado de siempre, por La Biblioteca de Carfax, he preferido reseñar solo este cuento, porque tiene entidad independiente (de hecho fue adaptado al cine en 1973), y también, en fin, porque soy un perezoso y no sé cuándo voy a tener tiempo de leer el resto de los cuentos del libro.
 
Sobre la autora de "No mires ahora" no hace falta decir mucho: es la famosísima autora de novelas como RebeccaMi prima Rachel o Jamaica Inn, o cuentos como "Los pájaros" o este que nos ocupa, varias de ellas adaptadas al cine por el igualmente famosísimo Alfred Hitchcock. Varias de estas obras se sitúan de forma más o menos explícita en el género gótico, como es el caso del cuento que nos ocupa, publicado originalmente en 1971, en el volumen Not After Midnight, and other stories. [Aclaro, por cierto, que los cuentos incluidos en el volumen de La Biblioteca de Carfax no corresponden con los de Not After Midnight].
  
En cuanto a "No mires ahora", es un relato fantástico (quiero decir, del género fantástico, aunque también sea fantástico en el sentido de decir que es muy bueno) centrado en un joven matrimonio, John y Laura, que viajan a Venecia para intentar distraerse y superar el luto por la muerte reciente de su hija Christine. Una vez en Venecia, comenzarán a encontrarse una y otra vez con una pareja de ancianitas, sobre cuyas honestas intenciones John tiene muchas sospechas. Esta persistencia de la figura de las ancianas, unida a la memoria de la hija fallecida, y al ambiente siempre misterioso de Venecia, van creando una atmósfera opresiva y amenazadora que se cierne sobre los protagonistas.
 
Esta creación de un ambiente de cuento de terror, a través de la inclusión de diferentes pistas o sugerencias de amenaza sobrenatural (algunas de las cuales no dejan de ser McGuffins, como los utilizados por, una vez más, Hitchcock) es sin duda lo más logrado del relato. Hasta prácticamente el final del cuento, el texto transita en esa zona que Todorov consideraba más propia de lo fantástico: en la indefinición sobre el carácter natural o sobrenatural de los acontecimientos narrados. Al compartir el punto de vista con el marido, el lector oscila entre pensar que todo se trata de un conjunto de extrañas casualidades, o quizás de una tentativa de estafa por parte de las viejecitas, o pensar que de hecho hay fuerzas extrañas, y quizás malévolas, que están operando en su contra.
 
Si estos (la creación de la atmósfera y el uso del punto de vista) son los puntos fuertes del cuento, hay otros que creo que funcionan peor. La historia en sí, es decir, lo que queda cuando retiras las técnicas anteriormente mencionadas, no tiene demasiada chicha y es algo rebuscada, con muchas pistas y caminos que, como decía antes, a veces resultan un poco tramposos. Por otra parte, y de esto no tiene exactamente la culpa Daphne du Maurier, hay algunas representaciones y bromas sobre determinados grupos de personas (como los "travestis" o los hermafroditas, entre otros) que en 1971 podían sonar bien o pasar desapercibidas, pero que hoy resultan algo cringe.
 
Estamos, por lo tanto, ante un clásico del género de terror, de una autora clásica del género de terror, quizás con sus imperfecciones, pero que sin duda puede enseñar mucho a cualquier escritor que pretenda aprender a escribir un cuento de este tipo.
Aspectos que han quedado algo trasnochados


También de Daphne du Maurier en ULAD: Aquí

domingo, 13 de julio de 2025

John Steinbeck: El invierno de mi desazón

Idioma original: Inglés
Título original: The winter of our discontent
Traducción: Miguel Martínez-Lage
Año de publicación: 1961
Valoración: Recomendable

Now is the winter of our discontent
Made glorious summer by this sun of York;
And all the clouds that lour'd upon our house
In the deep bosom of the ocean buried.

El invierno de mi desazón es el shakesperiano título de la que fue la última novela del estadounidense John Steinbeck, Nobel de Literatura en el año 1962. Una buena novela, sin duda alguna, aunque algo lejos de obras como Las uvas de la ira, Los vagabundos de la cosecha, De ratones y hombres o  Al este del Edén. Esto se debe, en mi opinión, a que El invierno de mi desazón carece de la fuerza y del toque casi épico de las anteriores, en parte a causa de que el protagonismo de la novela recae sobre un personaje más terrenal.

Recapitulemos. Ethan Allen Hawley, "abnegado" marido y padre de dos "simpáticos" adolescentes, es el protagonista casi absoluto de esta novela. Se trata de un hombre que desciende de una de las grandes familias de New Baytown, una familia de pioneros y acaudalados armadores, entre otras cosas, a los que diversas circunstancias llevan a perder buena parte de su fortuna, lo que hace que nos encontremos a un Ethan que en la actualidad trabaja como dependiente en la que fue su propia tienda. Para más inri, ¡la tienda es ahora propiedad de un italiano!

Como podréis imaginar, todo esto es algo que ni Ethan ni su familia llevan demasiado bien. Por suerte (o no), a Ethan se le presenta la ocasión de progresar de una forma no demasiado honrada, lo que le convertirá en una suerte de Raskolnikov moderno, lleno de dudas, dilemas y remordimientos provocados por las presiones que recibe, en un sentido o en otro, por parte de familia y amigos. 

Así, Steinbeck construye toda la novela en base a personajes y situaciones u opciones contrapuestas. Algunos ejemplos: la esposa de Hawley (Mary) y la amiga de esta (Margie), los viejos y los nuevos amigos, los nuevos ricos y las familias de siempre venidas a menos, los valores tradicionales y los nuevos "valores", etc. Unos y otros tironean de un Hawley que se verá enfrentado a la necesidad de tomar decisiones. 

En su conjunto, El invierno de la desazón es un dura crítica a los valores de la sociedad estadounidense. La acción transcurre entre los días de Pascua, días de recogimiento y de exaltación de valores como el sacrificio o la redención, y el 4 de julio, fiesta nacional y día de glorificación de los "valores americanos", pero los personajes que protagonizan la novela se pasan unos valores y otros por el Arco del Triunfo. Para colmo, la novela llega a su clímax, aparentemente bastante contrario a los "valores americanos", el día 4 de julio.

Además de lo anterior, y pese a que el individualismo parezca uno más de esos "valores americanos", quisiera destacar la importancia que concede Steinbeck a este "valor". La inmensa mayoría de los personajes, pese a ser miembros respetados de la comunidad, viven en soledad. Y aquellos que no viven en soledad apenas son capaces de reconocer la capa exterior de sus seres más cercanos. Por momentos, incluso, son incapaces de conocerse a sí mismos.

Resumiendo, y como decía al comienzo de la reseña, quizá esta no sea la mejor novela de John Steinbeck, quizá nos parezca algo "light" comparada con otras obras del autor, pero es una novela plenamente vigente en la actualidad, sólida, bien construida y absolutamente disfrutable y recomendable. 

Unos cuantos libros de John Steinbeck en ULAD AQUÍ

martes, 8 de julio de 2025

Catherine Lacey: Altar

 Idioma original: inglés

Título original: Pew

Año de publicación: 2020

Traducción: Núria Molines

Valoración: bastante recomendable

Decidí, a raíz de mi anterior reseña de Catherine Lacey, indagar en la obra de la autora estadounidense. Cosa aparentemente sencilla, es una autora joven y ha publicado sólo cuatro novelas, que reseñaré en un orden cronológicamente inverso a su publicación, veré si se aprecia una progresión, ya que la escena literaria norteamericana suele responder a estallidos iniciales que, en demasiadas ocasiones, la lista es extensa ya, no suelen cuajar en carreras continuas, regulares, coherentes; cualidades éstas que quizás  en estos tiempos no son necesariamente la panacea, pero ciñéndonos a los patrones clásicos, suele funcionar así: algunas novelas de tanteo hasta que se define estilo, consolidación, obras de madurez.

Biografía de X encajaría en este grupo. Novela de temática y estructura ambiciosa, muy bien acogida. Altar, en este sentido, es una obra que tiene poco en común pues es una novela mucho más introspectiva. Altar es el nombre que recibe una persona, no llegaremos a conocer ni su género en toda la novela, y su nombre es el que se le da cuando se la encuentra durmiendo cerca del altar de una iglesia a la que ha ido a refugiarse. La de un pueblo del sur de Estados Unidos, en un momento que no acabamos de identificar. La pequeña comunidad actúa de una manera hospitalaria, y Altar va siendo acogida en diversos hogares, entiende lo que se le dice pero no habla, no da indicio alguno sobre su pasado, sobre cómo ha llegado allí, a pesar de la insistencia de quienes le prestan cobijo, muestra una actitud pasiva y tenaz, incluso rehusando una pretendida revisión médica con la intención de comprobar su estado de salud. Altar es persistente en esa actitud, pero la comunidad empieza a no aceptar su actitud esquiva, su ensimismaniento, empiezan a urdir teorías sobre su pasado y la actitud hospitalaria pasa a tener matices, a acusar fisuras.

Altar funciona, obviamente, como  una parábola, y tiene no pocos equivalentes audiovisuales, aunque a mí me ha recordado bastante, en su desarrollo, en su intriga reptílica, a Dogville, el clásico de Lars Von Trier, una de esas que yo llamo películas cabronas en el sentido de que revelan, a un nivel casi faulkneriano, la larva de maldad que anida a veces escondida tras la aparente bondad, el inevitable rechazo a lo que no se amolda a lo establecido. Creo que la pura elección del perfil del personaje, de edad y género inciertos, está hecha con una pura intención de universalizar la narración y hacerla adaptable a muchas situaciones, cuestión que entraña asumir cierto riesgo, por cuanto la historia que se nos relata, aunque su ubicación temporal no se identifica, posee arraigos contemporáneos, diría que lamentablemente, por el señalamiento del diferente a nosotros por su mera diferencia, aunque esta sea inocua y pasiva. Altar pasa de familia en familia y apenas intercambia unas palabras con otro personaje que ha sufrido circunstancias parecidas a las suyas, no causa más problemas má allá de su actitud hosca y esquiva, no es violenta, no es molesta, parece solo pendiente de que su presencia sea anónima y no tenga impacto. 

domingo, 6 de julio de 2025

Spike Milligan: Mala pinta

Idioma original: inglés

Título original: Puckoon

Año de publicación: 1963

Traducción: Julia Osuna

Valoración: entre recomendable y está bien

En la irladérrima localidad de Puckoon, que por su pintoresquismo, mayor aún que el de Innisfree, habría hecho las delicias de John Ford, el advenimiento de la República de Irlanda resultó un acontecimiento gozoso, por razones obvias, a la par que perturbador, pues los miembros del comité encargado de trazar la frontera entre la nueva república y el Reino Unido, hartos ya de no llegar a un acuerdo y deseosos de irse al pub, decidieron tirar por la calle de enmedio, que casualmente pasaba por el citado pueblo de Puckoon y, sobre todo, por algunos de sus lugares más emblemáticos , como el pub local -que quedó dividido entre el territorio irlandés, mayoritario pero con los precios de las bebidas alcohólicas más altos y un rincón británico, más barato y, por lo que sea, más concurrido- o el cementerio, que quedó en el territorio de Su Graciosa Majestad, con el consiguiente trastorno para los vivos y aun los muertos irlandeses.

¿Me ha salido un parrafito más bien largo y algo abarrocado, verdad?, Bueno, pero es que cierto abarrocamiento, por no decir una afectación forzada, es precisamente el estilo predominante en la novela, trufado tanto con expresiones que imitan el habla popular, como con  sorprendentes hallazgos que podríamos considerar poéticos ..  además de un recurso "metaliterario" (quizás sea excesivo utilizar este término), con alguna que otra ruptura de la "cuarta pared", por decirlo así. Todo ello, de forma paradójica (o no), al servicio de una historia evidentemente humorística que, sin renunciar en ningún a la ironía, tiende al absurdo, la astracanada y el slapstick literario... Así, nos podemos encontrar desde difuntos que deben sacarse el pasaporte para poder ser enterrados o contrabando de ataúdes hasta verdaderos  cataclismos en los que se ven envueltos miembros del IRA vestidos de romanos, militares británicos retirados y tropas de granujientos boy-scouts. Por no hablar de cierta pantera negra, claro...

Spike Milligan fue un humorista indo-anglo-irlandés -lo de "indo" es porque nació en la India, hijo de un oficial del Ejército británico, cuyo recuerdo, por cierto da lugar a unas hermosas páginas de este libro-, muy popular en los años 60, al parecer (lo digo porque yo no lo conocía), colega de Peter Sellers -de hecho, hay momentos catastróficos en esta novela que parecen sacados de El guateque... O viceversa- y maestro, según decían ellos, de los mismísimos Monty Python, nada menos. Me creo que, como dice su nota biográfica, fuera una de las grandes figuras del, por otro lado, muy concurrido humor británico porque está novela está plagada de personajes peculiares, momentos hilarantes e incluso crítica social. Quizás su único problema es que el autor se recrea tanto en la descripción de esos personajes peculiares y de los momentos hilarantes que la crítica social y, más aún, la propia trama de la novela quedan un tanto deslucidas... Pero vaya, al menos las risas están aseguradas, lo que, tal y como están las cosas del mundo (y tal y como estaban cuando apareció el libro, hace más de sesenta años), ya me parece bastante.

miércoles, 2 de julio de 2025

Grace Ellis & Hannah Templer: De otro planeta

Idioma original: inglés

Título original: Flung out of Space

Año de publicación: 2022

Traducción: Esther Cruz Santaella

Valoración: recomendable y, sobre todo, para fans

Una vez más, resulta aconsejable acudir  al subtítulo de este libro para enterarnos de qué va... Pues bien, dice así: Las indecentes aventuras de Patricia Highsmith. En realidad, con esto ya sería suficiente para dar por hecha la reseña o al menos, dos tercios de la misma. El resto sería dar mi parecer ("me ha gustado mucho, bla, bla, bla"), aconsejar su lectura ("no os lo perdáis y menos aún quienes seáis fans de esta escritora, bla bla bla"), cobrar mi suculentos honorarios y pa' casa... Pero vaya, uno es un profesional prestigioso del mundo de las reseñas y vosotros/as os merecéis algo un poco más elaborado y además, si no, me echan de este chollo, así que aquí va la de esta ¿biografía ficcionada gráfica? ¿Ficción biográfica gráfica? ¿Lo que sea, pero gráfica? Bueno, da igual la taxonomía que apliquemos a esta obra; el caso es que se trata de una recreación de la época juvenil de la gran escritora Patricia Highsmith, justo en el momento previo -meses, en verdad- a que comenzara a publicar novelas, cuando se dedicaba, para su desespero, a escribir guiones para cómics, algo que le resultaba bastante degradante -y muy gracioso a las autoras de este otro cómic, puesto que insisten bastante en ello-, mientras se dedicaba a crear sus primeras obras literarias de enjundia: las novelas Extraños en un tren y Carol (que primero se llamaba así, luego se publicó como El precio de la sal, firmada con un pseudónimo, y en 1989 volvió a ser Carol, ya con la autoría declarada de Highsmith). Momentos complicados para esta escritora, en primer lugar por las cuitas propias de cualquier escritor o escritora que trata de publicar su primer libro (a no ser que sea algún presentador/a de televisión, influencer, tiktoker o cualquier otra gansada por el estilo), pero también -al menos es sobre lo que las autoras de este cómi... novel... biografía gráfica o lo que sea, hacen mayor hincapié- por su lesbianismo galopante, que no sólo se ve obligada a disimular -tampoco mucho-, sino que le crea un fuerte sentimiento de culpa y le impulsa a buscar ayuda psicológica e incluso a seguir lo que hoy llamamos "terapias de conversión". Esta situación nos puede parecer hoy un despropósito (y con razón) a las personas de bien, pero recordemos que la historia está ambientada a finales de los años 40 del pasado siglo, por más que sea en Nueva York, una gran ciudad donde era esperable encontrar un poco más de tolerancia. Aún así, la homosexualidad era considerada una enfermedad que debía ser tratada por psicólogos y terapeutas, algo a lo que incluso una personalidad tan indómita como la de Patricia Highsmith no pudo resistirse. 

Este libro se centra en gran medida en esta circunstancia de la vida de Highsmith no sólo por el "interés humano" que pueda tener, sino porque El precio de la sal/Carol se convirtió en una novela emblemática para el colectivo homosexual LGTBIQ+, al menos en EE.UU. y, por motivos que se me escapan, para su autora suponía la continuación natural de Extraños en un tren, novela que, por cierto, le supuso un éxito no menor, con adaptación cinematográfica dirigida por Hitchcock, etc. A partir de estas dos primeras novelas, la carrera y la vida de Patricia Highsmith cambiaría para siempre, permitiéndole su éxito dejar el mundo de los cómics -atención, por cierto, a la aparición de un joven Stan Lee- que tanto aborrecía. Ahora bien, que nadie piense que estamos ante una suerte de ficción hagiográfica sobre una de los iconos del colectivo LG+ o algo así. Para nada, puesto que las autoras de este libro no han pretendido en ningún momento ocultar los "defectillos" de su protagonista; a saber: un borderío bastante acentuado -esto era previsible, dada su fama de arisca- y, peor aún, arraigados prejuicios contra ciertas etnias o religiones -básicamente los judíos-; la razón para ello no se explica, pero recordemos que esta escritora fue criada por su abuela en la Texas de los años 30, que sospecho no era el mejor lugar para quien no fuera blanco, anglosajón y protestante... Precisamente, en la nota preliminar a la novela gráfica (vamos a llamarla así) la guionista de la misma, Grace Ellis incluye estas palabras al respecto:

"La historia de la humanidad está llena de seres humanos complicados y destructivos. Creo que es importante que no olvidemos eso. No todas las figuras influyentes o relevantes merecen que se las ponga en un pedestal, lo que incluye a mujeres y personas LGBTQ. Las hagiografías simplificadas tienen sus objetivos, pero considero que, en última instancia, nos hacen un flaco favor al mostrar a personas reales reducidas a simples héroes y villanos, cuando la verdad casi siempre es más rica y compleja (...)"

No puedo estar más de acuerdo, aunque también cabe preguntarse qué ocurre para que la autora de un libro sobre otra escritora real, en este caso, tenga que incluir esta nota a modo de prólogo para evitar herir susceptibilidades y, en última instancia, poner la venda antes que la herida, por si las moscas... No sé, casi se diría que el público lector (por no hablar del público televidente o usuario de las redes sociales) no está formado por adultos conscientes de la complejidad del mundo, de la variedad de personalidades y comportamientos humanos y de las interacciones entre las personas, sino por pre-púberes incapaces de entender las cosas de forma no binaria: bueno/malo; me gusta/no me gusta; salvación/condenación eterna en los fuegos del Infierno (lo digo por decir, ¿eh?, que ya sé que no es así y todos nosotros nos movemos en la sutileza, ambigüedad y tolerancia como peces en el agua).

Por apuntar alguna cosa sobre el aspecto gráfico del libro, el trabajo de Hannah Templer me parece magnífico, desde el planteamiento de cada página y el uso de una gran diversidad de planos -por cierto, muy eficaz e inteligente el recurso a repetir las viñetas finales de algunas páginas en la siguiente, para enfatizar el efecto que se quiere transmitir... además de ahorrarle algo de trabajo a la dibujante-, hasta el estupendo trazo, claro a la par que expresivo y detallista. Además de al cómic clásico norteamericano (el de superhéroes, por entendernos), a mí, que ya soy un señoro machirulo de ésos, me ha recordado al de dibujantes franceses e italianos de los 80-90, como Vittorio Giardino e incluso, cuando se trata de mujeres, a... ejem, Milo Manara. Pero no, debo de estar equivocado... ¿Cómo va a ser un referente para una historia donde la protagonista se acuesta con un buen número de macizas gentiles congéneres a lo largo de la misma (perdón por el spoiler, si es que lo es) un tío que las dibujaba de maravilla, para solaz de los salidos de media Europa? Y que conste que yo sólo leía sus cómics por los guiones...

Un montón de títulos de (que no sobre) doña Patricia Highsmith reseñados: aquí

viernes, 27 de junio de 2025

Benjamin Markovits:El resto de nuestras vidas

Idioma original: Inglés 
Título original: The rest of our lives
Año de publicación: 2025
Traducción: Juan Nadalini
Valoración: Bastante recomendable 

Microrreseña express:
El resto de nuestras vidas es una muy buena novela sobre el amor y el desgaste de las relaciones de pareja. ¡Leedla!

Versión extendida: 
Plenamente entroncada en la tradición estadounidense de "novela en la que el viaje ocupa un lugar fundamental" (Las uvas de la ira, En el camino, etc), El resto de nuestras vidas es una agridulce reflexión sobre la puta vida y el desgaste que esta conlleva, sobre decisiones que condicionan presentes y futuros, sobre oportunidades perdidas, malgastadas o desaprovechadas, etc.

El argumento podríamos resumirlo en que Amy cometió una infidelidad hace 12 años, momento en el cual Tom decidió no separarse hasta que su hija pequeña cumpliera 18 años y marchara a la Universidad. Ese momento ha llegado y Tom emprende viaje con su hija de Boston a Pittsburgh.

Así, el viaje funciona en la como metáfora de la vida, como forma de "huida" a través de la cual rememorar y replantearse la propia existencia, como camino de autoexploración y posible redención.

Y pese a que el viaje continúa y que Tom acaba cruzando el país de Este a Oeste, el paisaje apenas tiene protagonismo. No hay, por tanto, una mística de los espacios abiertos o un "elogio de la libertad individual". El viaje es, eminentemente, interior y temporal, hacia un pasado que no volverá y que nos ha traído hasta aquí, hasta un presente que tal vez no era en que soñamos en su momento.

Si por algo me parece que destaca esta novela de Benjamin Markovits es por:
  • cómo refleja el desgaste que conlleva la madurez (y no solo a nivel sentimental, sino que se extiende a distintos ámbitos de la vida).
  • su análisis de la relaciones familiares y de las dinámicas de poder que se establecen en ellas.
  • la utilización de los diálogos.
  • el tratamiento que da a algo que ocurre al final de la novela. Tuve la mala suerte de pasar por lo mismo y me veo absolutamente reflejado en esas páginas (no entro en detalles por no destripar nada).
  • la profunda sensación de tristeza y esperanza que me transmite. Emoción y sensibilidad, pero bien llevadas.
En el lado menos positivo tengo que mencionar lo siguiente:
  • ¿por qué carajo un porcentaje tan alto de los protagonistas de estas novelas son profesores universitarios? Ya sé que esto, pero se, no es bueno ni malo, pero me "carga".
  • alguna trama secundaria algo endeble (la parte laboral, sobre todo). Sé que permite y guía el viaje, pero tengo la sensación de que desentona con el resto de la novela.
  • la alargada sombra del Stoner de John Williams (tb veo algo del gran Stephen Dixon por ahí).
En resumen, y pese a estas pequeñas pegas, una sorpresa más que agradable de un autor absolutamente desconocido para mí y del que espero, de verdad, tener más noticias en el futuro. A ser posible, sin tardar demasiado!

lunes, 23 de junio de 2025

Russell Banks: Los abandonos


Idioma original: 
inglés

Título original: Foregone

Año de publicación: 2022

Traducción: Benito Gómez Ibáñez

Valoración: bastante recomendable 

 

Esta es la penúltima novela de su autor, que falleció en 2023 sin disponer de la repercusión de otros novelistas estadounidenses de, vamos a decirlo así, primera línea, como Cormac Mc Carthy o Philip Roth. Y he de reconocer  que la lectura de Los abandonos me ha planteado una duda algo reincidente sobre la cuestión del panorama literario de su país: si, como se suele repetir, se trata de un mundo que basa su enorme repercusión en su poderoso aparato promocional- premios, publicaciones, potentes grupos editoriales o si, como a menudo me inclino a pensar, se trata de una sociedad que, dentro de sus defectos y contradicciones, atesora las circunstancias propicias para generar un ecosistema donde hasta algunas de sus figuras secundarias pueden llegar a tener destellos de mucho calado.

Esto es lo que me ha sucedido con Banks, y aunque Los abandonos dista de ser una novela deslumbrante a la primera sensación, pasados unos días y a la hora de afrontar esta reseña, dispone de una persistencia que, frente a la capacidad reciente de demasiadas novelas de ser leídas y olvidadas con semejante facilidad, obra mucho en su favor. No solo eso, esa perspectiva la enriquece y la hace acumular algo así como capas de consistencia y cohesión. Con lo cual, lo que podríamos simplificar como una novela de situación se proyecta en varios ámbitos y abarca desde cierto prisma político a una crítica social retrospectiva e incluso un agrio cuadro de cómo la sociedad de hoy en día amortiza y exprime a sus mitos en aras de una supuesta coartada artística.

Leonard Fife se encuentra en los últimos días de su existencia. Atendido por una enfermera que se ocupa de él ante la mirada circunspecta de su esposa, se ha prestado a otorgar una larga entrevista para un documental que resumirá su existencia: huyó de Estados Unidos hacia Canadá para librarse de ser alistado en la guerra de Vietnam e, instalado en el país vecino, dedicó su vida a la producción de documentales de fuerte y polémico contenido progresista que hicieron de él una celebridad, de ahí que se halle rodeado de focos, cámaras, en un diálogo discontinuo con sus entrevistadores pues sus fuerzas ya han empezado a flaquear. Fife decide desnudar su alma a través de esas entrevistas, una decisión que se manifiesta con la contundencia y determinación de aquél a quien el tiempo se le escurre, pero que queda matizada por todo lo que concurre en esa confesión: sus polémicas decisiones vitales, la vida que dejó atrás cuando decidió cruzar la frontera, sus parejas, sus hijos, el supuesto conflicto de intereses entre el compromiso político de una cierta época y los miedos íntimos y personales. El libro traza idas y venidas que podremos achacar a su propia personalidad, a su legítimo deseo de quedar en paz consigo mismo y con aquellos a quien pudo causar daño. Banks pudo tomarse todas las licencias del mundo, desde saltos temporales de décadas atrás y adelante desde la habitación medicalizada, hasta pasajes que parecen devaneos o incluso delirios combinados por las trampas de la memoria y los efectos de los medicamentos paliativos del dolor. Ese juego aporta una enorme profundidad a la novela, que tan pronto puede interpretarse como una agria crónica de la decadencia física como de una puesta un contexto de unos ideales, los de los finales de los sesenta, llenos de trampas y contradicciones.

martes, 17 de junio de 2025

Tom Sharpe: La gran pesquisa

Idioma original: inglés

Título original: The Great Pursuit

Año de publicación: 1977

Traducción: Mónica Martín Berdagué

Valoración: recomendable 

Por lo general, trato de huir de las novelas protagonizadas por escritores (propósito harto difícil de cumplir, pues muchos autores/as parecen pensar que no existe otro oficio digno de reflejarse en la ficción); ahora bien, otra cosa son los libros que hablan del mundillo literario -editores, agentes, e incluso la crítica-, que suelen resultar de lo más divertido, al tratarse de un tema bastante proclive al humor y la ironía... por no decir la sátira, como es el caso (1).

Este libro del gran Tom Sharpe, de hecho, trata del periplo de otra novela titulada, de forma digamos que un tanto grandilocuente, Deteneos, oh hombres, ante la virgen, que un buen día llega a la londinense agencia literaria Frensic & Futtle, remitida por un abogado de Oxford, ya que su autor o autora desea  permanecer en el más estricto anonimato, presumiblemente por el carácter escandaloso del libro, que narra el romance y, con particular detenimiento, las relaciones sexuales entre un adolescente y una señora octogenaria... Es decir, que se trata de una novela con unas extraordinarias posibilidades comerciales (en los años 70, cuando se publicó La gran pesquisa, la literatura con sexo en grandes cantidades y, a ser posible, algo escabroso, era la que más vendía... quiero pensar que es algo que ya no sucede), así que el agente literario Frederick Frensic monta toda una estrategia para conseguir sacar un pastizal por ella a la editorial americana Hutchmeyer. Con el pequeño inconveniente, claro está, que debe presentar a un autor que la firme y ponga la cara, por lo que Frensic echa mano de Peter Piper, un pobre letraherido al que lleva años representando -o, mejor dicho, no representando, puesto que no hay forma de colocar su novela autoficcional-, llegando a embarcarlo hacia EE.UU. junto a su socia, Sonia Futtle, para hacer la obligada promoción. Y aquí es cuando las cosas se comienzan a torcer de manera incontrolable y, más aún, imprevista, sobre todo cuando entra en escena la recauchutada, a la par que desquiciada, Baby, la esposa de Hutchmeyer. 

No voy a contar nada más, primero, porque no quiero hacer espoilers, pero, sobre todo, porque la trama de la novela se vuelve tan enrevesada y delirante que me resulta imposible resumirla. De todos modos, para quien le parezca todo un argumento inverosímil, recordemos recientes casos de escritores/as que han utilizado con éxito seudónimos para permanecer en la sombra, como Elena Ferrante o incluso quienes han sido representados en público por sosías, como ocurrió en la igualmente increíble, pero cierta, historia de J.T. LeRoy. Por lo que se refiere a la trama de esta novela, su premisa podría ser perfectamente plausible, aunque Sharpe, fiel a su estilo, la lleve hacia el más desaforado delirio humorístico, si bien es cierto, creo yo, que tampoco se trata del libro más desopilante de este autor. No obstante, posee la suficiente carga de humor y mala leche como para provocar no ya la sonrisa, sino más de una carcajada -en especial, al menos según mi opinión, los capítulos que se desarrollan en Bibliopolis, Alabama, villorrio de irónicamente apropiado nombre-; cierto es que se trata de un humor hoy en día un pelín incorrecto (o, en cambio,  correctísimo, tal y como pintan las cosas en el mundo, últimamente) y. así, encontramos ciertas dosis de lo que habrá quien considere homo y transfobia, rechufla hacia los pueblos oprimidos, bodyshaming -en especial, gordofobia, o como se diga-, recurrente edadismo y hasta burla a los sentimientos religiosos (2). No lo voy a negar, pero hay que tener en cuenta que se trata de una novela humorística de hace casi medio siglo y, sobre todo, de Tom Sharpe. Y a los libros de Tom Sharpe, ya se sabe, hay que venir llorado, meado y cagado. No queda otra.

En cualquier caso, lo más interesante de La gran pesquisa es que, además de ser una ácida sátira sobre el mundillo literario -repito: escritores, editores, agentes y hasta la crítica (3)- en ella encontramos también todo un juego metaliterario sobre la propia naturaleza de la literatura y su creación, hacia dónde debe encaminarse y por qué, etc. Que estemos ante una novela de humor de hace tanto tiempo no cambia las cosas, porque, de hecho, las cosas apenas han cambiado en todo este tiempo.

(1) Más aún ahora que estamos en plena temporada de Ferias del libro y eventos por el estilo, en las que al interés mercantil y político se une la egolatría de los juntaletras escritores /as, como bien se comenta en este vídeo que podéis ver en nuestro estupendérrimo canal de YouTube (sí, también tenemos uno, ¿qué os creíais?) 

(2) De racismo, en cambio, no hay trazas, quizás porque, como es bien sabido, Sharpe fue educado, durante su niñez y adolescencia, en las ideas nazis, que luego rechazó en su edad adulta, sobre todo tras emigrar por un tiempo a Sudáfrica... Lástima que no ocurra lo mismo con todos los personajes públicos provenientes de ese país, y no estoy pensando en nadie (o sí).

(3) Hoy en día habría añadido, supongo, a booktubers e influencers, con un especial hincapié en la obsesión por los likes y el número de seguidores en las redes, que determina muchas veces a quién se publica y a quién no.

Otras novelas del gran Tom Sharpe reseñadas en Un Libro Al Día: WiltLos GropeBecas flacasLo peor de cada casa

domingo, 15 de junio de 2025

Sonya Walger: León

Título original: Lion 
Idioma original: Inglés 
Año de publicación: 2025
Traducción: Esther Cruz Santaella
Valoración: Recomendable 

León
podría ser el bonus track de la semana temática "Padres de libro" que montamos hace un par de meses porque es una novela autobiográfica en la que la autora explora en la relación con un padre "no del todo perfecto", en la que nos habla de escisiones silenciosas y solitarias, de silencios y palabras que esconden la verdad, de amor (why not?), de abandonos, reencuentros, amputaciones, vida, muerte, etc.

Siendo más conciso, diría que esta novela es un mapa de los afectos construido con las piezas de un rompecabezas. ¿Mejor así? Porque esta no es la historia de la vida de Sonya Walger o de su padre sino que son historias de sus vidas, de su relación y de la relación de ambos con otros miembros del universo familiar. 

La idea de rompecabezas es clave en el aspecto formal del libro (saltos temporales, episodios aislados) y transmite la fragmentariedad y las disociaciones de la vida familiar, si bien juega un poco en contra del libro en la parte inicial. 

Uno tiene la sensación, en esss primeras páginas, es de leer una serie de episodios inconexos, de no ver demasiado bien a dónde quiere llegar la autora. Esto, unido a alguna escena que bordea el "telefilm", deja un regusto agridulce.

Afortunadamente, el libro crece (y mucho) en su segunda mitad. Las piezas van ensamblando, la imagen del padre se hace más  nítida, la soledad y la desubicación que atenaza a los personajes y los efectos del paso del tiempo en cómo observamos a los demás y cómo estos nos observan se reflejan en toda su crudeza. Especialmente brillantes, por la conjunción de fondo y forma, me parecen dos capítulos: Adrenalina e Intermedio.

Me pregunto cuántos años de mi vida me he pasado añorando a las mi padre, y ahora está aquí y quiero que se vaya.

En resumen, un libro que, pese a ciertos titubeos iniciales, crece con el paso de las páginas, que evita caer en la idolatría, en la autocomplacencia o en el "ajuste de cuentas" y que deja a este lector pensando si estará haciéndolo más o menos bien (signifique lo que signifique) en eso de la paternidad.


miércoles, 11 de junio de 2025

Kate Brown: Manual de supervivencia


Idioma original: 
inglés

Título original : Manual for Survival

Año de publicación: 2019

Traducción: David Muñoz Mateos

Valoración: necesario 

De acuerdo con que la atención prestada al asunto de Chernóbil puede que ya nos parezca suficiente: aquí o también aquí o incluso aquí , tanto en este blog como en algún adormecido proyecto paralelo, ya se le ha dispensado alguna cobertura a sus hechos y a sus repercusiones inmediatas. Afortunadamente estamos en una época dorada y pujante de la posibilidad de acceso a mucha clase de información, soslayemos los debates sobre sus límites, su saturación, la necesidad de filtros y advertencias constantes que nos aconsejan justo eso: relativizar ese aluvión avasallador de datos que se complementan o se contradicen según sean los intereses. Que Chernobil sucedió es innegable, que fue la espoleta del final de los dos bloques (eso decíamos en los 90: hoy diremos que de los dos bloques en su formato post II WW), que puso al mundo en alerta sobre el uso de la energía nuclear y sus protocolos de seguridad...

Kate Brown, investigadora de campo, da un paso más en este Manual de supervivencia. Ahí es donde se justifican esas algo extenuantes quinientas páginas. Recupera, por si algún astronauta la necesita, la puesta en contexto, los datos básicos. Las fechas, los hechos, los protagonistas activos y pasivos, desfilan uno a uno. Pero esa superficie es conocida, gracias al tesón de quien investigó en su momento para que, al menos, los posibles daños inmediatos fueran conocidos. Lo que Kate Brown hace va más allá de estadísticas, de hechos constatados o incluso de toda aquella máxima que pueda ser distorsionada en clave política (el gobierno de la URSS actuó como un colectivo monolítico obstinado en preservar el poder antes que proteger a la población) o incluso filosófica (la energía nuclear es el producto del ansia de la comunidad científica por descodificar el universo y jugar a ser dioses). Brown acude a los lugares y se encuentra las clásicas sorpresas, tres décadas más tarde. Portazos, restricciones de acceso, escasa colaboración de los estamentos oficiales, oportunas desapariciones de información comprometedora, oportunas lagunas de memoria de los implicados supervivientes.

Por eso es un mérito,  porque haya llegado a ese volumen de información, por todos los cauces que ha tenido que nadar a contracorriente para obtenerlos, y que (convengamos que esa fecha, 26 de abril de 1986, podría perfectamente haber significado el inicio del fin de la vida en Europa) porque esos datos sean tan irrefutables como espeluznantes. Desde la incidencia de enfermedades relacionadas con la radiación, el comportamiento de los órganos con respecto al variado abanico de elementos radiactivos, su perdurabilidad, sus dosis, la comparación con los estudios efectuados tras Hiroshima y Nagasaki, la denuncia de todas las mentiras usadas como argumento para sosegar a la población (no solo en la URSS, también en los entornos de los ensayos nucleares de Francia, USA, u otros paises), el perverso argumento de las cuotas de producción para, con la tosca técnica de la mezcla y la disolución, reintroducir alimentos, agua, materiales irradiados ya no solo en ciclos productivos sino incluso en el consumo humano. No es fácil recorrer ese camino, llegar a esos datos, ni lo es es, al leerlos, reconocer lo cerca que estuvimos de que las grandes capitales centroeuropeas fueran hoy un catálogo de ciudades fantasma en la oferta de agencias de viajes de riesgo. Es, más bien, escalofriante, igual que suponer que sólo esa situación hizo extremar las precauciones, los controles, los niveles de seguridad, y que a saber qué necesitamos que ocurra en el futuro para volver a darnos cuenta de que tampoco eso era suficiente.

viernes, 6 de junio de 2025

Zoom: Almuerzo en el café Gotham de Stephen King

Idioma original: inglés

Título original: Lunch at the Gotham Café

Año de publicación: 1995 (dentro de la antología Dark Love)

Traducción: Íñigo Jáuregui

Valoración: está bien (muy bien con las ilustraciones)

En Almuerzo en el café Gotham no sale Batman (recordemos que Gotham es uno de los sobrenombres de la ciudad de Nueva York) pero sí un personaje tan chiflado como el Joker. Que tampoco sale, claro: el Rey no necesita apropiarse de personajes ajenos para sus creaciones, que bastante abundan ya en tipos peculiares, atormentados y conflictivos, por no mencionar a las criaturas terroríficas que pueblan sus narraciones.

Resumen resumido: Steve Davis es un exitoso profesional de la Gran Manzana al que no le va tan bien en su vida privada; de hecho, un día llega a casa y se encuentra con que su esposa Diane le ha abandonado y quiere el divorcio. pronto se pone en contacto con él el abogado de, con quien concierta una cita para almorzar, con el objetivo, por parte de Steve, de ver de nuevo a su mujer y tratar de convencerla para vuelva con él. La cosa, no es difícil de adivinar, descarrila un poquito para acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla para los presentes.

Cuento no demasiado largo, publicado en primer lugar, junto a los de otros autores, en la antología Dark Love y un año más tarde, en 2002, en la recopilación Todo es eventual: 14 relatos oscuros y que se aleja un tanto de lo que solemos esperar de las obras de King: aquí no encontramos presencias preternatural ni personajes con poderes paranormales. Por el contrario, y no quiero hacer spoilers, este relato casi lo podemos incluir más bien dentro del subgénero splatter, dada la profusión de sangre y violencia, o, cuando menos, dentro del subgénero gamberrada por parte del Rey, que sospecho se lo pasó cual gorrino en lodazal escribiéndolo... 

En todo caso, si ha merecido una reseña en Un Libro Al Día no es sólo por lo divertido que puede ser o la bien conocida excelencia de la pluma (es un decir) de su autor, sino porque fue publicado hace pocos años de forma independiente por la editorial Nørdica, con unas no menos divertidas y, en cualquier caso, estupendas ilustraciones de Javier Olivares, que convierten a éste en un libro único y muy, muy disfrutable. Para muestra, un botón:

Nota: Al parecer, este relato fue adaptado a un cortometraje en 2005, con cameo del propio King incluido.

Muchas más obras de y sobre Stephen King reseñadas: aquí

lunes, 2 de junio de 2025

Aldous Huxley: Si mi biblioteca ardiera esta noche


Idioma original: inglés

Título original: Complete Essays of Aldous Huxley

Traducción: Matías Serra

Año de publicación: 2009

Valoración: casi imprescincible

 

Uno casi palidece cuando se enfrenta a libros como éste, que ya muestra, desde su título, una voraz intención evocadora a la vez de espíritu de confrontamiento con lo establecido y de precaución ante el vasto rango de disfraces de que es capaz la maldad humana, una de cuyas manifestaciones suele ser la quema de libros. Solamente una cuestión como ésta daría para disertaciones que se eternizarían. Huxley, mayoritariamente conocido por una de esas distopías que son, espero que aún sean, pasto de las preferencias de los profesores de secundaria a la hora de aconsejar a alumnos para que desarrollen cierta capacidad de análisis o conciencia crítica. Y me ha resultado tan tentador no mencionar su título que no lo he hecho.

Pero al margen de ese tótem literario, Huxley fue un ensayista de amplio espectro, supongo que a veces por una necesidad alimenticia, como en los comentarios sobre música y conciertos que integran una de las partes de este libro, donde se muestra algo más comedido, aunque cuando tiene que mostrarse más entusiasta o crítico, sabe hacerlo con  firmeza y argumentos. 

Y ese es el caso. Cualquiera que opine sobre cultura debería tomar nota de la contundencia de Huxley para plasmar sus opiniones, contundencia que no debería ser confundida con dogmatismo o con arrogancia. Leyendo a Huxley virtiendo no solamente los resultados de sus experimentos con las drogas sino también sus opìniones sobre el exceso de oferta literaria (qué diría hoy) uno se da cuenta de que no hace falta alinearse con la opinión de aquellos a quien leas para apreciar su valor intrínseco, Huxley se expresaba de manera firme, sincera y vehemente, plasmaba sus planteamientos con claridad, coherencia, pero por encima de todo con una inapelable intención de hacer prevalecer calidad sobre cantidad, de evitar a sí mismo y a los demás, pérdidas de tiempo en cuestiones banales, superficiales, sin atisbo alguno de perdurabilidad. Por encima, insisto, de aceptar sus opiniones, leer a Huxley implica, y no sé si hay muchos escritores así hoy en día, sintetizar y aislar los grandes males no solo del reducido y atrincherado mundo cultural, sino de la sociedad en que vivimos. Y lo hizo hace más de sesenta años.

Otras obras de Huxley reseñanadas en ULAD: aquí

domingo, 25 de mayo de 2025

Ann Marks: Revelar a Vivian Maier

Idioma: inglés

Título original: Vivian Maier Developed

Año de publicación: 2021

Traducción: Ignacio Villaró Gumpert

Valoración: bastante recomendable, sobre todo para interesados/as

Una vez más y sobre todo para quienes no hayan oído hablar nunca de la persona biografiada en este libro, el subtítulo resulta engañosamente revelador (nunca mejor dicho); en efecto, Revelar a Vivian Maier nos cuenta La historia de la niñera fotógrafa, cuya ingente obra, desconocida hasta entonces, fue descubierta por azar en 2007 -a raíz de la subasta de guardamuebles donde ella acumulaba copias y negativos de sus fotos- y divulgada en exposiciones, libros y, en gran medida, gracias a un documental de 2013 nominado a los premios Oscar (no ha sido el único que se ha hecho sobre ella, empero). La historia, para qué engañarnos, posee muchos puntos de interés tanto artístico como "humano"; ¿cómo, una obra fotográfica de gran valía que no se conoció hasta, prácticamente, la muerte de su autora (fallecida en 2009, de hecho)?¿Que dicha autora era una niñera, una especia de Mary Poppins contemporánea, que dedicaba sus horas libres a fotografías, sobre todo, a las gentes que encontraba por la calle en las ciudades donde residía -Nueva York y Chicago, sobre todo- durante más de cuatro décadas, dejándonos un valioso testimonio de aquel tiempo?¿Que sus fotografías irradian una empatía y una humanidad que, sin duda, denotan que fueron tomadas por una artista de una sensibilidad y unos valores extraordinarios? 

Vivian Maier se nos descubre en esta exhaustiva biografía de Ann Marks (el adjetivo "exhaustiva" va a salir mucho en esta reseña, aviso) como una artista no ya talentosa e intuitiva, sino incluso carismática e inmersa en la contemporaneidad, amén de resultar una figura más que interesante: contradictoria, enigmática, inquieta y, sobre todo, muy vital. Una mujer a caballo siempre entre dos culturas, entre dos ciudades, entre dos oficios o entre dos actitudes: EE.UU. y Francia, Nueva York y Chicago, fotógrafa y niñera, la misantropía -muy matizable, esto- y una profunda empatía hacia sus modelos -también matizable, esto otro-; incluso, ¿por qué no?, entre una viva y talentosa inteligencia y la enfermedad mental. El enigma Maier, en cualquier caso, se puede resumir -o se podía, antes de esta biografía- con un signo de interrogación o una x que represente la incógnita que su biógrafa trata de despejar y creo que lo consigue en gran medida. Quizás incluso en exceso... Me explico: la biografía es, como ya he dicho, muy exhaustiva.  O, mejor dicho, doblemente exhaustiva;  por una parte, Ann Marks ha investigado, en muchas ocasiones documentado y analizado toda la trayectoria vital de la fotógrafa y, lo que es más, de sus parientes, conocidos o incluso empleadores. Pero es que, además, se trata de la biografía de alguien que no fue un personaje público hasta después de su muerte, con lo que los datos le resultaron de lo más complicados de obtener a la autora del libro. Pero lo consiguió, vaya que sí y  de hecho, sin duda se sintió tan legítimamente orgullosa de ello que decidió dejar constancia de sus indagaciones en los apéndices del libro e incluso en uno de ellos da consejos para realizar una investigación genealógica (en EE.UU.; ella misma reconoce que en Francia, para su sorpresa, las cosas le resultaron bastante más fáciles). Hacedme caso, posibles lectores/as de esta biografía: aunque tengan su interés, no pasa nada si os saltáis estos apéndices. Lo mismo puede decirse, aunque quizás se puedan presentar más como un último capítulo del libro en sí, con los otros dos. uno sobre las batallas legales acerca de la obra de Maier y otro sobre la interpretación que debemos y, sobre todo, podemos dar a su legado artístico.

No me extenderé aquí sobre las peripecia vitales y condicionantes de la figura de Vivian Maier,  que son sorprendentemente variadas y significativas (quiero decir, para alguien a quien se ha etiquetado como "la niñera fotógrafa"); baste decir que esta biografía se lee, por momentos, como un culebrón familiar, una obra de microhistoria o un interesante estudio del papel laboral y creativo de la mujer artista en la segunda mitad del siglo XX. Sin olvidar, por supuesto, el fundamental papel que tuvo en la vida de la fotógrafa la enfermedad mental, tanto la de sus allegados como la suya propia... Porque si algo hay que reconocerle a esta biografía, además de su exhaustividad (ya advertí que iba a emplear mucho este término) es que no se trata de una hagiografía; a Marks no le duelen prendas en exponer los "defectos" y contradicciones de su biografiada: empezando, ya digo, por sus problemas de salud mental, que se manifestaban sobre todo por medio de un trastorno de acumulación, que le llevaba a alquilar guardamuebles donde almacenaba toneladas de sus "tesoros", sobre todo periódicos y material fotográfico (lo que, al ser subastado alguno por impagos, permitió el descubrimiento al mundo de sus fotos).; una fotógrafa vocacional y obsesiva que, sin embargo, era de lo más avara en compartir sus obtas con nadie; una niñera profesional que durante décadas cuidó de niños ajenos, pero que, pese a sus convicciones progresistas y feministas, no dudaba en recurrir al castigo físico sobre sus pupilos/as; una fotógrafa que demostraba una gran humanidad y empatía sobre sus retratados, muchas veces personas que vivían en la calle, pero que, según testimonios recogidos en el libro, no respetaba ni el espacio físico ni la intimidad de éstos, siendo de lo más intrusiva a la hora de conseguir la foto que quería. Una mujer que, por lo visto, sentía gran aversión hacia el contacto con los hombres, quizás por algún trauma de su niñez o juventud, lo cual no le impidió relacionarse y tener amigos varones del mundillo artístico. En fin, que tenía una personalidad de lo más compleja y que no resulta fácil de aprehender, lo cual casa, por otra parte, con su sensibilidad artística, como queda de manifiesto en esta biografía. He de confesar, empero, que en ocasiones, leyéndola, he sentido un cierto reparo en enterarme en las circunstancias personales menos halagüeñas de esta mujer (y no digamos ya de sus familiares más cercanos, que ahí sí que hay mucha tela que cortar), ya que, como he mencionado, no fue un personaje público hasta después de su fallecimiento y en vida se mostró en numerosas ocasiones de lo más reservada acerca de sí misma y su pasado. pero, en fin, supongo que es lo que tiene ser el objeto de una biografía tan (ahí voy de nuevo) exhaustiva como ésta.

Un último apunte y prometo que ya acabo, para explicar el calificativo de "engañoso" que he utilizado al comienzo de esta reseña: tras leer la biografía, no estoy en absoluto de acuerdo con ese sobrenombre de "la niñera fotógrafa"; si algo queda claro y diáfano en este libro es que antes que cualquier otra cosa, la vocación de Vivian Maier era la fotografía, vocación artística e incluso podríamos decir que vital, no un mero hobby... Que no consiguiese dedicarse a ello profesionalmente fue algo circunstancial, pues ella lo intentó y, sobre todo, articuló en buena medida su vida alrededor de la fotografía, aunque tuviese que ganarse la vida ejerciendo de niñera. De ahí que creo que debemos considerarla más "la fotógrafa niñera" que "la niñera fotógrafa", del mismo modo que (ya que estamos en blog sobre libros)  no consideramos a Kafka "el oficinista escritor", a Bukowski "el cartero escritor" o a Lucia Berlin "la mujer de la limpieza escri.... vale, éste no es el mejor ejemplo (aunque también es muy significativo cómo nos cuesta más reconocer la categoría artística a las mujeres y más aún si han ejercido oficios de poco prestigio). Da igual, en todo caso: lo importante es conocer y disfrutar la extraordinaria obra de esta artista, una de las fotógrafas callejeras más interesantes del siglo XX -pródigo en esta variedad de fotografía- y apreciar la visión que nos ofrece del mundo que conoció, de la época que le toco vivir...

Para quien tenga curiosidad sobre la figura de Vivian Maier y conocer sus fotografías , puede encontrar muchas de ellas en este blog:    <http://vivianmaier.blogspot.com>

viernes, 23 de mayo de 2025

Barry López: Sueños árticos

Idioma original: Inglés 
Título original: Arctic dreams
Año de publicación: 2003
Traducción: Mireia Bofill
Valoración: Fascinante, aunque irregular

Dice Barry López en la página 343 que la impresión que nos causa la región que recorremos es producto de la combinación de al menos tres factores: lo que sabemos de ella, lo que imaginamos y nuestra disposición ante ello. 

Algo similar condiciona la impresión que me ha causado este libro. Porque aunque esto de los viajes polares sea una de mis zonas de confort literario y lo que uno imagina con la lectura de ciertos pasajes le lleva a fantasear con acercarse (algún día, ojalá) a esas tierras, lo que ya sé del tema hace que haya partes del texto que no terminen de convencerme del todo.

Pero antes recapitulemos y digamos que Sueños árticos es una combinación de ciencia natural, antropología, historia cultural, filosofía, periodismo y observación lírica de un paisaje físico desconcertante que vive en los últimos años un proceso de reorganización económica y ajustes sociales para la población local del que deberíamos extraer no pocas conclusiones.

La primera mitad del texto se centra, fundamentalmente, en la ecología, biología e historia evolutiva, pero no como algo aislado sino situándolo en el contexto de la presencia humana en las tierras polares. Para ello pone el foco en cuatro animales (ánsar nival, buey almizclero, oso polar y narval) y en su biología, en su comportamiento social, en sus formas de adaptarse al entorno y en su vinculación con la actividad humana, lo que nos lleva, incluso, hasta la historia medieval. Personalmente, esta parte del texto me resulta de lo más didáctica y fascinante, tanto por lo fácil que lo hace Lopez como por mi desconocimiento sobre el tema.

Con el capítulo 5, Migraciones, el texto vira hacia lo antropológico e histórico. El espectáculo de las migraciones en el mar de Bering da paso a las migraciones humanas, a los procesos adaptativos a los ritmos de la naturaleza, pero también a las pérdidas culturales o lingüísticas de los últimos siglos. En este mismo "paquete" podemos incluir los capítulos dedicados a la luz y al hielo o al paisaje ártico. Paisajes físicos, mentales y espirituales, huellas pasadas y presentes, mapas que reflejan realidades y / o deseos. Especialmente interesantes resultan las páginas dedicadas a las formas de ver y sentir el paisaje, a la historia cultural, a las diferencias entre la mirada de los pobladores locales y la mirada occidental.

Finalmente, los mapas dan paso a una breve historia de los viajes por el Ártico, desde San Brandán o las sagas islandesas hasta los ligados al desarrollo industrial del presente. Aquí entra en juego algo que decía en el primer párrafo de la reseña. Lo que sabemos de ella. Para bien o para mal, he leído bastante sobre viajes al al Ártico y me queda la sensación de que esta parte del texto es, en cierto modo, un "refrito", un resumen de historias pasadas a la que le falta esa mirada del autor que sí se puede apreciar en el resto del libro. Vaya, que puede funcionar perfectamente como "guía para no iniciados", pero se queda corto para alguien que ya haya leído a Rasmussen, Cook, Peary, Amundsen y compañía.

Por tanto, y pese a esa pequeña decepción que deja el final del libro, mejor rescatar la parte positiva que este tiene, esas páginas centradas en la historia natural, en la historia evolutiva y en lo antropológico. Merecen la pena, de verdad.

martes, 13 de mayo de 2025

Richard P. Feynman: Está usted de broma, Sr. Feynman?

Idioma original: inglés.
Título original: Surely You're Joking, Mr. Feynman. Adventures of a Curious Character
Traducción: Luis Bou
Año de publicación: 1987
Valoración: muy recomendable.

No es que suelan desfilar muchos Premios Nobel de Física, por aquí. Si me diera por asignar una etiqueta tan peculiar (no lo haré), casi estaría seguro de que esta quedaría como su única referencia. A duras penas recuerdo que leo este curioso libro por las menciones de otro físico, este sin Nobel, pero con una decidida vocación literaria (Fernández Mallo). No es el único elemento que me resulta familiar: hace mucho tiempo reseñé una novela que evocaba las vidas de algunas las esposas de los científicos involucrados en el Proyecto Manhattan. Y, desde la indiscutible estética algo vintage de la portada que parece alejar (se parece y todo a Jimmy Fallon) al científico del estereotipo usado hasta la saciedad: el hombre desastrado y taciturno que parece haber desarrollado una alergia a todo lo que pueda considerarse socializar, todo parece contradecir nuestros prejuicios,
Porque esta biografía compuesta a partir de las conversaciones con Ralph Leighton es un absoluto desafío a cualquier preconcepción. Incluso a algunas buenas, por cierto. Pues en algún sentido, Feynman es un hombre de su época y no pocos comentarios sobre el sexo femenino resultarían hoy, cuando no severamente desaprobados, por lo menos pasto de feroces críticas. Pero Feynman, como persona, personaje, profesional, sale airoso. No solo porque, como una de las principales autoridades científicas involucradas en el Proyecto Manhattan, conviviera en tiempo y espacio con Einstein u Oppenheimer, y ello le haga merecedor de todo respeto. Sino porque sus andanzas, sus expresiones, la naturalidad, aunque sea el resultado de transcripciones, resultan amenas, divertidas, profundamente dinámicas y puestas en conocimiento del lector con lenguaje directo, desparpajo, absoluta desinhibición, incluso en situaciones poco dadas a ello (su esposa fallece de tuberculosis siendo muy joven), Feynman reacciona con una actitud resuelta, fresca, ingeniosa. 
No hablamos, por supuesto, de nadie que fuera a establecer una trayectoria literaria  a partir de sus vivencias. Esto es una verbalización de una existencia, un testimonio algo caótico de una vida. Pero vaya vida, la de Feynman. Vaya refrescante semblanza, la de una persona que combina condiciones de genio absorto en los detalles más profanos de la existencia (delicioso el episodio dedicado a las cerraduras) con una desbordante pasión por la vida, que no parece tener sentido de la contención. Alternando escenarios, escenificando sus frecuentes encuentros con la rigidez burocrática, uno no puede menos que recomendar, con mucho entusiasmo, un libro así. Un Nobel de Física que interviene en la creación de la Bomba (antes de que el III Reich lo consiguiera) y que, en una especie de situación surrealista que engarza con muchas del libro, acaba de percusionista en una compañía de ballet. Un testimonio en primera fila (por supuesto, con el suelo perdido de palomitas) de los resortes de la mente de un genio.