Idioma original: inglésTítulo original: Brave New World
Traducción: Ramón Hernández
Año de publicación: 1.932
Valoración: Muy recomendable
Idioma original: inglésIdioma original: inglés
Título original: Complete Essays of Aldous Huxley
Traducción: Matías Serra
Año de publicación: 2009
Valoración: casi imprescincible
Uno casi palidece cuando se enfrenta a libros como éste, que ya muestra, desde su título, una voraz intención evocadora a la vez de espíritu de confrontamiento con lo establecido y de precaución ante el vasto rango de disfraces de que es capaz la maldad humana, una de cuyas manifestaciones suele ser la quema de libros. Solamente una cuestión como ésta daría para disertaciones que se eternizarían. Huxley, mayoritariamente conocido por una de esas distopías que son, espero que aún sean, pasto de las preferencias de los profesores de secundaria a la hora de aconsejar a alumnos para que desarrollen cierta capacidad de análisis o conciencia crítica. Y me ha resultado tan tentador no mencionar su título que no lo he hecho.
Pero al margen de ese tótem literario, Huxley fue un ensayista de amplio espectro, supongo que a veces por una necesidad alimenticia, como en los comentarios sobre música y conciertos que integran una de las partes de este libro, donde se muestra algo más comedido, aunque cuando tiene que mostrarse más entusiasta o crítico, sabe hacerlo con firmeza y argumentos.
Y ese es el caso. Cualquiera que opine sobre cultura debería tomar nota de la contundencia de Huxley para plasmar sus opiniones, contundencia que no debería ser confundida con dogmatismo o con arrogancia. Leyendo a Huxley virtiendo no solamente los resultados de sus experimentos con las drogas sino también sus opìniones sobre el exceso de oferta literaria (qué diría hoy) uno se da cuenta de que no hace falta alinearse con la opinión de aquellos a quien leas para apreciar su valor intrínseco, Huxley se expresaba de manera firme, sincera y vehemente, plasmaba sus planteamientos con claridad, coherencia, pero por encima de todo con una inapelable intención de hacer prevalecer calidad sobre cantidad, de evitar a sí mismo y a los demás, pérdidas de tiempo en cuestiones banales, superficiales, sin atisbo alguno de perdurabilidad. Por encima, insisto, de aceptar sus opiniones, leer a Huxley implica, y no sé si hay muchos escritores así hoy en día, sintetizar y aislar los grandes males no solo del reducido y atrincherado mundo cultural, sino de la sociedad en que vivimos. Y lo hizo hace más de sesenta años.
Otras obras de Huxley reseñanadas en ULAD: aquí
Idioma original: inglésIdioma original: inglés.
Título original: The Doors of Perception. Heaven and Hell
Traducción: Miguel de Hernani.
Año de publicación: 1977.
Valoración: casi necesario
Al margen de que cada cierto tiempo se recupere el consabido debate público sobre la legalización de las drogas (en especial cuando algún gobierno progresista incorpora normas que afrontan el tema con alguna laxitud), libros como este me parecen esenciales no en su estricto valor literario, sino por lo que suponen desde un punto de vista de enriquecimiento cultural. Un escritor mítico hablando en primera persona de experiencias con drogas alucinógenas, escribiendo (o concibiendo el texto) bajo su influencia y revelándola, sin que el primer juicio - supongo que en su día sería diferente - sea una acusación de proselitismo o de mojigatería.
Por cierto, para los amantes de la memorabilia, este texto toma su título de un fragmento de un poema de William Blake, y a su vez la banda norteamericana The Doors tomó su nombre de esa misma referencia. Así que el enlace está tejido entre la cultura beatnik y los movimientos culturales influidos por la psicodelia tendría en textos como este un obvio eslabón. No siempre para bien, por eso. La poderosa carga intelectual que puede desprenderse de la experiencia de un creador literario de primer nivel como Huxley queda algo diluida en algunos pasajes en que se alude a aspectos místicos, mitológicos, espirituales, y en este sentido la narración carece de un profundo aspecto descriptivo en el sentido sensorial. Obviamente se trata de ensayos y estos quieren esquivar las cuestiones más subjetivas y buscan centrarse en su interpretación en profundidad, así que nos encontramos en un terreno extraño, casi irreal, donde pasamos de describir el efecto químico puro, la actuación sobre el sistema neuronal de sustancias como el peyote o la mescalina a, en cuestión de páginas, entregarnos a un difícilmente digerible ejercicio de enumeración algo desordenada de sensaciones.
Aquí, insisto, el poderío intelectual de Huxley interviene como un tamiz y el texto se desestructura y combina sensaciones ante impactos como la visión de un cuadro con elucubraciones que nos sitúan en la cultura oriental, tan en boga en la época, pero nos impide (cosa muy coherente con la propia concepción del proyecto) ponernos exactamente en la piel de la experiencia en primera persona, cuestión que no sé si este libro pretendía o no. Porque décadas después, en una sociedad que cuenta, aparte de las absurdas drogas legales y toleradas, no solo con un acceso a esas sustancias sin la mayor dificultad, sino incluso con una experiencia minuciosa de sus usos y utilidades, quizás, voluntarios no faltarán, convendría disponer de alguien con talento (y algo de valentía) para actualizar el catálogo.
Obras de Huxley reseñadas en ULAD: aquí
Idioma original: inglésLa sola posibilidad de la tranquilidad que le proporcionaba la naturaleza, a pesar del viento, le pareció dolorosa y notó el brillo de las estrellas, el soplo de las nubes como si fuera un cuchillo que se le clavaba al corazón. La crueldad de la naturaleza que observaba indiferente el martirio de los corazones y mentes humanos le pareció como otra tortura diabólica más, y la mera tranquilidad como una trampa en la que acechaban las posibilidades más terribles. / «Se han dormido -pensó sobre los demonios-, se han dormido en mí, llenándome toda el alma con trozos de su carne» (...). / «Pero no se han dormido, se han transformado en el viento, en los árboles, en las nubes, para atormentarme con su indiferencia. La naturaleza eternamente feliz, salvada por principio, incapaz de sufrir la caída, y yo, destinado a los actos más grandes, a las más grandes experiencias y a la más grande comprensión, ante ella mucho más grande y potente porque puedo conocerme a mí mismo y a Dios, de repente me veo rechazado y rebajado por debajo de cualquier criatura, como un juguete de las fuerzas del mal más potentes.
—Reverendo padre ¿viene usted a ver a un pobre rebe para preguntarle qué son los demonios? ¿Usted, padre, no lo sabe? ¿No se lo han enseñado en su teología? ¿No lo sabe, padre? ¿Tiene dudas? A lo mejor no son demonios, sino solo la falta de ángeles —volvió a reír—. El ángel que tenía madre Juana echó a volar y ahora ella se ha quedado sola consigo misma. A lo mejor es tan solo la propia naturaleza del ser humano.
Poesía: Llibre de meravelles de Vicent Andrés Estellés (cierto que no he leído ningún otro, pero lo merece igualmente).
Decepción: Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query. Esta es la chafada más gorda, pero también ha sido un poquito decepcionante Lo que más me gusta son los monstruos - Libro Dos de Emil Ferris. Y aún tengo el culo torcío con Chamanes eléctricos en la fiesta del sol de Mónica Ojeda...
NO decepción del año: Un lugar soleado para gente sombría de Mariana Enriquez.
Sorpresa (se entiende que agradable) del año: Los secretos de Heap House de Edward Carey,
Bizarrada del año (y por muchos más, sospecho): El amor edípico contra la lujuria sadomasona de Oriol Vigil.
Carlos:
Resumen del año: esto es una novedad introducida por sorpresa, así que me ha dejado un poco descolocado. Aun así diré que el año ha sido regular, con más decepciones de las habituales, y un nivel medio en el que apenas sobresalen un puñadico de cosas, algunas como estas:
Novela: en castellano Extraña forma de vida, de Enrique Vila-Matas; en otros idiomas, El otro nombre (Septología I), de Jon Fosse
Novela corta: Nocturno de Chile, de Roberto Bolaño, y Noches blancas, de Fiódor Dostoyevski
Ensayos y similares:
- Humanidades: Los hombres no son islas, de Nuccio Ordine
- Música: Aquellos años accidentales, de Laura Piñero
- Arte: El eco pintado, de Óscar Martínez
Historia: Ocho días de mayo, de Volker Ullrich
Libros de viajes: Campos de Níjar, de Juan Goytisolo
Biografía novelada: Lawrence de Arabia. La corona de arena, de Jose María Álvarez
Relectura: Artificios, de Jorge Luis Borges
Humor: El puente de los perros suicidas, de Abel Amutxategi
Clásico: La guerra carlista, de Ramón del Valle-Inclán (reseña en unas semanas)
Rarezas y descubrimientos: Madame Edwarda, de Georges Bataille, y Nebiros, de Juan Eduardo Cirlot