lunes, 19 de abril de 2010

Grandes decepciones: El asesino ciego, de Margaret Atwood


Idioma original: inglés
Título original: The Blind Assassin
Año de publicación: 2000
Valoración: Está bien


En cualquier obra de ficción podemos encontrar, al menos, tres motivos, – válidos y no excluyentes entre sí – para ocultar información al lector: 1) Apelar a su inteligencia prescindiendo de los detalles que puede deducir por sí mismo. A un autor demasiado explícito se le puede acusar de que escribe para tontos. 2) Mantener la intriga, tanto sobre las circunstancias de un hecho luctuoso como sobre la identidad de su autor, descubriendo al final todas las cartas ocultas de un ensamblaje en el que todo encaja perfectamente. 3) Añadir cierto encanto a la trama creando un ambiente de misterio y melancolía, como si lo enfocado quedase en penumbra. prescindiendo de explicaciones innecesarias, sin olvidar ningún dato fundamental. Nada de esto se produce en esta novela, Premio Booker 2000, cuya autora recibió hace dos años el Príncipe de Asturias de las Letras.

Historia de asuntos familiares y personajes femeninos, desde el principio – un principio que promete – se nos introduce en un ambiente y una época impregnados de un encanto añejo. La recreación de escenas y lugares es buena y la presentación de los personajes convence en un primer momento. Sin embargo, al no desarrollarse con claridad los hechos, se les impide evolucionar de forma natural y esto acaba limitando sus posibilidades y volviéndoles, a medida que avanza la novela, cada vez más planos y próximos al cliché.

Novela ambiciosa, cuya complejidad estructural no sólo no añade nada al conjunto sino que diluye el dramatismo del relato y deriva la lectura por vericuetos intrascendentes que le alejan del verdadero núcleo, el que justifica realmente el argumento. Demasiadas páginas para contar muy poco. En realidad, la acción se atasca en lo secundario, sembrando una intriga que de momento atrae; hasta que acabamos intuyendo que la única razón de eludir lo fundamental es el temor de la autora a enfrentarse a sucesos escabrosos y probablemente nada sencillos de abordar. Por eso, en lugar de reflejarlos con delicadeza, lo que hace es pasar por su lado de puntillas tapando los ojos del lector.

La realidad se nos presenta con cuentagotas mediante la alternancia de un escrito (de título idéntico, novela dentro de la novela) y algunos extractos de prensa separados por años de distancia, con la intención de mantener el interés durante el mayor tiempo posible. Ni siquiera existe un verdadero desenlace: al final no tenemos más que indicios de aquello que, pretendidamente, justifica toda esa gran verborrea.

Para el escamoteo también hay recursos: habladurías, medias palabras, sucesos que son tabú y un cerrilismo que no cuadra con la inteligencia que se atribuye a los personajes. Ni me parece mínimamente creíble que individuos con un temperamento fuerte y capacidad de decisión se inhiban de conocer y atajar hechos graves, dolorosos y que les afectan directamente.

Por todo ello, aunque no está mal escrita ni mal contada El asesino ciego es, en mi opinión, una trampa de principio a fin, un hurto descarado de información mientras se arrulla al lector con violines, – que, por cierto, no suenan mal, circunstancia que explicaría su éxito –. No obstante, aunque podría admitirse, quizá, una broma de 150 páginas, si lo que está en juego son nada menos que 625 la cosa cambia y mucho.

6 comentarios:

Ian Grecco dijo...

Esto sí que es una reseña como Dios manda...Rigurosa y seria como una intervención quirúrgica.

Montuenga dijo...

¡Qué horror! ¿Tú crees?
Me molesta leer libros a disgusto y eso se nota en las reseñas, creo: salen de mi cabeza en lugar de salir de mi corazón.;)

ojos de gato dijo...

A mi me parecieron 630 páginas maravillosas, perfectamante justificada la duración de la novela: la protagonista octogenaria cuenta su historia remontándose a la de sus abuelos y este relato se va entretejiendo con las vivencias de una pareja que se ve a escondidas y cuentan una historia de ciencia ficción; sólo al final de la novela todas las piezas se colocan en su sitio y el puzzle encaja a la perfección.Descripciones vivas que transmiten la pesada carga de los recuerdos y el paso del tiempo.Magnífica prosa de una autora que, sin duda, merece el nobel.

ojos de gato dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

No puedo estar mas en desacuerdo, estupenda novela perfectamente contada como casi todo lo que hace esta mujer.
Una pena que no la hayas disfrutado.

Montuenga dijo...

Sobre todo se me hizo muy larga. Además, es cuestión de gustos, aunque los motivos que doy me parecen objetivamente aceptables. A mí no me importa haberme aburrido con ella, para compensar, disfruto muchísimo con casi todo lo que leo.
Seguro que muchas veces estaremos de acuerdo, un saludo y gracias por participar.