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sábado, 11 de abril de 2026

Cory Doctorow: Mierdificación

Idioma original: inglés
Título original: Enshittification: Why Everything Suddenly Got Worse and What to Do About It
Traducción: Enrique Maldonado Roldán, en castellano para Capitán Swing
Año de publicación: 2025
Valoración: recomendable


En estos tiempos convulsos donde los temores acerca de los peligros de la IA están a la orden del día, conviene recordar que nuestros recelos no provienen tanto de la tecnología en sí sino de sus posibles usos. Y, lo sucedido con las plataformas más comunes (que, con la rapidez a la que todo avanza, podríamos considerarlas ya casi de “antiguas”) nos tendría que servir para reflexionar que detrás de cualquier tecnología hay una(s) empresa(s) cuyos intereses a menudo distan mucho de ser los del bien común. Y aquí es donde el analista experto en tecnologías Cory Doctorow, después de llevar un cuarto de siglo de activismo en defensa de Internet y también de ejercer como observador de las Naciones Unidas, se encontró con una situación inaudita en lo que refiere al estado de las plataformas lo que le llevó, en el 2022, a acuñar «un término para describir el repentino desmoronamiento de las plataformas en todas partes: enshiffitication», es decir, “mierdificación” o, lo que es lo mismo, el empeoramiento de las aplicaciones de forma intencionada. Parece un propósito curioso y contraproducente, pero no lo es tanto si lo analizamos en profundidad. Y esto es justamente lo que ha hecho el autor.

El autor describe la mierdificación como «un análisis que explica tres cosas: la forma en la que se deteriora un servicio en línea, cómo avanza esa degeneración y el contagio que está provocando que todo empeore de forma simultánea». Por ello, nos encontramos en un momento que el autor describe que «esta era, el Mierdoceno, es el resultado de decisiones concretas, de carácter legislativo, adoptadas por individuos concretos» en beneficio propio (y a perjuicio de los demás). Con esta premisa principal, Doctorow empieza hablando del negocio de las plataformas («un sistema que conecta ‘clientes comerciales’ con ‘usuarios finales’») y apunta que la idea inicial de eliminar los intermediarios en Internet acabó creando una ola de fusiones de adquisiciones que ha consolidado la red en cinco páginas web gigantes y eso se replicó en muchos otros ámbitos. Así, reconoce las buenas expectativas de la propuesta inicial pues «internet podría desintermediar el mundo, permitir las relaciones de persona a persona y relegar a los intermediarios a la mera posición de ayudar a los compradores y a los vendedores, en lugar de explotarlos. Pero no ha sido así».

A partir de ahí, el autor analiza los principales casos en los que este empeoramiento ha sido más evidente, y va directo contra las grandes plataformas (Facebook, Google, Uber, Amazon, Twitter) exponiendo cómo sus fortalezas iniciales fueron utilizadas para empeorar el servicio para los usuarios a la vez que engrandecían sus arcas. Así, afirma «son muchas las formas en las que los negocios digitales pueden retener a sus usuarios, pero en el caso de las redes sociales no tienen siquiera que esforzarse. La mayor parte de los negocios en línea disfruta de altos ‘efectos de red’. Este es el término que utilizan los economistas para definir un producto o un servicio, cuyo valor aumenta conforme atrae a más usuarios» y eso es lo que explota Facebook, quien además de los efectos de red se benefició de otra característica: el coste de cambio. Y una vez que consideró que tenía retenida una masa crítica de usuarios en la plataforma, llegó el momento de la segunda fase: la fase comercial. 

También Amazon explotó otra característica de las grandes plataformas: el “volante de inercia” instaurando un monopolio con el que explota no únicamente a sus usuarios ofreciéndoles en primer lugar de los resultados de las búsquedas productos de inferior calidad, sino que a su vez exprime a sus proveedores de manera que cuando estos suben sus precios en Amazon se les obliga a hacer lo mismo en cualquier otro lugar, incluso las tiendas de su propiedad en las que hacen venta directa y no solamente esto, sino que «Amazon ingresa 38.000 millones de dólares al año cobrando a los vendedores por el posicionamiento de sus productos».

Tampoco Apple se libra del análisis detallado de Doctorow, pues a pesar de que ensalza sus ventajas (seguridad, ausencia de anuncios, etc.), a su vez, en la otra cara de la moneda, se evidencia su gran logro conseguido a través de su “jardín vallado”: la gran dificultad en dejar la plataforma ya que todo aquello que creas o compras están atados a la plataforma. De esta manera, a pesar de que en apariencia el propósito era noble, se constata que «Apple no trataba bien a sus clientes porque los quisiera. Los trataba bien para atraerlos a su jardín vallado, que resultó ser una cárcel». Y, una vez encerrados en él, la empresa (como hacen tantas otras) procedió a explotar a sus proveedores, cobrando 0.3$ de cada dólar que ingresan las aplicaciones que operan bajo sus dispositivos.

Tampoco se libra Twitter, claro, una plataforma que al «deshacerse de los moderadores hizo que, al instante, Twitter empeorara de forma permanente y significativa tanto para sus usuarios como para los anunciantes». Así, bajo la dirección de Musk, Twitter aceleró la curva de la mierdificación que ha llegado a la paradoja con sus marcas azules de verificación, pues priorizan las publicaciones de los usuarios que han pagado mientras no se somete a vigilancia a quienes compran marcas azules para dotar de verosimilitud a sus fraudes. 

También, claro esto, en esta gran lista se une Google, que «es tal vez el ejemplo ideal de cómo la falta de disciplina en materia de competencia conduce a la mierdificación» y lo demuestra con su plan para incrementar búsquedas tras el cambio en su cúpula directiva cuando dejó de estar formada por expertos técnicos para pasar a ser dominada por ejecutivos comerciales. En ese momento, Google entró de lleno en la espiral de mierdificación cuando se «diseñó un plan para incrementar el número de búsquedas que hacemos (cuantas más búsquedas, más anuncios puede mostrarte Google y más dinero se consigue)». Así, el plan se basa en que, si el resultado de las búsquedas que ofrece Google es peor, se fuerza a que los usuarios tengan que realizar más búsquedas y, con ello, nos podrán mostrar más anuncios incrementando así sus beneficios. De esta manera, una herramienta ideada para facilitar la búsqueda de información se transforma en un fangar en el que hay que hundirse y rebuscar mientras ellos se enriquecen con un producto deteriorado de forma expresa.

El libro también expone los monopolios de IBM y Microsoft, con el beneplácito del gobierno estadounidense o la práctica cada vez más común de ofrecer funcionalidades adicionales que antes se compraban con un solo pago mientras que ahora los fabricantes lo mensualizan a través de suscripciones. Este es otro ejemplo de mierdificación ya que te mantienen cautivo una serie de pagos que debe realizar de manera periódica y cuyo precio puede modificar a conveniencia. Por ello, el autor concluye que «la mierdificación es el juego de desplazar el valor de los usuarios finales y los clientes comerciales hacia los accionistas» y esta «sucede cuando combinas la banalidad del mal con un aparato conectado a internet y una legislación que criminaliza hacer con el dispositivo cualquier cosa que al fabricante no le guste».

De todos modos, parece que no todo está perdido (aún) pues ya en su parte final Doctorow establece cuatro ejes, desde los cuales volver a la situación deseada: 1) competencia, 2) regulación, 3) interoperabilidad y 4) poder de los trabajadores tecnológicos. Con ello, el autor pretende volver a disponer de «un Internet nuevo y bueno (…) un Internet que combina la ética tecnológica de autodeterminación que tenía el antiguo Internet bueno y querido con la simplicidad y los mecanismos engrasados del Internet: cero que permitieron a nuestras amistades, sin conocimientos técnicos específicos, disfrutar de sus posibilidades».

Por todo lo expuesto, el ensayo es muy interesante en su parte conceptual, aunque en ocasiones se enreda con excesivo detalle sobre leyes. Así, los principales puntos débiles del ensayo son un tono, en parte, excesivamente desenfadado por parte del autor (utilizado en múltiples guiños y palabras que rozan la camaradería y que podrían restarle rigor científico), así como un exceso de páginas dedicadas a leyes y normas que hacen que la lectura se convierta de lo que era un inicio, es decir, un análisis y denuncia de cómo ha involucionado el mundo de las aplicaciones de Internet, a convertirse en un tratado sobre las leyes que lo han permitido. Por ello a pesar del altísimo interés que despierta en su arranque, acababa medio emborronado en una gran cantidad de páginas sobre leyes patentes y otro tipo de información que, a menos que uno sea un experto en la materia o altamente interesado en ella, no aporta suficiente interés en la lectura.

De todos modos, dejando de lado estos aspectos de tono y excesivo detalle, la lactura es recomendable y se hace evidente que el autor es un experto en la materia a través de su análisis perfectamente definido, argumentado y con detalles más que suficientes para que nos pongamos todos las manos en la cabeza y nos planteemos seriamente hasta donde estamos dispuestos a aguantar y cuál es el precio de nuestra dependencia. Es importante averiguarlo porque está claro que esas empresas sí lo saben, demasiado, y lo más triste es que lo hacen sin que nos demos cuenta o que hayan conseguido que no nos importe.

También de Cory Doctorow en ULAD: Walkaway, Radicalizado

viernes, 13 de febrero de 2026

Reseña + Entrevista: So Little Seen, de Jared Roberts

Idioma original: Inglés
Año de publicación: 2025
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

So Little Seen es la segunda colección recopilatoria de la ficción de Jared Roberts. Junto a The Machine Stories, aglutina todas las historias que el autor publicó en línea entre 2016 y 2024. También incluye un final distinto al original para "My Sexy New Neighbor", y la inédita "Hypergraphia".

Huelga decir que esta antología me ha embelesado. A fin de cuentas, Roberts, uno de los escritores de creepypastas más aclamados de NoSleep, es quizá mi favorito, dada su indiscutible originalidad a la hora de abordar el género de terror mezclándolo con elementos propios del weird, la ciencia ficción y el absurdo.

Ya lo he dicho en otras ocasiones, pero de Roberts me fascina su pasmosa capacidad para plantear misterios tan intrigantes como irresolubles, amontonar detalles extraños que acaban construyendo su propia lógica interna, erigir atmósferas asfixiantes y subvbertir elementos apararentemente ridículos hasta volverlos particularmente siniestros.

Asimismo, conecto muchísimo con la fijación del autor por temas como la memoria, la obsesión y la liminalidad. Las veinticuatro historias que incluye So Little Seen ejemplifican a la perfección todas las cualidades literarias y fijaciones temáticas que acabo de mencionar. 

Unas cuantas de estas historias ya las conocía, pues o bien las leí en la cuenta de Reddit de Roberts, o bien las escuché locutadas por algún youtuber especializado en creepypastas; otras estoy casi seguro de que no las había degustado antes, así que han supuesto un fascinante descubrimiento.

Todas son, por lo general, muy buenas. Incluso las que, a mi juicio, carecen de la profundidad u originalidad del resto, o las que no acaban de exprimir al máximo su potencial, dejan pese a todo un regusto de lo más satisfactorio. Y no voy a negar que unas pocas son obras maestras de la literatura de lo extraño.

Sí, sé que lo de obras maestras de la literatura de lo extraño es una valoración muy fervorosa. Pero, sinceramente, no creo estar pecando de entusiasta al hacerla. "My Dad Finally Told Me What Happened That Day", por ejemplo, es una magnífica novela corta siniestra, desconcertante e intensa, que exhuda personalidad autoral y que, por supuesto, gira en torno a lo insólito.

En torno a lo insólito giran también el resto de historias de So Little Seen. Cito a continuación algunas de mis favoritas: "Esther" (originalmente titulada "Three Visits To A Hidden Tribe"), un ejercicio cuya vocación abstracta no demerita lo más mínimo su núcleo terrorífico; "My Sexy New Neighbor", cuyo planteamiento juguetón es una mera excusa para desarrollar la estética de Roberts; "How To Lose Friends And Scare People", capaz de transmitir de una forma muy particular la desgarradora sensación que provoca que las amistades tempranas se distancien; o "My Paralyzed Friend", que consigue que un hombre empuñando un embudo metálico asuste más que un asesino blandiendo un hacha ensangrentada.

Aprovecho para comentar que algunas historias de So Little Seen, si bien mantienen la impronta de Roberts, se alejan de su estilo más reconocible. "The Street Where No-One Was Meant To Be" tiende a lo onírico y febril, "Amen" es un cuento de terror algo lineal y convencional (al menos para los estándares del autor, claro), y "Gray's Mill", "The Special Dance" y "The Snowman" cambian la narración en primera persona por la tercera (y quizá por ello presentan una factura de corte poético).

En resumen, poco puedo criticar de So Little Seen. Y es que, pese a ser un volumen autoeditado, sólo tiene un puñado de erratas y gazapos; su cubierta, si bien no me entusiasma, no recurre a la inteligencia artificial, al contrario que la de The Machine Stories; y de las historias que contiene, apenas reprocharía a "Building Across The Street" una ejecución apresurada que desmerece una premisa y planteamiento muy potentes, a "The Missing Year" que, aunque deliberadamente desconyuntada, no logra establecer una lógica interna dentro de su hermetismo (lo cual sí que logran tantas otras obras de Roberts), o a "A Stranger Is Just A Friend You Haven't Met Yet" el antojarse superficial e insuficiente.


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Roberts ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¡Cuánto tiempo, Jared! Según he leído, llegaste a publicar algo en Eraserhead Press, la editorial consagrada al género bizarro. ¿Qué publicaste en particular? No he sido capaz de encontrar nada al respecto.

J.R.: ¡Hola, Oriol! Esto no es del todo cierto. Tuve la oportunidad de hacerlo, pero no la tomé, porque la editorial quiere que los nuevos autores participen activamente en la comunidad destinada al bizarro, y eso no me acababa de convencer. Hoy en día me alegra mi reticencia, porque creo que el bizarro no es el género en el que me desenvuelvo mejor. Entonces estaba simplemente atravesando una fase.

ULAD: El 16 de febrero de 2025, el popular podcast llamado CreepCast leyó y comentó una de tus mejores historias, "The Hidden Webpage". ¿Viste ese episodio? ¿Qué te pareció la opinión de MeatCanyon y Wendigoon? ¿Notaste un aumento de lectores atribuible a aparecer en una plataforma de semejante visibilidad?

J.R.:  Vi el podcast por encima. Sobre todo paré atención a los comentarios entre historias y las bromas. Me gustó que MeatCanyon y Wendigoon se involucraran con la historia. Eso es lo que me encanta, ver a la gente tomarse el tiempo para pensar de verdad en mis historias y conectar con ellas. Tuvieron ideas interesantes. 

La atención de CreepCast dejó un regusto agridulce. Al principio, conseguí unas cuantas ventas de libros, y algunas personas se pusieron en contacto conmigo. Asimismo, a muchos oyentes no les gustó la historia y sintieron la necesidad de expresarlo en reseñas en Goodreads. Pero reseñaron el libro completo solo por una historia. Una historia que no leyeron, que solo escucharon en una narración entrecortada. En cualquier caso, después de una semana, el interés pareció esfumarse.

ULAD: CreepCast también dedicó un episodio, el 8 feb 2026, a "My Sexy New Neighbor", una historia a la que, según he podido averiguar, le tienes mucho cariño. ¿Qué te pareció la opinión de MeatCanyon?

J.R.: Mmm. La historia siempre fue criticada en NoSleep por no tener final. Así que escribí uno nuevo que, en mi opinión, concluía las cosas. Pero lo escribí desde mi estilo e intereses actuales. Al público le pareció muy chocante este cambio, por lo que pude ver. 

El público estadounidense también reacciona negativamente a la sexualidad en las historias. Es muy extraño. A la derecha, están los conservadores, que fingen odiar el sexo porque va en contra de los valores familiares. A la izquierda, están los que se lamentan y tienen que odiar el sexo porque objetiviza e impone roles de género. Entre medias, hay un puñado de personas normales que aceptan el sexo. Yo no cuento, ya que soy de Canadá. Como europeo, ¿qué opinas tú?

ULAD: NoSleep es conocido por imponer ciertos rasgos a la literatura que cobija. Exige narraciones en primera persona, cuya presencia online esté justificada y con las que tanto autores como lectores sean capaces de inmergirse como si fueran reales. Tú, como autor de la plataforma, sueles respetar estas normas. ¿Crees que son hasta cierto punto restrictivas, o en tu caso benefician a tus historias?

J.R.: La regla más restrictiva es hacer pasar las historias como reales, aunque nunca tuve problemas con ella. De hecho, admiro a los escritores de OuLiPo, pues se imponían restricciones. 

Con la primera y la tercera persona se puede lograr prácticamente lo mismo si sabes lo que haces. Aunque siempre hay trucos. Por ejemplo, muchas de mis obras usaban historias dentro de la historia para tener una narración en tercera persona. El formato creepypasta, en general, se beneficia de parecer menos un relato y más un testimonio. Ofrece mucha flexibilidad con el lenguaje.

ULAD: De vez en cuando, tus historias no se amoldan a los requisitos de NoSleep. En So Little Seen hay unas cuantas de estas. "Gray's Mill", "The Special Dance" o "The Snowman", por ejemplo, ostentan una narración en tercera persona. Si bien te veo muy solvente al abordarlas, ¿te cuesta más plantear este tipo de ficciones, quizá por falta de costumbre?

J.R.: Creo que sí. Tengo que ser mucho más deliberado, pues hay menos libertad para cambiar repentinamente los tiempos verbales o tomarse otras licencias gramaticales. Sin embargo, en estas historias puedo ser más preciso. Cualquier sentimiento inquietante reside en la realidad objetiva y menos en la respuesta emocional a ella. ¿Tiene sentido esto que acabo de decir?

ULAD: Tienes un don para volver siniestros elementos que son ridículos. En So Little Seen, por ejemplo, logras exprimir las posibilidades terroríficas de un Keanu Reeves en silla de ruedas, de las películas de Dune o Home Alone, del zumo en tetrabrik o de un embudo metálico. ¿Cómo haces que estas cosas, aparentemente banales e infoensivas, den tanto mal rollo?

J.R.: No estoy seguro de que haya una única respuesta, pues es diferente en cada caso. Si fantaseo con algo y me da escalofríos, lo uso. La cinta de Dune es inquietante por la obsesiva creencia que los padres depositan en ella. A veces me inquietan esa clase de creencias, extrañas pero profundamente arraigadas. En la historia de Home Alone, era menos la creencia y más la relación de esta persona con un objeto realmente inocente. Otras cosas, como por ejemplo el cuenco en "Sunburn", implico que no son lo que parecen.

ULAD: Las máquinas son una de tus obsesiones. Máquinas complejas, demasiado como para que entendamos cómo funcionan, para qué sirven y qué clase de impacto tienen en nosotros, en el mundo o en la realidad misma. También te fascinan, creo, los deepfakes, porque los protagonistas de tus historias a menudo se ven a sí mismos en vídeos que no se corresponden a sus memorias. ¿En la vida real te asustan las másquinas y la IA?

J.R.: Es complicado de explicar. Disfruto muchísimo jugando con la IA. Sin embargo, me preocupa profundamente lo que nos estamos haciendo al emplearla. Aunque es ingenuo pensar que prescindiremos de ella. No es posible. Porque si Estados Unidos actúa éticamente y se detiene, Rusia dominará. Si Rusia se detiene, China dominará, etc... La decisión ya está tomada. Estamos atrapados en un tobogán horrible e incluso si intentamos detenernos, un hombre gordo en traje de baño se precipita hacia nosotros. Está por verse si al final está la perdición o el paraíso.

Como humanos, dependemos de la tecnología que creamos para resolver los problemas que ésta conlleva. Con suerte, la IA podrá descubrir cómo crear centros de datos limpios, curar el cáncer y resolver la creciente brecha del desequilibrio de la riqueza. Eso sí, no quiero ver series de televisión hechas con IA las 24 horas del día, los 7 días de la semana, en Netflix. El arte está hecho para ser una experiencia compartida. Si no puedes hablar de ello con alguien, es como si no lo hubieras experimentado.

ULAD: Por lo que he leído en otras entrevistas que te han hecho, tu madre siempre ha estado a tu lado. Sin embargo, me parece que en tu ficción prevalece más la figura paterna que la materna. En varias de tus historias, de hecho, retratas al padre positivamente, aunque sin idealizarlo, pues trata de proteger a su hijo o hijos de algún mal incierto que acecha desde su propia infancia, y en ocasiones incluso desaparece misteriosamente, dejando devastada a su familia.

J.R.: Nunca conocí a mi padre, ni tuve ninguna figura paterna en mi vida, al contrario que la mayoría de mis amigos. Supongo que lo compenso un poco con mis historias, o imagino cómo sería. 

Tuve la oportunidad de ser padre de acogida durante un mes. Me gustaba prepararle a la pequeña una taza de leche tibia antes de dormir y sentarme con ella mientras la tomaba. Era un momento tranquilo en el que podía hablar conmigo de cualquier cosa. Lloré cuando los niños se fueron. Aun así, todavía puedo verlos a veces, y les dejo pasar los fines de semana aquí. Ser padre es algo maravilloso. Tener uno también puede serlo, supongo.


También de Jared Roberts en ULAD: Aquí

lunes, 27 de octubre de 2025

Gaétan Soucy: La niña a la que le gustaban demasiado las cerillas

Idioma original: francés
Título original: La petite fille qui aimait trop les allumettes
Traducción: María Teresa Gallego Urrutia, para Contraseña Editorial
Año de publicación: 1998
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


Cuando uno tiene ya cierto bagaje lector, le sucede que cada vez más le es más difícil encontrar libros que impacten, que epaten, incluso que inquieten. Pero en ocasiones ocurre. Porque el asombro ante este libro va más allá de la historia que narra; desconcierta (y sobremanera) por el estilo del autor: seco, crudo, directo, pero especialmente con un uso del lenguaje muy inusual y sorprendente.

Argumentalmente, el libro empieza mostrando ya de entrada su enfoque y argumento en su primera frase: «tuvimos que hacernos cargo del universo mi hermano y yo, pues una mañana, poco antes de amanecer, papá exhalo el último suspiro sin previo aviso». A la que continua, «sus despojos, crispados en un dolor del que solo quedaba ya la corteza, sus decretos, tan repentinamente pulverizados, todo eso yacía en la habitación del primer piso desde la que papá, la víspera sin ir más lejos, nos lo ordenaba todo». Esas dos primeras frases ya aportan varias pistas de lo que el libro ofrece, a nivel argumental pero también estilístico, pues denotan una mirada terriblemente fría de la relación de los dos hijos con su padre y, también, la difícil empresa que tienen por delante y de la que deben encargarse con premura: la gestión del fallecimiento del padre, a nivel emocional, pero (y especialmente) también logístico, pues deben organizar el entierro. Así, ante la necesidad de resolver una situación tan excepcional, uno de los hermanos (que ejerce como protagonista), se encarga de narrar esos días posteriores a la defunción.

Estilísticamente, es innegable que el autor busca transgredir la escritura al uso, ejerciendo malabarismos con las palabras con los que busca sorprender al lector mientras emana una sensación que roza la asepsia al narrar una defunción y entierro sin emoción ni aflicción. Así, el estilo utilizado es seco, duro, tosco, que se hace evidente en párrafos como cuando afirma que «he omitido mencionarlo, pero soy el más inteligente de los dos. Mis razonamientos impactan como garrotazos. Si fuese mi hermano el que redactase estas líneas, la pobreza del pensamiento saltaría a la cara, nadie entendería nada de nada». De esta manera, el autor nos hace partícipes de la compleja y en apariencia distante relación con su hermano a la vez que con ello nos sitúa en la historia, con un narrador en primera persona que debe cargar con la noticia y el peso de la muerte de su padre; una muerte que es narrada de forma igualmente seca, sin afecto, de manera funcional y casi logística sobre cómo afrontarla. Cómo lectores, nos sorprende el estilo, la falta absoluta de sentimientos hacia un padre que, según va avanzando la historia, vamos conociendo a la vez que descubrimos los motivos de tal falta de conexión emocional, pero no únicamente hacia el padre ante la situación por la que deben transitar sino también hacia el resto de personajes del pueblo con los que tratan y a quienes observan con cierta perplejidad y distancia que se hace evidente al narrar que «los hábitos de la comarca exigen sin duda que haya que parecerse al muerto del día, pues mis semejantes tenían todos cara de funeral».

Así, Soucy practica un estilo directo que interpela a los lectores directamente al dirigirse a ellos y que me atrevería a decir que es altamente original por el desparpajo utilizado rozando la verborrea a la vez que demuestra una confusión constante entre el género utilizado por el narrador al referirse a él mismo. De igual manera, la historia, que transcurre en poco espacio de tiempo, es narrada en evolución rápida hacia el interior de su protagonista, pues es realmente allí donde ocurre la acción, en el conocimiento y (auto)descubrimiento de su personalidad y su (hasta ese momento) cerrado universo interior. Así al exponerse y abrirse a quien le cuenta la historia, el contraste destaca por la ingenuidad, pero no respecto a sus facultades sino en cuanto a su manera de ver el mundo y su encaje en él; un lugar que antes se le antojaba lejano y hermético a sus conocimientos e intereses y que de golpe parece nuevo y abierto. De hecho, uno de los episodios más hilarantes a la vez que bizarros es un encuentro fortuito de cariz sexual que, por la desubicación mental, sorpresa e inexperiencia que profesa la protagonista me ha recordado sumamente al personaje de Bella Baxter, protagonista de la película «Pobres criaturas» de Yorgos Lanthimos, por la narración de esa escena experimentada por la personalidad medio asilvestrada se la protagonista a la que incluso la lleva a denominarse a sí misma “cabritilla salvaje”. 

Por todo ello, por la historia narrada pero especialmente por la originalidad y valentía en el enfoque y el cómo transmite la historia y los sentimientos, este libro es una rareza interesante para aquellos que buscan sorprenderse ante una lectura que deja cierta sensación de sorpresa y novedad por el uso de un lenguaje un tanto peculiar, con palabras inusuales y en ocasiones inventadas y que invita a aumentar con ello la bizarrez de la historia y la manera de reaccionar, pensar y sentir de su protagonista. Una rareza sorprendente, impactante, pero a la vez divertida.


jueves, 6 de febrero de 2025

Reseña + Entrevista: The Machine Stories, de Jared Roberts

Idioma original: Inglés
Año de publicación: 2024
Valoración: Recomendable (aunque no para todo el mundo)

Jared Roberts es uno de mis escritores de creepypastas favoritos. Su prosa no es la más cuidada, ni sus personajes los más complejos. Pero su obra, publicada originalmente en su mayoría en el foro nosleep de Reddit, es creativa y personal (pues mezcla elementos weird con terror y ciencia ficción), además de desconcertante y desasosegante de un modo único e inimitable. Ah, y tiene algunos planteamientos, ideas y giros extremadamente alocados. 

Así que, cuando supe que Roberts había publicado The Machine Stories, la compré sin pensarlo un segundo. Quería apoyar a tan talentoso autor, e incluso estaba dispuesto a hacerlo a pesar de que su antología la imprimiera y distribuyera Amazon, adoleciera de una cubierta horrenda hecha con IA y compilara algunos relatos que yo ya conocía, pues los había escuchado locutados en YouTube.

¡Y cuánto me alegro de haber adquirido The Machine Stories! Al fin y al cabo, es un festín para los incondicionales de Roberts; también es una toma de contacto inmejorable para todo aquel que quiera adentrarse en su universo surreal y enigmático, o una buena adquisición para los amantes de la literatura extraña que no le teman a la complejidad y la ambigüedad. 

Los doce textos compilados en The Machine Stories tienen una calidad bastante homogénea. El único que no me ha gustado, pues me ha parecido muy pobre en su simpleza y linealidad, ha sido "More Channels". "Push the Blue Botton", por su parte, tiene un planteamiento interesante, pero no lo desarrolla de forma convincente y recuerda vagamente a una parte de La ciudad de Mario Levrero mucho más lograda. "The Arkansas Sleep Experiments", la interpretación de Roberts de uno de los subgéneros fundacionales de los creepypastas, resulta efectivo, pero se queda corto en impronta autoral e intensidad argumental cuando lo comparamos con otras obras del escritor.

De los demás textos, insisto en que todos ellos muy dignos, destacaría si acaso, por su absoluta genialidad, la novela corta "The Hidden Webpage", por su protagonista, "The Trees Are Not What They Seem" y, por su atractivo formato (se concibió para ser narrado en un podcast) y sus giros, "Sunburn".

Los textos de The Machine Stories parten de la misma premisa: personas corrientes con vidas anodinas se ven súbitamente envueltas en una serie de eventos bizarros. En ellos hay también una serie de elementos recurrentes: memorias de las que no te puedes fiar o directamente alteradas, angustia existencial y universos paralelos. Además, todos desdibujan la realidad con tanto éxito (o quizá es que la percepción de los protagonistas es errónea) que, al terminarlos, resulta imposible saber qué ha sucedido realmente. 

Teniendo este contenido y estética unificadores en cuenta, uno podría pensar que, leídos de corrido, los textos de The Machine Stories se antojarían reiterativos. Sin embargo, la inagotable inventiva de su autor convierte a cada uno de ellos en una experiencia distinta.

Dejad que os hable un poco de mis favoritos: 

"The Hidden Webpage" inaugura el volumen. Es, sin duda, un clásico de los creepypastas. Uno extremadamente original, capaz de apilar detalles extraños (aparentemente interconectados pero cuya lógica interna somos incapaces de establecer) con suma facilidad, erigir una atmósfera muy lograda e incrementar la tensión paulatinamente. Uno que se apropia de una imagen tan ridícula como lo son dos hombres disfrazados de abeja y hace que ésta te provoque un escalofrío. 

"The Trees Are Not What They Seem" es creativo, intenso y atmosférico. Ciertamente, resulta menos original que "The Hidden Webpage", y su manera de amontonar detalles extraños sin dar tregua al lector o a los personajes no fluye tan orgánicamente como en esa genialidad inspirada. Aun así, me parece un relato muy recomendable, y tiene la particularidad de que su protagonista es más proactivo y tiene una personalidad más marcada de lo habitual en la obra de Roberts.

"Sunburn" cierra la antología. Y lo hace por todo lo alto, con una historia redactada a modo de guion que sabe llevar su premisa hasta límites insospechados. Roberts en estado puro, señores.

Ahora permitid que liste algunos pasajes del libro:

«If you've been on the internet long enough you learn that. There's evil out there. Not the child porn or torture videos. Something deeper. Something hidden in all the code and connections.» ("The Hidden Webpage", página 10)

«When something dies, (...) there’s just this emptiness there. I think sometimes that emptiness can get filled with something else. Maybe that might look to us like a ghost. It’s nothing we should have anything to do with.» ("An Old-Fashioned Ghost Story?", página 128)

«(...) natural selection has nothing to do with with truth and everything to do with survival. It’s as reasonable to think we survive by being constantly deceived as to belive we survive by knowing reality as it is. Maybe we were naturally selected to detect the world all wrong.» ("We Built a Machine that Told Us Everything We Wanted", página 137)

Poco más que añadir. The Machine Stories no gustará a todo el mundo. Al fin y al cabo, los textos que compila son, al igual que la mayoría de Roberts, sumamente desconcertantes (incluso diría que herméticos), y suelen cerrarse con finales abiertos que pueden frustrar a cierto tipo de lectores. 

Aun así, esta antología autopublicada hará las delicias a los amantes de la literatura de lo extraño. Porque Roberts es uno de sus mejores cultivadores, y no sabéis lo afortunados que somos de que mucha de su obra se pueda leer o escuchar en internet de manera totalmente gratuita. Ojalá saque otro libro pronto para poder seguir apoyando su carrera; evidentemente, lo compraré sin pensarlo dos veces, aunque me gustaría que en esta ocasión el autor cuidara la edición (¡si hace falta hago yo la ilustración de cubierta!), no se decantara tanto por los elementos de ciencia ficción e incluyera más textos inéditos.


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A continuación adjuntamos un pequeño cuestionario que Roberts ha respondido con suma amabilidad:

ULAD: ¡Hola, Jared! ¿Cómo estás? Soy un gran admirador de tu obra y me hace mucha ilusión poder entrevistarte. En primer lugar querría preguntarte cómo te definirías en tanto que autor. ¿A qué género te adscribes y a qué público quieres llegar?

J.R.: Definir mi obra me provoca ansiedad, pues al hacerlo corro el riesgo de gafarla. Como cuando notas que las cosas están yendo bien y luego dejan de hacerlo. O cuando descubres que eres un escritor de terror e inmediatamente no puedes escribir nada que dé miedo. Así que intento no darle muchas vueltas. 

Escribo situaciones que nacen de sentimientos, fantasías y percepeciones de experiencias propias. Quiero captar sentimientos para que podamos hablar sobre ellos. Creo que a todos nos interesa la vida interior, especialmente la oscura. Supongo que el éxito de A24 prueba que mi público no es tan de nicho como en un inicio llegué a pensar. La gente busca complejidad, honestidad y sombras.

ULAD: ¿Qué obras te inspiran? 

J.R.: Miro muchas películas. Sobre todo de terror. Y dramas lentos y sombríos, como Paterson y Manchester by the Sea. También me gusta la TV. Twin Peaks. Y esa serie de los 90 llamada Millennium.

En cuanto a literatura. Thomas Bernhard supuso una revelación la primera vez que lo leí. También me gusta mucho John Updike. Y esa novela extraña titulada A Voyage to Arcturus es una gran influencia.

El misticismo católico también me inspira. Estuve a punto de convertirme en un monje benedictino. Cuando tenía 18, leí a Teresa de Ávila, Teresa de Lisieux, Juan de la Cruz, Pseudo-Dionysus, Augustine, Evagrius Ponticus, Ángela de Foligno, etc... Ahora soy ateo, pero católico al mismo tiempo.

ULAD: ¿Cuál es tu trayectoria como escritor?

J.R.: No tengo mucho bagaje como escritor. Estudié filosofía. Dirijo una PMO (Oficina de Gestión de Proyectos). Escribo porque lo necesito, porque es una pasión, un propósito.

ULAD: ¿Qué ha supuesto autopublicar The Machine Stories, tu primer libro? ¿Tienes algún otro proyecto en mente, literario o de otra índole?

J.R.: No me ha gustado publicar The Machine Stories. Supuso una capitulación, porque nunca quise autopublicar. Sin embargo, suspendieron mi cuenta de Reddit por un tiempo (ya la he recuperado) y pensé que debía preservar de alguna manera las historias que subí ahí por si acaso. 

Estoy trabjando en múltiples proyectos. Es uno de mis defectos. Estoy enfangado con tres guiones. Uno de ellos, sobre "The Hidden Webpage". Un talent manager de Hollywood me lo pidió hace ocho años, pero la cagué. Por entonces no estaba preparado. También estoy escribiendo una novela, que ya tengo a medias. Y otra antología. ¡Eres el primero en saberlo, sin contar a mi mujer! Asimismo, querría montar un podcast con las últimas historias que he escrito. Y tengo listo un ensayo monstruoso basado la historia y cultura de una de mis pasiones, los estudios de internet.

ULAD: He visto que, entre tus referentes, citas a Robert Aickman, John Carpenter y David Lynch. ¿Puede que, en tu literatura, también haya algo de Philip K. Dick, y de escritores de terror contemporáneo (ya sea de otros cultivadores de nosleep y creepypastas o de autores como Thomas Ligotti o Michael Wehunt)?

J.R.: Realmente sólo he leído una novela de Philip K. Dick, Valis. Fue hace años, y me gustó mucho. En esa novela, Dick retrata eventos e ideas cósmicos al hacer que afecten la vida de un tipo corriente. Eso me impresionó sobremanera, aunque no lo consideraría una influencia. Pero corrígeme si me equivoco, ¡no dejes que me autoengañe! 

Sobre los otros autores. No he leído a Thomas Ligotti, y no conocía a Michael Wehunt. ¿Te suena el concepto alemán del zeitgeist? Quizá nuestras similitudes se deban a ello. Distintas personas llegarán a los mismos sentimientos e ideas, y acabarán reflejándolos en obras similares, pues la época y el contexto geográfico lo propician.

ULAD: Tus ficciones dejan entrever una visión del mundo y del hombre muy específicas. Hablan de universos incognoscibles y hostiles, llenos de eventos y conexiones que tus protagonistas apenas pueden asimilar o comprender, en los que gobiernan fuerzas aterradoramente poderosas. ¿Esta aproximación existencial es meramente literaria o, al igual que la de H. P. Lovecraft se nutría del materialismo y miedo a lo desconocido del autor, la tuya tiene raíces en creencias personales?

J.R.: Bueno, en la mayoría de mis historias abordo la memoria. A grandes rasgos, la memoria construye nuestro mundo. Si recuerdas a tus padres como abusivos, incluso si no lo eran, esto tendrá consecuencias en tu vida. Yo mismo he tenido memorias de cosas raras que otra gente niega que hayan sucedido. No sé. Todo esto se coló en mis historias. Algunas están más interesadas en plasmar la extrañeza y la liminalidad. Nada de lo que he escrito es puramente litetario.

ULAD: Ya que he mencionado a Lovecraft, me gustaría saber si te sientes influenciado por él de algún modo. Superficialmente, creo que vuestra obra no tiene nada que ver la una con la otra. Sin embargo, al menos en mi opinión, compartís temas y recursos narrativos. Uno de dichos temas sería la representación de un universo hostil hacia el ser humano repleto de fuerzas que escapan a nuestra comprensión. Y un recurso narrativo, el usar protagonistas con poca personalidad y proactividad para acentuar su universalidad e indefensión.

J.R.: Hmm, bueno, ciertamente disfruto sus historias. Me gusta bastante, por ejemplo, Dreams in the Witch House, donde los ángulos de la habitación no tienen sentido matemáticamente. ¿Qué es más inherente al orden del universo que las matemáticas? El protagonista atraviesa un mal ángulo o algo así, y luego se concatenan una serie de imágenes delirantes que te obligan a forcejear para darles sentido. Así que supongo que Lovecraft me influye en cierto modo. 

Me gusta cómo rompe las reglas. No le importa la narrativa convencional. Exploraba, ante todo, sus sentimientos. Antes de él, la gente ya sentía el horror cósmico. Más inmigrantes de lo habitual llegaban a ciudades históricamente insulares. Einstein nos descubría cosas nuevas sobre el universo. El universo devino enorme y complicado y abrumador. Las historias de Lovecraft transmutan los sentimientos de su mundo provinciano y de sus intereses siendo opacados por la inmensidad del universo. 

A pesar de que mucha gente a día de hoy la disfruta superficialmente, su obra nos permitió crear un vocabulario para un sentimiento concreto, el del horror cósmico. Y estoy seguro de que muchos de sus lectores identificarán sus propios sentimientos gracias a su obra. Esto es lo que pretendo lograr yo. Querría enriquecer el entendimiento de nuestra vida interior al imbuirlo en mis historias.

Y es cierto que mis protagonistas son poco proactivos (exceptuando el de "The Trees Are Not What They Seem", que tiene mucha personalidad). Quizá esto es algo en lo que emulo a Lovecraft. 

ULAD: He notado que muchas de tus historias están contextualizadas por una mitología propia y comparten elementos, aunque de una manera tan críptica que al lector le cuesta hacerse una visión panorámica nítida. ¿Tienes muy trabajado ese universo englobador, o te limitas a interconectar superficialmente tus ficciones?

J.R.: En la mayoría de casos, establezco esas conexiones según me parece. A veces tengo una noción más clara de cómo conectan las cosas, como en "The Trees Are Not What They Seem". Pero, al contrario que J. R. R. Tolkien, no dibujo mapas ni establezco genealogías antes de empezar a escribir. ¡Eso me volvería loco!

ULAD: Se puede extraer una lectura simbólica a tus textos. A "The Hidden Webpage", por ejemplo, el cómo internet puede absorver nuestra vida por completo; a "Remember that David Lynch movie, Dune? About that", "How to Lose Friends and Terrify People" o "Three Visits to a Hidden Tribe", el cómo familiares o amigos devienen irreconocibles. ¿Sueles tener en cuenta un núcleo temático alrededor del cual desarrollar tus historias?

J.R.: Yo forcejeo más bien con impresiones y sentimientos, que supongo que son similares a un tema. Pero señalar ese tema, o mejor dicho, buscar la palabra que lo defina, es trabajo de los críticos literarios. A ellos se les da bien. 

Mis temas provienen de la sección de mi paisaje interior que en ese momento quiera explorar. Me gusta pensar que otras personas tienen pensamientos y sentimientos similares a los míos, porque si no, todo es en vano. Todos tenemos pensamos y sentimos cosas que no sabemos cómo definir o expresar. 

O sea, ¿sabes lo que es el ASMR? Yo sentí eso toda mi vida, pero hasta que se popularizó en YouTube no fui capaz de ponerle un nombre. Durante dos décadas estuve intentando transmitir a otros ese cosquilleo placentero sin éxito alguno.

ULAD: Me ha parecido que tu antología The Machine Stories, aunque adscrita como la mayoría de tu obra dentro del género de terror, se decanta bastante hacia la ciencia ficción. En ella no hay solamente otras dimensiones y entidades cósmicas, sino que también tecnología futuristas y experimentos imposibles. ¿Fue el toque de ciencia ficción un criterio a la hora de seleccionar varios de los relatos que la compondrían? ¿Cómo decidiste qué historias la conformarían y en qué orden las situarías?

J.R.: No me gusta recurrir a lo sobrenatural en mis historias, quizá porque no creo en ello. Pero sí que creo que el mundo natural es inmensamente más complejo de lo que suponemos, y que el poder de la tecnología será cada vez más aterrador. Así que la tecnología misteriosa sustituye a demonios y fantasmas para mí. The Machine Stories agrupa historias con máquinas que distorsionan la realidad, nunca para bien. A veces de forma maliciosa, y otras no tanto, aunque siempre como las entidades amorales del Gran Colisionador de Hadrones de Lovecraft.

ULAD: Hay personas a las que tu literatura no les atrae. La consideran demasiado hermética. Tampoco les gusta que les obligue a estar atentos a múltiples pistas y detalles, ni que tenga finales abiertos y ambiguos. ¿Por qué decidiste abanderar este tipo de ficción? ¿Cómo la reivindicarías ante gente reticente?

J.R.: ¡Hermética! Me encanta esta palabra. 

A ver, ninguna obra de arte gustará a todo el mundo. Scorsese odia el cine de Marvel. A mí me encanta Deadpool y en cambio jamás miraré The Irishman. Mi película favorita del año pasado fue Hundreds of Beavers, pero poca gente se tragará  una comedia de dos horas grabada como una película muda.

Por mucho que disfruto las historias bien atadas y con un desenlace definido, no me siento cómodo escribiéndolas, porque al hacerlo siento como si estuviera jugando con figuras de acción. Movamos este juguete de plástico aquí y este otro allá y hagamos que peleen y fin. Cuando yo escribo historias misteriosas y ambiguas, me siento confiado en lo que hago. Estoy hablando de la realidad en toda su escurridiza gloria. No de plástico. Aunque entiendo que, a veces, demasiada vaguedad puede ser frustrante y pretenciosa. Yo mismo fui incapaz de terminar Skinamarink.


También de Jared Roberts en ULAD: Aquí

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Reseña(s) Interruptus: 7 x 1

Aunque justamente hoy no lo parezca, no soy yo muy partidario de esta modalidad de "reseña interruptus"; ahora bien, en los últimos tiempos me he encontrado con varios libros cuya lectura, por una causa u otra, he abandonado, y que, puesto que no están reseñados en este sacrosanto blog, mis compañeros ni siquiera han tenido en cuenta para leer. Con buen criterio, visto lo visto... Como se acerca el Año Nuevo y antes de los consabidos buenos propósitos resulta conveniente hacer limpieza y tirar lo viejo o inútil por la ventana (de forma metafórica, se entiende... tened cuidado con lo que hacéis, plis), aquí va un pack de minireseñas que se han quedado en meros esbozos, abortos de las que pudieron ser y ya no serán. Al menos, por mi parte...


1- El silencio de la ciudad blanca de Eva García Sáenz de Urturi

Idioma original: español

Año de publicación: 2016

Valoración: No eres tú, soy yo...

Resumen resumido: en la siempre primorosa ciudad de Vitoria-Gasteiz aparecen una serie de cadáveres, en monumentos emblemáticos de la misma, que recuerdan indefectiblemente a unos asesinatos que tuvieron lugar un par de décadas antes pero cuyo autor, vaya por Dios, resulta que está ya en la cárcel. Así que el inspector que se encarga del caso, apodado Kraken (!) por sus compañeros y amigos, se ve en la tesitura de tener que resolver los nuevos y desconcertantes asesinatos antes de que se multipliquen.

Es posible que se deba a que conozco un poco los escenarios donde se desarrolla esta historia y por tanto hay cosas -bastantes- que me resultan de lo más inverosímil. Es posible también que, a pesar de mi debilidad por los thrillers policiacos con asesinos en serie, mi nivel de exigencia sea más alto del que yo mismo pienso. O también puede que experimentara una reacción adversa al entusiasmo que esta novela ha producido en miles de lectores y lectoras, que incluso ha llevado a que se hagan tours literario-turísticos por la capital alavesa, algo realmente desusado en la misma (por la parte turística más que la literaria, aunque también). Pero el caso es que, según iba avanzando en la lectura del libro, me iba invadiendo una vergüenza ajena tal que tuve que dejarlo y no he osado volver a intentarlo, desde hace ya años. Que seguro que es culpa mía, no lo niego, pero mirad, más vale ponerse rojo una vez que amarillo un ciento...


2- El olor del bosque de Hélène Gestern

Idioma original: francés

Título original: L'Odeur de la fôret

Año de publicación: 2016

Traducción: Laura Salas Rodríguez

Valoración: zzzzZzz...

Resumen resumido: Élisabeth Bathori (no dire nada sobre el nombre) es una historiadora que trabaja en el Instituto de la Memoria Fotográfica del Siglo, que recibe de la anciana Alix de Chalendar, para su preservación, una serie de fotografías y cartas de su tío Alban de Willecot, desde el frente de la I Guerra Mundial con su amigo, el insigne poeta Anatole Massis. Además, la anciana -porque sí o por joder a sus parientes-le lega en su testamento una casa en un pueblo del Borbonesado (región que con ese nombre parece mentira que no haya sido expoliada del todo por cierta familia), donde Élizabeth continua indagando en los secretos de los Willecot, mientras pasa el duelo por su reciente viudedad.

Compré esta novela en aquel proceloso año de la pandemia, impelido por la recomendación de una conocida prescriptora literaria, que la consideraba una de las mejores novelas editadas ese año. Me pareció una buena opción lectora para pasar el confinamiento y mirad, ni aún con tantas horas por delante logré avanzar mucho, porque en seguida me quedaba zzzzZz... como un cepo. Lo intenté con posterioridad al menos un par de veces más, pero siempre acababa como un ladrillo en brazos de Morfeo. Ahora bien, cierto es que, poco a poco y siesta a siesta podía haber ido avanzando en el libro (aunque ojo cuidao que son casi 800 páginas); tampoco es que esté mal escrito, ni mucho menos y, desde luego, parece bien documentado y demás condiciones que se le pueden pedir a una buena novela. Pero no acabó de engancharme y cuando vi que tomaba un giro romántico (romántico en plan editorial Harlequin, me refiero, no a la narrativa de principios del XIX) fui consciente de la finitud de la vida y de que aún me quedaba por leer toda la saga de Mundodisco, por ejemplo. Conservo el libro, eso sí, para las noches de insomnio.


3- La señal de Maxime Chattam

Idioma original: francés

Título original: Le signal

Año de publicación: 2020

Traducción: José Antonio Soriano Marco

Valoración: Rechace imitaciones

Resumen resumido: la familia Spencer (nada que ver con Lady Di) se traslada desde Nueva York al idílico y hasta pintoresco pueblo de Mahingan Falls, en Nueva Inglaterra, huyendo del mundanal ruido y de sus altos precios  Pueblo, ya digo que muy cuqui, pero embebido de rumores sobre un pasado de brujería y horror (estamos en Nueva Inglaterra, ¿qué os esperábais?), en el que les comienzan a ocurrir cosas harto extrañas... aunque nada comparable a los horrendos crímenes que se suceden en la zona.

Maxime Chattam es el penúltimo joven escritor de best-sellers (bueno, ya no tan joven, en realidad) al que se ha calificado como "heredero de Stephen King". En este caso, o al menos por lo que respecta a esta novela, el calificativo tiene alguna base, porque, en efecto, el libro apesta (sí, no me he equivocado de verbo) a King, pero a un King de imitación, un King de bazar oriental, si se me permite el prejuicio barato... Es decir, esta novela es lo que se conoce como un PASTICHE, término que creo deberíamos emplear más a menudo. Que sí, un pastiche puede ser muy divertido y lo cierto es que esta novela, quizás por cierto desaforamiento o exageracíón, podía incluso resultarme entretenida... El caso es que, cuando ya llevaba leídas bastantes páginas, pero habida cuenta que el libro consta de más de 600, me pregunté: ¿pero qué cojones haces leyendo una mala imitación de Stephen King, cuando podrías estar empleando ese tiempo en leer, sin ir más lejos, una novela del propio King? Lo dejé y hasta ahora...

(Por cierto, que si alguien está interesado en una premisa similar a la de esta novela, pero que discurre por derroteros mucho más inquietantes, que le hará perder muchísimo menos tiempo y, sobre todo, cagarse por la pata abajo, conocer una interesante propuesta del género de terror contemporáneo, que vea la película La autopsia de Jane Doe. Hora y media de peli e insomnio garantizado toda la noche).


4- La señora Potter no es exactamente Santa Claus de Laura Fernández

Idioma original: español

Año de publicación: 2021

Valoración: No gano para aspirinas

Resumen resumido: en Kimberly Clark Weymouth, desabrida ciudad de algún lugar de la Norteamerica profunda, la escritora Louise Cassidy Feldman ambientó su clásico de la literatura infantil La señora Potter no es exactamente Santa Claus, lo que proporcionó cierta celebridad y visitas turísticas a la localidad. Ahora bien, un buen día Billy Bane Peltzer decide cerrar la tiendas de recuerdos abierta por su padre, Randal, lo cual provoca toda una serie de consecuencias imprevistas en el ecosistema formado por los entrañables habitantes de Kimberly Clark Weymouth. Consecuencias que no os puedo relatar porque abandoné la lectura de la novela, aquejado de un dolor de cabeza galopante.

¿Y a cuento de qué este dolor de cabeza, preguntaréis (O NO)? Pues porque la novela, toda la novela  y no es corta, está repleta de (PALABRAS) escritas en cursiva o mayúsculas entre (PARÉNTESIS), de una forma absolutamente (RANDOM) o que, al menos, yo no he sido capaz de dilucidar según qué (PAUTA). Que esta peculiaridad del estilo parece que acrecenta la (IRONÍA) postmo-metaficcional que recorre la novela y ha entusiasmado a crítica público mayormente gafapástico o, en todo caso, a (PERSONAS) con un criterio literario más exquisito que el mío pero que (A MÍ) me produce migraña, jaqueca, cefalea en racimo, neuralgia o dolor de (LA CHOLA), yo qué sé... Así que tuve que dejar su lectura porque mirad, en la vida hay que (SABER) elegir y la (SALUD) es lo primero... Aparte de que me estaba pareciendo una puta santa chorrada, claro.


5- La camarera de Nita Prose

Idioma original: inglés

Título original: The Maid

Año de publicación: 2022

Traducción: Ángela Esteller

Valoración: Mátame, camión, pero rapidito...

Resumen resumido: la joven Molly es una camarera del hotel de lujo Regency, extremadamente minuciosa y hasta perfeccionista en su trabajo, tal vez -o casi seguro- porque padece algún tipo de trastorno del espectro autista... Necesitando como el comer la rutina y hasta monotonía en su vida, ésta se verá trastocada cuando en una de las suites que debe limpiar, donde se aloja un matrimonio millonario, encuentra un cadáver sobre la cama. Y hasta aquí puedo contar, no porque tema estropearos la lectura con algún spoiler, sino porque yo la abandoné en este punto y os aseguro que no lo he lamentado...

Aquí he de confesar que tengo un problema, no con las personas de la vida real que son autistas, padecen Aspergen o algún tipo de trastorno similar... (incluso todo lo contrario, que tampoco soy un monstruo), aunque, por alguna razón, sí con las novelas protagonizadas por este tipo de personajes, generalmente niños o jóvenes. Curiosamente, no me pasa con las películas, pero en los libros enseguida pierdo la paciencia (de hecho, no sé como llegué a acabar el célebre El curioso incidente del perro a medianoche sin estamparlo contra la pared... en fin, era más joven y perseverante que ahora). Ahora bien, reflexionando sobre ello (brevemente, que tampoco merece comerse mucho el tarro) he llegado a la conclusión de que si abandoné La camarera una vez aparecido el crimen, que al fin y al cabo es lo que mola en este tipo de libros, no fue sólo por lo exasperante que me parecía su protagonista sino porque el misterio en sí me daba una perezaca que no veas. Me daba igual quien había matado a la víctima, la verdad, y sólo podía desear que el/la/los asesino/a/s se hubieran esmerado un poco más, disolviendo el cadáver en ácido o enterrándolo en un maizal, con lo que la buena de Molly no se hubiera coscao de nada. Hubiera salido ganando, creo.


6- Mi esposa y yo compramos un rancho de Matt y Harrison Query

Idioma original: inglés

Título original: Old Country

Año de publicación: 2022

Traducción: Alejandra Tapia Silva

Valoración: Dame veneno, me quiero morir, dame veneenooo...

Resumen resumido: El ex-marine y veterano de Afganistán Harry Blakemore y su mujer Sasha, publicista, deciden abandonar la ciudad de Denver para trasladarse a un rancho de las montañas de Idaho donde poder llevar una vida más tranquila y satisfactoria, en comunión con la naturaleza. El sueño americano, vaya... Ahora, bien, cuando llegan al idílico rancho, sus por otra parte muy amables vecinos les advierten que el valle donde está situado recibe con frecuencia la visita de un espíritu o ente sobrenatural que adopta una manifestación diferente en cada estación -menos en invierno, cuando por lo visto se va a dormir como los osos-, a cada cual también más extravagante. El espíritu o lo que sea se puede combatir tomando una serie de medidas que los Blakemore se resisten a adoptar, pero que acaban haciéndolo pues parece ser la única manera de poder vivir en el lugar.

Como se ve, la premisa de la novela, resulta bastante increíble y hasta absurda. No pasa nada, porque ocurre lo mismo con muchas de las del género de terror, la cuestión es hasta que punto el o la autora de las mismas logra convencernos para que nos la creamos y, sobre todo, mantener nuestro interés en una historia, para lo que la suspensión de la incredulidad suele ser condición sine qua non. Algo que no ocurre en esta novela, sobre todo, creo yo, por lo rutinaria y hasta cansina que resulta la trama, más ocupada en glosar las maravillas de la naturaleza norteamericana y la "guayotez" de los protagonistas que en darnos el necesario canguelo, que es de lo que se trata. Yo aguanté algo más de la mitad del libro, con lo que me perdí el final, que debe ser, por lo que tengo entendido, ya directamente hilarante. No obstante, si alguien está interesado en conocer más de esta novela, aquí dejo el enlace de la reseña que hizo en el videoblog Gafas y ojeras el gran David Calpa, que sí que tuvo los redaños de leerla entera (reseña con la que estoy totalmente de acuerdo, por supuesto).

Por último, parece ser que uno de los hermanos Query, autores del libro, tiene muchos contactos con la industria audiovisual, así que no os extrañéis si pronto veis esta historia en alguna plataforma en forma de película o, más aún, de serie. De hecho, casi se diría, teniendo en cuenta los tempos de la trama, que ya la escribieron pensando en ello. También que, al parecer la historia surgió como un hilo en Reddit que fueron alargando según la respuesta de sus seguidores. Así ha salido, claro...


7- El carnicero y el pájaro de Alaina Urquhart

Idioma original: inglés

Título original: The Butcher and the Wren

Año de publicación: 2022

Traducción: Pilar de la Peña Minguell

Valoración: No es por no ir, pero ir pa ná es tontería...

Resumen resumido: un asesino en serie conocido como "el Asesino del Pantano" se dedica a secuestrar a sus víctimas en Nueva Orleans, torturarlas un poquito antes de matarlas y luego abandonar sus cadáveres en los socorridos pantanos de Luisiana. La patóloga forense Wren Muller y el inspector Louis Leroux se embarcarán en una investigación sin tregua para tratar de detenerlo.

Hasta ahí la cosa pintaba bien, dentro de los parámetros habituales de los thrillers con asesino en serie, por los que ya digo que tengo cierta debilidad. Y lo cierto es que la novela resulta correcta, lo que, unido a que no es demasiado larga, bien podría haberme animado a terminarla (leí la mitad). Pero, precisamente porque transita por senderos perfectamente establecidos: escenarios tópicos, situaciones previsibles, asesino locatis pero muy inteligentes, policías voluntariosos a la hora de seguir la gymkana de pistas que les va dejando el psicópata, etc., en fin, que fui perdiendo el interés, ni siquiera alentado porque la autora fuera técnica de autopsias (tampoco es que se note mucho, por lo menos para quien haya visto al menos un par de episodios de C.S.I.) y creadora del podcast de true crime más seguido del mundo o eso dicen (yo reconozco que lo que más llamó mi atención es el apellido molón que tiene, que era el mismo de la protagonista de una novela de Joyce Carol Oates que acababa de leer).
Dicho lo cual, tampoco me extrañaría que hiciesen una peli basada en esta novela. De las que ponen los domingos por la tarde en Antena 3, quiero decir...

sábado, 21 de septiembre de 2024

Nita Prose: El huésped misterioso

Idioma original: Inglés 
Título original: The mistery guest
Año de publicación: 2023
Traducción: Ángela Esteller García
Valoración: Está bien

50 Phil Ochs fans can´t be wrong. Esta frase aparecía en la contraportada del disco de grandes éxitos de Phil Ochs y lo hacía como homenaje (sui generis, eso sí) al disco de Elvis Presley 50.000.000 Elvis fans can´t be wrong. 

Extraño comienzo para una reseña, ¿no? No tanto, amigos, porque uno no puede dejar de sentirse "bicho raro" cuando ve en la faja de El huésped misterioso que la novela se ha llevado el Premio Goodreads al mejor libro de misterio y que ha tenido más de 2.000.000 de lectores en todo el mundo (añado que tiene 104.314 "ratings" y 11.802 "reviews" en Goodreads). ¡Y yo en mi burbuja de yugoslavos raros y argentinos modernitos! Toca "bajar al barro", quitarse las gafas de pasta y mezclarse con el populacho lector para ver si la cosa es o no para tanto.

En lo argumental, la premisa del libro es el fallecimiento, momentos antes de realizar un importante anuncio en el hotel Regency Grand, de un famoso escritor de novelas de misterio. Casualmente, allí trabaja Molly Gray, camarera, detective amateur y narradora de la historia, quien hará gala de una perspicacia que ríanse ustedes de Jessica Fletcher o Miss Marple (la referencia british no es baladí) para resolver el entuerto. Para ello, la autora se sirve de dos tiempos que permiten la introducción de variables temáticas ajenas, en apariencia, a la trama principal.

Estandarte del cozy crime contemporáneo (ya sabéis, asesinatos sin vísceras y con un ligero toque humorístico), Nita Prose sabe mezclar los ingredientes para hacer de su receta un best-seller instantáneo: un estilo sencillo y directo, ritmo ágil, diálogos y personajes por lo general aceptables, tensión sostenida e introducción de temas más o menos actuales que acompañan a la trama principal son los pilares sobre los que se sustenta una novela muy para todos los públicos (casi de 0 a 99 años, vaya) que, pese a evidentes debilidades, se sostiene con dignidad en lo literario.

Entre esas debilidades debemos citar cierta sobreadjetivación en las partes más descriptivas, algún que otro personaje demasiado estereotipado o las excesivamente empalagosas menciones a la relación de la narradora con su abuela o con su pareja.

Por tanto, El huésped misterioso es una novela que, pese a lo anterior, cumple con lo que promete: entretiene, engancha y sirve para pasar unas tardes de lo más agradable. Suficiente o no, eso ya es cuestión de gustos y lectores.

martes, 23 de abril de 2024

Miriam Toews: No dejar que se apague el fuego

 


Idioma original:
inglés.
Título original: Fight Night
Traducción: Julia Osuna
Año de publicación: 2023
Valoración: recomendable

Perdonad que a estas alturas crea conveniente eludir estereotipos recientes como eso del empoderamiento que, en mi honesta y absolutamente criticable opinión, solo hacen que esconder una actitud de tolerancia condescendiente que blanquea la caduca superioridad moral tras la que se insiste en enfatizar logros como si hiciera falta cierto pulgar arriba. Que No dejar que se apague el fuego (curiosísima traducción del título) sea una novela que refleja el devenir de tres generaciones de mujeres que conviven en una casa en algún lugar del Canadá es una mera anécdota o un mero punto de partida situacional para una notable obra. Casi al uso de algún tipo de narrativa costumbrista, donde percibiría tanto aromas de literatura popular (lo siento, esa complicidad intergeneracional me recuerda cosas como Manolito Gafotas) hasta ciertas subtramas que me recuerdan a Junot Díaz. El caso es que a su autora, Miriam Toews, me cuesta identificarla - salvo las referencias a la comunidad menonita - como la misma que escribió  Ellas hablan, novela que me decepcionó algo y en la que la autora usó un rango de alcance más modesto.

Por el contrario, aquí estamos fuera de las claustrofóbicas comunidades religiosas ancladas en el pasado y ese cambio de entorno se agradece. Fuera del hábitat opresivo de creencias anquilosadas y ancladas en el pasado, aquí asistimos a un estimulante ejercicio que muestra a tres generaciones resueltas a ejercer dominio sobre el presente, y esa determinación aporta frescura a la narración que, a pesar de cierto componente de trágica cotidianeidad, resulta curiosamente teñida de humor y desparpajo, casi se diría que se desprende cierta sorna de esa curiosa convivencia, entendemos, obligada por cierta precariedad. Toews organiza un curioso triángulo donde Elvira, la abuela, y Swiv, la nieta de nueve años, interactúan en un diálogo algo caótico en una primera parte, mientras la generación intermedia, la madre, embarazada en su tercer trimestre, muestra una presencia más discontinua. Swiv ha sido expulsada del colegio y su abuela se está encargando de ella mientras la madre, actriz de escaso éxito, va y viene de forma atribulada. Espectacular omisión del rol masculino. Del padre nada se sabe. 

Lo que es curioso es que, a pesar de esa anárquica puesta en escena, la novela se concreta y se vislumbra sin la necesidad de un esqueleto argumental al uso. De hecho, parece más una buddy movie en que abuela y nieta se desafían y se retan constantemente, especialmente cuando Elvira relata sus hechos vitales, siempre en lucha contra la opresión social a la que parecía abocada, mientras la nieta, lenguaraz, aporta su réplica en una especie de reivindicación de que, dos generaciones después, no hay motivo de explicación o justificación.

jueves, 19 de octubre de 2023

Marianne Dubuc: Nina y Milo

Idioma original: francés
Título original: Nina et Milo, journée de pêche
Traducción: Raquel Solà i Garcia (en catalám y castellano para Editorial Juventud)
Año de publicación: 2021
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


Seguramente recordaréis, aquellos que sois lectores desde la infancia, los típicos libros de la serie «Elige tu propia aventura»; una serie de libros donde lo interesante era que la lectura se planteaba como un juego o una aventura y era el lector quién decidía, en casi cada página, qué camino o decisión debía tomar el protagonista de manera que en función de esas decisiones el final de la trama era uno u otro.

Este tipo de libros son interesantes pues interpelan al lector poniéndole en situaciones en las que el futuro del personaje o de la historia dependen en gran medida de sus decisiones, y esto es algo que, a modo de divertimento, funciona muy bien y es un enfoque que, ya años después, abrazaron los creadores de videojuegos e incluso hubo algún atrevimiento en TV hasta el punto de que una serie popular como Black Mirror se atrevió con ello (y fracasó, según mi opinión).

El caso es que este tipo de literatura va muy ligada al público juvenil, pero está muy poco explorado en el ámbito de la literatura infantil y eso algo que creo que debería remediarse puesto que si algo fomentan este tipo de libros es que, más allá de la creatividad y la imaginación sobre qué puede ocurrir a continuación en la trama, a nivel más profundo podríamos afirmar que potencian la capacidad de análisis, la convicción y seguridad en las decisiones tomadas y la asunción de responsabilidades. Por todo ello, es muy interesante que una artista como Marianne Dubuc se haya atrevido (y con éxito) a superar tal reto.

A nivel argumental, la trama es simple: dos amigos (Nina y Milo) salen a pescar y, debido a una fuerte racha de viento, Milo sale volando. Nina deberá encontrarlo siguiendo su instinto y en esa aventura se encontrará con diferentes obstáculos y personajes que le supondrán una ayuda o un estorbo (según cada caso). A nivel gráfico, los dibujos de Marianne Dubuc son de estilo clásico, de colores suaves y formas redondeadas, muy agradables a la vista y sin estridencias cromáticas ni personajes grotescos lo cual permite que sea una lectura es muy recomendable para todas las edades.

Por todo ello, se trata de un libro que recomiendo pues, además de disfrutar con el trazo cálido de la autora (de la cual recomiendo «El camino de la montaña» por la bonita historia que narra), nos permite adentrarnos en una aventura y ayudar a sus protagonistas a conseguir su objetivo a través de nuestras decisiones con lo que hace de ello una lectura no únicamente agradable sino altamente interesante y estimulante.

martes, 29 de agosto de 2023

Amal El-Mohtar y Max Glastone: Así se pierde la guerra del tiempo

Idioma original:
inglés
Título original: This is how you lose the time war
Traductor: Christian Rodríguez
Año de publicación: 2019
Valoración: recomendable / muy recomendable dependiendo de cómo de blandito tengas el corazón
 
¿Por qué me decidí a leer esta novela, preguntáis? Pues creo que habría por lo menos cuatro motivos. El primero es el título, realmente llamativo. El seguindo es la preciosa portada de Kevin Deneufchatel, que es una variante (mejorada) de la portada original y que refleja bastante bien el espíritu de la novela. El tercer motivo fue el argumento (¿viajes en el tiempo con rivalidad y piques entre agentes de facciones rivales? I'm in!). El cuarto, y último, es que esta novela corta ganó algunos de los premios más prestigiosos que se conceden en el género de la ciencia ficción: el premio de la Asociación Británica de Ciencia Ficción (BSFA), el Premio Hugo y el Premio Nebula. Todo sumado, parecían credenciales más que suficientes para una gran lectura, o por lo menos una lectura "disfrutona". 
 
Y en términos generales puedo decir que ha sido así: la novela se lee en un par de noches, entretiene, emociona por momentos y ofrece una revisión original al ya bastante manido tema de los viajes en el tiempo y los multiversos. Mi única pega a la novela es que me ha resultado, en fin, algo blandita, y también algo predecible, cuando creo que la premisa daba para algo mucho más rompedor y "afilado". 

El argumento de la novela es básicamente el que resumía antes: en el contexto de una guerra entre facciones opuestas que pretenden controlar y dirigir los "hilos del tiempo" (la Agencia y el Jardín), dos de sus mejores agentes, Roja y Azul, comienzan un intercambio de golpes y de bravatas, a través de cartas que se dejan escondidas en los lugares y objetos más inverosímiles (en una pluma de pájaro, en los posos de una taza de té, en las entrañas de una foca). No hace falta haber leído mucha literatura o haber visto muchas películas para adivinar que lo que al principio son provocaciones y burlas entre ellas, pronto se convierten en confesiones y complicidades, y a partir de ahí, en fin, que cada cual imagine hacia dónde derivará la trama. (La velocidad y la inevitabilidad de esa trama, por otra parte, es una de las pegas posibles que se le puede poner a esa novela: da la impresión de que lo que pasa no pasa por evolución lógica, sino porque eso era lo que tenía que pasar para que existiera la novela).
 
Como se puede deducir de este resumen, la novela se compone de las cartas intercambiadas por Roja y Azul (que tampoco es fácil adivinar, y una búsqueda en internet lo confirma, que fueron escritas respectivamente por los dos autores de esta novela, Amal El-Mohtar y Max Gladstone); y entre carta y carta, pequeños capítulos nos informan de lo que va ocurriendo en la vida de Roja y Azul, a qué misiones las destinan y también qué estrategias usan para engañarse y derrotarse mutuamente. Esta alternancia entre las cartas y los capítulos narrativos breves ayuda a que, como decía antes, la novela se lea casi de un tirón. El estilo, que se vuelve más poético a medida que la correspondencia entre las agentes se torna más íntima, también es un punto a favor de la novela y de su lectura agradable.
 
También ayuda, y creo que es otro de los aciertos de los autores, el que no exista una descarga masiva de worldbuilding en ningún momento de la novela: lo que sabemos de la Agencia, del Jardín o de la guerra que mantienen (y hay muchas cosas que no sabemos, o sobre las cuales no estamos completamente seguros) lo vamos aprendiendo o deduciendo de lo que se dice en las cartas, o de lo que se apunta en los otros capítulos. Hay una guerra, que consiste en alterar determinados momentos del pasado para redirigir la historia, pero no sabemos ni de dónde vienen la Agencia y el Jardín, ni cuáles son sus respectivos objetivos finales, ni tampoco se nos explica con detalle la tecnología que permite a las agentes subir o bajar por los hilos del tiempo para completar sus misiones. Es, en ese sentido, una novela bastante elíptica, y lo digo en un sentido muy positivo, porque esa es mi forma preferida de contar una historia.

Ahora bien, como decía al principio, la novela ha acabado por decepcionarme ligeramente, porque toda esta parafernalia textual y ficcional está al servicio de un mensaje que me parece bastante naíf: "las guerras son malas, el amor es bueno". No es que esté en desacuerdo con ese mensaje, quién podría estarlo, pero a estas alturas de la película, y con un mundo tan complejo y, en fin, oscuro como el que vivimos en estos momentos, no parece ser un bocado suficiente para satisfacer el hambre de respuestas que la ficción es perfectamente capaz de dar. Sé que habrá lectores y lectoras a las que la novela emocionará profundamente, y bien por ellos, pero a mí me ha dejado un sabor dulzón, demasiado dulzón, en la boca, como el que se queda después de comer algodón dulce. 

Dicho esto, y volviendo otra vez al principio: he disfrutado con la lectura de la novela, está escrita con cuidado y delicadeza, y combina aspectos algo manidos con otros muy originales. Así pues, os la recomiendo (mucho, si tenéis el corazón tirando a blandito), sobre todo si os gusta el género de ciencia ficción.

domingo, 16 de abril de 2023

Alice Munro: La vida de las mujeres

 

Idioma original: inglés

Título original: Lives of Girl and Women

Año de publicación: 1971

Traducción: Aurora Echevarría

Valoración: bastante recomendable

Pues una década he tardado en cumplir la promesa de volver a leer a Munro. Para que luego se nos tilde de oportunistas, resulta que una vez premiada con el Nobel de 2013, la escritora canadiense no ha contado con cobertura de este blog. Y La vida de las mujeres ha reposado tranquila en los estantes hasta que le ha llegado el turno. De hecho, la obra de la canadiense ha sido pasto del boom y me ha costado encontrar la portada de esta, su primera edición en castellano, cuando ya ha sido objeto de ediciones de bolsillo.

Si los cuentos de Munro me recordaban a Chejov, esta novela me ha confirmado la influencia del gótico sureño en la obra de la autora. La vida de las mujeres es una novela construida en episodios que podrían pasar por independientes si se publicaran por separado. Pero conforman una secuencia, una novela de aprendizaje que arranca en Jubilee, Ontario, donde Del Jordan, niña, reside con su familia. Son los años 30-40, la II Guerra Mundial está en curso y la familia de Del subsiste de la crianza de zorros. El curso de la narración nos va presentando personajes y episodios del entorno de la niña, desde familiares lejanos hasta habitantes del pueblo, y Del crece, sus inquietudes se conforman, su familia evoluciona con el signo de los tiempos, las cosas parecen evolucionar a su alrededor y Del, la narradora, parece pasar de puntillas sobre ciertos hechos y los relata con cierta fría naturalidad. Una naturalidad sólo aparente: como en Faulkner, las omisiones aquí tienen tanto peso como las acciones: entre un capítulo y otro no solo asistimos a la evolución de Del desde su infancia hasta su juventud, también asistimos a un salto generacional, mientras la madre parece echarse a la familia a la espalda poniéndose a vender enciclopedias, el papel de la mujer en la sociedad parece haber tomado cierta mayor trascendencia: Del ya tiene un interés cultural por encima del asociado a lo necesario para la subsistencia. 

Ahí surge el tono autobiográfico de la narración. Un tono que, medio siglo tras la publicación de la novela, suena algo añejo y desfasado. He de decir que por fortuna, porque el escenario físico y social se ha esfumado en su estructura principal. No sé decir exactamente por qué, pero parece que esa situación ya no pueda darse. Por la evolución de la sociedad, porque el acceso a la tecnología lo ha cambiado todo, por lo que sea. Pero se hace difícil ponerse en la piel de Del e imaginar eso en el presente. No digo que ello impida valorar la novela o ponerle pegas. Digo que es una novela de corte clásico, con influencias muy definidas y con una intención bastante directa, desde el título: poner en evidencia la enorme diferencia entre los roles sociales que se definían en los años 40 en función de género, y hacerlo de forma crítica, aunque ello entrañe buenas maneras y una cierta amabilidad que hoy nos suena demasiado tímida.


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