lunes, 26 de abril de 2010

Pablo D'Ors: El amigo del desierto

Idioma original: español
Fecha de publicación: 2009
Valoración: decepcionante

El desierto como oportunidad de encuentro con un mismo; como símbolo de una vida auténtica; como posibilidad de silencio y profundidad.

De todo esto pretende hablar esta novela. Aunque, en mi opinión, no logra hacerlo con la suficiente hondura. Digamos que se esbozan muchas cosas interesantes en esta novela pero no terminan de perfilarse.

Creo que la primera parte de la historia (el modo en que el protagonista conoce un grupo de aficionados al desierto y descubre, a través de ellos, su propio interés) resulta demasiado extensa. En cambio, hay un punto en la narración, en que el personaje principal toma una decisión importante, a partir del cual el autor podría haber desarrollado muchas cuestiones que sólo llega a sugerir.

Quizá ése era, a fin de cuentas, su propósito y no pretendía mayor densidad "filosófica". O quizá, simplemente, no logró abordar con brillantez los temas que planteaba.

De esta novela breve, me quedo con algunos retazos sugerentes que os comparto.
"¿Cuándo sabe un hombre que ha llegado a ese punto del que, según dicen, no hay posible retorno? ¿Existe verdaderamente un punto desde el que ya no sea posible echarse atrás? (...) podía volver atrás, eso era un hecho. Sin embargo, algo me decía que pronto o tarde llegaría el día en que habría de arrepentirme una y mil veces de esa decisión: el día en que me lamentaría de haber desoído aquella voz inapelable y, pese a todo, respetuosa."

"Permanentemente amenazada y en condiciones muy adversas, la vida -mi vida. se expresó en el desierto en toda su plenitud. No, no creo que lo que allí estaba a punto de vivir hubiera podido sucederme en cualquier otro lugar."

"Estaba en mi patria, sí, pero como forastero. Resulta muy extraño sentirse huésped en la propia casa."

"Piensa que sólo eres libre cuando al partir puedas llevar contigo todo lo tuyo."

"(...) hasta entonces nunca había vivido lo más grande que un viaje puede deparar al viajero: el deseo de quedarse, la necesidad de no volver, el impulso -irresistible- de nacer de nuevo."

Creo que merece la pena leer este libro aunque sólo sea por éstos y otros destellos de lucidez. Pero sin poner en él demasiadas expectativas.