martes, 20 de abril de 2010

Grandes decepciones: Carta de una desconocida, de Stefan Zweig

Idioma original: alemán
Título original: Brief einer Unbekannten
Fecha de publicación: 1922
Valoración: Se deja leer

Cuando alguien querido, o de confianza, o alguien cuyo criterio nos es a menudo bastante fiable (porque, para qué negarlo, se aproxima bastante al nuestro) nos recomienda una obra, ya sea literaria, musical o cinematográfica, nos quedamos de una pieza cuando comprobamos que se trata de algo que no sólo no nos gusta especialmente, sino que nos resulta pobre o incluso decepcionante.

Algo me pasó a mí con el libro que he escogido para hablar de una de mis "Grandes decepciones" literarias. Una chica muy agradable y con un gusto literario y cinematográfico parecido al mío me recomendó apasionadamente que leyera Carta de una desconocida, plenamente convencida de que me iba a encantar. Y bueno, fue ella misma la que me prestó el libro, deseosa de que lo leyera y le dijera que sí, que me había parecido muy bueno, y de que comentáramos ambos pasajes o frases que nos había "llegado". A ello se unió que otra amiga (también "de fiar") vio la película que Ophüls rodó sobre el libro en 1948 y me habló maravillas de ella. ¿Cómo iba a negarme? Lo hice: lo leí.

El libro de Zweig posee un argumento en verdad sugerente (seré breve para salir airoso, una vez más, de mi huída imaginaria de los cazadores de spoilers): mujeriego empedernido tiene un romance con una delicada dama a la que deja embarazada sin saberlo, y con la que coincidirá de nuevo sin llegar a reconocerla. Ésta, madre de ese hijo que no sabe nada sobre su origen, a la vista de unas dolorosas circunstancias, se decide a mandarle una carta al Casanova empedernido contándole qué fue de su vida desde que le conoció. Vamos, que se trata de eso, de la carta de una "desconocida" al despreocupado playboy que la marcó para siempre.

El libro es breve y se lee de un tirón, como si de un relato largo y ágil se tratara, pero bueno, lo que es bueno..., en mi opinión no lo es. Es que cuando lo terminé, me quedé como si hubiera leído uno de esos cuentos que escriben (con cierta desgana) escritores consagrados para periódicos y suplementos en los meses estivales. "Sí, bueno, vale, lo he podido leer, pero vamos...¿es esto la pequeña maravilla de la que me han hablado? No lo creo: me ha parecido un folletín difícil de creer, con sobredosis de glucosa, bastante incoherencia argumental, y bueno...que no: que no me ha gustado" , le confesé a otra persona de confianza, la cual, animada por la idea de descurbrir por ella misma si la obra de Zweig era tan buena o mediocre, también lo leyó...Y me confesó que pensaba como yo. "Qué tontería de libro, ¿cómo te puedes creer que esa mujer actúe así? Es imposible, o al menos, no está escrito como para que pienses que la protagonista haga esas cosas...Quizás le falla el ritmo, el lenguaje...Pero esa melancolía descomunal y ese automartirio sobrehumano de la señora no tienen sentido...". Cien por cien de acuerdo.

Pero bueno, no hace falta que todo el mundo esté de acuerdo con uno para que el criterio propio valga más o menos: es precisamente eso, el propio (que no ajeno) criterio el que nos lleva a amar, odiar o "pasar" de algo que gusta, por lo general, al resto.

Y ya que estamos, contaré un secreto: no me atreví a confesarle a la propietaria del libro que no me había gustado. Ella interpretó mi silencio a su manera: "¡Ya sabía yo..., ya sabía yo que te iba a encantar! ¡Cómo te conozco!" (...)

También de Zweig: Novela de ajedrez, El mundo de ayer, Fouché. Retrato de un hombre político y María Antonieta.

15 comentarios:

Santi dijo...

Vaya, yo esperaba que esta serie de entradas fuese de lo más polémica, y qué va, todo lo contrario, cero comentarios cero!!!

¿Hay algún defensor acérrimo de Stefan Zweig entre el público?

Jaime dijo...

Está bien, no ocultaré mis ganas de lanzarle unas cuantas pedradas dialécticas a Ian, pero lo cierto es que no puedo hacerlo, porque no he leído este libro. Por lo general Zweig me gusta. Me gusta mucho, de hecho. Creo que es un narrador ágil, agudo y elegante. No en vano he reseñado la mitad de esos libros que aparecen ahí abajo. Pero el caso es que no puedo decir nada, porque ¿y si es ésta de verdad la mancha en su inmaculado historial de escritor? Respeto demasiado el criterio de Ian para tomármelo a la ligera.. No sé, no sé.. Guillermo, ¿algo que que decir en defensa de Zweig?

izas dijo...

Deberíamos poner a caldo El señor de los anillos. Ahí sí que iban a rodar cabezas.

Orlando dijo...

Yo salgo en apoyo de Zweig y muestro mi total acuerdo con Jaime.

Hace tan sólo unas semanas que leí "La Embriaguez de la Metamorfosis" y me subyugó, sobre todo la primera mitad. Todo lo que he leído de Zweig me ha gustado mucho y creo que Jaime acierta plenamente al hablar de la agilidad y la elegancia de su prosa; a ello yo me atrevería a añadir que sus novelas son siempre poco convencionales y nada ñoñas, con un agradable toque de "modernidad".

Pero también es cierto que ésta en concreto que se comenta no la he leído... ¿Tan terrible será?

Saludos a todos

Iñaki dijo...

Es extraño porque, siendo Carta de una desconocida uno de mis libros favoritos (Top 5), paradójicamente puedo entender que alguien lo ponga a parir. Aunque no sé muy bien por qué. Mi conclusión es que es un libro poliédrico, que te puede encantar o aberrar, según como te levantes el día que lo leas (porque se lee en un amanecer)... y yo la tarde en que lo leí debí tener un gran día.

Para contextualizar un poco mi predilección por este libro, también me gustan otros Zweig (Novela de Ajedrez), lloro con libros y películas, sí, pero no soy ñono, y entre mis otros títulos favoritos están: El extranjero (Camus), El Dios de las pequeñas cosas (Roy), Bestiario (Cortázar), El Gran Gatsby (Fitzgerald), La comedia Humana (Saroyan), cualquier cuento de Chejov, Tierras de Cristal (Baricco) y algunos otros...

Esther dijo...

A mí me pasó algo parecido a lo que le ocurrió al autor de la crítica (me lo recomendaron porque seguro que me iba a gustar).
Zweig cuenta una historia desgarradora... que no me llegó a desgarrar en ningún momento. Creo que una mujer no lo habría expresado o sentido así, me pareció poco verosímil...
Ea!

Maese Salakov dijo...

Pues a mí Zweig me encanta. Y esta novela corta, "Carta de una desconocida", me pareció desgarradora y milimétricamente escrita, como casi todo lo de este autor, por otra parte.

A mí me gustó incluso más que "Novela de ajedrez" o "Mendel el de los libros", y para nada supuso una decepción.

Y eso.

Montuenga dijo...

No he leído este libro pero me pondré a ello enseguida porque me he quedado intrigada. La verdad es que Zweig me parece excepcional en las dos facetas: novela y ensayo.
Quizá la clave esté en las mentalidades. Si se lee con criterios de hoy día una historia escrita y situada a principios del XX puede parecer inverósimil y rancia pero también es un pedazo de historia con minúscula, la de la gente corriente que a mí es la que más me interesa.
En fin, cuando la lea, ya os contaré.

Ian Grecco dijo...

A ver qué opináis los que vais a leerlo...Una vez más, encuentro muy gratificante comprobar cómo personas que piensan lo contrario que yo se explican tan bien que pueden llegar a hacer que me cuestione mi opinión, ¡pero sólo cuestionar, ojo! Jejeje...

Gala dijo...

a mí me encanta Zweig, y esa novelita me la recomendó el hombre al que amaba y no me correspondía... No me pareció maravillosa, como otras del autor, pero me conmovió subjetivamente.

Si la recuerdo, pues, no es por haberme deslumbrado sino por los afectos que representa. Ays.

raquel.creatora dijo...

Recuerdo especialmente esta novela porque empecé a leerla una tarde de domingo, un momentito antes de una reunión de vecinos a la que nunca llegué a asistir. A mí me encantó. Vi después la película y me gustó pero para mi gusto no tiene la intensidad del libro. Está claro que para gustos los colores, a mí me han encantado todos los libros que he leído de Zweig, pero depende del momento y del estado de ánimo en que los lees. No se debe olvidar la época en la que se escribió ni la mentalidad de la sociedad, a mí me pasó al principio con "Veinticuatro horas en la vida de una mujer", no me resultaba creíble, y poco a poco Zweig me fue desarmando con su increíble prosa.

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

Es el segundo libro de Zweig que leo y aún estoy esperando toparme con ese gran autor de escritura brillante y buen contador de historias.

Leticia García dijo...

¡Muy buen aporte!. ¡Es una historia fantástica llena de amor, desamor, ilusiones... las más bellas y a la vez tristes emociones que puede experimentar una mujer. No puedes dejar de llorar desde la primera hasta la última página. Es como si, a veces, narrara la historia de un viejo amor, los sinsabores que vives por la persona que amas y visualizar lo que una chica por amor es capaz. Una obra tan delicada, tan sublime... ¡una auténtica delicia!
La amé desde el primer momento en que leí su reseña y en cuanto lo hallé me dispuse a leerlo y en una hora... Voilá! Acabé con los ojos hinchados, con una caja menos de pañuelos y un nudo en mi garganta y estómago.
Me identifiqué profundamente con el personaje, ya que sentí que ahora y en un futuro estoy-estaré viviendo una historia así, claro a excepción de la muerte del niño y la prostitución. Comprendo perfectamente a la dama, porque vi reflejado el amor que tengo, pero de igual manera la persona vive tan encismada y cerrada en su vida, que aunque ya lo sabe, parece como si jamás me hubiese atrevido a decirlo y, mucho menos que recuerde haberme conocido. A veces, a medida que lo leía caía en los errores que había cometido y sentía como me enrojecía la cara y consigo la terrible sensación de pena y arrepentimiento.
Es mi primera lectura que leí de Stefan Zweig y, desde entonces vivo enamorada terriblemente de él y, por supuesto de sus libros.
Siempre he pensado que los escritores y músicos tienen una sensibilidad y creatividad celestial; están dotados de una dosis extra de encanto que les permite dejar su de vida y corazón en cada cosa que hacen, tocan y escriben; pero muy especialmente Stefan contenía en su naturaleza el don de encarnar perfectamente los sentimientos y psicología femenina; para dotarlos de un halo de misterio y melancolía; sin dejar de mencionar los demás personajes que cada uno de ellos es como si representaran los temores y emociones reprimidas de Zweig.
Tenía los sentimientos a flor de piel, cada palabra, cada acción que describe la desconocida me hacía sentirme en su papel y a través de mi mente imaginar cada hecho, además de que por cada narrativa me acordaba de canciones que, perfectamente podrían quedar como tema de fondo o relatar la historia.
De las versiones cinematográficas me quedo con la de "Letter from an unknown woman" de Louis Jordán, guapísimo, melancólico (representa bastante bien mi idea y estereotipo que tengo de un pianista) y Joan Fontaine, con esa mirada, ese rostro tan expresivo...
Un verdadero deleite leer a Stefan Zweig.
Su prosa tan elegante, sin recargarla de sentimentalismos, equilibrando cada momento-acción; es como si cada historia se basase en un hecho real, que pudo vivirse en siglo XVIII y, aunque suene inconcebible, también en el presente. Muy humanista y realista, obras verdaderamente auténticas.
Me llevo de él lo complicado que es darle a cada personaje sentimientos, ideas, psicología, es como un hijo que llevas dentro de ti y lo desentrañaras, un verdadero placer...
¡Mi admiración y respeto al Señor Zweig!
¡Larga vida a sus obras!

Leticia García dijo...
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Leticia García dijo...
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