martes, 16 de junio de 2009

Stefan Zweig: El mundo de ayer

Idioma original: alemán
Título original: Die Welt von gesternFecha de publicación: 1942
Valoración: Imprescindible

Hace unos días terminé de leer El mundo de ayer, la autobiografía póstuma de Stefan Zweig, una obra capaz de capturar la atención del lector desde sus primeras páginas. No me considero un buen lector de literatura de no ficción. En general, se me hace pesada, lenta y, en muchas ocasiones, necesito darle un respiro a un libro de no ficción, dejarlo reposar durante un tiempo en la mesita antes de retomarlo. Sin embargo, Zweig escribe una autobiografía apasionante, no sólo por los hechos que relata -las dos guerras mundiales de por medio- sino sobre todo por sus reflexiones, sus análisis de los cambios socio-políticos, su postura europeísta, su visión del exilio, sus contradicciones... En definitiva, la visión de un miembro de la generación eslabón entre los siglos XIX y XX que vivió en primera persona algunos de los conflictos más graves de la historia de la humanidad.

La biografía comienza en sus años infantiles y jóvenes pero, más allá de hablar de sus experiencias en la escuela, Zweig nos sitúa en un mundo y una sociedad en los que la seguridad es el valor primordial, en los que uno sabe aproximadamente qué va a ser de él desde que nace, un mundo y una sociedad que cambian lentamente, paso a paso, y que sufren determinados conflictos cada cierto tiempo, pero en los que una misma generación no suele conocer más que una gran guerra. De estos primeros años, es también destacable el relato de sus años de escuela, en la que coincide un grupo de adolescentes apasionado por el arte y conocedor de las últimas vanguardias, según Stefan Zweig, mejor incluso que los críticos literarios del momento. A partir de ahí, vamos a ir conociendo sus relaciones con toda la intelectualidad europea, pasajes apasionantes en los que describe sus encuentros y conversaciones con la mayoría de las grandes figuras del arte, la ciencia y la política europeas de la primera mitad del siglo XX.

Pero ese mundo de la seguridad se ve roto por completo con el estallido de la Gran Guerra, momento en que Zweig es plenamente consciente de la importancia de rescatar la unidad espiritual europea frente al patriotismo exacerbado que ha derivado en un desgarrador conflicto bélico. Y en sí, esa es la misión de su autobiografía, subtitulada Memorias de un europeo. Un documento excepcional de la historia y la intrahistoria del siglo XX en el que, página a página, vamos viendo cómo el pesimismo se va apoderando de un hombre que acaba suicidándose poco tiempo después, dejando al mundo huérfano de una mente aguda y brillante y un verbo genial.

También de Zweig: Novela de ajedrez, Fouché. Retrato de un hombre político y María Antonieta.

9 comentarios:

Jaime dijo...

Yo disfruté muchísimo con estas memorias, que están escritas -como dices- por una de las mejores voces de su tiempo y desde una perspectiva privilegiada.

Lo de la perspectiva, en fin, es un privilegio sólo para el lector, porque el mismo Zweig justifica la redacción de su autobiografía por los acontecimientos extraordinarios que le tocaron a su generación y a él le afectaron muy de cerca. Están, por ejemplo, la introducción de la técnica en lo cotidiano o la reinterpretación de los papeles de género, pero lo cierto es que casi todos esos acontecimiento extraordinarios fueron más bien sombríos: a Austria le tocaron dos guerras mundiales, la disgregación de un imperio, una inflación a lo bestia y la instauración del totalitarismo. El mismo Zweig apunta con cierta ironía el involuntario papel de primera fila que no podía dejar de corresponder, en todo eso, a un intelectual antinacionalista, pacifista y de origen judío.

Tienes razón en lo del pesimismo creciente. Deja la sensación amarga del hombre que ve que todo aquello por lo que ha luchado se hunde a su alrededor.

Sonia dijo...

Pues me habeis convencido, voy a la biblioteca a buscarlo;-)

Sonia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Santi dijo...

Sección fija "Stefan Zweig", ¡ya!

Guillermo Gómez dijo...

Creo que se merece una etiqueta :-)

Jaime dijo...

Desde este blog deberíamos promover el Día de Stefan Zweig. Lo que no me queda muy claro es cómo podría mostrarse públicamente la reverencia por tan gran escritor...

Esther dijo...

Lo acabo de terminar ahora después de meses leyendolo despacito, y sólo me hago una pregunta, ¿por qué este hombre se suicido si tanto amaba la vida?

Juan Vilches Rojas dijo...

Sublime. Creo que es el mejor libro que he leido hasta el momento.

Carlos dijo...

Es una maravilla de libro. Cómo te traslada sus emociones, su punto de vista incomprendido en su época. Un gran hombre que gritaba en el desierto del nacionalismo exacerbado. Qué triste se debió sentir al ver como Hitler (paisano suyo) y sus secuaces pisoteaban todo lo bueno. Es por ello que se suicidó, al ver triunfante el mal. Qué pena que no esperase unos meses más para ver como la guerra cambiaba las tornas y los nazis empezaban a perder batallas. Tan sólo un año después de su muerte los alemanes eran derrotados en Stalingrado