sábado, 6 de junio de 2009

"El libro de mi vida": Hamlet de William Shakespeare

Idioma original: inglés
Título original: Hamlet
Fecha de publicación: 1601
Valoración: imprescindible

La perspectiva de tener que elegir un libro que sea el libro de mi vida es terrorífica, pues no hay sólo uno que te haya marcado y que te haya llenado unas horas en las que no existías más que para esas páginas. Pero como hay que hacerlo, entonces comenzamos a cribarlos hasta que aparece uno que sí, que podría ser, y que termina siendo, en mi caso, Hamlet.

Si tuviese que elegir un autor, este sería Shakespeare. Todo lo que he leído me ha gustado, desde Romeo y Julieta, Julio César o sus sonetos. Todo. Y Hamlet es mi preferido. Creo que posee la terribilitá de Miguel Ángel, pero en literatura. Una fuerza que se transmite desde el primer verso y que envuelve al lector, poseyéndolo y haciéndolo partícipe de la tragedia de la obra. Sientes, como siente Hamlet, y es demasiado. Fuerza y pasión desbordadas, escritas en verso -he de confesar que me encantan las obras en verso.

Skakespeare toma el argumento de obras ya existentes basadas en una leyenda danesa con más de tres siglos de antigüedad. El rey de Dinamarca y padre del príncipe Hamlet acaba de morir. Su tío, al poco tiempo, se casa con su madre, la reina, y se convierte en el nuevo rey. Pero “algo huele a podrido en Dinamarca”, pues el padre de Hamlet no ha muerto de manera natural, sino que ha sido asesinado. Hamlet lo irá descubriendo y, cuando tenga la certeza de quién lo ha hecho, y cómo, se debatirá constantemente sobre qué hacer a continuación. Al mismo tiempo, Fortimbrás, joven rey de Noruega, está planeando invadir Dinamarca. Ofelia, amante de Hamlet, es conducida a la locura a causa de su padre Polonio, consejero del rey, y su petición de que deje su relación con el príncipe. Muertes circunstanciales y malentendidos que crean un ambiente de constante ansia de venganza y locura, ya real o fingida. El desenlace, magnífico y trágico.

La he leído, y releído, y releído ya una buena cantidad de veces. Esa fuerza que posee hace que, como el buen café, tengas que volver a ella de vez en cuando. Te haces adicto a esa energía tan magistralmente transmitida a través de la palabra. ¿Que quién era Shakespeare? Tal vez nunca lleguemos a conocer la verdadera historia de este escritor genial, pero su obra permanece y, cientos de años después de su muerte, su pasión se mantiene intacta.

Quizá pueda parecer exagerado, pero uno no puede decirse lector si antes no ha leído Hamlet.

5 comentarios:

Jaime dijo...

Un poco demasiado eso último, ¿no, Sonia? Más aún si tenemos en cuenta que en realidad Hamlet no se escribió para ser leída, sino para verse representada sobre un escenario...

Sonia dijo...

Es lo que tienen las obras teatrales, no siempre puedes verlas representadas, de hecho, todavía no he visto Hamlet, y aunque la versión para cine de Kenneth Brannagh es muy fiel, no será lo mismo...así que me conformo con leerla!de momento...

Paula dijo...

Pues un consejo, Sonia: nunca jamás veas la versión de "Hamlet" de Tomaz Pandur en la que sale la Portillo. (Y no lo digo precisamente por ella, ante la que me quito el sombrero).

Jaime dijo...

Pues bien que te gustaron otros -peregrinos- montajes del Pandur y la Portillo, jeje... O sea: Hamlet no, pero sandía sí;).

Paula dijo...

Jaja no había leído este cuarto comentario! Pues sí, pero una intenta refrenar la baba y ver más allá de la magnífica presencia escénica de algunos actores vascos para reconocer las mierdas escénicas que llevan a cabo algunos directos (húngaros? checos?) europeos.