miércoles, 3 de junio de 2009

"El libro de mi vida": Ficciones de Jorge Luis Borges

Idioma original: español
Fecha de publicación: 1944
Valoración: imprescindible

De todas mis lecturas, pocas han logrado infiltrarse en lo que soy como lo hicieron las obras de Borges. Quizá porque Borges fue ante todo un lector, atravesado a partes iguales por el miedo a la irrealidad de la ficción y la dicha de sus concesiones. Se repite a menudo que en su obra la literatura se hace el tema de sí misma. Y es justo. No lo es, en cambio, derivar de aquí la frialdad, la lejanía, la erudita futilidad que se le imputan.

Si debo elegir uno de sus libros, elijo Ficciones (1944). Su lectura es, sin duda, un goce intelectual: el estilo solemne y preciso, la luminosa arquitectura de cada relato, el juego especular de citas fingidas y referencias encubiertas. Pero quedarse en ese plano es ignorar la verdadera materia del libro, que es, sí, la literatura. Ocuparse en serio de la literatura –como lo hace Borges– es algo más que construir doctos pasatiempos: es señalar al límite inseguro entre realidad y ficción. Hacerlo, además, desde la literatura obliga a encarnar el pensamiento en el relato y la idea en la metáfora.

Ficciones nos lega imágenes insuperables sobre la relación entre lo real y lo ficticio: una biblioteca infinita, una enciclopedia que crea sus contenidos al describirlos, una novela que encierra un laberinto de tiempos posibles. Esta vertiginosa clarividencia se mantiene también cuando el tema del relato no parece literario a primera vista. En “La lotería de Babilonia” se da, como en la ficción, una arbitrariedad ubicua que enriquece la realidad y permite a los hombres vivir muchas vidas. En “Tema del traidor y el héroe” las grandes diferencias indudables, como las que separan el honor de la vergüenza, la exaltación de la condena, se revelan fruto de la fábula, inseguras y eficaces como ella.

La lectura de Ficciones no me transformó súbitamente en otra persona, pero ha ido inflitrándose, poco a poco, en mi manera de mirar. Ha hecho que la realidad se me aparezca menos afianzada en la solidez de las cosas de lo que promete su etimología. Como en “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” la realidad sólo puede capitular frente al asalto de la ficción, porque ésta, en última instancia, la funda. Ser consciente de la laboriosa construcción de nuestras certezas es algo que debo en gran parte a este libro.

Otras obras de Jorge Luis Borges en ULAD: Aquí

6 comentarios:

Sonia dijo...

He de reconocer que me acerqué a Borges por tí,por la tabarra que dabas con el dichoso Borges, jeje. Y te lo agradezco muchísimo, pues ha resultado un descubrimiento increíble. Ahora puedo decir que me encanta Borges.

Jaime dijo...

Jajaja, ¿ah, sí? ¡Pues qué callado te lo tenías! Me alegro de que la matraca que he dado sirviera de algo.

Richard D'Bury dijo...

Estimado
Impecable la presentación de este Blogs.
Escribimos desde el Foro de bibliotecología, cultura y sociedad de la ciudad de Buenos Aires.
Nos agradaría que nos envíen las Actividades relacionadas con la bibliotecología, educación o cultura que estimen convenientes, para su más amplia difusión....
y además que presenten su blog en el Foro..!!

Adjuntamos nuestro web-site y el correo electrónico respectivo.

http://ar.groups.yahoo.com/group/RichardeBury/

e.mail

richardebury@gruposyahoo.com.ar

Saludos Cordiales…

Anónimo dijo...

Que ilusión leer una reseña sobre Ficciones, librito (tengo la edición de bolsillo) que tiene un espacio permanente en mi bolso y del que suelo releer párrafos para volver a saborearlos. Borges era grande.
worldcitizenyes@gmail.com

Juan Melville dijo...

Borges era enorme

gus dijo...

Bueno yo comence a leer ficciones,su forma de escribir me absorbio, es asombroso como escribe.