jueves, 25 de junio de 2009

Ismail Kadare: El palacio de los sueños

Idioma original: Albanés
Título original: Nënpunësi i pallatit të ëndrrave
Año de publicación: 1981
Valoración:
Muy recomendable

Ismail Kadare (o Kadaré, con acentuación francesa), el reciente Premio Príncipe de Asturias de las Letras, es un escritor relativamente poco conocido en nuestro país -al menos hasta ahora-. Yo no había oído hablar de él hasta hace aproximadamente dos años, cuando una amiga me recomendó y me prestó El palacio de los sueños, que está considerada como una de sus obras más importantes. Me encantó.

El palacio de los sueños tiene un aire a El Castillo, de Kafka, y aunque Kadare niega considerarse un disidente del régimen comunista, podría considerarse como una alegoría de los extremos a los que llega el poder absoluto. Situado en la capital del Imperio Otomano, narra la historia de Mark-Alem, un hombre que, después de mucho intentarlo, logra entrar a trabajar en el Palacio, en el que se analizan los sueños de todos los súbditos en busca de señales de rebelión o disidencia. Los sueños son estudiados, clasificados y seleccionados, y cada semana se elige un Sueño con mayúsculas que, debidamente interpretado, condicionará las decisiones del Sultán.

La sensación que deja la novela es agobiante, desasosegante, alucinatoria. El universo gris y opresivo en que se mueve Mark-Alem es, como decía antes, propiamente kafkiano, y su ascenso a través de la escala jerárquica del palacio, igual de inexplicable que la sentencia contra K. en El proceso. La novela incluye también varios pasajes oníricos (como corresponde al tema, pero también a las preferencias de Kadaré, que huye siempre del realismo) que contribuyen a acentuar esa sensación de desaliento y desorientación que comparte en protagonista y el lector.

Hace poco he leído otra obra suya, Frías flores de marzo, que también me ha parecido muy interesante. Tenemos la suerte de que Alianza está publicando buena parte de la obra de Kadare en formato de bolsillo, así que ya sabéis, corred a vuestra librería más cercana antes de que se agote...

2 comentarios:

Jaime dijo...

Parece que tiene que haber siempre una cierta reserva ante los fallos de cualquier jurado de estas características, y más aún cuando el premio recae sobre algún escritor desconocido. Pero probablemente parece mal. La desconfianza es la regla en cuestión de jurados: si el escritor es conocido, el fallo es acomodaticio y cobarde; si no lo es, se busca la polémica y la publicidad. No parece una regla muy inteligente.. Después de esta entrada, desde luego, no puedo más que darle una oportunidad a Kadare.

LA VIDA EN ROJO dijo...

Terminé de leerlo el Domingo, y sinceramente, le ha faltado algo.
Hasta más de la mitad del libro no entendí bien la historia, e incluso me pareció áspero y aburrido.