lunes, 15 de junio de 2009

Joseph Roth: Hotel Savoy

Idioma original: Alemán
Título original: Hotel Savoy
Año de publicación:
1924
Valoración: Muy recomendable

Releer una obra de la que tenemos un inmejorable recuerdo siempre es arriesgado: hay poco que ganar -como mucho, mantener la alta impresión original- y mucho que perder, porque la desmitificación de un libro al que tenemos cariño es algo doloroso (hace poco decía Esti que tenía miedo de volver a leer los libros de "Los Cinco", por lo que pudiera pasar...)

Por eso cuando volví a coger Hotel Savoy de la estantería después de casi diez años, sabía que estaba corriendo un riesgo. Mi recuerdo de la novela de Joseph Roth era inmejorable: una novela con elementos kafkianos, surrealistas, oníricos, llena de personajes extravagantes y de escurridizos Godots. Mi preocupación aumentó al hojear la introducción de Cátedra, que presentaba la novela como un reflejo de la sociedad centroeuropea de posguerra (de la Primera Guerra Mundial, claro), es decir, como una novela poco menos que realista. Afortunadamente, las primeras páginas de la novela me reafirmaron en mi recuerdo original: el estilo y los personajes volvieron a atraparme de inmediato y, al igual que hace diez años, devoré la novela en unas pocas horas (sólo son unas 150 páginas).

Es cierto que Hotel Savoy es un reflejo de la desquiciada sociedad centroeuropea de entreguerras, marcada por la vuelta a casa de los combatientes (pobres, enfermos, desahuciados), el surgimiento del fascismo y del comunismo, la crisis de valores provocada por la Gran Guerra. Pero este retrato no es realista a la manera decimonónica, sino que tiene un aire inconfundiblemente centroeuropeo (un aroma a Kafka poco denso), con elementos vanguardistas (toques de Beckett, de Ionesco incluso) y un estilo impresionista, de frases y párrafos cortos y cortantes.

La historia es realmente vaga en Hotel Savoy: el protagonista y narrador, Gabriel Dan, es uno de los muchos combatientes que llegan a una desconocida ciudad de Europa del Este (probablemente Łódź, en Polonia) y se instala en el Hotel Savoy, un establecimiento que ofrece una deslumbrante fachada de lujo y occidentalidad, pero que esconde todo un mundo de personajes organizados jerárquicamente (los ricos en los elegantes pisos inferiores, los pobres en los superiores, atestados e insalubres). En el hotel, Gabriel conoce a Stasia, bailarina de variedades; a Wladimir Santschin, payaso que muere a causa probablemente de las malas condiciones de vida del hotel, o al misterioso ascensorista Ignatz, a quien los huéspedes entregan sus maletas una a una a cambio de su estancia en el hotel.

Los segundos dos capítulos de la novela están marcados por la llegada de dos personajes, y la espera de otro que nunca llega (¿o sí?): el ex-combatiente revolucionario Zwonimir, que sacudirá la vida de Gabriel Dan, del resto del hotel e incluso de la ciudad entera; el millonario Bloomfield, llegado de América como una promesa -cumplida sólo muy parcialmente- de dinero fácil para los habitantes de la ciudad, y el misterioso director del hotel, Kaleguropulos, al que nadie conoce, nadie ha visto, pero que se las arregla para visitar las habitaciones y controlar a los inquilinos a su antojo.

En resumen, en esta segunda lectura Hotel Savoy sólo ha perdido, quizás, un punto en la escala de mis recuerdos (de imprescindible a muy recomendable). A ratos, Roth parece más interesado en escribir un "catálogo de personajes raros y curiosos" que una verdadera novela. En cualquier caso, Joseph Roth (ojo, no confundir con Philip como nos ha pasado a muchos en algún momento) sigue estando entre ese selecto grupo de escritores centroeuropeos que nos enseñan lo que vale una buena novela.

2 comentarios:

Jaime dijo...

Bueno, yo me salvo de los peligros de la relectura, debido a mi memoria senil, pero tú no sigas releyendo este libro, que puntito a puntito le acabarás dedicando un "repugnante", jejej.. Ya me han dado ganas de leerlo. Es sabido que encaja en nuestras querencias colectivas. Deberíamos poner una etiqueta nueva: narrativa centroeuropea de entreguerras.

Anónimo dijo...

Me acabo terminar esta novela y me ha parecido estupenda, el estilo en que está escrito es muy ágil y la descripción de los personajes es fantástica.