jueves, 13 de junio de 2013

Margaret Atwood: Oryx y Crake

Idioma original: inglés
Título original: Oryx and Crake
Año de publicación: 2003
Valoración: Recomendable

Ya hemos hablado aquí alguna vez del creciente interés que la ciencia ficción (o ficción especulativa, por usar un término más amplio) está despertando en autores consagrados en otros géneros: Nunca me abandones de Kazuo Ishiguro, La carretera de Cormac McCarthy, en España Lágrimas en la lluvia de Rosa Montero... Y también Margaret Atwood, que se integra en el subgénero post-apocalíptico con esta novela, Oryx y Crake, y sus secuelas (una publicada y otra en camino).

El inicio de la novela sitúa al lector en un escenario reconocible: un personaje conocido como "Hombre de las Nieves" recorre un mundo en ruinas, sucio, solitario y hambriento. Algo ha sucedido (todavía no sabemos qué) que ha provocado la práctica desaparición de la especie humana, sustituida por una nueva especie conocida como crakers, y ha reducido la civilización a ruinas y a polvo. Además, pronto descubrimos que en este mundo habitan criaturas híbridas, como los cerdones, los mofaches o los loberros (mis enhorabuenas al traductor, Juanjo Estrella, por su adaptación de estos y muchos otros neologismos que aparecen en la novela).

Luego, a través de flashbacks, asistimos a la vida del Hombre de las Nieves (nombre real: Jimmy) desde la adolescencia hasta la edad adulta, y su relación con su genial amigo Crake (nombre real: Glenn). Así, el lector se esfuerza por intentar adivinar cómo se ha podido pasar desde A -el mundo, ya decadente, en que vive y trabaja el joven Jimmy- a B -el mundo postapocalíptico en que vive Hombre de las Nieves. La respuesta solo se conocerá en los últimos capítulos, en que Hombre de las Nieves vuelve al lugar en el que se inició todo: el laboratorio conocido como Paraíso en un complejo científico-empresarial de bioingeniería. El nombre de Paraíso no es casual: muchos elementos en esta novela, como en Mecanoscrito del segundo origen de Pedrolo, tienen una clara filiación bíblica.

Margaret Atwood parece partir de un principio semejante al de John Brunner en El rebaño ciego (aunque Atwood es menos gráfica en sus descripciones): el desarrollismo científico, si no se equilibra con ecologismo y humanismo, nos va a llevar al desastre. De hecho, la sociedad que presenta Atwood inmediatamente antes de la catástrofe se caracteriza por la segregación social (los ricos en complejos protegidos, los pobres en "plebillas", suburbios inmundos y contaminados),  el cambio climático (que ha sumergido una parte importante de la costa Este de EE.UU.) y el control de grandes empresas químicas, farmacéuticas o biogenéticas dedicadas a la manipulación genética de plantas, animales e incluso humanos.

El peligro que le veo a esto es que se meta todo en un mismo saco (en una misma caja de Pandora): la investigación genética, el desarrollo de nuevos fármacos, internet (que en la novela es vehículo de pornografía infantil y violencia extrema), la globalización, el cultivo de órganos humanos en animales para transplantes, la creación de pollos sin plumas ni cabeza para que sean más fáciles de procesar, la contaminación, la hipertecnificación de la sociedad... En fin, que la prudencia y la necesaria vigilancia a los avances técnicos, sobre todo cuando están supeditados a los intereses empresariales, parece transformarse a veces en un cierto ludismo o conservadurismo generalizado. Así, el espíritu crítico de Atwood, su sátira de la sociedad contemporánea, se impone en este sentido a la creación de personajes profundos o simpáticos; sorprende en especial la parquedad y superficialidad de los personajes femeninos, Oryx incluida.

Pero al margen de estas consideraciones, Oryx y Crake es una buena novela dentro de su sub-género, con elementos de aventura, romance y thriller, aunque sin la densidad ni la capacidad sugestiva de La carretera, en mi opinión. Una lectura más entretenida que rompedora, aunque desde luego muy efectiva.

También de Margaret Atwood: Érase una vez, El asesino ciego, Doña Oráculo

2 comentarios:

Arrate dijo...

A mí me pareció, en u día, una buena novela dentro y fuera de su sub-género. Me parece importante comentar que lo plano de los personajes, sobre todo los femeninos, tiene bastante que ver con la perspectiva del narrador.

Para leer sobre las mujeres de la historia, te recomiendo El Año del Diluvio (creo que lo han traducido así). Me pareció mucho más oscuro y también más acertado que Oryx & Crake, precisamente por abordar esta sociedad futura desde la perspectiva no ya femenina, sino de todas las personas privadas de la seguridad y el ocio absurdo con el que cuentan las élites que protagonizan el primer libro.

Tine dijo...

Tengo que admitir que soy un gran fan de Margaret Atwood y por lo tanto creo que no le aplico criterias justas. Sus personajes me parecen muy reales, no me acuerdo de los personajes femeninos de Orzx y Crake, pero en todos libros que leí hasta ahora de Atwood (5 o 6) aparece una madre demasiado fría que en su frialdad, sin darse cuenta, hace mal al protagonista. Lo que me gustó de la novela es que al final deja preguntas sin responder, asi que le toca al lector formarse sus conclusiones sobre los motivos e intenciones que han llevado los protagonistas. También me encantaron los detalles como los conejitos de color verde luminoso y los rituales de apareamiento de los crakers que le agregaron cierto humor a la trama. "El Año del Diluvio" lo recomiendo también, es diferente. Estoy esperando al tercera entrega.