miércoles, 26 de junio de 2013

Jack Ketchum: La chica de al lado

Idioma original: inglés
Título original: The Girl Next Door
Año de publicación: 1989
Valoración: recomendable (o no)


La chica de al lado comienza como algunas novelas de Stephen King: ambientada en los años 50, es verano y un grupo de niños pasan el tiempo jugando, viendo la televisión, bebiendo Coca-cola, etc. Los niños (entre ellos, David, el narrador de la historia) rondan los trece años y beben los vientos por Meg, una chica que acaba de llegar al vecindario con su hermana pequeña, Susan, a vivir con su tía y sus primos. Y ahora es cuando todos esperamos que ocurra algo sobrenatural, que los niños vivan una experiencia terrible, pero que salgan sanos y salvos (al menos, la mayoría de ellos) de la misma y puedan llegar a la edad adulta con más o menos taras mentales.

Y sí... pero no. En esta novela nadie va a encontrar sucesos paranormales, sino algo bastante peor. En este libro, Jack Ketchum cuenta cómo la tía de las niñas (que, obviamente, está completamente desequilibrada), sin razón aparente, comienza a maltratar psicológicamente a Meg, para después pasar al maltrato físico y terminar encerrándola y torturándola en el sótano de su casa. Pero lo peor es que sus hijos y varios amigos suyos participan en las torturas, que se vuelven más y más crueles a medida que pasan los días. 

¿Y qué hace el bueno de David mientras ve cómo sus amigos (y una mujer adulta, no lo olvidemos) le hacen todo tipo de barbaridades a su amiga? Pues bastante poco, desgraciadamente (lo cual, también desgraciadamente, es bastante verosímil), porque sólo tiene trece años, siente pavor ante lo que pueda pasarle, si se va de la lengua, y la situación es tan bizarra y tan retorcida que le sobrepasa.

Aunque quien haya visto la película que se rodó en 2007 ya sabe de lo que hablo (yo no lo he hecho, y ni ganas tengo), debo decir que no es recomendable leer este libro, si uno es algo aprensivo. Durante gran parte del mismo la joven es atada, golpeada, cortada, quemada, privada de agua y comida, vejada y violada (da igual lo que uno pueda imaginar, lo que acaba por leer es siempre peor) y el autor apenas escatima detalles, por lo que a veces resulta duro seguir leyendo.

Pero lo que es aún peor es que, según descubrí después de leer el libro, esta historia está basada en hechos reales. Los padres de la joven de dieciséis años Sylvia Likens y su hermana Jennifer (que trabajaban en un circo ambulante) dejaron a las dos chicas al cuidado de Gertrude Baniszewski, una mujer divorciada y madre de seis hijos, que decidió cobrarse todas sus frustraciones torturando salvajemente a la pobre Sylvia (y, también, dejando que sus hijos y varios niños del barrio participaran en ese "juego") hasta que ésta murió a causa de los maltratos sufridos y de inanición.

Lo único que hace Ketchum para ficcionalizar el relato es cambiar un par de detalles (como los nombres de los protagonistas, reducir la edad de la víctima de dieciséis a trece años o el número de hijos que tiene la maltratadora) y añadir la figura de David, el narrador. Todo lo demás está basado en las declaraciones que hicieron en su día los responsables de la muerte de Sylvia. 

A uno se le queda mal cuerpo después de leer este libro, pero mientras se crea que es pura ficción, tiene un pase. Sí, a menudo se puede pensar que Ketchum es un enfermo, que le gustan demasiado las drogas o que cualquier día aparecerán sus vecinos en el telediario diciendo que siempre saludaba, pero lo que escribe es ficción y se queda en las páginas de un libro. Sin embargo, descubrir que todo lo que se ha leído ocurrió de verdad es terrible (sobre todo, porque decidió obviar algunos detalles por considerarlos demasiado escabrosos). Es cierto que, como tantas veces hemos oído, la realidad supera a la ficción, pero en este caso hace que tengamos escalofríos sólo de pensarlo.

Así que no sé si recomendar esta obra. Está bien escrita y Ketchum consigue mantener el interés del lector (a pesar de todo)... pero no sé. La verdad es que yo no pienso volverlo a leer.

8 comentarios:

Santi dijo...

Puf, solo de leer la reseña ya se me ha quedado mal cuerpo, así que después de leer la novela ni me quiero imaginar...

Creo que ya he comentado alguna vez por aquí, que la novela que peor cuerpo me ha dejado de todas las que he leído es "Cacheo", de Dennis Cooper, una historia de sadismo y canibalismo. Terrible...

Yemila dijo...

Ay, Dios... Así que también hay libro...

Os cuento que conozco la historia que lo inspiró desde hace algunos años y que me obsesionó durante una temporada. Todo, "gracias" a la película de 2007 "An American Crime",donde dos monumentales actrices como Catherine Keener y Ellen Page interpretan, respectivamente, a Gertrude Baniszewski y a la pobre Sylvia Likens. Por no hablar de los secundarios, los críos especialmente. Un reparto muy bueno, en fin, y un guión que se las ingenia para que las partes más indigestas de la historia se muestren sin verse, creo que me explico.

Fotogramas aparte, el libro de hoy me parece muy interesante, Izas, más que nada porque quien lo narra es uno de esos testigos/participantes de/en el calvario de la víctima, esos que en declaraciones y entrevistas posteriores confesarían que habían actuado como habían actuado por una suerte de misteriosa inercia.

Los psicólogos de la época lo bautizaron como el "efecto espectador" o "síndrome Genovese", en relación a una pobre chica italoamericana que fue salvajemente asesinada ante 38 testigos que no hicieron nada por socorrerla.

Podría seguir y seguir y poner varios links, pero Internet resolverá todas vuestras dudas...

izas dijo...

Para mí, el libro que peor cuerpo me ha dejado fue La habitación, de Hubert Selby Jr.
Otro que no va a tener relectura :S

Kate Rose Blair dijo...

Echo de menos el comentario con tu opinión el capítulo siete, espero poder leerlo pronto :)

http://kate-rose-blair.blogspot.com.es/

Kiss

Javier Arnedo (Aresti) dijo...

Gran reseña de la historia. Muy buen post.

Pablo Catoira dijo...

y el link del libro ??????

Anónimo dijo...

Aunque la novela, desde el punto de vista literario, es bastante mediocre, la historia que narra es suficientemente perturbadora para mantener la atención del lector hasta el final, clamando por una justicia que queda satisfecha con la muerte de ese monstruo que es Ruth. Añado dos novelas más a las que ya habéis mencionado, como muestra de un género que trasciende el terror para situarlo en la crueldad y amoralidad más absoluta: "La habitación de Naomí" de Jonathan Aycliffe, y "El sótano" de Richard Laymon.

Anónimo dijo...

Hola, alguien me puede decir si el libro se consigue en castellano? Gracias!