sábado, 1 de junio de 2013

Rafael Reig: Todo está perdonado

Idioma original: español
Año de publicación: 2011
Valoración: Muy recomendable

Una novela sorprendente, esta Todo está perdonado, de Rafael Reig. Empieza amagando con ser una novela policiaca, alrededor del asesinato de Laura Gamazo, hija de una poderosa y opulenta familia madrileña, con el trasfondo futbolístico de la Eurocopa del 2008 de Suiza y Austria; pero muy pronto demuestra ser otra cosa: una reconstrucción cargada de humor y mala leche de los últimos 80 años de historia de España, desde la Guerra Civil hasta la Inmaculada Transición y la II Restauración Borbónica.

En realidad, a partir de la excusa policiaca (alguien está envenenando obleas u hostias empaquetadas y ya ha provocado cinco víctimas), lo que se hace, como honestamente dice el narrador al comienzo, es reconstruir desordenadamente la historia de la familia Gamazo (abuelo, padres, hijos) como representantes de esas "doscientas familias que controlan España", que en el 39 ganaron la guerra, y en el 75 ganaron la paz. Se hace así un recuento, nada respetuoso con la "historia oficial", de las miserias privadas y públicas del Franquismo, la transición y los primeros años de la democracia. Como indica el título, y como repiten varios personajes a lo largo del texto (con insistencia algo machacona), esta es una evolución histórica basada en el olvido, en un perdón superficial y anestésico, y en la máxima gatopardiana: cambiarlo todo para que nada cambie.

Pero es que además Rafael Reig añade unos cuantos elementos que hacen la lectura más sorprendente, más entretenida y más exigente de lo que puede dar a entender el resumen anterior.

El primero de estos elementos es el contexto futbolístico (para el que le guste el fútbol, claro): Rafael Reig recurre al fútbol como representación de la identidad patria (casi siempre gesticulante, monolítica, centralista) en diversos momentos históricos: 1956, 1964, 1984, 2008... La selección española (ahora La Roja) sirve a los políticos de partidos y regímenes distintos para manipular al pueblo, exaltar los bajos instintos nacionales o controlar cualquier conato de lucha de clases.

Otro elemento, este fantasioso aunque poco explotado (y habría podido dar para mucho) es el de imaginar un mundo en el que el petróleo se agotó en los años 70, y Madrid se ha convertido en una ciudad navegable, con un gran Canal de la Castellana, un Puerto Atocha y una dársena en Delicias. La aparición fantasmal de un buque cargado de cadáveres añade un toque surrealista más al escenario y a las peripecias de los personajes.

Y el último elemento que hay que mencionar, y sin el cual no se entendería esta novela, es el sentido del humor (también llamado "mala leche") de Rafael Reig, que ya se podía ver en su Manual de literatura para caníbales y que puede relacionarse unas veces con el humor absurdo de Eduardo Mendoza, y otras con el humor escatológico de Antonio Orejudo (con alguna salida de madre, para mi gusto, en los dos casos).

Añádase a este cóctel que esta es una novela cargada de referencias culturales y literarias, como si Rafael Reig se propusiera demostrar que puede ser vulgar cuando quiere, pero que ha leído a Derrida y a Proust y a San Agustín.

Todo está perdonado no es la novela que esperaba leer (una novela policiaca al uso, aunque ambientada en Madrid): es mucho más, y probablemente mucho mejor que eso. Así que acabo de incluir a Rafael Reig en mi lista mental de "escritores españoles que se salvan de la quema", junto a Vila-Matas, Cercas, Orejudo, Cristina Fernández Cubas y pocos más.

4 comentarios:

Jonan dijo...

Hola. Reconozco que me gustó la novela o almenos me lo pasé bien leyéndola. Está claro que Reig sabe escribir y domina el párrafo, por decirlo así, con buen pulso. La historia del éxito económico y social de las dos familias y, en contrapunto, la de la criada están narradas con una pericia y una progresión admirables. Sin embargo, al final me quedó la sensación de que la novela era demasiado errática, que navegaba (nunca mejor dicho) entre demasiadas aguas diferentes: la crítica a los años del pasado reciente, la novela policíaca más o menos absurda, una suerte de política ficción futurible... no sé, una cosa es que el escritor se deje llevar donde le lleve la imaginación y otra que no sepa a dónde le lleva y no parezca tampoco importarlñe. Una cosa es que deje suelto el timón de la novela para que ésta se deje llevar por la corriente y otra aque el timonel se haya echado a dormir la siesta. No sé si me explico....

Ana Blasfuemia dijo...

Conocía "Lo que no está escrito" de este autor, pero no esta novela. Tomo nota. Gracias por la reseña.

Un saludo!

Santi dijo...

Jonan: la verdad es que el conjunto de elementos (policiaco, histórico, fantástico) resulta extraño, y parece difícil ver relación entre unos y otros. Para mí la mejor parte eran precisamente las digresiones histórico-político-sociales; la parte policiaca queda bastante descafeinada y al final quién sea el asesino es lo de menos...

En cualquier caso, me han quedado ganas de leer el resto de novelas de Rafael Reig, porque me parece que puede ser un escritor interesante... Diferente, seguro.

Eleus dijo...

Gracias por la reseña, interesante libro para sumar a la lista de espera.
Yo salvaría de la quema de escritores también, a bote pronto, a Landero, a Martínez de Pisón y a Belén Gopegui por lo menos...