miércoles, 12 de junio de 2013

Nick Hornby: Alta fidelidad


Idioma original: inglés

Título original: High Fidelity

Año de publicación : 1995

Valoración : Está bien

 

Un título con doble sentido que alude tanto a la pasión musical del protagonista como a los avatares de sus relaciones amorosas. Rob Fleming es un londinense de 35 años con un lema que ha gobernado su vida aunque quizá él no sea consciente del todo: no eliminar posibilidades, dejar todos los campos abiertos. Eso, en la práctica, significa no elegir, o hacerlo solo cuando resulta indispensable, pues toda elección –como es obvio- acarrea una renuncia o varias.
Pero lo malo de tener esa edad, cualquier edad, es que el cumpleaños está al acecho, el próximo, el otro y el otro, y que, nos pongamos como nos pongamos, no dejaremos de cumplir años nunca. Esto -que parece obvio, pero entenderlo a muchos les ha costado décadas- es lo que da sentido a esta novela que, durante un buen trecho, me pareció charlatana, superficial y obvia. Pero es que su protagonista es exactamente así, y eso la convierte en coherente. Además se muestra cobarde, acomplejado y obsesivo. Hablo de un tipo que no es precisamente  un genio, pero cuenta con dos grandes pasiones que son su mejor patrimonio: la música y su novia. Y, por más que se empeñe en mantenerse en una permanente indefinición, su personalidad está tan consolidada como la de casi todo el mundo a esa edad.
Por otra parte, permanecer abierto a todas las opciones posibles puede conducir a una gran sensación de fracaso, sobre todo si se es consciente del paso del tiempo, más aún si los que están próximos van tomando las riendas de su vida. Esa frustración profesional (sin demasiado fundamento, pues Rob es propietario de una modesta tienda de discos, más vocacional que comercial, y los conocimientos musicales que demuestra le capacitan para tomar otros rumbos), junto a sus constantes fracasos amorosos -que, como el tiempo se encargará de demostrarle no existen más que en su cabeza- acabarán por sumirle en una crisis existencial tan cargante para el lector como para él mismo. Y, a pesar de todo, Rob se hace querer, por las chicas, por los amigos, por casi todo el que le trata, hasta por los lectores cuando llegan a conocerle. En realidad, el que no se quiere del todo es él a sí mismo.
También tiene suerte, o se la ha buscado sin saberlo. Porque es buena persona, sincero, considerado y humilde y, si él no valora todo eso, habrá quien lo haga en su lugar; también porque eligió una novia lista que acaba entendiendo lo que le hace falta. Lo que les hace falta a los dos: entre otras muchas cosas, cantidades ingentes de paciencia.
De todo lo dicho se deduce, que el punto fuerte de la novela es la construcción del personaje principal. El resto: secundarios desdibujados o planos, un reflejo bastante confuso del ambiente que rodea a Fleming, reacciones que no justifica. Hornby conoce perfectamente a Franklin y lo entiende más que de sobra, por eso lo dibuja tan bien, de Laura conoce la superficie y no la entiende en absoluto, aunque de ella logra un retrato entrañable, el resto permanece difuso.
Aunque abundan los celos, dolor o inseguridad, su argumento es amable y sencillo, no muestra gran complicación de fondo ni de forma ni plantea excesivas tragedias. Eso le convierte en reflejo genuino –aunque ligero- de la sociedad de las últimas décadas. Conseguirá, además, que muchos se sientan identificados y constituye una más que digna muestra de la narrativa más comercial, tanto escrita como cinematográfica. No se puede negar que recoge una forma de vivir y pensar perfectamente reconocibles y que conduce a unas conclusiones no por obvias menos necesarias.
 Del mismo autor: 31 canciones,  Érase una vez un padre

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Alguna curiosidad, en general, sobre tu hábito lector..

De dónde sacas los libros? los compras? o los sacas de la biblioteca?

Cuál es el criterio para elegirlos?

Si dedicas todos los días a leer, cuándo te ocupas de elegirlos, comprarlos o sacarlos de la biblioteca?

Gracias.

Montuenga dijo...

¿?

Un libro al día dijo...

Anónimo, son preguntas interesantes, pero parecen algo fuera de lugar en los comentarios a esta reseña. Da la impresión de que estás haciendo alguna investigación sobre hábitos lectores o similar, ¿es así? Puedes escribirnos a unlibroaldia@gmail.com para hacernos las preguntas que necesites o consideres oportunas...

Francesc Bon dijo...

Aunque esta fue la obra que lo puso en el mapa, me gusta mucho más "Cómo ser buenos". Mira que me gusta ese rollo de las listas y la omnipresencia de la música, pero me da la impresión de que la historia es un pretexto y lo veo como falto de punch, y de hecho creo que el tiempo le ha pasado factura. Creo que Hornby ha entrado en decadencia, por eso, aunque no le he hecho demasiado caso a sus últimas novelas.

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

Leí esta novea hace ya algún tiempo y he olvidado los detalles pero recuerdo que me encantó y yo, desde luego, no le habría puesto un simple "está bien".

Me hizo mucha gracia el tema de las listas y me resultó muy entretenido.

Es el segundo de Horby que he leído y eso que el primero me dejó indiferente (Juliet, desnuda)

Montuenga dijo...

Tomo nota Francesc, y si me topo con Cómo ser buenos, me lo plantearé porque con los demás, de momento, no pienso arriesgarme.

Escalerasytoboganes: hay muchísima gente a quien le ha gustado más que a mí porque se trata de un best seller así que no me parece raro, pero esa ha sido mi impresión del libro.