viernes, 16 de agosto de 2019
Graham Greene: El ídolo caído y otros relatos
lunes, 24 de agosto de 2020
Graham Greene: El revés de la trama

«(…). Si Tú me creaste, creaste este sentimiento de responsabilidad que he transportado siempre como un saco de piedras».
- El tratamiento de otros temas periféricos al principal, no menos trascendentes: el amor, la fe, el sacrificio, el fracaso y la traición a los demás y a uno mismo.
- La ironía que subyace en todos diálogos (al estilo de Casablanca, como he dicho) y también en las reflexiones de los personajes.
«Scobie le creyó. La historia era lo bastante irracional para ser cierta. Hasta en tiempos de guerra hay que ejercitar de vez en cuando la facultad de creer, para que no se atrofie»
- Las descripciones, precisas y hermosas de ese escenario tan singular y remoto para el lector. La creación minuciosa de una atmósfera asfixiante.
«Se detuvo de nuevo frente a la casa de descanso. De no haber sabido lo que iluminaban, las luces del interior hubieran dado una impresión de paz extraordinaria, del mismo modo que las estrellas de aquella noche clara proporcionaban impresión de lejanía, seguridad y libertad. Si uno supiera, se preguntó, si uno alcanzara lo que llamaban “el revés de la trama”, ¿tendría que compadecer incluso a los planetas?»
Unas cuantas obras de Graham Greene reseñadas en ULAD: aquí
jueves, 27 de mayo de 2010
Graham Greene: El Dr. Fischer de Ginebra
Título original: Dr Fischer of Geneva or The Bomb Party
Año de publicación: 1980
Valoración: está bien
Confieso que tengo debilidad por Graham Greene, de quien ya reseñé hace tiempo El americano impasible. Me parece que Greene es un narrador excelente: sus obras tienen una ligereza, un suspense y un humor irónico difícil de encontrar en otros autores de primera fila. Ahí está, por ejemplo, Nuestro hombre en La Habana o El Ministro del Miedo para demostrarlo; y sin embargo, el novelista tampoco duda en atacar tramas más trágicas, con resonancias épicas muy bien resultas (sin melodrama, pero también sin concesiones facilonas), como en El décimo hombre o El revés de la trama (un título magnífico, ¿no creéis?).
El Dr. Fischer de Ginebra o (La fiesta de la bomba en su subtítulo original) es una obra que se acerca más bien al primer tipo de obra: una novelista lúdica, breve, escrita con soltura y un sentido del humor bastante ácido. Aunque el personaje que mueve los hilos de la trama es el que da título a la novela (un millonario misántropo y cruel que se divierte humillando a un grupo de aduladores avarientos), la historia nos llega distorsionada a través de los ojos de Alfred Jones, su yerno, mucho más pobre que él pero también mucho más digno (al menos, en su propia opinión), a quien tanto Fischer como sus secuaces le resultan patéticos e incomprensibles.
No voy a desvelar mucho más del argumento (que tampoco tiene mucho más que contar, en realidad), pero sí añadiré que en esta obra pasa como en otras de Greene: que lo que comienza siendo una simple farsa (la escena de la primera cena a la que asiste Jones es terriblemente cruel y divertida), se va convirtiendo luego en algo más oscuro y más trágico; la segunda cena que se nos describe ya no provoca risa, sino incomodidad. Para mi gusto, la primera parte está más lograda que la segunda, que termina resultando algo inverosímil. Como retrato y ridiculización de una clase acomodada corrupta y avariciosa, que no se detiene ante nada para conseguir más riqueza (¿de qué me suena a mí eso?), la obra resulta interesante, aunque algo excesiva, más válida como caricatura que como retrato.
Otras obras de Graham Greene en ULAD: El tercer hombre, El americano impasible, El poder y la gloria, El factor humano, El revés de la trama, El ídolo caído y otros relatos
domingo, 15 de mayo de 2011
Graham Greene: El tercer hombre
Título original: The Third manIdioma: inglés
Fecha de publicación: 1950
Valoración: Recomendable
Presentamos hoy un libro escrito para ser disfrutado. Quizás esta afirmación les resulte a algunos demasiado contundente, pero es que en mi opinión, El tercer hombre es un libro que está impecablemente escrito y sabiamente armado para que el lector disfrute con cada una de sus líneas.
No quiero decir con esto que El tercer hombre posea un estilo especialmente depurado, agitador o preciosista, no: lo que lo hace digno de ser recomendado es la deliciosa tensión que mantiene en todo momento. No en vano, su escritor, el célebre británico Graham Greene, creador de obras como El fin del romance o Nuestro hombre en la Habana (ambas adaptadas al cine), gestó este libro pensando en la película que posteriormente haría Carol Reed. De ahí el ritmo cinematográfico que tiene esta novela negra que devoré durante un viaje en autobús de seis horas y de la que me ha quedado un grato recuerdo.
El argumento nos lleva a una Viena que se lame las heridas que la recientemente finalizada Segunda Guerra Mundial le ha dejado. Ocupada por las cuatro potencias victoriosas, la bella y decadente ciudad es escenario de toda clase de trapicheos y estraperlos. Pues bien, un buen día aparece por ahí un norteamericano feliz dotado del estrafalario nombre de Rollo Martins que desea reunirse con un amigo suyo de la infancia, Harry Lime. Pero en cuanto pone un pie en la ciudad, Martins descubre horrorizado que su amigo acaba de morir en un misterioso atropello lleno de incógnitas e incoherencias.
No daré muchos detalles de las extrañezas que rodean a la muerte de Lime para no despellejar la apasionante trama de Greene, sólo mencionaré que Martins comenzará enseguida a jugar a los detectives y a entrevistarse con un puñado de personajes peculiares (la atractiva novia de Lime inclusive) para comprender que su amigo era un pájaro de mucho cuidado...
Aún no he visto la película que Reed rodó con este impecable guión novelizado. Tengo ganas...
También de Graham Greene: El americano impasible; El Doctor Fischer de Ginebra, El poder y la gloria, El factor humano, El revés de la trama, El ídolo caído y otros relatos
viernes, 22 de enero de 2016
Graham Greene: El poder y la gloria
jueves, 9 de mayo de 2019
Graham Greene: El factor humano
domingo, 10 de enero de 2010
Graham Greene: El americano impasible
Idioma original: inglésTítulo original: The Quiet American
Año de publicación: 1955
Valoración: Muy recomendable
Recuerdo que leí este libro por primera vez inmediatamente antes -o después- de Nada y así sea, de Orianna Fallaci, y entre las dos obras me ofrecieron un díptico interesantísimo sobre la Guerra de Vietnam, o Guerra de Indochina, desde la época de colonialismo francés, hasta la guerra civil abierta con los Estados Unidos como invitados indeseados; de hecho, el trasfondo de El americano impasible es precisamente el momento en el que los Estados Unidos pasan de ser meros observadores a implicarse diplomática y militarmente en el conflicto, con las consecuencias que todos conocemos.
Pero El americano impasible, a diferencia de Nada y así sea, no es un ensayo documental, sino una novela de ficción, centrada en un triángulo amoroso (quizás simbólico) entre una bella muchacha asiática, Phuong, y dos occidentales de caracteres opuestos: el veterano reportero británico Thomas Fowler, y el imberbe funcionario estadounidense Alden Pyle. El contraste de formas de ser y de ver la vida entre los dos personajes masculinos da lugar a escenas memorables: en una de ellas, Pyle se interna cientos de kilómetros en el frente de guerra para poder contarle a Fowler que está enamorado de Phuong; en otra, probablemente la más memorable del libro, Pyle intenta declarar su amor por Phuong, pero como no habla francés, y ella no habla inglés, se ve forzado a usar al propio Fowler como intérprete...
Algo que sorprende de la novela, teniendo en cuenta el origen de su autor y el contexto histórico en que se escribió -no mucho después de la Segunda Guerra Mundial- es que es una obra claramente anti-americana: los yanquis aparecen como seres arrogantes, libidinosos y egocéntricos (como Joe o Granger) o bien idealistas, bienintencionados pero desinformados, como el propio Pyle, quien podría ser la personificación de una nación joven, voluntarista pero inconsciente de su propio poder. Tampoco los franceses salen muy bien parados. Sólo Fowler, con su veteranía, su cinismo y su renuncia a implicarse en la realidad, parece sobrevolar por encima del resto de personajes.
Lo mejor, diría yo, de esta novela de Graham Greene (y de casi todas las suyas) es la suavidad con la que transcurre todo: la acción fluye constante y con naturalidad, transportada por un estilo sencillo y, podríamos decir, cinematográfico: El americano impasible ha sido adaptada al cine en dos ocasiones, la última de ellas en 2002 con Michael Caine y Brendan Frazer.
Otras obras de Graham Greene en ULAD: El Dr. Fischer de Ginebra, El tercer hombre, El poder y la gloria, El factor humano, El ídolo caído y otros relatos, El revés de la trama
lunes, 15 de marzo de 2010
Zoom: Después, de Edith Wharton
Idioma original: inglésTítulo original: Afterwards
Fecha de publicación: entre 1893 y 1935
Valoración: Muy recomendable
"¿Qué le da al cuento de terror su emoción característica? En primer lugar creo que su sentido físico y, en segundo, un giro moral".
Sus palabras son perfectamente aplicables al cuento que ahora nos ocupa, en el que a los personajes les trae de cabeza la no-presencia de un fantasma de cuya existencia les han avisado que no se percatarán "hasta mucho tiempo después". Como la historia está narrada desde el punto de vista de Mary, la esposa -continua y simbólicamente descrita como "corta de vista"-, tampoco el lector tiene todas las claves para descubrir quién es ese fantasma que ronda la vieja casa de campo inglesa sin que los sucesivos dueños sean capaces de descubrirlo.
Y el lector se vuelve paranoico -o, al menos, esta lectora lo ha hecho-, e, impelido por ridículas ambiciones detectivesca de hallarlo antes de que la narración concluya, rastrea a tientas cada página en busca de indicios que le lleven a descubrir quién y dónde y cómo se esconde el escurridizo fantasma sobre el que murmuran las leyendas. Poco a poco, las sombras del matrimonio Boyle van saliendo a la luz; como Mary comenta proféticamente la primera vez que le hablan del evasivo espectro, "De repente, mucho tiempo después, te dices a ti misma: ¡Eso era!".
El "giro moral" del que hablaba Graham Greene se encuentra, por partida doble, en el desenlace. Para no desvelarlo, sólo diré que tiene que ver con el hecho de que "en teoría, [Mary] despreciaba la falta de interés de la esposa americana por los intereses profesionales de su marido, pero en la práctica siempre había encontrado difícil fijar su atención en los informes sobre las transacciones de su esposo".
Otra vuelta de tuerca a las historias de fantasmas, que va tejiendo el suspense efectivamente de principio a fin y obliga al lector a ejercitar sus dotes de sabueso.
También de Edith Wharton en ULAD: La edad de la inocencia, La solterona, Ethan Frome, Estío
martes, 13 de septiembre de 2022
John le Carré: El espía que surgió del frío
Título original: The spy who came in from the cold
Traducción: Nieves Morón
Año de publicación: 1963
Valoración: Recomendable alto
Espías los ha habido siempre, pero a mediados del siglo pasado se llegó a consolidar una especie de subgénero literario basado en aventuras de ese mundo, seguramente tan oscuro y complejo como parece desde fuera. Recién terminada la Segunda Guerra mundial (incluso podría decirse que antes de terminar) ya estaban configurados los dos bloques antagónicos que se enfrentarían durante los cincuenta años siguientes. En ese momento esos dos bloques comparten frontera en la Alemania ocupada y, de forma muy significativa, en el propio Berlin, de inmediato dividida, donde los nuevos enemigos literalmente se rozaban. El famoso Checkpoint Charlie, con toda su leyenda, es el símbolo de la guerra fría y el espionaje.
Por allí anda el espía británico Alec Leamas, responsable del tinglado en la República Democrática alemana, hasta que pierde a su último hombre justo cuando iba a cruzar la frontera. Parece que el trabajo de Leamas no ha sido demasiado provechoso, y el alto mando (todo lo dirige un tipo enigmática y muy apropiadamente conocido como Control) le manda un tiempo a la nevera. El agente, ya bastante bregado y un poco harto de todo, termina sin un céntimo, con un trabajillo de circunstancias, hasta que se le encomienda una última misión, que será al mismo tiempo una oportunidad para redimirse de su derrota.
La perspectiva del mundo del espionaje es muy diferente de la que proponía Graham Greene, por ejemplo en El factor humano. En Greene interesa sobre todo la subjetividad, el espía como individuo cuyo trabajo es ese como podía ser cualquier otro. Para Le Carré, sin perder de vista el lado humano, es más importante la intriga, cómo funcionan los mecanismos del engaño y la simulación, qué leyes gobiernan ese entramado político-militar que hoy llamaríamos Inteligencia, en definitiva descubrir el juego oculto del adversario, anticiparse a sus movimientos, conocerle para debilitarle y destruirle. Y lo que encontramos es que no hay en realidad ninguna ley, nada tiene valor, incluida la vida, al margen del éxito de una misión, eso es lo único que importa.
Las redes de espionaje son realmente una gran trituradora que va destruyendo a todos los que, voluntariamente o no, se acercan a ella, los destruye física o mentalmente, o ambas cosas. No a todos: solo pueden salvarse los que realmente conocen el sistema, quienes carecen de escrúpulos como el sistema exige, y saben mantenerse a flote a cualquier precio. Así vamos distinguiendo entre ese puñado de personajes bien dibujados (idealistas, desengañados, funcionariales) quiénes serán capaces de sobrevivir y quiénes sucumbirán en esa criba inexorable y muy descriptiva.
Según se dice, las novelas de John le Carré, y ésta en concreto, son el canon de la literatura de espionaje, el modelo que muchos otros copiaron después y que se llevó al cine una y otra vez. Y es que realmente el libro está estupendamente escrito, tiene el ritmo perfecto, el grado adecuado de complejidad para no frustrar al lector y que su esfuerzo resulte gratificante, integra ciertos elementos emocionales (la relación entre Leamas y la joven Liz, pero también la envidia de Fiedler, por ejemplo) en la justa medida para no deshumanizar del todo la trama. Y no falta el tanto de literatura forense (ya saben, la larga escena del juicio en donde se dilucidan cosas fundamentales), que tal vez no sea tan novedosa, bien llevada aunque intuyo que con un sesgo anglosajón que puede no ser del todo adecuado.
Un conjunto brillante, donde tiene también cabida la sutileza para describir situaciones de forma que el leguaje digamos literario no es un adorno, sino que esté realmente al servicio de la narración:
‘En todas partes, ese aire de conspiración que se produce entre la gente que está levantada desde el amanecer, casi de superioridad, nacido de la experiencia común de haber visto desaparecer la noche y llegar la mañana.’
Es decir, captando las atmósferas necesarias para contextualizar el relato de forma impecable.
No sé si una historia de espías da como para hablar de literatura de gran calibre pero, si no perdemos la perspectiva de lo que estamos leyendo, hay que decir que el libro se cerca bastante a lo perfecto y desde luego merece ser conocido.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Patricia Highsmith: Los cadáveres exquisitos
domingo, 4 de mayo de 2025
David McCloskey: Estación Damasco
Idioma original: inglés
Título original: Damascus Station
Año de publicación: 2021
Traducción: Jofre Homedes
Valoración: indigesto
Si hubiera una lista standard de ticks para marcar que encajaran con la definición de best seller, subgénero "novela de espías", Estación Damasco las cumpliría a rajatabla. Desde su extensión y formato, tan adecuado para despacharlo en un corto período de vacaciones en algún sitio con un moderado bullicio, hasta su estructura, con capítulos cortos que parecen escenas y que siempre podrían saciar el ego del autor traduciéndose en jugosos contratos si algún directivo de cadena de streaming poco exigente decidiera sacarle algún provecho audiovisual. Por supuesto, referencias como John Le Carré o Graham Greene o una larga lista de autores de esos que basan sus libros en sus experiencias previas - militares, policiales, en cuerpos de élite, etc - son rápidamente identificables.
En este punto, por eso, habría que empezar a poner en duda que esto sea suficiente para que uno se convierta en escritor, más allá de la apelación constante al morbo y a una narración estereotipada hasta la saciedad, consistente en un amontonamiento de clichés tan obvio como algunos de los aderezos promocionales (el elogio de un ex-director de la CIA, en la portada, su definición en la contratapa como "novela atmosférica y trepidante"). Y aquí ya hay que ponerse serios: quinientas treinta páginas de idas y venidas constantes por los consabidos escenarios globales - Siria, Italia, Francia, Estados Unidos - en torno a la figura de Samuel Joseph, un miembro de la CIA que, sediento de venganza por la muerte de otra agente a manos de un sanguinario torturador sirio del gobierno de Al Asad, intenta captar a Mariam, agente siria que tantea y presiona a disidentes, para convertirla en colaboradora, lo que vendría a ser el agente doble de toda la vida, pero, ay, a pesar de que ambos son profesionales de alto rango capaces de manejarse en armas, pelea cuerpo a cuerpo, resistencia mental y física a las torturas más crueles, surge la pasión entre ellos, algo bastante curioso y desaconsejable en un entorno tan agitado como Damasco en medio del inacabable revuelo posterior a la Primavera Árabe.
Surge, uno tras otro, cada uno de los enemigos favoritos clásicos, desde la Yihad en sus múltiples formas, hasta Rusia o incluso la propia burocracia que impide a los especialistas resolver las cosas a su manera. Todo precipitado, turbulento y lleno de estampas que enlazaríamos visualmente con cosas como Homeland o The Americans. La narración, dejadme recordaros que son más de 500 páginas, se enrevesa para tantear al lector con posibles traiciones, lealtades ambiguas, truculencia, diálogos confusos entremezclados con casualidades casi risibles (¿se puede hablar de un ataque con armas tóxicas a gritos en un lavabo? oh yes), todo en un contexto que se pretende apuntalar con siglas, nombres en clave, terminología para que el autor saque pecho de su profundo conocimiento de la "Agencia", lo cual convierte el libro en una aventurilla de superhéroes algo trasnochada y ya muy vista. Con escenarios, tecnología y enemigos actualizados, por supuesto, pero sin la mínima intención de profundidad o sutileza.
De ahí a considerarlo literatura o algo que pretenda más allá de un algo farragoso entretenimiento insustancial...
jueves, 10 de marzo de 2016
John Banville: El intocable

Traducción: José Antonio Molina Foix
Valoración: muy recomendable
En realidad, no sé hasta qué punto este libro es lo que llaman un roman à clef; más que nada, porque no he leído las verdaderas memorias de Blunt, que fueron editadas unos años más tarde, en 2001, y cuya autora, Miranda Carter, también aparece en la novela de Banville (de hecho, cabe la sospecha de que éste, al enterarse de que Carter estaba escribiendo también la biografía de Blunt, y con su colaboración, decidiera incorporarla como personaje en su novela). Para empezar, el autor irlandés se lo lleva a su terreno y convierte al espía, aquí llamado Victor Maskell en oriundo del Ulster, aunque hijo de un pastor protestante y emparentado con la reina (me refiero a la madre de Isabel II, no a ésta), lo que le da acceso, junto con su esmerada educación en Malborough y Cambridge a los círculos de la "buena sociedad" británica. Es en esta ciudad universitaria donde, a partir de su preferencia al selecto -y casi secreto- grupo de "Los apóstoles" donde se convierte al marxismo y es reclutado por el espionaje soviético (igual que sucedió con Blunt, en este caso). Tampoco es que Maskell se nos presente como un comunista convencido y mucho menos de las posibles virtudes de la Unión Soviética -de hecho, se confiesa "marxista monárquico"-; eso sí, una vez tomada la resolución de espiar para ésta, es absolutamente leal a su decisión.
Que tampoco espere nadie una trepidante novela de espías, ni siquiera a lo John Le Carré; El intocable es casi una novela intimista, en la que tienen más peso las remembranzas, las sensaciones, las revelaciones... el paso del tiempo (tanto el cronológico como, de forma sorprendente, aunque en absoluto incongruente, el atmosférico). En realidad, no es una novela -sólo- sobre el espionaje y sus dobleces; ni sobre la homosexualidad y también sus dobleces -sobre todo en la época de la que se habla-; ni sobre la familia y sus... cómo no, dobleces. Ni sobre las relaciones humanas. Ni sobre el amor... Es ante todo, una novela sobre la memoria y sus ingobernables recuerdos; cómo la engañamos o nos engañamos con ella, como la falsificamos hasta no poder discernir lo que ha sido verdad de lo que no, como un cuadro que atribuimos a una mano maestra, aunque esa certeza sólo la tengamos nosotros... o ni siquiera.
He dejado para el final el aspecto más destacable de la novela, tan obvio para quien conozca la obra de Banville que tal vez no debería ni mencionarlo: lo magníficamente que está escrita; de hecho, no creo que se pueda escribir mejor. Quizás sí con más brío, más tripas o más ingenio. Se podrá escribir de manera más "sincera" -espinoso asunto, si hablamos de ficción- o más artificiosa, más cruda o más elíptica; lo que sea que prefiera cada cual. Pero mejor que lo que escribe Banville, no: es imposible.
Otros libros de John Banville/ Benjamin Black reseñados en Un Libro Al Día: El otro nombre de Laura, El mar, El lémur, El libro de las pruebas, Antigua luz, En busca de April, La guitarra azul, Regreso a Birchwood
miércoles, 18 de noviembre de 2015
Muriel Spark: La abadesa de Crewe
Idioma: inglésTítulo original: The Abbess of Crewe
Año de publicación: 1974
Traducción: Pepa Linares
Valoración: entre recomendable y está bien
Portada deliciosamente ácida de Sara Morante, por cierto.
Más libros de Muriel Spark reseñados en Un Libro al Día: Memento Mori, Los solteros, El asiento del conductor, La plenitud de la señorita Brodie
jueves, 20 de julio de 2017
Viet Thanh Nguyen: El simpatizante
Idioma original: inglésTítulo original: The Sympatizer
Año de publicación: 2017
Traducción: Javier Calvo
Valoración: muy recomendable
domingo, 23 de abril de 2017
Margaret Atwood: El cuento de la criada
Idioma original: inglésTítulo original: The Handmaid's Tale
Año de publicación: 1985
Traducción: Elsa Mateo Blanco
Valoración: muy recomendable
Claro, que lo mismo que el musgo se agarra a la más estrecha grieta de un muro de hormigón o un rastrojo puede crecer en medio de un campo de soja transgénica, la disidencia y la resiliencia (como se dice ahora) de las personas es capaz de encontrar un hueco donde anidar y prosperar. El "factor humano", que diría Graham Greene (por no hablar de la corrupción y la disipación, algo también de lo más humano y que incluso podría considerase como una forma de disidencia...). En este caso, encarnado en la protagonista, Defred -es decir "de Fred", que nos ofrece una lección no sólo de como aguantar en las peores circunstancias, las más humillantes y desesperanzadoras, sino además, una reivindicación de la ficción y la palabra -es decir, a la literatura-, como elemento de resistencia. Palabra escrita que, huelga decirlo, le está vedada a las Criadas y, de hecho, a todas las mujeres.
La novela, por supuesto, puede (y debe, quizás) ser leída en clave feminista; de hecho, Atwood se cuidó mucho de que todas las vicisitudes , por no decir perrerías, que se les hace pasar a las Criadas, las hubiesen sufrido en algún momento y lugar reales, otras mujeres. Pero también es una crítica descarnada de cualquier régimen totalitario, ya sea teocrático (no olvidemos cuando se publicó, a los pocos años de la revolución islámica en Irán), socialista, paramilitar o todo junto... No obstante (y aquí me meto en terrenos movedizos, por desconocidos para mí), también se puede deducir de algún momento concreto, y del tono general de la novela, una crítica hacia algunas corrientes feministas que sacralizan en extremo el rol maternal de las mujeres. En fin, doctores o doctoras tiene la Iglesia para decidir si tengo razón; lo que importa, en todo caso, es que nos hayamos ante una grandísima novela, una narración magníficamente escrita, de dentro afuera y de fuera hacia dentro, y dosificada con sabiduría; capaz de angustiarnos como pocas -sobre todo durante el primer tercio del libro- a poca empatía que sintamos hacia su protagonista, una historia que nos es posible que deje indiferente a nadie y cuyo recuerdo, sin duda, será imborrable para cualquier amante de la literatura, sea mujer u hombre. Porque aquí nos encontramos con literatura de alto octaneje; con una obra que, si no resulta imprescindible, bordea ese calificativo. Y muy de cerca...






