jueves, 2 de junio de 2016

John Banville: La guitarra azul

Idioma original: inglés
Título original: The blue guitar
Traducción: Nuria Barrios
Año de publicación: 2015
Valoración: está bien

A lo mejor no he tenido suerte; a lo mejor no he elegido la mejor novela para empezar a leer a John Banville. Repaso los archivos de ULAD y veo que, exceptuando las novelas policiacas que publicó como Benjamin Blacks, solo ha tenido valoraciones de "recomendable" y "muy recomendable". (Ningún imprescindible tampoco, todo hay que decirlo). Y sin embargo a mí, La guitarra azul, como que no. O sea, sí, "está bien", es una novela bien escrita, bien desarrollada, con un buen narrador-protagonista, pero... ¿Y qué? ¿Todo esto para qué? ¿Para contarnos la típica historia de un triángulo (o cuadrángulo) amoroso que recuerda peligrosamente a El buen soldado?

Porque el argumento es ese, reducido a esquema: el protagonista, Oliver Orme, es un pintor cleptómano y egocéntrico que ya no ama a su mujer, Gloria, y que por eso inicia un affaire con Polly, que a su vez está casada con su amigo Marcus. El affaire se complica, el fuego se apaga y Oliver sale huyendo, se reencuentra con su propia infancia y con los fantasmas del pasado, reflexiona sobre lo que ha hecho y sobre su culpa en todo el asunto...

Desde luego, lo más interesante del libro es su narrador: uno de esos narradores poco fiables, manipuladores, egocéntricos, que por un lado intentan justificarse y vender una imagen casi heroica de sí mismos, y por el otro lado muestran claramente que son ridículos, patéticos, unos mentirosos compulsivos que solo causan dolor y frustración entre quienes lo rodean. Con una historia tan banal como la de este libro, solo un personaje poderoso puede hacer atractiva la historia.


Sin embargo, para mí no es suficiente. La historia es demasiado tópica, la hemos leído ya demasiadas veces y el hecho de que el narrador sea un pintor supuestamente genial en una crisis creativa añade bastante poco a mi interés. Como dice un comentario de Goodreads sobre esta novela, "hay demasiado libro para tan poca historia".

Y el estilo, ay, el estilo, ese campo de batalla. En este caso, por lo que he leído, no podemos culpar a Nuria Barrios, la traductora, porque el original ya parece que era bastante pedante. El texto está lleno de epítetos, de frases ampulosas, de citas literarias y pictóricas, de palabras inusuales, de descripciones prescindibles (en mi opinión). Banville es, dicen, famoso por un estilo frío, cerebral, "nabokoviano". (Qué sería de los críticos sin estas comparaciones). Pero en esta novela la pedantería supera a la frialdad con creces.

Hay otra cuestión que me resulta algo molesta: esta novela me parece bastante machista en varios aspectos. He visto que algunos críticos la alaban porque las mujeres no son histéricas ni vociferantes, y eso es verdad. Pero al mismo tiempo, las mujeres son personajes claramente subordinados a los hombres, objetos que ellos poseen y que por lo tanto pueden ser robados (este paralelismo aparece en la novela, e incluso en la contraportada). Y en un pasaje del texto se lee:
“La mujer, caí, es una leyenda, un fantasma que sobrevuela el mundo, posándose aquí o allá, en este o en aquel desprevenido ser femenino al que transforma, de manera breve pero decisiva, en un objeto de deseo, veneración y terror” 
En fin, como decía, esta no es una mala novela: es una novela escrita por alguien que tiene la experiencia, la técnica y la imaginación como para escribir casi trescientas páginas sin despeinarse. Pero también es una novela que no añade nada a mi (nuestro) conocimiento del mundo, y dado que el personaje principal es tan poco atractivo, tampoco es una novela que se disfrute particularmente. Habrá que leer El mar, Antigua Luz o El libro de las pruebas a ver si simplemente he tenido mala suerte...

4 comentarios:

Montuenga dijo...

Pues,a pesar de que les puse más nota a los dos que enseñé como Banculle, pensamos lo mismo en el fondo.

Montuenga dijo...

Banville

Montuenga dijo...

Banville

Montuenga dijo...

Pues,a pesar de que les puse más nota a los dos que enseñé como Banculle, pensamos lo mismo en el fondo.