viernes, 17 de junio de 2016

Ricardo Martínez Llorca: Después de la nieve

Idioma original: Español
Año de publicación: 2016
Valoración: Entre está bien y recomendable


Para aquellos que no lo conozcan, el “Premio Desnivel de Literatura”, que en 2016 cumple su decimoctava edición, es un certamen que tiene como propósito "estimular la creación literaria en lengua española que refleje los valores del montañismo, de los viajes y de otras formas de aventura en la naturaleza, destacando su importancia como elemento renovador de la vida individual y social". (Ahí queda eso!).

"Después de la nieve", la novela que hoy reseñamos fue finalista de este certamen en el año 2015. Pese a ser, como hemos dicho, un premio orientado a literatura de viajes o de montaña, no estamos ante un libro “de género" propiamente dicho. Obviamente, aparecen lugares, técnicas y personajes vinculados al mundo del alpinismo y la escalada (los hermanos Pou, Alex Honnold, etc), pero el libro es un viaje al interior del protagonista escrito, a partes casi iguales, como crónica periodística, novela de “misterio” y novela “social".

Pero vayamos con el argumento:

En "Después de la nieve", un periodista especializado en deportes de aventura sigue los pasos de Carlos Marín, un relativamente conocido escalador de “free solo”, la variedad más extrema de escalada, (casi en la linea que separa la vida de la muerte), que se encuentra apartado de los focos desde hace cierto tiempo. Y le sigue los pasos tras descubrirle entrando por la ventana de un hospital y visitando una habitación en la que se recupera un inmigrante ilegal.

Este descubrimiento prende la chispa de la curiosidad del periodista, que trata de acercarse a Carlos a través de su entorno, marcado fundamentalmente por la marginalidad, y de averiguar que le ha podido llevar a vivir tal como vive.

Conoceremos, al mismo tiempo que el narrador, el “descenso a los infiernos” del protagonista. Iremos descubriendo, cual detectives, detalles de la infancia de Carlos, de su juventud y madurez, de sus tormentosas relaciones familiares, de sus inicios en el mundo de la montaña, de su matrimonio, de su forma de ver la vida y el mundo. 

Y averiguaremos el motivo que finalmente le lleva a abandonar su antigua vida y a buscar refugio, casi a modo de expiación o redención, entre personajes situados al margen de casi todo: prostitutas, toxicómanos, inmigrantes ilegales...

Es una buena historia, con sus puntos fuertes y otros, en mi opinión, no tan fuertes.

Por un lado, y como ya hemos dicho, la novela mezcla varios géneros. Ninguna de las partes, por sí sola, es floja. Pero, como humilde lector, hubiera preferido que el autor siguiera una única vía (concretamente, la de la crónica periodística, que es la que más me ha gustado).

Por otra parte, los personajes secundarios, excepto uno de ellos, son casi puramente testimoniales. Y sí que son, por las pinceladas iniciales que nos ofrece el autor, personajes interesantes. Creo que podrían haber dado más jugo.

En cambio, el personaje principal, el de Carlos Marín, es de esos personajes que enganchan. Mucho más trabajado, más complejo, más completo que los secundarios. Lo mejor de la novela.

En definitiva, y a pesar de lo comentado anteriormente, la novela es recomendable, tanto para interesados en temas "montañeros" como para los que no lo estén. Un personaje principal de lo más interesante, una buena historia, una lectura ágil y la brevedad del libro, que apenas llega a las 100 páginas, lo hace ideal para estas tardes veraniegas que se avecinan.

1 comentario:

Jaime Alberto SIlva López dijo...

Interesante, lo leeré... sigan publicando que son geniales.