jueves, 9 de junio de 2016

David Nobbs: Caída y auge de Reginald Perrin

Idioma: inglés
Título original: The Fall and Rise of Reginald Perrin
Año de publicación: 1975
Traducción: Julia Osuna Aguilar
Valoración: Muy recomendable


Primera sorpresa: resulta que Caída y auge de Reginald Perrin no tiene demasiada gracia. Mejor dicho, sí que la tiene, por supuesto: abundan los momentos jocosos y hasta hilarantes, así como una ironía presente en toda la novela, como puede esperarse de una de las más eximias representantes del humor británico, en su vertiente literaria. Pero, si uno se para a pensar en lo que está leyendo, se da cuenta de que lo que nos cuenta esta historia, sobre todo en los dos primeros tercios de la novela, resulta bastante desolador. Porque no se trata únicamente de que el protagonista sea un cuarentón en plena crisis existencial -más allá de la consabida que corresponde ala mediana edad-. es que prácticamente ninguno de los personajes que aparecen dan la impresión de estar satisfechos con sus vidas -y si alguno lo parece, es que es un evidente cretino-. Todos son tan infelices al menos como el propio Reggie Perrin, creo yo.

Lo que pasa es que el único que se atreve a hacer algo para remediarlo es Perrin, en principio un ciudadano, esposo, padre de familia y ejecutivo de la empresa de postres preparados Lucisol, ejemplar, pero en el que la presión de vivir una existencia que juzga impostada, sin sentido y adulterada por la vulgaridad del mundo moderno -hay un poso de nostalgia de un pasado idealizado en su insatisfacción- le hacen ir perdiendo "cordura" -o ganando, según se mire- como si fuera el vapor de una olla a presión, tratar de cambiar su rutina de la forma convencional , que se espera de él y, por último, salir por peteneras hasta tomar una decisión drástica. No le estropearé la lectura a nadie, simplemente recordar que en cierto cuento de Hawthorne, el protagonista viene a hacer lo mismo. Bueno, lo mismo exactamente no, porque Perrin, que no deja de ser un buen tipo, le imprime luego un salto con tirabuzón a su aventura. Y su decisión, de una forma o de otra, arrastra a muchos de los que le rodean a plantearse también las condiciones de su existencia (otro apunte: tampoco hay mucha diferencia entre el argumento de esta novela y, pongamos por caso, el del Ulises de Joyce... o, claro está, de la misma Odisea, qué caramba).

En segundo lugar, sorprende -aunque no tanto- lo bien escrita que está la novela. Nobbs (por cierto, fallecido hace menos de un año) es un elegante representante de eso escritores británicos pre-Generación Granta, que parecieron copar las letras british en los bulliciosos años 80 -y hasta ahora-; ya saben, los Barnes, Boyd, AmisKureishi y compañía. A mí (que reconozco mi incultura al respecto, aunque ello me permite la maravilla del descubrimiento) sin embargo cada vez me están interesando más los escritores de las islas de una época anterior: los 60 y 70 (SparkBurgess... y por supuesto, Graham Greene). Y Nobbs se puede encuadrar en esta otra generación -o en una intermedia, quizás- pues aunque el gran éxito que supuso Caída y auge de Reginald Perrin le vino en 1975, llevaba ya publicando novelas desde diez años antes y más tiempo aún como periodista y guionista de televisión. Todo este bagage se nota, sin duda ne la novela. no hay grandes alardes de estilo, pero lo que está es porque debe estar y lo que no está -no menos importante-, porque no toca que esté.

Por último, vuelvo al asunto del carácter humorístico del libro, con el que comencé la reseña , para señalar que, en este caso, el humor no es un objetivo hacia el que va dirigida la construcción de la trama; se trata más bien de todo un rasgo estilístico, como pueden serlo las interminables descripciones de unos, las frases llenas de subordinadas  de otros o el "monólogo interior" de ya sabemos quién... El humor en la novela de Nobbs no tiene por objeto buscar la risa, como las de Tom Sharpe -aunque el personaje de Henry Wilt tiene alguna concomitancia con Reginald Perrin-, sino que es una actitud, una mirada que lo envuelve todo, los momentos más ridículos y los más tristes, los más turbadores y los más tiernos... Como en la vida misma, vaya.


2 comentarios:

AlimañaChef dijo...

Hmmm....me has convencido, me apunto :)

Juan G. B. dijo...

Hola, Alimaña:
Estoy seguro de que te gustará la novela, aunque ya aviso que la "vocación cómica" de la misma quizás esté más desarrollada en las -creo que dos- continuaciones que tiene.
Un saludo y gracias por pasarte por aquí.