miércoles, 22 de junio de 2016

Contrarreseña: El bosque de la noche de Djuna Barnes

Idioma original: inglés
Título original: Nightwood
Año de publicación: 1936
Valoración: Muy recomendable

Hace ya cinco años (y un día) que Yemila reseñó Nightwood, de Djuna Barnes, una novela que se ha convertido en canónica como representante de la narrativa modernista anglosajona, y también de la literatura queer a nivel global. Que la edición que he leído tenga un prefacio de Jeanette Winterston y un prólogo de T. S. Elliot da idea de la relevancia histórica de la obra. En su reseña, Yemila no se mostraba muy emocionada con el libro: sí, pero no, venía a decir. Gustos no se discuten, como se suele decir, pero yo voy a intentar explicar por qué a mí sí me ha convencido esta novela y por qué leerla ha sido un placer, difícil pero intenso.

Para poder apreciar El bosque de la noche (traducción posible del sintético Nightwood original) hay que aceptar el juego que propone su estilo: un estilo preciosista, poético, retorcido, barroco, musical, y también, sí, por momentos recargado y algo anticuado. Si se consigue entrar en este juego, y dejarse llevar por los meandros de las frases, quizás en algún momento se tenga la sensación de estar perdido y no terminar de comprender, pero eso mismo forma parte del placer del que hablana. (En este sentido, esta prosa boscosa e hipnótica debe relacionarse con la de otros orfebres del estilo como Virginia Woolf o Lawrence Durrell).

Pero El bosque de la noche no es solo su estilo: es una obra que gira en torno a un personaje fascinante (fascinante para los otros personajes, pero también para el lector), pero que no es el personaje que más aparece en primer plano. Se trata de Robin Vote, mujer soñadora y siempre insatisfecha, siempre corriendo en busca de una felicidad imposible dejando un rastro de dolor en quienes se apasionan por ella. De hecho, casi todo lo que sabemos de ella lo sabemos a través de los ojos de estos otros personajes: el Baron Felix Volkbein, obsesionado con una antigua nobleza que no le corresponde; la joven Nora Flood, que aspira a tener el amor exclusivo de Robin, naturalmente sin conseguirlo; o la cuatro-veces-viuda Jenny Petherbridge, que roba a Robin de las manos de Nora como quien roba un pájaro. Y en relación con todos ellos, como una especie de "coro" o comentarista, el doctor Matthew O'Connor, un verborreico y excéntrico personaje que se convierte en consejero, a su manera, de todos los demás.

La mezcla del estilo espiral y de la elusividad del personaje de Robin Vote son los que crean, pienso, esa sensación de que estamos ante algo difícil de apreciar: esa mezcla de "bosque" y "noche" de la que habla el título. Hay que leer esta novela como se ven ciertas películas de David Lynch: aceptando su (i)lógica interna y disfrutando del viaje. Claro, no siempre conseguimos entrar en un juego de este tipo, por el momento en los que leemos el libro, por estar esrperando otra cosa o simplemente porque este tipo de juegos no nos gusta.

A mí me gustan; he disfrutado como un perro leyendo El bosque de la noche.

4 comentarios:

Rusta dijo...

Tengo este libro por aquí, todavía sin leer. Tu reseña confirma más o menos lo que me habían contado: una autora exigente, pero que merece con creces el esfuerzo. Además, soy una fiel lectora de algunos autores que mencionas, como Winterson o Woolf, así que estoy segura de que la disfrutaré.

Buena idea lo de la "contrarreseña". Está muy bien esto de contrastar puntos de vista.

yomesmo dijo...

¿Y el libro se tradujo solo?

Santi dijo...

Rusta: si te gustan Winterston y Woolf, me sorprendería mucho que no te gustase Nightwood.

Yomesmo: No es por ser pedante, pero yo me lo he leído en la versión original en inglés, por eso no menciono ningún traductor.

Adrián Martínez dijo...

Una de mis obras insignias xd. No creo que Robin sea el personaje más interesante del libro, aunque sí que es fascinante, lo son todos los personajes, yo voto más por el doctor y sus discursos filosóficos… ¡hay joder, “el bosque de la noche” es literatura de primera, me entran ganas de releerlo otra vez y otra vez…! Nora y su tristeza, compartida y adorada.

Es un gran libro, el que no se lo haya leído aún y tenga la posibilidad, que se apunte ya.