martes, 21 de junio de 2011

Djuna Barnes: El bosque de la noche


Idioma original: inglés
Título original: Nightwood
Fecha de publicación: 1936
Valoración: Está bien

El bosque de la noche es una de esas novelas no demasiado largas que si se leen en una edición de bolsillo pueden parecer algo mucho más denso y plomizo de lo que en verdad son. Lo digo porque a mí me ha ocurrido... En cuanto he leído unas pocas páginas de esta obra, me he apresurado en juzgarla un tanto recargada y me he tenido que forzar a seguir leyendo para comprobar si me parecía o no tan fascinante e hipnótica como muchos opinan que es. Pero aunque después de leer su última página la sensación global no ha sido precisamente negativa, tampoco puedo declararme una gran admiradora de El bosque de la noche.

La autora de esta novela que se publicó el año en el que comenzó la guerra civil española no es otra que la norteamericana Djuna Barnes, uno de esos escritores de vida turbia, borrascosa, apasionante y terrible que hacen las delicias de los biógrafos literarios amantes de los perfiles más malditos.

He llegado a la Barnes gracias a Truman Capote, que se declaraba un gran admirador suyo en uno de sus libros, Música para camaleones creo recordar. El padre de Holly Golightly no se quedaba corto a la hora de mostrar su devoción por la peculiar escritora, íntima de la ricachona Peggy Guggenheim (que ejerció para ella de mecenas), bisexual con una trayectoria sentimental tormentosa como pocas, adicta irremediable al alcohol, y protagonista de algún que otro intento de suicidio. Y como me encanta Capote, he intentado que me encantara Djuna Barnes...

El bosque de la noche se sitúa en el París de 1927 y cuenta la historia de una joven norteamericana llamada Robin Vote obsesionada como tantos otros héroes literarios con encontrar ese vellocino dorado que es la Felicidad. Para lograrlo, se casará con Felix Volkbein, un falso y pretencioso varón judío con el que tendrá un hijo, pero pronto la mujer se sentirá insatisfecha con esa clase de vida, y seguirá buscando su dicha dejándose invadir por una ola de deseos y seducciones capitaneada por dos mujeres muy diferentes, la leal Nora Flood y la impulsiva Jenny Petherbridge. De todos modos, el personaje más carismático de la función será el lúcido doctor Matthew O'Connor, testigo de todo este entramado apasionado y amargo a partes iguales.

Se dice que Djuna Barnes tejió a Robin pensando en su tumultuosa amante Thelma Wood, que el doctor O'Connor era una réplica de su amigo Dan Mahoney y que ella misma fluía por las venas literarias de Nora Flood. Pero hay que saber un poco de la vida de esta mujer para apreciar estos "homenajes"...

Concluiré diciendo que El bosque de la noche es una historia corta y concentrada que si bien no me ha deslumbrado no puedo negar que no posea su magia, una extraña magia.

He leído por ahí que la escritora Emily Coleman dijo de Djuna Barnes que su mayor cualidad era que daba belleza al horror. Puede ser...

Ah, y no me resisto a poner aquí una frasecita que me ha encantado: "Hay que estar un poco apartado de la vida para conocer la vida, la vida oscura, vislumbrada confusamente".

1 comentario:

izas dijo...

Leí este libro hace unos cuantos años y llegué a la misma conclusión que tú. Me gustó, pero tampoco me apasionó ni me lanzó a recomendárselo a todo el mundo.
Puede que esperara demasiado de él o que no fuera el momento propicio para leerlo, quién sabe.