martes, 28 de junio de 2016

Ryszard Kapuscinski: Estrellas negras


Idioma original: polaco
Título original: Czarne gwiazdy
Año de publicación: 2016
Traducción: Agata Orzeszek
Valoración: muy recomendable

Cualquier día me entrego a formular una hipótesis sobre las carreras literarias y el completismo, a su evolución, a los cambios dentro de las trayectorias y a las cumbres y valles. Y ese día quizás le toque hablar un rato de Kapuscinski. Porque me aventuré en la lectura de este Estrellas negras con ciertas reticencias, sobre todo por la lectura de alguna reseña algo escéptica, y acabo convencido de que este libro guarda absoluta coherencia con el total de la mayúscula obra del periodista/cronista/escritor polaco. 
Aunque pueda notarse, por referencias temporales, que la prosa es más fresca o ingenua, menos asertiva, como si ése Kapuscinski antes de la treintena estuviera solamente intuyendo lo que sus grandes obras posteriores acabaron por afirmar con rotundidad. Estrellas negras habla de dos hombres, Kwame Nkrumah y Patrice Lumumba; dos líderes africanos que se pusieron al frente de sendos países, Ghana y Congo, para conducirlos a su independencia, líderes populistas, adjetivo vilipendiado hoy, pero toda una luz al final del túnel para esas multitudes azotadas por la miseria, el analfabetismo, la absoluta falta de oportunidades que les dejaban tras de sí los colonos, ya satisfechos de expoliación y abuso. Países que anunciaban falsas retiradas cuando lo que hacían era dejarlo todo, sobre todo en lo económico, atado y bien atado de manera que todos los recursos pudieran seguir siendo expoliados. Dos líderes que tardaron poco en ser, el uno depuesto y el otro asesinado, descabalgados del poder por los turbios intereses que uno puede suponer y con la connivencia de quien uno puede intuír.
¿Y qué hacía Kapuscinski? Ya antes de la treintena. Pues explicarlo, con detalles, con situaciones que afrontaba en el ejercicio de su amada profesión. Si explicaba todo absolutamente, imposible saberlo, pero si explicaba lo suficiente para tomar uno consciencia de la situación, no le quede duda alguna a a nadie. Las intrigas, los cambios de bando, el día a día, la confluencia de intereses, la vertiente humana. En dos partes dedicadas a cada uno de ellos, separadas por un montón de imágenes que certifican que de quién se ha leído no es de un personaje, sino de una persona de carne y hueso, en esa escenificación tan africana mostrando a un líder en medio, o frente a una multitud. 
Decidme de cuántos escritores, de ficción o no, los que sean, permiten que uno sienta que la lectura de un libro le ha servido de algo, aprendiendo, conociendo situaciones y reflexionando sobre ellas, hasta el punto de sentirse, perdonen la ñoñez, mejorado como persona. Lección de literatura, pero también de historia, de sociología, de geopolítica ¿Se puede pedir más?
Quizás, un libro donde no está todo el potencial estratosférico que Kapuscinski desarrollaría en El emperador o Ébano o El Sha. Seguro, una cota que a muchos les es imposible alcanzar, en décadas de trayectoria. Que aprendan.

5 comentarios:

Guido dijo...

Bueno, parece que hoy es mi día de suerte en materia de blogs. Estuve ojeando un poco algunas reseñas de libros y es impecable el tratamiento que haces de los mismos. Encima veo que trabajas mucho con Anagrama, así que mejor imposible.
Había escuchado algo de Kapuscinski hace un tiempo pero nunca leí nada, creo que es momento de empezar con alguno.
Voy a mantenerme presente en este blog, mientras tanto voy a seguir leyendo otras entradas

Éxitos!!

Sergio dijo...

Me parece interesante, procuraré conseguirlo, saludos y gracias.

Francesc Bon dijo...

Buenas: gracias por los comentarios y perdón porque ciertos problemas técnicos (discos duros vitales que se niegan a funcionar) me hagan tener los comentarios un poco abandonados. Bueno, insisto que este no es todavía el Kapuscinski de otras cotas, para que nadie espere Ébano 2, pero sería una excelente "precuela".

Elena dijo...

He leido EBano, el de Angola, el de este oficio no es para cinicos y cuando murió K desesperé,,, pero hoy, desde la ciudad de Manono, al sur de Lubumbashi, donde se cargaron a Lumumba y justo hoy hablando con un suizo-polaco sobre K,,, tomando una cerveza Simba,,, encontrar esta reseña y que aún queden 3 meses para poder volver a España y comprarlo,,, una pena!!!... Pero mil gracias por tus reseñas

Francesc Bon dijo...

Reivindico toda la obra de Kapuscinski, y dejadme que especule con que, de no haber fallecido, quizás le hubiera correspondido en justicia el que, dentro de un espíritu parecido, se le otorgó a Svetlana Alexiévich.