lunes, 6 de junio de 2016

Piotr Bednarski: Las nieves azules

Título original: Bletkine Sniegi
Idioma: Polaco
Año de publicación: 1996
Traducción: Amalia Serraller Calvo
Valoración: Bastante recomendable


El horror de los campos de trabajo de la época estalinista ha dado lugar a grandes libros, como "Relatos de Kolimá" o "Archipélago Gulag". Libros tremendos, terroríficos, crudos a más no poder, escritos, en su inmensa mayoría, por las propias víctimas del sistema represivo.

No seré yo quien diga que "Las nieves azules" está a la altura de las dos anteriores, pero sí que estamos ante un libro muy interesante. Interesante y ligeramente diferente a la literatura sobre campos estalinistas "al uso", ya que no se trata esta vez del testimonio de otro adulto víctima de torturas físicas y psicológicas.

En "Las nieves azules", un Piotr Bednarski adulto recuerda su estancia, durante los años de la Segunda Guerra Mundial (cuando tenía 8-10 años), en el campo de internamiento en el que se encontraba por los supuestos "delitos" que habían cometido sus padres (descritos con el eufemismo de "enemigos de la clase trabajadora", así, en general) y en el que el único lazo familiar que poseía era su madre (Bella, hermosísima y de exacerbada religiosidad), a la que estaba estrechamente unido y que tiene un papel fundamental en el libro.

Con sus recuerdos construye un terrible relato del campo. Terrible pese a que, al ser aún un niño, su punto de vista infantil pueda ser incompleto por no alcanzar a aprehender la situación en su totalidad. Más allá de esto, es una visión cargada de miedo y de temor, pero también plena de poesía, con las fantasías e ilusiones propias de la edad del protagonista. 

Asistimos a venganzas crueles y absurdas, asesinatos, envíos de prisioneros a la guerra, delaciones de padres a hijos y de hijos a padres, a la miseria humana (material, física, moral, espiritual), aunque también hay fogonazos de las mejores virtudes y valores del ser humano, como la rebeldía, la generosidad o el amor.

Se estructura el libro en diversos episodios que son relatos breves que, aunque independientes, siguen un orden cronológico. También los une, como ya hemos dicho, la voz narrativa: la de un Bednarski adulto que recuerda, con su mirada de niño, sus experiencias próximas al horror, al dolor y la muerte. Y los une, por último, que, pese al terror, al miedo, a la miseria y a las desgracias, la esperanza y las ganas de vivir siempre están presentes. Por encima de todo, la vida.

En definitiva, un libro con el que no llegamos a sentir los piojos, el hambre o las torturas de forma tan explícita como con otros ya citados, pero con el que, aunque todo "parezca" levemente atenuado por esa mirada inocente e infantil del protagonista, tenemos otro gran testimonio del horror. Y con el que volvemos a ver que, por encima de todo ese horror, el deseo de vivir siempre permanece.

Por cierto, gran trabajo de Malpaso Ediciones, con una cuidada edición y una portada minimalista y preciosa.