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martes, 27 de enero de 2026

2x1: El sonido de los Beatles, de Geoff Emerick, y The Beatles: Revolución en la mente, de Ian McDonald

Título original: Here, There and Everywhere: My Life Recording the Music of the Beatles

Idioma original: inglés

Año de publicación: 2007

Traducción: Ricky Gil

Valoración: recomendable para interesados; muy recomendable para fans

Como en 2025 tuve una especie de Beatlemanía retardada (dejando abandonados completamente a Dylan, Cohen y Cave), y mi tendencia a leer libros sobre música/músicos deriva de una sólida convicción de querer explorar todo lo que se pueda acerca de lo que admiras, el resultado fue, entre todo lo que leí con fruición, encontrar estos dos libros, que son el día y la noche para quien quiera adentrarse en el ámbito musical desde una mirada mínimamente objetiva, pero también humana.

Arranquemos primero por la buena noticia, la del libro de Geoff Emerick. No me detendré a explicar su figura porque la mayoría ya debe conocer su papel como ingeniero de sonido y en qué punto de la historia de los Beatles comenzó a trabajar para ellos. Lo valioso de este libro, además del recorrido que hace de su propia vida, donde aprenderemos el gusto por la calidad del sonido, las tempranas demostraciones de cómo saber manipularlo mediante distintos experimentos con la electrónica existente y el funcionamiento de la jerarquía de una discográfica en los años sesentas (genial ese ascenso de asistente de ingeniero, donde veías todo lo que sucedía en el estudio, a ingeniero de masterización, encerrado en una covacha y perdiéndote de todo, para luego volver como ingeniero titular a la sala de grabación), es cómo Emerick nos muestra el día a día de los Beatles, la personalidad de ellos en el estudio, la forman en la que trabajaban, las salidas de tono, ya sean bromas o estallidos de enojos un tanto caprichosos, el estrés (muy gracioso, por otro lado, cómo le tomaban el pelo sus ayudantes, pero de una manera cariñosa) de George Martin a la hora de lidiar con cuatros muchachitos que hacían de todo menos lo que alguien les ordenara. Y además de trabajar con ellos de forma plena a partir de Revolver, también nos enseña los primeros días de Los Beatles (ya que él empieza a trabajar en EMI casi al mismo tiempo que fichan al cuarteto) cuando la discográfica decidía los temas de los artistas en base a covers. 

Lo que añade como fragmento valioso a este relato biográfico es que también te importa lo que sucede con el equipo de los ingenieros de grabación, el asombro de las ideas de Martin y Emerick para poder satisfacer al grupo; si bien no se destaca mucho a la hora de analizar la banda, para tener tamaño arsenal de ideas innovadoras continuamente es porque también ellos eran unos genios en lo suyo y se vieron obligados a dar lo mejor. Lo que a otro le hubiera llevado semanas encontrar la solución, ellos lo hacían en pocas tomas, y eso también es algo difícilmente comprensible (sobre todo para los que no sabemos ni un poco de aspectos técnicos, como en mi caso).

Sobre Los Beatles se ha escrito mucho, la mayoría de forma reiterativa y sin aportar información relevante. Acá no se puede decir que haya mucho de nuevo para el fanático más radical, pero la estructura de la biografía, casi como una novela, con sus correspondientes descripciones y diálogos, inicio, desarrollo y clímax en cada grabación de disco, la salida de Emerick después de hartarse de Los Beatles en el Álbum Blanco, el regreso del mismo en el Abbey Road, todo ello configura el patrón de una novela de (auto)descubrimiento acerca de lo que la música, en manos correctas, puede llegar a causar a la gente, y de cómo todos los involucrados vieron cambiadas su vida de forma permanente. Si uno lo piensa es vertiginoso: apenas son, desde que Emerick comienza a trabajar, ocho años de su vida, y sin embargo nada más hermoso y vital que toda esa experiencia. Sí, también relata cómo ayudó a McCartney con Band on the Run en sus peripecias nigerianas (se nota la resignación cómica de haber batallado con el enjambre de mosquitos y el tráfico de Lagos) y el contacto con otros artistas como Elvis Costello, que protagoniza un prólogo donde deja patente su amor por la música y su enorme cariño por Los Beatles, pero, para él (y para algunos de los lectores), el punto de quiebre se dio con esa aparición mágica, explicada desde todos los enfoques posibles e igual de inasible que hace sesenta años atrás.


Título original: Revolution in the head. The Beatles records and the sixties

Idioma original: inglés

Año de publicación: 1994

Traducción: Ricky Gil

Valoración: exasperante

No estoy en contra de desmitificar. Si bien me encantan los Beatles, nunca podría decir que líricamente están al nivel de un Leonard Cohen o de un Indio Solari, por ejemplo, a pesar de que tienen varias canciones con versos que funcionan como bombas psicológicas/sociológicas. Nada que reprochar, hay una línea muy fina entre ser un buen letrista y un gran letrista o directamente un poeta con una imaginería propia e irreductible.

Algo así parece pensar Ian MacDonald. Como este es un libro sobre música, el punto no se centra en las letras (que, por otro lado, en varios puntos del libro sí se trata) sino en los aspectos musicales. El problema es que MacDonald parece dar por sentado que sus lectores conocen todos los acordes y progresiones de todas las canciones que han escuchado, cuando muchos (y no hace falta ser melómano para hacerlo) apenas podríamos identificar que un bajo suena distinto en una canción que en otra por algún efecto utilizado, y muchas veces nos quedamos con un solo acorde que funciona como catarsis, en vez de registrar la construcción entera de la canción y los diversos cambios a través de ella. 

Mi valoración, entonces, está dada por dos cuestiones: primero, no tengo ningún conocimiento formal de la música. Leer el libro de MacDonald implica conocer cada grabación de los Beatles, desde sus inicios como acompañamiento de Tony Sheridan, los días en Hamburgo, etcétera, hasta las tomas registradas en las Anthology, todo registrado bajo un riguroso orden cronológico, que incluye la composición del grupo y quién toca cada instrumento, las canciones inéditas, las tomas descartadas, los jams que se solían marcar para encontrar la inspiración y comentarios entre breves y extensos según lo merezca la canción. 

Sacando que el texto se llena de referencias para cada canción y que dificultan la lectura, hasta ahí todo bien. Pero cada comentario está regado de notaciones musicales y de segundos que señalan el cambio de acorde y de cómo la batería ejecuta otro patrón y de cómo el bajo recorre todo el brazo. No dudo que al fanático le resultará imprescindible saber en qué segundo exacto hay un error de sincronización, pero al lector más o menos interesado en los Beatles termina por aburrirlo tanto dato sin otro propósito que la de ir relatando cada canción. Una cosa es detallar las bondades, los asombros en cada secreto revelado, y otra es decir: acá suena esto, acá lo otro, pasemos a lo siguiente. Reconozco que mi valoración está manchada por haber leído antes el de Emerick, donde cada canción, incluso las menores, tenía un componente atractivo, ya que todas conllevaban problemas para ejecutarlas tal cual querían sus creadores. Pero si esos detalles los hubiera leído de este libro terminaría creyendo que Across the universe es una "letargia insípida".

Y esa es la segunda cuestión de mi valoración: los comentarios a cada canción. En algunas se extiende varias páginas, como I am the walrus o Revolution 9 (!), otras las despacha en siete u ocho líneas (casi todas las de Harrison, por alguna razón, en contraste con las alabanzas, a veces desmedidas, a Lennon), Pero en casi todas se nota la impronta del autor por hacerte notar que él sabe mucho más que vos y que no hay nada que puedas hacer para discutirle las opiniones. Por supuesto que esas opiniones tienen que ser dadas, y es bueno y refrescante que en un libro sobre los Beatles sean provocadoras y con argumentos que intentan ser sólidos. Uno debe tener el suficiente criterio para reconocerlo y no pelearse con el libro. Pero de ahí a tirar frases lapidarias como la citada sobre Across the universe o considerar que Helter Skelter es nada más que "palabrería de borracho" hay un trecho y bastante largo; no se puede pasar de una opinión fundada en la teoría musical, donde lo único que puedo criticar es la tendencia a la pedantería y la profusión de datos sin ton ni son, a un comentario mucho más propio de un twittero.

En fin, que los dos libros son polos opuestos. Uno escribe desde la pasión de la música y del conocimiento de haber estado ahí todos los días, y muchas veces haciendo horas extras, pero también con un matiz de objetividad (para Emerick hay un par de álbumes y varias canciones que no están a la altura del grupo), y el otro, si bien no dudo que también tiene una gran pasión, intelectualiza todo y se esfuerza por otorgar una racionalización que excede a las canciones, cuyo efecto es nada más y nada menos que cambiarle la vida a las personas.




jueves, 20 de marzo de 2025

Padres de libro: Nacido dos veces de Giuseppe Pontiggia

Idioma original: italiano

Título original: Nati due Volte

Año de publicación: 2000

Traducción: Elena de Grau Aznar

Valoración: entre recomendable y está bien

Giuseppe Pontiggia fue un escritor italiano, además de crítico literario y docente, que gozó de cierto predicamento en España (supongo que en su país, aún más) a finales del siglo pasado, pero del que, fallecido hace más de veinte años, parece que no se habla demasiado hoy en día. No está de más, por tanto, recordarlo en este afamado e influyente blog sin abuela, y un buen motivo para ello es este Nacido dos veces, uno de sus últimos libros, que trata de las vivencias de un padre con un hijo discapacitado debido a una parálisis cerebral -teraparesia espástica distónica, para ser exactos- y su relación con éste, aunque no sólo. Es más, el libro está trufado de  reflexiones -a veces casi aforismos- sobre distintos temas, como las distintas estrategias educativas (*), el acoso sexual o, simplemente, las reacciones, prejuicios, dudas y demás conductas humanas. 

De hecho, son estas observaciones, a veces bien prolijas, sobre el carácter y comportamiento de las personas que el padre/narrador va encontrando en el periplo que supone criar a su hijo -desde el director del colegio a la maestra, pasando por distintos médicos y terapeutas- lo que parece constituir el grueso de buena parte del libro y lo que cuenta sobre la relación directa con su hijo queda reservada, sobre todo, a la época de adolescencia y juventud de éste -es cierto que el propio padre reconoce que quien más se ocupaba del chaval durante su niñez era la madre, ayudada por abuelas y abuelo-; el caso es que, si bien es cierto que estos comentarios y hasta digresiones resultan muy interesante y a menudo acertadas, uno no puede evitar preguntarse, durante el primer tercio o incluso mitad del libro, que pasa con el hijo, al que sólo conocemos de forma indirecta. Esta impresión se corrige, no obstante, más adelante. 

Podría suponerse que nos encontramos ante una obra de autoficción, dado que Pontiggia también fue profesor, como el protagonista/narrador y, sobre todo, tenía un hijo con esa misma discapacidad. Ahora bien, hay detalles que nos indica que el libro, con tener bastante de "auto-", tiene más de "-ficción"; por ejemplo, ni el chico, ni la madre ni el propio narrador se llaman como sus modelos en la vida real. Y, sobre todo,  en la  novela el chico -Paolo, mientras que el hijo del autor es Andrea- tiene un hermano -celoso de él-, lo que en la vida real no sucedió. O que el padre tenga una amante, algo que, de ocurrir en la realidad, supongo yo que Pontiggia no habría confesado tan alegremente en un libro. De hecho, el propio escritor, según su viuda, insistía en el carácter novelístico del libro (lógicamente, si quería ocultar algún desliz, dirá alguno/a... pero no seamos mal pensados, que Pontiggia tenía cara de buena persona).

En fin, que el libro se puede resumir, sobre todo, en las lecciones de vida que el narrador -vale, bueno... alter ego del autor, si se quiere- va aprendiendo del trato con su hijo y de la batalla de ambos y de todos la familia por afrontar la discapacidad -en verdad, del hermano celoso, no mucho, puesto que tampoco sabemos nada más de él. Podemos suponer que se crio sólo, el pobre chaval-, así como de las enseñanzas y reflexiones que le provoca el trato con el prójimo, a raíz de esta circunstancia tan particular, se entiende... Es decir, las elucubraciones de un escritor que, si se tratara de alguien más indocumentado que Giuseppe Pontiggia, resultarían superfluas y puede que hasta algo irritantes, pero que, en este caso,  se leen con sumo interés, ganas y agrado.

(*) Aunque sea un tema colateral en el libro, resulta bastante  lúcido y revelador lo que pensaba el narrador (es decir Pontiggia) hace 25 años sobre el estado de la enseñanza en Italia, a su vez ya veinte o veinticinco años atrás... Curiosamente parecido a lo que ocurre en España y supongo que en muchos otros sitios, ahora mismo.

lunes, 16 de septiembre de 2024

Zoom: Conversaciones sobre la escritura por Andrea Camilleri Y Manuel Vázquez Montalbán

Idioma: italiano

Título original: Dialoghi

Año de publicación: 2021

Traducción: Ernesto C. Gardiner

Valoración: recomendable, sobre todo para fans

Existe un particular género de libros que creo tiene más predicamento en Italia que en otros países (al menos, son italianos los ejemplo que yo conozco) que es el de los diálogos con o entre escritores. En algunos casos, se trata de periodistas u otros autores hacen ua se vuelve na larga entrevista a un colega con el objetivo declarado de publicarla como libro; en otros, como es el caso, se trata de la transcripción de conversaciones, más o menos públicas, entre escritores, como las que se producen en un festival literario, para solaz de sus asistentes o auspiciadas por algún medio de comunicación. Lo ideal, claro está,  es que los participantes en la conversación tengas cosas interesantes y si además se conocen de antes y se llevan bien, se vuelve mucho más fluida.

Eso es lo que pasaba con Manuel Vázquez Montalbán y Andrea Camilleri, que eran amiguetes, lectores mutuos y admiradores recíprocos de la obra del otro - de hecho, es bien sabido y además lo cuenta en este libro, Camilleri le puso Montalbano a su personaje más conspicuo en honor del escritor catalán-; no sólo eso: ambos compartían ciertas circunstancias biográficas, como si origen "periférico" dentro de sus respectivos estados, haber crecido bajo una dictadura fascista y una militancia comunista común. Y, sobre todo, una concepción de la novela negra "mediterránea", diferente en algunos aspectos de la tradición anglosajona o la escandinava 

En las cuatro conversaciones recogidas en este libro -quizá tres, en realidad, pues las dos últimas tuvieron lugar el mismo día y podemos considerarlas como continuación una de la otra- , llevadas a cabo entre 1998 y 2000, disertan sobre todos estos temas y otros más-; desde su formación literaria, su identidad cultural o, cómo no, su afición a la gastronomía, que ha trascendido a sus personajes. He de señalar aquí, por querencia personal, las menciones que hacen a un referente común, también cultivador de la novela policíaca "mediterránea", aunque con un sentido más político: el maestro Leonardo Sciascia. La primera de las conversaciones,  por otro lado, tuvo lugar durante un festival literario en Mantua y por ello cuenta con el interés añadido de algunas preguntas por arte del público (como la inevitable de por qué Carvalho quemaba libros... De hecho, un libro al día ; )

En fin, que se trata de un librito rápido de leer y muy interesante, sobre todo para los muchos seguidores/ as de la obra de estos dos grandes escritores,  ya desaparecidos, y, en los tiempos que corren, a menudo recordados. 

Otros muchos títulos de Andrea Camilleri reseñados en Un Libro Al Día: aquí

Y también unos cuantos (no tantos) de Vázquez Montalbán: acá

miércoles, 30 de agosto de 2023

VV.AA.: Ellas, las extrañas

Idioma original:
Español
Año de publicación del volumen: 2023
Valoración: Recomendable

Ellas, las extrañas es una antología de cuentos inquietantes. Todos han salido de la pluma de autoras españolas. Todos podrían encasillarse dentro del terror, aunque presentan estilos, registros, escenarios, personajes y conceptos bastante variados.

De los diecisiete cuentos agrupados destacaría:

  • "El reloj de Bagdad", de Cristina Fernández Cubas. Me ha dejado tan buen sabor de boca como la primera vez que lo leí. Está narrado de forma exquisita y aprovecha al máximo las ambiguedades del lenguaje y la primera persona.
  • "La Voivodina rehén", de Pilar Pedraza. Aunque su contenido, bastante clásico, no me ha impresionado, la erudición de que hace gala Pedraza y la calidad que la escritora imprime a su prosa valen muchísimo la pena.    
  • "Plantas aéreas", de Pilar Adón. Tengo la impresión de que no lo he entendido al cien por cien, pero aun así me ha gustado. Además, creo que la confusión que deja es un efecto premeditado; en ese caso, ¡buen trabajo, Pilar!
  • "Perros naranja", de Marian Womack. Una joyita que crea un mundo propio en apenas unas páginas y explora conceptos sumamente complejos con tanta seriedad como atractivo literario.

También reivindicaría:

  • La imaginería de "Cinco hermanas", de Alicia Sánchez Martínez.
  • El enfrentamiento ante el que nos sitúa "Jaque al pastor", de Ángeles Mora.
  • El tono y mensaje de "Funeral de hadas", de Patricia Esteban Erlés.
  • La contundencia de Vacaciones", de Izaskun Gracia Quintana.
  • La apropiación de fórmulas y materiales previos perpetrada por "Rómulo y Julieta", de Gemma Solsona.
  • El humor negro de "Ofrendas", de Ana Martínez Castillo.
  • La simpática sátira de "Nunca pronuncian bien su nombre", de Sophia Rhei.
  • Ese pastiche argumental que es "Una mujer de ojos muy tristes", de María Zaragoza.
  • El toque carveriano de "Una buena amiga", de Tamara Romero.
  • El trasfondo semiapocalíptico de "El ojo de la mente", de Sére Skuld.
  • La crueldad de "Última oportunidad", de Isabel del Río.
  • La sorpresa final de "Vías", de Elisenda Solsona.
  • El enfoque estructural, narrativo y temático de "#5funeralselfies", de Nerea Pallares.

Por ponerle pegas a Ellas, las extrañas, diría que:

  • Compila tanto joyitas como obras más rutinarias.
  • No consideraría que todos los cuentos entren en lo que entiendo por extraño o insólito.
  • "Una buena amiga" y "El ojo de la mente" son autoconclusivos, pero ciertos detalles delatan que en realidad pertenecen a una historia mayor, lo cual puede llegar a desconcertar al lector.

En fin: pese a los defectillos antes mentados, recomiendo este volumen. Me ha provocado algún que otro escalofrío, me ha descubierto a autoras interesantes y me ha regalado ficciones excelsas. ¿Qué más se puede pedir?

domingo, 19 de febrero de 2023

Paolo Conte: La reconstrucción del Mocambo y otras canciones

Idioma: italiano y español

Año de publicación: 2004

Traducción: Joan Riambau

Valoración: imprescindible para fans

No sé cuántos de quienes lean esta reseña serán seguidores de Paolo Conte, pero, en todo caso, quiero comenzar la misma diciéndoles, alto y claro: Hermanos, hermanas, aquí tenéis a uno de los vuestros, regocijémonos juntos... Aunque, claro,  esta condición de fan me hace dar por hecho que todo el mundo sabe de quién estoy hablando y, para qué engañarnos, filisteos hay en todas partes, así que aclararé lo que no debería necesitar ninguna aclaración: Paolo Conte, cantautor (entre otras cosas) italiano nacido en Asti hace 85 años, muy influido por la chanson française, el jazz y el blues o las músicas latinoamericanas, y compositor de buena parte de las canciones que conforman la educación sentimental de los italianos y europeos de bien; para empezar, la celebérrima Azzurro, que hizo popular Adriano Celentano (aunque sea mejor cualquier interpretación del propio Conte), así como Gelato al limon o Bartali, epítomes de esa educación sentimental y quizás, aunque casi no me atrevo a usar tan devaluado término, de la nostalgia.

Digamos que este libro que hoy reseño lo ha escrito él -excepto el prólogo de Joan Riambau, que además es el traductor y seleccionador del contenido-, pero no a la manera en que se suelen escribir los libros, ni siquiera los de poesía, pues, incluso cuando se escriben sin ánimo de ser publicados, todo poema no deja de ser una obra literaria y, como tal, se atiene, de una forma u otra, incluso cuando trata de romperlas, a las convenciones propias de la literatura. No sé si otro tanto ocurre con las canciones, como es el caso -pues sus letras o algunas de ellas es lo que recoge este libro-, ya que en ellas tan importante o incluso mucho más que su componente literario es el musical, lógicamente, y al que se subordina el anterior... recordemos, que hay cientos de canciones de gran éxito con letras absurdas, pueriles o que se regodean descaradamente en el ripio (y no estoy pensando en ningún cantautor español de gran predicamento y leyenda acanallada... bueno, sí); no es este el caso, desde luego, de las canciones de Paolo Conte, que ha menudo conforman no ya una composición poética en sí mismas (aunque el propio Conte según recoge este libro, confiesa que nunca a ha escrito poesía y considera que los versos y la música son dos artes muy distintas, puesto que la poesía no ha de plantearse el problema de la interpretación), sino también narrativa; e incluso en algunos casos podríamos hablar de "conceptual": varias de sus canciones -Sono qui con te sempre più solo, La recostruzione del Mocambo, Gli impermeabili- están relacionadas entre sí, de forma que se pueden considerar como distintos "capítulos" de una misma historia, aunque articulados más por la sugerencia o la atmósfera creada que por una narración lineal (algo típico, en todo caso, del carácter "impresionista" de las letras de sus canciones), un tríptico sobre el fracaso cotidiano, alrededor de la figura de un italiano-prototipo de la época de posguerra.

A lo largo de las diversas canciones seleccionadas en este libro cabe encontrar una diferente temática en sus letras, que indica cierta evolución a lo largo de la carrera compositiva, que comenzó en 1967, e interpretativa (1974... y hasta hoy) de Conte: Los recuerdos. bajo una mirada algo irónica, de la vida provinciana -La fisarmonica de Stradella, Tua cugina prima (tutti a Venezia) o la maravillosa habanera Genova per noi-; la idealización del París de los años 20 y su panoplia cosmopolita de ritmos musicales: Alle prese con una verde milonga, Blue Haway, Boogie... esta última, con una letra prodigiosa compuesta al modo de un travelling cinematográfico, casi se diría un breve y vertiginoso relato, cerrado en sí mismo a la vez que abierto, que comienza así:
"Due note e il ritornello era già nella pelle di quei due

         il corpo di lei mandava vampate africane, lui sembrava un coccodrillo...

         i saxe spimgevano a fondo come ciclisti gregari in fuga

         e la canzone andava avanti sempre più affondata nell'aria..."

("Dos notas y el estribillo se aferró a la piel de aquellos dos

el cuerpo de ella exhalaba llamaradas africanas, él parecía un cocodrilo...

los saxos empujaban a fondo como ciclistas gregarios en una escapada

y la canción avanzaba, hundiéndose en el aire...")

No es esta la única referencia al ciclismo en su obra; la encontramos también en la electrizante Diavolo Rosso -himno digno de un spaghetti-western sobre Giovanni Gerbi, ciclista paisano de Conte -y la algo menos acelerada pero también indudablemente nostálgica Bartali, en referencia a otro campeón italiano de ese nombre. Porque la nostalgia, incluso la melancolía, es una constante en toda la obra musical de este cantautor, ya sea como expresión de una relación -o aspiración, como en Dal loggione- amorosa -Dancing, Baci senza memoria, Paso Doble, Inno in re bemole, Una faccia in prestito y la canción que dedicó a su esposa desde hace más de cuarenta años: Gelato al limon- o, simplemente (aunque quizá no sea algo tan simple) del tiempo de una juventud, de un pasado ya inasible y sólo alcanzable en el recuerdo: Una giornata al mareSotto le stelle del jazz...

En otras ocasiones, por fin, lo que buscan expresar sus canciones es la alegría, el vértigo de vivir -incluso con la sensualità delle vide disperate-; así ocurre en la célebre y elegante Via con me o en el sincopado, a ratos onomatopéyico y arrebatador tango/jazz (o viceversa)  Ratafià, cuyo estribillo se podría considerar como un resumen de la mirada sobre la música y el mundo de este ya legendario cantautor: 

"Passa la vita, come una señorita, 'de amor'

apre il ventaglio e mette a repentaglio i cuor

la pampa attende in un silenzio d'erba, fulgor

che rittorni l'uomo-cavallo

nell'intervallo

del suo stupor, baglior, albor...

Passa la vita.

          ("Pasa la vida, como una señorita, 'de amor'

abre el abanico y peligra el corazón

la pampa espera en un silencio de hierba, fulgor

que regrese el hombre-caballo

en el intervalo de su estupor, resplandor, albor...

Pasa la vida.")

¿A qué viene, preguntará tal vez alguno de los lectores más impíos de esta reseña, que se hoy se dedique la misma a una recopilación de canciones de un señor que, al fin y al cabo, a su edad ya debe estar retirado, o incluso quizás con alzheimer y no se acuerde de nada de lo que ha escrito o compuesto? Pues porque de eso nada: hoy, 19 de febrero de 2023, Paolo Conte va a ofrecer un concierto nada menos que en la Scala de Milán, siendo el primer cantautor o representante de la música popular que va a hacerlo en toda la Historia de este mítico teatro. ¡Qué bonito colofón para una carrera musical tan larga y fecunda!, pensará a su vez algún otro de nuestros lectores, un poco menos impío... Pues tampoco, porque el de la Scala no va a ser su último concierto, ni mucho menos: a don Paolo aún le queda cuerda para rato y ojalá que durante muchos años.

viernes, 10 de septiembre de 2021

VV.AA.: Clark Ashton Smith. Cuentos de extrañeza, misterio y locura

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Está bien (recomendable para interesados)

Debo admitir que he leído poco a Clark Ashton Smith, escritor que conformaba el triunvirato de la revista Weird Tales junto a H. P. Lovecraft y Robert E. Howard. De modo que la antología polifónica que hoy traigo a colación me sirve como puerta de entrada, aunque algo oblicua, a su universo literario. A fin de cuentas, no sólo reúne varios poemas y un relato del autor estadounidense, sino que también entrega ocho ficciones de españoles que lo admiran. 

Por cierto, la edición de la mentada antología es magnífica. El continente del libro destaca por tener una identidad gráfica muy marcada. En cuanto al contenido del volumen, hay que admitir que funciona a la perfección en tanto que homenaje a Smith. Así pues, no me queda otra que postrarme ante el oficio demostrado por 2Cabezas.

Dicho esto, vamos al plato fuerte de Clark Ashton Smith. Cuentos de extrañeza, misterio y locura: los relatos que alberga.

  • Empezamos con "Ngoc, el idiota". Su ambientación africana es muy inmersiva (y la atención al detalle puesta a su servicio es extraordinaria); sus personajes, especialmente el protagonista, tienen mucha más complejidad de lo que a priori pueda parecer; hay escenas gore que harán las delicias de aquellos que anhelamos sangre; varios acontecimientos discurren en paralelo, sin que por ello se diluya el mensaje principal; y, para colmo, combina acción y reflexión de una manera la mar de entretenida.
  • "El enemigo de Mandor" transcurre en Zothique, escenario emblemático creado originalmente por Smith. La factura y el argumento de esta aventura son bastante clásicos y su giro de tuerca se ve venir, pero a la postre es muy disfrutable. 
  • "El fuego de mercurio" se decanta, en su último tercio, por la abstracción metafísica. No es una propuesta redonda; sin embargo me interesa en tanto que exploración de nuestro estéril intento por entender la muerte. 
  • "Las moradas del silencio" aglutina demasiados géneros y se estructura sobre una trama dispersa. A eso súmale que tiene una prosa que fuerza la maquinaria en más de una ocasión, exhibe un puntuación poco armónica y entrega información que luego desaprovecha. Es, en definitiva, una buena idea con una ejecución irregular.
  • "El brujo y el héroe" peca de un estilo ampuloso y no ha logrado que conecte con su historia.
  • "Casa ocupada" se sitúa en Madrid. Es diferente y tiene un interesante subtexto político.
  • "Madeleine" no rompe ningún molde, pero compensa la familiaridad que despierta con un clímax bien contado y elementos muy reivindicables. 
  • "La Re-Unión" se podría clasificar como una tragicomedia castiza de la Galicia rural.
  • Terminamos con "La música de los muertos", del mismísimo Smith. 

En fin: este Clark Ashton Smith. Cuentos de extrañeza, misterio y locura es perfecto para los amantes de «el bardo de Auburn», el «Trovador de lo Cósmico», el «Soberano de los Sueños». También gustará a quienes, como un servidor, hayan oído hablar de él pero apenas incursionaron en los paisajes de su imaginación.

viernes, 5 de marzo de 2021

Marta Sanz: Un buen detective no se casa jamás

Idioma original: español

Año de publicación: 2012

Valoración: Bastante recomendable

 

Esta es la segunda vez que aparece Arturo Zarco en la obra de Marta Sanz, lo volveremos a encontrar más adelante. En esta novela, cuyo título es una frase de Chandler (buen comienzo) el escenario es un espacio limitado, salvo incursiones ocasionales a Alemania, pero no resulta asfixiante porque la huerta levantina le suministra todo el aire y la luz que necesita. Lamento sinceramente no poder mencionar los elementos de tal escenario, ni presentar a sus protagonistas, comprenderán que me calle algo tan absurdo como el hecho de que un detective, requerido por una vieja amiga, visite una casa solariega propiedad de una acaudalada familia y que a continuación empiecen a pasar cosas ante la pasividad del susodicho. Imposible explicar, y que me crean, que el tal Arturo, no solo está de vacaciones, sino que lo deja claro en cuanto tiene ocasión y no hace como esos otros profesionales de las novelas, que se implican en cuanto huele a sangre, estén donde estén, ni siquiera como las miss marple, jessicas fletcher y compañía, que atraen sin proponérselo el crimen allá dónde vayan y usurpan el lugar de la policía porque no pueden vivir sin demostrar su perspicacia. Éste está justo en el lado opuesto, él cuando descansa, descansa.

Sí, es tan absurdo como parece. A no ser que Sanz nos esté contando OTRA COSA, o bien, pretenda introducir ALGO MÁS aparte de lo evidente. Quédense con esto porque la cosa va por ahí. El caso es que no hay investigación de ningún tipo, pero la figura detectivesca y demás elementos del género negro ahí están y no se van a mover. Nuestro personaje ejerce de conductor (o narrador, si lo prefieren), no podemos considerarle mera función narrativa porque posee personalidad propia, pero más introspectiva que activa. Su cometido consiste, como he dicho, en pasearnos por las habitaciones del sanctasanctórum y permitirnos observar a través de sus discretos, perezosos, y aún así penetrantes, órganos de visión unos tejemanejes familiares bastante entretenidos. Lo más llamativo a primera vista es que en aquella casa abundan las gemelas con todo lo que esto conlleva. Utilizando ese rasgo genético se nos enfrenta a cuestiones como la identidad, confusión de personalidades, lazos de parentesco más o menos sólidos. Encontraremos planteamientos aptos para la crítica social y/o las divagaciones filosóficas. Sanz no da puntada sin hilo, bajo una superficie aparentemente simple, incluso presentada con cierta sorna, aparecen dilemas tan relevantes como la libertad del individuo con independencia de su sexo. Allí las mujeres son mayoría, y no se sienten obligadas a actuar como se supone que deben, sus personalidades son fuertes y complejas, se toman la justicia por su mano y, encima, nos resultan simpáticas. La generación más antigua, formada por Amparo y Janni Orts, (de este foco, parte todo lo que sucederá más tarde, así que atentos) sus amores, sexualidad, transvase de hijas, manías, su carácter, la vida que llevaron hasta entonces, sus diferencias y similitudes, su alejamiento que siempre fue cercano. En la intermedia encontramos a Marina e Ilse y en la más joven a las niñas Erica y Fanny. Se trata de una novela de mujeres escrita por una mujer en la que los hombres tienen un papel fundamental, narrada además desde un punto de vista absolutamente masculino, incluidos prejuicios y fobias. Desde luego, si prescindiéramos de la portada, pensaríamos que su autor es varón. Y es que pocos protagonistas nos parecerán más convincentes que el mencionado Arturo, un cínico moderado, bon vivant comme il faut, pero inofensivo y muy, muy perezoso.

Recapitulando: hombres cínicos, vividores, aprovechados, mujeres torturadas e inteligentes que, al menos hasta cierto momento, consiguen marcar la pauta gracias a sus privilegiadas mentes, aunque algo tienen que ver también los privilegios que concede su cuantiosa fortuna, la inteligencia rinde muchísimo más cuando va acompañada de dinero y aquí parece haberlo a espuertas. Una de las habilidades de la autora consiste en diseccionar a una familia no demasiado típica y, a través de ella, averiguar lo que caracteriza a cualquier grupo familiar, sea cual sea su extracción social, procedencia y hábitos de vida. Porque aquí, como en cualquier ficción que se precie y aunque parezcan invadirlo todo, lo de menos son las circunstancias.

Les garantizo que, con un poco de esfuerzo por su parte, se van a divertir porque cada frase está repletita de retranca. Y hablando de frases, el lenguaje es su mayor activo y también su talón de Aquiles ya que no se trata de una narración al uso, lo que leemos es un continuado flujo de conciencia, excepto las confidencias que se adjudican a una de las gemelas tomando como pretexto las palabras que se han formado en un juego de Scrabble. Entre la multitud de metáforas, digresiones y referencias cultas aparece constantemente la voz de la ex mujer, el omnipresente –y, no obstante, ausente– personaje de Paula cuya supuesta opinión atiende sin cesar el alma imaginativa de Arturo. Para quien se haga un lío con esto aclaro que, según se da a entender, se trata de esas relaciones tan estrechas y antiguas que marcan hasta el menor de los pensamientos sin que sea posible evitarlo. ¿Qué diría tal persona si estuviera aquí? Como veremos, la Paula que ha invadido la mente de Arturo no para de opinar sobre cualquier cosa, en cambio la Paula real no dice ni pío. Pues bien, con todo este maremágnum de elementos, y otros que me callo, se va descomponiendo el rompecabezas, personalidades y roles empiezan a mutar –y a inquietarnos, ahora que creíamos haberles cogido el tranquillo– y nuestras ideas previas se descabalan antes de acabar de formarse.

También de Marta Sanz: Clavícula, Contrarreseña de Clavícula, Farándula

martes, 21 de mayo de 2019

Junji Ito: Uzumaki


Idioma original: Japonés  
Título original: Uzumaki 
Traductores: Marc Bernabé
                             Verónica Calafell
Año de publicación: 1998 
Valoración: Imprescindible para interesados; 
                          para el resto, recomendable


Junji Ito es ya un autor de culto. Aún y así, lo es en una disciplina, el manga, y en un género, el de terror, con no muchos seguidores en España, por lo que me toca reivindicar su figura. Tanto guionista como dibujante de sus cómics, Ito no se queda a la zaga de otras leyendas del horror nipón, leyendas de la talla de Kazuo Umezz, Hideshi Hino o Suehiro Maruo. Y eso, en una competición donde todos los participantes proyectan sus visiones pesadillescas, a cada cual más dantesca, no es moco de pavo. 

Uzumaki, nominada a los premios Eisner del 2003, es la mejor obra de Ito. El mangaka logra armonizar en ella lo extraño, lo estético y lo simbólico con gran acierto. Encima, no renuncia a tener oscuras ramificaciones o a hacer algún pertinente homenaje. Trata de lo siguiente: en Kurousu, un apacible pueblo de costa, empiezan a pasar cosas extrañas. Los protagonistas ven un patrón común en esos sucesos aparentemente aislados, las espirales ("uzumaki" significa espiral en japonés), y los atribuyen a una maldición. Irremediablemente se hallarán inmersos en un siniestro cauce al cual no podrán combatir, un cauce que acabará por engullir al pueblo entero. Como veis, una premisa simple que sin embargo nos sorprenderá al bifurcarse en las más disparatadas direcciones.

En el inicio de Uzumaki, cada capítulo es auto-conclusivo. Todas las historias, pero, acaban hilándose las unas con las otras, creando un entramado de lo más perturbador. La creatividad que demuestra Uzumaki, tanto en su planteamiento global como en las subtramas, es apabullante. Sin duda, estamos ante un manga pavoroso, enrevesado, obsesivo y enloquecedor, pero morbosamente fascinante al mismo tiempo; ante un manga que se desmadra sin miedo a exceder ningún límite. Lo mejor: esto que tan fácilmente podría haber derivado en un resultado poco redondo no impide que Ito lo cierre con maestría. 

Hay que reconocer que la protagonista de Uzumaki, una estudiante de instituto llamada Kirie Goshima, tiene una caracterización bastante pobre. Pero, por suerte, esta historia no necesita más. Bebe de H. P. Lovecraft, innegable influencia de esta obra y de gran parte del trabajo de Ito, y tampoco en los textos del escritor de Providence la víctima promedio del horror cósmico es muy compleja; no es más que la excusa narrativa para que presenciemos con impotencia los horrores que nos acechan, una especie de recipiente en el que nos proyectamos contra nuestra voluntad. Es cierto que resulta un poco conveniente que la pobre Kirie se vea inmersa en todas las circunstancias que tiene que presenciar, y algo inverosímil su capacidad para sobrevivirlas una tras otra. Pero aún y así, los momentos de terror son tan eficaces, sus atmósferas tan angustiosas, que siempre estamos temiendo por ella. Por más que sepamos que logrará escapar de la muerte y la locura, no podemos impedir pasarlo mal.  

El apartado gráfico de Uzumaki es increíble. Ito ya ha pulido su estilo de dibujo, y, al contrario que en Tomie, su primer manga publicado, donde se le notaba algo bisoño, aquí es capaz de ofrecernos las imágenes más bizarras, asquerosas o perturbadoras. Por más desafiante que sea la idea que tuviera Ito antes de ilustrar cada viñeta, logra representarla con pulso firme; y eso merece un respeto artístico inmenso. Su estilo, muy personal, es detallista y con un agudo uso del entramado, lo cual convierte cada imagen en un auténtico deleite visual. O, paradójicamente, en una ventana que da al infierno. 


Debo decir que la distribución de las viñetas, aunque convencional, no es gratuita en modo alguno. Su contenido se enrosca a tu alrededor, su hipnótica narración te zambulle en pleno Kurousu. Ito logra sugestionarte tanto que temerás pasar ciertas páginas. De igual modo que si estuvieras a punto de abrir la puerta de una cripta habitada por algún mal indescriptible. 

¡Ah, por cierto! Hasta ahora era complicado hacerse con esta obra. Existía una edición mensual (descatalogada, obviamente) de Planeta DeAgostini, que, por cierto, tiene invertido el orden de lectura respecto al de la versión original para comodidad del occidental promedio. Pero el 2017, aunque se hizo de rogar durante demasiado tiempo, la editorial nos brindó en un tomo integral toda la colección. Con algo de material añadido y respetando el orden de lectura original. Creo que este tomo integral sigue a la venta. Lo que significa que ya no hay excusas para dejar pasar Uzumaki. Salvo que te dé miedo, claro... O salvo que, como a un servidor, te cueste apoquinar veinticinco euros, aunque la inversión merezca la pena.

En definitiva: Uzumaki se graba en la retina de todos cuantos lo hemos leído. Allí gira y gira y gira. Garantizado, tras leer este manga no volverás a ver las espirales del mismo modo. Y reza porque ellas no te vean a ti.


También de Junji Ito en ULAD: Aula demoníaca, Sensor

lunes, 13 de mayo de 2019

Elisa Victoria: Vozdevieja


Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2019
Valoración: Muy recomendable

Retratar la infancia y salir airoso del empeño tiene mucho mérito literario. Es el caso, desde luego, de Vozdevieja, el relato del verano del 93 que Marina Marrajo, nueve añitos, depara en primera persona a través de las doscientas cincuenta páginas de esta sorprendente novela. Marina está por supuesto desorientada, confundida y temerosa pero también es curiosa, atrevida y resulta tan divertida como inquietante y seductora. La gracia de todo esto radica –en mi opinión- en todos los ingredientes (claridad, mesura, desparpajo, verosimilitud) que Elisa Victoria (Sevilla, 1985) ha sabido aunar en su escritura para caracterizar sobre todo tres personajes que son los surcos por los que va rodando la novela; la propia protagonista además de su madre y su abuela.

Aunque pueda sonar a Perogrullo, un primer acierto radica en no caer en el error de querer construir el personaje de Marina poniéndose en la piel y expresándose  como se supone que lo haría alguien de esa edad; lo que siente y nos cuenta la protagonista tiene la dosis precisa de elaboración y sofisticación como para resultar interesante y atractivo. También su contexto. Ambientada un verano después de la celebración de la Expo en Sevilla, Marina nos va retratando a su madre, joven y soltera, enferma y luchadora, humilde y malhablada, con sus novios raros, sus vaivenes, sus recaídas y, sobre todo, su íntegra insolencia: “Me ha tocado nacer en un hogar frágil y cambiante. Lo único que permanece en mi vida es ella. Donde esté ella estará mi casa”. Quizás ese halo misterioso y ausente de la madre, con muy poca presencia directa en las páginas, sirva para proporcionarle una nueva capa de significado; ya no se trata sólo del propio personaje sino del personaje recreado con los ojos de la niña, con todos los matices que implica, como puede ser la relación que establece con sus novios.

Por su parte, la abuela de Marina tiene setenta y dos años y se nos informa que es bajita, barrigona y no se arrepiente de nada. Exhibe como no podría ser de otra manera, costumbres, hábitos y creencias firmes pero a la vez prodiga atención, cariño y complicidad en abundancia, lo que confiere a la relación con su nieta fluidez y densidad. Así se nos pinta el mundo de Marina Marrajo, frágil y entrañable, humilde pero vigoroso, lleno de estímulos y posibilidades Y decididamente femenino: “Mi herencia viene transmitida solo por mujeres, nadie más cuenta las historias familiares, nadie más toma las decisiones importantes”. Y probablemente la autora haya intuido que en definitiva los tres personajes bien podrían ser el mismo, la misma niña con diferentes edades.

En cualquier caso, Vozdevieja está envuelta en una atmósfera luminosa y sugerente. El personaje de Marina es enrevesado, tiene momentos tiernos y momentos afilados, tiene juegos con muñecas y juegos eróticos, destila ingenuidad y segrega mala baba y se sabe un angelito de Satán. Tiene, por supuesto, esa imperiosa necesidad de quemar etapas, de saltarse los obstáculos que le impiden tener a su disposición todo lo que intuye le gusta a los adultos, aunque por supuesto ya hace sus incursiones en ese territorio prohibido cuando, por ejemplo, logra agenciarse alguna revista de cómics o de contenido guarrillo. Pero lo que le confiere un ritmo, una cercanía y un atractivo tan potente, tan mágico, es, a mi entender, el sentido del humor, el humor corrosivo que desprende: “No tardes, Señor, en permitir que me apodere de la parte prohibida del diccionario. Consiente, querido Señor, que esta sierva se esté ensuciando pronto la boca”. En definitiva, una novela tan cautivadora como recomendable.

martes, 2 de abril de 2019

Sergio Chejfec: 5

Idioma original: Español
Año de publicación: 1996 / 2019
Valoración: Bastante recomendable

Aclaración previa y necesaria: El relato (o novela corta) "5" fue publicado originalmente en el año 1996. En la edición aquí reseñada, publicada recientemente por la editorial zaragozana Jekyll & Jill (¡pero qué libros tan bonitos y cuidados, joder!), se acompaña al relato (o novela corta) de un texto que lo aclara o complementa.

Dicho esto, ¿qué es "5"? Pues bien, es el relato de un ultimo viaje (EL VIAJE, PROMESA DE LA TRAVESÍA, para él no prometía nada. En la primera hoja de un cuaderno liso puso, sin fecha visible, "Hoy ha comenzado el final"...), escrito en forma de diario apócrifo y anómalo en el que no encontraremos ni una sucesión lineal de hechos ni referencias espaciotemporales. Sus primeras líneas dan algunas de las claves de un texto fragmentado y fragmentario, muy marcado por sucesivos desdoblamientos. De ellos el más claro será el derivado de la elección de un narrador en tercera persona que por momentos llega a confundirse con el diarista. Ambos, narrador y diarista, serán seres casi tan fantasmales como los personajes que entran, salen y reaparecen en un relato que podríamos calificar como "irrealismo mágico". 

Esto en cuanto a la forma, ¿pero y el fondo?. El fondo lo constituye la exploración de las subjetividades, la memoria, la construcción de la identidad, el tratado casi sociológico, el peso de las herencias y las cargas, del destino, de las decisiones que marcan vidas (...su sueño mayor era retrotraer el pasado y optar por la mejor dirección en la esquina de decisiva...), la pequeñez de lo individual frente a lo colectivo, etc

Un tanto críptico todo, ¿no? Mejor que sea el propio Chejfec quien nos lo explique:
"... un mecanismo de exposición basado en situaciones visuales o narrativas, episódico, a lo mejor la palabra más justa sería cuadros, como los antiguos proyectores de imágenes... Pero no sería en ningún caso una proyección ordenada, o por lo menos no del todo. Las secuencias se irían disponiendo por sí solas..."
El párrafo anterior está extraído de "Nota", texto que comenta y amplía "5". Gracias a él conocemos la génesis del texto, que tuvo lugar durante los dos meses que Chejfec permaneció en una Residencia para Escritores situada en una ciudad extranjera. Esta ciudad y sus alrededores, lugares paradójicos en los que el escritor será al mismo tiempo un ser transparente y extraño, serán punto de partida y de llegada de "5" y servirán como telón de fondo de las rutinas (observar, pasear, escribir) y reflexiones sobre vida y literatura de Chejfec. Hasta tal punto resulta interesante la lectura de "Nota" que la posterior relectura de "5" cobra un nuevo sentido o, al menos, sentidos antes no captados. 

En cualquier caso, y pese a la que la exigencia para el lector no es precisamente pequeñas, ambos textos (juntos o por separado), uno por rompedor y el otro por esclarecedor, poseen interés suficiente como para justificar su recomendación.

También de Sergio Chejfec en ULAD: Mis dos mundos

martes, 25 de diciembre de 2018

Camille Paglia: Vamps & Tramps. Más allá del feminismo

Idioma original: Inglés 
Traductor: Santiago García
Año de publicación: 2001
Valoración: No sé

Camille Paglia, profesora de Humanidades en la Philadelphia University of Arts, fue catapultada al espacio mediático tras la publicación de su ensayo más académico, Sexual Personae (1990). Desde entonces, la pensadora ha sido omnipresente en la radio, la televisión y la prensa estadounidense. Sus radicales y polémicas sentencias siguen dando de qué hablar incluso a día de hoy, pues algunas de sus inquietudes están todavía vigentes.  

Pero, ¿quién es, realmente, Paglia? Depende. Para algunos es una abanderada de la libertad de expresión y de pensamiento, la altavoz de un feminismo «razonable», una heroica militante que aboga por una reforma de la Universidad. Para otros, una mera agitadora, una intelectual oportunista y deshonesta, la figura de la celebridad de pandereta por excelencia.  

¿Y si preguntamos a la propia Paglia cómo se definiría ella misma? La respuesta, me temo, es de lo más frustrante. Al menos, si nos basamos en la que podemos obtener de Vamps & Tramps, la primera obra de la autora publicada en España, descatalogada en la actualidad. Y es que en este libro misceláneo, compuesto por ensayos, entrevistas, artículos, columnas, críticas literarias, transcripciones de proyectos audiovisuales, etc..., lo más cerca que está Paglia de autodefinirse es el término vago e impreciso de «libertaria». También se considera una feminista «comprometida» y «disidente». Pero, como digo, estas palabras tan abstractas nada nos ayudan a la hora de ubicarla ideológicamente. En cambio, su forma de pensar sí que podría darnos algunas pistas al respecto. 

Las controvertidas opiniones de Paglia (sobre la pedagogía, la legalización de las drogas, la prostitución, la homosexualidad, la pornografía, etc...) suscitan reacciones muy polarizadas, como podréis imaginar. A continuación, dejad que señale algunas de las tesis que defiende en Vamps & Tramps, sin entrar en juicio de valor alguno. Por cierto, las voy a extraer de este enlace, pues Eugenio Sánchez Bravo las ha simplificado de un modo admirable: 


  1. «El excesivo proteccionismo legal logrado por el triunfo de los movimientos gays y feministas convencionales impiden el desarrollo, la eclosión, del verdadero potencial de hombres y mujeres.»
  2. «El feminismo tiende a una victimización constante de la mujer y el niño, amenazados por un patriarcado feroz. La inocencia originaria de niño y mujer tienen su fundamento filosófico en Rousseau. Frente a esto, Paglia propone otra visión del ser humano, más consciente de su perversidad, que se apoye en Freud, Darwin, Nietzsche, Sade…»
  3. «El objetivo feminista de terminar con la violencia de género reeducando o reprogramando a los hombres es una estupidez que ignora los abismos del inconsciente. Son las mujeres quienes tienen que aprender a defenderse por sí mismas. (...)»


Llegados a este punto, aclaremos algo. Los trabajos compilados en Vamps & Tramps no gravitan exclusivamente en torno a las ideas políticas de Paglia. No obstante, éstas son sin lugar a dudas las aportaciones más interesantes del volumen; además, en ocasiones Paglia las mete con calzador en textos que no necesariamente tendrían por qué incluirlas. Es por estas razones, pues, que he decidido enfocar esta reseña en las cuestiones políticas que plantea Paglia y apenas incidir en otros temas que puedan aparecer en el libro. 

Y sí, aunque hasta ahora he sido completamente neutro, ha llegado el momento de que me moje un poco. Empecemos destacando los que, a mi juicio, son aspectos positivos del discurso de Paglia:

  • Está a favor de las «metas últimas» del feminismo y la liberación gay. Para mí, esto es innegociable: dichas metas son objetivos legítimos y, sobre todo, deseables. Otra cosa es cómo alcanzarlos, claro...

  • Señala a intelectuales dogmáticos y proclives al doble rasero, ideas sobrepolitizadas, gimnasias mentales y trampas retóricas (sobre todo las de la izquierda americana)... Y temas tabú sobre los que, se quiera o no, hay que debatir. 

  • Es muy atractivo para las masas. No sólo porque la pensadora aborde temas actuales o haga alusiones frecuentes a la cultura pop, sino porque, además, lo hace alejada de la erudición plomiza.   

  • Su manera de criticar, implacable y sin concesiones, sienta como un soplo de aire fresco en un ambiente asfixiado por la corrección política. 

  • Ah, y no puedo olvidarme de la idiosincrasia pagana que emplea Paglia. Gracias a ella logra imágenes muy poderosas (en especial, literariamente hablando): la mujer como suma sacerdotisa de un jardín del edén, dueña de un poder atávico y turbador; la esfera social en tanto que circo sexual repleto de guerreros y atletas... 

Y ahora, listemos los aspectos negativos del discurso de Paglia: 

  • Tiende a caricaturizar a su oposición (llega a usar tres nombres satíricos a lo largo de Vamps & Tramps, que yo recuerde, para designarla). O a aludirla de forma condescendiente. Y claro, sé que en EEUU hay corrientes de pensamiento verdaderamente esperpénticas, pero enfocarse solamente en feministas neuróticas y victimistas, estudiantes sectarias e infantilizadas, académicos oportunistas o alejados de la realidad, activistas amargados o periodistas adoctrinados, no me parece intelectualmente honesto. 

  • A veces, Paglia se monta unos hombres de paja que ya le gustaría a los habitantes de Summerisle. Y ni siquiera cuando se centra en figuras más definidas, como Rousseau o Foucault, ataca en serio a sus argumentos.  

  • En ocasiones usa ejemplos o comparaciones de cuestionable relevancia para reforzar su punto de vista. Esto se puede percibir cuando emplea su idiosincrasia pagana para apoyar sus palabras. Como ya he adelantando, ésta es muy funcional literariamente, pero carece de solidez científica como para avalar ningún argumento. 

  • Desempolva al obsoleto psicoanálisis freudiano. Un ejemplo perfecto es cuando lo usa para aseverar que «cualquier mujer, gay o hetero, que no pueda responder a los penes o que los encuentre horrendos o risibles es que ha quedado traumatizada por alguna temprana experiencia».  ¿Y qué hay de esa vez en la que lo emplea, junto a una interpretación errónea de la novela Lolita, para impulsar su ética sexual sobre los menores de edad?  

  • Paglia parece, en algunos de sus trabajos, más preocupada en promocionar Sexual Personae que en abordar el tema que tenga entre manos. También la he notado, puntualmente, tan empeñada en causar controversia y ser rupturista que prefiere soltar cualquier frase altisonante a una reflexión más honesta pero menos poderosa. 

En definitiva, Vamps & Tramps es un muestrario excelente con el que tener una visión panorámica del pensamiento de Paglia. Sin embargo, lo recomiendo solamente a lectores desprejuiciados que sean capaces de obviar la ocasional barbaridad proclamada por la académica estadounidense y puedan, asimismo, extrapolar las virtudes de su discurso.

Entendámonos. La edición de este volumen, a cargo de la editorial Valdemar, es irreprochable: traducción libre de gazapos, pertinentes notas a pie de páginas, índice onomástico, algunas imágenes y un breve pero intenso prólogo redactado por Jesús Palacios. Y, como ya he dejado claro, el libro tampoco es un mal comienzo si uno quiere adentrarse en la mentalidad de Paglia. Pero hay que reconocer que, si no es el caso, se puede volver algo cargante. Su heterogeneidad conlleva una dispersión perjudicial para el discurso de la autora; por un lado, se siente poco profunda y, asimismo, reiterativa; por otro, le sobran páginas que se desvían de los temas interesantes. Porque si algo hay en Vamps & Tramps son páginas. Muchas páginas. Demasiadas.  


También de Camille Paglia en ULAD: Sexual Personae

viernes, 7 de diciembre de 2018

Thomas Ligotti: La fábrica de pesadillas


Idioma original: Inglés
Título original: The nightmare factory  
Traductores: Carlos Lacasa, Noemí Risco, Carmen Martín 
Año de publicación: 2006
Valoración: Recomendable 

Con La fábrica de pesadillas, Ligotti nos zambulle en una habitación fría, oscura y claustrofóbica. En esta habitación hay impenetrables secretos que cohabitan con nosotros, secretos que quedan misericordiosamente velados por la penumbra reinante. Ligotti los ilumina débilmente, sin revelarlos jamás, pero descubriéndonos sus horribles proporciones, sus pavorosas implicaciones. Estos secretos permanecen, como digo, inaccesibles, por lo que nuestra curiosidad es casi tan grande como nuestro miedo. Y cuando, a mitad del libro, sabemos que la puerta de la habitación lleva abierta desde el principio, nos da igual; ya no queremos irnos. Lo que queremos es saber. Comprender. 

Los veintitrés relatos de esta antología me han parecido extraordinarios. Su calidad es bastante uniforme, con discretos, casi imperceptibles, altibajos. Efectivamente, algunas historias son mejores que otras. Pero el listón está tan alto en todo momento que apenas nos percatamos de ello y las disfrutamos todas por igual. No en balde, la antología entera fue galardonada con el prestigioso premio Stoker (también el relato que la cierra, titulado "La torre roja") y nominada al World Fantasy. 

De influencia lovecraftiana, los relatos de La fábrica de pesadillas aúnan las inquietudes del escritor de Providence con las búsquedas del propio Ligotti. Así pues, están plagados de miedos inenarrables, mundos ajenos, entidades ante las cuales nos vemos impotentes, la curiosidad como conductor hacia la locura, viajes oníricos; en fin, todos esos clichés propios de Lovecraft. También, pero, permiten entrever otras cuestiones. Me atrevería a decir, incluso, que Ligotti supera a Lovecraft en ciertos aspectos, puliendo las bases que el maestro asentó. Por ejemplo, su planteamiento respecto a los manuscritos que encierran saberes prohibidos es más interesante que el de Lovecraft, a mi parecer. En sus ambientaciones y atmósferas tampoco tiene nada que envidiar al de Providence. Y su prosa... Su prosa es de otro nivel, sobre todo si la comparas con la de otros autores de género, la gran mayoría mucho menos sofisticados. 

En general, estos cuentos abordan el horror cósmico; uno muy vinculado a Lovecraft en estructura, y a veces, como en "La secta del idiota" (directamente basado en los Mitos), en sustancia. Eso sí, Ligotti no le teme a otras temáticas: el weird y el terror gótico también tienen su modesta aparición en esta antología. De todas formas, debo reconocer que esta variedad de subgéneros no logra disipar el empache que supone leer este libro de golpe. Por más incondicional que seas de este tipo de literatura, la reiteración de recursos estilísticos, estrategias narrativas y situaciones, te impedirá leerte La fábrica de pesadillas de una sentada. 

Mis relatos favoritos son "La sombra en el fondo del mundo", "El manicomio del doctor Locrian", "Vastarien" y "La escuela nocturna". Sus finales, sugerentes o hasta abiertos, nos invitan a completar estas historias de las formas más retorcidas y horripilantes. Los ecos que desprenden estas narraciones, sus ramificaciones filosóficamente extraliterarias, nos persiguen con obsesiva resonancia. Una de las virtudes del autor es su capacidad de ofrecer historias a las que nosotros debemos forcejear para poner el candado. Y que nadie piense ni por un segundo, por cierto, que este candado va a retener por completo a lo que mora al otro lado.    

Creo sinceramente que estos relatos de Ligotti pueden competir sin reparos en la disputa territorial con los más gráficos y explícitos Libros de sangre de Clive Barker. No sabría decir cuál de ambas propuestas es la mejor antología de terror de la actualidad. Pero Ligotti, que según el Washington Post es «el secreto mejor guardado de la literatura de horror contemporánea», se ha ganado indudablemente su lugar en el paisaje del género. Un paisaje, recordemos, en el que se tiene que combatir con auténticos titanes. Lo cual no es fácil. Ligotti es consciente del panorama, como demuestra en la introducción del libro, donde exhibe su conocimiento sobre el miedo en la ficción, haciendo hincapié en la figura de su admirado Lovecraft. Y en el prólogo ya veíamos que él mismo despierta admiración a las nuevas generaciones, cuando Poppy Z. Brite le dedicaba unas palabras preñadas de entusiasmo. Así que ya sabéis, hay que darle una oportunidad a este libro si os interesa el tema. Yo he leído un ejemplar de la ya difunta La Factoría de ideas, actualmente descatalogado. Si sois incapaces de encontrarlo, siempre podéis recurrir a Valdemar, que ha ido editado algunas cosillas del autor.