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jueves, 17 de junio de 2021

Gemma Solsona Asensio: Blancogramas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Entre recomendable y está bien

Blancogramas compila siete relatos de Gemma Solsona Asensio. Siete relatos que se adscriben a un mismo género (el terror), exploran una única temática (lo níveo tiznado por lo espeluznante y lo perverso) y se apoyan en conceptos recurrentes (infantes, monstruos, buhardillas y cerezas). 

Empezamos fuerte con "Plumas sucias", texto tan sencillo como eficaz que construye solventemente las voces que lo permean, le cede una satisfactoria parcela a la sutileza y culmina con un desenlace exquisitamente cruel.

"El caimán blanco" evoca los horrores de la infame Marie Lalaurie. Quizá eso (partir de hechos reales) y su acabado clásico provoquen la impresión de estar frente a algo ya leído con anterioridad. En todo caso, funciona como pasatiempo sin grandes pretensiones. 

"Cucarachas blancas" es una bizarrada la mar de interesante. Tiene una atmósfera sofocante, además de una imaginería muy potente. Y combina un escenario extraño, casi surrealista, con un culto que venera a Mary Poppins. ¿De veras hace falta añadir nada más para animar a su lectura? Lo dudo, pero por si acaso, dejad que os diga que me ha recordado vagamente a la excepcional novela de Shirley Jackson Siempre hemos vivido en el castillo.

"Adorada Cat" no logró sorprenderme demasiado. Ciertamente, se disfruta durante toda su extensión; sin embargo, su final lo vi venir y está, para mi gusto, sobreexplicado.

"La dama de los guantes blancos" gira en torno a la figura del vampiro. No es particularmente original, pero su estructura fragmentada y ciertas reflexiones que suscita son, cuanto menos, llamativas. 

"Blancapiedad" esgrime un atractivo narrador, alude a los cuentos de hadas desde un prisma único y se mantiene astutamente dentro de un registro realista.

"La alcoba blanca" homenajea (o eso me ha parecido a mí) a El empapelado amarillo de Charlotte Perkins Gilman. Personalmente, me hubiera gustado hallar mayor ambigüedad en su planteamiento, pero hay que admitir que la crónica paralela con que se expone la acción dota a ésta última de un particular encanto. 

En resumen: Blancogramas es una antología ecléctica a la par que compacta que, pese a su irregularidad, hará las delicias a los amantes de lo inquietante. La edición de InLimbo, por cierto, me parece destacable; en especial su cubierta, tan bella como siniestra.

miércoles, 30 de agosto de 2023

VV.AA.: Ellas, las extrañas

Idioma original:
Español
Año de publicación del volumen: 2023
Valoración: Recomendable

Ellas, las extrañas es una antología de cuentos inquietantes. Todos han salido de la pluma de autoras españolas. Todos podrían encasillarse dentro del terror, aunque presentan estilos, registros, escenarios, personajes y conceptos bastante variados.

De los diecisiete cuentos agrupados destacaría:

  • "El reloj de Bagdad", de Cristina Fernández Cubas. Me ha dejado tan buen sabor de boca como la primera vez que lo leí. Está narrado de forma exquisita y aprovecha al máximo las ambiguedades del lenguaje y la primera persona.
  • "La Voivodina rehén", de Pilar Pedraza. Aunque su contenido, bastante clásico, no me ha impresionado, la erudición de que hace gala Pedraza y la calidad que la escritora imprime a su prosa valen muchísimo la pena.    
  • "Plantas aéreas", de Pilar Adón. Tengo la impresión de que no lo he entendido al cien por cien, pero aun así me ha gustado. Además, creo que la confusión que deja es un efecto premeditado; en ese caso, ¡buen trabajo, Pilar!
  • "Perros naranja", de Marian Womack. Una joyita que crea un mundo propio en apenas unas páginas y explora conceptos sumamente complejos con tanta seriedad como atractivo literario.

También reivindicaría:

  • La imaginería de "Cinco hermanas", de Alicia Sánchez Martínez.
  • El enfrentamiento ante el que nos sitúa "Jaque al pastor", de Ángeles Mora.
  • El tono y mensaje de "Funeral de hadas", de Patricia Esteban Erlés.
  • La contundencia de Vacaciones", de Izaskun Gracia Quintana.
  • La apropiación de fórmulas y materiales previos perpetrada por "Rómulo y Julieta", de Gemma Solsona.
  • El humor negro de "Ofrendas", de Ana Martínez Castillo.
  • La simpática sátira de "Nunca pronuncian bien su nombre", de Sophia Rhei.
  • Ese pastiche argumental que es "Una mujer de ojos muy tristes", de María Zaragoza.
  • El toque carveriano de "Una buena amiga", de Tamara Romero.
  • El trasfondo semiapocalíptico de "El ojo de la mente", de Sére Skuld.
  • La crueldad de "Última oportunidad", de Isabel del Río.
  • La sorpresa final de "Vías", de Elisenda Solsona.
  • El enfoque estructural, narrativo y temático de "#5funeralselfies", de Nerea Pallares.

Por ponerle pegas a Ellas, las extrañas, diría que:

  • Compila tanto joyitas como obras más rutinarias.
  • No consideraría que todos los cuentos entren en lo que entiendo por extraño o insólito.
  • "Una buena amiga" y "El ojo de la mente" son autoconclusivos, pero ciertos detalles delatan que en realidad pertenecen a una historia mayor, lo cual puede llegar a desconcertar al lector.

En fin: pese a los defectillos antes mentados, recomiendo este volumen. Me ha provocado algún que otro escalofrío, me ha descubierto a autoras interesantes y me ha regalado ficciones excelsas. ¿Qué más se puede pedir?

sábado, 28 de agosto de 2021

VV.AA.: Aquelarre de cuentos

Idioma original:
Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Recomendable


Aquelarre de cuentos es una antología que compila diecisiete ficciones. Diecisiete ficciones que han sido escritas en español por autoras de trece países distintos. Diecisiete ficciones que se relacionan con el terror moderno en sus más variados registros. Diecisiete ficciones que exploran cuestiones vinculadas con lo femenino (el salto a la adultez, el deseo, la maternidad, el encierro o la misoginia, entre otras). Diecisiete ficciones que, en conjunto, exhiben un nivel literario altísimo. Abordémoslas:

"El grito", de Mariana Torres, es un microrrelato de corte surrealista que funde la plasticidad de sus imágenes con su vocación metafórica. 

"La Hostería", de Mariana Enríquez, junta la represión sexual con los fantasmas provocados por la última dictadura argentina. 

"Susana", de Gabriela Arciniegas, retoma el motivo introducido en "El grito" (motivo que recuperará, a su vez, "En paz"). 

"Cantata", de Adriana Díaz Enciso, es una pieza sumamente inquietante que destaca por su opacidad conceptual y su lograda atmósfera. 

"Luto", de María Fernanda Ampuero, se lee con el corazón encogido, pues rebosa crueldad y violencia. Abstenerse estómagos delicados. 

"Los seis pies del gato", de Carmen Boullosa, trata sobre la maldad cotidiana y los ecos que ésta provoca.

"Matadora", de Solange Rodríguez Pappe, se disgrega en muchas direcciones para, finalmente, culminar en un potente clímax.

"Los maullidos", de Gemma Solsona Asensio, se narra a modo de crónica y denuncia de forma indirecta la opresión que sufrieron muchas niñas y jóvenes huérfanas durante el franquismo al ser internadas en las instituciones llamadas «centros para señoritas».

"La enana en el tren" y "En la silla de ruedas", de Ana María Shua, son dos ejercicios de surrealismo en formato breve.

"Las pisadas del hambre", de Ana María Fuster Lavín, es una historia de vampiros que logra rehuir lo convencional y tiene buenos momentos, aunque su acabado y estructura no me acaban de convencer.

"En paz", de Claudia Salazar Jiménez, resulta entretenido y alberga saludables dosis de humor negro.

"Cosita", de María del Carmen Pérez Cuadra, es tan perturbador como absurdo (conste que esto último lo digo como un halago).

"Afrodita", de Alicia Fenieux, presenta un detallado escenario distópico. Reflexiona acerca de la sexualización de las menores de edad y la delgada línea que separa el ocio voluntario de la presión de grupo. 

"María", de Alexandra Pagán Vélez, es muy lineal en su escueto planteamiento, pero alberga descripciones bastante asquerosas que harán las delicias de aquéllos a los que este tipo de cosas nos interesan. 

"La joya", de Daína Chaviano, parece salido de la pluma de un Edogawa Rampo occidentalizado y nos obsequia con un desenlace propio de uno de esos hentai directos a DVD de los noventa.  

"El Ojo", de Liliana Colanzi, recuerda sobremanera a Carrie, pues contiene una turbia dinámica entre una madre y su hija, fanatismo religioso y puritanismo trasnochado. 

En resumen, Aquelarre de cuentos es un volumen agradecidamente ecléctico. La calidad promedio de los componentes del mismo es, cuanto menos, elevada. ¡Así da gusto participar en una misa negra!   

viernes, 19 de agosto de 2022

VV.AA.: Arquitecturas inquietantes

Idioma original: Español
Año de publicación: 2022
Valoración: Recomendable (especialmente para interesados)

Arquitecturas inquietantes compila quince ficciones. Quince ficciones que han sido escritas en español por autores de distintos países. Quince ficciones que se relacionan con varios registros terroríficos y giran en torno al concepto de la casa encantada. Quince ficciones que, en conjunto, exhiben un nivel literario altísimo. 

Por un lado tenemos aquellas que dejan un regusto clásico. Asimismo, hay aportaciones más originales (por ejemplo, "Calamidad doméstica", mi favorita con diferencia).

Abordémoslas una a una:

  • "Un flamante apartamento", de José Luis Velasco. Tiene una prosa cuidada y detallista. Desgraciadamente, su voz narrativa es inverosímil.
  • "La casa inútil", de Thomas Harris. Cumple, pero he detectado alguna incoherencia en su lógica interna.
  • "Una noche de invierno es una casa", de Cecilia Eudave. Lograda metáfora sobre la descomposición de una pareja.
  • "En la ruta", de Gustavo Nielsen. La forma en que transmite su premisa, así como la atmósfera malrollera y las imágenes perturbadoras que convoca, se me antojan muy interesantes. 
  • "La casa embrujada", de Fernando Iwasaki. Típico microrrelato del autor, con su ineludible giro de tuerca final.
  • "La casa feliz", de José María Merino. Elegante, aunque insípido, ejercicio de extrañeza.
  • "La lepra de las casas", de Ana María Shua. Prueba de que se puede comunicar muchísimo con unas pocas líneas.     
  • "Habitante", de Patricia Esteban Erlés. Breve pero intenso. Su estructura circular insinúa connotaciones espeluznantes.
  • "La casa muerta", de Alina Gadea. Hermosamente triste a su fascinante manera.
  • "Calamidad doméstica", de Solange Rodríguez PappeSu temática y enfoque rehuyen lo convencional.
  • "La Maga", de Elia Barceló. Historia canónica donde las haya, competente aunque tendente a la sobreexplicación. 
  • "La casa de Adela", de Mariana Enriquez. Tan sencilla y eficaz como una buena leyenda urbana. Destacaría, sobre todo, su conseguido escenario principal.
  • "La casa vacía", de David Roas. Tributo respetuoso a la figura y obra de H. P. Lovecraft con un planteamiento y desenlace excesivamente lineales.  
  • "La maldición de la casa Arteaga", de Yoselin Goncalves. Contenida e introspectiva reflexión en torno a la pobreza, la familia y el desarraigo. 
  • "Casa volada", de Gemma Solsona Asensio. Homenaje a la magistral "Casa tomada" de Julio Cortázar.

Resumiendo: Arquitecturas inquietantes saciará a los interesados. Sólo por sus piezas más destacables ya vale la pena leerla; y es que "Una noche de invierno es una casa", "En la ruta" y "Calamidad doméstica" son, en mi humilde opinión, notables contribuciones al subgénero aquí barajado.