domingo, 20 de septiembre de 2026

Warren Ellis & Raúlo Cáceres: El Capitán Swing y los piratas eléctricos de la Isla Cenicienta

Idioma original: inglés

Título original: Captain Swing and the Electrical Pirates of Cindery Island

Año de publicación: 2010

Traducción: Rosa Martí

Valoración: está bien

Fiel a mi querencia por los títulos largos e incluso enrevesados, vamos hoy con un cómic que podría dar nombre a un grupo de rock progresivo/psicodélico, ya sea andaluz o australiano... Tiene un cierto regusto bibliófilo, además, porque a más de uno o una de nuestros lectores/as le sonará, sin duda, lo de Capitán Swing, que da nombre a una estupenda editorial española, que por lo general publica ensayos políticos y sociológicos. Pero es que, precisamente, esta editorial toma su nombre del personaje que firmaba las reivindicaciones de la revuelta campesina que tuvo lugar en el sur de Inglaterra en la década de 1830... y que es también uno de los protagonistas de este libro. Con una diferencia: la revuelta real tuvo una carácter que podríamos considerar "ludita", es decir, se debió al perjuicio que la introducción de maquinaria agrícola prodijo entre los asalariados del campo; sin embargo, el Capitán Swing del cómic es, ante todo, un "filósofo natural" e inventor, que considera que la tecnología puesta al servicio del pueblo llano liberará a éste de su servidumbre con respecto a las clases dominantes.

Pero empecemos por el principio: en el Londres de 1830, se han producido algunos horrendos asesinatos de 'bobbies', los policías del cuerpo públicorecién creado y competidor, por tanto  de los llamados Corredores de la calle Bow, al servicio de los magistrados del juzgado. Una noche el agente Charlie Gravel descubre a un peculiar, por no decir estrambótico, y sospechoso personaje, que bien pordría ser el famoso Jack el Saltarín. El tipo, a pesar de la intervención de Brock, uno de esos Corredores, consigue huir en un barco volador y ahí comienza la aventura del bobby, que en una noche posterior consigue subir a dicho barco y entrar en contacto con los "piratas eléctricos", comoo el malhumorado Hobbes o la hermosa y temible Polly... No voy a contar más, claro, que el cómic, pese a estar dividido en cuatro libro -supongo que fue publicado originalmente por entregas- tampoco es demasiado extenso y si me paso de frenada, no es que haga spoilers, es que os acabo hablando del ISBN y el código de barras de la contratapa...


Esta limitada extensión (quizás debida a razones comerciales, más que narrativas, no sé) constituye, en mi opinión, uno de los dos problemas principales de este cómic (en este caso, me resisto un poco a llamarlo "novela gráfica"); yo creo que le hubiera venido bien un poco ma´s de aire para dejar respirar la historia, que resulta un tanto constreñida y poder desarrollar mejor algunos aspectos de la misma, como la relación entre Polly y el policía o las características de la comunidad utópico-industrial-piratesca creada en la llamada Isla Cenicienta (que está en Essex, no en el Caribe o el Índico. Otro problema que le veo a la historieta, esta vez de orden gráfico es que, como buena parte de la acción, por no decir casi todo, se desarrolla de noche, la oscuridad inherente y el barroquismo de la composición hacen que, en ocasiones, resulte difícil distinguir lo que ocurre en las viñetas. Por lo de más, junto a este regusto barroco, el estilo del dibujo del cordobés Raúlo Cáceres (de la Córdoba de España, especifico, no de Argentina), muy trabajado, se encuentra a medio camino entre el del ya desaparecido Richard Corben el del undertgroun setentero y las calcografías del siglo XIX _de las que, por otro lado, hay una buena muestra ilustrando las reflexiones del Capitán Swing-; lástima, ya digo, que el grafismo se vea un tanto deslucido a veces por el color o la falta del mismo.

Entre las virtudes más destacables del libro están, sin duda,  su capacidad para combinar de forma imaginativa y convincente varios elementos más o menos misteriosos de la época -incluyo la electricidad, ya que por entonces Faraday esba llevando a cabo sus experimentos sobre electromagnetismo- para configurar una interesante ucronía. En el apartado gráfico o artístico la historia está ilustrada con una estética steampunk (aunque sería más propio hablar de electropunk, en realidad), que suele atribuirse más a la época victoriana que a esta otra, previa.Es una peno, ya digo, que la oscuridad reinante en la mayoría de las viñetas impida disfrutar mejor de ella.

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