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viernes, 6 de junio de 2025

Zoom: Almuerzo en el café Gotham de Stephen King

Idioma original: inglés

Título original: Lunch at the Gotham Café

Año de publicación: 1995 (dentro de la antología Dark Love)

Traducción: Íñigo Jáuregui

Valoración: está bien (muy bien con las ilustraciones)

En Almuerzo en el café Gotham no sale Batman (recordemos que Gotham es uno de los sobrenombres de la ciudad de Nueva York) pero sí un personaje tan chiflado como el Joker. Que tampoco sale, claro: el Rey no necesita apropiarse de personajes ajenos para sus creaciones, que bastante abundan ya en tipos peculiares, atormentados y conflictivos, por no mencionar a las criaturas terroríficas que pueblan sus narraciones.

Resumen resumido: Steve Davis es un exitoso profesional de la Gran Manzana al que no le va tan bien en su vida privada; de hecho, un día llega a casa y se encuentra con que su esposa Diane le ha abandonado y quiere el divorcio. pronto se pone en contacto con él el abogado de, con quien concierta una cita para almorzar, con el objetivo, por parte de Steve, de ver de nuevo a su mujer y tratar de convencerla para vuelva con él. La cosa, no es difícil de adivinar, descarrila un poquito para acabar convirtiéndose en una auténtica pesadilla para los presentes.

Cuento no demasiado largo, publicado en primer lugar, junto a los de otros autores, en la antología Dark Love y un año más tarde, en 2002, en la recopilación Todo es eventual: 14 relatos oscuros y que se aleja un tanto de lo que solemos esperar de las obras de King: aquí no encontramos presencias preternatural ni personajes con poderes paranormales. Por el contrario, y no quiero hacer spoilers, este relato casi lo podemos incluir más bien dentro del subgénero splatter, dada la profusión de sangre y violencia, o, cuando menos, dentro del subgénero gamberrada por parte del Rey, que sospecho se lo pasó cual gorrino en lodazal escribiéndolo... 

En todo caso, si ha merecido una reseña en Un Libro Al Día no es sólo por lo divertido que puede ser o la bien conocida excelencia de la pluma (es un decir) de su autor, sino porque fue publicado hace pocos años de forma independiente por la editorial Nørdica, con unas no menos divertidas y, en cualquier caso, estupendas ilustraciones de Javier Olivares, que convierten a éste en un libro único y muy, muy disfrutable. Para muestra, un botón:

Nota: Al parecer, este relato fue adaptado a un cortometraje en 2005, con cameo del propio King incluido.

Muchas más obras de y sobre Stephen King reseñadas: aquí

miércoles, 16 de abril de 2025

César Sánchez: Catálogo de sombras

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2024

Valoración: Entre Recomendable y Está bien


Tenemos delante a un autor que se antoja al menos original. De formación matemática, prefirió por lo visto dedicarse a lo literario, lo cual es un viaje notable y seguramente de consecuencias imprevisibles. En el libro no queda rastro del origen de ese trayecto pero sí puede haber huellas de una ruptura abrupta, lo que viene a ser liarse la manta a la cabeza y empezar a disparar sin complejos.

Catálogo de sombras no es un libro de relatos al uso sino una compilación que, procediendo de una misma mano, tiene un cierto sello, una identidad definida pero plural, un repertorio de materiales que parecen dispersos y que a veces quieren formar algún tipo de unidad. Creemos encontrarla en los primeros compases, un hijo en el velatorio de su padre, mecánico de profesión, quizá también en la complicada entrega de material eléctrico para una obra, en el joven que busca a su padre en un bar, o en el personaje frustrado por su incapacidad para resultar gracioso, hasta que en un entierro parecen brotar virtudes que permanecían ocultas. 

Sánchez exhibe una prosa telegráfica, sin más adorno que el sarcasmo siempre presente, en una especie de literatura proletaria infiltrada de cotidianeidad, que tiene su referencia en el barrio, la VPO, los oficios manuales, quizá el mundo de los autónomos. Jóvenes que, quizá a diferencia de sus mayores, ya vencidos por la decepción, muestran todavía alguna expectativa de llegar a algo diferente. Tiene uno la sensación de que todos estos episodios podrían ser recortes de una narración más extensa, como elementos dispersos de algo inconcluso que pudiera integrar a estos o parecidos personajes, un relato urbano, más realista que vindicativo.

En este ámbito podrían también integrarse unas pocas páginas en formato cómic que se nos ofrecen mediado el texto, y que tienen un aroma parecido. Porque una de las peculiaridades más llamativas del libro es la incorporación de modalidades diversas, ya sea esta del comic, una especie de folleto técnico del catálogo que luce en el título, una suerte de diccionario creativo, o un bastante largo relato de sexo no sé si explícito o sucio, en mi opinión claramente prescindible. Admitamos que hay radicalidad, pero ¿también ansia de transgresión a toda costa? Seguramente, aunque también cierto gusto por la exhibición de registros y, por qué no, una búsqueda de caminos entre los que el autor no termina de decidirse.

Bien podría haberlo hecho, porque donde con diferencia más brilla es en El cirujano, un relato muy bien desarrollado sobre un extraño científico que experimenta en su sótano con locas hibridaciones entre humanos, animales y artefactos diversos. Nada extraordinario desde el punto de vista argumental, pero perfectamente ensamblado con obsesiones sexuales, capa semiescondida de reflexiones sobre relaciones de pareja, y ambiente inquietante de ciencia ficción, quizá de los años 50. Un relato que bien vale la lectura completa, o casi.

Habrá que ver por cuál de los caminos decide continuar César Sánchez, o si prefiere seguir por el de la dispersión, tal vez el despiste. Creatividad le sobra, y buena mano para narrar también. Le pondremos la lupa y veremos lo que puede ofrecer.

P.D. No puedo dejar de decirlo: nunca había tenido, ni probablemente había visto siquiera, un libro con cubierta dorada. Diseño y dibujos, divertidos y pertinentes, del ilustrador David Pérez, que también firma el comic interno. Todo un acierto.

miércoles, 10 de julio de 2024

Lorenzo Montatore: La mentira por delante

Idioma: español

Año de publicación: 2021

Valoración: está bien (sobre todo para fans)

Contra lo que pueda sugerir la valoración de este libro y antes que nada, debo decir que yo nunca he sido demasiado fan de Francisco Umbral. En mi juventud de aspirante a cultureta leí dos libros suyos que no me entusiasmaron, precisamente (uno de ellos sobre Valle-Inclán, que me pareció directamente un timo y el otro, una novela que se desarrollaba en un poblado chabolista de Madrid anejo a cementerio, al menos tenía la gracia (?) de ser bastante delirante... Sí, ya sé lo que me vais a decir: que debería de leer Mortal y rosa, pero mirad, ya tuve suficiente). Sus celebradas columnas periodísticas tampoco me llamaban la atención, aunque debo reconocer su facilidad para la metáfora ocurrente. Y, como personaje público, Umbral era, en mis años mozuelos, uno de los pocos escritores (junto al ínclito Cela, Antonio Gala, Sánchez-Dragó... aunque me cuesta incluir a este señor en el gremio) que salían a menudo por la tele e incluso eran carne de imitación por los humoristas, por lo que eran reconocibles para una mayoría de gentes que nunca habían leído sus libros ni se les pasaba por la cabeza hacerlo. En el caso de Francisco Umbral, se hizo más célebre aún por haberle soltado una encendida diatriba a Mercedes Milá (visto lo visto, bien que hizo), que se convirtió en una ocurrencia recurrente en España durante años y aun décadas.

Ahora bien, que a mí no me gustara este escritor no quiere decir que no haya, incluso hoy, gente fascinada por su prosa sonajero florida, su voluntariosa figura de dandy (?) y su aún más férreo propósito de convertirse en una personalidad literaria de renombre (este es el caso, creo, de Alberto Olmos, aunque no sé si él ya ha renunciado a hacer lo propio). esta misma maravilla por el influjo umbraliano es la que debe haber impulsado al autor de este cómic, él sabrá por qué, a realizar el mismo, que resulta ser una suerte de panegírico caricaturesco a mayor gloria de Umbral y sus contemporáneos.

Digo "caricaturesco" no porque este libro -tebeo, según su propio autor- sea una sátira o parodia de nada o de nadie, sino por el estilo de dibujo de Lorenzo Montatore, con evidente influencia tanto de la "escuela Bruguera" como de la mítica revista La Codorniz. Que tiene gran talento para la caricatura lo atestiguan los retratos que hace de los ya mencionados Umbral y Milá, pero también de Lola Flores, Massiel, Carrillo, los ya mencionados Cela y Sánchez-Dragó, Delibes, Pérez-Reverte, Los Ramones, Ramoncín, el Rey Emérito, García Berlanga, Jesús Hermida, Pitita Ridruejo,... en fin, toda una heteróclita colección de personajes que tienen en común, aparte de ser en su mayoría escritores (juntaletras, en algún caso), eran una parte importante de esa sociedad que salía en los medios (es decir, la tele) en aquellos procelosos y demasiado recordados años 80 y 90, cuando el protagonista de esta biografía era también una estrellita mediática, al menos en España. También aparecen otros escritores de otro tiempo que Umbral tenía o pretendía tener como refrentes (en algún caso, para criticarlo): Valle-Inclán, Pío Baroja, Gómez de la Serna, Larra...

La parte mollar del libro, no obstante, y quizás lo más destacable para retratar al biografiado, puede que sean, más bien, las muchas sentencias de este escritor recogidas aquí, toda una serie de frases lapidarias, a modo de aforismos en las que Umbral, un escritor especialmente dotado para el regate en corto (desde luego, más que para el juego estratégico), mostraba su versión más brillante. La mayoría de estas sentencias tratan, cómo no, sobre la literatura, aunque no todas: 

-"Soy un vendedor de metáforas de parroquia."
- "Prefiero el robo a la influencia. El robo y el asesinato."
-"La literatura se erige sobre un crimen o no es verdad."
-"La vejez es asistir al propio pasado."
-"Yo no he vivido, no he llegado a tocar nunca la realidad porque todo lo he vivido literariamente."
-"Mis libros me vivirán cuando yo muera."
-"Poeta es el que sólo escribe cuando se le ha ocurrido algo. Prosista es aquel a quien se le ocurren las cosas escribiendo."
-"Había nacido poeta lírico y lo puse todo en prosa para vivir."
-"Hace falta mucha humanidad para mirar como mira un perro."
-"El niño nos lleva a los reinos de lo pequeño. Acude a nuestra propia infancia dormida."
-"La infancia es una multitud, una aglomeración, una angostura. cada cinco o seis meses el niño es otro. El niño es sucesivo."
- "El dandismo tiene que ir por dentro."
-"Soy un quinqui vestido por Pierre Cardin."

Sin embargo, la frase por la que pasará a la Historia, aquella que recuerdan todos los que vivieron aquel momento y también muchos que no lo vivieron no la escribió, sino que la pronunció cual Zeus tonante en un plató de televisión. Una frase mítica, por menos de la cual a algunos les han dado el premio Nobel (que no digo que Umbral se lo mereciera, ojo, ni de lejos, pero algún contemporáneo suyo, tampoco):

Amén.

jueves, 20 de junio de 2024

Manuel Benito Aguirre: El subterráneo habitado

Idioma: Español
Año de publicación: 1830
Valoración: Se deja leer

El subterráneo habitado es una novela decimonónica y castiza. Decimonónica porque se escribió en el siglo XIX y presenta los esquemas, tropos y vicios narrativos de la época. Castiza porque se la debemos a la pluma de Manuel Benito Aguirre, un profesor de primaria, periodista y candidato a diputado en Cortes soriano.  

Novela decimonónica y castiza, pues. También de aventuras, ya que en menos de cien páginas embute toda clase de infortunios (¡hay dos naufragios consecutivos, dos!) y peripecias (entre las que se cuentan el asalto de unos bandidos, el abordaje de unos piratas o el descubrimiento de una civilización recóndita). 

El subterráneo habitado sigue los pasos de Timancio, huérfano desde niño que, ya de joven, huye de su patria con su amada Adela tras asesinar en un duelo a un rival amoroso.

Aunque he apreciado la novela de Benito Aguirre en tanto que curiosidad histórica, debo admitir que ha envejecido bastante mal y flojea en múltiples apartados:

  • Su estilo. No sólo es arcaico, sino que, para narrar el más mínimo evento, se enzarza en una maraña de sintaxis alambicada, léxico apolillado, soliloquios dramáticos y reflexiones morales tangenciales. Fijaos, por ejemplo, en cómo comunica que Timancio cae dormido en la página 13: «la fatiga y el cansancio habían rendido mis fuerzas y mis potencias ya no se encontraban en estado de ejercer sus funciones, de modo que el sueño se apoderó bien pronto de todas ellas».
  • Su argumento. Obliga al lector a suspender la incredulidad en demasía. Asimismo, recuerda a un culebrón: la concatenación de acontecimientos rebuscados e inverosímiles, las coincidencias forzadas, los giros de tuerca gratuitos, las falsas muertes, las equívocas intenciones de diversos personajes, el maniqueísmo de la mayoría del elenco...
  • Su ritmo. Se antoja sumamente inconsistente. En ocasiones la trama se estanca por culpa de la prosa farragosa y el foco en escenas o detalles innecesarios para el conjunto, y en cambio otras veces los sucesos se encadenan sin apenas dar respiro. 
  • Sus personajes. Salvo el protagonista, que es menos intachable de lo habitual en este tipo de historias, son demasiado planos (secundarios altruistas y magnánimos o villanos irredimibles).
  • Sus digresiones de corte moral. No siempre aportan gran cosa. Además, están bastante desfasadas a día de hoy, pues sus halagos a los placeres de la sociedad parecen desmesurados, y su visión etnocéntrica es decididamente colonialista. 

Probablemente lo mejor de El subterráneo habitado sea el tramo al que alude su título, durante el cual el protagonista convive con unos salvajes en una cueva. A fin de cuentas, hay cierta creatividad a la hora de plasmar la sociedad de los letingbergs (sobre todo aquello que refiere a su aspecto, sus costumbres y sus creencias). Sin embargo, creo que hay civilizaciones del subsuelo más originales en obras afines, como por ejemplo la que se muestra en El maravilloso viaje subterráneo de Baron Trump de Ingersoll Lockwood.

Resumiendo: El subterráneo habitado es una novela curiosa, pero difícilmente convencerá al lector contemporáneo, por más que éste se acerque a ella prevenido del contexto al que pertenece. 

La editorial independiente Deméter es la encargada de desempolvar este clásico ya olvidado de Benito Aguirre, el cual engalana con una serie de ilustraciones (algo toscas en su ejecución, todo sea dicho) de Lau Oreja Pedreira. Me quedo, pues, con otras publicaciones de su personalísimo catálogo, a mi juicio más jugosas en el fondo y logradas en la forma.
  

jueves, 6 de junio de 2024

Charles Perrault: El gato con botas

Idioma original: Francés
Título original: Le Maître chat ou le Chat botté
Año de publicación: 1697
Traducción: Íñigo Jáuregui
Ilustraciones: Javier Zabala
Valoración: Se deja leer (está bien para niños)

Resulta curioso asomarse a la literatura infantil de antaño. Al contrario que la reciente (salvo alguna que otra excepción), su tono es mucho más oscuro, y ni sus personajes son íntegros, ni sus moralejas tan cristalinas como le gustaría a la corrección política imperante en la actualidad.

Un ejemplo de esto que digo sería El gato con botas, cuento de la tradición oral recopilado por Charles Perrault en 1697. Nórdica lo edita incólume, sin suavizar pasajes ni blanquear a su protagonista. Acompañan al texto materiales exquisitos (tapa dura, papel de 150 gramos...) y unas ilustraciones de Javier Zabala.

El archiconocido felino que protagoniza esta historia es menos heroico de lo que muchos recordarán. Ya desde las primeras páginas sabemos que es capaz de los más «sutiles ardides», y a lo largo del relato se servirá de su ingenio para lograr que su amo, un joven atractivo pero de procedencia humilde, se case con una princesa.

Personalmente, no he disfrutado demasiado de El gato con botas. La narración me ha parecido sumamente esquemática; las motivaciones de los protagonistas, excesivamente lineales. Sus escenas se concatenan atropelladamente y ninguna de las ideas introducidas (los hermanos del hijo pequeño del molinero, las botas del gato, el ogro...) se desarrollan mínimamente.

A todo eso súmale que hay multitud de incongruencias argumentales, que hubieran podido explicarse convincentemente añadiendo sólo uno o dos párrafos. A saber: ¿por qué el gato no había ayudado a la familia del molinero antes, si es tan espabilado? ¿Por qué no abandona a un dueño que ha amenazado con cómerselo? ¿Por qué no informar de sus planes a su amo? ¿Por qué no incitar él mismo el recorrido de la carroza, en vez de adaptarse a una ruta predeterminada? ¿Cómo pretende sostener el engaño del Marqués de Carabás en el tiempo?

Asimismo, no me acaba de convencer el mensaje que traslada esta obra. Me explico: se puede leer El gato con botas en clave inspiracional. A fin de cuentas, el protagonista logra sobreponerse a su clase social y su entorno. Ciertamente, los métodos que emplea para medrar (mentir, amenazar, asesinar y usurpar) no son muy éticos; incluso hay ocasiones en que podría haber procedido de distinta manera, pero toma el camino fácil (por ejemplo, extorsionar a unos pobres campesinos, en vez de tratar de persuadirles u ofrecerles algo a cambio de su complicidad). 

A ver, que El gato con botas sea poco edificante me es indiferente; no soy de los que opina que a los niños hay que enseñarles una visión del mundo maniquea. Lo que me molesta es que su mensaje se antoja tramposo, pues da a entender que uno saldrá adelante gracias a la inteligencia, pero en realidad muestra cómo se prospera gracias al esfuerzo de un tercero. Porque no nos engañemos: el amo del gato es el verdadero beneficiado de los tejemanejes de su mascota, y no el propio gato.

En conclusión: El gato con botas es un clásico bastante prescindible, opacado por múltiples adaptaciones y versiones posteriores mucho más resultonas. Aun así, tampoco desaconsejo tajantemente su lectura: te lo ventilas de un plumazo, las acciones de su protagonista dan pie a abrir un debate moral y la edición de Nórdica es preciosa.

martes, 9 de mayo de 2023

VV.AA.: Montemar

Idioma original: Español
Año de publicación: 2023
Valoración: Recomendable

Puede que no concedamos a los clásicos la oportunidad que merecen, dada su reputación (en muchos casos injusta) de anticuados, difíciles y aburridos. Es por eso que se agradece toda iniciativa que pretenda acercarnos a ellos sin dinamitar su esencia en el proceso, como vendrían a ser las lecturas guiadas o las adaptaciones fieles a distintos formatos. 

Montemar es un ejemplo de esto último. Ricardo Vílbor, profesor, filólogo y, ante todo, apasionado de la literatura española, guionizó su versión favorita del mito del don Juan, esa que el escritor romántico José de Espronceda plasmó en El estudiante de Salamanca, con el objetivo de trasladar un poema narrativo de principios del XIX al lenguaje del cómic moderno. 

Vílbor se mantuvo, por lo general, apegado y reverente con respecto al material original. Algunos de los cambios que introdujo (unas cuantas rimas propias, por ejemplo) son tan orgánicos que un lego como yo ni siquiera los habría advertido, de no haberlos señalado el propio autor en una entrevista. Otros son más evidentes: la dilatación o encogimiento de una escena según crea conveniente, la incorporación de diálogos, pequeñas diferencias en el carácter de ciertos personajes, acentuar los rasgos negativos del protagonista, etc...

En fin: aunque la empresa de Vílbor no era nada fácil, dio un resultado muy meritorio. Pero eso se debe, al menos parcialmente, a que el apartado gráfico de Rodrigo Vázquez complementa a la perfección a un ya de por sí logrado guion. Y es que la narrativa visual de Vázquez integra el texto impecablemente. También permite que el argumento fluya sin llegar a estancarse en ningún momento, y da buena cuenta de la atmósfera que tan bien evocó Espronceda. 

Sólo le pondría un par de pegas al estilo de dibujo de Vázquez: recuerda quizá en exceso al de sus colegas europeos y no siempre atina en las expresiones o las anatomías de sus personajes. En el lado positivo, sus ilustraciones son siempre limpias y comprensibles, pese a que un vistazo superficial puede dar a entender que a veces están algo recargadas. A esto hay que añadir más birguerías estimables: la maravillosa composición de las páginas 38 y 39, la potencia de sus elementos terroríficos o el efecto que provocan las viñetas que abren y cierran el volumen.

Resumiendo: Montemar concilia al público actual con el romanticismo español y la figura de don Félix. Creedme, esta versión del don Juan os seducirá; es un capullo irredimible, tan despreciable como carismático, que Espronceda caracterizó del siguiente modo: 

Segundo don Juan Tenorio,
alma fiera e insolente,
irreligioso y valiente,
altanero y reñidor;
siempre el insulto en los ojos,
en los labios la ironía,
nada teme y todo fía
de su espada y su valor.

Corazón gastado, mofa
de la mujer que corteja,
y hoy, despreciándola, deja
la que ayer se le rindió.
Ni el porvenir temió nunca,
ni recuerda en lo pasado
la mujer que ha abandonado,
ni el dinero que perdió. (versos 100-115)

En Salamanca famoso
por su vida y buen talante,
al atrevido estudiante
le señalan entre mil;
fuero le da su osadía,
le disculpa su riqueza,
su generosa nobleza,
su hermosura varonil.

Que en su arrogancia y sus vicios,
caballeresca apostura,
agilidad y bravura
ninguno alcanza a igualar;
que hasta en sus crímenes mismos,
en su impiedad y altiveza,
pone un sello de grandeza
don Félix de Montemar.  (versos 124-139)

sábado, 4 de febrero de 2023

J. C. Devenay & Núria Tamarit: Giganta

Idioma original: francés

Título original: Géante - Histoire de celle qui parcourut le monde à la recherche de la liberté.

Año de publicación: 2020

Traducción: Alba Pagán

Valoración: está bien

Estamos hoy ante una especie de cuento infantil  (o sin especie, directamente lo es) actualizado: aparece, claro, la giganta que da título al libro, llamada Celeste, que fue recogida de bebé en el bosque por unos granjeros, que la criaron junto a sus seis hijos como si fuera una más. También aparecen un caballero, una bruja, un príncipe, un malvado inquisidor, unas sirenas... Aunque, claro, la bruja -llamada, cómo no, Lilith- no es exactamente tal, sino una mujer sabia que tiene un refugio donde empoderar a las chicas que quieran hacerlo; el caballero desfacedor de entuertos  en realidad no puede socorrer a la giganta, por motivos obvios, y las sirenas, en fin, digamos que no son tales...

La historia, en realidad, viene a ser la enésima variante de un bildungsroman (sé que no os gusta el palabro, pero es lo que hay, tetes), combinado, sí se quiere, con un clásico "periplo del héroe"... o heroína, en este caso: Celeste se escapa de su granja en las montañas, porque quiere descubrir el mundo, una vez que sus hermanos ya han partido a buscar sus destinos, y es engañada por un buhonero que quiere sacar partidos de sus peculiares características. A partir de ahí, vive toda suerte de aventuras que le llevarán desde las mazmorras a los más exquisitos palacios, de las carretas de los cómicos de la legua a la celda de un convento de estricta observancia... en fin, no me voy a enrollar, pero podemos encontrar de todo. Sus variadas  aventuras y las personas que va a encontrando en ellas le sirven para ir descubriendo las maravillas de ese mundo del que tenía tanta ansia, pero también sus defectos y peligros. Y, sobre todo, para ir empoderándose como mujer, en todos los sentidos... -en este aspecto, tiene mucho que ver su estancia con la "bruja" Lilith; de hecho, se hace un poco raro que, después de ese proceso de empoderamiento, Celeste acabe por caer en algunas "trampas" para las mujeres tan acedradas como son la esclavitud del matrimonio o de la vida monacal, aunque entiendo que es una manera de hacer avanzar la acción y, al fin y al cabo, cosas más inverosímiles se han visto (en este propio libro, de hecho).

Resulta obvio, pues, que Giganta, además de un cuento de hadas, es una suerte de "novela ejemplarizante" para guiar a las lectoras jóvenes -también puede servir a los chicos, claro está-en su camino por realizarse (no sé si se emplea aún este verbo) como mujeres plenas en todos sus facetas. Es más, no hay que olvidar que el subtítulo del cómic es La historia de aquella que recorrió el mundo en busca de la libertad... Aquí, sin embargo, debo decir que quizás al guionista del mismo se le haya ido un poco la mano con el "aliadismo" -porque las iniciales J. C. de Deveney significan Jean-Christophe-; ojo, que no digo que me parezca mal el discurso, pero cuando éste proviene de un hombre yo prefiero que guarde un cierto pudor, para que no parezca que se le intenta imponer o dirigir a las mujeres la forma de ser feministas.

Las ilustraciones de Núria Tamarit, por último, están llenas de un encanto ingenuo y colorista, que remite -supongo que adrede- a los libros para niños y que refuerza la impresión de que nos encontramos ante una versión moderna de un cuento de hadas. 

lunes, 13 de junio de 2022

Ursula K. Le Guin: Quienes se marchan de Omelas

Idioma original: Inglés
Título original: The Ones Who Walk Away from Omelas
Traducción: Maite Fernández
Año de publicación: 1973 
Valoración: Muy recomendable

¿La felicidad y prosperidad de una ciudad justifican el sufrimiento de una criatura? Esta es la paradoja a la que nos enfrenta Quienes se marchan de Omelas, cuento de Ursula K. Le Guin plagado de reflexiones morales. 

Le Guin nos incita a imaginar una utopía para, inmediatamente después, subrayar que no puede existir tal cosa. La escritora afirma que, para que unos sean felices, otros deben ser desgraciados. 

Le Guin cuestiona, a través de Quienes se marchan de Omelas, las problemáticas que acarrea la felicidad, pero no por ello romantiza el sufrimiento. Y es que, según ella, «tenemos la mala costumbre, alentada por gente pedante y rebuscada, de considerar la felicidad como algo bastante estúpido. Solo el dolor es intelectual, solo la maldad es interesante. Esa es la traición del artista: la negación a admitir la banalidad del mal y el terrible aburrimiento del dolor.»

Llegados a este punto, dejad que liste algunas de las virtudes de esta ficción:

  • Su memorabilidad.
  • Su ya mentada profundidad reflexiva.
  • Las múltipes interpretaciones que suscita.
  • La grisalla que sus mensajes contemplan. 
  • Sus logrados contrastes.
  • Sus astutas transiciones.
  • Sus descripciones, sensoriales y exhuberantes pero deliberadamente abiertas a que el lector las complete.
  • Su potente clímax.
  • Su síntesis de la filosofía taoísta. 
  • Su crítica al pensamiento utilitario.
  • Su negativa a entregar respuestas fáciles y complacientes. 

En fin: Quienes se marchan de Omelas es muy reivindicable. Más todavía en los tiempos en que un niño tercermundista debe trabajar en condiciones deplorables para que la ropa nos salga barata, un repartidor debe entregar un capricho en día festivo o un pollito debe vivir en cautividad para acabar en nuestro menú. 

Le Guin no se disfraza en estas páginas de moralista que vende soluciones mágicas, pero tampoco pretende aliviar consciencias. Igual que los habitantes de Omelas tienen que saber que su dicha proviene de la miseria de un infante, nosotros debemos ser conscientes de que nuestro (relativo) bienestar tiene consecuencias desastrosas para otros. 

Por cierto, antes de terminar esta reseña querría alabar la edición de Nórdica. El libro que han publicado es una auténtica maravilla: encuadernación en cartoné, tipografía generosa, ilustraciones a color... 

Y ya que saco a colación las hermosas ilustraciones de Eva Vázquez, dejad que me detenga en ellas unos instantes. Su factura, composición y cromatismo merecen todos mis elogios. Si acaso remarcaría que traicionan (como lo haría cualquier otra imagen, dicho sea de paso) la vocación abstracta del texto de Le Guin; mas insisto en que son preciosas y funcionan a la perfección en tanto que interpretación personal de Vázquez.  



También de Ursula K. Le Guin en ULAD: Aquí

sábado, 28 de mayo de 2022

Monstruo Espagueti: Tratado sobre la resaca

Idioma original: castellano

Año de publicación: 2021

Valoración: Recomendable


Vaya, nos hemos ido a lo fácil, eh? Ves en Norma Comics un librito que te hace gracia sobre algo tan manido como el pedo y la resaca, y ala, directo a Un Libro Al Día. Porque es un libro, claro, y aquí cabe cualquier cosa que tenga esa forma, no?

El asunto, ya sabemos, es tan recurrente y propenso al chiste que recuerdo una ocasión en que montamos entre varios una especie de Un, Dos, Tres… para ver cuántos sinónimos de borrachera éramos capaces de recordar, y salieron muchos, muchos de verdad, y siempre, inevitablemente, cargados de cachondeo, porque lo uno lleva a lo otro al parecer sin remedio. Y el libro, pues eso, que se mete de lleno por ese camino que es difícil que defraude porque, a poca gracia que uno tenga, contar cosas relacionadas con el descontrol alcohólico es garantía de éxito.

Cuenta la autora (porque Monstruo Espagueti es una ilustradora barcelonesa cuya página web podéis visitar aquí) que le propusieron hacer un libro sobre el cambio climático, le pareció demasiado aburrido y se decidió por esto del desparrame y sus consecuencias. Y desde luego creo que acertó porque, por muy manoseado que esté el tema (sin ir más lejos, creo que mi paisano Juan Bas escribió un libro exactamente con el mismo título) siempre hay alguna esquina que encontrarle.


Evidentemente, reina en el libro un permanente tono desenfadado, ayudado por esa caligrafía gamberra y los divertidos dibujos que lo llenan, generalmente de formato pequeño, muy básicos, infantiles, pero de una expresividad aplastante, capaces de hacer que te partas de risa al acompañar el texto dándole siempre una orientación cómica. Porque no se trata exactamente de una simple sucesión de ocurrencias o chistes, tiene como un corazoncito didáctico, es decir, quiere entretener y divertir pero no a base de decir disparates sino contando cosas que ocurren, que seguramente nos han ocurrido a todos, o casi, y haciéndolo de forma desinhibida, mostrando el lado irrisorio, pero dejando claro que hablamos de situaciones muy reales.

Así que no debía de extrañarte que el librito pierda algo de gancho cuando por ejemplo describe los diferentes brebajes responsables de un buen número de curdas, o que se quede en la mera curiosidad (aunque no sin cierto interés) al describir los matices que el universal consumo adquiere según las diferentes culturas. Y en cambio reconocerás que te has tronchado con la sección Pelis con resacón (genial el Dumbo piripi o la famosa escena de la inyección de Pulp Fiction) y, sobre todo, Famosos y sus resacas, donde la combinación entre el dibujo y los comentarios (ácidos aunque en apariencia inocuos) resulta ya irresistible, iniciándose con leyendas de la alcoholemia como Ozzy Osborne, Ernesto de Hannover, Hommer Simpson y Ava Gardner. Una bomba.

Otro desternillante puñado de páginas es el que dedica a algo muy parecido al juego que te decía sobre los apelativos de la borrachera: aquí se trata de formas de nombrar a la resaca en los distintos idiomas y países, donde se encuentran algunas versiones realmente fantásticas, todo un descubrimiento que incorporar a nuestro bagaje cultural sobre el asunto. Triunfa incluso la autora cuando se adentra en terrenos algo más serios, como la presión social que se ejerce sobre aquellos que se niegan a beber o lo hacen a un ritmo que alguien considera demasiado moderado, pongamos en una salida nocturna o en algún tipo de celebración especial. Situación que, digámoslo ya, resulta sumamente irritante.

Así que no fue mala elección la de este libro. Un tema muy visto, sí, pero tratado con desparpajo y atinando con la dosis exacta de mordacidad. Nada demasiado original ni transgresor, pero un trabajo simpático, entretenido y bien hecho que le saca a uno unas cuantas sonrisas y alguna carcajada, que nunca viene mal. 


sábado, 29 de enero de 2022

José Domingo: Aventuras de un oficinista japonés

Idioma: ninguno

Año de publicación: 2012 (2017 con "Guía de lectura")

Valoración: Bastante recomendable

¿Quién ha dicho que la vida de un gris oficinista, de un simple chupatintas, ha de ser monótona y aburrida? Que se lo digan al protagonista de este cómic, un buen señor que sale de trabajar y en el trayecto hasta su casa le ocurre de todo. Pero cuando digo de todo, quiero decir DE TODO... ¿Qué se os ocurre, a ver? ¿Que le persiga un rollito de sushi gigante? Pues le pasa. ¿Que se cuele en la morada de unos gaijin caníbales? Pues pasa también. ¿En una secta satánica que maneja el servicio de Correos? Ídem. ¿Ser deglutido y... ejem, defecado en forma de bola gigante de chicle por un alienígena? Pues igual. ¿Que se enamore en medio de tanto ajetreo? En fin, no os voy a contar todas las vicisitudes del buen hombre, pero insisto: le pasa de todo, cualquier cosa que os podáis imaginar...

Y toda esta delirante historia (no cabe sino calificarla así) narrada sin una sola palabra, aparte de los carteles en japonés o inglés que se ven en los edificios, y a través de unas viñetas con un encuadre fijo picado y con perspectiva diédrica, a razón de cuatro por página (excepto alguna en la que se unen parara permitir una panorámica más amplia de la escena-; estos elementos formales , así como el aire naïf de los dibujos, hacen recordar la estética de los videojuegos, hoy en día ya vintage: en efecto, nuestro oficinista parece un personaje de Mario Bros. o Donkey Kong que tiene que ir pasando pantallas, a cada cual más extravagante... otra circunstancia que remite a la "cultura visual y narrativa" (esto me está quedando un poco cooltureta... sorry) que recibimos los niños de hace... ejem, taitantos años es la prolijidad de detalles y personajes secundarios, de pequeñas historias que abundan en todas las viñetas, como ocurría (y sigue ocurriendo) en aquellos míticos tebeos de Mortadelo o Superlópez. De hecho, y aunque para su disfrute ayuda no poco el gran formato que tiene este libro, en la edición del cómic que yo he leído, al menos, adjunta una guía, página por página, para no perderse todos estos detalles que, en una primera lectura, es fácil que nos pasen desapercibidos. Se impone, pues, una segunda lectura -y no descartéis una tercera, cuarta...- no menos regocijante que la primera, aunque ya no se pueda igualar el nivel de sorpresa inicial.

Por supuesto, señalar que el artífice de esta genial "ida de olla" es el aragallego (o gallegonés), al que imagino levantándose cada mañana dispuesto a plasmar en el papel las flipadas oníricas que había soñado infligirle, quizás a modo de terapia, al pobre oficinista japonés de su historia. O tal vez no lo soñara, sino todo sea el resultado de una imaginación desbocada, lo cual, huelga decirlo, está requetebién, más aún viendo el resultado... (tanto que este cómic recibió, en su momento, el premio nacional del Salón de Cómic de Barcelona y llegó a estar nominado para el Eisner). Como sea, es una obra especialmente disfrutable. Y, además, aquellos a los que se nos va de vez en cuando la pinza, se lo agradecemos a su autor: sabemos que no estamos solos...


sábado, 1 de enero de 2022

Emilia Pardo Bazán: La cita y otros cuentos de terror

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021 (este volumen)
Valoración: Entre recomendable y está bien

La cita y otros cuentos de terror es la propuesta con que la editorial Nórdica homenajea el centenario de la muerte de Emilia Pardo Bazán. Vaya por delante que el libro como objeto es magnífico: tapa dura, buen papel, cómoda tipografía, ilustraciones a color... Sin embargo, hay dos asuntilos que, a mi juicio, lastran al volumen. 

El primero y más evidente: el título de la obra es engañoso, porque no todos los textos aquí reunidos se adscriben dentro del género prometido. Tanto "La cita" como "La cana" se inclinan hacia lo meramente criminal. Por su parte, "La confianza", "Desde allí", "Mausoleo" o "Casualidad" son ejercicios alejados de lo que convencionalmente entendemos por horror (aunque es cierto que le toman prestados algún que otro rasgo superficial al mismo). 

A esta ligera decepción provocada por las expectativas malogradas hay que sumarle otra: unas cuantas de las ficciones compiladas ya han sido rescatadas previamente, por lo que su repetición puede frustrar al lector completista. Un servidor, por ejemplo, ya conocía tres de las diez piezas vertidas en estas páginas. Considerando que Bazán escribió a lo largo de su vida centenares de narraciones breves, estoy seguro de que se podría haber hallado material menos manido.

En cualquier caso, la antología se goza. La prosa de Bazán resplandece, los argumentos pergreñados por la autora son (por lo general) interesantes y las ya mencionadas ilustraciones de Elena Ferrándiz derrochan oficio. Me gustan especialmente las que evocan paisajes: son muy atmosféricas y expresivas.


También de Emilia Pardo Bazán en ULAD: Aquí

lunes, 8 de noviembre de 2021

Álvaro Ortiz: Murderabilia

Idioma: español

Año de publicación: 2014

Valoración: recomendable 

La "murderabilia" (que es algo que existe, aunque parezca mentira) consiste en el coleccionismo de objetos que tengan relación con crímenes o cualquier otro suceso siniestro: desde, como es obvio, las armas con que se cometieron asesinatos a objetos que pertenecieran a los asesinos o las víctimas, o que simplemente se encontraran en el lugar del crimen; cuadros pintados por serial-killers, fotos policiales, cartas desde la cárcel... en fin, ese tipo de cosas y muchas más. ¿Morboso, no? Bueno, recordemos el éxito que tienen entre muchos de nosotros los libros, películas y series sobre asesinatos y asesinos, no sólo de ficción, sino también los que han ocurrido en la realidad (hay un libro reciente de Vicente Garrido que trata de esto); tal vez ese coleccionismo, por escabroso y enfermizo que parezca, no suponga sino un paso más en esa dirección...

A la casa de uno de estos peculiares coleccionistas es adonde acude Malmö Rodríguez, un joven sin ocupación y que quiere ser escritor -aunque tampoco escribe- para venderle unos gatos que han pertenecido a su tío (mejor no cuento por qué). El tipo vive en un pueblo perdido en las montañas de algún estado indeterminado de EEUU (aunque lo mismo podría tratarse del Tirol o de Huesca), un lugar de mala muerte que sólo se anima con un festival de caza anual; aún así, y por razones que tampoco explicaré, Malmö decide quedarse allí, esperando encontrar alguna historia que plasmar en su novela. Y la encuentra vaya que sí... En fin, sólo puedo adelantar que emociones fuertes no le van a faltar.

Aviso, eso sí, que el cómic es un poco -bastante- truculento y, por tanto, no muy apto para estómagos delicados. Ayuda en su lectura, en cualquier caso, que el estilo de los dibujos de Álvaro Ortiz, no sólo sencillo, sino hasta esquemático, resulte incluso "cuqui", lo que, en principio, no debería casar con los momentos gore que nos aguardan en esta historia, ni, desde luego, con el punto morboso que la impregna; pero, de forma sorprendente, sí que lo hace,  resultando el contraste entre forma y fondo bastante interesante... más, creo yo, que con unas ilustraciones de tipo realista.

En todo caso,  es un cómic bastante entretenido, que uno se imagina  fácilmente  convertido tanto en una peli de serie B exitosa en Sitges como en una indie de autor estrenada en Sundance (o donde se estrenen ahora las pelis para coolturetas); tampoco hay que tomárselo demasiado en  serio,  en realidad, y dedicarse a disfrutar  de la historia y los puntos de humo -negrísimo, eso sí- que contiene.



domingo, 3 de octubre de 2021

Elio Quiroga: Gotas

Idioma original: Español
Año de publicación: 2021
Valoración: Se deja leer

Gotas, de Elio Quiroga, es una novela sumamente irregular. Da lo que promete, aunque a la vez entrega expectativas falsas. Por momentos resulta adictiva, pero a veces aburre. En algunos apartados sobresale, mientras que en otros se queda frustrantemente corta. 

Empecemos señalando los defectos que le veo a esta obra:

  • Tanto la sinopsis como la cubierta (sobre todo la cubierta) de este libro generan unas expectativas que luego no se cumplen, ya que dan a entender que nos encontramos ante terror juvenil que no se toma en serio a sí mismo. Sin embargo, pronto comprobamos que esta historia se ha concebido para un público adulto, y que la salpican ciertos amagos de solemnidad que desentonan con el conjunto. 
  • Le puede su propia ambición. Tiene distintos planos geográficos y temporales discurriendo en paralelo y su estructura y ritmo se resienten en consecuencia.
  • Su extensión es exagerada. Esto se debe, sobre todo, a que hay muchas escenas de carácter episódico de las que se podría haber prescindido, y a que las descripciones abultan excesivamente. 
  • La prosa es ramplona, se muestra reiterativa en varios pasajes y da más información de la estrictamente necesaria. Para colmo, el texto está salpicado de pies de página larguísimos, erratas, mayúsculas que deberían ser minúsculas, repeticiones de palabras que se antojan intrusivas, incoherencias tipográficas o espacios entre párrafos cuyo propósito no alcanzo a vislumbrar. 
  • El argumento obliga a suspender en demasía la incredulidad en determinados tramos. 
  • La ambientación no acaba de cuajar. De hecho, a ratos se tiene la impresión de que el escenario del Olamarina queda desdibujado por culpa de las omnipresentes referencias genéricas a las Islas Canarias. 
  • Eduardo y su hija Jenny, los protagonistas, apenas evolucionan. Su relación tampoco se ha visto modificada una vez volvemos la última página, y eso que se le hubiera podido implementar fácilmente un arco narrativo. 
  • Uno de los antagonistas deja bastante que desear. No sólo aparece muy tarde, sino que es vencido de forma anticlimática. 

Llegados a este punto, querría destacar las virtudes de Gotas:

  • Funciona en tanto que homenaje a la serie B, como tributo al horror cósmico lovecraftiano y a modo de subversión moderadamente audaz de la figura del zombi. 
  • Tiene un "lore" frondoso.
  • Nos obsequia esporádicamente con imágenes en las que la violencia gráfica, un alto grado de contenido sexual y el humor negro tienen un papel relevante.
  • Alberga paletadas de crítica social (contra la corrupción de políticos, militares, policías, constructoras y académicos).
  • El toque "meta" del final.

En resumen: Gotas rinde tributo al "pulp" genuino. Hay aquí personajes excéntricos, malos malísimos, mujeres voluptuosas, acción, comedia, pirotecnia erótico-festiva y, evidentemente, giros de tuerca inverosímiles. Si uno se acerca al trabajo de Quiroga sin esperar demasiado, éste logrará satisfacerle. No obstante, aquéllos que sean algo exigentes le encontrarán aquí y allá fallos que, por acumulación, provocan que la experiencia lectora atraviese multitud de escollos.

viernes, 24 de septiembre de 2021

Antonio Fernández Molina: Solo de trompeta

Idioma original: Español
Año de publicación: 1965 
Valoración: Recomendable

¡Menudo festín literario es Solo de trompeta! Pese a que algunas de sus escenas se antojan reiterativas y ocasionalmente nos obsequia con pasajes de factura un tanto torpe, la novela de Antonio Fernández Molina deja un sabor de boca inmejorable. 

Su protagonista es tan memorable que, meses después de haberlo conocido, sigue rondándome la cabeza. A fin de cuentas, Miguel es un narrador no fiable en toda regla, con una voz única, una cosmovisión de un lirismo extraordinario, una picaresca sin parangón y un sentido del humor envidiable. 

A este protagonista tan carismático hay que sumar otras virtudes: una prosa "naif" en el mejor sentido del término, párrafos deliciosos, imágenes muy sugerentes, un lúcido manejo de los temas, un interesantísimo enfoque de la idea del doble, una fascinante y hasta diría que fresca aproximación al erotismo y la sexualidad, una lograda mezcla de realidad y fantasía... En fin, que recomiendo encarecidamente Solo de trompeta

La edición de Libros del Innombrable es, por cierto, una maravilla. Se nota que la obra de Fernández Molina ha sido revisada y publicada con un cariño y rigor excepcionales. Por si esto fuera poco, el volumen contiene unas simpáticas ilustraciones de Juan Luis Borra y numerosos paratextos (prólogo de José Luis Calvo Carilla; apéndices de Guillermo Díaz-Plaja y Pilar Quirosa-Cheyrouze). Insisto: una maravilla.

jueves, 12 de noviembre de 2020

John Reed: México insurgente

Idioma original: Inglés
Título original: Insurgent México
Año de publicación: 1914
Traducción: Íñigo Jaúregui
Ilustraciones: Alberto Gamón
Valoración: Está muy bien

Quiero pensar que todo obedece a la distancia geográfica y a la posterior influencia de cada uno de los acontecimientos en la geopolítica mundial, pero es curiosa la comparación entre la gran cantidad de obras disponibles acerca de la Revolución rusa y la muy escasa bibliografía sobre un hecho similar, salvando las distancias, ocurrido apenas unos años antes como fue la Revolución mexicana.

Un ejemplo muy claro para ilustrar esta comparación es el de John Reed, de quien por cierto en 2020 se cumple el centenario de su muerte, mucho más conocido por ser autor del estupendo "Diez días que estremecieron al mundo" que por este no menos interesante "México insurgente". En fin, historias de la Historia, supongo.

Pues bien, el caso es que unos años antes de asistir de primera mano a la toma del poder por parte de Lenin y compañía, Reed se desplazó al patio trasero de los Estados Unidos de América norte de México, donde fue testigo de la lucha por la redistribución de la tierra. Producto de ese viaje es esta crónica en la que se entremezclan sangrientas batallas, magníficas descripciones del paisaje mexicano y una detallado catálogo de seres, anónimos y no tan anónimos. Es la combinación de estos tres elementos lo que permite que el texto pueda ser leído desde una triple perspectiva: como novela de aventuras, como crónica de viajes y como ensayo antropológico, aunque estas tres posibilidades no sean excluyentes entre sí.

La parte novela de aventuras / sangrientas batallas posee una gran fuerza. El ejemplo más claro de esto es la batalla de Gómez Palacio, con sus marchas previas, la toma de poblaciones, el pillaje, etc. Las balas que silban a nuestro alrededor, el sonido de los cañones que nos ensordece y las calles llenas de cadáveres nos trasladan a ritmo frenético al campo de batalla.

La parte crónicas de viajes / paisaje mexicano nos descubre a un Reed sobrecogido por el escenario de sus andanzas. Predomina la poética del inacabable desierto y de los paisajes abiertos en un territorio tan salvaje como los seres que lo pueblan y las pasiones que dominan a estos. 

En cuanto al ensayo antropológico / catálogo de seres, hay que tener en cuenta que Reed fue enviado a México por su periódico y que es entendible que el principal interés de este, además del desarrollo de la propia guerra en sí, fuera el de acercar a los lectores estadounidenses la figura de Pancho Villa o Venustiano Carranza. Pero creo que Reed es más brillante está Reed cuando se acerca a los zarrapastrosos soldados, a los míseros campesinos, a los buscadores de fortuna, a los jerifaltes locales o a esas mujeres siempre con las jarras de agua en la cabeza, siempre enfrascadas en la molienda del maíz, siempre detrás de "sus" hombres. 

En el lado menos positivo o que más puede llamar la atención del lector estaría un cierto "pintoresquismo" o "folklorismo" que las posteriores películas "del Oeste" contribuyeron a crear en nuestro imaginario: el de esos mexicanos hospitalarios aunque borrachuzos, valientes pero de gatillo fácil, etc.

Aún así, este último apunte no resta ningún interés a un texto de lo más completo al que, además del fondo, acompaña la forma. Y es que el trabajo gráfico de Alberto Gamón, con ilustraciones a doble página al más puro estilo de los grandes muralistas mexicanos, es verdaderamente magnífico, y la edición, en tapa dura, formato "XL" y papel de muy alta calidad, de Nórdica y Capitán Swing hacen de este "México insurgente" uno de esos libros que dan lustre a nuestra estanterías. Una maravilla, oigan.

También de John ("Juanito" para los mexicanos) Reed en ULAD: Diez días que estremecieron al mundo

viernes, 26 de junio de 2020

Edith Nesbit: El último dragón y otros cuentos

Idioma original de los cuentos: Inglés
Traducción: Xesús Fraga
Ilustraciones: Rocío Martínez
Valoración: Está bien (recomendable para niños)

El último dragón y otros cuentos, antología de la editorial Nórdica, compila cinco historietas infantiles de la prolífica escritora inglesa Edith Nesbit (1858-1954). Cinco historietas sumamente imaginativas en las que los dragones son figuras recurrentes. Cinco historietas pobladas por animalitos la mar de coloridos. A saber: «enanos piel de foca», hipopótamos que salen de cacería o cerdos «que se comportan con un gusto exquisito» y obedecen «los carteles que advierten de no pisar el césped».

Mis textos favoritos del volumen son "El dragón de fuego" y "Billy el rey", pero "El dragón de hielo", "Los salvadores del país" y "El último dragón" no les van a la zaga. Protagonizan estos relatos niños valientes y decididos, que a veces ejercen como príncipes o incluso como reyes. Algunos de los escenarios que cobijan sus aventuras brillan con luz propia. Pienso, en efecto, en un Polo Norte inédito, o en un reino rodeado por un mar de caramelo.

Estoy seguro de que estas narraciones harán las delicias de los más pequeños. Es innegable que, en determinados pasajes, pueden parecer un tanto anticuadas (a fin de cuentas, la mayoría de ellas se publicaron en 1899). Además, a veces son algo "naif"; sus personajes son planos, sus conflictos se cierran con demasiada facilidad y su tensión no siempre alcanza cotas satisfactorias. Pese a todo, debo insistir en que los niños las disfrutarán sobremanera, e incluso sacarán alguna que otra sonrisa de ternura a los adultos que las lean. 

viernes, 22 de mayo de 2020

Gianni Rodari: Érase dos veces el barón Lamberto

Idioma original: Italiano
Título original: C'era due volte il barone Lamberto
Año de publicación: 1980
Traducción: Isabel Soto
Ilustraciones: Javier Zabala
Valoración: Está bien (recomendable para niños)

Érase dos veces el barón Lamberto es una novela breve escrita por el celebérrimo autor de literatura infantil Gianni Rodari. Obra imaginativa donde las haya, destaca por el entrañable humor que la permea, los excéntricos personajes que la pueblan, las descabelladas situaciones que cobija, su inesperado final y su negativa a entregar un mensaje moralizante.

Transcurre en el lago de Orta, situado en el norte de Italia. Más concretamente, en la isla de San Giulio. Allí está la villa del barón Lamberto, un anciano que padece numerosas enfermedades y convive con su fiel mayordomo Anselmo. En uno de sus viajes le revelan cómo puede vencer a la muerte. Escéptico, hace la prueba ¡y el método funciona! Lo cual desencadena un problema tras otro. Para empezar, a su único heredero, Ottavio, no le hace ninguna gracia. El milagro tampoco coopera, precisamente, con los intereses de los miembros de las Veinticuatro Eles, una banda criminal que invade San Giulio.

Sin duda alguna, Érase dos veces el barón Lamberto hará las delicias de los niños, demografía a la que va destinada. Aunque no penséis que deja de lado a los adultos que la tienen entre manos; Rodari, mientras entretiene a los pequeños, también nos va guiñando el ojo con complicidad a nosotros. Eso sí: en tanto que crítico exigente que quiere sacarle punta incluso a una narración de estas características, le pondría un par de pegas. En primer lugar, que su argumento sea tan episódico; por no hablar de la escasa participación que tienen varios personajes, cuyo potencial se acaba desperdiciando. Pero insisto en que ésta es una lectura agradable, especialmente para los chiquillos. 


También de Gianni Rodari en ULAD: Cuentos por teléfono

martes, 7 de abril de 2020

Agustín Ferrer Casas: Mies

Idioma: español
Año de publicación: 2019
Valoración: recomendable, sobre todo para interesados

"Biocomic" éste que perfectamente podía haber entrado en nuestra Semana de la arquitectura y el urbanismo que devorásteis con tanta fruición el año pasado, puesto que el Mies del título hace referencia, claro está, al célebre arquitecto Ludwig Mies van der Rohe -se añadió un segundo apellido porque el primero, en alemán significa "miserable", "piojoso", y claro, no era plan-, uno de los más conspicuos y, sobre todo, elegantes representantes del Movimimento Moderno en esta disciplina. Novela bio-gráfica que fue publicada coincidiendo con el 50º aniversario de su muerte, por cierto.

Mies, hijo de un cantero de Aquisgrán, fue formándose como delineante y luego arquitecto, hasta convertirse en uno de los más vanguardistas y reputados de Alemania, además de director de la última etapa de la Bauhaus, hasta que fue cerrada por los nazis, que le fueron poniendo las cosas cada vez más difíciles -parece que el propio Hitler pisoteó los planos de uno de sus proyectos-, lo que provocó que Mies finalmente emigrara a EEUU, para comenzar de nuevo con más de 50 años... aunque, eso sí, como director del Armour Institute de Chicago. Por supuesto, además de su vida, el libro hace un repaso a los más señeros esdificios diseñados por él: la casa Riehl, la Tuhaldt, el exquisito pabellón alemán en la Exposición Universal de Barcelona o, ya en América, los apartamentos Lake Shore Drive, el rascacielos Seagram de Nueva York, o la transparente y prodigiosa cassa Farnsworth. Para acabar con la obra que cierra el círculo de su vida profesional: el Museo de Arte Moderno de Berlín.


Ahora bien, este cómic o novela gráfica dista mucho de ser una simple hagiografía del famoso arquitecto; articulada a través de una conversación con su nieto Dirk, en una avión rumbo a Berlín, no para mientes en abordar la ambivalente posición de Mies ante el régimen nazi - intentó capear el temporal como pudo, aunque no tenía nada que hacer con ellos desde que en 1926 erigiera el monumento a los comunistas CarlLielhnecht y Rosa Luxemburgo-, así como la desaforada ambición que le caracterizaba, sus problemas con el alcohol y, sobre todo, sus infidelidades y traiciones a todas las mujeres que pasaron por su vida (incluso a una edad más que madura y con un físico no demasiado agraciado, el tipo era bastante picaflor). También las relaciones, no siempre cordiales, con otros arquitectos de su época: Peter Behrens, Gropius, Philip Johnson... con Frank Lloyd Wright, que también era bastante pichabrava, parece que se llevaba bien... probablemente porque ninguno de los dos hablaba el idioma del otro.



En cualquier caso, es ésta una biografía nada complaciente, ya digo, pero quizás por ello más interesante, de un arquitecto fundamental de la modernidad, además de una figura de lo más representativa de lo que fue el siglo XX; una novela gráfica que, por si fuera poco, hace gala de un dibujo de un trazo exquisito y un gusto por el detalle excepcional, sobre todo, y cómo no, en la recreación de edificios y ciudades; algo que no es de extrañar siendo su autor, Agustín ferrer Casas, también arquitecto, además de dibujante. Ojalá se prodigue más con obras de este tipo y nivel , tanto narrativo como gráfico.





domingo, 10 de noviembre de 2019

María Hesse: El placer


Idioma original: Castellano
Año de publicación: 2019
Valoración: Muy recomendable

Lo que no se nombra no existe. El primer estudio científico en profundidad, sistemático, describiendo minuciosamente la forma y el tamaño de la vulva, el órgano sexual femenino, no apareció hasta el año 2005 y fue obra de la uróloga australiana Helen E. O’Conell. Lo hizo extrañada por no encontrar en los manuales de cirugía aplicada detalladas descripciones de, por ejemplo, las abundantes terminaciones nerviosas de la pared vaginal, puesto que sí había disponibles toneladas de literatura científica acerca del órgano sexual de la otra mitad de la especie, es decir, los hombres. Helen O’Conell describió pormenorizadamente el clítoris -¡año 2005!-, con algunos parecidos con el pene, como aumentar de tamaño conforme se excita, aunque con otras tantas diferencias, como la mayor cantidad de terminaciones nerviosas, unas ocho mil, que su par masculino.

Y es que lo que no nombramos, lo que ignoramos, silenciamos o despreciamos no tiene relevancia, ni visibilidad, interés o importancia. Aun más; lo que no se nombra se transforma en secreto y lo secreto acaba siendo el origen de las vergüenzas, de miedos y mitos. Por eso, todavía ahora toparse con un libro centrado en la descripción de la vulva y en la reivindicación del placer sexual femenino tiene algo de inesperado, de sorprendente, de revelador. Aún a día de hoy se calcula que anualmente son mutiladas sexualmente unos tres millones de niñas y la religión católica, con centenares de millones de fieles en todo el planeta, mantiene que María, la madre de Jesús, ha sido la única mujer capaz de quedarse embarazada sin sexo ni técnicas de fecundación in vitro, según determinaron unos señores en el Concilio de Éfeso,  431 años después de aquel extraordinario suceso. Por cierto, en 1842 otro excelso varón, el papa Pío XII concluyó que María había sido preservada del pecado original incluso desde el instante de su concepción. Pero, quizás, una constatación aún más triste: ¿dónde se informan sobre sexualidad hoy en día mayormente los niños, con la familia y la escuela o en internet? Por eso, darse de bruces con un libro como El placer ha sido tan  divertido e interesante como para considerarlo muy estimulante. Uyyy, perdón, muy recomendable.

Por que lo que hace la dibujante María Hesse (Huelva, Andalucía, 1982) además de una didáctica descripción de partes, zonas, detalles y particularidades –todo tiene nombre en la vulva: pelos, labios, ingles, clítoris, vagina, punto G…- es una apasionada y maravillosa defensa de la capacidad y la necesidad de las mujeres de gozar, de no renunciar al placer sexual. Y, especialmente, de acabar con la idea de que el placer femenino consiste en apenas facilitar el orgasmo de su pareja, o en que la única vía para alcanzarlo es la penetración. Y, desde luego, el orgasmo no es una contrarreloj: Todas somos diferentes y obtenemos el placer de formas distintas. Por eso es imprescindible explorarse para, llegado el caso, guiar a tu pareja, hablándole sin tapujos de lo que te gusta y lo que no te gusta, de tus fantasías. ¿Cuántas mujeres nunca han explorado su vulva, jamás se han atrevido a mirarse ahí abajo? ¿Cuántas mujeres desconocen un orgasmo, el placer sexual?  ¿Por qué las herramientas, los juguetes para lograr el placer sexual femenino se denominan consoladores? ¿Consuelo de qué?

Las ilustraciones de María Hesse (apellido adoptado y deudor de aquellas lecturas de juventud apenas estrenada) son bellas y explícitas, con personajes de trazos delicados, enormes ojos y expresión decidida, envueltos en motivos vegetales que expresan emociones y con abundante presencia de tonos amarillos, ocres, naranjas. A su vez, los textos son concisos, sintéticos y con una clara función divulgativa. Y el mensaje reivindica decididamente la complicidad y la curiosidad de manera alegre, sensual y rotunda, como la cita de Mae West que abre El Placer: El buen sexo es como el buen bridge. Si no tienes una buena pareja, mejor que tengas una buena mano.