"Due note e il ritornello era già nella pelle di quei due
il corpo di lei mandava vampate africane, lui sembrava un coccodrillo...
i saxe spimgevano a fondo come ciclisti gregari in fuga
e la canzone andava avanti sempre più affondata nell'aria..."
("Dos notas y el estribillo se aferró a la piel de aquellos dos
el cuerpo de ella exhalaba llamaradas africanas, él parecía un cocodrilo...
los saxos empujaban a fondo como ciclistas gregarios en una escapada
y la canción avanzaba, hundiéndose en el aire...")
No es esta la única referencia al ciclismo en su obra; la encontramos también en la electrizante Diavolo Rosso -himno digno de un spaghetti-western sobre Giovanni Gerbi, ciclista paisano de Conte -y la algo menos acelerada pero también indudablemente nostálgica Bartali, en referencia a otro campeón italiano de ese nombre. Porque la nostalgia, incluso la melancolía, es una constante en toda la obra musical de este cantautor, ya sea como expresión de una relación -o aspiración, como en Dal loggione- amorosa -Dancing, Baci senza memoria, Paso Doble, Inno in re bemole, Una faccia in prestito y la canción que dedicó a su esposa desde hace más de cuarenta años: Gelato al limon- o, simplemente (aunque quizá no sea algo tan simple) del tiempo de una juventud, de un pasado ya inasible y sólo alcanzable en el recuerdo: Una giornata al mare, Sotto le stelle del jazz...
En otras ocasiones, por fin, lo que buscan expresar sus canciones es la alegría, el vértigo de vivir -incluso con la sensualità delle vide disperate-; así ocurre en la célebre y elegante Via con me o en el sincopado, a ratos onomatopéyico y arrebatador tango/jazz (o viceversa) Ratafià, cuyo estribillo se podría considerar como un resumen de la mirada sobre la música y el mundo de este ya legendario cantautor:
"Passa la vita, come una señorita, 'de amor'
apre il ventaglio e mette a repentaglio i cuor
la pampa attende in un silenzio d'erba, fulgor
che rittorni l'uomo-cavallo
nell'intervallo
del suo stupor, baglior, albor...
Passa la vita."
("Pasa la vida, como una señorita, 'de amor'
abre el abanico y peligra el corazón
la pampa espera en un silencio de hierba, fulgor
que regrese el hombre-caballo
en el intervalo de su estupor, resplandor, albor...
Pasa la vida.")

