Idioma
original: Portugués
Título
original: Tabacaria
Año
de publicación: 1933 / 1997
Valoración: Imprescindible / Recomendable
El poeta portugués Fernando Pessoa jugaba con su identidad y publicaba sus obras bajo distintos nombres. El que puso detrás de Tabaquería fue Álvaro de Campos, pero el nombre que hay que mencionar en esta reseña es el de Liliana Felipe, artista argentina nacionalizada mexicana. Porque lo que aquí comentaremos es no sólo el célebre poema de Pessoa, sino también la adaptación que ésta hizo de él.
Para quienes no la conozcan, Liliana Felipe es todo un personaje, una mujer que lo mismo monta un cabaret que da una charla sobre derechos humanos. En sus apariciones públicas, igual que en las letras de sus canciones, se caracteriza por no tener pelos en la lengua, pudiendo parecer incluso algo grosera. Sin embargo, en su Tabaquería muestra una cara muy diferente, de gran sensibilidad y, por momentos, casi delicada.
Tabaquería es un poema de más de cien versos, de estilo
libre y presentados en una estructura abierta y sin estrofas regulares. En él,
como en un monólogo interior, su autor hace un repaso de sus frustraciones, reflexiona
sobre su existencia, escribe sus pensamientos sin orden ni concierto. El tono
es sombrío y melancólico, casi pesimista. Pero en esta espiral dramática, la realidad
irrumpe a través de un sencillo gesto cotidiano, y con eso nuestro poeta recupera
el temple, terminando la poesía con una sonrisa.
Los versos de Tabaquería ofrecen imágenes inolvidables:
El Destino, conduciendo el carro de
Todo
Fui al campo con grandes propósitos
Quizás sólo hayas vivido como una lagartija a la que cortan el rabo
Liliana Felipe nos lleva por esos versos que fluyen a borbotones con su voz y su música, y lo hace mostrando mucha empatía con el atormentado autor del poema. Sintoniza con él e interpreta el sentimiento que le sobrecogiera en cada línea, le acompaña en sus vaivenes de autodestrucción esteticista y los va traduciendo a melodías y ritmos.
El resultado es una montaña rusa de emociones. A veces intimista, a veces bombástico, escuchar este poema musicalizado es estar con Pessoa en la habitación donde escribía de madrugada para paliar su angustia existencial, es embriagarse de su profunda saudade y sus efímeros momentos de alegría simple e inútil. Es dejarse caer en sus abismos… para finalmente levantarse y asomarse a la ventana con él y congraciarse con la vida.
Tabaquería es un poema imprescindible; la adaptación que
hace de él Liliana Felipe es atrevida, original, sorprendente, sin duda recomendable.
Otras reseñas de obras de Fernando Pessoa y sus heterónimos en ULAD: Libro del desasosiego, Quaresma, descifrador, El banquero anarquista
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