Idioma original: inglés
Título original: Creative Writing Course
Año de publicación: 2022
Traducción: Manuel Viciano
Valoración: vacuo
He tenido que buscar una valoración que se ajustara más a mi pensamiento, porque no quería encajarle un simple repugnante solo por estar muy alejado de lo que considero que es la literatura (algo de pedantería y de guardián de la verdad contiene esta reseña, pero no lo puedo evitar, porque hacía mucho que un libro no me irritaba).
Este es un libro pura y exclusivamente pensado para la maquinaria empresarial estadounidense. No ofrece, en lo más mínimo, consejos valiosos sobre personajes, tramas, ambientación o incluso métodos de publicación (lo mencionado son respectivos capítulos del libro) porque todo está dedicado a vendértelo de dos maneras: 1) si esquematizas TODO, el libro adquiere una vertiente industrial y es más fácil escribirlo de corrido (por ejemplo: considerar las palabras que vas a escribir, los distintos arcos de personajes, cuándo meter un giro y cuándo no, el tema de enganchar al público, conocer al mismo, entre otras cosas); 2) no te salgas PARA NADA de las consideraciones del mercado editorial, porque no lograrás triunfar. Las mayúsculas son mías, pero a lo largo del todo libro prácticamente Sanderson te las grita.
Al ser un compendio de sus cursos de Youtube (se pueden encontrar completos y gratis) traducido a texto, la oralidad se nota bastante, aunque eso no es un defecto. Cada capítulo es un resumen, por así decirlo, de un vídeo bastante largo, y al medio o al final se incluyen preguntas pertinentes de algún estudiante. Debo decir que, por momentos, me parecían más interesantes estas preguntas, y también resultaba muy decepcionante que Sanderson fuera incapaz de contestarlas satisfactoriamente; cualquier cosa que lo llegue a sacar de la zona de confort lo deja sin respuestas. De hecho, se autocita constantemente, y solo sabe hablar de sus libros o de sus esquemas de personajes y sistemas de magia (la excesiva lógica de la magia, y en esto no soy nada objetivo, me provoca bastante rechazo).
Ahora bien, Sanderson es conocido por escribir fantasía. Tiene todo un universo llamado Cosmere, y varias sagas de 5-10 libros (extensos como para hacer dulce de leche de TochoWeek) interconectadas entre ellas, aunque creo que por ahora esa conexión se ha dado puntualmente. Pero que el hombre saca religiosamente uno o dos libros por año, lo hace. De eso podría aprender Rothfuss o George R.R. Martín. Claro que para eso tendrían que renunciar a toda prosa elaborada y contentarse con la funcionalidad más básica de la palabra.
Uno de mis grandes problemas con Sanderson, más allá de su manía de tratar a los libros como guiones cinematográficos o como niveles de videojuegos, es, justamente, su prosa. Es de lo más limitado y carente de emociones que se pueda encontrar. Y lo peor es que, en este libro, habla tal cual escribe, con una racionalidad que a muchos les podrá fascinar, pero que no demuestra ningún sentido aventurero. ¿No es preocupante que, siendo escritor, cada vez que te pidan un ejemplo te cites a vos mismo, y si no es así menciones solamente películas (y no sale de Star Wars, ni siquiera hay una profundización de la saga, porque solo analiza su estructura y no lo que lo hace emocionante) o videojuegos? No te digo que conozcas al escritor más recóndito de Turkmenistán, al que le falta una mano y una pierna y escribe con el lápiz en la oreja, pero sí no dar la sensación de que en realidad no lees nada que no sea de tu gusto inmediato.
Por otro lado, sus comentarios acerca de la publicación se reducen básicamente a: a) si no logras publicar, debes escribir lo que el mercado pide; b) si no publicas, seguro que aburres al lector; c) debes ser adictivo y rápido porque el lector te abandonará a la primera ocasión. En fin, que considera que si te sientas y largas tres libros por año, con la cantidad de palabras medidas y todo lo demás, serás un exitazo. Pero eso no ocurre tantas veces en EE.UU, que ya tiene un tinglado editorial bastante sospechoso (¿cuántos números 1 en venta tiene el New York Times?), menos en otras partes del mundo, donde publicar para los amateurs es una misión casi imposible. Es verdad que refocilarse en los impedimentos personales y/o sociales a la hora de publicar no te ayuda mucho (y creo que de lo poco interesante del libro es que Sanderson te cuenta la trastienda de los contratos editoriales y el esfuerzo para la promoción), pero tampoco es justo venderte un relato diciéndote que las cosas saldrán bien si las haces a SU manera.
En fin, que cualquier aspirante a escritor (y con esto advierto sobre todo a los de fantasía), debería alejarse de este libro y leerse, aunque sea para arrancar, algo más honesto como Mientras escribo, de Stephen King, o Zen en el arte de escribir, de Bradbury. La escritura, si bien tiene sus técnicas y trucos y los clásicos han sido estudiados hasta el hartazgo, nunca debería perder ese componente de sorpresa y originalidad, y el autor no debería encarar su tarea simplemente pulsando los botones que sabe que tiene que pulsar, como si fabricara hamburguesas.
Más de Sanderson: Elantris

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