Mostrando entradas con la etiqueta escritores portugueses. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta escritores portugueses. Mostrar todas las entradas

miércoles, 8 de julio de 2026

António Lobo Antunes: El orden natural de las cosas

Idioma original: portugués 
Título original: A ordem natural das coisas
Traductor: Mario Merlino  
Año de publicación: 1992
Valoración: Muy recomendable
 
Este año murió, antes de tener la oportunidad de ganar un Premio Nobel que habría sido muy merecido, António Lobo Antunes, el otro gran escritor portugués de finales del siglo XX y principios del siglo XXI (creo que no hace falta decir cuál es el uno). Deja una obra inmensa, compuesta fundamentalmente por un corpus de novelas, prácticamente a un ritmo de una por año desde mediados de los años 80, que crean un panorama y un diagnóstico (al fin y al cabo, Lobo Antunes era médico) del Portugal anterior y posterior a la Revolución de los Claveles de 1974. 
 
A este propósito responde precisamente El orden natural de las cosas (1992), que junto con el Tratado de las pasiones del alma (1990) y La muerte de Carlos Gardel (1994) compone lo que se ha llamado la trilogía o ciclo de Lisboa. En efecto, la compleja y ramificada narrativa de esta novela nos presenta las vidas de un conjunto de personajes, desde mediados del siglo XX, en pleno Estado Novo (el régimen autocrático dirigido durante décadas por Salazar) hasta poco después de la llegada de la democracia. 
 
No será fácil para el lector conseguir entender exactamente quiénes son estos personajes; las cosas en las novelas de Lobo Antunes casi nunca son fáciles. Serán necesarias probablemente dos lecturas del texto, o un bloc de notas y un bolígrafo, para conseguir reconstruir el árbol genealógico de la obra - porque, como en otras novelas de Lobo Antunes, en el centro de la trama se encuentra una familia, los Valadas, un conjunto de "vencidos por la vida": el padre, que representa la figura patriarcal tan típica de la obra loboantunesiana, y sus hijos, Jorge (militar acusado de conspirar contra el Estado Novo y encarcelado y torturado por ello); Fernando, el "estúpido" de la familia; o Julieta, la hija loca encerrada en casa que respondería al tópico de la madwoman in the attic (a pesar de lo cual se queda embarazada del hijo de la costurera). A ellos se unen las tías Maria Teresa y Anita; la familia de Iolanda, una chiquilla diabética que se empareja con el sobrino bastardo de los Valadas, varias décadas mayor que ella, o también un misterioso escritor sin nombre que contrata a una especie de detective privado, ex-agente de la PIDE (la policía política del salazarismo) y actualmente formador de hipnotistas, para que encuentre, por motivos no demasiado claros, precisamente a este sobrino.
 
Solo este breve resumen ya podrá dar idea de la complejidad de la novela; ¡pero no se vayan todavía, aún hay más! (Si has entendido esta referencia, es hora de que te compres unas gafas de cerca). Porque esta novela, como también muchas otras del autor, es una obra polifónica; de hecho, cada uno de los cinco "libros" que la componen está narrada por no una sino dos voces diferentes, que el lector deberá identificar por su cuenta y riesgo - diez narradores en total. Y no solo eso: como es también marca de la casa para Lobo Antunes, cada una de estas voces está a su vez traspasada por otras voces: las de las personas con las que los narradores interactúan o dialogan, y también las voces que provienen de la memoria, a veces traumática, a veces consoladora, y muchas veces convertida en estribillo obsesivo. La memoria, y sobre todo la memoria de la infancia, es siempre un fantasma recurrente en la vida de los personajes, como un refugio al que querrían volver y no pueden. (En este sentido, Sobre los ríos que van sería la cristalización máxima de este eterno retorno a la infancia de un Lobo Antunes ya crepuscular).
 
La novela presenta, por lo tanto, desordenada y retrospectivamente, la vida de varias generaciones de una familia (o dos, si incluimos a la familia de Iolanda), atravesada por la historia reciente de Portugal: la guerra colonial, la descolonización, la represión del régimen salazarista, la revolución o la llegada de la democracia; pero a diferencia de otros textos, en esta novela la historia es apenas un trasfondo y no un núcleo, y cabría decir que su lugar lo ocupa el espacio: la ciudad de Lisboa. Es de hecho una novela extremadamente cartográfica, en la que abundan los topónimos y los espacios simbólicos; pero con raras excepciones, no se tratará de los espacios "turísticos" de Lisboa, sino de espacios periféricos (la "Estrada do Tojal", en la Benfica tan querida por Lobo Antunes pero ya cerca de los límites de la ciudad, o la proletaria Alcántara) o degradados (como el eje Rua Madalena - Martim Moniz - Rua Benformoso - Almirante Reis, con sus tascas y sus pensiones, sus restaurantes y su prostitución). Se trata por lo tanto de una Lisboa en la que estos "vencidos por la vida" encajan y transportan sus respectivas soledades entrelazadas; y en la que diversas violencias, dirigidas en muchos casos contra los más vulnerables (migrantes, prostitutas, enfermos mentales o físicos...) son retratadas en toda su crudeza.
 
Probablemente una novela con estos elementos sería demasiado pesada y agobiante como para ser soportable, o por lo menos disfrutable, si Lobo Antunes no tuviese la inteligencia y/o la sensibilidad de incluir también elementos que la aligeran. Así, por ejemplo, la brutalidad de la violencia y la crudeza de lo fisiológico se combinan con un ocasional lirismo, sobre todo en la presentación de relaciones amorosas; por ejemplo, el primer libro contiene el largo monólogo del sobrino que, inconsolablemente enamorado de Iolanda y consciente de la diferencia de edad y de sentimientos, habla con ella en un tono que mezcla lo nostálgico con lo poético y con lo rijoso. La novela tampoco carece de humor, un humor cruel a veces pero también absurdo, exagerado, bizarro, próximo del esperpento cuando, por ejemplo, el padre de Iolanda agujerea una cañería e inunda Alcántara de excrementos; o cuando su hermana, que tiene unos descomunales piedras en los riñoes, recibe reprimendas y desprecios de los médicos que la tratan por empezar curarse, porque estaban deseando que se muriese para estudiarla como caso clínico. El inconfundible estilo del autor ("nadie escribe como yo", solía decir, y tenía razón) también contribuye para elevar el texto más allá de cualquier tentación puramente naturalista.
 
El orden natural de las cosas (título que aparece referido dos veces en el texto, y que parece referirse a la sumisión de los personajes al destino a la realidad social, sin capacidad o voluntad de oponerse a ellos) es por lo tanto una novela de extrema complejidad; exige paciencia y concentración. Pero, como pasa con casi todas las novelas de este autor y de este tipo, ofrece también enormes recompensas a quien se anime a adentrarse en ella: el lector encontrará frases y capítulos magistrales, brutales, deliciosos; un universo complejo y sugerente, y una demostración de técnica narrativa y de poder imaginativo. En este año en que Lobo Antunes nos ha dejado, leerlo es la mejor manera de homenajearlo.
 
Otras obras de Lobo Antunes en Un Libro Al Día 

martes, 26 de mayo de 2026

Rui Couceiro: Baioa sin fecha de muerte

 Idioma original: portugués

Título original: Baioa sem data para morrer

Traducción: Antonio Jiménez Morato

Año de publicación: 2025

Valoración: muy recomendable

El joven escritor portugués Rui Couceiro ganó en 2022 el prestigioso premio Manuel de Boaventura con esta excelente novela que constituye un alegato contra el abandono de un pueblo y sus gentes. Aunque sitúa la acción  en el sur de Portugal podríamos trasladar su argumento a cualquier pueblo de nuestra España vaciada.

Joaquim Baioa es un anciano que vive en Gorda-e-Feia, un pequeño pueblo del Alentejo portugués. Baioa dedica su tiempo y sus fuerzas a restaurar las casas abandonadas del pueblo con la esperanza de que sus antiguos propietarios decidan volver a habitarlas y así evitar el lento desmoronamiento que lleva consigo el éxodo rural: "Baioa se negaba a ver morir el pueblo. No aceptaba las paredes desconchadas, los cristales rotos, tampoco los tejados caídos o las aceras invadidas por la maleza. Ya era suficiente la despoblación".

Una de las casas restauradas pertenece a la familia de nuestro protagonista, un joven profesor que trabaja en Lisboa y que está atravesando una etapa de estancamiento vital. Cansado de un trabajo que no le motiva y superado por las exigencias de la modernidad, decide aceptar la invitación que les envía Baioa y viaja al pueblo buscando el equilibrio emocional que echa en falta.

Al llegar al pueblo quedará atrapado por el ritmo de vida que encuentra: "Al cabo de pocos días, con la mañana mostrándose aún despejada, me di cuenta de que allí mi corazón latía en paz. Me sentía a gusto en el silencio y no buscaba el ruido ni las palabras de los demás. Me encontraba en estado de calma y no me desagradaba. En aquella tierra de almas abandonadas, la única ansiedad que sentía era el entusiasmo constante por lo aparentemente poco pero claramente tanto que sucedía allí en todo momento". 

Nuestro joven profesor irá conociendo a una entrañable galería de habitantes del pueblo, que Rui Couceiro retrata con enorme empatía, y se convertirá en la mano derecha de Baioa, con el que se dedicará a encalar paredes, reparar tejados y restaurar puertas y ventanas. 

En capítulos cortos, nuestro protagonista va narrando en primera persona sus sensaciones al integrarse en el nuevo hogar, sus experiencias pasadas y sus incertidumbres futuras. En torno a él, los ancianos con los que coincide en la taberna. Baioa, Ze Patifé, Tía Zulmira o Adelino Reis, entre muchos otros, van dejando su impronta en nuestro protagonista: "Sólo más tarde me di cuenta de que, en la llanura y en la colina, como seguramente en otras geografías olvidadas, las personas que quedaban habían aceptado la condena de quedarse y rendirse a los dictados de la naturaleza, por no tener otra alternativa, o por ser incapaces de vivir de otra manera".

Nuestro profesor se va involucrando cada vez más en la vida de los paisanos, pero esa cercanía se acabará convirtiendo en un motivo para la desazón. Baioa decide compartir con él la carga de un secreto que le corroe y que le obliga a luchar contra el tiempo, un secreto que tiene que ver con el destino final de los habitantes del pueblo. Entre los papeles encontrados por Baioa en la casa abandonada del doctor Bártolo, un científico vecino del pueblo, ya fallecido, aparece un curioso estudio en el que se atreve a poner fecha al fallecimiento de los aldeanos. Figura la fecha de todos, excepto la de Baioa, que no tiene fecha de muerte. Cuando en Gorda-e-Feia la muerte comienza a tomar las calles y van falleciendo los aldeanos en la fecha prevista en el estudio de Bártolo, la paz que anhelaba el profesor se convierte en un tiempo de duelo.

Couceiro ha escrito una novela poética y evocadora, repleta de personajes memorables y cargada de imaginación. Nos presenta el antagonismo entre la vida urbana y la vida rural y el choque entre dos generaciones: la más joven llena de vitalidad y optimismo, y la mayor, sin fecha de muerte. Quizás se le pueda reprochar que alarga en exceso algunos capítulos y que dilata la resolución de otros, pero el resultado final es un bonito y emotivo relato de un pueblo en lucha  contra la soledad, el desarraigo y el abandono.

sábado, 10 de enero de 2026

Colaboración: Historia del cerco de Lisboa, de José Saramago

Idioma original: Portugués

Título original: História do cerco de Lisboa

Traducción: Basilio Losada

Año de publicación: 1989

Valoración: Muy recomendable (¿Muy?)


Hace unos cuatro meses, el 19 de agosto 2025, Santi escribió:  "un Saramago al año no hace daño". No hará daño, entonces, un reseña más al iniciar este 2026, sobre todo teniendo en cuenta que la primera reseña de Saramago apareció en ULAD en septiembre de 2009, hace diez y seis años y se han reseñado, hasta el 19 de agosto pasado, ocho de sus novelas. En promedio solo una cada dos años. Así es que colaboraré reseñando otra. 

Confieso que tengo debilidad por Saramago, casi todos sus escritos me han gustado, y mucho. Sé que el “muy recomendable” está marcado por esa debilidad; espero que solo hagan picadillo y no puré con esa valoración. Pero advierto: El primer párrafo de tres páginas y media, sin ningún punto, solo comas y palabras con mayúsculas después de algunas de ellas, es todo un reto, aun para quienes hayamos leído otros libros donde Saramago use esa misma tipografía, que adopta, según él mismo lo dijo alguna vez, para darle su fluidez natural al diálogo. Ese primer párrafo me mueve a decir que esta novela no es la más recomendable para iniciar la lectura de las obras de Saramago.

Después de ese arduo inicio de la novela viene otro párrafo de página y media, con una sutil descripción: un amanecer que apenas se percibe con “una infinitesimal mudanza en la oscuridad del cuarto…” y Saramago o el narrador o alguien, sigue contándonos ese amanecer en tal forma que solo para leer ese párrafo vale la pena comprar el libro.

Los comentarios a esta novela suelen resaltar un hecho: que el protagonista, corrector de estilo de una editorial, introduce un no, en vez de un sí, en el lugar clave de un libro de la historia de Portugal, alterando con eso el hecho indiscutido y bien conocido de la ayuda que los cruzados dieron al primer rey portugués para que arrebatara Lisboa al dominio musulmán. Se narran luego las dificultades, muy divertidas por cierto, que el corrector tiene para enfrentar el indudable reclamo que la editorial le hará. Pero eso, escrito con un notable sentido del humor, no es lo mejor de la novela. Sí lo es la historia de amor que poco a poco se desarrolla en el libro.

Aunque el centro de la novela es el nacimiento y desarrollo de un amor, no por eso la obra se puede clasificar como perteneciente al género romántico. El amor descrito no tiene la pasión ni el desenlace trágico común en ese género. Tampoco es un amor a primera vista. Nace con dificultad y casi a contracorriente en uno de los dos personajes involucrados, aunque asoma en él, sin ser reconocido, desde el primer momento. La iniciativa es llevada por el otro personaje, que con clama pero con firmeza lo va guiando hasta el lugar donde desemboca. Un amor humano que, con sencillez, se desarrolla por caminos desacostumbrados en obras que traten este tema.

Hay otras virtudes en el libro: ese espejo en que, tal vez sí, tal vez no, se desarrolla un amor semejante, espejo configurado en el escrito que elabora el corrector, donde trata de dar continuidad a ese NO que cambiaría la historia de toda una nación.

Saramago escribiendo una historia de amor ¿Leí bien la novela o ese “muy” de la clasificación me ha hecho ver lo que no existe? Ustedes, lectores asiduos de ULAD, tendrán su respuesta, como siempre.

Firmado: David Batista

Otras obras de José Saramago reseñadas en ULADaquí

martes, 19 de agosto de 2025

José Saramago: Todos los nombres

Idioma original: 
portugués
Título original: Todos os nomes
Traductora: Pilar del Río
Año de publicación: 1997
Valoración: está bien
 
Podría decirse que "un Saramago al año no hace daño", y de hecho hemos pasado ya demasiado tiempo sin reseñar nada del (hasta ahora) único premio Nobel portugués, así que aquí voy yo con este Todos los nombres, que he leído intercalado con otras lecturas veraniegas, como si fuera un palate cleanser para poder tolerar mejor otras lecturas que, como diré en su debido tiempo, se me están haciendo pesadas. Y aunque, como es obvio por la valoración, esta no es ni con mucho mi novela favorita de José Saramago (ahí arriba están El año de la muerte de Ricardo Reispor ejemplo, o por supuesto el Ensayo sobre la ceguera), no hay novela de Saramago que no tenga pasajes sorprendentes, frases que hacen reflexionar o personajes que rezuman una humanidad muy necesaria en estos tiempos sombríos.
 
¿Y qué nos cuenta exactamente Todos los nombres? Pues la historia de don José, trabajador de la Conservaduría del Registro Civil, un hombre soltero de mediana edad perfectamente anodino, rutinario, trabajador abnegado, que de hecho vive en una casa anexa al propio Registro, y cuya única excentricidad consiste en reunir una especie de "catálogo de personas famosas" a partir de los documentos recogidos en el registro. Pero todo cambia el día que, por casualidad, la ficha de una mujer cualquiera cae, por azar, en manos de don José, y por alguno motivo pasa a obsesionarse con ella: no le son sufiientes los datos recogidos en el registro, y decide iniciar una ingenua y torpe labor detectivesca para intentar desubrir el paradero actual de la mujer, todas las circunstancias de su vida y, quién sabe, tal vez conocerla personalmente. Esta investigación lo lleva a falsificar una credencial del Registro, a asaltar el colegio en el que estudió la mujer, o a faltar a sus obligaciones y rutinas laborales, para sorpresa de sus colegas y superiores.
 
Tal como sucede con otras obras de esta misma época del mismo autor (como Ensayo sobre la ceguera o Las intermitencias de la muerte, por ejemplo), Todos los nombres funciona casi como una fábula extensa: no sabemos en qué país ni en qué época sucede la acción, y los personajes son casi más categorías que individuos (como es el caso del casi anónimo don José, cuyos apellidos ni siquiera llegamos a conocer). En este caso, la fábula podría referirse a las complejas relaciones que existen entre la vida y la muerte (puesto que el Registro las separa en categorías radicalmente opuestas, algo que la narrativa irá cuestionando progresivamente), o al modo en que los aparatos del poder y de la burocracia nos despojan de identidad y de individualidad, tanto a sus trabajadores como a sus "súbditos". 
 
El problema que le veo a la novela es que, sinceramente, el interés de la trama no es suficiente para sustentar todas sus páginas (350 en la edición que manejo). No digo que it could have been an email, pero sí creo que habría funcionado mejor despojada de algunas de sus digresiones, reflexiones o indagaciones minuciosas en cada decisión de don José, o sus diálogos interiores o proyectados en los más diversos objetos (por ejemplo, en el techo de su cuarto). En general, me ha parecido demasiado morosa o, por usar una palabra que me gusta bastante, "demasiado verbosa". Por contraste, la parte final de la novela, en que don José por fin descubre el destino de la mujer misteriosa, me ha parecido demasiado corto, o incluso algo precipitado, cuando esa es una parte que sí que atrapa la atención... 
 
Es cierto que, como decía antes, prácticamente cualquier obra de Saramago tiene joyas escondidas y transmite ese espíritu lúcido, crítico e irónico de su autor; pero infelizmente, esta no pasará a estar entre mis imprescindibles.
 

martes, 15 de abril de 2025

Colaboración: Galveias, de José Luís Peixoto

Título original: Galveias

Traductores: Pilar del Río y Antonio Sáez Delgado

Año de publicación: 2016

Valoración: Muy recomendable


Tan lejos, tan cerca. Nos llega muy poca información sobre la literatura que se está haciendo en Portugal y apenas podemos nombrar escritores de aquel país aparte de Saramago y Pessoa. Estamos a tiempo de remediar ese desconocimiento y quizás este excelente libro de Peixoto pueda contribuir a ponerle remedio.

Nos propone en este libro el escritor portugués una novela coral por la que van desfilando las vidas de los habitantes de un pueblo del Alentejo portugués, Galveias, cuyo día a día se ve sacudido por el impacto de un meteorito que impregna de olor a azufre la atmósfera del lugar.

Aprovecha Peixoto la anécdota del meteorito, casi un Mcguffin a la manera de Hitchcock, para irnos desgranando capítulo a capítulo las vivencias de una entrañable galería de personajes que, con sus alegrías y miserias, conforman un universo de vidas que se van entretejiendo y cuya suma constituye el alma colectiva del pueblo.

El ritmo de la narración es deliberadamente lento. El autor portugués se propone integrarnos en la atmósfera diaria del pueblo a través de los pequeños detalles de las vidas de sus habitantes que en casi todos los casos comienzan siendo asuntos privados, casi secretos, pero que acaban involucrando al resto de la colectividad. Todo ello con un lenguaje minucioso, poético, tratando con gran humanidad a unos personajes que, en la mayoría de los casos, nacieron y morirán en el pueblo y que se plantean su vida como una cuestión de supervivencia y una adaptación a las circunstancias que les han tocado vivir utilizando los escasos recursos que tienen a su alcance.

Merece la pena recrearse en un fragmento, una reflexión de uno de los personajes en la que nos describe su lugar en el mundo y en la que podemos vislumbrar la riqueza del lenguaje narrativo en que se mueve Peixoto: “Todos tenemos un lugar donde la vida se ajusta. Cada mundo tiene un centro. Mi sitio no es mejor que el tuyo, no es más importante. Nuestros sitios no pueden compararse porque son demasiado íntimos. Donde existen solo nosotros podemos verlos. No vale la pena explicar nuestro sitio, nadie va a entenderlo. Las palabras no soportan el peso de esa verdad, tierra fértil que viene del pasado más remoto, manantial que se extiende hasta el futuro sin muerte”.

Firmado: José Miguel Martínez

Otras obras de José Luís Peixoto reseñadas en ULADEl camino imperfecto

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Colaboración: ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?, de António Lobo Antunes

Idioma original: portugués

Título original: Que cavalos são aqueles que fazem sombra no mar?

Traductor: Antonio Sáez Delgado

Año de publicación: 2009

Valoración: interesante y muy recomendable para fans


¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar? estaba destinada a ser la penúltima novela de António Lobo Antunes. Así lo manifestó el propio escritor en el momento de su publicación. Nunca sabremos si la última iba a ser Sobre los ríos que van, crónica de la enfermedad que había padecido dos años antes y el título que sucedió a aquel órdago. Quizá sería menos aventurado pensar en la inolvidable Comisión de las lágrimas, donde llevó su fabulación hasta el límite. Tanto, que por ejemplo en España los críticos que hasta entonces solían reseñar sus novedades hicieron mutis por el foro. Pues vale... Lo cierto es que después de aquel (aparente) arrebato continuó con su ritmo de publicación de libro al año. Pero esta pudo haber marcado un final innecesario que nadie quería.

¿Qué caballos son aquellos...? cuenta el declive de una potentada familia agrícola. La casa en cuestión la llevan de aquella manera un padre que no ejerce como tal, una madre que lo hace de forma relativa y una criada, Mercília, que hace lo suyo y lo que no hacen los demás. El matrimonio tiene cinco hijos: Francisco, João, Beatriz, Ana y Rita. En el momento de la agonía de la madre se reúnen todos alrededor en un encuentro de presencias humanas con fantasmales. Y empiezan a debatir los motivos que les han conducido a la decadencia y a una más que previsible extinción. El trasfondo podría tener ciertos símiles con el de Cien años de soledad, si no fuera porque aquí nunca hubo lo que se dice un pasado de esplendor. Los narradores se van turnando y cada uno de ellos aporta al testimonio común una serie de vivencias particulares, de todo lo cual resulta la tormenta sin ambages en que se encuentra la saga.

Antes de todo, lo que había eran unos ciertos posibles económicos y una extensa finca de ganadería. Cuando el aliento de la memoria se pone en marcha se ven unos hijos a los que arrastra la vida. Más allá del primer plano aparecen un padre entregado a actividades y compañías precarias; una madre abandonada a la religión y el tempestuoso recuerdo de su juventud; y una criada, de origen dudoso, que intenta suplir la falta de ambos referentes con más voluntad que eficacia. Los hijos son víctimas de existencias disipadas, clientes de Caronte todos sin óbolo para el viaje. Los hay desde los que esperan agarrarse al clavo ardiendo de la parte de herencia que les toque hasta los que habrían querido tener un verdadero hogar al que volver como reposo del guerrero.

Todos los miembros de la familia tienen su minuto de gloria, aunque se desmienten unos a otros y acusan de manipulador a quien reproduce sus voces. Este transcriptor no es otro que el propio Lobo Antunes, gran partidario de esa tradición iberista que rinde armas a ancestros de una literatura común como Miguel de Unamuno. Como es habitual en el autor, la novela es un río de poesía con la corriente desenterrando diamantes a cada poco. Por momentos no se sabe si los personajes, como múltiples Ulises, alcanzarán el descanso o tendrán que encomendarse a la divina providencia, que es prácticamente lo único que les queda. 

Firmado: César

También de Lobo Antunes: Aquí


jueves, 6 de julio de 2023

Hélia Correia: Lillias Fraser

Idioma original: portugués

Título original: Lillias Fraser

Año de publicación: 2001

Traducción: Santiago Pérez Isasi

Valoración: recomendable

Lillias Fraser es una niña escocesa, única superviviente de su familia a la batalla de Culloden y a la matanza posterior desatada por las tropas inglesas. por los vericuetos del azar, acaba en el convento de las inglesas de Lisboa donde también se salva, milagrosamente, del terremoto que asoló la ciudad en 1755. Bueno, milagrosamente, pero porque Lillias tiene un "don": el de ver a los muertos -sí, como el niño de la película- pero antes de que se produzca el deceso, lo cual le permite saber, esa noche, que algo terrible iba a suceder en la ciudad, de lo que debe huir. En su periplo, conoce a otros fugitivos del desastre con quienes acabará ligada... de momento. Porque ésta no será sino una etapa más de l largo periplo, de la huida de la -ya no tan- pequeña Lillias...

Novela de la escritora portuguesa Hélia Correia, aún poco conocida en España, me parece, aunque últimamente la editorial La Umbría y la Solana está realizando la encomiable labor de darla a conocer, igual que a otros escritores lusos. Novela que va transitando entre la novela histórica bien documentada (reconozco que no han convencido demasiado algunas roturas de la "cuarte pared" por parte de la autora para explicarnos tal o cual pormenor de la Historia... pero no me hagáis mucho caso. es cosa de mi aversión por todo lo que huela, siquiera un poco, a la "autoficción), cierto realismo mágico y el folletín sobre las aventuras y desventuras de sus jóvenes protagonistas, como Pamela o Moll Flanders, tan típicos del siglo XVIII. Quizás por ello la sensación que me ha dejado la lectura de esta Lillias Fraser es que se trata de una novela, no incompleta, pero sí resumida, que pide más espacio para poder desarrollarse en toda su amplitud y que en las 275 páginas de que consta se ve un tanto constreñida.

A esa sensación contribuye, creo, el estilo de Hélia Correia, que escribe, o al menos aquí, con casi ningún diálogo, haciendo más hincapié en las explicaciones que en las propias acciones y, sobre todo, en la creación de los ambientes y las situaciones, inciertas y equívocas, en las que se desarrolla la historia: la pobre Lillias deja a su familia en la primera página del libro y desde entonces va pasando de un remedo familiar a otro, sin que ninguno sea definitivo, ni siquiera para el resto de sus componentes -de hecho, esta precariedad y provisionalidad de las familias es uno de los temas del libro, junto con la inexorabilidad caprichosa del destino-; también se debe al tono de la prosa, poética por momentos, pero también tendente a una sensación distante, en otros... Tampoco se ha aprovechado lo suficiente, a mi entender, las visiones sobrenaturales que asaltan a la protagonista, aunque tienen su importancia  sobre todo al comienzo de la novela, dándole un toque de terror gótico muy interesante. Quizás, como digo, si la autora se hubiese decidido por una mayor extensión para esta historia, hubiese desarrollado su aspecto con más desahogo.

En todo caso, tampoco quiero dejar una idea negativa sobre este libro, que resulta ser, sin duda, una novela notable y que creo puede agradar a los lectores y lectoras más adictos al dramón histórico, las vicisitudes de la existencia humana y, por qué no, a cierta turbiedad que inevitablemente la acompaña,  sobre todo en los momentos de inestabilidad y desorden, como guerras y desastres naturales, cuando el ser humano se siente ma´s libre para dar tienda suelta a sus instintos.

miércoles, 25 de enero de 2023

Dennis McShade: Requiem por don Quijote

Idioma original: portugués
Título original: Requiem para D. Quixote
Año de publicación: 1967
Valoración: Entre está bien y recomendable

La primera vez que oí hablar de Dennis McShade creo que fue en una clase con mis alumnos de primero. Hablábamos de pseudónimos, y de los diferentes usos que se les pueden dar, y les mencioné el caso de John Banville / Benjamin Black: un pseudónimo utilizado para diferenciar la obra literaria tout court de un autor, de aquella que se incribe en un género determinado, en este caso el policiaco. Fue entonces cuando una alumna me comentó que en Portugal había un caso semejante: el de Dinis Machado, que para su trilogía de novelas policiacas usó el pseudónimo de Dennis McShade. Me encantó la historia, así que me prometí leer al autor en sus dos "personas" diferentes.

Primero lo hice con O que diz Molero, de Dinis Machado, una novela magnífica, breve pero densísima, cargada de ironía, belleza, juegos narrativos y crítica social y política, que no reseñé en ULAD porque está prácticamente inencontrable en España (y porque no hay tiempo para todo, también); y ahora lo he hecho, por fin, con una de las novelas policiacas de McShade, la segunda concretamente: este Requiem para D. Quixote, recientemente reeditada en Portugal por Assirio & Alvim. ¿Debería haber leído la primera novela de la trilogía, Mão direita do Diabo? Probablemente, aunque por suerte este Requiem se entiende perfectamente, a pesar de contener algunas referencias a su predecesora. Pero no me pude resistir a ese título quijotesco, claro...

La novela (y la trilogía) nos presenta a Peter Maynard (una referencia bastante obvia a "Pierre Menard, autor del Quijote" de Borges), un asesino a sueldo astuto, independiente, perezoso, culto, eficaz, filósofo, honesto, brutal. Después de un exilio en Roma cuyos motivos solo conocerá quien haya leído la primera novela de la trilogía, Maynard vuelve a Nueva York y se encuentra en un atolladero: para poder recuperar su vida, deberá cumplir un difícil encargo del Sindicato [del crimen]; tendrá que asesinar al misterioso magnate Big Shelley. Este encargo va contra su código de honra (no le gusta matar a nadie sin saber si se lo merece), contra su orgullo (porque su relación con el Sindicato es turbulenta como poco) y contra su intuición, que le dice que hay algo oscuro o alguna trampa escondida en este asunto.

Requiem por don Quijote tiene muchas cualidades: mantiene el suspense, tiene mucho humor y, naturalmente, mucha acción, la trama detectivesca está bastante bien construida (aunque contiene algunas casualidades quizás demasiado casuales). Sigue muy de cerca los modelos del hardboiled de Hammett o Chandler (situando la acción, por ejemplo, en Nueva York y no en el Portugal contemporáneo), pero por otra parte hay que tener en cuenta que esta novela se publicó en 1967, cuando todavía no habían aparecido Pepe Carvalho ni Montalbano, y no digamos Mario Conde o Kurt Wallander. Esta antigüedad y esta relación directa con sus modelos americanos quizás explica también (aunque no sé si justifica exactamente) ciertos aspectos que hoy nos chirrían bastante, particularmente la representación de la homosexualidad en la novela.

En fin, que esta es una novela policiaca que se disfruta, particularmente si se es aficionado al género como yo (aunque últimamente lo tengo bastante abandonado, después de una época de saturación). Sinceramente esperaba que fuese algo más rompedora, teniendo en cuenta lo mucho que me gustó Lo que dice Molero, perosigue siendo un buen exponente de su género. Leeré, casi seguro, los otros dos libros de la trilogía en un futuro no muy lejano.

(Por cierto, si alguien se lo está preguntando, el Quijote no tiene un papel relevante en la trama, más allá del nombre del personaje principal y una escena casi al final de la novela; salvo que quiera leerse al personaje principal como un "quijote", pero esa no es una lectura particularmente original...).

martes, 17 de enero de 2023

Djaimilia Pereira de Almeida: "Luanda Lisboa Paraíso"


Idioma original:
portugués
Título original: Luanda Lisboa Paraíso
Año de publicación: 2018
Valoración: Muy recomendable

El nombre de Djaimilia Pereira de Almeida no debe de ser familiar para casi ninguno de los lectores de Un libro al día; de hecho, ninguna de sus obras se ha traducido todavía al español (sí al catalán: su primera novela, Esse cabelo, apareció como Els meus cabells en Lletra Impresa Edicions, con traducción de Sebastià Bennasar). Sin embargo, cualquier persona atenta a las nuevas voces de la narrativa portuguesa contemporánea se cruza inevitablemente con su nombre, porque es ya una de las escritoras más consolidadas de su generación, con una obra que incluye una decena de títulos, y géneros como la novela, el relato, el libro artístico (hecho con collages fundamentalmente) o un ensayo-diario-libro-fotográfico de cuarentena, Regras de isolamento, en colaboración con su pareja, Humberto Brito. Además, la lista de premios y distinciones que ha recibido por estas obras es ya larga, y todo indica que se va a seguir ampliándose en los próximos tiempos.

Y una de las obras que más ha contribuido a engrosar esa lista de premios es, precisamente, Luanda Lisboa Paraíso, la que fue su tercera novela, publicada en 2018. Y personalmente, puedo comprender su éxito, no solo porque está maravillosamente escrita, sino porque además trata temas que están en el centro de muchos de los debates y reflexiones actuales, dentro y fuera de la academia: la migración, el (des)enraizamiento, la integración de culturas, la exclusión social. 

La novela gira en torno a dos personajes, padre e hijo, Cartola (que significa "chistera") y Aquiles. Ambos viajan desde Luanda a Lisboa, para que Aquiles puede someterse a un tratamiento para corregir una deformidad en su tobillo izquierdo. Solo que lo que debería haber sido un viaje temporal, pronto se hace evidente que se va a tratar de un viaje sin retorno. Comienza así un proceso de desarraigamiento, de integración o de supervivencia, de (auto)conocimiento mutuo, de descubrimiento de la soledad y la solidaridad, la dignidad y la desolación. 
 
Se trata de un viaje marcado por las tres coordenadas geográficas que indica el título: Luanda, de donde parten, y donde queda una parte de la familia (la mujer, retenida en una cama, y la hija, retenida como cuidadora de su madre); Lisboa, la ciudad soñada y que demostrará ser más hostil de lo esperado; y Paraíso, un (ficticio) barrio de chabolas en la periferia de la capital portuguesa, en la que Cartola y Aquiles encontrarán por primera vez una comunidad que los acoja y los proteja.

Además de, como decía, plantear temas centrales en la literatura, la cultura e incluso la política contemporáneas, Luanda, Lisboa, Paraíso es una novela preciosa, maravillosamente escrita. Con ideas importantes y buenas intenciones se pueden escribir novelas horribles. No es el caso. Con un estilo limpio, poético, que aúna la belleza con la crudeza, Djaimilia Pereira de Almeida nos acerca a la vida cotidiana de los personajes, a sus pensamientos, sentimientos, memorias y biografías, mientras su vida transcurre en pensiones inmundas o en chabolas decrépitas, en autobuses abarrotados, en obras que les consumen el cuerpo y el espíritu. 
 
Además, la novela consigue navegar, con éxito en mi opinión, por la delgada línea que separa la necesaria defensa de la solidaridad entre los excluidos y los derrotados, de la romantización de la pobreza. Así, si por una parte se nos muestra la amistad entre Cartola y Pepe el gallego como una forma (prácticamente la única) de fraternidad a través de la cual es posible encontrar esperanza, tampoco se nos ocultan las condiciones trágicas, misérrimas de vida ni los peligros a los que constantemente están expuestos los personajes. Por otra parte, es también notable la forma como se presenta el proceso de desenraizamiento, la tensión entre querer comenzar una nueva vida cargada de sueños y posibilidades, y las memorias y las personas que quedaron atrás, y que tiran de los personajes como una raíz o una cuerda tensa. 

Solo cabe esperar que dentro de no demasiado tiempo esta novela de Djaimilia Pereira de Almeida, u otras como Esse cabelo o Maremoto, se publiquen también en español, para que podáis comprobar por vosotros mismos esto que digo. ¡Crucemos los dedos!

lunes, 15 de agosto de 2022

Alice Pestana, 'Caïel': Desgarrada

Idioma original:
portugués
Título original: Desgarrada
Año de publicación: 1902
Traductor: Hermenegildo Giner de los Ríos
Valoración: Recomendable 

No creo que muchos lectores de este blog hayan oído hablar de Alice Pestana (salvo aquellos que me sigan por Twitter, porque ya he dado un poco la brasa con ella por ahí); de hecho, muy poca gente, en Portugal o en España, recordarán probablemente su nombre o su seudónimo ('Caïel'), porque salvo en el campo de la Pedagogía, en el que tuvo un papel destacado, y en el del activismo feminista portugués, donde su nombre es casi inexcusable, el resto de las facetas de su vida y de su producción (y como veremos, son muchas) han quedado totalmente olvidadas.

Y realmente es una pena, porque Alice Pestana es una figura interesantísima, que merecería haber permanecido algo más en la memoria cultural ibérica. En ese sentido, esta reseña es solo un paso en una recuperación crítica e histórica que espero conseguir promover en los próximos tiempos, también a través de mi trabajo como profesor e investigador.

¿Quién era, entonces, Alice Pestana? Pues así en resumen, una pedagoga, feminista, escritora, traductora, dramaturga, periodista e intelectual republicana portuguesa, nacida en Santarém en 1860 y fallecida en Madrid en 1929. Y casi podría decirse que en su vida caben dos vidas: hasta 1901, en Portugal, se destacó como activista feminista y pacifista (fundadora, por ejemplo, de la Liga Portuguesa da Paz y autora de un manifiesto titulado Le femme e la paix), y formó parte de la vanguardia del pensamiento pedagógico portugués, de la mano de su maestro Bernardino Machado; durante esta primera fase fue también una autora literaria bastante prolífica, con una obra relativamente extensa que incluye relatos, novelas, literatura infantil y juvenil, y una breve incursión en el teatro. Esta obra apareció casi siempre publicada bajo el seudónimo de 'Caïel', obviamente un anagrama de su nombre, Alice. 
 
A partir de 1901, tras su matrimonio con Pedro Blanco Suárez, se trasladó a Madrid, donde se integró en el círculo de la Institución Libre de Enseñanza (en la que fue profesora); a partir de ese punto su obra literaria se interrumpe, y sus energías se centran en la creación del Protectorado del Niño Delincuente, en sus colaboraciones periodísticas (escribió durante 12 años, por ejemplo, unas "Chrónicas de Madrid" para el Diário de Notícias) o en la traducción de novela, ensayo y teatro. Tras su muerte en 1929 se publicó un In Memoriam con textos de y sobre la autora, que revela la amplitud y variedad de su producción, y también el reconocimiento que recibió entre algunas de las personalidades más relevantes de su época, tanto en Portugal como en España.

Creo que este brevísimo perfil ya da idea de lo interesante que es esta autora, y de lo injusto que resulta su olvido, incluso entre quienes se ocupan de las relaciones culturales entre Portugal y España...

En cuanto a la novela que reseño hoy, Desgarrada, es la última novela que publicó (después de eso vendrían solo dos volúmenes de relatos, De longe (1904) y Retalhos de verdade (1908), y en ella se perciben claramente las huellas del traslado de la autora, de Lisboa a Madrid, poco antes o durante el proceso de escritura de la novela. De hecho, la protagonista de la novela, Germana da Câmara, también se traslada de Lisboa a Madrid, aunque por un motivo muy diferente al de su autora: para huir del oprobio por haberse quedado embarazada siendo soltera. Este traslado marca una clara división en la novela, que quizás no estuviera inicialmente planeada así (me atrevo a conjeturar): la primera mitad está dedicada a los desgraciados amores de Germana con el intelectualoide Ramiro (volveré a él más tarde), mientras que la segunda se desarrolla, unos años más tarde, en torno al hijo de Germana, Francisco, que ha sido adoptado casi como un hijo por el intelectual Manuel de Aguilar (en el que no es difícil identificar a Francisco Giner de los Ríos) y que se ve en la tesitura de tener que decidir si quiere o no conocer a su padre biológico.

Si digo que quizás la novela no fue planeada inicialmente con esta estructura, es porque la primera parte parece plantear una serie de temas o conflictos que se abandonan en la segunda, y de hecho ni siquiera el título, Desgarrada, parece corresponder del todo bien al contenido del conjunto de la obra. Así, en la primera parte, Germana está de hecho "desgarrada", entre creer las promesas y los supuestos ideales de libertad y progresismo de Ramiro, y la formación y el influjo conservador y religioso de su familia, un poco a lo Rosario en Doña Perfecta. (Con esta primera parte se relacionaría, también, la [espantosa] portada de la traducción española que coloco al principio). En cambio, en la segunda parte Germana es ya una mujer segura de sus ideales y de sus convicciones, que ha abandonado a su familia y a su país y que vive volcada en su vida intelectual y en la educación de su hijo; solo la reaparición indeseada de Ramiro sacudirá esa estabilidad duramente alcanzada (pero sin llegar, creo yo, a "desgarrarla" nuevamente, y de hecho como decía el centro de esta segunda parte es más el joven Francisco que ella). 
 
Quizás uno de los elementos más actuales de la novela sea, curiosamente, el personaje de Ramiro, a quien en términos actuales calificaríamos de "(falso) aliado" (de los de "soy aliado send nudes"). Con un discurso progresista y feminista, lleno de supuestos ideales y promesas de libertad para la mujer, lo cierto es que acaba disfrutando de todos sus privilegios (de género, económicos, sociales...) y utilizando a las mujeres para obtener aquello que desea, sea estímulo intelectual, satisfacción sexual o una pequeña fortuna de la que vivir el resto de sus días. Aunque la autora (o mejor, la narradora) nunca es demasiado ácida con Ramiro, como sí lo es en cambio con otros personajes de la novela, sobre todo con los conservadores y los snobs, no deja de ser curioso que hace ya más de 100 años Alice Pestana consiguiese identificar este perfil de presuntos aliados feministas que, en el fondo, lo único que buscan es conservar o aumentar sus propios privilegios.

Me gustaría poder decir que Desgarrada es una obra maestra, que he descubierto a una autora genial que pasará a ocupar un lugar central en el canon de la narrativa portuguesa, pero no puedo llegar a tanto. Sí es una novela notable, diría yo, queirosiana en ciertos aspectos (por ejemplo en las escenas de salón) y en que la autora demuestra una capacidad admirable de introspección psicológica y de descripción social. Narrativamente creo que la estructura irregular de la que ya he hablado no acaba de funcionar del todo, y de hecho la parte final es bastante anticlimática. En todo caso, es una novela interesante por el modo como problematiza cuestiones sobre feminismo, educación, m/paternidad o familia que están ahora mismo, 120 años después, en el centro de muchos de nuestros debates.

Como se puede ver por la portada del principio, y como ya he avanzado, hay una traducción española de esta novela, de 1909, realizada por Hermenegildo Giner de los Ríos, el hermano del famoso pedagogo de la ILE. De hecho, Alice Pestana es, según Elias Torres Feijó, la autora portuguesa más traducida al español en su época. Solo ese dato ya debería servir para indicar que nos encontramos ante una figura de gran relevancia, que convendría seguir leyendo e investigando más de cerca...

domingo, 9 de enero de 2022

Las tres Marias: Nuevas cartas portuguesas

Idioma original: portugués
Título original: Novas cartas portuguesas
Traductor/a: De la edición de Grijalbo de 1976, Eduardo Butragueño, Esther Donato y Pedro Gonzalez-Blanco; de la edición de La Umbría y la Solana de 2022, veremos...
Año de publicación: 1972
Valoración: Muy recomendable / Imprescindible 
 
 
Antes del libro
En 1971, Maria Teresa Horta publicó Minha senhora de mim, su noveno libro de poemas, una exploración del deseo y el cuerpo femenino; la reacción del régimen del Estado Novo fue inmediata y bestial, como cuenta la propia autora: el libro fue aprehendido, su editora amenazada ("aunque sea la historia de Caperucita Roja, si vuelve a publicar algo que lleve el nombre de Maria Teresa Horta le cierro la editorial", le dijeron), y la escritora comenzó a sufrir el acoso constante de la PIDE, la policía política del régimen, y sus secuaces. Este acoso culminó cuando dos hombres desconocidos la agredieron a la salida de su casa, cerca del Arco do Cego en Lisboa, "para que aprendiera a no escribir como escribía". 

Unos días después, Maria Teresa Horta se reunió con sus amigas Maria Isabel Barreno y María Velho da Costa, también escritoras, con las que almorzadaba todas las semanas. Ver las huellas de la agresión en la cara de su amiga las indignó, y fue Maria Velho da Costa, dicen, quien pronunció la frase que dio origen a las Nuevas cartas portuguesas: "Si por lo que escribe una mujer arman todo este escándalo, ¿qué harían si fuésemos tres?". Una semana más tarde, por iniciativa propia, Maria Isabel Barreno llevó a su encuentro semanal la que sería la primera página de las Nuevas cartas portuguesas. Nacía así, gracias, irónicamente, a la represión de la PIDE, uno de los clásicos de la literatura y de la lucha feminista portuguesa, y un símbolo de la agonía del Estado Novo.

La escritura del libro duró nueve meses, como un embarazo (en palabras, nuevamente, de Maria Teresa Horta); las tres autoras lo escribieron conjuntamente: cada una de ellas aportaba sus textos con total libertad, los discutían entre todas, y entre todas iban cosiéndolos en un conjunto múltiple y unitario al mismo tiempo. Nunca han desvelado (ni nunca lo harán) qué pasajes salieron de qué manos, para mantener la idea de obra colectiva, en la que todo el texto debe ser considerado de la autoría de las tres, y también para protegerse de la censura, que quería poder identificar a la autora de los fragmentos más "pornográficos" o "inmorales". Y leyéndolo resulta difícil, de hecho, imaginar que hayan sido varias personas diferentes las que compusieron aquel texto, o aquella constelación de textos.

La publicación del libro tampoco fue sencilla: su espíritu decididamente feminista, provocador, con algunas pasajes eróticas y otras revolucionarias, hacía suponer que seguiría el mismo destino que Minha senhora de mim. Tres editoriales se mostraron inicialmente interesadas: la Europa-América, dirigida por Leão de Castro; a Moraes Editora, en la que colaboraba Pedro Tamen; y los Estúdios Cor en que trabajaba como editora Natália Correia. Finalmente, fue la firme voluntad y decisión de esta última la que consiguió no solo que la obra viese la luz, sino que se publicase íntegramente y sin los cortes que sugerían los dueños de la editorial. Así, en 1972, hace ahora exactamente cincuenta años, se publicaron estas Nuevas cartas portuguesas y cambiaron la historia de la literatura femenina y feminista en Portugal.

 
El libro
Para comprender el contenido de las Nuevas cartas portuguesas es imprescindible conocer otro texto muy anterior, las Cartas portuguesas (también conocidas como Cartas de amor de una monja portuguesa), de 1669. Es este un texto misterioso y polémico, muy popular e imitado en su época, publicado originalmente en francés, y que supuestamente recoge cinco cartas enviadas por una monja portuguesa, Mariana Alcoforado, a su amante, un soldado y noble francés a quien conoció en el transcurso de las Guerras de Restauración. La autoría de las cartas (originalmente consideradas auténticas) ha sido muy discutida, aunque los especialistas actualmente coinciden en atribuirla a Gabriel-Joseph de La Vergne, conde de Guilleragues.

Las "tres Marias", como pasaron a ser conocidas, usan este texto como el punto de partida sobre el cual construir su propia obra, en forma de reescritura y contrapunto, que no parodia. Así, las Nuevas cartas portuguesas retoman, actualizan y transforman el personaje de Mariana Alcoforado, de su amante francés y de otros personajes que fluctúan a su alrededor, y los combinan con sus propias voces y circunstancias, así como con los de otras "Marías" anónimas, históricas y contemporáneas. Con estos mimbres tejen una reflexión sobre el machismo, el patriarcado (aunque no le den ese nombre), la lucha de las mujeres por la libertad y la igualdad, la exploración del deseo y la sexualidad femenina o la resistencia contra el poder del Estado (Novo). Se construye así un objeto múltiple, fragmentario, experimental, pero al mismo tiempo coherente tanto en temas como en estilos, a pesar, como decíamos, de su autoría múltiple.

El propio índice del libro ya denuncia este carácter múltiple y fragmentario, así como la relación con el texto que le sirve de inspiración: así, junto a fragmentos titulados "Primera Carta I", "Segunda Carta I", "Tercera Carta I", etc. (cada uno de ellos, es de suponer, escrita por una de las autoras), que dominan sobre todo la primera parte del texto, se introducen otros de título y contenido variable, como "Teresa", "Isabel" y "Fátima" (los nombres de las escritoras); "La madre", "El padre" y "La hija"; "El cuerpo" o "La cárcel", por mencionar solo algunos. El modelo intertextual (la monja seducida y abandonada, como símbolo de la represión y la explotación de las mujeres a lo largo de la historia) ofrece el soporte textual e intelectual al conjunto. Copio un ejemplo que me parece representativo, del fragmento "Extractos do diário de D. Maria Ana, descendente directa de D. Mariana sobrinha de D. Mariana Alcoforado, e nascida por volta de 1800":
 
Deixemos as freiras, que não são caso único. Que mulher não é freira, oferecida, abnegada, sem vida sua, afastada do mundo? Qual a mudança, na vida das mulheres, ao longo dos séculos? No tempo de tia Mariana as mulheres bordavam ou teciam ou fiavam ou cozinhavam, sujeitavam-se aos direitos de seus maridos, engravidavam, tinham abortos ou faziam-nos, tinham filhos, nados-mortos, nados-vivos, tratavam dos filhos, morriam de parto às vezes, em suas casas, com móveis, cadeiras, cortinados; estamos em tempo de civilização e de luzes, os homens fazem livros científicos e enciclopédias, as nações mudam e mudam a sua política, os oprimidos levantam a voz, um rei de França é decapitado e com ele os seus cortesãos, os Estados Unidos da América do Norte tornam-se independentes... que mais? Que mais me interessa enunciar a história? O que mudou na vida das mulheres? Já não tecem, já não fiam, talvez, porque se desenvolveram a indústria e o comércio; as mulheres bordam, cozinham, sujeitam-se aos direitos de seus maridos, engravidam, têm abortos ou fazem-nos, têm filhos, nados-mortos, nados-vivos, tratam dos filhos, morrem de parto, às vezes, em suas casas, onde apenas mudou o feitio dos móveis, das cadeiras e dos cortinados.

 

[Dejemos a las monjas, que no son caso único. ¿Qué mujer no es monja, ofrecida, abnegada, sin vida propia, alejada del mundo? ¿Qué cambios ha habido en la vida de las mujeres a lo largo de los siglos? En los tiempos de la tía Mariana las mujeres bordaban o tejían o hilaban o cocinaban, se sometían a los derechos de sus maridos, se quedaban embarazadas, tenían abortos o los provocaban, tenían hijos, muertos o vivos, cuidaban a los hijos, morían a veces durante el parto, en sus casas, con muebles, sillas, cortinas; estamos en la época de la civilización y de las Luces, los hombres escriben libros científicos y enciclopedias, las naciones cambian y cambian su política, los oprimidos levantan la voz, un rey de Francia muere decapitado y con él todos sus cortesanos, los Estados Unidos de América del Norte se independizan... ¿Y qué? ¿De qué me sirve a mí relatar toda esta historia? ¿Qué ha cambiado en la vida de las mujeres? Quizás ya no tejen, ya no hilan, porque se han integrado en la industria o el comercio; las mujeres bordan, cocinan, se someten a los derechos de sus maridos, se quedan embarazadas, tienen abortos o los provocan, tienen hijos muertos o vivos, cuidan a sus hijos, mueren a veces durante el parto, en sus casas, donde tan solo ha cambiado el estilo de los muebles, de las sillas y de las cortinas] (Traducción mía)

 
De hecho puede percibirse en el texto una progresión en su relación con el original del siglo XVII: mientras que en la primera parte abundan los textos escritos desde la voz o el universo narrativo de las Cartas portuguesas, a medida que la obra de las Tres Marías avanza se va desligando del modelo, dando cabida a reflexiones o digresiones sobre la represión de las mujeres (como el titulado "monja sangrienta", que poéticamente presenta una lista de mujeres acusadas de brujería, posesión diabólica o herejía); a fragmentos de enorme sensualidad y belleza (como los fragmentos "Alba" o "Texto sobre la soledad", entre muchos otros), a poemas líricos con una evidente vinculacióno e inspiración en la poesía popular y cancioneril, y también a una mayor presencia de la voz de las propias escritoras y de su contemporaneidad (incluido un fragmento del Código Penal Portugués sobre el adulterio), y también a una mayor experimentación verbal o formal en torno a los mismos temas y personajes, hasta llegar a los capítulos titulados como "juegos", ya hacia el final del volumen:

M A R I A A
N N M N

M A R I A N A A
R I

I M R
MARIANA

A M R
R A I

I L A
A N

N A
A

 
Una obra tan extensa y tan rica como esta daría para análisis muy extensos (existen de hecho proyectos dedicados a esta obra, como los coordinados por Ana Luísa Amaral con motivo de los 30 y los 40 años de su publicación), y este ya va bastante largo. Es en todo caso una obra apasionante, por su variedad, su ambición y por la belleza de muchos de sus fragmentos. Y también, naturalmente, por su espíritu feminista y revolucionario, y por el contexto y el modo en que fue escrito.
 
 
Después del libro
Tal como los editores (y sin duda las autoras) del libro adivinaban, el régimen del Estado Novo se cebó casi de inmediato con las Nuevas Cartas Portuguesas: el día 25 de mayo de 1972 la censura consideró el libro inmoral y ofensivo para las costumbres, y dio orden a la Policía Judicial para que secuestrase el libro y detuviese a sus autoras. Tanto ellas como la editora, Natália Correia, fueron acusadas de un crimen de "abuso de la libertad de prensa". El propio Marcelo Caetano, el sucesor de Salazar en el puesto de Presidente del Consejo, las acusó de colaborar con los enemigos del país, y de ser indignas de considerarse portuguesas.
 
Con lo que el régimen no contaba era con que esta represión contra las Tres Marías despertaría una ola de solidaridad internacional sin precedentes en Portugal: las tres autoras enviaron copias de su libro a destacadas líderes feministas, como Simone de Beauvoir, Marguerite Duras o Christiane Rochefort, que difundieron su historia y su obra en el extranjero, a través de traducciones y lecturas públicas, transformándolas en un símbolo de la lucha por la democracia y por la libertad de las mujeres.

Sea por la presión internacional, o por la propia situación agónica del régimen, el juicio sufrió varios aplazamientos, de forma que la sentencia solo llegó ya después de la Revolución del 25 de Abril. Las tres escritoras fueron absueltas, y el juez incluso dejó en la sentencia apasionados elogios a la calidad de la obra, elogios que seguro que se habría ahorrado si la Revolución hubiera fracasado.

En España, como se puede imaginar, las Nuevas Cartas Portuguesas solo fueron traducidas después de la llegada de la democracia (lo que no quiere decir que antes no circulasen otras versiones). En el año 1976 la editorial Grijalbo publicó una traducción realizada por Eduardo Butragueño, Esther Donato y Pedro Gonzalez-Blanco, que está ya descatalogada y resulta difícil de encontrar, incluso en librerías de segunda mano. La buena noticia, con la que puedo acabar esta reseña, es que sé "de buena tinta", como se suele decir, que la editorial La Umbría y la Solana prepara una nueva traducción, que se integrará en su colección de literatura portuguesa. Si esta traducción llega a tiempo para aparecer en 2022, sería una magnífica forma de celebrar los 50 años de su publicación original. Y si no llega este año, cuando llegue será una gran noticia, en cualquier caso.

jueves, 11 de noviembre de 2021

Antonio Damasio: El extraño orden de las cosas

 Idioma original: inglés

Título original: The Strange Order of Things. Life, Feeling, and the Making of Cultures

Año de publicación: 2018

Valoración: Apasionante para interesados



“Gracias a la necesidad de enfrentarse a las contradicciones del espíritu humano, la humanidad se lanzó a interrogarse sobre el mundo y a asombrarse ante él, y descubrió la música, la danza, la pintura y la literatura. Continuó con sus esfuerzos creando esas epopeyas que son las creencias religiosas, la indagación filosófica y la política”,

Cuando se tiene curiosidad por los fenómenos que afectan al planeta, que se encuentran en el origen de la vida o que explican nuestra naturaleza y la de otros seres vivos, siempre es buen momento para acercarse a teorías e investigaciones más o menos recientes llevadas a cabo por quienes pueden considerarse pioneros en el campo que les atañe. Antonio Damasio es un destacado neurocientífico portugués, residente en Estados Unidos, autor de varias obras divulgativas y con un currículum impresionante. El extraño orden de las cosas se ha etiquetado como de divulgación unas veces y de investigación otras. Pienso que esta última describe mejor un contenido que no es siempre fácil de seguir para el profano -sobre todo en lo relativo al sistema nervioso y al cerebro- y porque parte de sus afirmaciones son hipótesis sin confirmar u opiniones personales sobre todo tipo de asuntos.

Lo que Damasio pretende demostrar aquí es la influencia de los sentimientos -entendidos en un sentido amplio, y que yo llamaría “sensaciones”- en la sociedades y culturas humanas, y no solo la inteligencia, el lenguaje y las habilidades sociales como se ha creído hasta ahora. Para ello se basa en un concepto, el de homeostasis (conjunto de mecanismos reguladores de los seres vivos, del más primitivo al más evolucionado, para mantenerse con vida y en las mejores condiciones posibles) y en un rastreo de los organismos terrestres desde sus más remotos orígenes. La homeostasis existe, pues, desde el inicio de la vida, se manifiesta en los primitivos organismos unicelulares mediante reacciones químicas y eléctricas, y ha guiado la selección natural dando prioridad a los genes más eficientes. A lo largo de la escala evolutiva, estos mecanismos se van complicando, y cuando aparecen los seres con sistema nervioso -600 millones de años atrás nada menos- tienen lugar, según esta hipótesis, esos sentimientos primitivos: malestar y placer, básicamente, hasta llegar a los vertebrados -y puede que hasta a los insectos de forma rudimentaria- que cuentan con una mente y un sistema nervioso complejo capaces de reconocer sus procesos internos, además de cinco sentidos corporales que les comunican con el mundo exterior. Esta complejidad culmina en el ser humano, que no solo es capaz de identificar estados de carencia y bienestar (“sentimientos”) sino que puede producir imágenes mentales muy precisas, comunicarse con un lenguaje articulado etc., y por tanto responder a esos estados mediante pautas culturales, cada vez más sofisticadas históricamente hablando, que optimicen sus circunstancias físicas y psíquicas. Sobre esto, quizá anticipando susceptibilidades, se apresura a aclarar que:

“... haber descubierto que las raíces de las culturas humanas se encuentran en la biología no humana no disminuye en absoluto el carácter excepcional de la humanidad, pues la excepcionalidad de cada ser humano procede de la inigualable importancia que le otorgamos al sufrimiento y a la prosperidad en el contexto de nuestros recuerdos del pasado y de nuestra construcción de la memoria de un futuro que anticipamos constantemente”.

Por otra parte, ningún “sentimiento” es neutro, todos tienen un valor (“valencia”) positivo o negativo, es decir, producen disgusto o bienestar. En el primer caso, el efecto será saludable, en el segundo, patológico. Damasio describe los procesos fisiológicos y evolutivos con gran precisión y, a pesar de su tendencia a reiterar (suele ocurrir en este tipo de trabajos) y a idas y venidas un poco irrelevantes, o quizá precisamente por eso, el razonamiento general se sigue con relativa facilidad. Proporciona, además, abundante documentación para apoyar sus teorías o ampliar algunos contenidos.

Los últimos capítulos se centran en la vida cultural humana, entendida como respuesta a los requerimientos individuales y sociales. Primero, desde un punto de vista histórico, luego ciñéndose a los hallazgos de la ciencia actual y, por último, anticipando un futuro más o menos utópico (inmortalidad transhumanismo, ingeniería genética) y diferenciando los proyectos realizables de las simples quimeras. Sobre el transhumanismo, por ejemplo, explica que la mente humana no se compone simplemente de algoritmos -no somos robots- necesita un cuerpo que interaccione con ella. [Los organismos vivos] “no son líneas de código; son materia”. Por eso, se puede construir inteligencia artificial sin necesidad de un sustrato biológico, pero no fabricar seres humanos.

“… uno se estremece un poco ante la perspectiva de una sociedad que necesita robots para hacernos compañía. ¿No hay suficientes personas en paro como para cubrir estos empleos después de que los coches y camiones inteligentes les hayan quitado sus medios de vida?”

Finalmente, destaca el hecho de que los avances tecnológicos no están aportando la felicidad previsible, que la desigualdad social es cada vez mayor y que la sobreabundancia de información -que además está sesgada, priorizando intereses financieros, comerciales y políticos- conduce a una desconexión, bastante generalizada, de los usuarios con los problemas reales y sus posibles soluciones. No olvida mencionar la capacidad adictiva de los dispositivos y la constante vigilancia que ejercen sin que se les aplique ningún tipo de freno. Por desgracia, la homeostasis se produce en el interior de los organismos pero no en las comunidades humanas; parece que los conflictos forman parte de la esencia de nuestras culturas y no hay forma de eliminarlos.


Traducción: Joan Domènec Ros

martes, 17 de agosto de 2021

Sophia de Mello Breyner Andresen: El bosc / L’arbre

Idioma original: Portugués
Título original: A Floresta / A Árvore 
Año de publicación: 1968 / 1985
Traducción: Sio Serra Lopes
Valoración: Está bien (recomendable para niños)

El bosc / L’arbre, editado coquetamente por Lleonard Montaner, compila las traducciones al catalán de dos cuentos infantiles escritos por Sophia de Mello, una de las poetisas portuguesas más importantes del siglo XX. 

La historia que da título al libro narra las consecuencias del encuentro entre una niña y un enano. Aunque a mi juicio le sobran algunos párrafos (especialmente en las primeras páginas), aprecio que vaya introduciendo elementos nuevos a medida que su argumento avanza, y me encanta que reflexione sobre la confianza mutua, la amistad, la bondad, los compromisos intergeneracionales, el valor del oro o el precio de la riqueza y la gloria.  

En cuanto a "El árbol", decir que es un texto brevísimo que reivindica la importancia de la memoria colectiva. Mucho más compacto y lineal (tanto en trama como en intenciones) que su predecesor, deja un buen sabor de boca y contribuye a que uno cierre el volumen con una sonrisa de satisfacción, independientemente de la edad que se tenga. 

viernes, 25 de junio de 2021

António Lobo Antunes: Memoria de elefante

Idioma original:
portugués
Título original: Memória de elefante
Traductor: Mario Merlino
Año de publicación: 1979
Valoración: recomendable e interesante para fans

Cuando se conoce relativamente bien la obra y el estilo de un escritor, sobre todo si es uno de los grandes como es el caso de Lobo Antunes, es una experiencia interesante volver la mirada a sus primeras obras, aquellas en las que se está formando el estilo, los temas y las técnicas que más adelante se convertirán en sus señas de identidad. No se trata generalmente de las novelas más perfectas (salvo excepciones de genios primerizos, que las hay), sino de tentativas más o menos conseguidas, primeros borradores de lo que luego será su trayectoria creativa. Algo así es Memoria de elefante, la primera novela de Lobo Antunes, que siendo en sí misma una novela notable (muy notable si fuese de cualquier otro escritor), resulta sobre todo interesante por lo que promete y lo que deja prever. 

Esta es, por ejemplo, quizás junto con Sobre los ríos que van, la novela más transparentemente autobiografica de Lobo Antunes. El protagonista, un médico psiquiatra que está viviendo con dolor la separación de su mujer y sus hijas, y que carga consigo el recuerdo de la guerra colonial en Angola, se pasea a lo largo de un día por las calles y barrios de Lisboa, de su casa al hospital, del hospital a la consulta del dentista, del dentista al psicólogo, y de nuevo a una casa sola y sin amueblar, donde se hunde en su propia soledad. No hace falta ser un lince para identificar al propio Lobo Antunes, muy levemente disfrazado, en este médico depresivo, arisco y malhablado (menos cuando piensa en el amor que todavía siente por su mujer, o por sus hijas). De hecho, el médico protagonista de Memoria de elefante también está pensando en escribir una novela, la primera, pero lo frena el miedo al fracaso o al ridículo.

Esta historia, en la que casi no hay historia, está narrada con una técnica algo diferente a la que luego se convertirá quizás en su rasgo más distintivo: la polifonía que mezcla la voz de un narrador muchas veces identificado con uno o varios personajes, con los pensamientos (con frecuencia obsesivos) de esos mismos personajes, y con los diálogos, que vienen a interrumpir la narración de forma abrupta y constante. En Memoria de elefante, la voz del narrador es aún bastante "tradicional": un narrador en tercera persona que no se identifica con el protagonista y que, si nos explica sus pensamientos, lo hace introduciéndolos con los habituales "pensó", "pensaba", "reflexionó", etc. Del mismo modo, la confusión y los juegos con las líneas temporales e históricas, que Lobo Antunes desarrolla en toda su obra y de forma aún más acentuada y eficaz en As naus, aparecen aquí atenuadas aún, porque cuando al protagonista lo asaltan los recuerdos (de la guerra, de la relación con su mujer) estos aparecen identificados como tales recuerdos. 
 
En otros aspectos, con todo, esta sí que es una novela inequívocamente escrita por Lobo Antunes. No solo por los temas mencionados (la soledad, el trauma de la guerra, la imposibilidad del amor), o por el escenario de fondo de una Lisboa nada turística (en parte porque la novela es de 1979, antes del boom del turismo de masas, y en parte porque a Lobo Antunes parecen atraerle otras partes más crudas o sórdidas de la ciudad). También por el estilo, cargado de referencias literarias, de imágenes y metáforas (como el propio protagonista reconoce, pensando sobre sí mismo), o por el tratamiento de los personajes, casi siempre degradante, esperpéntico, animalizante, con un énfasis en lo fisiológico, en las taras físicas, psicológicas o sexuales. Un mundo literario que quizás se podría comparar con el de Cela, con esa mezcla de virtuosismo formal y feísmo desesperanzado.

No es Memoria de elefante una mala novela; no es tampoco, sin duda, la mejor de su autor. Para llegar a su cima (que para mi gusto se sitúa en las obras producidas en torno a los años 90), Lobo Antunes necesitaba todavía separarse un par de grados de su propia autobiografía (sin nunca abandonarla completamente), proyectarse en un conjunto cada vez más amplio de personajes, darles una voz propia, y romper con las técnicas y modos narrativos tradicionales, creando su inconfundible estilo en el que narrador, personajes, pensamientos, memorias y diálogos componen una trama textual de creciente complejidad. 

Eso sí, como también decía al principio: si cualquier otro autor hubiese escrito Memoria de elefante, probablemente esta sería una de sus mejores novelas. Eso da idea de la magnitud de la obra posterior de Lobo Antunes.

 
Otras reseñas de Antonio Lobo Antunes en ULAD.

domingo, 10 de enero de 2021

Entreseña o resentrevista: El camino imperfecto, de José Luís Peixoto

Idioma original: portugués
Título original: O caminho imperfeito
Año de publicación: 2018
Traducción: Santiago Pérez Isasi
Valoración: recomendable

Estimandos amigos y amigas de Un Libro al Día y, sin embargo, seguidores de este blog (o viceversa): hoy traemos a vuestras pantallas una entrada un tanto especial, que se sale del formato habitual, pero que, por ello, unos lectores y lectoras ávidos como vosotras/os sabrán sin duda apreciar. Como seguramente ya sepa más de uno y una, se ha publicado recientemente en castellano este título del insigne escritor portugués José Luís Peixoto: El camino imperfecto, una interesante combinación de libro de viajes -sintetiza varias de sus visitas a Tailandia-, remembranza de su infancia en un pueblo de Portugal e incluso una pequeña investigación detectivesca que le lleva a otro de los lugares emblemáticos en su vida, la ciudad de Las Vegas. 

Para hablarnos del libro y de paso que su entrevista sirva a modo de reseña, hemos conseguido entrevistar no al propio Peixoto, sino a alguien, si cabe, más importante: el traductor del libro, pues ya se sabe que el autor es contingente, pero el traductor es necesario... (bueno, vale, igual me he pasado un poco). En este caso, se trata nada menos que del afamado estudioso y literato Santiago Pérez Isasi, que domina el bello idioma luso como si se hubiera criado comiendo bacalao en el Algarve (algo de eso hay, aunque en su caso fue a la vizcaína). Y no, he de decir a los admiradoras y admiradores que pueda atraer que el de la foto de la cubierta no es Santi; sus tatuajes son mucho más molones... Agradeciéndole que nos haga un huequito entre sus muchas ocupaciones, comenzamos esta resentrevista o lo que sea:

 

Gracias por atendernos y responder a las preguntas de este modesto blog. ¿Nos conocías de antes? ¿Habías leído alguna de nuestras reseñas, incluso?

Pues algo me sonaba, la verdad, el nombre me era familiar… A lo mejor porque fui uno de los fundadores del blog, no sé… Puede ser por eso :-P


Se trata de un libro no demasiado extenso -unas 200 páginas-, pero sí bastante variado, pues cuenta tanto los viajes de su autor a Tailandia como escenas de otros viajes a Las Vegas, más recuerdos de su infancia y juventud en Portugal. ¿Tal variedad ha supuesto una mayor dificultad a la hora de traducirlo?

Desde el punto de vista de la traducción no ha supuesto un especial problema, porque el texto intenta “explicar” esas realidades lejanas para un lector portugués, que no se diferencia excesivamente del lector español que recibirá la traducción. El público de destino del texto original, de hecho, no está excesivamente marcado, se podría decir que busca llegar a un público más amplio que el estrictamente portugués, prácticamente a un lector (potencialmente) mundial… Es decir, los referentes que se emplean o bien son conocidos globalmente (como es el caso de la película The hangover – Resacón en las Vegas), o son tan exóticos que casi cualquier lector (occidental) necesita una explicación, como es el caso de los múltiples términos y conceptos tailandeses que aparecen explicados en el libro. De hecho, en algunos momentos del texto el autor menciona o se dirige explícitamente a sus (futuros) traductores, lo que demuestra que sabe que el libro va a ser leído en otros países, lenguas y culturas diferentes a la suya.

El estilo fragmentado, a base de pequeños capítulos que, en conjunto, van componiendo una imagen caleidoscópica me parece ingenioso, pero también característico de cierta literatura contemporánea. ¿Se puede considerar por tanto El camino imperfecto como un libro representativo de su tiempo?

Diría que sí, que es un libro muy “inicios del siglo XXI” en dos sentidos. Por una parte, como comentabas en la pregunta anterior, por ese “cosmopolitismo lúdico” en que vive el autor/narrador, que le permite viajar de Portugal a Macao, a Philadelphia, a Tailandia, a Las Vegas…, sintiéndose (al menos en apariencia) un ciudadano del mundo en todas partes. Ese cosmopolitismo creo que ha quedado ahora muy tocado por la pandemia, pero también debe ser considerado críticamente desde el punto de vista ecológico, o incluso (geo)político…

El segundo aspecto que se podría clasificar como “posmoderno” es ese fragmentarismo de la narración, que hace que la lectura sea más ligera, con saltos en el tiempo y en el espacio, mezcla de narración y reflexión poética, y una historia casi de suspense que se abre en el primer párrafo del texto y solo se cierra (de aquella manera) en el último… En ese sentido, esta es una narrativa de viajes muy contemporánea, y que no hay duda que bebe mucho de la ficción o de la literatura en general. De hecho, me resulta muy difícil no pensar en algunas obras de Fernández Mallo (por forma y contenido) al leer El camino imperfecto


Los temas que se tratan en el libro, más allá de las impresiones del autor sobre lugares tan "exóticos" como Tailandia y Las Vegas, son variados y pasa de uno a otro de forma también fragmentada. ¿A qué se refiere "el camino imperfecto" del título? ¿Al acto de viajar? ¿Al de escribir? ¿A la identificación de uno con otros y ambos con el hecho de vivir?

No creo que se pueda (ni se deba) buscar una única explicación para el título, que creo que es voluntariamente ambiguo; está claro que la idea de camino remite a la del viaje, y ambas son una metáfora recurrente de la propia vida, pero también del proceso de escritura que, como recordarás, al autor se le “atasca” en cierto momento y parece que se le hace bola. Vivir, viajar, escribir, los tres términos o conceptos están unidos, como el autor recuerda varias veces, y a los tres puede referirse el título.


Otro tema interesante también es el de la distinción -o no- entre turista y viajero que se hace en el libro. ¿Cuál crees que es la posición de Peixoto sobre este tema? 

Es un poco difícil decirlo, la verdad. Hay momentos en los que parece situarse en una posición de superioridad estética o moral en relación con los turistas, por ejemplo cuando hacen un viaje en barco y estalla una tormenta (los turistas sufren porque no están teniendo la experiencia perfecta que buscaban, y él lo disfruta exactamente por el mismo motivo), o cuando visita una “aldea de tribus”, algo así como una Disneylandia de los refugiados, y solo él y su compañero de viaje parecen darse cuenta de lo problemático que es todo aquello.

Pero al mismo tiempo, en otras ocasiones el propio Peixoto parece ser algo irónico en relación con esa oposición entre viajeros (selectos, reflexivos, críticos) y turistas (masivos, aborregados, destructivos), que en realidad tiene algo de artificial o incluso clasista, como cuando sucumbe a la tentación y asiste a un espectáculo “erótico-festivo” en Bangkok, en que una chica lanza bolas de ping-pong con la vagina: una típica trampa para turistas. Al fin y al cabo, un viajero que critica a los turistas que ve a su alrededor es como sea gente que se queja de que los centros comerciales están abarrotados en Navidad… como si él con su presencia no contribuyese a abarrotarlos.

 

Hay muchos más puntos que se tocan en el libro, pero un leit motiv que se repite desde el principio, incluso desde la propia cubierta, es el de los tatuajes -para empezar, el principal viaje que se narra lo hace con su amigo el tatuador e ilustrador Makarov-. ¿A qué consideras que se refiere Peixoto con esta idea recurrente?

El interés de Peixoto por los tatuajes viene de antiguo, de mucho antes de escribir y publicar este libro, de ahí que conociera a Makarov, quien lo acompaña en su viaje, y quien por cierto también contribuye con tres ilustraciones en el libro. Se podría pensar que los tatuajes son otra forma más de escritura, y una que está íntimamente ligada al cuerpo (ya no tan definitivamente como hace unos años, porque ahora es más fácil borrar tatuajes…). Hay un momento curioso en que Peixoto promete dejar que Makarov le haga un tatuaje cuando vuelvan a Lisboa, y promete también mostrar -y dejar tocar- ese tatuaje a cualquier persona que haya leído el libro y se lo pida. Cuando le conozca personalmente, no sé si me atreveré a hacerlo.


Esperemos que se lo haya hecho en algún lugar, ejem... accesible. Éste es el primer libro de José Luís Peixoto que reseñamos en Un libro al día. Tú, que eres un avezado lector de literatura portuguesa, ¿cómo sitúas a este autor dentro del panorama general y actual, en concreto?  ¿Y este libro dentro del conjunto de su obra?

Es verdad que no hemos reseñado ningún libro de Peixoto todavía; yo estuve a punto, hace años, de hacer la reseña de Te me moriste, quizás su libro más conocido, pero finalmente no me animé… En todo caso, Peixoto es uno de los novelistas más conocidos de su generación; entre otros muchos premios y reconocimientos, recibió el Premio José Saramago en 2001, por su obra Nenhum Olhar. En España y en otros países europeos también tiene un cierto reconocimiento y seguimiento... 

 

En cuanto a este libro, se sitúa en una de las líneas desarrolladas por Peixoto en su obra y en su trayectoria vital: la literatura de viajes, género a la que también pertenece Dentro do segredo (sobre Corea del Norte), además de muchas otras contribuciones en revistas sobre viajes. Tiene también una página web llamada “Viagens para ler” (o “José Luís Peixoto em viagem”, no lo tengo claro) en la que se recogen algunos de estos textos. Vamos, que la escritura sobre el viaje es una constante de este autor. Incluso ha llegado a ejercer como “guía de viajes” (lo que vuelve a plantear hasta qué punto se distingue el viajero del turista…).


Por último, ¿qué tal ha sido la experiencia traductora? ¿Dispuesto a repetirla?

La verdad es que traducir es una actividad que me gusta mucho, aunque no sea mi trabajo habitual ni mucho menos. Tiene una parte mecánica o de "picar piedra", pero también mucho de creativo, y de reflexión sobre la propia lengua, sobre sus particularidades, sus usos en diferentes contextos, sus connotaciones… Es como hacer un puzzle sin estar seguro de si las piezas van a encajar, o de si de hecho existen todas las piezas. 

En el caso de El camino imperfecto, la traducción fue relativamente fácil, porque es un libro escrito en un registro muy neutro, con un estilo muy directo, quizás por ese intento de llegar a un público amplio que mencionaba antes. La mayor dificultad fue probablemente no dejarme ningún “portuguesismo” en el texto, porque al vivir en inmersión en otra lengua, tan similar además al castellano, uno pierde un poco la perspectiva. 

Y sí, estoy más que dispuesto a repetir la experiencia, de hecho ya estoy haciendo otra traducción de una novela portuguesa (de una autora, esta vez), que también saldrá en La Umbría y la Solana – pero no creo que pueda decir cuál es, todavía…