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miércoles, 1 de abril de 2015

Santi Pérez Isasi y Ainize Santos: Ilustre Ruritania Ilustrada / Irudizko Ruritania Irudiztatua

Idioma original: castellano o euskera (a elegir)
Año de publicación: 2015
Valoración: lamentabl... perdón, quiero decir imprescindible

To suck up or not not to suck up, this is the question… (es decir, pelotear o no pelotear…)
Humm… ¿Y a qué viene semejante pendejada?, se preguntará, desdeñoso, más de un lector de ULAD.  Pues me explicaré: resulta que el libro cuya reseña nos ocupa hoy es obra, al menos en lo que a la parte escrita se refiere, de un joven pero acreditado autor; ingenioso, elegante y sutil, de prodigiosa técnica narrativa e imaginación desbordante, que…  Sí, vaya –sonreirá algún otro lector, con sorna-, ni que fuera de Bilbao… Pues exactamente,  del mismísimo centro de Bilbao, con los pies metidos en la ría, como quien dice: Santi Pérez Isasi  jauna;  para más señas, nuestro CEU, el boss  o incluso el capofamiglia de este exclusivo blog de reseñas conocido por Un libro al día (él se presenta humildemente como co-coordinador, pero lo hace por modestia…y tal vez por algún asunto fiscal…ejem).
¿Qué, comprenden ustedes ahora mi dilema? ¿Debo respetar el código ético del gremio de reseñistas, nuestro Juramento Hipócrita, y respetar la verdad a la que nos debemos o puedo mentir como un bellaco para conservar mi puesto en este blog y, sobre todo, los espléndidos emolumentos que conlleva, amén de las suculentas dietas, prebendas y sobresueldos en cajas de puros con los que somos recompensados? Sin olvidar el prestigio social y, por qué negarlo, el magnetismo sexual que conlleva pertenecer a tan prestigiosa institución… Lo confieso: no sé qué hacer…
¡Ya está: publicaré dos reseñas, para que cada cual elija su preferida y, de paso, cubrirme las espaldas! Je, je… ahí va:
-Modo Peloteo On: Ilustre Ruritania Ilustrada es un libro divertido, emocionante, imaginativo; una obra inscrita en la mejor tradición utópica y ucrónica; una delicatesse literaria que garantiza a cualquier lector pasar un buen rato disfrutando dde unos regocijantes textos y unas no menos fascinantes ilustraciones: En suma, una pequeña joya que nadie debe perderse.
¿Vale? Y ahora:
-Modo Peloteo Off: Ilustre Ruritania Ilustrada es un libro divertido, emocionante, imaginativo; una obra inscrita en la mejor tradición utópica y ucrónica; una delicatesse literaria que garantiza a cualquier lector pasar un buen rato disfrutando de unos regocijantes textos y unas no menos fascinantes ilustraciones: En suma, una pequeña joya que nadie debe perderse.
¿Eh? ¿Pero qué broma es ésta?, tal vez pregunte el lector de antes (u otro. O todos). Pues no, no es ninguna broma. Resulta que, en este caso, no tengo por qué mentir y quebrantar mi Juramento Hipotenuso de reseñista: Ilustre Ruritania Ilustrada es exactamente lo que señalo en las dos versiones, a elegir, un libro delicioso y lleno de imaginación que retrata, con ininterrumpido buen humor la geografía, Historia, etnografía y leyendas de ese país, ignoto e ignorado, situado en algún lugar indeterminado de Europa y que ni siquiera existe ya, si es que existió alguna vez (cosa que yo no pongo en duda. O quizá sí). Un país de fronteras imprecisas, de bandera venticolor, de himno nacional espléndidamente desconfiado (“En fin, Ruritania, tú misma/ tú verás lo que haces/ tú sabrás./ Vete con cuidadito”, advierten sus últimos versos ). Un país sin victorias –ni derrotas- militares de las que vanagloriarse… Ciertamente, casi le dan a uno envidia los nativos de Ruritania… si no fuera porque los ruritanos se caracterizan por sus pies grandes, peludos y malolientes y sus ocas grandes y no menos malolientes. Y porque no parecen demasiado espabilados, a decir verdad… aunque también nos hacen parecer tontos a los demás. En fin, un país que, si no existe, debería existir, y que merece, sin duda, un cronista tan brillante, irónico y benévolo como Santi.
Y, por supuesto, una ilustradora como Ainize Santos, que sabe expresar en imágenes todo el humor y la inventiva del texto, y enriquece con una visión –aún más- surrealista u onírica las ya de por sí bastantes surreales noticias, semblanzas y remembranzas de esta improbable –o no- y pasmosa Ruritania.
Un libro –y en serio que no exagero- que bebe de tan ilustre fuentes como Las ciudades invisibles de Calvino, las geografías imaginarias de Borges o el humor, aparentemente blanco pero invulnerable, de Gianni Rodari. O el no tan blanco, pero igual de desarmante, de Jonathan Swift. Y, por supuesto, de Anthony Hope, el primer viajero que visitó tierras ruritanas…
Un libro, además, bárbaramente editado (en el mejor sentido de la palabra, se entiende) por /las ediciones bárbaras/. Muy bonito, de verdad (ésa a la que me debo por mi Juramente Hipotético).
Un libro, repito, que nadie se debe perder… Hagan lo que sea por conseguirlo: vendan sus órganos que no utilicen, engañen a sus cuñados, prevariquen… lo que sea con tal de conseguirlo, ¡pero ya!
(Háganlo, por favor, que mi futuro está en juego…)






Otros libros de Santi Pérez Isasi reseñados en Un Libro Al Día: Imposibles impensables, El edificio

domingo, 18 de febrero de 2024

Santi Pérez Isasi: El edificio

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: fatal Más que recomendable 

Vayamos por partes...

Qué no es El edificio:

-El edificio no es un ensayo de Robert Venturi sobre arquitectura postmoderna.

-El edificio no es un informe técnico más memoria de calidades presentada para la construcción de la Torre Willis (antes Sears) de Chicago, durante un tiempo el rascacielos más alto del mundo.

-El edificio no es un capítulo del libro Territorios improbables, de Pedro Torrijos (aunque bien podría serlo).

-El edificio no es un recopilatorio de las mejores historietas de 13, Rue del Percebe (aunque también podría serlo).

-El edificio no es el guión de un capítulo de Aquí no hay quien viva o La que se avecina.

-El edificio no es una parte del Génesis en la que Yahvé se carga (otra vez) a un montón de gente por medio de un diluvio y por sus cojones morenos.

-El edificio no es un plagio de La residencia de los dioses, pero ambientado en Babilonia o el Antiguo Egipto, en vez de en la Galia dominada (o casi) por los romanos.

-El edificio no es un análisis semiótico-literario de La vida instrucciones de uso, de Georges Perec.

-El edificio no es una fábula distópica que sirva de respuesta a alguna pregunta que nos podamos hacer (o quizá sí).

-El edificio no es una fábula distópica que nos plantee alguna pregunta que podamos responder (o quizás también).

Qué sí es El edificio:

-Así pues, El edificio es una distopía que, si bien no plantea preguntas ni proporciona respuestas, resulta estremecedoramente plausible y hasta probable.

-El edificio es una colección de microrrelatos que, ¡oh, sorpresa!, todos juntos conforman un macrorrelato al que incluso podemos llamar novela... (Venga, sí, llamémoslo novela)

-No sólo novela: El edificio es además una novela de ciencia-ficción. Más de ficción  que de ciencia, tampoco os voy a engañar... Pero de la buena.

-El edificio es una metáfora del capitalismo, de la sociedad occidental metida en su (nuestra) torre de marfil, de cualquier civilización que en el mundo ha sido o será y que está condenada a la entropía hasta su desaparición.

(Claro que el capítulo 27 explica: "El edificio tampoco es un símbolo ni una metáfora; reducirlo a un símbolo o una metáfora sería como decir que no existe , y el edificio, si algo hace, es existir"... Pero eso es algo que, después de todo, dice el autor y qué va a saber él de este libro).

-El edificio es, por tanto, un drama apocalíptico que representa y resume toda la entropía a la que está abocada nuestra época.

-El edificio es, también, una comedia apocalíptica que representa y resume toda la entropía a la que está abocada nuestra época.

-El edificio es una novela condenadamente divertida, a pesar de haber sido escrita por todo un Excelentísimo e Ilustrísimo señor profesor de Literatura de la Facultad de Letras de la Universidad de Lisboa (si en castellano suena serio e importante, imaginaos en portugués).

-El edificio es un libro muy bien escrito porque, bueno, en algo se tiene que notar que su autor es todo un Excelentísimo e Ilustrísimo etc., además de traductor al español de José Luís Peixoto y Hélia Correia y padre fundador, amén de reseñista master & commander del mejor blog de reseñas literarias que existe, ha existido o existirá jamás. Amén.

-El edificio es un libro delgadito (150 capítulos a una página por capítulo) que se lee en un santiamén; es decir, que por una inversión mínima en tiempo y dinero, no sólo pasaréis un rato estupendo, sino que podréis darles en tós los morros a esos amigos hipsters gafapastas y culturetas que siempre andan presumiendo de leer a escritores ex-yugoslavos raros o argentinos conocidos en su casa a la hora de comer. Pues con El edificio lo van a flipar...

-El edificio es el libro en el que se va a comentar la fama y el prestigio como escritor de Santi Pérez Isasi y que, sin duda, en un futuro quizá no muy lejano le llevar a ganar el Premio Nobel de Literatura, arrebatándoselo a veteranos farsantes como el Murakami malo o el nefasto Houellebecq, en su última oportunidad de conseguirlo. Aprovechad para leerlo ahora y partipad desde el principio en su leyenda.

Sobre la valoración: os puedo prometer y prometo (qué viejuno suena eso) que no se debe a que el autor del libro sea el padre fundador de este blog, pagador de nuestros suculentos emolumentos y un tirano que nos azota con su cinturón si no cumplimos cada uno de sus absurdos caprichos muñidor de nuestros sueños y esperanzas, además de ser un tío bien majete... es que el libro está muy bien, de verdad.


Otros libros de Santi Pérez Isasi reseñados (magníficamente, que todo hay que decirlo) en Un Libro Al Día: Ilustre Ruritania Ilustrada, Imposibles impensables

sábado, 28 de diciembre de 2024

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domingo, 10 de enero de 2021

Entreseña o resentrevista: El camino imperfecto, de José Luís Peixoto

Idioma original: portugués
Título original: O caminho imperfeito
Año de publicación: 2018
Traducción: Santiago Pérez Isasi
Valoración: recomendable

Estimandos amigos y amigas de Un Libro al Día y, sin embargo, seguidores de este blog (o viceversa): hoy traemos a vuestras pantallas una entrada un tanto especial, que se sale del formato habitual, pero que, por ello, unos lectores y lectoras ávidos como vosotras/os sabrán sin duda apreciar. Como seguramente ya sepa más de uno y una, se ha publicado recientemente en castellano este título del insigne escritor portugués José Luís Peixoto: El camino imperfecto, una interesante combinación de libro de viajes -sintetiza varias de sus visitas a Tailandia-, remembranza de su infancia en un pueblo de Portugal e incluso una pequeña investigación detectivesca que le lleva a otro de los lugares emblemáticos en su vida, la ciudad de Las Vegas. 

Para hablarnos del libro y de paso que su entrevista sirva a modo de reseña, hemos conseguido entrevistar no al propio Peixoto, sino a alguien, si cabe, más importante: el traductor del libro, pues ya se sabe que el autor es contingente, pero el traductor es necesario... (bueno, vale, igual me he pasado un poco). En este caso, se trata nada menos que del afamado estudioso y literato Santiago Pérez Isasi, que domina el bello idioma luso como si se hubiera criado comiendo bacalao en el Algarve (algo de eso hay, aunque en su caso fue a la vizcaína). Y no, he de decir a los admiradoras y admiradores que pueda atraer que el de la foto de la cubierta no es Santi; sus tatuajes son mucho más molones... Agradeciéndole que nos haga un huequito entre sus muchas ocupaciones, comenzamos esta resentrevista o lo que sea:

 

Gracias por atendernos y responder a las preguntas de este modesto blog. ¿Nos conocías de antes? ¿Habías leído alguna de nuestras reseñas, incluso?

Pues algo me sonaba, la verdad, el nombre me era familiar… A lo mejor porque fui uno de los fundadores del blog, no sé… Puede ser por eso :-P


Se trata de un libro no demasiado extenso -unas 200 páginas-, pero sí bastante variado, pues cuenta tanto los viajes de su autor a Tailandia como escenas de otros viajes a Las Vegas, más recuerdos de su infancia y juventud en Portugal. ¿Tal variedad ha supuesto una mayor dificultad a la hora de traducirlo?

Desde el punto de vista de la traducción no ha supuesto un especial problema, porque el texto intenta “explicar” esas realidades lejanas para un lector portugués, que no se diferencia excesivamente del lector español que recibirá la traducción. El público de destino del texto original, de hecho, no está excesivamente marcado, se podría decir que busca llegar a un público más amplio que el estrictamente portugués, prácticamente a un lector (potencialmente) mundial… Es decir, los referentes que se emplean o bien son conocidos globalmente (como es el caso de la película The hangover – Resacón en las Vegas), o son tan exóticos que casi cualquier lector (occidental) necesita una explicación, como es el caso de los múltiples términos y conceptos tailandeses que aparecen explicados en el libro. De hecho, en algunos momentos del texto el autor menciona o se dirige explícitamente a sus (futuros) traductores, lo que demuestra que sabe que el libro va a ser leído en otros países, lenguas y culturas diferentes a la suya.

El estilo fragmentado, a base de pequeños capítulos que, en conjunto, van componiendo una imagen caleidoscópica me parece ingenioso, pero también característico de cierta literatura contemporánea. ¿Se puede considerar por tanto El camino imperfecto como un libro representativo de su tiempo?

Diría que sí, que es un libro muy “inicios del siglo XXI” en dos sentidos. Por una parte, como comentabas en la pregunta anterior, por ese “cosmopolitismo lúdico” en que vive el autor/narrador, que le permite viajar de Portugal a Macao, a Philadelphia, a Tailandia, a Las Vegas…, sintiéndose (al menos en apariencia) un ciudadano del mundo en todas partes. Ese cosmopolitismo creo que ha quedado ahora muy tocado por la pandemia, pero también debe ser considerado críticamente desde el punto de vista ecológico, o incluso (geo)político…

El segundo aspecto que se podría clasificar como “posmoderno” es ese fragmentarismo de la narración, que hace que la lectura sea más ligera, con saltos en el tiempo y en el espacio, mezcla de narración y reflexión poética, y una historia casi de suspense que se abre en el primer párrafo del texto y solo se cierra (de aquella manera) en el último… En ese sentido, esta es una narrativa de viajes muy contemporánea, y que no hay duda que bebe mucho de la ficción o de la literatura en general. De hecho, me resulta muy difícil no pensar en algunas obras de Fernández Mallo (por forma y contenido) al leer El camino imperfecto…


Los temas que se tratan en el libro, más allá de las impresiones del autor sobre lugares tan "exóticos" como Tailandia y Las Vegas, son variados y pasa de uno a otro de forma también fragmentada. ¿A qué se refiere "el camino imperfecto" del título? ¿Al acto de viajar? ¿Al de escribir? ¿A la identificación de uno con otros y ambos con el hecho de vivir?

No creo que se pueda (ni se deba) buscar una única explicación para el título, que creo que es voluntariamente ambiguo; está claro que la idea de camino remite a la del viaje, y ambas son una metáfora recurrente de la propia vida, pero también del proceso de escritura que, como recordarás, al autor se le “atasca” en cierto momento y parece que se le hace bola. Vivir, viajar, escribir, los tres términos o conceptos están unidos, como el autor recuerda varias veces, y a los tres puede referirse el título.


Otro tema interesante también es el de la distinción -o no- entre turista y viajero que se hace en el libro. ¿Cuál crees que es la posición de Peixoto sobre este tema? 

Es un poco difícil decirlo, la verdad. Hay momentos en los que parece situarse en una posición de superioridad estética o moral en relación con los turistas, por ejemplo cuando hacen un viaje en barco y estalla una tormenta (los turistas sufren porque no están teniendo la experiencia perfecta que buscaban, y él lo disfruta exactamente por el mismo motivo), o cuando visita una “aldea de tribus”, algo así como una Disneylandia de los refugiados, y solo él y su compañero de viaje parecen darse cuenta de lo problemático que es todo aquello.

Pero al mismo tiempo, en otras ocasiones el propio Peixoto parece ser algo irónico en relación con esa oposición entre viajeros (selectos, reflexivos, críticos) y turistas (masivos, aborregados, destructivos), que en realidad tiene algo de artificial o incluso clasista, como cuando sucumbe a la tentación y asiste a un espectáculo “erótico-festivo” en Bangkok, en que una chica lanza bolas de ping-pong con la vagina: una típica trampa para turistas. Al fin y al cabo, un viajero que critica a los turistas que ve a su alrededor es como sea gente que se queja de que los centros comerciales están abarrotados en Navidad… como si él con su presencia no contribuyese a abarrotarlos.

 

Hay muchos más puntos que se tocan en el libro, pero un leit motiv que se repite desde el principio, incluso desde la propia cubierta, es el de los tatuajes -para empezar, el principal viaje que se narra lo hace con su amigo el tatuador e ilustrador Makarov-. ¿A qué consideras que se refiere Peixoto con esta idea recurrente?

El interés de Peixoto por los tatuajes viene de antiguo, de mucho antes de escribir y publicar este libro, de ahí que conociera a Makarov, quien lo acompaña en su viaje, y quien por cierto también contribuye con tres ilustraciones en el libro. Se podría pensar que los tatuajes son otra forma más de escritura, y una que está íntimamente ligada al cuerpo (ya no tan definitivamente como hace unos años, porque ahora es más fácil borrar tatuajes…). Hay un momento curioso en que Peixoto promete dejar que Makarov le haga un tatuaje cuando vuelvan a Lisboa, y promete también mostrar -y dejar tocar- ese tatuaje a cualquier persona que haya leído el libro y se lo pida. Cuando le conozca personalmente, no sé si me atreveré a hacerlo.


Esperemos que se lo haya hecho en algún lugar, ejem... accesible. Éste es el primer libro de José Luís Peixoto que reseñamos en Un libro al día. Tú, que eres un avezado lector de literatura portuguesa, ¿cómo sitúas a este autor dentro del panorama general y actual, en concreto?  ¿Y este libro dentro del conjunto de su obra?

Es verdad que no hemos reseñado ningún libro de Peixoto todavía; yo estuve a punto, hace años, de hacer la reseña de Te me moriste, quizás su libro más conocido, pero finalmente no me animé… En todo caso, Peixoto es uno de los novelistas más conocidos de su generación; entre otros muchos premios y reconocimientos, recibió el Premio José Saramago en 2001, por su obra Nenhum Olhar. En España y en otros países europeos también tiene un cierto reconocimiento y seguimiento... 

 

En cuanto a este libro, se sitúa en una de las líneas desarrolladas por Peixoto en su obra y en su trayectoria vital: la literatura de viajes, género a la que también pertenece Dentro do segredo (sobre Corea del Norte), además de muchas otras contribuciones en revistas sobre viajes. Tiene también una página web llamada “Viagens para ler” (o “José Luís Peixoto em viagem”, no lo tengo claro) en la que se recogen algunos de estos textos. Vamos, que la escritura sobre el viaje es una constante de este autor. Incluso ha llegado a ejercer como “guía de viajes” (lo que vuelve a plantear hasta qué punto se distingue el viajero del turista…).


Por último, ¿qué tal ha sido la experiencia traductora? ¿Dispuesto a repetirla?

La verdad es que traducir es una actividad que me gusta mucho, aunque no sea mi trabajo habitual ni mucho menos. Tiene una parte mecánica o de "picar piedra", pero también mucho de creativo, y de reflexión sobre la propia lengua, sobre sus particularidades, sus usos en diferentes contextos, sus connotaciones… Es como hacer un puzzle sin estar seguro de si las piezas van a encajar, o de si de hecho existen todas las piezas. 

En el caso de El camino imperfecto, la traducción fue relativamente fácil, porque es un libro escrito en un registro muy neutro, con un estilo muy directo, quizás por ese intento de llegar a un público amplio que mencionaba antes. La mayor dificultad fue probablemente no dejarme ningún “portuguesismo” en el texto, porque al vivir en inmersión en otra lengua, tan similar además al castellano, uno pierde un poco la perspectiva. 

Y sí, estoy más que dispuesto a repetir la experiencia, de hecho ya estoy haciendo otra traducción de una novela portuguesa (de una autora, esta vez), que también saldrá en La Umbría y la Solana – pero no creo que pueda decir cuál es, todavía…

miércoles, 29 de julio de 2020

Fernando Iwasaki: Ajuar funerario

Idioma original: español
Año de publicación: 2004
Valoración: entre recomendable y está bien

El género del relato, en su versión más minimalista (quizá habría que hablar de un "microgénero") ha tenido y tiene conspicuos representantes en lengua castellana, como Augusto Monterroso, Ana María Shua o Santi Pérez Isasi. También, y de forma pertinaz, el peruano, aunque afincado en Sevilla, Fernando Iwasaki, que nos ofrece en este volumen titulado Ajuar funerario -se refiere, por los visto, a la costumbre que existe en Perú de ornar a los difuntos para el funeral con alhajas... que luego se retiran, claro-, nada menos que cien microrrelatos de carácter terrorífico o que tienen que ver, de una forma u otra, con la muerte. 

Cierto es que son cuentos mínimos, la mayoría de los cuales no llega a una página y algunos no pasan de unas pocas líneas, pero, caramba... ¡son cien! Cien ideas que hay que desarrollar, cien historias apenas germinadas que hay que cuidar para llegar a convertir en una pequeña plantita, en un retoño que trasplantar a un suelo más espacioso o consumir así mismo, en ensalada... La mayoría , aunque no todos, de estos microcuentos tienen como tema la muerte, en su versión de dar miedito, claro está; encontramos así los clásicos (aunque en algún caso con una vuelta de tuerca) temas de fantasmas -Abuelita está en el cielo, Antigüedades, Aullidos, La Ouija, Aire de familia-; la variante de casas encantadas -La casa embrujada, Hay que bendecir la casa, Cosas que se mueven solas-, así como los no menos clásicos vampiros, hombres lobos y otros tipos de monstruos, más o menos novedosos o exóticos: El extremo, Réquiem por el ave madrugadora, Resaca, Multiculturalidad...

Encontramos también otras tipologías de microrrelatos que varían un poco el imaginario terrorífico clásico: por una parte, muchos cuentos con niños de protagonistas, un recurso siempre efectivo para dar canguelo al personal, como todos sabemos -La cueva, Los ángeles dormidos, El deseo, El cachorro, El balberito, Vamos al colegio-; las monjas también son figuras que a Iwasaki le resultan especialmente siniestras, vete a saber por qué (bueno, no es difícil de comprender): Las reliquias, Las manos de la fundadora, De incorruptis, Dulces de convento... Y, por la razón que sea, la conducción de automóviles, sobre todo de noche, también es un elemento que aparece a menudo en los cuentos: W. C., El pasajero , con un especial hincapié en la célebre figura de la "chica autoestopista", que merece hasta tres cuentos, con sus variantes sobre el tema. Se puede hacer también un apartado muy divertido con reescrituras de personajes clásicos: Peter Pan, en el relato que lleva su nombre; El apócrifo Frankenstein, mezclando a éste con la leyenda judía del Golem y con Jesucristo; Caperucita  Roja en Caperucita Reloaded, claro, y el Ratoncito Pérez en el muy regocijante Del "Bestiario del cementerio" de Fray Antonio Fuente La Peña... Por último y enlazando con éste último microrrelato, un apartado que sin duda satisfará a los lectores de Un Libro al Día: aquellos minicuentos que tienen relación, precisamente, con libros, en algún caso tan notorios como la propia Biblia: Del apócrifo evangelio de San Pedro (IV, 1-3), Del "Diccionario Infernal" del padre Plancy o el que lleva por título El bibliófilo. Aunque no sólo de libracos vive el hombre (y la mujer, por supuesto): el mundo digital está presente en A mail in the life y El dominio (www.infierno.com, en este caso)...

En suma, se trata de una recopilación de microcuentos notable, con más de una docena (pongamos un 15%) que me han parecido excelentes y, de los restantes, digamos que la mitad están bastante bien, mientras que el resto parte de ideas interesantes, pero su plasmación no siempre resulta satisfactoria. Pero, en fin, que en un libro con cien relatos, más de un 60% de ellos (y ya sé que está feo andar con porcentajes con estas cosas de la literatura, pero es que en este caso me lo han puesto a huevo) resulten, cuando menos, apreciables, sorprendentes y hasta divertidos, cuando no excelentes, me parece que está muy requetebién... Eso sí, recomiendo a quien se disponga a leerlos que no lo haga de un sola vez, sino poco a poco, dos o tres relatos de vez en cuando; de otra forma, el exceso puede llegar a un cierto empacho, además de que, cuando la lecturase encuentra con uno de los mejores cuentos, los siguientes palidecen, de forma inevitable, por comparación y la impresión final quizás quede un tanto decepcionada, o al menos, resulte más tibia de lo que merece este libro.

Para finalizar la reseña, y con permiso, espero, de su autor y de todos vosotros, reproduzco aquí uno de los cuentos más cortitos de este Ajuar funerario, pero también uno de los que más me han gustado:

Como en el fondo soy un romántico, no me importó que el pobre novio pasara toda la noche en la morgue con el cadáver de su chica. Al día siguiente lo encontramos en la camilla, desangrado y desnudo, muerto de amor. La novia todavía no aparece.

martes, 22 de diciembre de 2015

ULAD: Nuestros libros del 2015

Montuenga

Mejor novela del s. XX: Los reconocimientos, de William Gaddis
Mejor novela del s. XXI: Abril rojo, de Santiago Rocangliolo
Mejor thriller: Vestido de novia, de Pierre Lemaitre
Mejor novela iniciática: Las tribulaciones del estudiante Törless, de Robert Musil
Mi gran descubrimiento: La escritura peligrosa de Tom Spanbauer en El hombre que se enamoró de la luna 
Mejor ensayo: La insensatez de los necios, de Robert Trivers
Mejor volumen de relatos: Extinción, de David Foster Wallace
Peor novela: 1914. El asesinato de Sarajevo, de Eladi Romero García
No he pasado de la cuarta página en: El día en que Nietzsche lloró, de Irvin D. Yalom

Juan G. B. 

Novelón del año (en todos los sentidos): Los reconocimientos, de William Gaddis.
Sorpresa (se entiende que agradable): Londres después de medianoche, de Augusto Cruz.
Novela negra para-disfrutar-más-que-un-cochino-en-un-lodazal: Lennox, de Craig Russell.
Libros que me removieron las entretelas (y algo más): Poeta muerta, de Patricia Heras y La captura de Macalé, de Andrea Camilleri.
Mejor carta de navegación por los procelosos piélagos de nuestra época: La piel de la frontera, de Francesc Serés
Escollos evitados a tiempo: Lección de anatomía, de Marta Sanz y Un mal año para Miki, de José Ovejero.
Libros más preciosamente ilustrados: La vida de las paredes de Sara Morante e Ilustre Ruritania ilustrada de Ainize Santos y Santi Pérez Isasi (lástima de texto, en este caso).
Novela gráfica del año: Yo, asesino de Antonio Altarriba y Keko.
Publicación y recopilación del año (y obra maestra): Torpedo 1936 (integral), de Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet.

Santi
Novela española del año: Cicatriz de Sara Mesa
Novelón del año: El museo de la inocencia de Ohran Pamuk
Clásico del año: Cuarteto de Alejandría de Lawrence Durrell
Descubrimiento del año: Anna Starobinets, en particular sus relatos.
Autor al que ya no daré más oportunidades: Patrick Modiano
Fenómeno literario del año: Elena Ferrante y su serie de novelas sobre Dos Amigas
Fenómeno literario que no entiendo: la seride de novelas Mi lucha Karl Öve Náusea 
Curiosidades literarias: En Nadar-dos-pájaros de Flann O'Brien y Viaje alrededor de mi cuarto de Xavier de Mestre 
Literatura y/o periodismo, a quién le importa: La agonía de Francia de Chaves Nogales y El fin del 'homo sovieticus' de Svetlana Aleksievich

Carlos Andia
Libro de viajes del año: En mares salvajes, de Javier Reverte
Novela apetecible 2015: Siete casas en Francia, de Bernardo Atxaga
Decepciones de mayor o menor rango: En la orilla, de Rafael Chirbes, y Retrato de un hombre inmaduro, de Luis Landero
Para sumergirse en la Historia: Los Austrias, de John Lynch
Clásico recuperado (y con mucho gusto): Tirano Banderas, de Ramón del Valle-Inclán
Tocho superlativo del año: Las mil y una noches (la reseña, antes de fin de año)

Francesc Bon 

Un año en que publican dos de mis autores favoritos no debería ser malo. Aunque lo hagan con obras que quizás, no sean sus mejores. Pero si bien a Houellebecq todos los acontecimientos ajenos han contribuido a que Sumisión gane en relevancia, crezca en trascendencia y rabie de actualidad y, por lo tanto, sea indiscutiblemente la novela más importante del año y su lectura obligatoria. A su lado, y no por deméritos, Pureza palidece, aunque crece en el recuerdo, lo cual no está nada mal. No suelo ponerme al lado de los vilipendiados por el mero hecho de serlo, pero ¿Franzen? El mejor de los que lo despedazan, que escriba un párrafo como el peor de los incluidos en Las correcciones y entonces hablamos.
Un autor con el que repetiré: aparte de decenas de clásicos, creo que volveré a probar a DeLillo para ver si el brutal desequilibrio entre Ruido de fondo y Cosmópolis tiene algún matiz. Y caerá algún Faulkner más, supongo. 
De este año no pasa: que encuentre unas semanas para apartarme del mundo y lea El día del Watusi de Francisco Casavella.
El libro que marcó mi año: Sumisión, y aún podría exponer una docena de nuevos motivos por los que seguiré defendiendo esta novela.
El accésit: aunque plantee dudas sobre si son puntos de partida de una carrera o no, libros como Nuevo destino son auténticos ganchos en la quijada.
Una apuesta personal: Santiago Lorenzo cambiando de registro o Jenn Díaz poniendo su brillante prosa al servicio de asuntos más carnales. Peligro de que estilo, por brillante y solvente que este sea, devenga encasillamiento, amigos.
Frustrado: por no poder aportar mucho nuevo aquí ya que prácticamente todo lo que he leído ha caído en ULAD. Sí que he reconocer que este año ha sido para mí más un año de editoriales que de autores. Cualquier cosa de Sajalín, muchísimas cosas de Malpaso y bastantes de Blackie Books y Asteroide,
Incomprensible: Anagrama convirtiendo en emblemas de su producción dos naderías como Blitz y También esto pasará.

Y, como siempre, emplazar a nuestros lectores a que aprovechen los comentarios para dejarnos sus listas, sus sugerencias, preferencias, filias y fobias. Que ya tardabais.

miércoles, 15 de junio de 2016

¡Concurso de #shelfies!

El verano es una época para premios, concursos y sorteos. Y como en ULAD no queremos ser menos, también organizamos el nuestro:

¡¡¡Concurso de shelfies!!!

¿Y qué es un shelfie? No, un shelfie no es lo mismo que un selfie: no es una foto de vosotros mismos, sino una foto de vuestras estanterías de libros. Queremos ver cómo almacenáis vuestros libros, cómo los ordenáis (¿por colores, por lengua, por época, por país...?). Queremos ver qué libros tenéis pendientes para leer, cómo se acumulan en vuestras mesillas, cómo invaden vuestros escritorios, vuestras camas, vuestros cuartos de baño.

Podéis enviarnos vuestros shelfies por email, por twitter con el hashtag #ShelfiesULAD o por facebook, en los comentarios a esta misma entrada, hasta el final de este mes.

¿Y qué podéis ganar si nos enviáis una foto de vuestras estanterías?

¡¡¡Un premio!!!

¿Y qué premio es ese?

¡¡¡Libros!!!

Efectivamente: libros. Entre las personas que nos envíen sus shelfies antes del final de este mes sortearemos tres lotes de libros compuestos por Estrómboli de Jon Bilbao (ed. Impedimenta), Crónicas del encierro de Izaskun Gracia Quintana (ed. Salto de Página) e Imposibles impensables de Santi Pérez Isasi (Ed. Nazarí).

Y ahora, para inspiraros, aquí van nuestros propios shelfies. Que cosnte que nosotros mismos no podemos ganar ninguno de los premios...

Montuenga
Carlos Andia
Koldo
Juan G. B.
Santi

lunes, 18 de diciembre de 2017

Lo mejor del 2017, ULAD dixit

Marc Peig dice:

Juan G. B. dice:

Koldo CF dice:
  • Novela en lengua extranjera: Solenoide (Mircea Cartarescu)
  • Novela hispanoamericana: La casa grande (Álvaro Cepeda Samudio)
  • Relatos en lengua extranjera: En el corazón del corazón del país (William H. Gass)
  • Relatos hispanoamericana: Seres queridos (Vera Giaconi)
  • Ensayo en lengua extranjera: Los primeros editores (Alessandro Marzio Magno)
  • Ensayo hispanoamericana: Librerías (Jorge Carrión)
  • Relectura del año: El astillero (Juan Carlos Onetti) 
  • Decepción del año: Un hombre enamorado "de sí mismo" (KOK)
  • Mención honorífica: Los libros de relatos de escritoras latinoamericanas, como Giaconi, Enríquez o Baudoin.
  • Propósito 2018: Apuntarme al gimnasio y sacar a Marc del lado oscuro knausgardiano

Carlos Andia y sus preciadas estatuillas:
  • Mejor novela: 'La grande', de Juan José Saer. Menciones especiales para 'Abril rojo', de Santiago Roncagliolo, y 'La invención de Morel', de Adolfo Bioy Casares. Vamos, que todo queda en el Nuevo continente.
  • Mejor relectura, y mejor obra de teatro, y mejor casi todo: 'Divinas palabras', de Ramón del Valle-Inclán.
  • Mejor obra dramática (después de 'Divinas palabras'): 'Esperando a Godot' de Samuel Beckett (reseña en breve)
  • Mejor clásico (después de 'Divinas palabras'): 'Los hermanos Karamazov', de Fiódor Dostoyevski
  • Mejor libro de relatos: 'Historia universal de la infamia', de Jorge Luis Borges
  • Peor libro de relatos: 'Alevosías', de Ana Rossetti
  • Mejor libro de historia/pensamiento/política: 'La ciudad en la historia', de Lewis Mumford
  • Mejor libro de arte/estética: 'Apariencia desnuda', de Octavio Paz
  • Descubrimiento del año: 'Imposibles impensables', de Santi Pérez Isasi
  • Decepciones varias: para qué comentarlas (tampoco son tantas, eh?)
  • Objetivos para el 2018: 'Tristram Shandy', que voy posponiendo demasiado tiempo, y algunas cosillas de narrativa reciente que van a merecer la pena. Y a lo mejor le doy otra oportunidad a Houellebecq.

Oriol Vigil dice:
    • Mejor novela: Pregúntale al polvo, de John Fante.
    • Peor novela: Lunar Park de Bret Easton Ellis.
    • Mejor novela de terror: Otra vuelta de tuerca, de Henry James.
    • Mejor novela gráfica: El paraíso perdido, de Pablo Auladell.
    • Mejor libro sobre arte: Historia de seis ideas, de Wladyslaw Tatarkiewicz.
    • Mejor antología: Entre Ciudades invisibles, de Italo Calvino y Todos los cuentos, de Cristina Fernández Cubas.
    • Mejores ensayos: Ante el dolor de los demás, de Susan Sontag, La banalidad del mal, de Hannah Arendt y Ética a Nicómaco, de Aristóteles.
    • Mejores redescubrimientos: Memorias del subsuelo, de Fiódor Dostoievski y Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carrol.
    • Decepciones (obra que era muy buena y se está yendo al garete): Berserk, de Kentaro Miura. ¿Por qué le ha tenido que llegar El Eclipse a este manga? ¡¿Por qué?!
    • Placer culpable: La pistola de mi hermano (Caídos del cielo), de Ray Loriga.
    • Libro tristemente necesario: Carta sobre el comercio de libros, de Denis Diderot.

      Beatriz Garza dice:
      • Libro del año: Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan
      • Tochonovela del año: no gasto de esas, gracias
      • Relectura del año: El turista accidental, de Anne Tyler
      • Decepción del año: La soledad de los números primos, de Paolo Giordano
      • Lectura abandonada a medias que pretendo retomar: Suave es la noche, de Francis Scott Fitzgerald
      • Libro que voy a leer antes o después: Prohibido nacer, de Trevor Noah
      • Autor descubrimiento del año: Delphine de Vigan
      • Propósitos de 2018: descubrir a Siri Hustvedt (previo asesoramiento de Marc), y a Stephen King (sí, lo reconozco, my fault). Leer más novela gráfica. 

      Carlos Ciprés dice:
      • Ensayo revelador: Leer es un riesgo, de Alfonso Berardinelli
      • Descubrimiento a buenas horas: Industrias y andanzas de Alfanhuí, de Rafael Sanchez Ferlosio
      • Momentazo donostiarra: La ciudad, de Karmelo C. Iribarren
      • Lectura fascinante: Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín
      • Otra lectura fascinante: Crui. Els portadors de la torxa, de Joan Buades
      • Novela gráfica: Pobre cabrón, de Joe Matt
      • Pequeñas decepciones: La vuelta al día, de Hipólito G. Navarro, Moby Dick, de Herman Melville, Les dones i els dies, de Gabriel Ferrater
      • Propósitos para 2018: Releer a Sciascia, de pe a pa. Acabar el año con un resumen plagado de libros reseñados. Y que ustedes lo disfruten.

      Santi dice:

      Francesc Bon opina:
      • He tenido años mejores
      • No tocar ni con un palo: Cualquier obra de todos esos autores que creen que puede escribirse un libro a base de frasecitas trascendentes enlazadas una a una con dos personajes que van pasando por ahí de vez en cuando a pasarle lametones por la cara a su CREADOR. Vosotros ya sabéis quiénes sois
      • Lo mejor de este año: El vendido de Paul Beatty
      • Accésit "lo bueno si breve dos veces bueno":  La uruguaya de Pedro Mairal
      • Destacados locales: Aunque caminen por el valle de la muerte de Álvaro Colomer
      • Propósitos de año nuevo alternativos a los gimnasios y adelgazar y no ser tan pedante: algún Gaddis de los que quiebran la muñeca, el máximo de Rodoreda que sea capaz de mantener mi criterio con algo de credibilidad
      • Abandonos sonados de los que no voy a arrepentirme: La quinta estación, de N.K. Jemisin (moraleja: lo mío no es la sci-fi), Patria, (de ya sabéis quien y no me da la gana ni poner el vínculo), y otras decenas no dignas de mención
      • Nuevas esperanzas: por favor, algún ensayo de Houellebecq o Franzen o Tom McCarthy
      • Lista de deseos: tiempo 
      Montuenga dice:

      FICCIÓN:

      NO FICCIÓN: