martes, 9 de marzo de 2010

Jorge Luis Borges: Historia universal de la infamia

Idioma original: castellano
Fecha de publicación: 1935
Valoración: muy recomendable

Borges padecía una terrible timidez. Como persona hubo de vencerla por necesidad en 1946, cuando el gobierno peronista premió su disidencia ascendiéndolo, desde su puesto como asistente en una bibioteca pública, al cargo de Inspector de Aves y Conejos en los mercados de la municipalidad de Buenos Aires. Se dedicó entonces a dictar conferencias, venciendo su miedo a hablar en público. Como escritor, la timidez se advierte en ese juego de máscaras, pseudónimos y falsos hallazgos con que evitaba tantas veces reclamar abiertamente la autoría de su obra. Pese a que Borges es reconocido sobre todo como cuentista, pocos saben que este género se le resistió durante mucho tiempo, precisamente por ser tan tímido.

El primer Borges escribe poesía y se ve a sí mismo como poeta. Sus experimentaciones vanguardistas (en torno al ultraísmo) las realiza en verso, y es en verso como empieza a darse a conocer a su vuelta de Europa con Fervor de Buenos Aires (1923). Dos años después publica Inquisiciones, iniciándose en el ensayo (aunque con resultados que luego condenaría: nunca autorizó la reedición de ese libro). La poesía y el ensayo le dan seguridad, pero la ficción se le resiste: fabular abiertamente ante los ojos del lector le parece un atrevimiento excesivo. Decide dar un rodeo e internarse en la ficción, pero sólo a medias. Fabular, si se quiere, de tapadillo.

Toma una serie de biografías y las cuenta a su manera, alterando las circunstancias y resumiendo toda una vida en un par de escenas significativas. Los personajes son famosos delincuentes y malhechores, así que el resultado viene a ser una Leyenda dorada, pero al revés. Si las historias, de por sí, ya atrapan, pasadas por el filtro de Borges se llenan de ironías y de una extraña ternura. Uno acaba simpatizando con la implacable viuda Ching, pirata, y desea que el emperador fracase en su intento por detenerla. Incluso Billy el Niño, que mató a 21 hombres "sin contar mejicanos", se gana el respeto del lector. Sólo los títulos de cada biografía ya son geniales: "El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké", "El impostor inverosímil Tom Castro" o "El atroz redentor Lazarus Morell".

El mar de China, el Mississippi, el Turquestán o un Nueva York irreconocible: Borges pasea al lector por continentes y siglos, mostrándole la traición más aborrecible, la crueldad sin motivo, el engaño como forma de vida. Entre las piezas se cuela una, "El hombre de la esquina rosada", que es el primer relato, en sentido propio, que escribió Borges. Paradójicamente (o borgianamente), es la más verosímil.

Otras obras de Jorge Luis Borges en ULAD: Aquí

2 comentarios:

izas dijo...

Éste es uno de los pendientes que tengo de Borges. A ver si me quito la espinita ya y me lo leo de una vez.

Anónimo dijo...

Lo mejor de este libro es su estilo, PERFECTO. Las frases son inteligentes y divertidas. La puntuación, los adjetivos. Es excepcional.