miércoles, 17 de marzo de 2010

John Withington: Historia mundial de los desastres


Idioma original: inglés
Título original: A Disastrous History of the World
Fecha de publicación: 2009
Valoración: Está bien



A tenor de las catástrofes naturales de las que últimamente hemos sido testigos (los terremotos de Haití y Chile, por ejemplo), no es raro que pensemos que el mundo se está yendo al garete y que nos queda poco más de un telediario para irnos todos a criar malvas, seguramente debido a una catástrofe natural de dimensiones inmensurables. Sin embargo (y sin ninguna intención de subestimar el daño que le hacemos al planeta y la respuesta que va a tener el mismo), catástrofes naturales –y no tan naturales– ha habido siempre, muchas de las cuales mucho más letales y desastrosas que las que acabamos de citar.

Existe una rama de la historia, conocida como Historia ambiental o Environmental History, dedicada a estudiar este tipo de fenómenos. Aunque ocupa sobre todo a estudiosos estadounidenses, en Europa contamos con uno de los mayores expertos en la materia, John Withington, quien, tras publicar The Disastrous History of London y A Disastrous History of Britain, nos ofrece la Historia mundial de los desastres, un libro más global que los anteriores pero igualmente interesante.

El contenido de este libro se divide en varias partes: las catástrofes naturales (tsunamis, volcanes, terremotos, inundaciones...), enfermedades y hambrunas, guerras, crímenes de estado, accidentes con medios de transporte (naufragios, accidentes de tren y avión...) y desastres producidos por el descuido o error del hombre (incendios, envenenamientos, estampidas...). En cada capítulo, el autor relata de forma breve una serie de casos ordenados cronológicamente, aportando una gran cantidad de información (cifras, testimonios de la época sacada de archivos, periódicos, etc.) y demostrando el gran trabajo de documentación que ha realizado. Aunque, en ocasiones, tal cantidad de datos puede abrumar al lector, el libro está bien escrito –con un estilo más cercano al periodístico que al histórico– y su amena y rápida lectura nos invita a profundizar en algunos de los acontecimientos narrados (sobre todo, en el capítulo dedicado a los crímenes de estado, que os recomiendo especialmente).

Se echa de menos, sin embargo, un prólogo que contextualice el trabajo de Withington, que nos introduzca en la lectura, así como un apartado de conclusiones. No estaría de más que el autor explicara si cree que, como muchos piensan, el mundo se acaba, si, por el contrario, la Tierra es un lugar maravilloso y tranquilo a pesar de las últimas catástrofes sufridas o si el verdadero problema que debería preocuparnos es que el hombre es, como dijo Plauto, un lobo para el hombre.

2 comentarios:

Jaime dijo...

Me tira muchísimo, no lo puedo evitar. Y eso que, por lo que cuentas, este libro es a la Historia como "Gente" a las noticias. Pero no, digamos que no es sólo el morbo lo que atrae. Al fin y al cabo, las catástrofes son situaciones-límite donde pueden advertirse muchas cosas que habitualmente están ocultas. Foucault, por ejemplo, tiene unas páginas de increíble lucidez (en Vigilar y castigar) sobre la disciplina que se imponía en una ciudad en caso de peste. De lo más revelador.
Y, además, horror, está en la biblioteca. Vais a acabar con mi aportación escrita a este blog.

izas dijo...

Es muy interesante. Es cierto que no profundiza en los acontecimientos, pero es que si lo hiciera no habría publicado un libro, sino toda una enciclopedia.

No creo que sea el morbo lo que atraiga de este libro (a mí, al menos), sino la curiosidad por saber cómo ocurrió tal cosa o la otra, de qué es capaz el ser humano es una situación extrema (tanto para bien como para mal) y, sobre todo, ayuda a relativizar y a hacernos pensar –una vez más, que parece que no acabamos de darnos cuenta– que cualquier día desaparecemos del planeta y el universo sigue adelante sin inmutarse.