miércoles, 7 de junio de 2017

Joyce Carol Oates: Memorias de una viuda

Idioma original: inglés
Tïtulo original: A Widow's Story: A memoir
Traducción: María Luisa Rodríguez Tapia
Año de publicación: 2011
Valoración: Muy recomendable

Encontré este libro buscando información para una entrada temática que publicaré por aquí dentro de poco; el título y el resumen me decían que encajaba con lo que estaba buscando, así que inmediatamente me lo compré en ebook, lo descargué y empecé a leer. Y seguí leyendo, hasta que tuve de parar, porque estaba a punto de echarme a llorar delante del ordenador, y no precisamente por tener los ojos cansados de la lectura.

Que conste que no suelo llorar nunca, o prácticamente nunca, con un libro o una película. ¿El final de Titanic? Meh. ¿El discurso de Schindler en La lista de Schindler? Meh. ¿El final de Amour de Haneke? Bueno, ahí sí que se me puso un nudo en la garganta. La última vez que recuerdo llorar por culpa de una obra de ficción fue cuando murió David el Gnomo, y aun así me tragué las lágrimas porque mi hermano mayor estaba cerca.

Y sin embargo, en la página 47 de Memorias de una viuda tuve que parar, porque me ahogaba.

El título describe muy bien el contenido de la obra: son las memorias de Joyce Carol Oates en relación con la muerte de su marido, Ray Smith, en 2008, a causa de una pneumonía y/o de una infección hospitalaria posterior. Un hombre sano, trabajador, feliz y cariñoso se siente levemente enfermo, ingresa en urgencias de un hospital provincial y una semana después ha muerto. ¿Cómo puede alguien asumir que en tan poco tiempo ha perdido al compañero de su vida, con el que compartió 47 años? ¿Cómo se puede seguir viviendo después de un golpe así?

Esa es la pregunta que parece querer responder Joyce Carol Oates con esta obra: el proceso de reajuste brutal que debe acometer para responder a esta nueva realidad, y la forma como la vida exige seguir siendo vivida (en términos casi meramente funcionales, primarios, instintivos), más allá del deseo romántico de "no sobrevivirnos el uno al otro" que reina en una pareja compenetrada como el de los Smith.


Y el recuento de estos días, meses, años, confusos y dolorosos se realiza con un pormenor casi inhumano: Memorias de una viuda no es una breve y punzante reflexión sobre la muerte, como Una pena en observación de C. S. Lewis; son casi 440 páginas de reconstrucción detallada de cada momento, de cada paso, de cada sentimiento. Las noches sin dormir en el hospital, el último mensaje del marido en el contestador, la reacción primera, la culpa, el trauma, la desesperación, las conversaciones (en persona y por email) con amigos, colegas, desconocidos, los trámites burocráticos tras el fallecimiento pero también los recuerdos de los días felices... Todo, absolutamente todo tiene cabida en esta recolección que no parece querer dejar ningún resquicio al olvido;y quizás sea esa su función, de hecho: a través de un recuerdo implacable, conseguir conocer de verdad a su marido. (Hablando de las memorias de otra escritora, también viuda, Oates dice que "combinan lo clínico con lo poético"; en sus propias memorias, se impone claramente el primer elemento).

Quizás precisamente por esta saturación del recuerdo, la obra pueda parecer algo excesiva: después de unas primeras cien páginas que dejan al lector, como a la autora (salvando las distancias, claro), en estado de shock, el relato entra en una fase más lenta, más repetitiva, más "burocrática". Ayuda a salvar la lectura el sentido del humor de Oates (cuyo destinatario es muchas veces ella misma), así como las reflexiones casi siempre afiladas que cierran muchos de los capítulos, dedicadas al proceso del luto y a la confrontación con la muerte, a la que se despoja de su halo mí(s)tico para convertirla en un trámite de una vulgaridad dolorosa en sí misma.



Desde luego, el libro no es tan potente y emotivo en las últimas trescientas páginas como en las cien primeras. Quizás esto se deba a que el momento del dolor máximo, la muerte del marido, se sitúa en esas páginas, y lo que viene después es el lento proceso de readaptación, en medio de una sensación de vacío existencial, de la viuda a su vida de viuda. Quizás se deba a que de hecho la agudeza brutal de esas primeras cien páginas es superior, y el resto del libro palidece en comparación. En cualquier caso, ese inicio, como decía antes, me ha conmovido como muy pocos libros lo han hecho anteriormente, y solo por ellas vale la pena leer estas confesiones desgarradas y valiosas, llenas de amor, dolor e inteligencia.

Otras obras de Joyce Carol Oates en ULAD.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Semana de Diarios/Memorias?

Gabriel Diz dijo...

Hola Santi,

Al leer la reseña tuve curiosidad por la vida de JCO y leyendo wikipedia me enteré que se ha vuelto a casar.....por lo cual los que lean el libro no se angustien tanto ;)

Saludos

Celia dijo...

He descubierto este blog por casualidad, como todo lo bueno que se descubre por internet y quiero felicitar a sus autor@s. Las reseñas son muy buenas. La ficha al principio muy clarificadora. Y por la enorrrrrme cantidad de libros reseñados, se nota que tocan todos los palos. Desde los libros de culto para "letraheridos" hasta otros más comerciales. ¿Leer un libro al día? ¡qué buen título! pero que irreal para quienes nos cuesta bastante más tiempo leer un libro. Y sobre todo si se pretende disfrutarlo. Hay muchos blogs literarios en la red, pero este es casi pedagógico, aceptando la subjetividad de los autores de las reseñas. Así a bote pronto comparto la calificación de imprescindible sobre Opiniones de un payaso, como etiquetaría casi todos los libros de Böll, que leí en el pleistoceno y de los que apenas recuerdo el argumento, pero sí ese magnífico poso que deja su lectura, sobre todo con Billar a las nueve y media, Insisto, felicidades.

Santi dijo...

Pues sí, hace poco también JCO dijo en Twitter algo de "mi marido" y me hizo sonreír. ¡Bien por ella! :)

Por cierto que vale mucho la pena seguir a Joyce Carol Oates en Twitter: es divertida, simpática y muy comprometida. Ahora mismo es una de las mamporreras anti-Trump más ativas; otra, curiosamente, es J. K. Rowling, la autora de Harry Potter.

Juan G. B. dijo...

Hola:
Yo recomiendo además seguir en twitter a Stephen King, que no es tan prolífico como Oates y Rowling, pero también tira con bala... ; )

PayliTuzu dijo...

Good article .your blog is very useful for everyone
Thank you
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