Analizamos hoy las dos últimas novedades de Muñeca Infinita, dos novelas que parten de una premisa más o menos similar, pero que tienen desarrollos opuestos. Y es que ambos libros parten de una pérdida (en forma de muerte o desaparición) para adentrarse en géneros, estilos y miradas diferentes. Así, Buen chico, del británico Neil McRobert toma una vía aparentemente más ligada al género fantástico o al terror, mientras que La madriguera, de la australiana Melanie Cheng, toma un camino mucho más intimista y psicológico. Eso sí, ambos con resultados satisfactorios.
Idioma original: InglésTítulo original: Good boy
Año de publicación: 2025
Traducción: Ignacio Gómez Calvo
Valoración: Bastante recomendable
En el caso de Buen chico, la novela arranca con la desaparición de un niño de 10-12 años y la imagen de un hombre cavando una tumba en ese mismo lugar. Esto puede hacer creer que estamos ante una novela de misterio, sensación que podría acrecentarse (y llevarnos incluso al terreno del terror) si dijéramos que ese lugar esta ligado a persistentes rumores sobre desapariciones misteriosas y extraños encuentros con seres de leyenda. Pero la novela no va, o al menos no va solo, de esto.
De hecho, podríamos decir que el texto no habla tanto del mal como de hacer el bien o de vidas dedicadas a prevenir el mal, de empatía y solidaridad, del destino, de encrucijadas en el camino de la vida, de prejuicios y habladurías. En este sentido, y aunque han pasado un montón de años desde que vi la película, Buen chico me recuerda a un Big fish oscuro y con un trasfondo político, por aquello de de hacer frente a lo terrible desde la empatía y la solidaridad.
Sea como fuere, Neil Mc Robert logra ensamblar las dos caras que tiene la novela, la terrorífico-fantástica y la tierna-conmovedora, sin que el conjunto salte por los aires. La atmósfera y la ambientación de cuento casi gótico nos llevan a clásicos del género, mientras que los diálogos entre los dos protagonistas y las historias insertas en las confesiones de uno de ellos mantiene la tensión y emocionan al mismo tiempo.
Pasados unos días de la lectura de la novela y de la escritura de los primeros párrafos de la reseña, me viene a la cabeza la idea de una posible adaptación al cine o a la TV de Buen chico. Su estructura (una conversación en plena noche entre Jim y Margie con varios viajes al pasado), unida al potencial visual del lado fantástico y al potencial emocional de la vida de Jim, bien daría para una buena película o serie. No sé si alguien se lo habrá planteado, la verdad.
Título original: The burrow
Año de publicación: 2025
Traducción: Vanesa García Cazorla
Valoración: Recomendable
Por su parte, el lugar central de La madriguera es ocupado por la muerte de Ruby, la hija de 6 meses de Amy y Jin. Han pasado 4 años desde el trágico accidente que causó el fallecimiento de la pequeña de dos hermanas, pero las heridas siguen abiertas, el "agujero" sigue sin taparse y la culpa y los reproches siguen supurando.
Dos elementos extraños que aparecen en pleno contexto del aislamiento derivado de la pandemia romperán esa burbuja en Amy, Jin y Lucie siguen aislados, en la que semejan astronautas solos girando en el espacio, moscas que se golpean sin parar contra el cristal: un conejo y Pauline, madre de Amy. Serán estos tres elementos, en mayor o menor medida, quienes hagan que se rompa el estancamiento (¿o debería decir encantamiento?), que comience una reconstrucción nada sencilla.
Es, por tanto, una novela introspectiva en la que el aspecto psicológico y relacional es clave. Las relaciones entre los 5, incluyendo al conejo, son los hilos sobre los que se construye una novela que, a nivel estructural, se divide en breves capítulos en los que el narrador (siempre en tercera persona) pone el foco en uno de los protagonistas. En este sentido, creo que los principales aspectos a destacar de La madriguera se vinculan a esas relaciones. Serían, especialmente, la rama femenina de la familia y las relaciones de amor, odio, culpa y reproches que se establecen entre ellas y la contención de la que hace gala la autora a la hora de establecer esas relaciones.
En el lado menos positivo, creo que el personaje masculino (Jin) es algo más plano que el resto, que no está tan a la altura de las mujeres de la novela. Además, me hubiese gustado algo más de riesgo en lo formal, que la autora arriesgara con la primera persona.
En cualquier caso, con sus diferencias y semejanza, con sus virtudes y "debilidades", Buen chico y La madriguera son dos novelas recomendables y disfrutables.
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