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miércoles, 8 de julio de 2026

António Lobo Antunes: El orden natural de las cosas

Idioma original: portugués 
Título original: A ordem natural das coisas
Traductor: Mario Merlino  
Año de publicación: 1992
Valoración: Muy recomendable
 
Este año murió, antes de tener la oportunidad de ganar un Premio Nobel que habría sido muy merecido, António Lobo Antunes, el otro gran escritor portugués de finales del siglo XX y principios del siglo XXI (creo que no hace falta decir cuál es el uno). Deja una obra inmensa, compuesta fundamentalmente por un corpus de novelas, prácticamente a un ritmo de una por año desde mediados de los años 80, que crean un panorama y un diagnóstico (al fin y al cabo, Lobo Antunes era médico) del Portugal anterior y posterior a la Revolución de los Claveles de 1974. 
 
A este propósito responde precisamente El orden natural de las cosas (1992), que junto con el Tratado de las pasiones del alma (1990) y La muerte de Carlos Gardel (1994) compone lo que se ha llamado la trilogía o ciclo de Lisboa. En efecto, la compleja y ramificada narrativa de esta novela nos presenta las vidas de un conjunto de personajes, desde mediados del siglo XX, en pleno Estado Novo (el régimen autocrático dirigido durante décadas por Salazar) hasta poco después de la llegada de la democracia. 
 
No será fácil para el lector conseguir entender exactamente quiénes son estos personajes; las cosas en las novelas de Lobo Antunes casi nunca son fáciles. Serán necesarias probablemente dos lecturas del texto, o un bloc de notas y un bolígrafo, para conseguir reconstruir el árbol genealógico de la obra - porque, como en otras novelas de Lobo Antunes, en el centro de la trama se encuentra una familia, los Valadas, un conjunto de "vencidos por la vida": el padre, que representa la figura patriarcal tan típica de la obra loboantunesiana, y sus hijos, Jorge (militar acusado de conspirar contra el Estado Novo y encarcelado y torturado por ello); Fernando, el "estúpido" de la familia; o Julieta, la hija loca encerrada en casa que respondería al tópico de la madwoman in the attic (a pesar de lo cual se queda embarazada del hijo de la costurera). A ellos se unen las tías Maria Teresa y Anita; la familia de Iolanda, una chiquilla diabética que se empareja con el sobrino bastardo de los Valadas, varias décadas mayor que ella, o también un misterioso escritor sin nombre que contrata a una especie de detective privado, ex-agente de la PIDE (la policía política del salazarismo) y actualmente formador de hipnotistas, para que encuentre, por motivos no demasiado claros, precisamente a este sobrino.
 
Solo este breve resumen ya podrá dar idea de la complejidad de la novela; ¡pero no se vayan todavía, aún hay más! (Si has entendido esta referencia, es hora de que te compres unas gafas de cerca). Porque esta novela, como también muchas otras del autor, es una obra polifónica; de hecho, cada uno de los cinco "libros" que la componen está narrada por no una sino dos voces diferentes, que el lector deberá identificar por su cuenta y riesgo - diez narradores en total. Y no solo eso: como es también marca de la casa para Lobo Antunes, cada una de estas voces está a su vez traspasada por otras voces: las de las personas con las que los narradores interactúan o dialogan, y también las voces que provienen de la memoria, a veces traumática, a veces consoladora, y muchas veces convertida en estribillo obsesivo. La memoria, y sobre todo la memoria de la infancia, es siempre un fantasma recurrente en la vida de los personajes, como un refugio al que querrían volver y no pueden. (En este sentido, Sobre los ríos que van sería la cristalización máxima de este eterno retorno a la infancia de un Lobo Antunes ya crepuscular).
 
La novela presenta, por lo tanto, desordenada y retrospectivamente, la vida de varias generaciones de una familia (o dos, si incluimos a la familia de Iolanda), atravesada por la historia reciente de Portugal: la guerra colonial, la descolonización, la represión del régimen salazarista, la revolución o la llegada de la democracia; pero a diferencia de otros textos, en esta novela la historia es apenas un trasfondo y no un núcleo, y cabría decir que su lugar lo ocupa el espacio: la ciudad de Lisboa. Es de hecho una novela extremadamente cartográfica, en la que abundan los topónimos y los espacios simbólicos; pero con raras excepciones, no se tratará de los espacios "turísticos" de Lisboa, sino de espacios periféricos (la "Estrada do Tojal", en la Benfica tan querida por Lobo Antunes pero ya cerca de los límites de la ciudad, o la proletaria Alcántara) o degradados (como el eje Rua Madalena - Martim Moniz - Rua Benformoso - Almirante Reis, con sus tascas y sus pensiones, sus restaurantes y su prostitución). Se trata por lo tanto de una Lisboa en la que estos "vencidos por la vida" encajan y transportan sus respectivas soledades entrelazadas; y en la que diversas violencias, dirigidas en muchos casos contra los más vulnerables (migrantes, prostitutas, enfermos mentales o físicos...) son retratadas en toda su crudeza.
 
Probablemente una novela con estos elementos sería demasiado pesada y agobiante como para ser soportable, o por lo menos disfrutable, si Lobo Antunes no tuviese la inteligencia y/o la sensibilidad de incluir también elementos que la aligeran. Así, por ejemplo, la brutalidad de la violencia y la crudeza de lo fisiológico se combinan con un ocasional lirismo, sobre todo en la presentación de relaciones amorosas; por ejemplo, el primer libro contiene el largo monólogo del sobrino que, inconsolablemente enamorado de Iolanda y consciente de la diferencia de edad y de sentimientos, habla con ella en un tono que mezcla lo nostálgico con lo poético y con lo rijoso. La novela tampoco carece de humor, un humor cruel a veces pero también absurdo, exagerado, bizarro, próximo del esperpento cuando, por ejemplo, el padre de Iolanda agujerea una cañería e inunda Alcántara de excrementos; o cuando su hermana, que tiene unos descomunales piedras en los riñoes, recibe reprimendas y desprecios de los médicos que la tratan por empezar curarse, porque estaban deseando que se muriese para estudiarla como caso clínico. El inconfundible estilo del autor ("nadie escribe como yo", solía decir, y tenía razón) también contribuye para elevar el texto más allá de cualquier tentación puramente naturalista.
 
El orden natural de las cosas (título que aparece referido dos veces en el texto, y que parece referirse a la sumisión de los personajes al destino a la realidad social, sin capacidad o voluntad de oponerse a ellos) es por lo tanto una novela de extrema complejidad; exige paciencia y concentración. Pero, como pasa con casi todas las novelas de este autor y de este tipo, ofrece también enormes recompensas a quien se anime a adentrarse en ella: el lector encontrará frases y capítulos magistrales, brutales, deliciosos; un universo complejo y sugerente, y una demostración de técnica narrativa y de poder imaginativo. En este año en que Lobo Antunes nos ha dejado, leerlo es la mejor manera de homenajearlo.
 
Otras obras de Lobo Antunes en Un Libro Al Día 

martes, 26 de mayo de 2026

Rui Couceiro: Baioa sin fecha de muerte

 Idioma original: portugués

Título original: Baioa sem data para morrer

Traducción: Antonio Jiménez Morato

Año de publicación: 2025

Valoración: muy recomendable

El joven escritor portugués Rui Couceiro ganó en 2022 el prestigioso premio Manuel de Boaventura con esta excelente novela que constituye un alegato contra el abandono de un pueblo y sus gentes. Aunque sitúa la acción  en el sur de Portugal podríamos trasladar su argumento a cualquier pueblo de nuestra España vaciada.

Joaquim Baioa es un anciano que vive en Gorda-e-Feia, un pequeño pueblo del Alentejo portugués. Baioa dedica su tiempo y sus fuerzas a restaurar las casas abandonadas del pueblo con la esperanza de que sus antiguos propietarios decidan volver a habitarlas y así evitar el lento desmoronamiento que lleva consigo el éxodo rural: "Baioa se negaba a ver morir el pueblo. No aceptaba las paredes desconchadas, los cristales rotos, tampoco los tejados caídos o las aceras invadidas por la maleza. Ya era suficiente la despoblación".

Una de las casas restauradas pertenece a la familia de nuestro protagonista, un joven profesor que trabaja en Lisboa y que está atravesando una etapa de estancamiento vital. Cansado de un trabajo que no le motiva y superado por las exigencias de la modernidad, decide aceptar la invitación que les envía Baioa y viaja al pueblo buscando el equilibrio emocional que echa en falta.

Al llegar al pueblo quedará atrapado por el ritmo de vida que encuentra: "Al cabo de pocos días, con la mañana mostrándose aún despejada, me di cuenta de que allí mi corazón latía en paz. Me sentía a gusto en el silencio y no buscaba el ruido ni las palabras de los demás. Me encontraba en estado de calma y no me desagradaba. En aquella tierra de almas abandonadas, la única ansiedad que sentía era el entusiasmo constante por lo aparentemente poco pero claramente tanto que sucedía allí en todo momento". 

Nuestro joven profesor irá conociendo a una entrañable galería de habitantes del pueblo, que Rui Couceiro retrata con enorme empatía, y se convertirá en la mano derecha de Baioa, con el que se dedicará a encalar paredes, reparar tejados y restaurar puertas y ventanas. 

En capítulos cortos, nuestro protagonista va narrando en primera persona sus sensaciones al integrarse en el nuevo hogar, sus experiencias pasadas y sus incertidumbres futuras. En torno a él, los ancianos con los que coincide en la taberna. Baioa, Ze Patifé, Tía Zulmira o Adelino Reis, entre muchos otros, van dejando su impronta en nuestro protagonista: "Sólo más tarde me di cuenta de que, en la llanura y en la colina, como seguramente en otras geografías olvidadas, las personas que quedaban habían aceptado la condena de quedarse y rendirse a los dictados de la naturaleza, por no tener otra alternativa, o por ser incapaces de vivir de otra manera".

Nuestro profesor se va involucrando cada vez más en la vida de los paisanos, pero esa cercanía se acabará convirtiendo en un motivo para la desazón. Baioa decide compartir con él la carga de un secreto que le corroe y que le obliga a luchar contra el tiempo, un secreto que tiene que ver con el destino final de los habitantes del pueblo. Entre los papeles encontrados por Baioa en la casa abandonada del doctor Bártolo, un científico vecino del pueblo, ya fallecido, aparece un curioso estudio en el que se atreve a poner fecha al fallecimiento de los aldeanos. Figura la fecha de todos, excepto la de Baioa, que no tiene fecha de muerte. Cuando en Gorda-e-Feia la muerte comienza a tomar las calles y van falleciendo los aldeanos en la fecha prevista en el estudio de Bártolo, la paz que anhelaba el profesor se convierte en un tiempo de duelo.

Couceiro ha escrito una novela poética y evocadora, repleta de personajes memorables y cargada de imaginación. Nos presenta el antagonismo entre la vida urbana y la vida rural y el choque entre dos generaciones: la más joven llena de vitalidad y optimismo, y la mayor, sin fecha de muerte. Quizás se le pueda reprochar que alarga en exceso algunos capítulos y que dilata la resolución de otros, pero el resultado final es un bonito y emotivo relato de un pueblo en lucha  contra la soledad, el desarraigo y el abandono.

miércoles, 4 de febrero de 2026

Clarice Lispector: Lazos de familia

Idioma original: portugués

Título original: Laços de Família

Traducción: Cristina Peri Rossi

Año de publicación: 1960

Valoración: Recomendable


La verdad es que no había oído hablar de Clarice Lispector hasta que varios de sus libros aterrizaron en ULAD, así que una vez más queda claro que aquí todos aprendemos de todos, o al menos soy yo el que aprende de todos. Casualmente cae en mis manos este Lazos de familia, que resulta ser un libro de relatos breves, lo cual no estoy seguro de que sea el medio más adecuado para testar a un escritor, pero es lo que hay. El libro se publica en 1960, cuando la autora brasileña, ucraniana de nacimiento, ya ha publicado algo de narrativa, incluyendo la que creo que es su primera y más celebrada novela, Cerca del corazón salvaje, escrita con solo veinticuatro años.

Ya puestos un poco en situación, podemos ir desgranando los distintos tipos de relatos que, con características bastante marcadas, componen el libro. Varios de ellos, colocados en la parte final, tienen un tinte muy de obra juvenil, con protagonistas adolescentes o poco menos, y un desarrollo más bien convencional. Narrados con pulcritud, son seguramente cuentos escritos años atrás que no aportan demasiado, con excepción de aquel (perdón por no recordar el título) que relata una agresión sexual, con un crescendo muy potente y una conclusión sobria que dan un resultado impecable.

Otro grupo de relatos se aproxima más a la fábula, con rasgos de humor y argumento más o menos insólito, como la historia de un perro, la más sorprendente de la mujer más pequeña del mundo, o aquella que tiene como protagonista a una gallina. Pasajes divertidos con un fondo simbólico resuelto con dignidad y eficacia.

Y quizá los cuentos más característicos, casi todos colocados al principio, son aquellos que hablan de historias cotidianas de mujeres, en tono intimista y algo brumoso, que bucean sentimientos e inseguridades que tienen que ver con el sufrimiento, el amor, la amistad o la soledad. Es escudriñar en la mente y el corazón de sus protagonistas, leer sus pensamientos y descubrir inseguridades, pequeñas envidias secretas o simplemente zonas de sombra que no conocemos pero que dejan cicatrices antiguas que no quieren ser borradas. Ocurre así en Feliz cumpleaños, uno de los relatos más brillantes, donde confluye la amargura de aquellas heridas con geniales golpes de humor.

Son finalmente narraciones que casi siempre carecen de desenlace, como trozos aleatorios de películas que se hubieran perdido: no sabemos qué hubo antes ni qué vendrá después, pero el cuadro es suficiente para transmitir emociones o definir personajes o parte de ellos. Y todo con la inconfundible seña de identidad de una prosa algo desconcertante, inexacta o improvisada, que provoca una sensación de frescura muy recomendable, a veces incluso con un punto excitante poco usual. Es en ocasiones una sintaxis forzada, en otras repeticiones o interrupciones que dan lugar a una expresión marcadamente personal a la que es difícil buscar parentescos, algo que hace de la lectura una experiencia gratificante aunque de vez en cuando, que todo hay que decirlo, peque de algún que otro exceso.


También de Clarice Lispector reseñado en ULADaquí

sábado, 10 de enero de 2026

Colaboración: Historia del cerco de Lisboa, de José Saramago

Idioma original: Portugués

Título original: História do cerco de Lisboa

Traducción: Basilio Losada

Año de publicación: 1989

Valoración: Muy recomendable (¿Muy?)


Hace unos cuatro meses, el 19 de agosto 2025, Santi escribió:  "un Saramago al año no hace daño". No hará daño, entonces, un reseña más al iniciar este 2026, sobre todo teniendo en cuenta que la primera reseña de Saramago apareció en ULAD en septiembre de 2009, hace diez y seis años y se han reseñado, hasta el 19 de agosto pasado, ocho de sus novelas. En promedio solo una cada dos años. Así es que colaboraré reseñando otra. 

Confieso que tengo debilidad por Saramago, casi todos sus escritos me han gustado, y mucho. Sé que el “muy recomendable” está marcado por esa debilidad; espero que solo hagan picadillo y no puré con esa valoración. Pero advierto: El primer párrafo de tres páginas y media, sin ningún punto, solo comas y palabras con mayúsculas después de algunas de ellas, es todo un reto, aun para quienes hayamos leído otros libros donde Saramago use esa misma tipografía, que adopta, según él mismo lo dijo alguna vez, para darle su fluidez natural al diálogo. Ese primer párrafo me mueve a decir que esta novela no es la más recomendable para iniciar la lectura de las obras de Saramago.

Después de ese arduo inicio de la novela viene otro párrafo de página y media, con una sutil descripción: un amanecer que apenas se percibe con “una infinitesimal mudanza en la oscuridad del cuarto…” y Saramago o el narrador o alguien, sigue contándonos ese amanecer en tal forma que solo para leer ese párrafo vale la pena comprar el libro.

Los comentarios a esta novela suelen resaltar un hecho: que el protagonista, corrector de estilo de una editorial, introduce un no, en vez de un sí, en el lugar clave de un libro de la historia de Portugal, alterando con eso el hecho indiscutido y bien conocido de la ayuda que los cruzados dieron al primer rey portugués para que arrebatara Lisboa al dominio musulmán. Se narran luego las dificultades, muy divertidas por cierto, que el corrector tiene para enfrentar el indudable reclamo que la editorial le hará. Pero eso, escrito con un notable sentido del humor, no es lo mejor de la novela. Sí lo es la historia de amor que poco a poco se desarrolla en el libro.

Aunque el centro de la novela es el nacimiento y desarrollo de un amor, no por eso la obra se puede clasificar como perteneciente al género romántico. El amor descrito no tiene la pasión ni el desenlace trágico común en ese género. Tampoco es un amor a primera vista. Nace con dificultad y casi a contracorriente en uno de los dos personajes involucrados, aunque asoma en él, sin ser reconocido, desde el primer momento. La iniciativa es llevada por el otro personaje, que con clama pero con firmeza lo va guiando hasta el lugar donde desemboca. Un amor humano que, con sencillez, se desarrolla por caminos desacostumbrados en obras que traten este tema.

Hay otras virtudes en el libro: ese espejo en que, tal vez sí, tal vez no, se desarrolla un amor semejante, espejo configurado en el escrito que elabora el corrector, donde trata de dar continuidad a ese NO que cambiaría la historia de toda una nación.

Saramago escribiendo una historia de amor ¿Leí bien la novela o ese “muy” de la clasificación me ha hecho ver lo que no existe? Ustedes, lectores asiduos de ULAD, tendrán su respuesta, como siempre.

Firmado: David Batista

Otras obras de José Saramago reseñadas en ULADaquí

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Giovana Madalosso: Suite Tokio

Idioma original: Portugués
Título original: Suíte Tóquio
Traducción: Diego Cepeda
Año de publicación: 2020
Valoración: Recomendable

Suite Tokio es una novela coral. Dos mujeres se alternan para narrarla en primera persona: Maju (niñera que se lleva consigo a Cora, la hija de cuatro años del matrimonio para el que trabaja) y Fernanda (madre de la pequeña ahogada por la vida doméstica, cuyo matrimonio se desmorona y halla refugio en su empleo como productora ejecutiva y en una aventura con una documentalista excéntrica).

La premisa de Suite Tokio, que a mí me ha recordado vagamente a la de la novela francesa Canción dulce de Leila Slimani, es la siguiente: un día, Maju secuestra a Cora. Tiene 44 años, al igual que Fernanda, y aunque cobra un sueldo decente, por culpa de su empleo como niñera interna vive prácticamente encerrada en una casa ajena, ha perdido a su pareja y se le ha pasado la oportunidad de ser madre de una hija propia.

El tema principal de Suite Tokio es, por supuesto, la maternidad: la biológica pero distante, encarnada por Fernanda, y la circunstancial pero afectiva, derivada del cuidado, encarnada por Maju y Cacá, el padre de Cora. «Un deseo que toda madre ha sentido, que su hijo desaparezca. Que muera por unos segundos», página 40. «Cacá tenía un don para la vida doméstica; había nacido para cuidar. Cuidar de lo que fuera, de los cactus, de nuestras jardineras, de Cora, de mi madre, de nuestros amigos, de la remodelación del apartamento, de nuetras cenas, de la receta de la cena. Yo no podría hacer todo lo que él hacía ni aunque quisiera, por lo menos no con la misma levedad (...). Y entendía que, de la misma manera en que yo debía ir lejos para florecer, él debía encorvarse sobre las pequeñas cosas», página 59. «Tener un hijo era una paliza tan fuerte que lanzaba a cada una a la esquina del ring, con estrellas volando en torno a la cabeza. Las madres se resbalaban en extremos, sin saber quiénes eran. O se anulaban sexualmente o su deseo se recrudecía. O se sumergían en el trabajo o no sabían qué más hacer con la vida (...). Tan inseguras en su tarea de madre que debían implosionar a sus semejantes. (...) Al descalificar a la otra, atenuamos nuestra sensación constante de ser pésimas madres», página 149. «Yo le había cogido cariño a Cora de una manera que nunca me había pasado con otros niños. (...) Pensé que ese amor prohibido de bebé y nana también era culpa de doña Fernanda. Ella había dejado a su hija en un rincón de la vida, y ahí en el rincón estaba yo», página 161. «Solo parí a Cora. Para ser madre, una persona tiene que adoptar al hijo después de que nace. La madre eres tú. Y Maju», página 219.

Otros temas, con menos peso que la maternidad, pero igual de relevantes, orbitan Suite Tokio:

  • El amor. «Tal vez las pasiones (...) sean devastadoras (...) porque enamorarse de otro es enamorarse de una nueva posibilidad de una misma», página 139.
  • El deseo femenino.
  • La desigualdad de clases. «Sé que mi abu Brígida me amaba porque hacía todo por mí, pero nunca escuché de su boca un te amo, nadie dice eso en el campo, es como si el amor fuera una cosa demasiado delicada para nosotros, una caja de bombones con papel de seda que solo algunas manos pueden abrir», páginas 143-44.
  • La alineación producida por las expectativas de género, sociales y culturales, etc... «Me quedé pensando de dónde venía la rabia que mi hija sentía por mí. Una rabia por ser subyugada, tal vez la misma que yo sentía por estar subyugada al papel de madre. Y Cora lo notaba. (...) Ella incluso debió percibir mi angustia por una decisión que también le afectaba. En esos días había recibido una oferta del canal de televisión en el que trabajaba para (...) volverme productora ejecutiva (...). Primero dije que no (...). Pero, claro, no estaba en paz con mi decisión. Era un cargo que quería y entendí que ser madre frustrada era un pésimo negocio (...)», página 41.

En fin: de Suite Tokio me ha gustado su prosa, la tensión creciente de su argumento, sus personajes (incluso los secundarios tienen algún rasgo memorable) y sus reflexiones. No me extraña que la novela quedara finalista del Premio São Paulo de Literatura y del 63º Premio Jabuti.

martes, 19 de agosto de 2025

José Saramago: Todos los nombres

Idioma original: 
portugués
Título original: Todos os nomes
Traductora: Pilar del Río
Año de publicación: 1997
Valoración: está bien
 
Podría decirse que "un Saramago al año no hace daño", y de hecho hemos pasado ya demasiado tiempo sin reseñar nada del (hasta ahora) único premio Nobel portugués, así que aquí voy yo con este Todos los nombres, que he leído intercalado con otras lecturas veraniegas, como si fuera un palate cleanser para poder tolerar mejor otras lecturas que, como diré en su debido tiempo, se me están haciendo pesadas. Y aunque, como es obvio por la valoración, esta no es ni con mucho mi novela favorita de José Saramago (ahí arriba están El año de la muerte de Ricardo Reispor ejemplo, o por supuesto el Ensayo sobre la ceguera), no hay novela de Saramago que no tenga pasajes sorprendentes, frases que hacen reflexionar o personajes que rezuman una humanidad muy necesaria en estos tiempos sombríos.
 
¿Y qué nos cuenta exactamente Todos los nombres? Pues la historia de don José, trabajador de la Conservaduría del Registro Civil, un hombre soltero de mediana edad perfectamente anodino, rutinario, trabajador abnegado, que de hecho vive en una casa anexa al propio Registro, y cuya única excentricidad consiste en reunir una especie de "catálogo de personas famosas" a partir de los documentos recogidos en el registro. Pero todo cambia el día que, por casualidad, la ficha de una mujer cualquiera cae, por azar, en manos de don José, y por alguno motivo pasa a obsesionarse con ella: no le son sufiientes los datos recogidos en el registro, y decide iniciar una ingenua y torpe labor detectivesca para intentar desubrir el paradero actual de la mujer, todas las circunstancias de su vida y, quién sabe, tal vez conocerla personalmente. Esta investigación lo lleva a falsificar una credencial del Registro, a asaltar el colegio en el que estudió la mujer, o a faltar a sus obligaciones y rutinas laborales, para sorpresa de sus colegas y superiores.
 
Tal como sucede con otras obras de esta misma época del mismo autor (como Ensayo sobre la ceguera o Las intermitencias de la muerte, por ejemplo), Todos los nombres funciona casi como una fábula extensa: no sabemos en qué país ni en qué época sucede la acción, y los personajes son casi más categorías que individuos (como es el caso del casi anónimo don José, cuyos apellidos ni siquiera llegamos a conocer). En este caso, la fábula podría referirse a las complejas relaciones que existen entre la vida y la muerte (puesto que el Registro las separa en categorías radicalmente opuestas, algo que la narrativa irá cuestionando progresivamente), o al modo en que los aparatos del poder y de la burocracia nos despojan de identidad y de individualidad, tanto a sus trabajadores como a sus "súbditos". 
 
El problema que le veo a la novela es que, sinceramente, el interés de la trama no es suficiente para sustentar todas sus páginas (350 en la edición que manejo). No digo que it could have been an email, pero sí creo que habría funcionado mejor despojada de algunas de sus digresiones, reflexiones o indagaciones minuciosas en cada decisión de don José, o sus diálogos interiores o proyectados en los más diversos objetos (por ejemplo, en el techo de su cuarto). En general, me ha parecido demasiado morosa o, por usar una palabra que me gusta bastante, "demasiado verbosa". Por contraste, la parte final de la novela, en que don José por fin descubre el destino de la mujer misteriosa, me ha parecido demasiado corto, o incluso algo precipitado, cuando esa es una parte que sí que atrapa la atención... 
 
Es cierto que, como decía antes, prácticamente cualquier obra de Saramago tiene joyas escondidas y transmite ese espíritu lúcido, crítico e irónico de su autor; pero infelizmente, esta no pasará a estar entre mis imprescindibles.
 

sábado, 19 de julio de 2025

Ana Paula Maia: Búfalos salvajes

Idioma: Portugués
Título original: Búfalos Selvagens
Traducción: Mario Cámara
Año de publicación: 2024
Valoración: Se deja leer > Está bien

Búfalos salvajes es una novela breve de Ana Paula Maia. Aunque se puede, al igual que he hecho yo, leer de manera independiente, tiene continuidad con otras obras de la autora brasileña.

El argumento de Búfalos salvajes es simple, casi esquemático. Hay un grupo de conocidos que quieren abrir un matadero de búfalos. Para ello, alquilarán un terreno cuya otra mitad ocupa un circo, aparentemente involucrado en el asesinato de uno de sus payasos.

La prosa de Búfalos salvajes es extremadamente sobria (seca, incluso; a fin de cuentas, las frases de Maia son breves y repiten desacomplejadamente las palabras si hace falta), salvo por algún venazo poético ocasional. Puede resultar algo cansina durante las descripciones, pero funciona muy bien a la hora de transmitir varias reflexiones en torno a la muerte.

Da la sensación de que a los personajes de Búfalos salvajes les falta algo de cocción (aunque entiendo que esa sensación debe evaporarse por completo para quienes se hayan familiarizado con ellos en sus apariciones previas). Algo parecido suscede con ciertos eventos que se emplean de contexto o telón de fondo en la obra, como por ejemplo la epidemia, o que el padre Tomás se haya enfrentado a un demonio antes.


También de Ana Paula Maia en ULAD: Aquí

miércoles, 21 de mayo de 2025

Colaboración: El amor de los hombres solitarios, de Victor Heringer

Título original: O amor dos homens avulsos

Traducción: Francisco Cardemil Pérez

Año de publicación: 2024

Valoración: Muy recomendable


La mejor recomendación posible de esta novela la hace Zadie Smith en la solapa:

“Al terminarla, uno tiene el deseo de conocer de inmediato al joven que la escribió, estrechar con fuerza su mano y felicitarlo por el comienzo de una carrera brillante. Pero Victor Heringer ya no está. Se marchó dejando atrás este hermoso libro”.

Efectivamente, este libro es hermoso. Trágico, pero hermoso. Heringer nos cuenta una historia de descubrimiento de la vida, de la amistad y del deseo de un joven de familia acomodada de la periferia de Rio de Janeiro cuya apacible vida adolescente se ve alterada por la llegada a su casa de un joven adoptado por el que se sentirá irremediablemente atraído. Esa llegada trastocará la precaria estabilidad de una vida familiar oscurecida por las connivencias del padre con la dictadura y el desequilibrio mental de la madre, y marcará para siempre la trayectoria vital de Camilo, nuestro protagonista. 

Alrededor flota siempre el ambiente amenazador de la delincuencia, las drogas y la violencia física que asfixia la vida de los habitantes del suburbio en el que vive y del que intenta escapar y al que vuelve en un último intento de redimirse y de hallar un sentido a una vida que quedó paralizada por un trágico suceso. El diagnóstico de Camilo sobre su vida es demoledor: “Crecí más triste que una paloma. Me convertí en un adulto inútil, amargado y sucio. Apenas puedo encontrar belleza en las cosas”.

Con estos mimbres podríamos encontrarnos ante una historia que podría ser sombría, triste, descarnada, pero Heringer escribe con mucha ternura y delicadeza y arroja luminosidad y esperanza sobre unas vidas que transcurren al borde de la tragedia.

Efectivamente, es una pena que Heringer ya no esté con nosotros. Leer esta excelente novela puede ser nuestro mejor homenaje.

Firmado: José Miguel Martínez


martes, 15 de abril de 2025

Colaboración: Galveias, de José Luís Peixoto

Título original: Galveias

Traductores: Pilar del Río y Antonio Sáez Delgado

Año de publicación: 2016

Valoración: Muy recomendable


Tan lejos, tan cerca. Nos llega muy poca información sobre la literatura que se está haciendo en Portugal y apenas podemos nombrar escritores de aquel país aparte de Saramago y Pessoa. Estamos a tiempo de remediar ese desconocimiento y quizás este excelente libro de Peixoto pueda contribuir a ponerle remedio.

Nos propone en este libro el escritor portugués una novela coral por la que van desfilando las vidas de los habitantes de un pueblo del Alentejo portugués, Galveias, cuyo día a día se ve sacudido por el impacto de un meteorito que impregna de olor a azufre la atmósfera del lugar.

Aprovecha Peixoto la anécdota del meteorito, casi un Mcguffin a la manera de Hitchcock, para irnos desgranando capítulo a capítulo las vivencias de una entrañable galería de personajes que, con sus alegrías y miserias, conforman un universo de vidas que se van entretejiendo y cuya suma constituye el alma colectiva del pueblo.

El ritmo de la narración es deliberadamente lento. El autor portugués se propone integrarnos en la atmósfera diaria del pueblo a través de los pequeños detalles de las vidas de sus habitantes que en casi todos los casos comienzan siendo asuntos privados, casi secretos, pero que acaban involucrando al resto de la colectividad. Todo ello con un lenguaje minucioso, poético, tratando con gran humanidad a unos personajes que, en la mayoría de los casos, nacieron y morirán en el pueblo y que se plantean su vida como una cuestión de supervivencia y una adaptación a las circunstancias que les han tocado vivir utilizando los escasos recursos que tienen a su alcance.

Merece la pena recrearse en un fragmento, una reflexión de uno de los personajes en la que nos describe su lugar en el mundo y en la que podemos vislumbrar la riqueza del lenguaje narrativo en que se mueve Peixoto: “Todos tenemos un lugar donde la vida se ajusta. Cada mundo tiene un centro. Mi sitio no es mejor que el tuyo, no es más importante. Nuestros sitios no pueden compararse porque son demasiado íntimos. Donde existen solo nosotros podemos verlos. No vale la pena explicar nuestro sitio, nadie va a entenderlo. Las palabras no soportan el peso de esa verdad, tierra fértil que viene del pasado más remoto, manantial que se extiende hasta el futuro sin muerte”.

Firmado: José Miguel Martínez

Otras obras de José Luís Peixoto reseñadas en ULADEl camino imperfecto

sábado, 21 de diciembre de 2024

Rubem Fonseca: El salvaje de la ópera

Idioma original: portugués

Título original: O Selvagem da Ópera

Traducción: Mario Merlino

Año de publicación: 1994

Valoración: recomendable (tal vez un poco más para los amantes de la ópera)

Los huevos que hubo de tener ese brasileño para ponerse a las patadas con Giuseppe Verdi y Giacomo Puccini, presentando una ópera sobre un indígena americano, Il Guarany, en el Teatro alla Scala, y además, siendo recibida con éxito. Está es la historia de Antonio Carlos Gomes (nombre adecuado para ser músico brasileño), compositor que llevo la ópera desde las indias, de regreso al viejo continente.

El salvaje de la ópera es la biografía novelada de Carlos Gomes (así es, Fonseca no solo escribía novela negra). Aunque su estilo es reconocible, la gran diferencia entre este libro y sus célebres relatos cortos o sus novelas de detectives radica en el ritmo. Aquí, Fonseca se explaya con descripciones detalladas (excesivas para algunos) sobre el mundo del espectáculo europeo de finales del siglo XIX, los escenarios y las representaciones. Es evidente el amor que el autor sentía por la ópera, lo que puede resultar denso en ciertos pasajes para aquellos lectores más interesados en las tribulaciones personales de Carlos Gomes o en el desarrollo lineal de la trama.

Además de retratar el entorno artístico, Fonseca no solo describe el brillo y la pompa de las salas europeas, sino también el trasfondo político y las tensiones entre el antiguo orden imperial y las nuevas formas de organización republicana. Esta dualidad añade una dimensión histórica que complementa la trama musical.

Otro de los puntos centrales es el marcado contraste entre la vida de Carlos Gomes en su país y las dificultades que enfrentó en sus interacciones con la alta sociedad europea. En Brasil era un genio reconocido, un músico nacional de prestigio que se mantuvo fiel al emperador Dom Pedro II y a las viejas costumbres (incluso se negó a componer el himno nacional una vez que Brasil se convirtió en república, optando en cambio por crear una obra en honor al “descubrimiento de América”). En Europa, sin embargo, se encontraba en una posición mucho más incómoda: era visto como un indio exótico que debía presentarse impecablemente vestido y con el cabello planchado para no ser considerado un salvaje sacado de la selva a tamborazos.

Recomiendo este libro, particularmente para los amantes de la música clásica occidental en general y de la ópera en particular. Incluso les recomiendo acompañar la lectura com una arias de Rigoletto, La Traviata, o Il Guarany (o si pueden cantarlas, mejor). La experiencia puede ser tan enriquecedora como el propio texto (siempre se puede ser más mamador).


Otros libros de Rubem Fonseca en ULAD: El gran arteEl seminaristaVastas emociones y pensamientos imperfectosBufo y Spallanzani

sábado, 5 de octubre de 2024

Tatiana Salem Levy Vista Chinesa

Idioma original: portugués.
Título original: Vista Chinesa
Traducción: Mercedes Vaquero
Año de publicación: 2022
Valoración: entre recomendable y está bien

Libros como Vista Chinesa obligan a quien los lee con la intención de reseñarlos, de opinar sobre ellos, a un ejercicio de un cierto equilibrismo. El que supone balancear la obvia utilidad del texto en sí con su estricto valor desde un sentido estrictamente literario. Por supuesto, es una tesitura difícil. Se trata de una novela corta, apenas una hora y media de lectura, en la que la autora toma la voz de una amiga íntima, una arquitecta que, en medio de las preparaciones necesarias para los dos eventos deportivos que tuvieron lugar en Brasil (Juegos Olímpicos y Mundial de Fútbol) fue violada cuando salió a correr por un parque en las afueras de Río de Janeiro. Es una narración en primera persona interpuesta y es de una crudeza y realismo incuestionables, de hecho es una carta de la víctima a sus hijos, esa es la modalidad que usa la autora para describir todo el proceso. 

Por tanto, es un acto de enorme valentía, una especie de catarsis, y sus intenciones son inapelablemente honestas: la denuncia, el testimonio, la descripción del duro proceso que se inicia cuando una mujer se encuentra en una situación así y lo tortuoso que es. Nada que oponer desde una perspectiva de un libro así en cuanto a necesario. Y mis reticencias no irían por ahí, comprendiendo lo pantanoso del asunto. Pero, ¿para qué esperar al epílogo del libro para que la víctima se decida a despojarse de su anonimato y acepte dar su nombre? No acabo de ver el sentido, si de lo que se trata es hasta cierto punto de denunciar no solo los hechos, sino el desagradable proceso al que se obliga, tanto bajo la coartada de la investigación como para el mero hecho de impartir justicia. Supongo que en todas partes responde a un cierto esquema en que hay que obtener todo lo que permita buscar al agresor. Los reconocimientos de los médicos forenses, el testimonio para la denuncia, las prospecciones de la investigación, el cerco de los posibles sospechosos: todo puede hacerse farragoso, pero no veo otra manera de acercarse a la verdad que esa. Supongo que se puede ver desde un prisma más frío o más sensible, pero lamentablemente, no creo que Brasil sea una excepción, es que ese proceso implica una intervención obligatoriamente funcionarial, donde la implicación emocional puede resultar incluso poco compatible. 

Todo ese recorrido en el cual Júlia ha de regresar a los hechos y revisitar sus sensaciones me ha parecido a veces previsible y a veces, por la interposición narrativa, poco realista o incluso, supongo que para mitigar el dolor, algo edulcorado. Puede que un testimonio directo, una narración más directa y descarnada le hubiera sentado mejor a las intenciones del libro. 

domingo, 30 de junio de 2024

José Eduardo Agualusa: Un extraño en Goa

Idioma original: Portugués
Título original: Um estranho em Goa
Traducción: Claudia Solans
Año de publicación: 2000
Valoración: Recomendable

¡Pues anda que no habremos hablado veces de las expectativas y las ideas preconcebidas! Toca volver a ellas porque lo primero que pensé cuando tuve en las manos Un extraño en Goa, aun a sabiendas de que esta es una novela, fue en Ryszard Kapuscinki, en su Un día más con vida y en el comandante Farrusco.

Tampoco me parece algo descabellado. Al fin y al cabo, la contracubierta del libro habla de un escritor que parte en busca de una leyenda, de un excomandante de la guerrilla en Angola que pudo ser un agente portugués infiltrado. (Ahora que lo pienso, también podría haber hablado de Cesárea Tinajero y Los detectives salvajes, no?)

Bueno, el caso es que la novela, o la trama propiamente novelesca, es relativamente escueta. Sin embargo, y creo que esto es casi más interesante, el libro se abre a otros caminos y se convierte en ensayo histórico y/o antropológico, libro de viajes, thriller, crónica periodística, etc. Todo lo anterior gracias a un narrador escéptico y a la confusa memoria de unos días en la provincia india (y antigua colonia portuguesa) de Goa en la que el mundo real parece muy lejano. 

Creo que la principal virtud del libro radica en esa atmósfera extraña en la que nos envuelve el autor. Y es extraña en dos sentidos: en el puramente físico o sensorial y en el social. Por un lado, el calor húmedo, el paisaje y su sensualidad  dejan una sensación pegajosa; por otro, las iglesias católicas en plena India, los descendientes de portugueses que añoran una patria en la que nunca estuvieron, etc dejan una sensación de desubicación y extranjería que nos lleva a reflexionar acerca de la identidad y la memoria.

Todo ello, eso sí, con la sombra de Plácido Domingo / Comandante Maciel sobrevolando la novela. Es este un personaje oscuro, construido a partir de sus silencios y de sus elipsis, una especie de Coronel Kurz lusoparlante.

Termino poniendo en relación esta reseña con la de otros dos libros de Agualusa ya reseñados y que tienen una valoración de lo más dispar. Yo me situaré en el lugar del equidistante, en un "recomendable" en el que lo "periodístico / ensayístico" funciona como contrapeso de una trama novelesca que queda, en mi humilde opinión, en algo casi anecdótico.

También de José Eduardo Agualusa en ULAD: A feira dos assombrados,  Teoría general del olvido y El vendedor de pasados

miércoles, 22 de noviembre de 2023

Colaboración: ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?, de António Lobo Antunes

Idioma original: portugués

Título original: Que cavalos são aqueles que fazem sombra no mar?

Traductor: Antonio Sáez Delgado

Año de publicación: 2009

Valoración: interesante y muy recomendable para fans


¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar? estaba destinada a ser la penúltima novela de António Lobo Antunes. Así lo manifestó el propio escritor en el momento de su publicación. Nunca sabremos si la última iba a ser Sobre los ríos que van, crónica de la enfermedad que había padecido dos años antes y el título que sucedió a aquel órdago. Quizá sería menos aventurado pensar en la inolvidable Comisión de las lágrimas, donde llevó su fabulación hasta el límite. Tanto, que por ejemplo en España los críticos que hasta entonces solían reseñar sus novedades hicieron mutis por el foro. Pues vale... Lo cierto es que después de aquel (aparente) arrebato continuó con su ritmo de publicación de libro al año. Pero esta pudo haber marcado un final innecesario que nadie quería.

¿Qué caballos son aquellos...? cuenta el declive de una potentada familia agrícola. La casa en cuestión la llevan de aquella manera un padre que no ejerce como tal, una madre que lo hace de forma relativa y una criada, Mercília, que hace lo suyo y lo que no hacen los demás. El matrimonio tiene cinco hijos: Francisco, João, Beatriz, Ana y Rita. En el momento de la agonía de la madre se reúnen todos alrededor en un encuentro de presencias humanas con fantasmales. Y empiezan a debatir los motivos que les han conducido a la decadencia y a una más que previsible extinción. El trasfondo podría tener ciertos símiles con el de Cien años de soledad, si no fuera porque aquí nunca hubo lo que se dice un pasado de esplendor. Los narradores se van turnando y cada uno de ellos aporta al testimonio común una serie de vivencias particulares, de todo lo cual resulta la tormenta sin ambages en que se encuentra la saga.

Antes de todo, lo que había eran unos ciertos posibles económicos y una extensa finca de ganadería. Cuando el aliento de la memoria se pone en marcha se ven unos hijos a los que arrastra la vida. Más allá del primer plano aparecen un padre entregado a actividades y compañías precarias; una madre abandonada a la religión y el tempestuoso recuerdo de su juventud; y una criada, de origen dudoso, que intenta suplir la falta de ambos referentes con más voluntad que eficacia. Los hijos son víctimas de existencias disipadas, clientes de Caronte todos sin óbolo para el viaje. Los hay desde los que esperan agarrarse al clavo ardiendo de la parte de herencia que les toque hasta los que habrían querido tener un verdadero hogar al que volver como reposo del guerrero.

Todos los miembros de la familia tienen su minuto de gloria, aunque se desmienten unos a otros y acusan de manipulador a quien reproduce sus voces. Este transcriptor no es otro que el propio Lobo Antunes, gran partidario de esa tradición iberista que rinde armas a ancestros de una literatura común como Miguel de Unamuno. Como es habitual en el autor, la novela es un río de poesía con la corriente desenterrando diamantes a cada poco. Por momentos no se sabe si los personajes, como múltiples Ulises, alcanzarán el descanso o tendrán que encomendarse a la divina providencia, que es prácticamente lo único que les queda. 

Firmado: César

También de Lobo Antunes: Aquí


jueves, 6 de julio de 2023

Hélia Correia: Lillias Fraser

Idioma original: portugués

Título original: Lillias Fraser

Año de publicación: 2001

Traducción: Santiago Pérez Isasi

Valoración: recomendable

Lillias Fraser es una niña escocesa, única superviviente de su familia a la batalla de Culloden y a la matanza posterior desatada por las tropas inglesas. por los vericuetos del azar, acaba en el convento de las inglesas de Lisboa donde también se salva, milagrosamente, del terremoto que asoló la ciudad en 1755. Bueno, milagrosamente, pero porque Lillias tiene un "don": el de ver a los muertos -sí, como el niño de la película- pero antes de que se produzca el deceso, lo cual le permite saber, esa noche, que algo terrible iba a suceder en la ciudad, de lo que debe huir. En su periplo, conoce a otros fugitivos del desastre con quienes acabará ligada... de momento. Porque ésta no será sino una etapa más de l largo periplo, de la huida de la -ya no tan- pequeña Lillias...

Novela de la escritora portuguesa Hélia Correia, aún poco conocida en España, me parece, aunque últimamente la editorial La Umbría y la Solana está realizando la encomiable labor de darla a conocer, igual que a otros escritores lusos. Novela que va transitando entre la novela histórica bien documentada (reconozco que no han convencido demasiado algunas roturas de la "cuarte pared" por parte de la autora para explicarnos tal o cual pormenor de la Historia... pero no me hagáis mucho caso. es cosa de mi aversión por todo lo que huela, siquiera un poco, a la "autoficción), cierto realismo mágico y el folletín sobre las aventuras y desventuras de sus jóvenes protagonistas, como Pamela o Moll Flanders, tan típicos del siglo XVIII. Quizás por ello la sensación que me ha dejado la lectura de esta Lillias Fraser es que se trata de una novela, no incompleta, pero sí resumida, que pide más espacio para poder desarrollarse en toda su amplitud y que en las 275 páginas de que consta se ve un tanto constreñida.

A esa sensación contribuye, creo, el estilo de Hélia Correia, que escribe, o al menos aquí, con casi ningún diálogo, haciendo más hincapié en las explicaciones que en las propias acciones y, sobre todo, en la creación de los ambientes y las situaciones, inciertas y equívocas, en las que se desarrolla la historia: la pobre Lillias deja a su familia en la primera página del libro y desde entonces va pasando de un remedo familiar a otro, sin que ninguno sea definitivo, ni siquiera para el resto de sus componentes -de hecho, esta precariedad y provisionalidad de las familias es uno de los temas del libro, junto con la inexorabilidad caprichosa del destino-; también se debe al tono de la prosa, poética por momentos, pero también tendente a una sensación distante, en otros... Tampoco se ha aprovechado lo suficiente, a mi entender, las visiones sobrenaturales que asaltan a la protagonista, aunque tienen su importancia  sobre todo al comienzo de la novela, dándole un toque de terror gótico muy interesante. Quizás, como digo, si la autora se hubiese decidido por una mayor extensión para esta historia, hubiese desarrollado su aspecto con más desahogo.

En todo caso, tampoco quiero dejar una idea negativa sobre este libro, que resulta ser, sin duda, una novela notable y que creo puede agradar a los lectores y lectoras más adictos al dramón histórico, las vicisitudes de la existencia humana y, por qué no, a cierta turbiedad que inevitablemente la acompaña,  sobre todo en los momentos de inestabilidad y desorden, como guerras y desastres naturales, cuando el ser humano se siente ma´s libre para dar tienda suelta a sus instintos.

lunes, 24 de abril de 2023

Ailton Krenak: La vida no es útil

Idioma original: portugués
Título original: A vida não é útil
Traducción: Cecilia Palmeiro, para Eterna Cadencia
Año de publicación: 2020
Valoración: muy recomendable


Ahora que ya ha pasado cierto tiempo desde que la pandemia zarandeara nuestras vidas y el sistema sanitario y económico mundial, y después de haber constatado que ese suceso no nos ha hecho mejores como sociedad (diría que incluso ha ocurrido lo contrario) es bueno ver la visión de Ailton Krenak, uno de los grandes filósofos y chamanes indígenas de Latinoamérica, pues su lectura permite acercarnos a una realidad muy distinta de la nuestra. Y no, no se trata de un libro sobre la pandemia ni mucho menos, se trata de un ensayo sobre ecologismo y anticapitalismo por parte de una mente muy lúcida y crítica con la humanidad a partir de «conversaciones, conferencias y debates que luego fueron transcritos y editados».

Con esta premisa, y tal y como indica Natalia Brizuela en el prólogo, «Ailton nos recuerda a los humanos que debemos despertar del sinsentido comatoso en el que estamos sumergidos desde el inicio del proyecto colonial moderno, donde el orden, el progreso, el desarrollo, el consumismo y el capitalismo se han apoderado de nuestra existencia, dejándonos solo parcialmente vivos, y de hecho casi muertos» porque el autor brasileño es una figura destacada especialmente en su lucha por los derechos de la comunidad indígena ante la presión colonizadora y la devastación de la Tierra por parte de los blancos hasta el punto de afirmar que «mi vida solo cobrará sentido si soy capaz de redimir una identidad. ¿Qué es eso? Es afirmar la existencia y el derecho a la existencia de todos los indios de Brasil». Así, la implicación del autor con la defensa de las raíces de su pueblo es absoluta y esas raíces están plenamente arraigadas a un entorno, a una tierra. 

Así, el autor trata, en varios de los ensayos contenidos en este breve libro, sobre la relación de la humanidad con la tierra, especialmente desde la mirada cuidadora de la comunidad indígena que las habita, que convive con ella porque «todos nosotros ya fuimos algo más antes de ser personas». El autor entiende la vida como un único ser orgánicamente integrado, porque en nuestra relación con el mundo, «la conversación es entre humanos, todos los humanos, pero también (…) con los animales, las plantas, los ríos, las montañas y todos los antepasados». Todo forma parte de un solo ente, con quien debemos cohabitar y al que debemos cuidar. Por ello, el libro de Krenak rebosa ecologismo y se lamenta de lo poco que hace el ser humano para frenar la destrucción de los bosques y del planeta y critica lo que justamente hace en sentido contrario porque a pesar de que «mi decisión de no usar automóvil ni combustible fósil, de no consumir nada que aumente el calentamiento global, no cambia el hecho de que nos estamos derritiendo». 

De esta manera, el autor critica fieramente el capitalismo y la necesidad imperiosa por parte de la humanidad de poseer cuanto más posible, y lo más rápido que podamos, porque «somos adictos a la modernidad. La mayoría de los inventos son un intento de nosotros, humanos, para proyectarnos en la materia más allá de nuestros cuerpos. Eso nos da sensación de poder, de permanencia, la ilusión de que seguiremos existiendo» pero esto tiene grandes consecuencias porque ha llegado un momento en el que «parece que la idea de concentración de la riqueza llegó a su clímax. El poder y el capital entraron en un grado de acumulación tal que ya no hay separación entre la gestión financiera y política del mundo». El dinero gobierna y gestiona el mundo, y no al revés como debería ser. Y, la vida en este mundo, que se mide únicamente por lo conseguido, porque «esta sociedad de mercado en la que vivimos solo considera útil al ser humano cuando está produciendo (…) cuando el individuo deja de producir, se convierte en un gasto».

El autor es muy crítico con el mundo actual, pues confiesa en una suerte de lamento que «no consigo imaginarnos separados de la naturaleza» y asevera que «el planeta nos está diciendo: ‘Ustedes se volvieron locos, se olvidaron de quiénes son y ahora están perdidos pensando que han conquistado algo con sus juguetes’». Unos “juguetes” industriales, tecnológicos que acabaran justamente con nosotros, los que los hemos ideado soñando un mundo en grande, un mundo ambicioso lleno de imposibles que lo único que nos ha demostrado es que «nosotros somos mucho peor que este virus que está siendo demonizado como la plaga que vino a comerse el mundo. Somos nosotros la plaga que vino a devorar el mundo» y constata, con pesar, que «la ecología nació de la preocupación por el hecho de lo que buscamos en la naturaleza es finito, pero nuestro deseo es infinito, y si nuestro deseo no tiene límite, entonces vamos a comernos todo este planeta» porque el capitalismo es voraz, su hambre crece cada día, porque en su opinión formada desde su vida envuelta de la comunidad indígena, los blancos «esclavizaron tanto a los otros que ahora tienen que esclavizarse a sí mismos» en conseguir siempre más en una carrera sin fin.

Cierto es que el autor es drástico en algunos planteamientos como cuando ataca a la escuela («una fábrica de locura») porque forma ingenieros, químicos que solo contribuirán a aumentar la destrucción del planeta aunque a veces intenten maquillarlo con avances envueltos en capas de supuesta sostenibilidad. Desde su visión ecologista y anticapitalista este pensamiento es perfectamente comprensible, aunque es discutible si lo tenemos en cuenta desde una visión dicotómica y global, pues no todo el progreso es nocivo ni perjudicial. Es aventurado expresarlo de manera tan taxativa, aunque a la vez comprensible.

Antes de que la falta de agua acabe por secar nuestras expectativas de vivir en comunión con un mundo al que estamos maltratando, debemos recapacitar hacia donde dirigimos el mundo (o mejor dicho, empujamos) y pensar en él, no únicamente como lugar donde habitamos sino también cohabitar con él y dejar de darle valor a todo, de medir nuestra vida por el progreso. Dice el autor que «La vida no tiene ninguna utilidad. La vida es tan maravillosa que nuestra mente trata de darle alguna utilidad, pero eso es una estupidez. La vida es fruición, es una danza». Dancemos pues, mientras esperamos que todo acabe.

lunes, 30 de enero de 2023

Clarice Lispector: Cerca del corazón salvaje

Idioma original: portugués
Título original: Perto do Coração Selvagem
Traducción: Josep Domènech Ponsatí (trad. al catalán para Club Editor) y Basilio Losada (trad. al castellano para Siruela)
Año de publicación: 1943
Valoración: recomendable


Creo poder afirmar, sin equivocarme demasiado, que es habitual descubrir un autor a través de su último libro publicado. Es el poder del mercado editorial, que nos lo muestran por doquier para captar nuestra atención. Solo cuando un autor ha calado fuertemente en nuestras vidas es cuando nos adentramos a buscar sus obras iniciales, sus primeras experiencias literarias. En este caso, Club Editor nos ha facilitado el camino publicando, justo ahora, el primer libro de Clarice Lispector después de haber publicado su magnífico «Un soplo de vida» y «La hora de la estrella» (precisamente sus dos últimas novelas). Así pues, parece que quieran cerrar un círculo, espero que para rellenarlo del resto de sus obras.

El libro empieza con la protagonista, Joana, narrando una situación familiar: está ella en su hogar, siendo aún pequeña, con su padre, y se aburre soberanamente. Y en el aburrimiento se activa la imaginación, y así empieza una narración con su voz interna en la que deambulan sus inquietudes e ilusiones. De esta manera, vemos que ya en esta primera novela de la autora, escrita cuando tenía únicamente veintitrés años, Lispector expone lo que iremos viendo a lo largo de su carrera literaria y es algo destacable pues evidencia que su pulsión por escribir parte de un sitio concreto y, tras más de treinta años escribiendo, los temas que tratan son los mismos; algo que invita a pensar que por más que reflexionemos sobre la condición humana, nunca llegaremos a conocer sus misterios.

Ya en el segundo capítulo hay un salto temporal y se nos muestra a Joana en edad madura, con sus mismas inquietudes, pero más pobladas de miedos pues «incluso ni el placer me puede dar tanto placer como el mal, pensaba ella con sorpresa. Sentía en su interior un animal perfecto, lleno de inconsecuencias, egoísmo y vitalidad». Y en ese pensamiento negativo, la influencia de su tía, alguien a quien «la bondad le hacían tener ganas de vomitar». Así, la protagonista, vive en la incerteza y el desasosiego, en un desencaje continuo en el mundo que constatará a lo largo de su vida, afirmando que «pierdo la consciencia, pero da igual: encuentro la mayor serenidad en la alucinación» y la necesidad de encontrar algo que la hiciera vibrar, que la hiciera sentir viva, confesando que «incluso sufrir era agradable, porque mientras se soportaba el sufrimiento más vil, uno también existía».

De esta manera, vemos en este texto que Lispector muestra los pilares básicos sobre los que construirá su obra posterior y se perciben en él sus inquietudes en torno a la autoconsciencia, al conocimiento de uno mismo, el deseo y la muerte y la eternidad. También se evidencia su obsesión respecto al encaje de uno en un mundo que de manera permanente permanece ajeno, extraño, hostil. Así, Lispector hace gala de su dominio del monólogo interno, de sus continuos cuestionamientos sobre realidad, vida, ilusión y sueños. 

Estructuralmente, el libro es un continuo salto temporal de manera que los episodios, especialmente en su primera mitad se suceden de manera discontinua y aleatoria, dificultando en alguna ocasión el seguimiento de una trama que a veces no está perfectamente definida. Así, vamos conociendo la infancia de la protagonista Joana, ya huérfana, viviendo con su tía y su tío en una relación fría y distante mientras que a la vez vemos su vida ya adulta en una relación con Otávio, no siempre fácil ni placentera y con la presencia puntual pero reiterativa de un profesor del que nunca llegó a olvidarse y que aparece de vez en cuando en sus recuerdos, en los momentos en los que su relación con Otávio mengua. Un Otávio estricto y riguroso, metódico, a quien le obsesiona el orden, muy distinto de ella en cuanto a caracteres, pues «aquello que lo fascinaba y asustaba de Joana era precisamente la libertad con la que vivía».

Cabe decir que es admirable la capacidad de Lispector se elaborar una primera novela con un texto de tamaña profundidad y complejidad, y que esta sea el origen y la semilla de su obra posterior. Es como si el camino estuviera trazado desde un inicio, pues se percibe el estilo de la autora ya en esta primera obra, un estilo que, aunque con matices en lo referente a la profundidad o algunos temas tratados, seguirá con ella durante toda su vida literaria. Bien es cierto, que se nota la falta de experiencia y madurez literaria al evidenciarse en un cierto desorden argumental aún y teniendo en cuenta que Lispector acostumbra a esbozar sus ideas de manera algo desorganizada que al final encajen en el texto, pero la redondez en conseguir que este hecho suceda de manera orgánica solo se consigue con la experiencia. Por ello, se nota aquí cierta falta de cohesión en un argumento que se sostiene principalmente en las dudas e inquietudes de Joana pero a las que le falta algo de empaque para, a partir de ellas, trazar un argumento que las acoja y las absorba como parte de la propia trama. Así, el texto tiene sus mejores momentos cuando la autora transmite sus inquietudes existenciales por encima de los episodios en los que intenta centrar el relato en una trama que a veces se les va de las manos.

En cualquier caso, Lispector muestra sus grandes dotes cuando habla de su necesidad de salir de los límites de la literatura y de su propio cuerpo, afirmando que «cuando me descubro en el fondo del espejo, me asusto. Apenas puedo creer que tenga limites, que sea recortada y definida. Me siento esparcida por el aire, pensando dentro de las criaturas, viviendo en las cosas más allá de mí misma» porque «el sueño es más completo que la realidad. La realidad, en su inconsciencia, no me deja respirar. Al final, ¿qué es lo que importa: vivir o saber que vivimos?». Y en las dudas existenciales siempre aparece ese punto de nostalgia, pues a pesar de que «no debo olvidarme, pensé, de que he sido feliz, de que soy feliz. Más de lo que es posible. Pero me he olvidado de ello, siempre me he olvidado de ello».

Por todo ello, es muy fácil reconocer en este libro a la Lispector de sus obras mayores y viene a confirmar que el talento existe en uno mismo y que, uno puede modelarlo y perfeccionarlo, pero cuando el talento se lleva dentro, es imposible de frenarlo. Ya lo dice la autora en el propio libro al hablar sobre la relación entre el genio y la inteligencia porque «el genio no es tanto una cuestión de poder intelectual, sino de la forma en la que se presenta este poder». Lispector es un claro ejemplo de ello, sabiendo transmitir a la perfección sus inquietudes. 

Dice Lispector, hablando de su protagonista, que «durante unos segundos largos y profundos supo aquel espacio de vida era una mezcla de lo que ya había vivido y de lo que aún tenía que vivir, todo fundido y eterno». Al leer esta obra pasa algo parecido, podemos ver en él toda su obra, la ya escrita y la que le quedaba por escribir.

miércoles, 25 de enero de 2023

Dennis McShade: Requiem por don Quijote

Idioma original: portugués
Título original: Requiem para D. Quixote
Año de publicación: 1967
Valoración: Entre está bien y recomendable

La primera vez que oí hablar de Dennis McShade creo que fue en una clase con mis alumnos de primero. Hablábamos de pseudónimos, y de los diferentes usos que se les pueden dar, y les mencioné el caso de John Banville / Benjamin Black: un pseudónimo utilizado para diferenciar la obra literaria tout court de un autor, de aquella que se incribe en un género determinado, en este caso el policiaco. Fue entonces cuando una alumna me comentó que en Portugal había un caso semejante: el de Dinis Machado, que para su trilogía de novelas policiacas usó el pseudónimo de Dennis McShade. Me encantó la historia, así que me prometí leer al autor en sus dos "personas" diferentes.

Primero lo hice con O que diz Molero, de Dinis Machado, una novela magnífica, breve pero densísima, cargada de ironía, belleza, juegos narrativos y crítica social y política, que no reseñé en ULAD porque está prácticamente inencontrable en España (y porque no hay tiempo para todo, también); y ahora lo he hecho, por fin, con una de las novelas policiacas de McShade, la segunda concretamente: este Requiem para D. Quixote, recientemente reeditada en Portugal por Assirio & Alvim. ¿Debería haber leído la primera novela de la trilogía, Mão direita do Diabo? Probablemente, aunque por suerte este Requiem se entiende perfectamente, a pesar de contener algunas referencias a su predecesora. Pero no me pude resistir a ese título quijotesco, claro...

La novela (y la trilogía) nos presenta a Peter Maynard (una referencia bastante obvia a "Pierre Menard, autor del Quijote" de Borges), un asesino a sueldo astuto, independiente, perezoso, culto, eficaz, filósofo, honesto, brutal. Después de un exilio en Roma cuyos motivos solo conocerá quien haya leído la primera novela de la trilogía, Maynard vuelve a Nueva York y se encuentra en un atolladero: para poder recuperar su vida, deberá cumplir un difícil encargo del Sindicato [del crimen]; tendrá que asesinar al misterioso magnate Big Shelley. Este encargo va contra su código de honra (no le gusta matar a nadie sin saber si se lo merece), contra su orgullo (porque su relación con el Sindicato es turbulenta como poco) y contra su intuición, que le dice que hay algo oscuro o alguna trampa escondida en este asunto.

Requiem por don Quijote tiene muchas cualidades: mantiene el suspense, tiene mucho humor y, naturalmente, mucha acción, la trama detectivesca está bastante bien construida (aunque contiene algunas casualidades quizás demasiado casuales). Sigue muy de cerca los modelos del hardboiled de Hammett o Chandler (situando la acción, por ejemplo, en Nueva York y no en el Portugal contemporáneo), pero por otra parte hay que tener en cuenta que esta novela se publicó en 1967, cuando todavía no habían aparecido Pepe Carvalho ni Montalbano, y no digamos Mario Conde o Kurt Wallander. Esta antigüedad y esta relación directa con sus modelos americanos quizás explica también (aunque no sé si justifica exactamente) ciertos aspectos que hoy nos chirrían bastante, particularmente la representación de la homosexualidad en la novela.

En fin, que esta es una novela policiaca que se disfruta, particularmente si se es aficionado al género como yo (aunque últimamente lo tengo bastante abandonado, después de una época de saturación). Sinceramente esperaba que fuese algo más rompedora, teniendo en cuenta lo mucho que me gustó Lo que dice Molero, perosigue siendo un buen exponente de su género. Leeré, casi seguro, los otros dos libros de la trilogía en un futuro no muy lejano.

(Por cierto, si alguien se lo está preguntando, el Quijote no tiene un papel relevante en la trama, más allá del nombre del personaje principal y una escena casi al final de la novela; salvo que quiera leerse al personaje principal como un "quijote", pero esa no es una lectura particularmente original...).

viernes, 30 de diciembre de 2022

Ana Paula Maia: De cada quinientos un alma

Idioma original: Portugués
Título original: De cada quinhentos uma alma
Traducción: Mario Cámara
Año de publicación: 2021
Valoración: Recomendable

Esta es la tercera novela que leo de la brasileña Ana Paula Maia y creo que ya es suficiente para afirmar que estamos ante una narradora muy personal y con un universo completamente identificable. De hecho, las tres comparten atmósferas, escenarios y personajes un poco al estilo de autores como Onetti o Faulkner.

La primera frase de la novela (El fin del mundo está del otro lado de la puerta, pero todavía el no lo sabe) ya nos pone en situación. Algo similar al apocalipsis se cierne sobre la región en la que se mueven Edgar Wilson, Bronco Gil y Tomás, tres soldados contra la escasez y el aislamiento que conviven de una u otra manera con la muerte. 

Nuevamente nos encontramos con personajes en situaciones limite: hombres que mueren, hombres que matan, hombres que contemplan cómo una epidemia acaba con los animales y se contagia a los humanos, hombres que descubren a mitad de la novela que, además de la propio epidemia, algo más turbio y oscuro sucede en la zona. 

Por lo tanto, De cada quinientos un alma es una novela que podría ser una mezcla de misterio,  distopia o ficción especulativa que trae a la cabeza a La carretera de McCarthy o La sequía de Ballard, solo por poner un par de ejemplos.

En cuanto al estilo, la prosa de Maia es seca y, hasta cierto punto, hostil, con una fuerte presencia de lo sensorial y cargada de frases breves que contribuyen a fortalecer la carga apocalíptica del texto. Y pese a que se trata de una novela en la que predominan atmósferas e imágenes, también se observa en ella una buena construcción y desarrollo de personajes.

Dicho esto, me gustaría ver cómo se maneja Maia en un registro diferente. Las tres novelas suyas que he leído están "cortadas por el mismo patrón" y creo que tiene capacidad como para salirse de ese mundo y llevarnos a otros territorios. A ver si se anima!

También de Ana Paula Maia en ULAD: De ganados y de hombres

lunes, 15 de agosto de 2022

Alice Pestana, 'Caïel': Desgarrada

Idioma original:
portugués
Título original: Desgarrada
Año de publicación: 1902
Traductor: Hermenegildo Giner de los Ríos
Valoración: Recomendable 

No creo que muchos lectores de este blog hayan oído hablar de Alice Pestana (salvo aquellos que me sigan por Twitter, porque ya he dado un poco la brasa con ella por ahí); de hecho, muy poca gente, en Portugal o en España, recordarán probablemente su nombre o su seudónimo ('Caïel'), porque salvo en el campo de la Pedagogía, en el que tuvo un papel destacado, y en el del activismo feminista portugués, donde su nombre es casi inexcusable, el resto de las facetas de su vida y de su producción (y como veremos, son muchas) han quedado totalmente olvidadas.

Y realmente es una pena, porque Alice Pestana es una figura interesantísima, que merecería haber permanecido algo más en la memoria cultural ibérica. En ese sentido, esta reseña es solo un paso en una recuperación crítica e histórica que espero conseguir promover en los próximos tiempos, también a través de mi trabajo como profesor e investigador.

¿Quién era, entonces, Alice Pestana? Pues así en resumen, una pedagoga, feminista, escritora, traductora, dramaturga, periodista e intelectual republicana portuguesa, nacida en Santarém en 1860 y fallecida en Madrid en 1929. Y casi podría decirse que en su vida caben dos vidas: hasta 1901, en Portugal, se destacó como activista feminista y pacifista (fundadora, por ejemplo, de la Liga Portuguesa da Paz y autora de un manifiesto titulado Le femme e la paix), y formó parte de la vanguardia del pensamiento pedagógico portugués, de la mano de su maestro Bernardino Machado; durante esta primera fase fue también una autora literaria bastante prolífica, con una obra relativamente extensa que incluye relatos, novelas, literatura infantil y juvenil, y una breve incursión en el teatro. Esta obra apareció casi siempre publicada bajo el seudónimo de 'Caïel', obviamente un anagrama de su nombre, Alice. 
 
A partir de 1901, tras su matrimonio con Pedro Blanco Suárez, se trasladó a Madrid, donde se integró en el círculo de la Institución Libre de Enseñanza (en la que fue profesora); a partir de ese punto su obra literaria se interrumpe, y sus energías se centran en la creación del Protectorado del Niño Delincuente, en sus colaboraciones periodísticas (escribió durante 12 años, por ejemplo, unas "Chrónicas de Madrid" para el Diário de Notícias) o en la traducción de novela, ensayo y teatro. Tras su muerte en 1929 se publicó un In Memoriam con textos de y sobre la autora, que revela la amplitud y variedad de su producción, y también el reconocimiento que recibió entre algunas de las personalidades más relevantes de su época, tanto en Portugal como en España.

Creo que este brevísimo perfil ya da idea de lo interesante que es esta autora, y de lo injusto que resulta su olvido, incluso entre quienes se ocupan de las relaciones culturales entre Portugal y España...

En cuanto a la novela que reseño hoy, Desgarrada, es la última novela que publicó (después de eso vendrían solo dos volúmenes de relatos, De longe (1904) y Retalhos de verdade (1908), y en ella se perciben claramente las huellas del traslado de la autora, de Lisboa a Madrid, poco antes o durante el proceso de escritura de la novela. De hecho, la protagonista de la novela, Germana da Câmara, también se traslada de Lisboa a Madrid, aunque por un motivo muy diferente al de su autora: para huir del oprobio por haberse quedado embarazada siendo soltera. Este traslado marca una clara división en la novela, que quizás no estuviera inicialmente planeada así (me atrevo a conjeturar): la primera mitad está dedicada a los desgraciados amores de Germana con el intelectualoide Ramiro (volveré a él más tarde), mientras que la segunda se desarrolla, unos años más tarde, en torno al hijo de Germana, Francisco, que ha sido adoptado casi como un hijo por el intelectual Manuel de Aguilar (en el que no es difícil identificar a Francisco Giner de los Ríos) y que se ve en la tesitura de tener que decidir si quiere o no conocer a su padre biológico.

Si digo que quizás la novela no fue planeada inicialmente con esta estructura, es porque la primera parte parece plantear una serie de temas o conflictos que se abandonan en la segunda, y de hecho ni siquiera el título, Desgarrada, parece corresponder del todo bien al contenido del conjunto de la obra. Así, en la primera parte, Germana está de hecho "desgarrada", entre creer las promesas y los supuestos ideales de libertad y progresismo de Ramiro, y la formación y el influjo conservador y religioso de su familia, un poco a lo Rosario en Doña Perfecta. (Con esta primera parte se relacionaría, también, la [espantosa] portada de la traducción española que coloco al principio). En cambio, en la segunda parte Germana es ya una mujer segura de sus ideales y de sus convicciones, que ha abandonado a su familia y a su país y que vive volcada en su vida intelectual y en la educación de su hijo; solo la reaparición indeseada de Ramiro sacudirá esa estabilidad duramente alcanzada (pero sin llegar, creo yo, a "desgarrarla" nuevamente, y de hecho como decía el centro de esta segunda parte es más el joven Francisco que ella). 
 
Quizás uno de los elementos más actuales de la novela sea, curiosamente, el personaje de Ramiro, a quien en términos actuales calificaríamos de "(falso) aliado" (de los de "soy aliado send nudes"). Con un discurso progresista y feminista, lleno de supuestos ideales y promesas de libertad para la mujer, lo cierto es que acaba disfrutando de todos sus privilegios (de género, económicos, sociales...) y utilizando a las mujeres para obtener aquello que desea, sea estímulo intelectual, satisfacción sexual o una pequeña fortuna de la que vivir el resto de sus días. Aunque la autora (o mejor, la narradora) nunca es demasiado ácida con Ramiro, como sí lo es en cambio con otros personajes de la novela, sobre todo con los conservadores y los snobs, no deja de ser curioso que hace ya más de 100 años Alice Pestana consiguiese identificar este perfil de presuntos aliados feministas que, en el fondo, lo único que buscan es conservar o aumentar sus propios privilegios.

Me gustaría poder decir que Desgarrada es una obra maestra, que he descubierto a una autora genial que pasará a ocupar un lugar central en el canon de la narrativa portuguesa, pero no puedo llegar a tanto. Sí es una novela notable, diría yo, queirosiana en ciertos aspectos (por ejemplo en las escenas de salón) y en que la autora demuestra una capacidad admirable de introspección psicológica y de descripción social. Narrativamente creo que la estructura irregular de la que ya he hablado no acaba de funcionar del todo, y de hecho la parte final es bastante anticlimática. En todo caso, es una novela interesante por el modo como problematiza cuestiones sobre feminismo, educación, m/paternidad o familia que están ahora mismo, 120 años después, en el centro de muchos de nuestros debates.

Como se puede ver por la portada del principio, y como ya he avanzado, hay una traducción española de esta novela, de 1909, realizada por Hermenegildo Giner de los Ríos, el hermano del famoso pedagogo de la ILE. De hecho, Alice Pestana es, según Elias Torres Feijó, la autora portuguesa más traducida al español en su época. Solo ese dato ya debería servir para indicar que nos encontramos ante una figura de gran relevancia, que convendría seguir leyendo e investigando más de cerca...