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miércoles, 29 de julio de 2026

Martín Caparrós: Horror de Buenos Aires

Idioma original: español 
Año de publicación: 2024
Valoración: entre recomendable y está bien

Recién me enteré de su carácter de libro que forma parte de una serie con el mismo personaje cuando lo terminé. Es decir, esta novela es la segunda de Los tanguitos de Rivarola y, por lo visto, todas comparten la misma premisa: partir de lo policial para que el protagonista, Andrés Rivarola, un porteño cachivache que constantemente piensa en versos de tango (está ambientada en 1934) y a al vez analiza al mundo desde un costado muy exagerado, dramático (como todo tango) y que resuelve las investigaciones mediante una considerable dosis de suerte, lamentos, casualidades, relaciones surrealistas con los demás personajes, amores que son un sí pero a la vez no, ascensos en el diario donde trabajo según cómo sepa interpretar los pedidos y lecciones de su jefe, entre otras cosas.

Por suerte no hace falta haber leído el primero para entender la trama de este. Se mencionan particularidades anteriores (supongo que la relación intermitente que tiene con Raquel, de la que ni él cree ser merecedor de ese beneficio, viene del primer libro, lo mismo que la entrada al diario y la relación entre pipiolo/subordinado/chico para todo que tiene con su jefe Galuzzi, un tipo bastante práctico, que no tiene drama en desmontar cualquier idea berreta de su discípulo y al mismo tiempo de alentarla si considera que será un golpe de efecto para el diario) y algo del caso anterior, pero nada que nos imposibilite seguir esta historia.

Y esta es la de una prostituta (Dorita, de profesión, y polaquita de apodo) que un buen día deja de ir a trabajar al prostíbulo y nadie sabe por qué. Rivarola, en los primeros capítulos, la llega a conocer para una entrevista, pero no logra sacarle nada en claro debido a su reticencia, y por esa falta de datos se quedará obsesionado con el caso, más aún cuando se percata de que a nadie le importa la suerte de una prostituta. A partir de ahí emprende una travesía entrevistando a: 1) Proxenetas (entre mafiosos que al menos no pretenden ser otra cosa y mafiosos que se hacen pasar por nenes mimados); 2) amigos de Dorita (prostitutas, empleados de hoteles); 3) comisarios retirados, pero con hambre de gloria, que un día tratan bien a Rivarola y al otro lo desconocen. En cada una de las interacciones Rivarola demuestra una sorprendente inocencia a la hora de hacer las preguntas, más en un ambiente peligroso, y el lector constantemente se pregunta por qué un tipo así está de periodista y sobrevive en todas las ocasiones. Se le puede achacar a la suerte enorme, pero pienso que es tal lo inofensivo de su persona, lo volado en sus expresiones y sus preguntas sin filtros, que los demás personajes lo toman a la chacota y lo dejan ir con una palmadita. Por supuesto que varios de sus conocidos le dicen que se ponga las pilas, pero de ahí a hacerlo hay una Muralla China de distancia...Si no, esta historia no sería sobre un tanguero en permanente crisis existencia.

En fin, que Caparrós trabaja sobre ese tono entre bien argentino y lo clásico de cualquier novela policial. El problema es que a veces se pasa de mambo y utiliza demasiadas expresiones que terminan por restarle algo de dramatismo a la ocasión, como una película donde empiezan a putearse al mismo tiempo y están dos o tres minutos así sin que lleve a nada. Da la sensación de que midió mal su intento de lograr esa melancolía tanguera, y en algunos puntos la novela amenaza en convertirse chabacana. Supongo que la inocencia (en realidad es ingenuidad) irá redefiniéndose a medida que pasan los libros; en esta ocasión, se hace muy fuerte el contraste entre Rivarola y los bajos fondos, con resultados no muy verosímiles. Y la conclusión del caso, si bien es un giro algo original, no termina de justificarse porque no hubo una construcción previa, y me refiero más a la crítica o enfoque que realiza Caparrós sobre la comprensión de la sociedad sobre las prostitutas que a la identidad del asesino, que bien podría haber sido cualquiera. Pero es una novela que se lee rápido, que te hace sonreír unas cuantas veces y exasperarte con otras y en la que uno puede notar ese aire de Buenos Aires señorial e hipócrita al mismo tiempo.


Muchas reseñas de Caparrós acá

sábado, 30 de mayo de 2026

Carlos Portela y Keko: Contrition

Idioma: español

Año de publicación: 2023

Valoración: recomendable

Tela marinera con esta novela gráfica que nos proponen el guionista Carlos Portela y el dibujante Keko, pues es de esas obras que resultan incómodas las mires por donde las mires y plantean espinosas preguntas de difícil respuesta... para quien quiera hacérselas, claro. Porque este cómic también puede leerse como un thriller policiaco -y periodístico, en este caso- sin más, bastante bien llevado e intrigante por fuer de un par de plot twist que incitan a seguir leyéndolo. Por incómodo que pueda resultar hacerlo.

Me explico y ya veréis cómo me entendéis mejor: la acción se desarrolla en  una pequeña comunidad del condado de Palm Beach, en Florida, que tiene la característica de reunir allí a un alto número de delincuentes sexuales, en buena medida pederastas. Y no, no se trata de Mar-o-Lago, como podría deducirse, sino de otra situado en la parte pobre del condado (que la tiene, aunque parezca insólito), en el municipio de Nahokee. Allí, en un antiguo asentamiento de trabajadores del algodón, un reverendo adventista creó una comunidad para que los ex-convictos de este tipo de delitos pudieran residir cumpliendo la ley de ese estado que les impide vivir a menos de mil pies de un colegio, guardería, parque infantil o patio de recreo de niños. Se creó así Contrition Village, que puede ser visto como un lugar donde encontrar la paz para esos individuos, pero también como una cárcel al aire libre donde deben cumplir una segunda condena, de por vida... (*)

En uno de los bungalows que componen esa pequeña comunidad se produce, en 2008, un incendio que acaba con la vida del ciberpedófilo (por lo visto, sí que existe este término, no me despellejéis) Christian Nowak. Aunque todo parece indicar un accidente, algunas cosas no cuadran -o cuadran demasiado- y la periodista Marcia Harris, del The Palm Beach Sun no cejará hasta descubrir lo que ha pasado realmente... pese a que todo el mundo, desde el director del periódico a su pareja y, por supuesto, la oficina del sheriff,  le piden que lo deje. Tan sólo contará con la ayuda ocasional de la detective Sonia Aldir, de la unidad de seguimiento de delincuentes sexuales de Palm Beach (formando una pareja que recuerda un poco y salvando las distancias, a la del obsesivo dibujante Graysmith y el detective Toschi en la magnífica película Zodiac). 

La historia, por tanto, puede leerse como propia del género negro, con su carga de intriga y turbiedad. A ello contribuye, en gran medida, además del estupendo guión de Portela, las ilustraciones de Keko, con su trazo vigoroso en blanco y negro, matizado de forma muy interesante por el uso de la fototransferencia para los fondos. En la mayoría de los casos los personajes pueden parecer algo estáticos, pues, más que una historia llena de acción, aquí la tensión se sustenta en los diálogos y los silencios; para ello se ajusta a la perfección la estética de Keko. Ya digo que no es un thriller trepidante, sino más bien un noir contenido pero no exento de momentos de violencia, ya sea evidente, física, o latente.

Por otro lado, y como he mencionado al principio, lo más impactante e inquietante de esta novela gráfica son las preguntas que suscita. Aunque también toca temas como el acoso escolar, la marginalidad en EE.UU. o la dificultad de las mujeres para desarrollar una carrera profesional, lo central en esta historia es todo lo relativo a los delincuentes sexuales. ¿Qué hacer con ellos, aparte de perseguirles y castigarles? ¿Deben perder sus derechos las personas que ya han cumplido su condena legal? ¿Y entre esos derechos debe contarse incluso dónde pueden o no vivir? ¿Hasta qué punto merecen el perdón y la reintegración en la sociedad? ¿Son más graves los delitos sexuales que los de otro tipo o es la sensibilidad contemporánea la que nos hace verlo así (en un momento dado, por ejemplo, Marcia plantea que un delincuente de este tipo no puede vivir donde le plazca, pero que un asesino sí podría hacerlo)? ¿Somos hipócritas por querer tener a pedófilos y violadores lo más alejados posible de nuestras comunidades o lo somos por, precisamente, no querer asumir que este tipo de personajes han salido de nuestra propia sociedad... en la que, no lo olvidemos, hay ocultos (o no tan ocultos, en algún caso) más como ellos? En fin, preguntas hay muchas y repuestas, al menos en el libro, sólo alguna. 

Nota casi final: casualmente, coincidió mi lectura de esta novela gráfica con el visionado de la película franco-iraní Un simple accidente, que, si bien, obviamente, trata de otra situación y otro contexto muy diferente, tiene algunas concomitancias con el cómic. No diré cuáles para no hacer ningún espoiler, pero si veis ambas, espero que estéis de acuerdo conmigo.

(*) Y no es un lugar inventado, sino que existe realmente, con el nombre de Miracle Village, en el municipio de Pahokee, que no Nahokee, aunque sí en el condado de Palm Beach... Es decir, que por poco estos ex-convictos no tienen de vecino a Donald Trump... lo que supondría una doble condena y ni siquiera esta gente se merece eso.

También de Keko en Un Libro Al Dia: Yo, asesinoEl perdón y la furia

martes, 28 de abril de 2026

Guillermo Martínez: Un crimen dialéctico

Idioma original: español
Año de publicación: 2026
Valoración: entre recomendable y está bien (conociendo al autor, no tan previsible)

Página 2:
Otra vez uno de esos libros en donde Martínez va a demostrar su sapiencia matemática con el Teorema de Incompletitud de Gödel y homologar sus preceptos con las piernas de una chica, que puede ser menor (quiero decir, mucho menor) al narrador, o puede ser mayor (cuarentona o cincuentona) y que, generalmente, parte de la misma familia que la variante de chica menor y en ocasiones hasta se enamora de las dos (y tiene éxito con ambas. Hasta parece un chiste interno del autor, porque juro que en casi todos los libros siempre hay una apreciación de ese estilo); todo esto mechado con un drama que bordea lo policial clásico con lo filosófico. Sigamos leyendo, me digo (con ojos en blanco); quizás alojarse en un hostal con una señora de pasados rusos pero aún bellísima (del cual su esposo es el objetivo del narrador) y su hija veinteañera a punto de casarse (cuyo prometido tiene cierta tensión con su suegra, y no es la carnal), no signifique necesariamente nada amoroso.

Página 20:
Bueno, quizás por una vez Martínez se desvía de sus patrones y me va a entregar una historia más cercana a lo filosófico que al policial, habida cuenta que el narrador es un profesor (cómo no) que en su momento tuvo una beca en Oxford (cómo no) y formó parte de un grupo marxista cuya vinculación es eterna debido a un pacto en sus años mozos. Por ahora bien, mejor de lo que esperaba, más allá de algunas frases poco pulidas, casi escritas con cierto desgano, como enfocadas en la trama en vez de labrar las expresiones, y de que todos los personajes poseen una alta cultura (¿hace falta que si uno dice qué lindo el día, el otro, que es cualquier cosa menos un becado de Oxford, cite a Tolstoi porque sí?).

Página 40:
Ya las bases están delineadas. El narrador tiene que asesinar al anfitrión de la casa, el coronel, por conocer un secreto del candidato a presidente (trasunto de Raúl Alfonsín), un secreto bastante turbio, por lo que infiere el mismo coronel, y de yapa, por ser sospechoso de complicidad en la última dictadura argentina (a pesar de que diga que apenas vio cómo iba la mano se retirara por una cuestión de honor); a la vez, el narrador sostiene debates (graciosos, porque el otro lo basurea sutilmente) con un físico extranjero acerca de la inminente publicación de un artículo sobre cuánta capacidad de voluntad tiene realmente un individuo a la hora de reaccionar ante mecanismos programados. Parece no tener ninguna relación con la trama principal, pero en Martínez todos los datos son aprovechados posteriormente. Además, la esposa del coronel en realidad está enganchada (lo cual es un cambio agradable) con el cura del pueblo, bastante jovencito y con un discurso mucho más agresivo para los estándares de la iglesia.

Página 100:
Se pone raro. Para justificar su presencia, el narrador inventa que se encuentra ahí para observar a los nativos en sus rituales con un polvo que, en días de niebla extrema, posibilita contactar a los muertos de cada uno; justamente el narrador tiene a su padre desaparecido, y de a poco le empieza a convencer la idea de verlo para cerrar con un capítulo del pasado. Además, se ha hecho pasar por el cura para mandarle mails (¿mails a principios de los 80s en Argentina?) entre dramáticos y picantones a la esposa del coronel y así plantar la semilla de la discordia y hace prácticas de tiro con este último en lugares recónditos para afinar su puntería a la hora de matarlo. Todo esto, para el narrador, funciona como un gran tablero de ajedrez en el que cualquier cosa puede salir muy mal, y sintiéndose casi siempre como arrastrado por la fuerza del destino más que por su voluntad (de ahí, supongo, aunque me sigue pareciendo un aditivo algo innecesario, los debates).

Últimas páginas:
Lo mejor de la novela se encuentra en la trama secundaria de los nativos. Después de un viaje lisérgico, inesperado por la prosa y la situación en la carrera literaria de Martínez, el narrador presencia una escena definitoria para su vida. Pareciera que no va a aportar nada a la trama principal, pero haberse metido en semejante cambalache lo obliga a vomitar y esa es la última pieza (azarosa) para que todo termine de anudarse en una situación algo rocambolesca y por demás inverosímil, aunque justificado por la idea que recorre el libro acerca de la voluntad real. 

En definitiva, es mejor que el anterior libro de Martínez, que sí me había parecido un recalentado de sus grandes éxitos, y veo una intención de explorar otros temas, de salir de a poco del encorsetamiento en el que se encontraban sus libros, pero también detecto una escritura apurada y deslavazada, convencida ya del prestigio del autor y de que apretar algunos de sus botones comunes bastará para que el lector se quede contento. Pero Martínez es capaz de mucho más.


jueves, 26 de marzo de 2026

Akimitsu Takagi: El misterio de la mujer tatuada

Idioma original: japonés

Título original: 刺青殺人事件 (Shisei Satsujin Jiken)

Año de publicación: 1948

Traducción: (del inglés) Eduardo Hojman

Valoración: bastante recomendable

Hoy en día los tatuajes son algo tan extendido y aceptado en nuestra sociedad que ya se los hacen hasta los chavales de la ESO (y los de Primaria, casi por poco), amén de jóvenes y mayores de toda clase y condición. pero antaño eran algo exclusivo de oficios un tanto aventureros (marineros y soldados, por ejemplo) y, sobre todo, de gentes de mal vivir o, al menos, que rondaban los ambientes del malevaje. Lo mismo que en Occidente ocurría en Japón, a pesar del maravilloso nivel artístico alcanzado por el irezumi o tatuaje tradicional, pero que se asociaba a  quienes se dedicaban a oficios arriesgados como bomberos o trabajadores de la construcción y, por otras razones, a los célebres yakuza. Con el punto añadido del erotismo, puesto que en la tradición japonesa los tatuajes más apreciados son de grandes dimensiones, en ocasiones de cuerpo entero o casi y sólo pueden apreciarse sobre los cuerpos desnudos.

Ahora bien, si hoy en día la percepción social hacia los tatuajes, aquí y allí, ha cambiado por fuer de la moda, en 1947, al poco de acabar la II G. M. en Japón seguían viéndose como algo más bien marginal y túrbido -y, de hecho, la prohibición de dedicarse a tatuar seguía vigente por entonces -; lo interesante, por supuesto, es que esa práctica o afición, incluso pulsión, en algunos casos, conformaba un submundo muy particular, entre lo artístico, lo exquisito y lo opaco que resultaba de lo  más estimulante, desde un punto de vista narrativo. De ahí que la primera novela policiaca de Akimitsu Takagi, el considerado "Simenon japonés" (aunque creo que esto también se dice de su mentor, Edogawa Rampo), partiendo de una idea de lo más sugerente: en el asolado Tokio de la posguerra, que trataba de volver a la normalidad entre ruinas y escasez, se producen unos crímenes que parecen tener como objetivo apropiarse de la piel tatuada de las personas asesinadas. En el primero de los asesinatos se ve envuelto el joven médico Kenzo Matsushita, quien nos servirá de guía lo largo de toda la novela, pues además es hermano del comisario de la policía criminal Daiyu Matsushita y amigo de otro forense, el antiguo "Niño Genio", Kyosuke Kamizu, que viene a ser el Sherlock Holmes de esta historia (de hecho, esta novela es la primera de una serie protagonizada por él). 

Con estas premisa, sin duda se podría escribir un thriller erótico/truculento -y aquí encontramos ambos aspectos, de lo sensual al gore, pues después de todo, los autores japoneses son consumados intérpretes de ambas suertes-, así como una "novela problema", con misterio de cuarto cerrado incluido, que también se trata de eso. Pero, además y antes que los subgéneros mencionados, éste es un noir diríamos que clásico -o casi, debido a su ambientación- con femme fatale y todo... Es decir, que Takagi jugó con la combinación de estas diversas modalidades del género, lo que no resulta fácil, pero a él le salió bastante bien, con el atractivo añadido de, ya digo, sumergirnos en un mundo hermético, en una subcultura cerrada incluso para la mayoría de los japoneses de aquella época y que resulta o puede resultar de lo más estimulante y estremecedor al mismo tiempo. Todo bañado, ya digo, por un aura de sensualidad y, por momentos, con un toque onírico -quizás debido al estilo con que describe el autor ciertos elementos que aparecen en la novela, pero también a circunstancias de la trama-; digamos, por entendernos, que si se hiciera una adaptación de este libro al cine  (creo que no existe aún), el resultado podría ser algo así como una clasica película de detectives  de la Hammer, dirigida por Kurosawa y con la trama de una peli de Park Chan-wook, pero dándole un aire al Terciopelo Azul de David Lynch y a la estilizada brutalidad de Se7en o El silencio de los corderos... (perdón, quizás sean demasiadas referencias cinematográficas para la reseña de un libros).

El caso es que Takagi consiguió combinar todos estos elementos de una forma cuando menos amena y, en algún  momento, incluso fascinante. Cierto es que se le puede atribuir una cierta parsimonia narrativa, propia de la época en la que se escribió la novela y que, como historia de misterio, despista un poco que el Sherlock Holmes o Poirot de turno no aparezca hasta el último tercio del libro, pera luego resolver el misterio sin apenas despeinarse -bueno, sí que se despeina un poco, cosa insólita en él, por lo demás-; así, aunque sus deducciones no resultan forzadas, sí algo artificiosas. Dicho de otro modo: quizá el final no sea un Deus ex machina, pero sí un Kamizu ex machina... Da lo mismo: estos no son más que detalles, pequeñas objeciones a una novela, por lo demás estupenda, interesante e insólita. Ojalá esta editorial u otra siga publicando en España los libros de este escritor porque realmente creo que merecerá la pena leerlos.

Nota para quienes hayan leído la novela o para quienes no lo hayan hecho, pero no les importe arriesgarse a un spoiler que, en realidad, no lo es: Por lo visto, en el Museo de Patología Médica de la Universidad de Tokio sí que existe la colección de tatuajes que aparece en este libro, aunque no está abierta al público (por suerte, pienso yo, aunque entiendo que habrá a quien le gustaría verla). El iniciador de la misma fue, al parecer, un tal doctor Fukushi Masaichi, a quien no cuesta reconocer como el inspirador del profesor Hayakawa de la novela.

lunes, 13 de octubre de 2025

2x1: Strange Houses y Strange Pictures de Uketsu

Idioma original: japonés

Título original: 変な家 (Henna ie)

Año de publicación: 2021

Traducción: Sandra Ruiz Morilla

Valoración: Se deja leer (a duras penas)

¿Conoce alguien a un famoso youtuber que esconde su identidad tras una sudadera negra y una máscara blanca? No, no me refiero al soplagaitas aquél que se hace o hacía llamar Un Tío Blanco Hetero (a decir verdad, no sé si aún sigue con sus patochadas sacando vídeos), sino a un "creador de contenido" japonés conocido por Uketsu, de quien no se sabe la identidad y que se dedica a contar historias de misterio, con un toque weird e incluso de terror (bueno, ya os adelante que tampoco mucho). Por lo visto su video más visto en internet fue uno (este) sobre una casa cuyo extraño plano le movía a hacer ciertas indagaciones que desvelaban el terrible secreto que ocultaba. Como buen youtuber, adalid de los medios digitales, Uketsu enseguida escribió un libro -así, a la antigua, de papel con sus tapitas, etc.-, Strange Houses, que es uno de los que se reseñan hoy en este blog y cuyo éxito llevó luego a que se hiciese una no menos exitosa película en Japón. Movido por la curiosidad ante esta supuesto hit del terror psicológico, según diversos y entusiasmados medios que reflejaron su publicación en España, este mismo año (quiero pensar que de forma desinteresada y profesional) y movido por mi vocación de servicio a los seguidores y seguidoras de este vuestro blog que confían en nosotros para una prescripción acertada de lecturas, me puse a ello y le dedique al libro unas cuantas horas de mi vida que no recuperaré jamás...

Os resumo brevemente: el narrador -se supone que es el propio Uketsu- recibe la petición de consejo por parte de un amigo que está pensando en comprar cierta casa, pero hay algo que le parece raro. El narrador, a su vez, pide ayuda a un tercer amigo, que es arquitecto y, por lo que se ve, el más espabilado de los tres. Bueno, espabilado y fantasioso, porque a partir del análisis del plano de la casa saca unas deducciones totalmente gratuitas sobre circunstancias y sucesos luctuosos que pueden haber sucedido allí. Pero fijaos que ojo tiene el tipo, de nombre Kurihara -y que también aparece en la segunda novela que reseño hoy-, que en cuanto se le ocurre una hipótesis, por disparatada que sea, ésta pasa a ser automáticamente cierta, sin que nadie plantee posibilidades alternativas ni se intente comprobar por medio de algún tipo de pruebas... el método hipotético-deductivo más riguroso, vaya. es decir, más riguroso para programas tipo Cuarto Milenio, donde si sale un locatis diciendo que los chemtrails se deben a que nos fumigan con nanobots desde aviones o que la Tierra es plana y si te arrimas mucho al borde te caes, se da por buena la teoría y santas pascuas. Pues aquí lo mismo... Para que luego el asunto acabe siendo un culebrón familiar truculento, desestimando la novela, por desgracia, algunas posibilidades más inquietantes pero también más interesantes que parecían plantearse al principio. Una lástima, aunque ya os lo digo: eso no es lo peor...

Lo peor es que el libro parece haber sido escrito por y para lectores retr... bisoños. pero que muy bisoños... (es de suponer que el público mayoritario del canal de YouTube de Uketsu sean adolescentes, pero, coño, los adolescentes no tienen por qué ser tontos del culo y menos aún los que leen). Está escrito con una prosa supersencillita -los diálogos, incluso como si se tratara del guion de una película u obra de teatro-, sin el menor intento de utilizar recursos literarios que no sean los más básicos, una repetición constante de ideas (como en los programas de true crime, para entendernos, de los que supongo que Uketsu también tiene bastante influencia) y con muchas, muchas ilustraciones de los planos de las casas de las que se habla y que se supone ocultan la clave de un terrible secreto (terrible y totalmente inverosímil, os adelanto), con todo lo que se cuenta en el texto bien señaladito no sea que los lectores y lectoras, más acostumbrados, supongo, al lenguaje audiovisual, se pierdan con tanta palabrería... La ventaja de esta poca exigencia es que la novela se lee bastante rápido y el bochorno (quizás exagero; digamos la incomodidad) dura poco.

En fin, que si buscáis una historia de misterio con su punto de horror que os vuele la cabeza o incluso una novelilla de crímenes para pasar el rato... hacedlo en otro sitio, hacedme caso, porque con este libro vais a perder, si no el dinero (yo lo he sacado de la biblio, qué os creíais), al menos seguro que el tiempo...

Nota casi final: al parecer, hay una continuación o ampliación de este libro, aún no traducido al español (por fortuna), con once planos, nada menos, de strange houses de éstas... Vamos, no lo toco ni con un palo.


               Idioma original: japonés

               Título original: 変な絵 (Henna e)

               Año de publicación: 2022

               Traducción: Sandra Ruiz Morilla

               Valoración: Un poco mejor que el otro


Pues entonces, os preguntaréis y no sin razón: ¿a qué viene que hayas leído también Strange Pictures, la segunda novela del tal Uketsu? Os debo una explicación y esa explicación que os debo os la voy a dar... Debido a tres motivos fundamentales, a saber:

    1. Que soy más bueno que las pesetas y pensé que el amigo Uketsu, que parece buen chaval detrás de su máscara de asesino de slasher, merecía que le diera otra oportunidad, a ver si había mejorado como escritor.
    2. Que soy más bueno que el arroz con leche y pensé que los lectores/as de este blog merecen que haga el sacrificio de leer libros de dudosa calidad para poder advertirles de qué deben mantenerse alejados/as, por su bien.
    3. Que soy más bueno que... vale, que también lo había sacado de la biblioteca y ya, total, de perdidos al río... Así que me puse a leer esta otra novela perpetrada por el mismo youtuber misterioso, etc. y, mira por dónde, resulta que no está tan mal. O, en todo caso, está mejor que la anterior (tampoco era difícil). Parece que Uketsu habrá asistido a las clases de algún taller literario (o contratado un ghostwriter más competente) porque el resultado, sin ser tampoco para dedicarle una mascletà fallera, se lee con bastante más interés y hasta agrado que en el caso anterior.
En esta ocasión la cosa no va de hacer deducciones peregrinas a partir de planos de casas con truco, sino de hacer deducciones peregrinas a partir de dibujos que ha realizado alguno de los personajes de la novela. Entiéndaseme: las deducciones son igual de gratuitas y traídas por los pelos, por más que alguna de ellas pretenda basarse en las teorías psicológicas al respecto, pero aceptada la premisa de que Uketsu no se come mucho el tarro deductivo y menos aún busca una verosimilitud (que sus seguidores, además, seguro que ya le han otorgado de entrada), al menos ha sido capaz de componer una trama igualmente truculenta que en la novela anterior pero más creíble, aunque sea un tanto propia de película de sobremesa dominguera de Antena 3. Pero se le puede perdonar porque no da tanta vergüenza ajena como en Strange Houses. además, la estructura de la narración tiene cierto interés: en principio la novela está compuesta de cuatro capítulos  que parecen corresponder a relatos independientes unos de otros; a partir de un momento de la verdad, aunque determinado, sin embargo, queda claro que son cuatro partes o vertientes de la misma historia y componen en conjunto una novela de crímenes, drama(s) familiar(es) mediante... de esta forma, se logra mantener la atención del lector sin necesidad de cliffhangers forzados ni demás trucos bestselleros. La cosa no le sale mal del todo, a decir verdad.

Por lo demás, ya digo que el estilo literario ha mejorado bastante con respecto a la novela anterior y sin denotar una prosa preciosista, sino simplemente eficaz, se lee con bastante más alivio por ahorrarnos la spanish shame. Los personajes están más trabajados (tampoco era difícil), incluso con cierta profundidad psicológica, en algún caso. La trama detectivesca tiene también interés, aunque las pistas a través de los dibujos -también repetidos a lo largo del libro una y otra vez, con diagramas explicativos, además, para que nadie se pierda- están bastante traídas por los pelos, pero, en fin, también lo estaban las de las novelas de Sherlock Holmes. Aunque el maestro de Uketsu en esto de la novela policiaca es su compatriota Edogawa Rampo... y por lo que he leído en las reseñas del compañero Oriol, se nota.

En todo caso, mi consejo está claro: si alguien está interesado/a en leer alguna cosa de este autor que se esconde en las sombras interneteras, mejor decidirse por la novela de los dibujitos que por la de las casas (ya puestos, ¿por qué los títulos de la edición española son en inglés, si en el original están en japonés? Mí no entender...). O pasad directamente a su canal de YouTube, que, como también es en japonés, no os enteraréis de mucho (bueno, nuestro Alain sí) e igual hasta salís ganando...

miércoles, 10 de septiembre de 2025

James Ellroy: L.A. Confidential

Idioma original: Inglés

Título original: L.A. Confidential

Año de publicación: 1990

Traducción: Carlos Gardini d'Angelo

Valoración: Muy recomendable

La edición que tengo del Cuarteto de Los Ángeles de James Ellroy es un verdadero tabique de más de mil páginas que reúne las cuatro novelas. Y, como las páginas casi no pesan, apenas terminé El gran desierto seguí de corrido con L.A. Confidential. Debo admitirlo: fue un error.

Aunque sigue la línea de las entregas anteriores: historias atravesadas por crímenes, corrupción y violencia; esta tercera novela marca un cambio de tono importante. Ellroy baja la intensidad de la brutalidad y del vértigo narrativo que había impulsado desde La Dalia Negra y, con mayor fuerza, en El gran desierto. El foco se desplaza hacia las maniobras políticas y la psicología de los protagonistas. Por supuesto, no deja de ser una novela policiaca, con su trama articulada en torno a una investigación criminal, pero la violencia pasa a un segundo plano, como si Ellroy quisiera ensayar un registro más introspectivo y estratégico.

El cambio se refleja también en los recursos narrativos. Si en El gran desierto abundaban las escenas descritas como si fueran tomadas desde la lente de una cámara, reflejo del ambiente hollywoodense donde transcurría la acción; en L.A. Confidential el eje es la prensa sensacionalista. Los capítulos se entremezclan con artículos de revistas de chismes, reportes periodísticos y documentos oficiales, un collage que aporta verosimilitud y acentúa la manipulación mediática que atraviesa la historia.

El propio título remite a una publicación ficticia, Hush-Hush, espejo deformante de los tabloides reales de los años cincuenta (como Confidential). Su editor, con contactos en el Departamento de Policía de Los Ángeles, funciona como engranaje clave: filtra información, fabrica escándalos y utiliza el chantaje como moneda corriente frente a policías y políticos. Uno de los tres protagonistas, Jack Vincennes, no solo colabora con esta maquinaria, sino que la explota para construirse una imagen pública de policía heroico, gracias a sus vínculos con un programa televisivo al estilo de “Chico malo, Chico malo”.

Los otros dos protagonistas forman un contraste que sostiene buena parte del conflicto narrativo. Ed Exley es el trepador impecable, un policía obsesionado con la disciplina y la ambición profesional, dispuesto a sacrificar la lealtad a sus colegas con tal de ascender en la jerarquía. Bud White, en cambio, es un detective impulsivo y violento, marcado por un pasado de abusos, que canaliza su rabia en una cruzada personal contra los hombres que maltratan mujeres. La tensión entre la rectitud de Exley, la brutalidad de White y el cinismo de Vincennes convierte a la novela en un escaparate de tres modos distintos de habitar la corrupción.

Uno de los episodios más impactantes es la llamada “Navidad sangrienta”, una redada en la que varios policías descargan una violencia desproporcionada sobre prisioneros mexicanos (como en otras novelas de Ellroy, ocurrió en la vida real), la cual detona gran parte de la trama posterior. Al mismo tiempo es un claro ejemplo de la moral de toda una institución: un cuerpo policial que se cubre las espaldas a sí mismo y que se fragmenta cuando la verdad amenaza con salir a la luz. Ellroy convierte esa masacre como muestra del racismo estructural, la brutalidad policial y el cinismo político de la época.

L.A. Confidential quizá no posea la misma potencia bruta que El gran desierto (recomiendo tomarse un respiro y dejar que baje la adrenalina tras leer esta última), pero ofrece un retrato más complejo y corrosivo de Los Ángeles como maquinaria de poder, espectáculo y corrupción. 

El único aspecto que creo que puede echar para atrás a muchos lectores, o hacer que dejen el libro sin acabar, es que su lectura exige paciencia (mucha): la trama es intrincada, los personajes abundan y los giros no siempre son fáciles de seguir. Pero, como todo lo que supone un esfuerzo, al terminar el último capítulo uno siente que el esfuerzo ha valido la pena.

Ahora, a darle a White Jazz.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Madres de libro: Heridas abiertas de Gillian Flynn

 Idioma original: inglés 

Título original: Sharp Objects

Año de publicación: 2006

Traducción: Ana Alcaina

Valoración: ¿está bien?

Vaya tela la de está novela, amig... estoo, quiero decir Resumen resumido: Camille Preaker es una reportera de un periódico de Chicago (el cuarto en importancia, que no está mal, pero tampoco es para tanto) que es enviada por su jefe a su pueblo natal, Wind Gap, en el culo de talón de la bota de Missouri, casi en el Profundo Sur de EE.UU., para escribir un reportaje sobre un posible asesino en serie; una niña apareció estrangulada -y con los dientes arrancados... detallitos del libro- nueve meses atrás y ahora -esto es, cuando se sitúa la acción, hace unos veinte años- ha desaparecido otra, con pinta de haber sufrido el mismo destino. A Camille, como es de suponer, no le hace ninguna gracia el encargo. Nin-gu-na... Porque, además de lo desagradable de husmear en un asunto como ése, si se dio el piro a Chicago fue para dejar atrás su ciudad natal, su incómodo pasado y, sobre todo, a su familia. Es decir, a su madre, la mujer más rica del pueb... quiero decir, ciudad (en EE.UU. parecen tener un concepto distinto que aquí de a lo que podemos considerar como tal), una dama que no sólo parece un dechado de perfección, sino que tampoco admite otra cosa a su alrededor. O sea, lo contrario de lo que es su hija Camille, que carga con un saco de adicciones y traumas que harían las delicias de cualquier psicólogo que estuviera preparando su tesis doctoral. Menos mal que tiene a la hermanastra de Camille, Amma, de trece años, que esa sí que es perfectita en todo su joven naturaleza, a pesar de (o quizás debido a) ser un bicho de cuidado. Aún así, a la madre, Adora, le sirve de consuelo para olvidar a Marian, otra hija que murió tiempo atrás...

Con estos ingredientes se puede preparar un sabroso pero algo indigesto melodrama como los que amenizan los domingos por la tarde en telefilmes idóneos para echar la siesta, a falta de Tour de Francia... Pero claro, Gillian Flynn, como sabe cualquiera que hay leído su megaéxito Perdida (yo no lo he hecho, aunque he visto la peli) no se anda con chiquitas y esta su primera novela armó todo un thriller psicológico en el que explorar los turbios recovecos del alma humana. Las investigación periodística/policial no tiene demasiado  interés, más allá de unos cuantos tópicos del género -poli joven y guaperas con el que fol... tontea la protagonista, los secretos mal guardados que pululan en cualquier pueblo más o menos pequeño, el consabidos sospechoso que todos sabemos que no va a ser culpable-, pero le sirve a la trama para avanzar hasta una resolución que la autora, en su bisoñez como tal , supongo que pretendía fuera sorprendente pero que se ve venir a kilómetros (perdón si alguien considera esto un spoiler).

En todo caso, esto no es lo importante ni lo interesante de la novela. Lo importante es la recreación que nos ofrece de una(s) maternidad(es) absorbente, morbosa, enfermiza a fuer de pretender ser abnegada, pero que no deja de ser un epítome o, más aún, una exageración casi caricaturesca de los valores que se supone ha de mostrar la maternidad. Lo que no deja de ocurrir también con respecto a la sociedad femenina que encontramos en Wind Gap -en la que se mueve Camille, en todo caso- estructurada cual colmena, con una abeja reina, las aspirantes a serlo y un ejército de obreras a su servicio -los hombres, aunque aparecen en la novela, no tienen un papel trascendental en la misma o, al menos determinante; bien podemos considerarlos como a los zánganos, únicamente útiles para la fecundación, si acaso-; desde luego, no se puede decir que Flynn sea clemente con sus congéneres, a excepción de su protagonista Camille, claro, a la que, por otra parte, se las hace pasar canutas  siempre que puede...

Si el retrato del universo femenino y de la maternidad que nos brinda la autora es lo importante de la novela, lo más interesante es que no se corta un pelo en llevar los conflictos, las aristas y la turbiedad hasta un extremo poco habitual en una novela con ambición comercial o incluso de convertirse en best-seller (que no sé si ésta lo logró). No sólo eso: también podemos encontrar un toque de casi gótico sureño, y de casi novela de fantasmas, con una mansión casi encantada. O casi un cuento de los hermanos Grimm, si se quiere... Un cuento bien narrado, porque está claro de Gillian Flynn tiene dotes más que suficientes para ello, pero en el que por momentos, la célebre y necesaria suspensión de la incredulidad se diluye e incluso , en algún momento, entra en un cierto dislate. Lo que no significa que no se pueda leer con gusto, también morboso, para qué engañarnos, pero es lo que hay. Placer culpable, que se dice...

Un último apunte: no entiendo por qué razón, además de que sea una de esas decisiones editoriales un poco absurdas, se le puso este título en España, en vez del original, Objetos afilados, más adecuado puesto que tiene una relación directa con la trama y las referencias a todo tipo de chismes cortantes y/o punzantes -también metafóricos- se encuentran por toda la novela. Heridas abiertas es más bien título de telefilme de domingo por la tarde, aunque si el argumento es el de esta novela, ya os digo yo que no os quedaríais dormidos/as... (de hecho, la serie que se hizo a partir de esta novela, también con Amy Adams de protagonista, como en el caso del libro reseñado por Santi para esta semana temática, no tuvo una segunda temporada, al parecer, porque resultaba demasiado oscura incluso para la actriz).


Post-resencia: Creo que esta vez me he pasado un poco con los paréntesis. Pido disculpas (y no volverá a ocurrir).

viernes, 14 de febrero de 2025

Agatha Christie: Asesinato en Mesopotamia

Idioma original: inglés

Título original: Murder in Mesopotamia

Traducción: Ángel Soler Crespo

Año de publicación: 1936

Valoración: Recomendable para fans

En estos tiempos en que estamos, cerca de un siglo desde sus primeras publicaciones, poco más se puede decir sobre Agatha Christie. Pocos autores habrá cuya obra sea tan conocida, tanto a través de sus libros como, sobre todo, creo yo, gracias a sus múltiples versiones cinematográficas. La autora británica es un poco el paradigma de la novela policiaca, con sus crímenes y sus misterios y, cómo no, con sus peculiares investigadores, ya sea Miss Marple o Hercule Poirot.

Asesinato en Mesopotamia es una obra bastante temprana, ambientada en Irak, una región que Christie conocía de primera mano tras su segundo matrimonio con un arqueólogo. En alguna de sus estancias en aquel país se le debió ocurrir la posibilidad de que ellos mismos, arqueólogo y novelista, pudieran ser los protagonistas de una de sus tramas. Efectivamente, el desencadenante de los hechos se localiza en unas excavaciones, donde el científico al mando y su esposa conviven con un equipo de trabajo más o menos convencional, hombres y mujeres cuyas peculiaridades iremos descubriendo a partir de un crimen.

El esquema no se aparta un milímetro del que podemos tener interiorizado: un asesinato sorprendente en un grupo humano de apariencia inocente, elucubraciones entre los presentes, aparición casual del astuto detective, en este caso Poirot, investigaciones y recopilación de datos que parecen banales, y finalmente la larga sesión de puesta en común en la que se hace la luz sobre asunto tan impenetrable, momento en el cual el criminal no tiene más remedio que admitir su culpa.

Realmente es admirable cómo Christie consigue hilvanar todos los detalles, más que la construcción de una novela es un ejercicio de ingenio puro, un trabajo de orfebrería en el que todo debe encajar exactamente en su lugar. Desde luego el objetivo lo alcanza de forma sobresaliente, y no es de extrañar que varias generaciones de lectores y espectadores hayan quedado admirados ante semejante perfección.

Encontraríamos también algunos otros elementos apreciables desde el punto de vista narrativo: el entorno, al que no se dedica mucha atención, pero resulta bien definido; el dibujo de personajes, que siempre sabe dejar una zona opaca para hacer dudar al lector; o la figura chocante del investigador, un tipo casi cómico este Poirot, que no obstante su origen belga parece el más británico de los personajes. Tampoco dejaré de comentar que hay en el texto un cierto deje de racismo, definiendo a los iraquíes como indígenas, subrayando su carácter perezoso y mostrando indignación por la suciedad, por ejemplo. En la época en que se escribe el libro a estas objeciones que hoy pueden parecer muy obvias no se les prestaba desde luego la misma atención, y esa visión un poco por encima del hombro resultaba bastante coherente en una región bajo dominio inglés.

Resulta difícil mantener el concepto de novela en relación con este tipo de relatos. Como casi todos los de esta autora hay un predominio casi absoluto del diálogo, y el libro podría sin ningún problema representarse como una obra de teatro, lo que seguramente se ha llevado a cabo en alguna ocasión. Desde este punto de vista, en tanto que obra narrativa, no puede decirse que tenga un gran valor. Su mérito reside en lo que realmente es: un entretenimiento, un juego si se quiere, construido con maestría, y que da al lector exactamente lo que va buscando, intriga, alguna sorpresa, y la invitación a cierto ejercicio intelectual en el que la autora, como es muy lógico, siempre lleva las de ganar.

También de Agatha Christie reseñado en ULADaquí

martes, 24 de diciembre de 2024

Agatha Christie: Navidades trágicas

Idioma original: inglés 

Título original: Hercule Poirot's Christmas

Año de publicación: 1938

Traducción: J. Mallorquí Figuerola 

Valoración: Está bien

¡Alegría, júbilo y cascabeles, amigos y amigas de ULAD, que esta noche es Nochebuena y mañana Navidad! Saca la bota, María, que me voy a emborrachar... Por fin llegaron  estas fechas tan señaladas en las que  familiares y amigos se reúnen en un ambiente de paz y amor, en las que los buenos sentimientos imperan por doquier, en las que mostramos al mundo lo mejor del ser humano... Bueno, vale, no: reconozcamos que lo más habitual es que te entren ganas de arrear un botellazo al pesao de tu cuñado o clavarle el cuchillo de trinchar el pavo a la pécora de la suegra... Es comprensible, después de todo, con el estrés que se genera en las cenas familiares, entre el tío abuelo fachorro y el primo creepy... (por no hablar de las tradicionales reuniones con los compañeros del cole, las cenas de empresa y demás eventos sacacuartos). 

¿A qué viene esta entradilla navideña, aparte de lo que me gusta soltar gilipolleces compartir mis pensamientos con vosotros/as? Pues a que, hablando de cuñados, esta novela se debe al de la señora Christie, que por lo visto se quejaba de que los asesinatos de sus libros cada vez eran más sofisticados y lo que ha él le ponía gustaba era un buen crimen violento con mucha sangre... Dicho y hecho, doña Agatha escribió está novela, de ambiente familiar  y navideño, no sé si como una indirecta a su cuñado, de nombre James, para que dejara de tocarle los... crímenes.

En fin, como digo, trama navideña expeditiva y eficaz: en la mansión de las Midlands del anciano multimillonario Simeón (así, con tilde... cosas de las traducciones de antaño) Lee, éste convoca a sus cuatro vástagos y a sus esposas para pasar juntos la Navidad. A la reunión se unen su nieta española, hija de su hija ya fallecida y el joven hijo de un antiguo socio suyo en Sudáfrica. Ahora bien, no llegan a pasar en paz y armonía tan entrañable celebración, porque la tarde anterior (o sea, en Nochebuena. O sea, hoy...) el viejo Lee es brutalmente asesinado. Ahora bien, dentro de tamaña fatalidad se da la buena suerte de que el afamado detective Hércules Poirot se encontraba pasando la velada con el jefe de policía de Middleshire y le acompaña a la escena del crimen para ayudar a atrapar al asesino/a (es decir, la buena suerte no es para éste o ésta, previsiblemente). 

(Esperad un momento... ¿un ricacho que siente simpatía por una bella joven de origen hispano y que es asesinado de forma sangrienta en su habitación durante una reunión familiar? ¿El mejor detective del mundo que interviene para desentrañar el caso? ¿Eso no lo he visto yo en alguna parte? Pues sí, hay una exitosa película de hace pocos años, protagonizada por un James Bond y una chica Bond que, mira por donde, parte de la misma premisa que esta novela...aunque, bien es cierto, luego su desarrollo va por otros derroteros... o no, habrá que leerlo para saberlo).

En fin, lógicamente, no voy a revelar quién es el asesino o asesina. Tan sólo diré que esta es una novela bastante entretenida, con muchos de los elementos típicos de las de Agatha Christie: personajes  de clase alta con secretos,  rencillas familiares, crimen aparentemente irresoluble -es verdad que no muy fino, en este caso- con cuarto cerrado incluido y el más conocido detective belga, el inefable detective Hércules Poirot. soltando aquí y allá sus observaciones, un tanto desconcertantes para la mentalidad británica... cierto es que en esta novela parece un poquito más benévolo, menos impertinente que en otras  (también debo reconocer que hace tiempo que no leía una de las suyas).  Y, por supuesto, no puede faltar la preceptiva reunión final con todos los sospechosos, deslumbrados por la brillantez deductivoa de Poirot... Como curiosidad, y dado que la historia se desarrolla a fines de los años treinta y una de las parientes del finado proviene de España, hay ciertas referencias a la Guerra Civil que supongo que en su momento sirvieron para darle un toque de actualidad atractivo para sus lectores. En todo caso, doña Agatha le dio bien en los morros una buena lección a su cuñado, que es lo importante. Tomad nota, para estas fiestas y no os dejéis avasallar... Y si el cuñado /a sois vosotros o vosotras, no le toquéis las narices a nadie, coño, que ya es -casi- Navidad...

Más novelas de doña Agatha Christie  reseñadas: aquí

viernes, 2 de agosto de 2024

John Franklin Bardin: El percherón mortal

Idioma original: inglés

Título original: The Deadly Percheron

Año de publicación: 1946

Traducción: César Aira

Valoración: está bastante bien y recomendable para aficionados al género

Ignoro si esta novela ha sido adaptada alguna vez al cine (lo dudo), pero tengo claro quién hubiera sido el director adecuado para hacerlo y no es otro que el inefable David Lynch.  La razón creo que estará clara para quien haya leído la novela, pero me temo será difícil de explicar a quien no la haya hecho, ya que si historia posee, además, la característica de resultar harto complicada de explicar. Aparte, claro, de que no debe hacerse, puesto que, en palabras de Cabrera Infante (que fue un gran admirador de este libro), "revelar la trama de esta novela es un verdadero crimen". Sirva como explicación de lo que he comentado sobre Lynch que aquí los lectores/as encontrarán, además de crímenes y misterio, amnesia, expeditivos leprechauns, ominosos caballos, extraños feriantes, femmes fatales, espejos deformantes, sinrazón y locura.

Resumen muy resumido (por contar algo): George Matthews es un psiquiatra de Nueva York que recibe en su consulta a James Blunt, joven heredero de una fortuna que teme estar volviéndose loco, pues pretende que unos peculiares hombrecillos le contratan para realizar ciertos encargos, a cual más absurdo. A partir de ahí, Matthews  se ve inmerso en una trama a cada momento más desconcertante y hasta alucinatoria, plagada de sorpresas y giros que convierten la lectura de esta historia en una experiencia intrigante y, por momentos, adictiva.

Y lo es, sobre todo, más que por una sabia dosificación del misterio en la trama, porque hasta el final uno no entiende nada de lo que está pasando, de forma que, incluso hasta justo antes de ese final, todas las posibilidades están abiertas. Bien es cierto, no obstante, que quizás la historia haya perdido punch desde ese 1946 en el que fue publicada o desde los años 70, cuando fue redescubierta, al parecer, por los aficionados al género y se cimentó el prestigio de El percherón mortal como una de las muestras más enigmáticas de la novela negra. Hoy en día, sin embargo (debido, en parte y precisamente, al cine de David Lynch y otras propuestas algo bizarras... como la narrativa del traductor al español, nuestro admirado César Aira) es más difícil que nos sorprenda. Lo que no quita, para que leer esta novela sea algo del todo recomendable, más aún e incluso diría que de forma obligada, para los amantes del noir.

miércoles, 29 de mayo de 2024

Agatha Christie: El espejo se rajó de parte a parte

Idioma original: inglés

Título original: The Mirror Crack'd from Side to Side

Año de publicación: 1956

Traducción: María Dolores Raich de Ullán

Valoración: recomendable

Como muchos otros millones de personas (sé que no soy especial), durante mi adolescencia fui un lector voraz de las novelas de Agatha Christie y seguramente a ella debo en buena medida la persistencia ente vicio afición que me ha traído hasta aquí, a perpetrar reseñas de lo que leo, con más entusiasmo que acierto... Confieso, además, que de todas sus novelas, las que más me gustaban eran las protagonizadas por Miss Marple (Poirot me resultaba un tanto fatuo...aunque supongo que esa era la intención. pero es que, además, la señorita Jane Marple , aunque se tratara de una anciana, me parecía un modelo de detective más moderno e innovador), esa amable viejecita que resolvía crímenes mientras tomaba el té en su casa de St. Mary's Mead... qué menudo pueblo, por cierto, donde el índice de asesinatos por habitante debía de ser más alto que una favela de Rio de Janeiro.

En cualquier caso, en este libro, ambientado ya en los años 50 del siglo pasado, en St. Mary's Mead se han producido algunos cambios; ya no es ese pequeño villorrio típicamente inglés, cerrado sobre sí mismo, pues han llegado nuevos habitantes que rompen el status quo social, inquietando a los vecinos de siempre (¿de qué me sonará a mí esto?): jóvenes matrimonios provenientes de la ciudad han ido a vivir al nuevo barrio del Ensanche, donde los chavales tienen pinta de gamberretes... En fin, que ha llegado el siglo XX al mundo de las tacitas, por decirlo así. Por si fuera poco, la mansión de Gossington Hall ha sido adquirida por una estrella de Hollywood, aunque de origen británico, la actriz marina Gregg junto a su marido, el productor americano Jason Rudd. Este aporte de glamour (no es difícil pensar que se trata de un trasunto de Elizabeth Taylor, que a su vez fue quien interpretó al personaje cuando la novela se llevó al cine) gusta más a los vecinos/as de St. Mary's Mead, claro, hasta que resulta que una de ellas, la señora Badcock, muere envenenada durante la recepción que los nuevos dueños ofrecen en la mansión. Aunque, según apuntan todos los indicios, el objetivo del asesino o asesina no era esta buena señora, sino la misma Marina Gregg...

El misterio está servido. Y la señorita Marple acabará por resolverlo desde su casita, informada por los cotilleos que les cuentan las visitas y su joven asistenta Cherry. Con sus habilidades deductivas y, sobre todo, con su conocimiento de la naturaleza humana, sorteará pistas falsas e increíbles casualidades 8ay, doña Agatha...) hasta dar con la terrible verdad, como no podía ser de otra manera. También, no debo olvidarlo, con la inestimable ayuda de Alfred Tennyson, cuyos versos sobrevuelan toda la novela: 

                                    "Voló la telaraña y flotó lejos

                                                El espejo se rajó de parte a parte;

                                                -La maldición ha caído sobre mí- exclamó

                                                La dama de Shalott

(Una vez más, no me puedo resistir a poner una de las magníficas cubiertas de la editorial Molino para los libros de esta autora)

Más novelas de doña Agatha reseñadas: aquí


martes, 28 de mayo de 2024

Reseña + Entrevista: Ella entró por la ventana del baño de Élmer Mendoza

Idioma original: español

Año de publicación: 2021

Valoración: muy recomendable

Imagínense que estamos en Ciudad Juárez y que somos niños, boy scouts. Ha venido gente de la Ciudad de México a traernos noticias muy gratas. Ha venido la esposa del presidente, una señora muy amable, que, la verdad, me cae muy bien. Ha llegado el momento en que nosotros, los niños, tenemos que darle nuestro saludo a la esposa del presidente y a la gente que la acompaña, y eso es lo que vamos a hacer ahora:

“¿Cómo juegan los niños en Ciudad Juárez?” (Se tira pecho a tierra). “Arriba”.

“¿Cómo juegan los niños en Tijuana?” (Se tira pecho a tierra). “Arriba”.

Así termina una plática de Élmer Mendoza en “Casa de América” en España sobre “La estética de la violencia”. Alguien en el público se ríe, otros se notan incómodos. En mi caso, me sentí perturbado. Al final, el público aplaude contento. Este es el tono con el que Élmer aborda el eterno tema de la violencia en México, en particular la asociada al crimen organizado, o como le decimos en México con cariño, “El Narco”. Lo que más me llama la atención del trato que da Élmer a estos temas, y que le ha traído muchas críticas, es su acercamiento amoral. No pretende en ningún momento condenar al narco, a la corrupción policiaca, o a la complicidad política que lo acompaña. Así mismo, no romantiza ese estilo de vida (como sí lo hacen muchas series televisivas como “Narcos”). Élmer se limita a hacer un retrato de la sociedad mexicana, principalmente la del norte del país, con todos sus matices posibles. Sin embargo, como dice una canción de Café Tacuba, no se piensa matar por convicciones ajenas, haciendo alusiones directas a algún narco o un político. Sin embargo, para aquellos que siguen las noticias en México, es fácil imaginar a quién está haciendo referencia.

Considerado como el fundador de la “Narcoliteratura” en México, Élmer Mendoza continúa una serie de novelas policiacas que tiene como protagonista al “Zurdo” Mendieta, un detective muy “mexicano”. Aquellos que hayan leído libros anteriores de Élmer saben muy bien que el “Zurdo” no es un héroe inmaculado; es un producto de su entorno, moldeado por una realidad donde las líneas entre el bien y el mal son difusas. Él navega en un sistema donde la justicia es a menudo inalcanzable a través de medios convencionales, y donde la supervivencia y la efectividad requieren una buena dosis de pragmatismo y flexibilidad moral. Mendieta no duda en aceptar sobornos, alterar evidencias o colaborar con delincuentes si esto le permite avanzar en sus investigaciones o proteger a aquellos a quienes considera valiosos. Este comportamiento refleja una crítica a las instituciones mexicanas, que Mendoza retrata como ineficaces y a menudo cómplices del crimen que deberían combatir. Sin embargo, a pesar de sus métodos cuestionables, el Zurdo mantiene un código de honor personal, lo cual lo hace aún más parecido a los narcos.

En "Ella entró por la ventana del baño", Mendoza nos presenta una trama oscura, con sus respectivos giros de tuerca, como debe ser, y personajes complejos. La historia comienza con un asesinato que parece rutinario en el caótico paisaje de Culiacán, pero pronto se revela como una red mucho más intrincada de secretos y poder. El “Zurdo” Mendieta, con su peculiar mezcla de cinismo y honor, debe navegar a través de un laberinto de pistas falsas y enemigos peligrosos para llegar al fondo de la verdad. Lo interesante aquí es que la novela no solo se centra en la investigación del crimen, sino que también ofrece una mirada profunda a la vida en una ciudad marcada por la violencia y la corrupción. Además, se nos presenta una trama paralela, la que da título al libro, en la que el “Zurdo” debe encontrar a una mujer misteriosa que, por azares del destino, entró por la ventana de un baño. Sí, como la canción de los Beatles.

Mendoza tiene un talento especial para capturar el habla y las costumbres de la gente del norte de México, dotando a sus personajes de una autenticidad que resuena con el lector. Su estilo es directo y sin adornos, reflejando la brutal realidad de la vida bajo la sombra del narcotráfico. Su estilo “quebrado”, como él le llama, al describir las escenas de acción, funciona muy bien para variar el ritmo de la narración y ajustarla a los distintos escenarios. Sus descripciones del paisaje urbano y rural de Culiacán son vívidas y envolventes.

Uno de los aspectos más fascinantes de "Ella entró por la ventana del baño" es cómo Mendoza integra la violencia en la vida cotidiana de sus personajes. La violencia impregna cada aspecto de sus vidas, moldeando sus decisiones y destinos. Sin embargo, a pesar de la crudeza del tema, Mendoza usa un sentido del humor muy particular, lo que hace muy entretenida la lectura. Si les gusta el personaje del "Zurdo" tanto como a mi, chequen las otras novelas donde aparece.

Élmer me regaló un poco de su tiempo para hablar de su obra y de su visión sobre el panorama social mexicano. Chequen la entrevista en el enlace de abajo.




viernes, 12 de abril de 2024

Eduardo Mendoza: Tres enigmas para la Organización

Idioma: español

Año de publicación: 2024

Valoración: está bien

Vamos a reconocer de una vez que Eduardo Mendoza es el escritor español y puede que de todo el mundo más listo que hay. las pruebas: escribió hace ya casi cincuenta años una novela de pretigio, pese a su carácter bastante disfrutón, como se dice ahora o disfrutona pese a tener prestigio, si se prefiere). Repitió la jugada años después con otra no menos disfrutona y prestigiosa y entre medias, unas novelitas graciosetas, como para relajar la mano sin perder el pulso, que tuvieron igualmente gran predicamento, porque a todo el mundo le gusta echarse unas risas. Después multiplicó la jugada con una narración por entregas que acabó siendo un bombazo y el hombre lo vio claro... ¿Para qué preocuparse en escribir novelas más o menos serias, sin duda excelentes, pero que gozaban de menor favor del público lector? Después de todo, ya había demostrado (y demostraría aún en más de una ocasión) lo que era capaz de hacer y si el populacho quería jolgorio y cachondeo, pues eso le iba a dar, que ahí están los chines, después de todo. Así, Mendoza ha acabado convirtiéndose en el autor español de humor más reconocido, celebrado y, sobre todo, rico... quiero decir exitoso, que ya se sabe que los literatos no escriben para ganar dinero. 

En fin, que el señor Mendoza lleva ya años y lustros escribiendo novelas más o menos humorísticas, más o menos originales y más o menos conseguidas. De las que yo he leído (tampoco todo) de lo que va de siglo, destacaría, por ejemplo, El asombroso viaje de Pomponio Flato, cuyo título, simplemente, ya mueve a la sonrisa o Riña de gatos, que, en cambio, no es demasiado cómica, o lo es todo lo que puede serlo un asunto tan risueño como la Guerra Civil española (ninguna de las dos novelas reseñadas en el blog, por cierto... de momento). 

Su última creación, al menos publicada, es, cómo no, otra novela de humor, está Tres enigmas para la Organización, de la que es difícil hacer spoilers, porque ya su título lo dice todo: la citada Organización es una agencia española de ¿seguridad? ¿Inteligencia? ultrasecreta que se ocupa de resolver  relacionar casos que han quedado fuera del alcance del resto de fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Con base en una oficina del Ensanche de Barcelona, la Organización es lo más parecido a la T.I.A. del añorado Ibáñez que podemos encontrar en el panorama literario y sus agentes no menos precarios y peculiares que los mismísimos Mortadelo y Filemón: camuflados (?) tras noms de guerre como Pocorrabo,  Buscabrega, Monososo, la Boni o la señora Grassiela, se afanarán en desentrañar tres misterios que si jefe -simplemente conocido como el Jefe- se ha empeñado en que deben guardar relación entre sí: el suicidio de un cliente de un hotel de las Ramblas, la desaparición del propietario de un lujoso yate amarrado en el puerto y el sorprendente manteniendo de precios bajos de la empresa Conservas Fernández. Pese a su apariencia inoperante, la troupe de la organización no se mueve mal en las labores detectivescas, un poco al estilo de los ocupantes de la Casa de la Ciénaga de Mick Herron o los poulets grillés de Sóphie Hénaff, y los tres casos, entre peripecia y trapisonda, se van desenredado a la vez que se imbrican entre sí, por paradójico que resulte...

Con estos huesos se puede hacer buen caldo y a don Eduardo no le sale mal, gracias a su proverbial socarronería, a su inventiva para los personajes extravagantes y a un lenguaje entre relamido y a la pata llana que resulta de lo más eficaz a efectos cómicos. Y, sobre todo,  merced a su gran oficio que le permite dotar a lo que escribe de un aire natural, hacer que sus libros se lean con facilidad sin resultar excesivamente sencillos y dando siempre la impresión de que el autor los ha escrito con la misma facilidad, y, sobre todo, pasándoselo pirata... Que luego resulten más o menos hilarantes es otra cosa; en es te caso, la novela sin duda, provoca una perenne sonrisa e incluso alguna que otra carcajada, pero quizá queda ya un poco lejos de otros títulos más gloriosamente cómicos de este escritor. Lo que, en todo caso, no está nada mal, habida cuenta que el señor Mendoza atesora ya más de ochenta primaveras, cosa que nadie podría adivinar leyendo este libro. Quizás para él y otra gente como él habría que acuñar un término opuesto al popular y expresivo "viejoven"... ¿Joviejo? ¿Joven, sin más? Lo que sea, pero por muchos años.

Tropollón de libros de Eduardo Mendoza reseñados: aquí

miércoles, 21 de febrero de 2024

Colaboración: La sombra del kasha de Miyuki Miyabe

Idioma original: japonés

Título original: Kasha (火車)

Traducción: Purificación Meseguer Cutillas

Año de publicación: 1992

Valoración: recomendable


Ya que está tan de moda el city pop japonés, qué mejor oportunidad para usarlo de soundtrack que disfrutar de un thriller ambientado en el Tokio de los 90s. Luces de neón, rascacielos, oficinistas, yakuzas, colegialas con uniforme de marinero, ¿qué más quieres?

Novela escrita por la Agatha Christie japonesa, la Henning Mankell nipona, la Stephen King del lejano oriente... bueno, me entienden. Miyuki Miyabe es toda una celebridad del mundo literario en Japón, aunque su trayectoria literaria tuvo un inicio curioso. Después de graduarse de una escuela técnica, Miyabe-san trabajó en un bufete de abogados como mecanógrafa, muy útil para escribir novelas policíacas. Ya bien entrados sus veintes, entró a un taller de escritura donde profesionalizaría su afición a la escritura. Hasta la fecha, no ha parado de escribir de manera compulsiva.

La novela aborda directamente el problema del sobreendeudamiento, que se volvió especialmente problemático durante la década perdida. El fácil acceso al crédito en los años previos al estallido de la burbuja económica llevó a muchos japoneses a acumular deudas insostenibles. “Kasha”, la carreta en llamas que lleva a las almas al infierno, me parece una buena metáfora para el espiral de endeudamiento y descenso hacia ese bajo mundo de vicios, juego y deudas. La novela también nos presenta una visión crítica del sistema de crédito japonés y su impacto en la identidad individual. A través de la historia, Miyabe sugiere que el valor de una persona se ha reducido a su solvencia financiera o historial de crédito. La trama pone de relieve cómo la crisis económica y el sistema de crédito afectaron profundamente la percepción de la identidad y el valor personal, llevando a algunos a adoptar medidas extremas para escapar de sus deudas (el seppuku ya no es exclusivo de los samuráis).

Miyabe ya era toda una experta en el oficio de escribir novelas de género cuando escribió "Kasha". Una novela policíaca de manual, en el buen sentido de la palabra. Miyabe desarrolla la trama a un muy buen ritmo, aunque tarda un poco en arrancar. Los giros de trama no son abruptos ni del todo inesperados, pero todo el conjunto da una sensación de coherencia y de redondez, donde no se dejan cabos sueltos. Los personajes principales están bien desarrollados, aunque algunos de los personajes secundarios carecen de profundidad y se cae en los estereotipos. Esto podría deberse al enfoque en el desarrollo de la trama y los temas sociales más que en la exploración profunda de cada personaje. Fuera de eso, es sin duda un libro recomendado para aquellos que añoran el fax y los directorios telefónicos.

Nota: La portada de esta edición es horrenda y no tiene nada que ver con la trama, si pueden, arránquenla.

Firmado: Alain Ríos

sábado, 13 de enero de 2024

Fred Vargas: Sobre la losa

Idioma original: francés

Título original: Sur la dalle

Año de publicación: 2023

Traducción: Anne-Hélène Suárez Girard

Valoración: entre recomendable y está bien


Los fans de Fred Vargas esperamos sus libros como agua de mayo, por lo que podemos decir que 2023 fue un buen año para nosotros con la publicación de la última entrega de la serie del comisario Adamsberg y su troupe. En esta ocasión, en esa especie de La vuelta a la Galia de Astérix (y más allá de la Galia) que les está haciendo dar esta autora a sus personajes, la acción se traslada a Bretaña (región ya frecuentada en otra de sus novelas, Más allá, a la derecha, pero que no está protagonizada por Adamsberg, sino por Louis Kehlweiler), a un pequeño pueblo donde comienzan a suceder asesinatos y donde, casualmente, el comisario había estado poco tiempo antes. Trasladado allí con su equipo, puesto que el ministerio del Interior tiene interés en aclarar el asunto cuanto antes, debido a la identidad  del principal sospechoso, Adamsberg no sólo deberá resolver el misterio, sino, además, enfrentarse a peligros aún más acuciantes...

No es éste (lo aclaro sobre todo para los lectores habituales de Vargas) una de esas novelas donde Adamsberg debe enfrentarse a vampiros, hombres-lobo u hordas fantasmales... Hay un fantasma, sí, porque no podía faltar el punto legendario y menos estando el libro ambientado en Bretaña, pero se trata de un fantasma, digamos, contingente y la trama detectivesca va por caminos más clásicos. De hecho, de todas las novelas de la serie Adamsberg, ésta, junto a la primera, El hombre de los círculos azules, es la que más se adecúa a la novela policíaca más convencional e incluso a la tradición del polar. Es más, podríamos estar perfectamente ante un caso del comisario Margaret o, si trasladásemos la acción de un pueblo bretón a uno de Surrey, de Hércules Poirot (no me atrevo a decir que de Miss Marple); el método deductivo de Adamsberg, eso sí, sigue siendo igual de gaseoso y, por tanto, inasible que siempre.

Esos lectores habituales (y los que no, claro) encontrarán aquí a los personajes habituales que suelen acompañar al comisario en sus andanzas: la polivalente Retancourt, Veyrenc, Nöel, Mercadet -Danglard se queda en casa, en esta ocasión- además de un puñado de lugareños no menos peculiares y con los que los polis de París hacen excelentes migas -sobre todo con el posadero Johan, en cuyo establecimiento se pasan media novela trincando y comiendo a dos carrilos... en eso sí que lo tendría difícil para ambientales en Surrey-; la acción, por otra parte, se desarrolla en Bretaña igual que podría hacerlo en cualquier otro lugar de la Francia rural o de Europa: salvo algún detalle local - como el dolmen al que hacen referencia tanto el título como la cubierta-, el caso y su investigación son puramente policiales, sin que intervengan las características  propias de las novelas de Vargas (los elementos "sobrenaturales", que he mencionado, las casualidades poco verosímiles, etc.) y que nos resultan tan fascinantes y aun adictivas a sus seguidores... aunque también provocan rechazo en otras personas que se inician en su lectura. Por lo tanto, quizás, en este caso, los lectores neófitos se sientan más satisfechos que los acérrimos con este polar más clásico, pero los segundos tampoco deben sentirse decepcionados. Porque parece que, después del bajón que tuvo la serie de Adamsberg, en mi opinión, con El ejército furioso y Tiempos de hielo (sí, ya sé que a esta novela yo mismo le di una buena valoración, pero es lo que tiene el fandom), podemos considerar que el nivel se mantiene tras la recuperación  que supuso Cuando sale la reclusa. Y que sea por muchos años.

Unos cuantos títulos más de doña Frédérique reseñados en ULAD: La tercera virgenUn lugar inciertoLos cuatro ríosEl ejército furioso, Tiempos de hielo


viernes, 5 de enero de 2024

Alan Moore & Eddie Campbell: From Hell

Idioma original: inglés

Título original: From Hell 

Publicación:  a partir de 1991, por capítulos; 1999, como obra completa

Traducción: Jaime Rodríguez, asistido por Beatriz Barba

Valoración: imprescindible

En el muy improble caso (aunque a saber, que estos suecos, cuando se ponen, están muy locos)de que se concediera el premio Nobel de literatura a un creador del mundo del cómic, me parece que hay pocas dudas de que uno los principales candidatos, si no el primero, sería el guionista Alan Moore, por muchas razones, entre las que se cuentan los guiones de novelas gráficas tan destacadas como Watchmen, V de Vendetta o la que ocupa la reseña de hoy, otra obra magna de este arte (ya no recuerdo si era el octavo o noveno.): From Hell, una recreación/elucubración de la figura y los asesinatos del célebre Jack el Destripador. Como véis, amigues, el espíritu navideño aún no ha abandonado ULAD...

No me andaré con rodeos por miedo a destri... perdón estropearle la lectura a alguien, puesto que en el libro a la autoría de los  crímenes se desvela o atribuye casi desde el comienzo y, de hecho, buena parte de la novela consiste en acompañar al asesino mientras los comete. Siguiendo la hipótesis del autor Stephen Knight, que en 1976 publicó Jack the Ripper: The Final Solution, el Destripador habría sido Sir William Gull, primer médico real y destacado masón, que habría matado a sus víctimas para tapar el escándalo de cierto desliz cometido por un joven y alocado miembro de la casa real. Por ellos, en el complot estarían desde la mismísima reina Victoria hasta miembros prominentes de Scotland Yard, así como simples agentes, etc. Aunque en su momento tuvieron bastante éxito -incluso se realizó una película basada en el libro, con Sherlock Holmes persiguiendo al famoso serial killer-, parece que las tesis de Knight han sido refutadas desde entonces y no gozan, hoy día, de demasiado crédito.


Pero eso poco importa. En primer lugar, porque también Moore, aunque siga estas ideas durante todo el desarrollo de la novela, las pone en cuestión, así como al resto de teorías que han ido surgiendo sobre la identidad del destripador, en uno de los dos apéndices, titulado, significativamente Dance of the gull catchers (es decir, la danza de atrapagaviotas, pero también de los farsantes). Y, por otra parte, porque lo interesante de su narración no es tanto si la autoría hay que atribuírsela a éste o aquel personaje, sino el retrato descarnado que hace de un alma humana desquiciada, ambiciosa y megalómana... y de una sociedad, la del Imperio Británico de la era victoriana, que se correspondía punto por punto con ese retrato individual. Porque si algo se hace evidente en esta novela gráfica es que, crímenes aparte, el mayor horror del Londres en el que se desarrolla es la tremenda diferencia económica entre unos y otros, la miseria en la que viven los habitantes de Whitechapel, donde suceden los asesinatos, en contraste con la opulencia de la buena sociedad del West End, la autocomplacencia de los francmasones, la hipocresía de la realeza... Un mundo de desigualdades donde las más perjudicadas son las mujeres y, sobre todo, aquellas que se ven obligadas a "hacer la calle" para sobrevivir, como las víctimas del asesino; es más, en el libro el propio Gull ve sus actos como parte de una guerra de los hombres contra las mujeres, en la que aquellos han conseguido revertir la  situación, tras muchos milenios de dominio de éstas... Los crímenes del Destripador no serían para él sino unos sacrificios rituales para asentar el poder del heteropatriarcado, en la eterna lucha de lo femenino y lo masculina, de la diosa Luna contra el dios Sol... (no está mal para unos señoros de hace 30 años, ¿eh, amigues?). También hay que decir que a Gull -o al Gull que nos presenta Alan Moore- se le iba un poco bastante la pinza con los rollos esotérico-metafísicos y, de hecho, uno de los capítulos más memorables del libro no es para nada truculento, sino un recorrido "psicogeográfico" que hace por Londres, siguiendo la pista de las iglesias de su admirado Hawksmoor y otros monumentos, que resulta fascinante y también bastante perturbador. 


Enfrente, el asesino tiene al inspector Abberline, representación no ya del policía honesto pero poco imaginativo, sino del hombre común que se ha de enfrentar, con evidente impotencia, al monstruo, pero no sólo al que representa el asesino, sino también al de la degradación humana y social que ve a su alrededor, en esas calles de las que trata de huir sin conseguirlo. Ambos, Jack/Gull y Abberline son los dos protagonistas, sin lugar a dudas, de la narración, aunque sin olvidar a las prostitutas víctimas del Destripador, a las que los autores tratan con especial deferencia y compasión, deteniéndose lo suficiente en la vida de cada una de ellas, para que no convertirlas en simple atrezzo de vísceras y sangre, como ocurre en tantas novelas o películas policiacas, incluso en aquellas también basadas en casos reales. A su lado aún hay sitio -son casi 600 páginas- para encontrar a personajes destacados que pululaban por el Londres de la época: desde miembros de la familia real, como ya he dicho, al célebre "hombre elefante", John Merrick, Oscar Wilde, William Morris, los pintores Whistler y Sickert -éste, metido de hoz y coz en el asunto, de hecho-, etc. Todos se mueven por una ciudad recreada con todo detalle y conocimiento, en contraste buscado, en más de una viñeta, con el abocetamiento de las figuras humanas. Londres, sin duda, es en esta obra no ya el escenario, sino uno más de los personajes y no el menos importante...

He hablado durante toda la reseña de Moore porque es el autor de un guión de una complejidad y profundidad que rara vez se suele encontrar en las novelas gráficas, pero no quiero olvidar la magnífica labor gráfica del escocés Eddie Campbell, que en un estilo aparentemente sobrio -a esa impresión contribuye no sólo el imprescindible blanco y negro (aunque, por lo visto, existe también una edición posterior coloreada que no tengo la menor intención de ver jamás, ni por curiosidad...), sino la estricta y casi invariable distribución de las viñetas en la página- consigue no obstante transmitir todo el horror y la agitación inherentes a una historia tan tremenda, con un estilo que podríamos llamar "expresionista contenido". Las escenas de los crímenes en sí, basadas en el mejor montaje cinematográfico son, sencillamente, aterradoras. Sólo por el aspecto gráfico de este cómic (aunque el término aquí, más que en ninguna otra obra, se queda muy corto) ya merecería la pena el libro, pero si le sumamos el guión de Moore, no cabe duda de que nos encontramos ante una gran novela tanto policíaca como de terror, más un estudio psicológico y sociológico de primer orden y una narración absorbente que convierten a esta obra, definitivamente, en imprescindible.



También del maestro Moore y reseñados en Un Libro Al Día: V de Vendetta, Watchmen y La broma asesina