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sábado, 1 de agosto de 2026

Marvin Harris: Vacas, cerdos, guerras y brujas

Idioma original: inglés

Título original: Cows, Pigs, Wars and Witches. The Riddles of Culture.

Año de publicación: 1974

Traducción: Juan Oliver Sánchez Fernández

Valoración: Recomendable


No tengo del todo claro dónde está la frontera entre el antropólogo y el historiador, probablemente son disciplinas que se solapan sin que sea fácil distinguir el límite. El norteamericano Marvin Harris es un antropólogo que tuvo cierta relevancia en los años 70 y 80 del siglo pasado y que, por lo que se ve en este libro y probablemente en el resto de sus obras, circula libremente entre ambas disciplinas, con una perspectiva bastante peculiar que se ha denominado materialismo cultural. Aunque con el foco bastante distante del materialismo histórico propio del marxismo, la idea guarda un parentesco lejano aunque intuitivamente familiar, como queda enseguida de manifiesto en el libro.

La vaca es sagrada en la India, y el cerdo un animal inmundo para judíos y musulmanes, aunque venerado en no sé tribus de Nueva Guinea. Estas ideas que, aunque conocidas, nos resultan bastante extrañas, tienen su origen en las necesidades materiales y las condiciones de vida de cada uno de los entornos. La vaca, aunque esté escuálida, mientras tiene vida proporciona leche y al menos en teoría es capaz de engendrar animales de tiro, vitales en explotaciones sin acceso a la tecnología. El cerdo es incapaz de regular correctamente su temperatura, y por eso se desenvuelve mal en el secarral del Medio Oriente. Por la razón contraria el problema no existe en Nueva Guinea, donde el cochino se reproduce en abundancia, es fuente inagotable de proteínas y es sabiamente utilizado para periodificar los usos de los bosques.

Estos condicionantes, tan pegados a la realidad material, son de tal importancia para la supervivencia del grupo que los usos y costumbres los han sacralizado o convertido en tabúes a lo largo de milenios. Es la base de ese materialismo cultural que defiende Harris y observamos desde las primeras páginas: las ideas no surgen de la nada ni de visiones espirituales, sino que nacen en base a las necesidades del grupo, para irse revistiendo poco a poco con un aura mágica o religiosa dejando su origen perdido en el tiempo

Esta proposición, tan nítida en los dos casos que acabo de comentar, se va desarrollando también en otras direcciones con características quizá algo menos evidentes: la célebre belicosidad de los yanomamo (alivio de la presión demográfica), la ceremonia del potlacht (necesidad de prestigio social), o las varias culturas que incorporan la expectativa de un advenimiento de riqueza material (lo que llama el cargo) o la llegada de un mesías liberador. Se diría que la idea básica del materialismo cultural va resultando más difícil de apreciar según se van analizando los casos, hasta resultar realmente confusa cuando se detiene en la persecución de la brujería en la Europa de la Edad Media.

La verdad es que los postulados de Harris resultan más que razonables, y muy interesante el análisis, que recuerda a ratos a los famosos trabajos de Malinowski en las islas Trobriand sobre grupos étnicos especialmente aislados (aunque el trabajo de campo parece ser casi siempre ajeno). Pero se queda uno con la sensación de que falta algo. Seguramente es verdad que todas estas manifestaciones culturales han tenido un origen material remoto, pero resulta difícil, incluso quizá incómodo, excluir de forma tan radical aspectos tan humanos relacionados con la imaginación o la espiritualidad, como la ideología, la religión o la mitología. Convicciones y valores que modestamente creo que están en la esencia misma de las personas, seguramente también mediatizadas por el entorno, la supervivencia o las experiencias, pero que pienso que tienen una consistencia propia.

Parece que Harris no lo ve así, y entonces aporta ese peculiar punto de vista, en mi opinión algo determinista y quizá también empobrecedor, que vertebra todo el texto, como decía antes en ocasiones de forma más nítida y en otras más velada. Desconozco el recorrido posterior que haya podido tener esta teoría, seguramente habrá tenido sus seguidores y detractores, con sus consiguientes polémicas doctrinales. Toda aportación novedosa en el mundo del conocimiento las ha tenido y casi todas han dejado cierta huella, aunque ninguna ha sido aceptada por entero y sin discusión. Y a lo mejor esto mismo contradice en alguna medida lo que defiende el autor.


domingo, 12 de abril de 2026

David Toop: Océano de sonido

Idioma original: inglés

Título original: Ocean of Sound

Año de publicación: 1995

Traducción: Tadeo Lima

Valoración: recomendable (pero indigesto para no iniciados)

Vaya, con los motores de búsqueda. Al intentar obtener la foto de portada que es potestativo añadir a cada una de nuestras puntuales reseñas, veo que una de las clasificaciones de Oceáno de sonido es "antropología". 

Pretexto más que oportuno para negar ante el gran  jurado que esta sea otra reseña sobre música o músicos, aunque tampoco voy a haceros comulgar con ruedas de molino. Su autor, David Toop, no se conforma con ser, él mismo,  músico. 

También es una de las más reputadas firmas de la crítica musical, con intervenciones en varios medios aunque la que me ha resultado siempre más notable es su colaboración con la veterana revista The Wire, impertérrita biblia de la música más experimental y arriesgada (reto a cualquiera que crea saber algo de música a investigar si conoce a más de un par de sus designaciones de los cincuenta discos del año, cualquiera de ellos) a la par que, glups, elitista e incluso tan obstinada en descubrir oscuros artistas y grabaciones recónditas que, no pocas veces, condena a sus lectores a imaginar, más que a disfrutar, los discos comentados. 

Pero hubo un tiempo, allá por las últimas décadas del siglo XX, en que una corriente relativamente popular coincidió con la vanguardia. Y Toop se encontró en la cresta de la ola allí y seguro que fue muy excitante esa coincidencia, pero este no se trata de un libro celebratorio y condescendiente, sino más bien de un exhaustivo - en su medida - ensayo sobre uno de los aspectos más oscuros pero influyentes de la historia de la música: el sonido ambient, y sus ramificaciones. Aquí aparece el aspecto antropológico y algunos aspectos de este libro pueden hacernos pensar si el autor no se ha tomado el tema demasiado en serio y una cuestión puramente sonora ha pasado a disponer de tanto alcance. Porque podemos empezar hablando de Debussy, pues una de las premisas del libro pasa por usar las tecnologías de grabación, registro y edición sonora como un elemento casi central en el proceso compositivo, y acabar hablando de conciertos de cigarras en los árboles de algún paraje remoto, pues aquí también se escribe mucho sobre grabaciones de campo, sonidos generados tanto por la naturaleza como por la tecnología - y han pasado treinta años desde su publicación -, y Toop demuestra disponer de un amplio ángulo cultural pues, lejos de ceñirse a lo puramente sonoro aquí hay también mucha especulación de otros ámbitos culturales. Toop nombra a Pynchon, a Joseph Conrad, a David Lynch, y ese discurrir no suena forzado sino natural. Aunque se mencione a oscuros músicos de culto como LaMonte Young, Terry Riley o Brian Eno, el recorrido de este libro, con el pretexto de analizar esos entornos sonoros que pueden, a primeras, no parecernos exactamente musicales en el sentido que solemos interpretar, resulta fascinante, interesante y paradójicamente exótico.

domingo, 3 de diciembre de 2023

Knud Rasmussen: De la Groenlandia al Pacífico

Idioma original: Danés
Año de publicación: 2014
Valoración: Muy recomendable

Sería tan absurdo negar a este libro su encuadre dentro de la "literatura de viajes" como no reconocer que su alcance es infinitamente mayor que los estrictos estándares del género. Porque De la Groenlandia al Pacífico, además de la narración del recorrido realizado por la multidisciplinar 5ª Expedición Thule entre 1921 y 1924, es un texto fundamental dentro de la antropología / etnografía inuit. 

Con él, Knud Rasmussen ingresa en el selecto grupo de exploradores "que molan", aquellos que buscan más un entendimiento de las gentes y lugares que recorren que un mero hito deportivo o geográfico (que también tienen su mérito, para qué negarlo). Quizá en lo anterior tenga algo que ver su propio origen, ya que Rasmussen era hijo de danés y groenlandesa y nació en la propia Groenlandia, o quizá es solo que era un tipo inquieto, mezcla de aventurero e intelectual más en la línea de Nansen que en la de Peary. 

Sea como fuere, De Groenlandia al Pacífico es un recorrido por la cultura material e intelectual de los pueblos inuit, desde Groenlandia hasta Alaska, en busca de los lazos que unen a los diferentes grupos y poblaciones, algunos de los cuales no han tenido contacto entre ellos durante siglos. Así, el trabajo de Rasmussen abarca multitud de campos: en lo material podemos incluir la arquitectura, el arte, la arqueología, la anatomía o la indumentaria; en lo intelectual caben las creencias, mitos y leyendas, el folklore, la organización económica, social y familiar o la sexualidad.

Quizá el peso de esa segunda vertiente sea mayor, lo que hace que el texto tenga mucho de la oralidad de los mitos y leyendas y que contenga en su interior una curiosa mezcla de fe, fantasía y arte cercana al realismo mágico. Esto, unido a la mirada de Rasmussen hacia lo que le rodea (su pequeñez ante una naturaleza poderosa, su humor, su empatía y se despojamiento de esa superioridad occidental que nos caracteriza), confiere al texto un carácter literario que no es obstáculo para una accesibilidad y un rigor que son de agradecer.

Además de lo anterior, resulta interesante la comprobación de cómo se iban alterando las formas de vida de los distintos grupos en función de su grado de interacción con occidentales llegados a la región para explotar los recursos naturales. En este sentido, y pese a haber trascurrido cien años desde los hechos que se narran en el libro, su vigencia es total. Similares problemas o situaciones (según el color del cristal con que se mire) suceden hoy en día en la Amazonía o en las más remotas regiones de África o Asia.

Por último, y no menos importante, debo decir que la edición del libro es realmente magnífica. Acompañan al texto nada menos que 450 fotografías tomadas por el grupo de Rasmussen durante la expedición: retratos, restos arqueológicos, dibujos de espíritus, escenas de la vida cotidiana, etc. Un completísimo catálogo y un estupendo testimonio de los trabajos de una expedición realmente fascinante.

domingo, 17 de mayo de 2015

Colaboración: Mitología. Todos los mitos y leyendas del mundo de VV. AA.

Idioma original: inglés
Título original: Mythology. Myths, Legends and FantasiesAño de publicación: 2007
Valoración: Se deja leer

Empezaremos por decir que éste no es un libro de lectura propiamente dicho, es más bien uno de esos volúmenes de gran formato y tapas duras que se ponen para hacer bonito en la estantería del salón. Si tratan de perros o plantas quedan bien, pero si encima se trata de mitología, nos proporciona un toque culto que mola aún más.

También hay que subrayar que el libro lo regalaba una entidad bancaria hará cinco o seis años. Sí, no he desayunado nada raro: ‘entidad bancaria’ es el sujeto y ‘regalaba’ el verbo, ambos en la misma oración.

Así que, tratandose de una obra de vocación claramente ornamental, el contenido sigue la misma línea: se exponen de forma sucinta mitos y leyendas de cuatro continentes sin afán científico, relatando con sencillez las líneas básicas de las creencias más populares o llamativas.

Hay sitio para todo, desde las civilizaciones americanas precolombinas hasta las sagas escandinavas, pasando por los relatos védicos hindúes, por ejemplo. Precisamente, me parece que es este el principal valor que el libro tiene como obra divulgativa, la voluntad de no limitar el punto de mira a las culturas más recurrentes. Como es lógico, el nivel no alcanza por ejemplo el del estimable clásico de Guirand, pero presenta un abanico interesante. Así, se incorporan mitos y tradiciones que, como los africanos, inuits o indios norteamericanos, quedan habitualmente fuera de este tipo de trabajos.

Y aquí viene justamente lo que más llama la atención del libro: cuando a Uds. les hablan de mitos, ¿qué es lo primero que se les viene a la cabeza? ¿Zeus, Prometeo, el Minotauro, Ulises, Pandora? Pues oiga, ni rastro de todos ellos. Primero pensé que han hecho desaparecer del mapa a los griegos hasta que no terminen de pagar el rescate o acepten un nuevo Gobierno técnico, pero los derechos originales del libro datan de 2003, o sea, que no puede ser. También podría ser que como el elenco de mitos griegos es muy amplio, simplemente no les cabían, pero tampoco creo que sea eso.

Así que no se entiende que queden fuera justo aquellos relatos o creencias más difundidos, y que han dejado huella en toda la cultura universal, a no ser que exista alguna razón relacionada con el copyright. Los mitos, que por definición pertenecen al imaginario colectivo y son lo más opuesto a una creación individual ¿también tienen copyright? ¿Los habrá registrado Robert Graves cuando escribió sus dos pesadísimos y aburridísimos tomos de mitología griega? Pues vaya Ud. a saber, que ya casi nada nos sorprende.

En otro orden de cosas, como corresponde al carácter decorativo del libro, la presentación es excelente, con papel de calidad y profusión de ilustraciones. De forma que, aunque su contenido sea de perfil bajo y más bien de mero entretenimiento, sirve perfecto para impresionar a las visitas. Y además, cuando vean el logo del Banco patrocinador, se pensarán que somos un cliente VIP.

Por cierto, que en eBay se vende a 10 euritos, jeje.

Firmado: Carlos Andia

sábado, 22 de junio de 2013

Predrag Matvejević: Nuestro pan de cada día

Idioma original: croata
Título original: Kruh naš
Año de publicación: 2008
Valoración: muy recomendable


"A buen hambre no hay pan duro", "Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán", "Quien hambre tiene, en pan piensa", "Pan ajeno, nunca sabroso ni tierno", "Ni mesa sin pan ni ejército sin capitán", "En casa del capellán no falta nunca el pan", "Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierdan no importa"... Son innumerables los refranes o dichos que hacen referencia al pan que podemos encontrar en nuestra cultura. En casi cualquier cultura, de hecho, el pan (en cualquiera de sus variantes: de trigo, de centeno, de maíz, cocido, horneado, frito, con o sin levadura, con semillas, con fruta, con carnes, con azúcar, con especias...) resulta ser el alimento básico por excelencia.

Tal y como nos explica Matvejević en Nuestro pan de cada día, con el devenir de los siglos el pan ha pasado de ser un alimento como cualquier otro a convertirse en símbolo de justicia (e injusticia), en detonante de revoluciones, en medida del poder adquisitivo de la población de un país... y en centro de un sinfín de celebraciones tanto religiosas como laicas (Adán fue condenado a ganárselo con el sudor de su frente, se toma en forma de hostia en la eucaristía cristiana, de prosphora en los servicios ortodoxos y de matzoh en la pascua judía, y forma parte del rito de bienvenida de los pueblos eslavos, por ejemplo...).

Aunque es innegable que el ser humano puede vivir sin este alimento, el autor se encarga de mostrarnos, a través de un viaje que pasa por la historia, la antropología, la ética, la etimología, la política, la lingüística, la religión, la literatura, la gastronomía, la sociología, la pintura... e incluso su propia biografía, cómo el pan no sólo ha sido determinante en todas las culturas en las que aparece, sino también cómo su historia y, por tanto, también su destino están profundamente ligados a los del ser humano y cómo, en realidad, podemos decir que nos define como especie.

Advierto, también, a los posibles lectores que éste no es un ensayo al uso. Combina tanta información proveniente de tantas ramas de la ciencia diferentes, que el autor ha escrito este libro alejándose del estilo ensayístico más estricto y utilizando uno más abierto que bebe de la narración y la poesía, difícil de catalogar dentro de un género en concreto, pero sin duda más ameno e inspirador.

También de Predrag Matvejević en ULAD: Breviario mediterráneo

lunes, 14 de junio de 2010

Mircea Eliade: Lo sagrado y lo profano

Idioma original: alemán
Título original: Das Heilige und das Profane
Fecha de publicación:
1957
Valoración: muy recomendable

Mircea Eliade (1907-1986) probablemente no sea hoy en día un autor conocido por el gran público, sin embargo ejerció una sorprendente influencia sobre los imaginarios colectivos de su época, promoviendo el abandono de ciertas posiciones muy asentadas en torno a la religión. A lo largo de una larga y ambiciosa producción científica, Eliade hizo grandes contribuciones al campo de la mitología comparada, así como al estudio de la mística, la magia y los estados alterados de conciencia vinculados a prácticas religiosas. Fue uno de los primeros investigadores en estudiar seriamente el fenómeno del chamanismo, por ejemplo. Y cuando digo "seriamente" quiero decir sin el propósito evidente de mostrar su supuesta condición fraudulenta o psicopatológica.

Es quizá esta forma de acercarse al objeto de estudio su principal aportación al clima intelectual del siglo XX: continuando los esfuerzos iniciados por Rudolf Otto (1869-1937), Eliade luchó contra la tendencia a explicar el fenómeno religioso en función siempre de otros fenómenos, ya fueran de índole psicológica, económica o social. Se exige aquí para la experiencia de la persona religiosa un respeto fenomenológico que posibilite su estudio libre, en lo posible, de prejuicios reductivistas (al precio, eso sí, de ignorar su contextualización histórica). Esta nueva consideración de la dimensión mítica y religiosa de la cultura, entroncaba con el interés de Carl Jung en torno al inconsciente colectivo, lo que acabaría cristalizando en las reuniones del influyente Círculo Eranos. Ni qué decir tiene que una ramificación menos erudita y más visible de este clima espiritual puede apreciarse en los movimientos esotéricos y neochamanistas de los años 60 y 70.

En Lo sagrado y lo profano, Eliade sintetiza las ideas principales de muchos años de investigación. El lenguaje es accesible y el texto se halla libre de la carga de referencias y citas. Esta vocación divulgadora, sin embargo, no resta rigor ni relevancia al contenido, que bebe con provecho de la antropología cultural y la mitología comparada. Los dos primeros capítulos, dedicados a la frontera sagrado/profano en el tiempo y en el espacio, respectivamente, son textos ya clásicos. Eliade repasa, con una erudición admirable, las diversas maneras en que el ser humano ha marcado este límite fundamental (en todos los sentidos) de la cultura a través del calendario festivo, la construcción de templos o la división del cielo en puntos cardinales, por ejemplo. El capítulo tercero trata de la sacralización de la naturaleza, y el cuarto reflexiona sobre esos ritos de pasaje y de tránsito que han servido para pautar la vida humana durante milenios.

Es en este último capítulo donde Eliade deja traslucir su convicción de que el ser humano moderno no es tan arreligioso como él mismo se dice, puesto que sigue dependiendo en buena medida de un conjunto de gestos iniciatorios de origen ritual para dar sentido a su existencia. Esta postura es, desde luego, discutible y ha constituido de hecho un importante foco en el debate sobre la secularización de los mundos de la vida. No obstante, debe reconocerse que el mismo planteamiento inteligente de este debate sería imposible sin el arduo trabajo de Mircea Eliade y sin sus agudas conclusiones sobre lo que significan el mito y el ritual.

También de Mircea Eliade en ULAD: Tiempo de un centenario

domingo, 4 de octubre de 2009

Marvis Harris: Bueno para comer

Idioma original: inglés
Título original: Good to Eat
Año de publicación: 1985
Valoración: Recomendable


Seguro que todos nosotros hemos vivido alguna vez la siguiente situación: estamos sentados a la mesa, la comida que hay en nuestro plato está sin tocar y nuestra madre nos dice: “Cómetelo, que es bueno”. O al contrario, estamos a punto de comer algo y nos reprenden: “No comas eso, que es malo”. Pero, ¿qué es exactamento algo “bueno” o “malo” para comer? ¿Por qué aquí disfrutamos comiendo cerdo y los musulmanes no pueden tocarlo? ¿Por qué en la India no se come carne de vaca y en otras culturas el perro o los insectos son considerados un manjar? Si desde el punto de vista científico todos los animales y plantas pueden aportar vitaminas, proteínas, etc. necesarios y saludables, ¿por qué sólo una parte de ellos acaban en el plato? Y, sobre todo, ¿por qué hay tantas diferencias gastronómicas de una cultura a otra?

Para responder a estas preguntas, Marvin Harris investiga las características de cada cultura y sus hábitos alimentarios y llega a la conclusión de que más allá de tabúes religiosos, gustos o costumbres, lo que realmente determina qué comemos y qué dejamos de comer está estrechamente relacionado con la economía y, por supuesto, la nutrición y la ecología.

Así, conocemos por qué en EE.UU. la carne que más se consume es la de vacuno y, sin embargo, apenas hay consumo de carne de caballo; por qué en muchos países la leche es un alimento común y básico y en otros se consume tan poco que sus habitantes han desarrollado intolerancia a la lactosa o cómo la antropofagia no ha sido una costumbre tan poco común como nos gustaría pensar.

Una lectura recomendable, sin duda, que nos acercará a culturas de las que sabemos muy poco y nos mostrará, una vez más, que toda diferencia tiene una razón de ser y no por eso hay que considerarla como algo “malo”.

miércoles, 17 de junio de 2009

Nigel Barley: El antropólogo inocente

Idioma original: inglés
Título original: The Innocent Anthropologist.
Fecha de publicación: 1983
Valoración: Muy recomendable

Siguiendo el consejo de una amiga (¡gracias, Marina!) me compré la semana pasada en la Feria del Libro El antropólogo inocente. Lo he leído en unos pocos días, y tengo que decir que es uno de los libros más graciosos y ágiles que me han caído en las manos desde hace tiempo.

Barley, como todo antropólogo que se precie, decidió un buen día buscarse una interesante tribu en la que poder realizar un trabajo de campo. Los motivos de esta decisión son bastante más pedestres de lo que suele creerse. Salir al encuentro de la alteridad o adentrarse en los misterios de la especie humana son lemas que no están mal para figurar en el frontispicio de cualquier ensayo antropológico. Barley es algo más modesto y explica que siempre había envidiado la capacidad de sus profesores para resolver cualquier pregunta incómoda apelando a sus experiencias africanas. Y bueno, después de todo, tampoco tenía nada mejor que hacer en la universidad inglesa.

Así que después de encontrar un pueblo adecuado, los dowayo de Camerún, Barley se puso en marcha. En la imaginación popular el antropólogo es un ser aguerrido que abandona su despacho (forrado de madera oscura y cuero verde) para adentrarse en la selva y abrirse paso a machetazos hasta una bucólica aldea en medio de ninguna parte. Barley se empeña en mostrar la falsedad de esa estampa, explicando que su peor enemigo no fueron las arenas movedizas, sino los burócratas. Para dar cualquier paso en Camerún necesitaba una media de siete papeles sellados y firmados en oficinas alejadas entre sí. Las gestiones más simples se convertían en una prueba de fuego a la paciencia. En Correos, por ejemplo, "un oficinista experimentado podía lograr que la entrega de una sola carta durara diez minutos".

Cuando finalmente llega a su aldea de destino, comienzan los verdaderos problemas. Barley no hablaba una sola palabra del idioma dowayo, una lengua muy compleja en la que el significado de las palabras varía según el tono con que se pronuncien. Los desesperados intentos de Barley por hacerse entender conducen a situaciones divertidísimas, que no hacen sino aumentar el aura de excentricidad que los dowayo le confieren desde el principio. Con el tiempo sufrirá el calor extremo de la estación seca y las tormentas sin término de la húmeda, contraerá variadas enfermedades, incluso perderá inútilmente un par de dientes a manos de un supuesto dentista.

El antropólogo inocente no es, sin más, una colección de divertidas anécdotas. El autor sabe narrarlo todo con ese estilo conciso e irónico que es tan inglés, pero no deja de informarnos de las principales costumbres y creencias de los dowayo. Al acabar el libro, el lector se habrá formado una idea general del universo simbólico de este pueblo, pero, sobre todo, habrá puesto en cuarentena muchas de las más arraigadas opiniones sobre la Antropología; incluido el mito europeo que reverencia la sabiduría ancestral de las culturas no europeas. Muy indicado para quien nos tome, a los europeos, demasiado en serio.