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domingo, 26 de noviembre de 2023

Elena Gómez Navarro:Cuando mi abuelo no pisó la Luna

Idioma original: Español 
Año de publicación: 2023
Ilustraciones: Carlota Téllez
Valoración: Ternura infinita

Pues no nos habrán dado el Ministerio de Cultura, siquiera una mísera Subsecretaría de Estado de blogueros, influencers e intelectuales orgánicos, pero aquí seguimos con nuestra vocación de servicio público. En esta ocasión, ayudando a los sufridos padres y madres a elegir los regalos navideños para pequeños lectores (y, ¿por qué no?, también para ellos).

Porque aunque Cuando mi abuelo no pisó la Luna es, evidentemente, un libro destinado al público infantil, también puede ser una lectura, breve y tierna, para un público adulto que seguro se ve identificado con la historia del pequeño Adrián. Y si no, que levante la mano aquel (o aquella, no la vayamos a liar) que no viera cómo su infancia o adolescencia terminaba en el momento en que uno de sus abuelos fallecía. En mi caso, desde luego, así fue.

Por lo tanto, podríamos hablar de un cuento infantil de iniciación. No, no se me lleven los puristas las manos a la cabeza por incluir un librito infantil de apenas una veintena de páginas en la misma categoría que las sacrosantas El guardián entre el centeno o La montaña mágica. Estas narran la transición de la niñez a la vida adulta y eso mismo es lo que, a grandes rasgos, retrata Cuando mi abuelo no pisó la Luna. 

Las principales virtudes del texto, además de su carácter atemporal y universal, son la de desprender ternura sin caer en la ñoñería y la de tratar al lector infantil como si fuese una "persona normal". Esto último es algo que me parece realmente complicado en literatura infantil, dar con ese tono adecuado, y creo que es algo que la autora consigue al no confundir inocencia con "idiotez". Puede parecer sencillo, pero creo que no lo es.

Mención especial para las ilustraciones de Carlota Téllez que acompañan (¿o debería decir se funden con?) al texto. Estas se sitúan a medio camino entre lo evocador, lo (por momentos) onírico y lo grotesco y hacen gala, en ocasiones, de un deliberado feísmo que seguro resulta de lo más atrayente para los peques.

lunes, 27 de marzo de 2023

Rocio Bonilla: ¿Qué será eso del amor, Minimoni?

Idioma original: catalán/castellano
Título original: Què és això de l'amor, Minimoni? (edición en catalán de Ánima Llibres) / ¿Qué será eso del amor, Minimoni? (edición en castellano de Algar Ediciones)
Año de publicación: 2023
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


Tal y como vengo haciendo desde hace unos meses, de vez en cuando me animo a reseñar literatura infantil, pues es un género que aunque no acostumbra a aparecer en blogs no especializados, es igualmente importante, puesto que es nuestra vía de entrada en el mundo de la literatura.

En la reseña global de la obra de Rocio Bonilla que publiqué hace unos meses, ya quedó patente mi clara devoción por los libros de la autora barcelonesa, por la calidez de sus trazos y por el carisma entrañable de Minimoni, protagonista de algunos de sus libros. Y, aprovechando la reciente publicación de su nuevo libro con la misma protagonista aprovecho para traerla de nuevo al blog.

En este nuevo álbum ilustrado, Minimoni sigue cuestionándose el mundo que la rodea. Así como en anteriores ocasiones se preguntaba de qué color eran los besos o buscaba soluciones para las ocasiones en las que estaba aburrida, en este caso se pregunta algo más profundo: ¿qué será eso del amor? La respuesta, claro está, no es nada fácil para una niña de pocos años (diría que tampoco lo es para los mayores), así que empieza a buscarla en las cosas que sí conoce. Porque sí ha oído hablar del amor en boca de los mayores, pero ella no sabe cómo es ya que "no se puede, ni se puede oler, ni se puede tocar..." así que no parece fácil saber de qué se trata. Pero sí sabe algo de él: que puede mover montañas, por lo que debe ser fuerte, aunque también le han dicho alguna vez que es delicado y que hay que regarlo. Y es algo raro porque también, según dicen las canciones, el amor está en el aire, por todos los sitios... Hasta que deduce que a lo mejor no es algo físico, sino que está en los gestos, en las actitudes, y...  no cuento más, vosotros ya lo sabéis donde está ;)

De esta manera, el libro de Rocio Bonilla mantiene su línea argumental habitual en torno a los valores, al cariño, al amor, a la comprensión afectiva. Sus obras siempre están envueltas de buenas intenciones, de una enorme calidez y amabilidad con la vida; a su vez, su delicado, redondeado y suave trazo acompaña tal propósito y deja al lector con sensación de ser acogido en un espacio tierno y bondadoso, introduciendo muy pequeñas pinceladas de pequeños y ligeros toques de humor. También los tonos suaves elegidos en sus libros mantienen esa coherencia artística entre fondo y forma.

Por todo ello, es una lectura recomendable especialmente para los más pequeños, pues su poco texto invita a mirar y disfrutar el libro por sus imágenes y por la sensación que transmiten acercándonos a unos valores que no deberíamos perder nunca de vista, sea cual sea la edad que tengamos.

Otros libros de Rocio Bonilla en ULAD: aquí

sábado, 24 de septiembre de 2022

Rocio Bonilla: 7x1, reseña global

Idioma original: catalán
Valoración: muy recomendable


Saliendo de mi zona de confort temática habitual en cuanto a reseñas, hoy traigo al blog una de las ilustradoras infantiles que, en mi opinión, saben llegar a un público más amplio de lectores o, al menos, tiene un gran seguimiento por estos lares.

Con una trayectoria profesional que parte de la licenciatura en bellas artes (qué bonito nombre para una licenciatura, cabe decir) y pasando por el mundo de la publicidad, el acercamiento a la mirada infantil empezó con la decoración. A partir de ahí, irrumpe en el mundo editorial como ilustradora en 2014 con su primer libro. Después de ello, su capacidad prolífica la lleva a publicar más de veinte libros y trabajos relacionados, entre los que destaco algunos de ellos.

El estilo de Rocío Bonilla destaca por el uso de una paleta cromática de tonos suaves, con predominancia casi absoluta de colores pastel y un trazo habitualmente redondeado que aporta calidez y confort a la mirada. Estos detalles técnicos son plenamente acordes al texto y a los mensajes que, a través de sus libros, transmite la autora catalana. Porque en todos sus libros el mensaje encaja con unos valores que tratan sobre la importancia de la comunidad y el valor de la diversidad en «Gracias. Historia de un vecindario», la valentía, el respeto hacia los demás, las relaciones con los demás y la autoafirmación en «La pandilla de los 11», la belleza existente en las relaciones fraternales a pesar de sus puntuales rivalidades en «¡Hermanos!» o la asociación entre emociones y colores y el amor maternal en «¿De qué color es un beso?» al que añade un componente de la inigualable (y que debería permanecer siempre en nosotros) curiosidad infantil.


De esta manera, partiendo siempre de la mirada infantil, la autora expande y afianza esa curiosidad transmitiendo la importancia de la imaginación para alegrar y animar nuestras vidas en «¿Te aburres, Minimoni?» o las dudas existentes e inevitables ante la llegada de un nuevo hermano/a que la autora narra en «¿Qué es esta barriga?».


Así, los mensajes que transmite la autora se envuelven de calidez y solidaridad, de valores y principios que deberían convertirse en pilares éticos para lograr una sociedad más cohesionada y amable. Estos aspectos se pueden entrever de manera más o menos evidente en cada uno de sus libros, pero también destacan otros aspectos, de manera más puntual, relacionados con inquietudes pero también con ilusiones o fantasías. 

Los personajes que protagonizan los libros de Bonilla acostumbran a ser niños/as o animales, y la mirada que transmiten está acogida por la inocencia y bondad y un anhelo de ver la cara amable que (sin duda) hay en nuestras vidas pero que no siempre es evidente ni visible. Es por ello por lo que considero que sus obras son de lectura más que recomendable, por lo que transmiten pero también por la calidad de las ilustraciones y dibujos. 

Y, por razones evidentes, la foto que merecía encabezar la reseña corresponde a «La montaña de libros más alta del mundo», un libro arrebatadoramente precioso que transmite la pasión por la literatura y que nos recuerda que, gracias a los libros, podemos crear tantos mundos como queramos y volar hasta ellos, lejos, muy lejos... tan lejos hasta donde nos permita nuestra creatividad y nuestra curiosidad vital.

Otros libros de Rocio Bonilla en ULAD: aquí

jueves, 19 de mayo de 2022

Beatrice Blue: 3x1 Érase una vez un unicornio, Érase una vez un dragón, Érase una vez una sirena

Idioma original: inglés
Título original: Once Upon a Unicorn Horn, Once Upon a Dragon's Fire, Once Upon a Mermaid's Tale
Traducción: Anna Pauner en catalán para Cruïlla, Alejandra Freund en castellano para Ediciones SM
Año de publicación: 2019, 2020, 2021
Valoración: entre recomendable y muy recomendable


Rompiendo un poco la temática y tipo de libros que acostumbro a tratar en las reseñas, hoy cambio de registro y me inicio con una serie de libros infantiles, pues la literatura infantil también es literatura, y creo que es apropiado darle más espacio en nuestro blog, pues, indudablemente, si hemos llegado hasta aquí en nuestra personal biografía literaria es gracias a esos primeros libros que nos han hecho soñar e ilusionar con otros mundos y personajes.

En los tres libros traducidos hasta la fecha por parte de la escritora, ilustradora y diseñadora gráfica Beatrice Blue, y a pesar de que se trata de libros totalmente independientes (no forman parte de una misma historia, ni tienen los mismos personajes ni comparten trama argumental), vemos en todos ellos ciertos rasgos comunes, que modelan un estilo muy característico a nivel argumental pero también gráfico lo que me lleva a hacer una reseña conjunta de todos ellos. Estos rasgos que conforman el estilo de la autora se caracterizan principalmente por los siguientes aspectos:

  • A nivel argumentativo: los personajes de Beatrice Blue son niños ni muy pequeños ni tampoco muy mayores (quizá estarán entre los cinco y los diez años) que viven rodeados de naturaleza (ya sea el campo, la montaña o el mar) y esa naturaleza y los animales que en ella viven forman siempre el núcleo central en cuanto al argumento. De esta manera, los tres libros guardan como argumento común la relación entre los niños y los animales pero, especialmente, cómo los niños, a través de su relación con ellos, aprenden a conocer el entorno en el que viven, a respetarlo y a cuidar y ayudar a los animales que en él habitan.

  • A nivel gráfico, el trazo de la autora se caracteriza por líneas redondeadas para dibujar sus personajes, aunque en su evolución se aprecia una cada vez mayor precisión y perfilamiento en los rasgos físicos de sus personajes. A nivel colorativo, la autora utiliza una amplia gama cromática, buscando a menudo el contraste entre la oscuridad del entorno (ya sea un bosque, el mar o el campo) con la luz que irradian los personajes.

Los tres libros que se incluyen en esta reseña son interesantes, pues ahondan en temas como la solidaridad y la inclusión en el caso del libro del unicornio, el miedo a lo desconocido y los temores infundados en el caso del dragón, y la importancia de cuidar el entorno y no interferir en el medioambiente. Así, los valores que transmiten los libros de Beatrice Blue giran en torno a la necesidad y conveniencia de establecer vínculos con nuestro entorno, a la vez que en ayudar a los necesitados (a pesar de su apariencia feroz en algún caso) y no dejarnos llevar por nuestros intereses personales sino en pensar en el bien común. Todo ello, rodeado de un estilo gráfico cálido a la vez que rico en matices, en los que los trazos de Beatrice Blue nos acompañan a entrar en sus historias cálidas y bondadosas que seguro que gustarán a los niños y niñas a partir de los tres o cuatro años. Una autora a tener en cuenta.

martes, 2 de julio de 2019

Semana de la Arquitectura y el Urbanismo #2: En construcción, VVAA

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2018
Valoración: Recomendable

Leí en algún sitio que las obras destinadas al público infantil, cuando son buenas, están destinadas a cualquier público. Y eso es exactamente lo que sucede con esta pequeña joyita ilustrada por Juan Berrio.

Resumen resumido: Clara, una niña de primaria, tiene que preparar un trabajo de investigación junto a otros compañeros y eligen la arquitectura como tema. Eso le llevará a interactuar de un modo diferente con su entorno para ir descubriendo cómo la arquitectura nos envuelve en todos los ámbitos de nuestra vida.

Lo que, al fin y al cabo, nos está proponiendo En construcción es que observemos nuestro entorno con la curiosidad renovada de un niño y con el fin de re descubrir todos esos elementos y conceptos arquitectónicos que conviven con nosotros desde siempre y que hacen nuestra vida más confortable: desde el marco de una puerta hasta la construcción, paso a paso, de un edificio residencial entre medianeras.


La novela se estructura mediante capítulos cuyo orden y contenido responde a un criterio técnico: 1. Anteproyecto, 2. Proyecto de ejecución, 3. Estructura… pero su desarrollo resulta distendido y ameno en el que los conceptos arquitectónicos y las pesquisas cotidianas de Clara se amalgaman con naturalidad.

El tono llano de la narración, así como las ilustraciones límpidas y detallistas de Juan Berrio pueden llevar a engaño en cuanto a la sustancia de la novela ya que, detrás de esa imagen de librito ligero hay una grandísima labor por condensar adecuadamente y transmitir algunos conceptos de envergadura con rigor e ingenio. La introducción, sin ir más lejos, aborda con sencillez y efectividad cuestiones básicas tan dispares como la escala o la estructura urbana aunque, personalmente, lo que más me maravilla es el modo en el que se explican los esfuerzos a los que puede estar sometida una estructura utilizando el columpio de un parque.


Pero la historia de Clara y sus pesquisas arquitectónicas contiene un mensaje subyacente que es, a mi parecer, el verdadero leitmotiv de la novela: el trabajo en equipo.
  • El trabajo que tiene que hacer Clara para el colegio es un trabajo en conjunto con otros compañeros de clase.
  • El modo en el que Clara aborda la tarea de descubrir la arquitectura implica a su familia y a su entorno ya que la narración muy a menudo avanza mediante el diálogo y las interacciones de los personajes.
  • El proyecto arquitectónico, como ya avancé en la metaentrada de ayer, y tal como la novela se encarga también de explicar, es un proyecto colectivo en el que se amalgaman las ideas y las tareas de muchas personas.
  • La propia novela, En construcción, también es un trabajo en equipo entre un ilustrador (Juan Berrio), una arquitecta (Sonia Rayos) y una docente (Silvana Cortés).
El (buen) trabajo en equipo es el único modo, no solo de que el proyecto arquitectónico llegue a buen puerto, si no cualquier otro proyecto.

La novela cuenta al final con un anexo de vocabulario muy útil y didáctico así como con un capítulo final titulado Grandes maestros, en el que se enumera a una serie de arquitectos con el dibujo de alguna de sus obras más representativas. Quizá esta sea la parte del libro que me resulta más tendenciosa al recoger únicamente arquitectos modernos y regirse, en mi opinión, por incluir a los incontestables de siempre (ya me perdonaréis pero en mi época estudiantil acabé bastante saturada de tanto Le Corbusier y tanto Mies Van Der Rohe), los mediáticos/grandilocuentes de siempre, y un surtido variado de otros también conocidos, por aquello de que la vida es una caja de bombones.

Tan solo añadir que mi valoración de recomendable lleva implícito el hecho de que aunque la novela hable de arquitectura, para abrirla no hace falta que sientas una curiosidad especial por la arquitectura porque, cuando la cierres, sí la tendrás.

viernes, 8 de marzo de 2019

Reseña + Entrevista: «Pintoras» de Ángeles Caso

Idioma original: castellano
Año de publicación: 2018
Ilustraciones: Laura López Balza
Valoración: Imprescindible












Ángeles Caso es conocida por su faceta de comunicadora, así como la de escritora de ficción galardonada con varios de los grandes premios de nuestro país. Lo que no todo el mundo sabe es que además es licenciada en Historia del Arte y que lleva muchos años trabajando por dar visibilidad a las grandes creadoras que la historia ha obviado por la condición de ser mujeres.

En 2016, Ángeles Caso puso en marcha el proyecto Ellas mismas. Autorretratos de pintoras, un producto insólito tanto por su formato (un álbum con grandes fotografías de gran calidad) como por su contenido (los autorretratos de grandes pintoras cuyo reconocimiento murió con ellas). Efectivamente, demasiado insólito para la industria editorial tradicional. Sin embargo, esta obra sí pudo ver finalmente la luz gracias al micromecenazgo. Y tal fue el éxito que sólo un año después salía al mercado Grandes maestras, una obra que profundiza en las autoras de la primera, y en 2018 llegó Pintoras, la adaptación infantil de Ellas mismas

Pintoras recoge veinticinco autorretratos de mujeres artistas junto con una pequeña narración que nos sitúa en el momento histórico y vital en el que cada una de ellas abordó su propio retrato. La capacidad de la autora para «pintar» con la palabra se pone de manifiesto cuando, en apenas una página, logra transmitirnos la personalidad de cada una de estas artistas. El lector vive la experiencia de verlas crecer, adquirir volumen y convertirse en las mujeres singulares que fueron en los tiempos que les tocó vivir. Me ha emocionado la vitalidad de las pintoras de Altimira, me ha sorprendido el «gesto» de Maria Cosway y me ha conmovido la humildad y franqueza de Anna Bilinska; por poner algunos ejemplos. La voz narrativa en cada uno de los relatos se caracteriza por una oralidad fresca y directa que llega muy bien a los más pequeños y eso, combinado con las ilustraciones vitales y coloristas componen un todo muy acorde con el positivismo y la energía que desprende el libro. Porque los autorretratos que aparecen en Pintoras son una creación de la ilustradora Laura López Balza que ha interpretado cada una de las obras originales a través de una mirada infantil. (Los autorretratos reales se recogen al final del libro en forma de adhesivos recortables que invitan a los jóvenes lectores a jugar a emparejarlos con las ilustraciones de Laura).

Gracias a libros como este, las mujeres y los hombres de mañana tendrán muchas más herramientas para entender el momento que les toque vivir con una mayor amplitud de miras y capacidad crítica. Y ojalá para entonces ya se hable tanto de Claricia como de Harry Potter.

Entrevista a Ángeles Caso

Me ha llamado especialmente la atención la cantidad de información y detalles que aportas en cada uno de los relatos. ¿Qué parte es fruto de la investigación y qué parte es novelada?
Sólo hay dos capítulos en los que he novelado un poco, aunque basándome en datos históricos. Son el de las manos de las pintoras prehistóricas y el de Claricia, que se autorretrató en un códice de la Edad Media. Todo el resto de las historias que cuento son totalmente históricas. Este libro infantil parte de otro, para adultos, que publiqué hace tres años, «Ellas mismas. Autorretratos de pintoras». Ahí narré las biografías de muchas artistas mujeres. Yo soy historiadora del arte, y he trabajado a título personal en asuntos de género desde que me licencié en 1981, así que estos libros son el resultado de muchos años de investigaciones y lecturas personales.

¿Cuáles han sido los principales escollos a la hora de investigar la vida y la obra de estas mujeres? ¿Ha habido algún caso en concreto que haya resultado especialmente complicado?
La historia de las mujeres en su conjunto, y de las artistas en particular, ha estado oculta en un pozo oscuro durante siglos. Tan sólo se conocían unos pocos nombres, y sus obras muchas veces estaban —y todavía están en muchos casos— atribuidas a artistas hombres. El trabajo de recuperación de todas estas artistas olvidadas comenzó hace cuatro décadas. Es un trabajo enorme, hecho por muchas personas, historiadoras e historiadores, conservadores de museos, etc. Pero los frutos ya van saliendo a la luz. ¡Y con esplendor! Poco a poco, se las va conociendo y se va reconstituyendo su obra. Lo que me da pena es que en España estamos en ese sentido por detrás de nuestros países vecinos. Las pintoras que trabajaron aquí todavía son poco conocidas, e incluso algunas de las grandes del siglo XX, como Maruja Mallo o Ángeles Santos, etc. están mal investigadas y sus obras todavía no han sido catalogadas en condiciones.

En «Pintoras» se trasluce el afecto del narrador hacia cada una de las artistas y eso se contagia en el lector ¿Cómo sabes, mientras investigas sobre su vida, que ya has recabado suficiente información? ¿Qué tipo de química se produce en estos casos entre autor y personaje?
Creo que, para este tipo de textos, tengo la suerte de reunir tres características: soy historiadora, soy narradora y también estoy acostumbrada a escribir artículos para la prensa. Eso me permite saber cuáles son los datos fundamentales, contarlos con cierta «gracia» y, además, centrarme en lo importante. Bueno, parece que estoy presumiendo de mí misma. Lo que quiero decir es que utilizo esas tres posibilidades para intentar hacerlo bien, otra cosa es que lo consiga… En cuanto a la química, debo decir que está ahí desde el principio. Siento una profunda admiración por todas esas mujeres, por su talento artístico, pero también por la lucha que estoy segura que tuvieron que llevar. Realmente, las adoro, y lo que pretendo es que otras personas lleguen a sentir lo mismo.

Uno de los atractivos del libro es, sin duda, su luminosidad y colorido ¿Cómo surgió la idea de interpretar las obras originales mediante ilustraciones?
Lo que yo quería era acercar a todas esas pintoras a las niñas y niños. Para ello necesitaba una ilustradora que interpretase sus autorretratos casi como si fuera una niña ella misma. Tuve la suerte de encontrar a Laura López Balza, que hizo justo lo que yo quería: se metió en la piel de las artistas y las llenó de brillo y de energía a través de las formas y, sobre todo, de los colores. Lo que pretendíamos era huir del victimismo, demostrar visualmente que fueron muy poderosas, muy fuertes, y creo que Laura lo logró plenamente.

Me quedo con la sensación de que la «épica editorial» de Pintoras y sus obras antecesoras es un reflejo de las dificultades que tuvieron que superar las propias artistas tratadas en ellas. ¿Qué te llevas de la experiencia del micromecenazgo?
La experiencia del micromecenazgo es fantástica, la verdad. Como autora, me ha permitido sentirme acompañada por todas esas personas que creen en mis proyectos y que están dispuestas a comprar el libro por adelantado para que pueda existir. ¡Eso es una maravilla! Además, me ha permitido hacer los libros que yo quería, maquetarlos a mi modo, etc. Si estos libros los hubiera hecho una editorial, serían muy diferentes, porque los autores no intervenimos en nada una vez que entregamos los textos. Me alegro mucho de poder utilizar esta fórmula que, por cierto, siempre existió, aunque ahora la hayamos reinventado: por ejemplo, la Enciclopedia Francesa se hizo así, con las aportaciones de muchas personas que la pagaban por adelantado. Antes se llamaba «suscripción», pero era lo mismo.

¿Crees que iniciativas como esta llegarán algún día a formar parte del catálogo estándar del mercado editorial tradicional?
El mercado editorial tradicional, la industria del libro, está en un momento tan raro, que no sé qué puede pasar en el futuro. Ahora mismo, en España, cuesta muchísimo publicar algo que no sea muy comercial. Las editoriales grandes no apuestan por lo complejo. Las pequeñas no pueden permitirse hacer libros como estos, que son carísimos. Yo me siento perdida (y bastante desolada) en medio de ese panorama y no tengo ni idea de lo que va a ocurrir. 

Y, ya para terminar ¿Qué «feedback» habéis recibido con «Pintoras»? ¿Cómo ha reaccionado el público infantil? 
Las niñas y los niños están reaccionando con entusiasmo, la verdad. Les encanta el libro por la alegría que transmite y porque les permite jugar e inspirarse para pintar ellos mismos. Laura López Balza y yo, además de todo el equipo que ha intervenido, estamos muy contentas. Eso era lo que pretendíamos, así que creo que lo hemos hecho razonablemente bien.

domingo, 24 de febrero de 2019

Reseña a cuatro manos: Patrick Modiano: Catherine

Título original: Catherine Certitude
Idioma original: Francés
Traducción: Miguel Azaola
Ilustraciones: Sempé
Año de publicación: 1988
Valoración: Guay

Comprarle a tu hija de 10 años un libro escrito por todo un Premio Nobel, aunque algo polémico (eso sí), como Patrick Modiano e ilustrado por Jean Jacques Sempé, famoso por la serie de libros protagonizada por El pequeño Nicolás, puede parecer un autorregalo del padre, ¿verdad? 

Bien, lo admito, algo de eso hay. Pero también hay mucho de cambiarle un poco el paso. Le gustan los comics (Bone, Los diarios de cereza, etc), pero de vez en cuando se deja caer por casa con libros de la biblioteca de colegio del tipo “Los futbolísimos”, “Geronimo Stilton” y demás. ¡Por ahí no paso! ¡Uno es un intelectual y ha de mantener su reputación! ¡No pueden llegar visitas a casas y ver al lado de los libros de Proust las “aventuras” de los futbolísimos, joder!

Total, que probamos con un escritor serio, un ilustrador de prestigio y un libro publicado hace más de 30 años. La historia, de apenas 95 páginas, generosa fuente de letra y abundantes dibujos, se asemeja bastante a las novelas para adultos de Modiano. En ella, Catherine rememora momentos de su infancia parisina, con un padre dedicado a oscuros negocios y una madre ausente que vive bien lejos. ¿Os suena de otros libros de Modiano? 

Aunque esta vez, y como no podría ser menos tratándose de un libro infantil (en teoría), el peso que tiene la indagación en la memoria no es tan grande. Pero lo dejo por ahora y, ya que estamos ante un libro "infantil", le paso la palabra a Irantzu, la “beneficiaria original del libro”. Aquí su aportación:

Argumento (sin spoiler): 
Catherine vive en París con su padre y los dos llevan gafas. Su madre vive en Nueva York y Catherine quiere ser bailarina, al igual que ella. Su profesora de baile (Madame Dismailova) la obliga a quitarse las gafas para bailar y entonces se ve en dos mundos diferentes: cuando lleva gafas ve el mundo real y cuando se las quita ve un mundo “borroso y tierno” (¡Será vaga la tía! ¡Casi se lo ha copiado de la contraportada!). Catherine se aprovecha de eso porque no todas las niñas pueden ver como ella, solo las que llevan gafas

Valoración personal: 
Este libro me ha gustado mucho porque te dice que nunca te olvidarás de los recuerdos.

Bueno, un poco parca en palabras la chiquilla, ¿no? En fin, que a mí también me ha gustado mucho. Catherine es entretenido, divertido, tierno y, sobre todo, su autor trata a los niños como los seres inteligentes que son, al contrario de lo que parecen hacer ciertos libros para el público infantil. Además, los lectores habituales de Modiano encontrarán en el todo el imaginario del autor y los no iniciados podrán adentrarse en un mundo y una literatura de lo más personal (aunque a algunos no acabe de convencer al 100%)

Koldo CF e Irantzu