sábado, 30 de enero de 2010

J. D. Salinger: El guardián entre el centeno

Idioma original: inglés
Título original: The catcher in the rye
Fecha de publicación: 1951
Valoración: Muy recomendable

Ha muerto Jerome David Salinger.

El esquivo escritor (un tipo que vivía en una casa apartada, espantaba a base de perdigones a los curiosos y que concedió su última entrevista hace treinta años) ha expirado el 28 de enero de 2010 a los 91 años; de muerte natural, dicen. Y los que escribimos en este blog nos vemos en el deber casi moral de reseñar, por fin, uno de los mayores fenómenos literarios del siglo XX: El guardián entre el centeno.

Y no, no me parece descabellado hablar de "fenómeno", porque ahora mismo no se me ocurre ningún libro que haya provocado tanto de tanto (escándalo, controversia, adicción, inspiración, leyenda urbana, fanatismo...). Pero creo que este no es el espacio idóneo para regalar al visitante hornadas de chascarrillos: quines deseen conocer mejor a los serial killers y a las stars que veneran El guardián entre el centeno, que chapuceen en Google...

El carismático protagonista de esta historia es Holden Caulfield, un muchacho de dieciséis años de buena familia, muy espabilado, mal hablado, ingenioso y repollo pero pésimo estudiante, que está a punto de ser expulsado del cuarto caro colegio donde estudia. Esto lo sabemos ya en las primeras páginas del libro, narrado en primera persona, donde leemos también cómo se pelea con un repelente compañero de estudios por una chica.

Pero no son sólo sus fracasos académicos y sociales lo que le lleva por la calle de la amargura; digamos que a tan corta edad, Holden es un hombrecito completamente consciente de que no le gustan ni un pelo el Mundo y sus habitantes. El inconformismo y el deseo de huir de las garras de la cruda realidad provocan que antes de ser expulsado oficialmente de su centro, huya un fin de semana a la big city de Nueva York. Allí vivirá experiencias de todo tipo, intento de perder su virginidad con una prostituta inclusive...

La galería de personajes que nutre la historia no tiene desperdicio, y el ácido jovenzuelo de apellido Caulfield que la describe no tiene piedad. Ni siquiera es clemente con su hermano mayor, un afamado escritor en Hollywood, o con sus padres, hombre de éxito él y mujer melancólica ella, debido a la muerte por leucemia de uno de sus hijos (al que Holden adoraba).

Lean este libro y conozcan a Holden, Holden Caulfield. El chico que desea dedicarse a evitar que los niños que juegan en los campos de centeno caigan por el amenazador barranco que lo limita por alguna parte. El chico que no quiere crecer. Un Rimbaud, un Peter Pan, un Jo March...

He de decir que en un primer momento, El guardián entre el centeno, caracterizado por su lenguaje rapidísimo, directo y poco floreado, y centrado en la mente ágil y mareante de un adolescente inquieto con respuesta para todo, me pareció algo sobrevalorado. Pero ahora lo considero una de las mejores novelas iniciáticas que he leído, y a HC, uno de los seres literarios más particulares de todos los tiempos. Será que hay que tener cierta edad para comprender que el paso del tiempo expropia muchos tesoros: ciertos años para que en uno se frague el deseo de ser guardián de campos de centeno.

Como último detalle, he aquí esta lucidísima opinión de Benedetti sobre Salinger: “Ni se droga ni se escapa; es un atrincherado, pero no un evadido”.

22 comentarios:

Maese Salakov dijo...

Todo lo que hace la gente es tan... no sé... no erróneo, ni siquiera malo, ni estúpido necesariamente. Pero sí tan pequeño y sin sentido y... que inspira tristeza. Y lo peor es que si se vuelve bohemio o algo chiflado, está siendo conformista como todos los demás, sólo que de un modo diferente.»

-Franny y Zooey, de Salinger-


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Descanse en paz, si acaso la conoció.

izas dijo...

Creo que yo estoy entre esas personas que consideran que El guardián entre el centeno es un libro sobrevalorado. Creo que está muy bien escrito, sin duda, pero no me parece que sea para tanto.
Quizá fue todo un escándalo para la época en la que se escribió (de la misma manera que Drácula debió de ser aterrador cuando se publicó por vez primera), pero a mí no me aportó nada cuando lo leí.

Paula dijo...

A mí me gustó muchísimo cuando lo leí a los 16 o 17 años, y a mí hermana le ha encantado a sus 14 y 15 (creo que era el tercer libro que leía en toda su vida o algo así). Tengo la sensación de que ahora mismo me dejaría bien fría.

Ico dijo...

Como Paul me encantó a la edad de dieciseis pero ahora.. me tienta la tentación de saber cómo lo encontraría y si me gustaría de la misma manera.. seguramente no.. pero en esa edad fue un motivo para seguir leyendo más..

Santi dijo...

Creo que la mayor virtud de El guardián entre el centeno (y en esto me recuerda a El señor de las moscas) es que está escrito con mucha sencillez, se lee muy, muy fácil, lo que, junto con su protagonista inadaptado e individualista, hace que sea una lectura ideal para adolescentes.

A mí sí que me gustó cuando lo leí. ¿Es una obra maestra a la altura de, por ejemplo, las novelas de Philip Roth? Yo diría que no. En todo caso, el personaje de Holden Caulfield, y sus aventuras en la gran ciudad, son inolvidables, así que algo tiene el libro, que con muy poco consigue

Me uno a los que se proponen releerlo, a ver qué sensación produce ya de adultos...

Sonia dijo...

Pues sí, me apunto a releerlo con unos cuantos años más. No me impresionó apenas, de hecho, antes de ayer me preguntaron por el argumento, y no me acordaba de nada. Creo que con muy pocos libros me puede pasar eso; la mayoría me han dejado al menos una atmósfera, un olor, pero no así este. Uhm...definitivamente, sí, tengo que releerlo!

Jaime dijo...

Pero qué pasa, ¿todo el mundo ha leído este libro de púber? ¿Acaso lo regalaban en las farmacias con la crema antiacné? Si es así, yo no acabé de enterarme. Me ha dado mucha curiosidad, eso sí, así que me conformaré con leerlo "de adulto" (¡horror, Santi!).

Pero pasemos a los chascarrillos... Ayer me comentaba un amigo que al parecer Chaplin le quitó una novia a Salinger. Y pensábamos que es muy triste que te quite la novia un tipo bajito, con ropa grande y bigote ridículo, al que siempre andan tirándole tartas en el trabajo. Claro que luego recapacitamos y nos preguntamos qué tipo de vida social ofrecería Salinger a su novia...

Ian Grecco dijo...

Menudo par de pajarracos, los dos: Chaplin y Salinger.

En fin...

Os cuento que ayer estuve hablando de este libro con varias personas y casi todas lo tildaron de sobrevalorado, y algunas le quitaron importancia a su supuesta influencia en mentes enfermas de una forma muy sensata: recordando que era una lectura obligatoria en los colegios de primaria.

Pero bueno, en España,que yo sepa, no ha salido asesino alguno que se haya inspirado para sus matanzas en cierto pasaje de "El Quijote" o de "Lazarillo de Tormes"...

Y si os apetece ver una joya de William Wyler llamada "El coleccionista" (una de mis preferidas), hay una escena en la que el loco/secuestrador/coleccionista de mariposas regaña a su secuestrada intelectualoide por gustarle tanto este libro.
El loco pone a parir a Holden Caulfield tan bien...¡que merece la pena verlo!

Anónimo dijo...

Pues a mí me parece un libro indispensable.

jozko dijo...

A mí también me gustó bastante y eso que lo leí no hace mucho... y hace ya años que dejé de ser adolescente (creo)...

Un saludo

Maese Salakov dijo...

«Hay luz en la casa del fabricante de alas de mariposa...»

¿Conoce usted esa fantástica canción de "El niño gusano"? Yo me veo la película de William Wyler y usted escucha esta canción, a ver si encontramos sinergias entre ambas...

Ian Grecco dijo...

Suena apetecible, Salakov. En cuanto pueda, la escucho y le comento.

Y a ver qué le parece el amigo Terence Stamp más perturbado e hipnótico que nunca...

Avellaneda dijo...

Casualidad, el último libro que he leido es precisamente El coleccionista.

Spoiler: la escena en cuestión:)
http://www.youtube.com/watch?v=3UyOy5HvNx8

Julia dijo...

Yo lo arranque a leer a los 13, 14 y me molesto bastante la forma en la que escribía, así que lo dejé. Este verano lo encontre en la biblioteca y lo retomé y todavía no entiendo porque no lo terminé en su momento. Coincido en que es un libro para leer en la adolescencia, a pesar de que lo terminé de mas grandecita...
Hay algo de la honestidad con la que habla que pareciera sacado de otra realidad.

Anónimo dijo...

pues yo lo leí a los ventipocos y me encantó, igual que Demian de Hermann Hesse que lo leí sobre los 20 y todo el mundo dice que es una novela para leer a los 15 o por ahí, pues yo creo que no hubiera entendido nada de Demian a esa edad...
en fin a lo mejor soy un poco un poco infantil! pero creo que todos arrastramos conflictos planteados en la adolescencia durante unos cuantos años, sino a qué vendrían las llamadas crisis de los 40 o 50

Anidiego dijo...

Ayer lo acabe de leer, me pareció un buen libro y pienso recomendarlo a algunos amigos míos. No veo porque tenga que encasillarse para alguna edad especifica, la pienso releer de aquí a unos años y ver que cosas más me aporta.

Un clásico moderno, sin duda.

Anónimo dijo...

Poco iluminada la reseña me pareció, nadie debería sentirse obligado a escribir sobre lo que no entiende o no siente demasiado. Puede correrse el riesgo de parecerse a los cretinos, idiotas o ignorantes que pululan en la obra de Salinger

Santi dijo...

Bueno, Yoda, pues siento que poco iluminada la reseña te haya parecido :P

Juan Melville dijo...

Libro de infancia por excelencia. De esos capaces de abrir el mundo en tu juventud. Hay que leerlo a los catorce o un poco menos, en plena pubertad e incomprensión, porque este libro te entiende como nadie más puede hacerlo

escalerasytoboganes@gmail.com dijo...

Yo lo leí con 22 ó 23 y me gustó pero no lo tengo como un libro de referencia. Quién sabe, quizá si lo hubiera leído unos años antes, ahora tendría un mejor recuerdo de él.

Abraxas dijo...

El guardián entre el centeno, igual que todo lo que ha escrito Salinger, es maravilloso por su humildad, por la impactante sencillez con la que relata la vida de un chico silenciado y censurado como es Holden, sacudido por sus inquietudes, por los interrogantes que se le plantean y que nadie escucha. Él, al igual que tantos otros, pronto se dejará olvidar dentro de la sociedad y pasará a pertanecer a la triste intrahistoria simplemente por no pertanecer a los cánones sociales, por molestar con su inquietud. Es esa nostálgia, esa melancolía imparable es lo que tiñe toda la obra de Salinger de la poderosa humildad que lo caracteriza.

Anónimo dijo...

Yo lo leí con quince años y no me sentí en absoluto identificada con el personaje. Un compañero de mi edad me lo había recomendado y la verdad es que me dejó fría. Hay novelas americanas cien veces mejores que esta.