martes, 19 de enero de 2010

Philip Ridley: Mercury Fur

Idioma original: inglés
Posible título en español: Piel de mercurio
Año de publicación: 2005
Valoración: Muy recomendable

Cuando la leyeron, los amigos del autor le comentaron a éste que "había puesto en peligro su amistad", pero el polifacético Philip Ridley siempre ha aducido que se había malinterpretado su obra: que ésta trata de amor y, sobre todo, de lo que el ser humano puede llegar a hacer por amor.

Mercury Fur está ambientada en un Londres apocalíptico asolado por la más dañina de las armas: una droga con forma de mariposa a la que la población se vuelve irremisiblemente adicta y que, además de poderes alucinógenos, tiene la devastadora capacidad de destruirles los recuerdos (tanto los personales como los colectivos). Ejemplo: un personaje cree que la Segunda Guerra Mundial estalló por un conflicto de faldas entre Hitler, Marilyn Monroe y Kennedy. En medio de este caos, los hermanos Elliot y Darren se ganan la supervivencia organizando una serie de macabras fiestas en las que un invitado hace realidad sus fantasías sexuales más descabelladas mientras que otro es "invitado" a sufrir una auténtica pesadilla.

Ridley consigue atrapar al lector en la primera página y mantener la atención y la intriga en las sucesivas, pintando el mundo de la obra mediante agresivos y repentinos brochazos. El lector se ve impelido a seguir leyendo para asegurarse de que no ocurren las atrocidades que se adivinan... y que siempre terminan ocurriendo.

Mercury Fur no sólo habla de lo que el ser humano puede llegar a hacer por amor a los suyos, sino de las terroríficas consecuencias de la pérdida de la memoria -tanto la histórica como la personal- y la desintegración del lenguage. Lo triste del asunto es que Ridley se inspiró en hechos reales: una encuesta realizada en el Reino Unido había demostrado que el 65-70% de los jóvenes de menos de 20 años no tenía ni idea de qué era Auschwitz.

Próxima producción de la obra, en Londres (para quien le pille a mano).

3 comentarios:

Santi dijo...

Me encanta esta entrada; me encanta que nos estés ilustrando sobre buen teatro actual y esta obra tiene muy, muy buena pinta; pero lo que me vuelve loco es la etiqueta de "in-yer-face theater" que le has puesto. :)

Una duda: si es teatro, ¿por qué hablas del "lector" todo el rato? No lo digo como crítica, sino como curiosidad: ¿es teatro muy leíble, que no depende mucho de la representación?

izas dijo...

vaya, pues es muy interesante
que rabia que no la produzcan aquí

Paula dijo...

Me alegro mucho de que os haya resultado interesante. A mí también me encanta que se refieran a este tipo de obras (la anterior que reseñé de Sarah Kane, también) como "in-yer-face": me imagino un puño cerrado cerniéndose ¡PUM! sobre mi cara. Y es que las obras realmente son así.

Y... tomé la decisión de decir "el lector" porque ésa es la experiencia de la que yo puedo hablar, de la lectura de la obra (ya que hasta febrero no podré verla ^^). Y es totalmente diferente leer algo que en realidad está escrito para ser visto representado...